.

.

—No quiero que te vayas —la vocecita lastimera de su hijo por detrás de la maleta le rompió el corazón a Kyoko. Dejó la ropa que traía entre sus manos y se arrodilló a su lado, le quitó un mechón del cabello de su frente y lo besó amorosamente.

—Lo sé, pero solo serán unos cuantos días, te prometo que no serán muchos.

—¿Por qué no puedo ir yo contigo? —la carita de puchero igualita a la de su padre casi acaba con su determinación.

—Porque te aburrirías muchísimo, cariño. Además te vas a quedar con tus abuelos, ellos tienen mucha ilusión de pasar unos días a solas contigo. Y tu tío Sho ha quedado de pasar por ti para llevarte a verlo ensayar tal y como se lo pediste, ¿recuerdas? —la cabecita dorada del pequeño asintió, pero las lágrimas contenidas le estrujaban el corazón. Era la primera vez que se separaban tanto tiempo y ella sabía que no era fácil para el niño, ni para ella—. Y tu abuelo Lory, dijo que podías ir a nadar el sábado a su casa porque estaría María-chan ahí con ustedes. Y —Kyoko suspiró, no tenía más remedio que rendirse—, todos y cada uno de ellos dijeron que te llevarían a tu heladería favorita, pero por favor, Ren-chan, no comas tanto helado —hizo una cara de suplicio que logró sacar una pequeña risa de su hijo.

—Te voy a extrañar mucho, mami.

—Y yo a ti, mi amor. Pero tú —le tocó la naricita con el dedo índice—, vas a tener a toda la gente que te quiere a tu alrededor, ellos te van a hacer compañía, mientras que yo —recordó la cara de puchero de Kuon e intentó ponerla lo mejor que pudo—, voy a estar todo el día con compañeros de trabajo, en grabaciones. Tú disfrutas de alberca y helado, yo voy a estar sufriendo los calores y trabajando todo el día. Sola —logró su cometido de hacer pensar al niño que estaría mejor con sus abuelos y que la separación no le fuera tan difícil.

—No vas a estar tan sola, mami, dijiste que tío Yuki estará contigo —y era exactamente eso lo que traía a Kyoko vuelta loca. Le había dicho a Lory que quería volver a trabajar con él. Yashiro era el mejor agente y sería tonta si por orgullo lo perdía, pero también, recordaba las palabras de Sho. Tenía que averiguar acerca de sus sentimientos, los propios y los de él y huyendo no lograría nada. Ya había perdido mucho tiempo con Kuon cuando ninguno se atrevía a decir nada— y sé que él también te quiere mucho.

—¿Ah, sí? ¿Y cómo lo sabes? —la vena curiosa e inquisitiva de Kyoko latía por salir e interrogar más a su hijo.

—Porque el otro día, cuando me estaba vistiendo, tío Yuki me lo dijo. Me dijo que él nos quería mucho. Y que había regresado porque no quería estar más tiempo separado de mí, y yo le pregunté que si de ti tampoco, que si él te quería mucho y me dijo que sí —"vaya fuente de información que son los niños", pensó Kyoko, era tan fácil sacársela sin que se diera cuenta. Ella ya sabía que Yashiro la quería, solo necesitaba saber qué tipo de cariño sentía por ella.

.

...

.

—Lo siento, de verdad, Kyoko-chan —suspiró Yashiro ante la situación a la que tenían que enfrentarse, estaban ambos sin poder creerlo—. Acabo de hablar con el encargado de recepción y dicen que no tienen más cuartos. Así que quédate tú con este y yo me iré a otro hotel.

Antes de que él pudiera dar un solo paso hacia la puerta, Kyoko miró agradecida de que por lo menos el cuarto estuviera provisto de dos camas, así que lo detuvo tomándolo del brazo.

—Yuki, estamos en plena temporada alta, y Kamakura es un destino turístico muy solicitado, no creo que puedas conseguir algo de último minuto. Mira, somos adultos, no hay tanto problema, no creo que no podamos compartir cuarto por unos cuantos días, mientras vemos si nos pueden conseguir otro. Además, no es como si fuera mi primera vez. Lo que no entiendo es por qué solo reservaron una sola habitación.

Yashiro se rascó la nuca apenado.

—Cuando hicieron las reservaciones las hicieron para ti y tu mánager que en ese entonces era una mujer, y como tú bien has dicho, es un destino turístico muy solicitado así que no vieron nada de malo en reservar un solo cuarto para las dos. Pero, te lo repito, Kyoko-chan, yo me iré a otro hotel o veré si puedo compartir cuarto con algún miembro de producción.

—Yuki —suspiró—, mira, ya he compartido antes cuarto con Kuon. Fue cuando los Hermanos Heel, y tú y yo somos amigos, no pasa nada.

—Kyoko-chan, sí pasa. Cuando compartiste cuarto con Kuon, ustedes se hicieron pasar por hermanos y casi nadie sabía sus verdaderas identidades. Por lo tanto no hubo problema en que lo hicieran. Pero ahora, ¡tú eres una Hizuri!, ¿sabes qué van a decir de ti al compartir cuarto conmigo? ¿Con tu mánager? Hizuri Kyoko se ha mantenido con una reputación impecable, tienes que pensar en ella, en tu imagen, en tu hijo. No podemos dar motivos a escándalos o chismorreos. Aunque somos adultos y amigos —le dolió decirlo, porque siendo sinceros rogaba hasta a la última estrella del firmamento para no compartir cuarto con ella. No sabía cómo pudo Kuon aguantarse en esa ocasión, pero él no era tan fuerte. Acabaría sincerándose y declarándole sus sentimientos o algo peor...—. Soy tu mánager, y por lo tanto soy responsable de ti y tengo que pensar siempre en lo que sea mejor para ti y tu carrera.

Kyoko se queda asombrada, a pesar de lo tensa que ha sido toda su relación, se maravilla y alegra de que por lo menos él pueda pensar con la cabeza fría y ponerla a ella siempre por delante. A ella no le hubiera costado ningún trabajo, total, ya lo había hecho antes con Kuon, siendo ella una chiquilla enamorada.

El sonido de unos golpes en la puerta interrumpen los pensamientos de Kyoko. Yashiro se apresura a abrirla. Son el gerente del hotel junto con el productor de la película. Fue el primero quien habló.

—Yashiro-san, lamento mucho esta equivocación. Fue completamente nuestro error. Nos llamaron de parte de Takarada-san para reservarle una habitación sencilla, pero la señorita encargada de las reservaciones ha caído enferma, me temo que para cuando se hizo la reserva ella ya se encontraba mal, por lo que solo anotó la habitación a nombre de Takarada-san. Justo hace un momento, él mismo ha hablado conmigo para saber la razón de que no estuviera hecha la reserva para usted y fue cuando nos dimos cuenta de nuestro error. En nombre de todo el personal, le pido de favor nos disculpe —al momento el gerente hizo una profunda reverencia.

—Por favor, no se preocupe, cuando uno se enferma no trabaja a su plena capacidad, espero que la señorita se mejore pronto. Con respecto a lo de mi habitación, me alegro mucho de escuchar eso —ellos nunca podrían saber cuánto y también se alegraba por primera vez, de haberse comunicado con el presidente en cuanto supo de la situación—, no del error, sino de que ya ha sido aclarado. Justo en este momento le estaba diciendo a Kyoko-chan, que iba a ir a buscar una habitación en otro hotel si no había una disponible en este.

—Estoy profundamente apenado, Yashiro-san.

—No se preocupe, como decía, me alegro mucho de que se haya resuelto para bien la situación y estoy muy agradecido de que hayan podido conseguirme un cuarto tan rápido —les hizo a los dos hombres una profunda reverencia de agradecimiento y sonrió, no sabía si de alivio.

Unos días después cuando Kyoko llegó a la locación, traía un fuerte dolor de cabeza. Yashiro había ido a buscar unas pastillas en cuanto se enteró. Al llegar la encontró en su camerino.

—Kyoko-chan, toma, el farmacéutico me dijo que esas te funcionarían bien —al ver su cara se preocupó—. Si sigues así, mañana en la mañana iremos al doctor. No tienes previstas grabaciones hasta la tarde.

—Muchas gracias, Yuki, no te preocupes, ha de ser que me va a dar gripa. Verás que solo es eso —trató de sonreír, pero hasta eso le acrecentaba el dolor de cabeza, con una mueca se tragó las pastillas rogando a los dioses que la aliviaran, porque no sabía cómo iba a poder conseguir hacer las tomas a la perfección. Kuon lo había logrado cuando ella fue su mánager suplente, pero ella...

La voz de Yashiro la distrajo.

—Por supuesto que me preocupo, y mucho, por ti, Kyoko —a pesar del dolor de cabeza a ella no le pasó desapercibido el que él no usara el sufijo chan y volviera a ser solo Kyoko—. ¿Acaso no sabes la cara que traes? No creo que sea una simple gripa como tú dices. Anda, hazme el favor y prométeme que iremos mañana temprano al doctor. Hoy las grabaciones de tu personaje son por la mañana y tienes que regresar a las siete de la noche. Así que terminando de comer, te irás a descansar.

—Yuki, aunque soy la primera que siempre dice que uno debe comer, la verdad es que se me antoja irme directito a la cama en cuanto terminen las grabaciones, te prometo estar descansada aquí a las siete en punto.

Yashiro vio que por más que ella intentara esconderlo, su semblante se veía muy mal y se preocupó. Ella era una mujer muy fuerte y raras veces la había visto enferma en todo el tiempo que la conocía, presentía que en verdad era algo más que una simple gripa, y decidió que aunque tuviera que cargarla irían al doctor.

A las siete de la tarde Yashiro se presentó en la locación y saludó al director.

—Ah, ¡Yashiro-san!, justo estábamos empezando a preguntar por ustedes. ¿Hizuri-san está ya en su camerino? —Yashiro palideció, habían acordado verse ahí y Kyoko era extremadamente puntual, si no había llegado es que algo malo había sucedido.

—Shibuya-san, quedé de verme con Kyoko-chan aquí, ella se sentía mal por la mañana y se fue a descansar en cuanto terminó de grabar sus escenas.

—Pues ella no ha llegado aún, y sí que la vi un poco enferma esta mañana. Mandaré a alguien a buscarla.

—No se preocupe, Shibuya-san —se apresuró a responder Yashiro—, iré yo personalmente, ella es mi representada.

—Muy bien. Si Hizuri-san sigue enferma, por favor, llámeme. Podemos aplazar sus escenas un poco, la prefiero al cien por ciento. Ella es una excelente actriz y sé que no faltaría a menos que fuera algo serio.

Yashiro hizo una reverencia y se despidió. Se dio la media vuelta y casi corrió hacia el edificio, al entrar y ver que el elevador estaba en el último piso, decidió ir por las escaleras, subiendo de dos en dos los escalones. Mientas los subía se iba recriminando no haberse cerciorado de la salud de Kyoko, pero ella le había asegurado que descansando se encontraría mejor. ¿Por qué le había hecho caso?

Al llegar a su cuarto, sudando y casi jadeando, con el corazón latiéndole a mil por hora, golpeó la puerta.

—Kyoko, ¿estás bien? Kyoko, ¡ábreme por favor! —siguió repitiendo los golpes y casi gritando de desesperación. Al ver que ella no respondía decidió ir por la copia de la llave que tenía en su habitación. Cuando se giró para irse, la puerta se abrió. Al voltearse para ver a Kyoko, lo asustó lo que vio: Kyoko, estaba en camisón de dormir, pero bañada en sudor, su cara se encontraba completamente roja, y el pelo se le pegaba al rostro. Al acercarse a ella, Kyoko quiso dar un paso hacia él pero las piernas le fallaron y cayó desmayada al suelo.

—¡Kyoko! —el grito de Yashiro al correr a su lado fue lo único que se escuchó.