Disclaimer: Todo le pertenece a Stephenie Meyer, yo solo me divierto&juego con sus personajes. ^.^
Adiós dulce mascara
Rosalie's POV:
-Hola, mi amor -me saludo Riley, con mucha emoción, aunque por una extraña sensación no me la contagio como solía hacerlo.
-Hola -me dio un beso en la mejilla mientras lo saludaba.
-Mi niña, ¿Qué te pasa? -pregunto cuando me contemplo por unos minutos- Te ves algo distante...
-No me pasa nada -lo interrumpí- solo necesito estar sola por unos minutos.
-¿Sola? -yo asentí- ¿Sin mí? -volví a asentir.
-Tengo que pensar…
-¿No puedes pensar conmigo junto a ti, mi niña? –hizo un pucherito, que se me hizo muy lindo.
-Perdón, neno, pero no –le intente dar una sonrisa.
Dicho eso me fui a sentar en la banca que estaba enfrente de las canchas de
Football, subí las piernas en la pequeña banca, sin importarme que estuviera ligeramente dispareja de en medio. Pasaron los minutos, tenía recargada la mejilla contra mis rodillas y contemplaba el cielo con cara de tristeza. Me gustaba el cielo nublado, aunque hoy se veía especialmente triste. Aunque no sabía bien la razón de eso.
-Rose –llamo una voz masculina, sacándome de mis pensamientos- ¿Estas bien?
Levante la vista para ver a mi gran amigo enfrente de mí. Él se sentó junto a mí y me abrazo por los hombros, pegándome a su pecho.
-¿Qué te pasa, nena? –estaba preocupado.
-Es que… –no entendía como decirlo- quiero terminar con Riley… pero no se cómo.
-Díselo –dijo en un suspiro entre mis cabellos- no mientas, se sincera…
-No es tan fácil –lo interrumpí- pero no le quiero mentir.
-Díselo –repitió- no existe otro modo, tienes que ser valientes… sé que podrás, no hay nadie más valiente que tú.
Cuando termino la frase, su voz era tan solo un susurro. Sentí que su brazo me apretaba más.
-Tengo miedo de cómo reaccionara –susurre, tan bajo que no supe si él lo había escuchado.
-No pasara nada –eso me hizo saber que si me había escuchado, perfectamente bien.
-¿Y si no me vuelve a hablar? –aventure- ¿Si no me quiere volver a ver? Él es un gran amigo y no lo quiero perder…
-No lo perderás –prometió Emmett- pero… ¿por qué de repente quieres cortar con él? Si tú lo quieres mucho…
-Sí –dije y apreté un poco la mandíbula- pero, estoy confundida…
Baje más la mirada, sin atreverme a verlo a los ojos, sentía que si lo veía se me congelaría el corazón. Me sentía muy avergonzada de lo que le estaba diciendo, no quería que mi mejor amigo pensara que era una tonta.
-¿Por qué? –pregunto él después de un minuto de silencio- ¿Por qué estas confundida?
-James me confunde –admití al fin, sabía que a Emmett si le podía contar todo, pero no quería que pensara mal de mí.
-¿Te gusta James? –la voz de Emmett n o sonaba muy linda, sonaba un poco triste.
-Sí, pero no se si yo a él igual, y eso me preocupa algo…
-No te preocupes. Seguramente a él igual le gustas, a cualquier tonto le gustarías.
Me quede pensando un minuto lo que me contesto. Me hizo sentir muy bien. Me hacía sentir que me quería, mucho, mucho.
-Gracias, Em –dije y rodeé su torso con mis brazos, lo apreté fuerte contra mí, como si nunca quisiera dejarlo ir- eres el mejor amigo que alguien pueda tener.
-Siempre voy a estar junto a ti –dijo y me dio un beso en la mejilla- te quiero –susurro en mi oído.
-Yo igual –dije y le dí un beso en el pómulo.
-Has lo que creas correcto –dijo después de un momento de silencio.
-¿Me ayudaras? –pregunte y le hice un pucherito. Él río musicalmente y me sonrío de oreja a oreja.
-Claro, siempre te ayudare –dijo con un suspiro- solo dime en que y voy a hacer lo que necesites.
-Bueno, entonces lo voy a hacer después de las clases… -suspire con tristeza.
-Bueno… -suspiro y sentí como movía su mano- entonces vámonos al salón que ya falta poco para que toque el timbre.
Nos levantamos y caminamos hacía el salón. Mientras caminábamos hablábamos de cómo iba a romper con él.
Las clases pasaban con rapidez y como lo común: aburridas. No prestaba nada de atención a lo que estaba pasando y estaba a punto de dormirme.
-Rose –llamo Emmett- vamos, la clase ya acabo.
Un estremecimiento cruzó por todo mi cuerpo. Y mis ojos se abrieron como platos, trague saliva con dificultad antes de asentir y ponerme de pie. Riley ya me esperaba fuera del salón, recargado en el marco de la puerta.
-¿Nos vamos? –pregunto cuando pase junto a él.
-Tenemos que hablar… -dije haciendo caso omiso a su pregunta. Jugueteé con mis dedos, con nerviosismo, mi mirada estaba gacha.
-¿Qué te pasa, Rose? –pregunto cuando empezamos a caminar, tenía a Emmett a mi lado izquierdo y a Riley de mi lado derecho, Emmett me abrazaba por los hombros, como intentando darme valor para hacer, lo que tenía que hacer.
-Emmett –me dirigí hacía mi gran amigo, haciendo caso omiso a la pregunta del chico a mi lado- ¿Nos puedes dejar un momento y ya yo te busco, cuando acabemos, para irnos?
-¿Segura? –pregunto enmarcando una ceja. Su voz tenía una pizca de preocupación.
-Sí –sonreí, intentando convencerlo de que nada me parecía, pero al parecer él no se convenció mucho- no te preocupes, busca a Edward y a Bella, y ahorita te alcanzo yo.
Volví a sonreír y le hice un ademán con la mano para que se fuera e intente reflejar en mis ojos la mayor calma que pude. Él no aparto la vista de mis orbes azules hasta que ya estuvo lejos de mí, yo me volteé para encarar al chico que aun me esperaba parado y con rostro preocupado.
-Rose, amor –dijo e intento abrazarme, pero solo intento, nunca fue capaz por él mismo de rodear sus brazos en mis hombros- ¿Qué pasa? Ya me preocupaste…
-Riley –interrumpí, mi voz se quebró, jamás había echo esto nunca antes, él había sido mi primer novio- Esto es difícil para mí, pero tengo que decírtelo…
-¿Qué pasa? –volvió a insistir, sus ojos se veían asustados, algo que jamás me habían mostrado antes.
Baje la mirada, mis ojos estaban ligeramente cristalizados, juguete, una vez más, con mis dedos para canalizar mi nerviosismo en ellos. Una lágrima solitaria abandonó la comisura de mis ojos, donde se estaban esperando sus demás compañeras, listas y ansiosas para saltar y hacerse notar.
-Creo que es mejor que terminemos –mi voz apenas era audible, se había convertido en un autentico susurro.
-¿Qué? –su voz se quebró, y ese quebró hizo que mi corazón diera un salto- ¿Pero por qué? Creí, creí –tartamudeó, lo cual me dolió yo sabía que él solo tartamudeaba en momentos así- creí que estábamos bien…
No me atrevía a levar la vista y toparme con sus enormes ojos negros, que en este momento me parecía que estarían como un corderito degollado.
-Es eso… -no sabía como terminar la frase, era algo difícil- que te veo más como un amigo…
Paso un largo rato de silencio, no sabía si me había escuchado, ó si estaría guardando silencio porque estaba meditando mis palabras, al final, decidí levantar la mirada y aventurarme a ver sus ojos. Estos tenían pequeñas gotitas de agua descendiendo por ellos y sus mejillas estaban bañadas por estas mismas. Su respingada nariz estaba roja al igual que sus ojos.
-Riley… -deje la frase volar libre por los aires, tras que no se me ocurría una forma de terminarla.
Cerré los ojos y suspire fuertemente, me deje caer en su pecho y lo abrase con fuerza. Sentí sus brazos rodearme con cuidado, como si fuese una pequeña niña frágil.
-Es por Emmett ¿verdad? –pregunto con dulzura luego de unos pocos segundos en esa posición. De repente, no supe por que, pero las ganas de gritarle se apoderaron de mi mente. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez. Conté mentalmente, para no dejar que mis impulsos violentos me dominasen.
-No es por él –dije con un poco de furia acumulada- él es mi mejor mi amigo –repuse un poco más violento que el comentario anterior.
-¿Es por James entonces? –pregunto. Él quería un culpable, pero no se lo iba a negar…
-Sí –dije en un susurro casi inaudible, bajando la mirada- estoy confundida…
-Eso era lo que me tenías que decir –dijo y empezó a acariciar el cabello- te quiero, Rose. Y si esa es tu decisión, yo la respeto… -me pareció que sonrió con ternura y estuve segura de que si no tuviese a Emmett, él sería mi mejor amigo para toda la vida- solo… se feliz.
Palmeo mi espalda y luego se alejo lentamente y se agacho para darme un pequeño beso en la mejilla.
-Ser tu novio a sido lo mejor que me ha pasado hasta ahora… -volvió a acariciar mi cabello y yo reí
-Espero que seamos amigos –dije con una sonrisa.
-Claro que sí –él igual sonrió de oreja a oreja.
Y luego se fue, dejándome a mí sola. Me puse a buscar a Emmett para que nos fuésemos juntos a nuestras respectivas casas. Tras que nuestras casas estaban continuas una de la otra…
Emmett's POV:
No estaba muy seguro de dejar a Rose junto con Riley, sola. No me gustaba la idea, pero ella insistió en que sería bueno y que no pasaría nada… claro, como no…
-Emmett, amigo –llamo una voz, una que yo conocía bien…: James- Espera.
Deje de caminar para esperar que él llegase hacía donde yo me había parado.
-¿Qué pasa, James? –pregunte amable, como me gustaba estar siempre.
-Oye, yo solo quería saber algo… -espere a que siguiera, pero él no lo hizo.
-Continua, ¿qué quieres saber? –insistí al darme cuenta de que no seguiría.
-No pues, amigo –puso una mano en mi hombro- ya descubrí tu gran secretito –rió sin ganas.
-¿De qué secreto hablas? –esto era confuso, ¿secretos? ¿Yo? Sí, como no. El chico que dice todo lo que piensa va a tener secretos… aja.
-Tú ya sabes… -No, amigo, si te pregunto es por algo. Pensé, pero no lo dije en voz alta… no quería parecer tan irrespetuoso, aunque a muchos no, a mí, mi madre me inculco muchos valores, entre ellos el respeto ajeno.
-Sinceramente… no lo sé –dije con toda la honestidad que salio de mi ser.
-Tú pequeño secreto… -repitió, ya me estaba cansando de esto- uno que involucra a cierta niña de ojos celestes y cabellos de oro.
Me quedé congelado… sí, yo decía todo lo que pensaba, a excepción de eso, eso era lo único que nunca había dicho en voz alta, por miedo a perder a mi mejor amiga.
-Veo que no me equivoque –susurro James, con una risita.
-¿Cómo supiste? –pregunte, la rabia era evidente en mis ojos, mi ceño estaba fruncido y mis manos convertidas en puños.
-Me pareció haberlo visto en cierta libreta que alguien olvido en el laboratorio –maniobro su mochila sobre su hombro, para que estuviera enfrente de él, luego subió una rodilla y la coloco ahí, se sostuvo en un pie mientras buscaba algo en ella. De ahí saco mi libreta de ciencias, se volvió a colocar su mochila sobre el hombro y busco hasta las hojas finales de la libreta- Rose, Rose, Rose y más Rosalie, esta escrito aquí, mi querido amigo…
Se la arrebate de las manos, sentí mis mejillas arder un poco. Pero no preste importancia a eso, los deseos de golpearlo por estar chismorreando en mi libreta –en algo que a él no le incumbía en lo más mínimo- se apoderaron de mí, pero no lo hice, porque sabía que si lo hacía Rose no estaría muy feliz con eso. A ella le gustaba, y yo no me atrevería a lastimarlo solo y únicamente por eso.
-Solo no te lastimo, por qué a Rose no le agradaría eso –le dije con una voz rabiosa. Él abrió mucho los ojos y luego su mirada se volvió malvada.
-Así que a la reina de ojos celestes le gusto ¿no? –Su voz era asquerosamente manipuladora- te propongo algo –dijo con una mirada picara- yo hago que la nena se sienta feliz y tú –me señalo con su dedo índice- le dices que yo la quiero mucho y que desde que la vi te empecé a decir que me gustaba y bla, bla, bla. Todas esas idioteces de enamorados… ¿de acuerdo? –me quede paralizado, de ninguna manera iba a aceptar esto- piensa bien lo que contestaras… yo, soy quien haría feliz y esa belleza andante…
-Estas idiota ¿o qué? –adiós valores, si se trataba de proteger a Rose, no me importaba nada- ¿cómo vas a venir y pedirme que haga eso? –mi voz se había elevado dos octavas.
Reí y cerró los ojos, bajo un poco la cabeza y empezó a moverla a los lados, cuando abrió los ojos, su cabello se los cubría.
-Emmett, Emmett, Emmett –aún seguía moviendo su cabeza de lado a lado- ¿no quieres que Rose sea feliz? –asentí, cuando iba a abrir la boca para aportar algo, él me interrumpió- pues… noticias, mi amigo, yo sería esa felicidad…
-Yo quiero que sea feliz de verdad -dije con rabia-, no con una mentira que solo la lastimara si la descubriera.
-Mira –al pronunciar estas palabras, lanzo su mano hacía mi cuello, con tanta rapidez que ni lo vi venir- vas a hacer exactamente lo que te diga, ó descubrirás perfectamente quien es James.
-No te temo –le agarre el cuello con amas manos y lo hice caminar dos pasos hacía atrás, sus manos abandonaron mi cuello.
-Veras… -dijo, le faltaba el aire, lo quería soltar, de verdad, pero mi instinto asesino controlo el momento y me obligo a mantenerlo sujeto- ella querrá estar conmigo y si le dices la verdad, no te creerá…
Por un lado, sabía que él tenía razón, pero si algo llegaba a pasar entre los dos, yo estaría para ayudar a Rose y dejarla ver la luz…
-Yo siempre estaré para protegerla –replique con enojo, solté su cuello y cayó al piso. Empecé a caminar en busca de mis amigos, me pareció que cuando me iba James dijo algo parecido a: Eres un idiota, ya veras que me saldré con la mía pero no le preste nada de atención, sabía que si lo hacía, iba a volver y terminaría lo que había empezado. Así que me limite a caminar, buscar a mis amigos y esperar a Rose.
Esta, al cabo de unos minutos llego junto a Edward, Bella y a mí.
-¿Cómo te fue? –pregunte cuando estuvimos, los dos solos, andando hacía nuestras casas.
El camino no era largo, mi madre nos iba a buscar de vez en cuando por el gusto de hacerlo y nada más.
-Bien, Riley y yo terminamos como amigos, él es muy bueno –sonrió, me agradaba que todo hubiese salido bien y mis malos presentimientos fuesen solo obra de mis estúpidos celos…
Seguimos hablando todo el camino de todo lo que se dijeron, y sinceramente, me hubiese gustado que ella hubiese terminado con Riley por mí y no por James.
-Creo que deberías dejar de pensar en James de ese modo –dije en un susurro, quería que me escuchase, pero al mismo tiempo no lo quería.
-¿Qué? –se sobresalto- ¿Por qué?
Sus ojos estaban abiertos como platos y su boca formaba una gran O. Yo solo me encogí de hombros, no quería que supiera todo lo que James dijo.
-No es muy bueno que digamos… -suspire, no tuve contacto visual en ningún momento- créeme.
-Me gustaría creerte –dijo- pero de verdad me gusta mucho.
Mi corazón se rompió en mil y un pedazos al escuchar esa frase. Me hubiese gustado decirle todo lo que él dijo de ella, pero sabía que si se lo decía, le tendría que contar toda la historia, y yo aun no estaba listo para confesar mis sentimientos.
Hola, soy yo, de nuevo, aquí molestando sus lindos computadores =) Bueno, mi vida… ¿no aman Emmett? …Bueno, si me hacen esa pregunta a mí, yo les digo, de un golpe y sin pensarlo "SI!!!" jejeje… bueno, es tan lindo. Me esta gustando, me esta gustando. Y si preguntan, sí, sí ahí hombres que te deja ir así de fácil como Riley xD aunque no todos… pero si lo hay, -solo aclaración- x) jejeje… ahh, lo de "mi mejor amigo para toda la vida" lo puse pensando en "El niño de la pijama de rayas" lo leí hoy y me encanto, aunque esta triste :') pero lindo =) bueno, y pues sí… creó que me iré… hasta el próximo capítulo =) Adiós.
.: * ฆℓƷҳ * :.
