Disclaimer: Todo le pertenece a Stephenie Meyer, yo solo me divierto&juego con sus personajes. ^.^
Una mentira es una traición
¡Jasper!
Rosalie's POV:
Ya había pasado toda una semana desde que James y yo nos habíamos hecho novios. Él era tan tierno, me dejaba cartas en mi mochila, con poemas hermosos, y me decía palabras y frases divinas, simplemente, me encantaba. Y por fin ¡mi cumpleaños número diez y nueve se acercaba! Y por acercarse, quiero decir que ¡era mañana! ¡Sí! Ya por fin, después de cuatro años ya podría ver a mi pequeño hermanito. Lo extrañaba tanto.
Escuche como sonaba mi celular, me levante y camine hacía él. Abrí la tama y vi que tenía un mensaje de texto.
Feliz cumpleaños a ti, y los regalos para mí. Vamos al cine y tú pagas y yo me salgo de ahí…. Te quiero muchísimo Rose. Eres mi mejor amiga. Al rato voy a tu casa con tu regalo. Recuerda que de mí, no te salvas. Muajaja, soy malo.
Me empecé a reír, Emmett es un amor y lo adoro. Es mi mejor amigo y jamás lo cambiaría por nadie.
-Rose –llamo mi madre desde la planta de abajo- ven, ven a ver quien esta aquí.
Baje corriendo por las escaleras, ya eran las doce, y Jasper iba a llegar antes, así que podía ser él… ¡Sí! Ya quería que él estuviera aquí.
Ya estaba en el último escalón. Y lo vi. Ahí parado junto a mis padres, estaba un pequeño chico rubio, despeinado, con ojos color caramelo, como los de mi padre. Era bajito, ligeramente más alto que Alice, al verme, sonrió, no tenía el diente de enfrente. Su sonrisa se veía muy tierna, se veía tan inocente. Su tez era pálida, al igual que la de toda la familia.
-Rose –dijo él, con esa vocecita de niño chiquito. Le sonreí de oreja a oreja, y creo que una lágrima solitaria abandonó la comisura de mis ojos- Rose –repitió.
Acto seguido corrió hacía mí, con sus pequeños bracitos extendidos. Me puse en cuclillas y extendí mis brazos hacía él, esperando para recibirlo entre ellos.
-Jasper –dije, emocionada de por fin poder ver a mi adorado hermanito, y más aún, por tenerlo, ahora, entre mis brazos. Algunas lágrimas de felicidad salieron de mis ojos.
-Hermanita –dijo él, rodeando sus brazos alrededor de mi cuello. Le empecé a dar pequeñas vueltitas, pero me detuve porque me mareé.
Nos quedamos así durante unos minutos. Hasta que escuche como cuchicheaban mis padres. Pero, no les preste atención alguna, pero, si baje a mi hermanito. Agarre su manita y camine hacía mis padres.
-¿No están felices de que Jasper haya vuelto? –pregunte, viéndolos, estaban algo serios, y eso me hacía pensar que no les importaba mucho que hubiese regresado Jasper.
-Claro que si –contesto mi padre como si fuese lo más lógico que del mundo, me sonrió cálidamente y se agacho hacía Jasper, lo abrazo- te queremos mucho pequeños.
Mi madre hizo lo mismo, igual lo abrazo y le dijo lo mismo.
Nos sentamos con él en el sillón y estuvimos hablando sobre como había sido su internado y todo eso, si había conocido a gente interesante y si le había gustado sus clase.
-Pues –empezó a contarnos- no era tan malo –afirmó, con una mueca extraña en su rostro- pero casi no me gustaba –bajo la mirada- casi no tenía amigos. Y me molestaban mucho porque decían que no me querían y que por eso me mandaron allí.
Al oír eso, me sentí muy mal, no debí haber dejado que mis padres lo mandaran, debí haber echo que se quedara por todos los medios posibles hasta lograrlo. Lo abracé, para que viera que yo lo quería muchísimo.
-No les creíste ¿verdad? –pregunto cautelosamente mi madre. Preocupada por la autoestima de su pequeño hijo. Él negó con la cabeza, y yo sentí una pequeña ola de calma recorrer todo mi cuerpo.
-No, yo se que ustedes me quieren –dijo, suspiro. Cerré los ojos y el alivió volvió a correr mi cuerpo. No me gustaba ó, gustaría que mi hermanito amado se sintiera triste por ago como eso. Odiaría que le bajaran la autoestima.
-Hermanito –lo solté y puse mis manos en sus hombros, haciendo que me mirara fijamente a los ojos- no quiero que tu autoestima se baje por las blasfemias que te dijeron –él sonrío- recuerda que te amamos.
Le sonreí cálidamente, y él igual. Escuche como tocaban la puerta y vi como María –la sirvienta- iba hacía la puerta y la abría.
-¡Felicidades! –grito Emmett entrando por la puerta. Con un gigantesco oso de felpa, que cargaba con una mano y agarrando la manita de Alice con la otra.
-Gracias, Emmy –dije, me levante del sillón y corrí hacía él.
Me lancé a sus brazos y fui recibida por sus brazos, dándome un gran abrazo de oso. Me alejo un poco para verme a los ojos y me extendió el gran oso que traía en sus brazos. Yo le sonreí y sentí un pequeño calor correr por mis mejillas. Lo agarré y me abrace a él.
-Gracias, Emmy –dije- mira, ven a ver quien por fin llego –dije casi gritando de la emoción. Lo agarre de la mano y lo llevé hacía Jasper.
-Jasper –dijo.
Se acerco a él y abrazándolo con ligereza. Jasper lo miro con confusión y con el ceño ligeramente fruncido. Se podía leer la confusión en las facciones del pequeño rubio, como un libro de texto. Deje el osito en el sillón. Me miro, interrogándome con sus pequeños ojitos. Yo le sonreí como respuesta a su muda pregunta.
-Él es Emmett –le dije, abrazándome a Emmett por su costado- es mi mejor amigo -señale, separándome un poco de él- tú lo conociste, probablemente no te acuerdes de él. Pero cuando… -no pude terminar la frase.
Jasper se había lanzado hacía los brazos de Emmett. Abrazándolo por el cuello. Casi estrujándolo. Los mire con una sonrisa. Sentí una pequeña manita tomar la mía y jalarla un poco hacía abajo, mire, y vi que era Alice.
-¿Quién es él, Rose? –pregunto con su linda voz aguda, como el tintineo de campanitas.
-Él es mi hermano menor –conteste, poniéndome en cuclillas para estar a su altura- ¿Recuerdas que te había contado de Jasper? –ella asintió- bueno –lo señale- es él.
Ella sonrió, analizando a mi hermanito se los pies a la cabeza. Él la volteó a ver y la miro con extrañeza. Como si no entendiera algo.
-Yo soy Alice y soy la hermanita menor de Emmett –dijo, con sus dos manitas juntas tras de su cuerpo, sonriendo de oreja a oreja- tú eres Jasper y eres el hermanito de Rose –me reí, ella era tan tierna- Rose es como otra hermana para mí. Y yo y mi hermanito, Emmy, la queremos mucho. Sobretodo él.
Mis padres, Emmett, María y yo nos reímos. Para tener siete años se podía expresar muy bien, y además era muy linda, ella y Jasper iban a ser muy buenos amigos, así como Emmett y yo.
Él se levanto del sillón con un movimiento fluido. Le extendió su pálida manita. Alice observo su manita y luego, cuando iba a tomarla, se lanzo a sus brazos, dejando a mi hermanito en un shock. Con sus ojos abiertos de par en par, y su boquita ligeramente abierta. No entendía la reacción de Alice, pero mejor que se vaya acostumbrando, porque Alice era así, le gustaba demostrarle afecto a las personas.
Luego de un pequeño rato en shock, mi hermanito la rodeo con sus bracitos y la abrazo con fuerza. Emmett se acerco y se paro junto a mí, observando la dulce escena que se desarrollaba justo delante de nosotros.
-Que tiernos –susurro Emmett a mi oído. Yo sólo asentí, sin apartar en ningún momento la vista de los pequeños.
Cuando se separaron, ambos tenían una sonrisa de oreja a oreja en sus rostros ¡Eran tan lindos! Y adorables.
-Me agradas, Jasper dijo Alice, tomando la manita de mi hermanito y entrelazando sus dedos.
-Que lindos –chillé, eran tan adorables. Aunque, me equivoqué, ellos no eran como Emmy y yo. Ellos eran diferentes. Había una química ahí. Parecían como dos piezas de rompecabezas que estaban destinadas a estar juntas desde que se hicieron. Y, Emmett y yo, sólo éramos amigos. Dos personas que se encontraron en el mundo, destinadas para ser confidentes mutuos. No para ser amantes.
-¿En qué piensas? –pregunto Alice, con una cara curiosa, creó que me había perdido entre mis pensamientos…
-En que tú y Jasper se ven muy lindos –conteste, con una sonrisa. Ella y Jazz me la devolvieron.
-Ey –dijo Emmett, lo mire y tenía el ceño ligeramente fruncido- no andes casando a mi hermanita ya –me regaño- sólo tiene siete años.
Me hizo un pucherito y me reí de él, puse mi mano sobre sus cabellos y le empuje, hasta que quedo mirando al piso.
-Sí, yo igual te quiero, Rose –dijo cuando lo solté y él me volvió a ver. Me hizo otro pucherito, y yo no tuve más remedio que abrazarlo, amaba a este hombre. Claro esta, lo amaba del modo en que alguien ama a un hermano o bueno, de un modo fraternal.
Hola! Ay, odio a Rose en este momento, no ve al HOMBRE que tiene en frente! TT-TT si yo lo tuviera me le lanzo encima x) jeje, no se crean :D bueno, este capítulo esta cortito y feito jeje, pero, espero que les guste(: dejen sus reviews opinando. Po' favo' xD jeje, bueno. Adiós(:
.: * ฆℓƷҳ * :.
