Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, yo solo me divierto&juego con ellos. ^.^

Una mentira es una traición


Verdad

Rosalie's POV:

-¿Complicada? Emmett ¿qué pasa?

Ya no soportaba el suspenso, era desesperante.

-Mira… lee todas las partes traseras de las libretas –tenía la mirada baja y un leve rubor en las mejillas.

Suspire y me dedique a revisar su mochila, estaba llena de papeles, libretas y… fotografías. Fotografías mías.

Saqué unas cuantas y las vi, algunas eran de nosotros dos, otras eran únicamente mías. Algunas no recordaba cuando me las habían tomado y otras estaban bien frescos los recuerdos.

-¿Y esto? –pregunte, alzando todas las fotos que tenía en mi mano.

-Me gusta tener fotos tuyas –sus ojos nunca hicieron contacto con los míos.

Fruncí el ceño, pero deje ese tema volando en el aire. Suspire y agarre una de sus libretas, hice como él me había dicho y me fui directo hacía las ultimas páginas.

-¿Y esto? –pregunte.

Estaba muy desorbitada, en la última hoja de su libreta, estaba escrito varias veces: Rosalie. Su letra se veía rara. No se veía como su letra natural, más bien parecía esa letra que hacía cuando escribía sin darse cuenta de lo que hacía.

-No me daba cuenta de cuando lo escribís, solamente me quedaba pensando y mis manos viajaban sobre el papel sin mi permiso.

Su sonrisa era nerviosa y sus ojos aún estaban fijos en el suelo. Sus mejillas tenían ese adorable rubor que tanto me gustaba. Se veían tan inocente. Parecía el niño de once años que antes era. Inocente y –hasta cierto punto- tímido.

-Aún… no entiendo –musite.

Todo era muy extraño ¿por qué mi mejor amigo tenía regado mi nombre por toda su libreta? ¿Por qué lo había escrito? ¿Tanto me quería? ¿Pensaba tanto en mí? Todo era tan confuso… no entendía nada.

-¿Qué no lo ves, Rose? –pregunto, sus ojos se clavaron en los míos.

Mordí mi labio nerviosamente. No entendía ¿qué era lo que no veía? Él suspiro con tristeza, moviendo su cabeza hacía la derecha, para que, acto seguido, sus ojos se volvieran a fijar en los mía, viéndome por el rabillo de éstos. Volvió a suspiras, cerrando sus ojos. Luego giro su cabeza hacía mí y me penetro con la mirada.

-Rosalie, he estado enamorado de ti desde que te vi –explico, su voz era seria, no había rastro de broma-. Se que no ha menudo la gente puede encontrar al amor de su vida a los once años… ¿pero qué crees? –su voz sonó calmada-, yo si pude –ahora era firme-. Pero quizá me equivoque… no debí haberme enamorado de mi mejor amiga…

Su voz se fue apagando hasta que al final sólo fue un leve susurro, por el cual tuve que esforzarme para escuchar.

-¿Te arrepientes? –pregunte, no pensé ni lo que había dicho, simplemente las palabras salieron de mi boca sin control alguno. No entendía porqué, pero necesitaba saberlo. Lo necesitaba y mucho.

-En lo más mínimo…. –la comisura de su labio se levanto unos milímetros-, lo único de lo que me arrepiento es de no haber podido evitar su dolor… -suspiro con nostalgia.

-¿Cómo hubieses podido saber que… -no quería decir su nombre, la tristeza, ahora se había convertido en rabia- que él me iba a hacer eso?

Bajo la mirada con otro suspiro similar al anterior. Parecía avergonzado de algo.

Pero… ¿de qué?

-Sí lo sabía.

Mis ojos se ampliaron hasta que ya no pudieron más, mi mandíbula cayó y de mi boca salieron pequeños jadeos. Sentí una mezcla de emociones, que no me agrado en lo más mínimo. Era una mezcla entre confusión, dolor, tristeza, desconfianza, y muchos más sentimientos parecidos. Sentí que Emmett no me quería, mi autoestima bajo bastante con ese pensamiento.

-¿Qué… -tome un poco de aire, con mucha dificultad, por cierto- qué dijiste? –mi voz era un chillido patético.

-Sí, Rose… yo lo sabía, el mismo James me lo dijo.

Sentí una arborescencia cuando pronunció su nombre, pero no fue nada como la ponzoña que sentí cuando me dijo que lo sabía…

-Pero… -la voz me saltaba, el aire… todo. No podía moverme, pensar, siquiera respirar.

-Perdón –su voz se quebró-, intente decírtelo… pero no sabía como, no sabía como hacerlo sin lastimarte… sin que te alejaras de mí –en ese momento vi una lágrima correr por su mejilla. Me sentí como la mala de la historia, haciendo llorar a mi ángel personal -. No quería que te alejaras… Rosie, entiéndeme ¿Cómo elegir? Tu amistad… tu seguridad… tu perdón… eran muchas cosas que me debatían ¿Por qué crees que me fue aislando un poco de ti cuando empezaron a andar? No quería, Rose, no quería estar ahí… presente… entiéndeme… me mataba…

Sentí mis mejillas humedecerse de nuevo. Esta noche había llorado más de lo que había llorado en toda mi vida.

-Emmett…te entiendo –se me quebró la voz-, pero aún puedo creer que me ocultaras algo tan importante… sabías que yo lo quería… sabías que él me estaba usando como su juguetito personal, que simplemente me quería para burlarse de mí, para nada más. Sabías que él nunca me amo –estaba jadeando-, sabías… -jadeé- sabías –jadeé- que yo estaba siendo una idiota que se dejaba manipular por ése. Qué yo hacía lo que él quería cuando quería, sin rechistar. Que no me importaba nada, más que el qué él estuviera feliz y que no me dejara. ¡Estaba siendo su juguetito! –mi voz sonó aguda cuando grite eso.

Me tire a su cama, llorando, ya no podía más, odiaba a James. Yo no iba a ser el juguetito de nadie. ¡De nadie! que ni crea el idiota de James que esto me va a destrozar. Algún día alguien jugara con él así como él lo hizo conmigo. Porque ni crea que yo voy a estar ahí cuando él quiera… ya caí en su juego… y no lo volveré a hacer. Ya abrí los ojos.

-Rose… lo sé… perdón. Se que no me perdonaras ni porque te lo suplique mil veces… pero… perdón –su voz se quebró y escuche sus sollozos- ése idiota no te merece, Rosie… tú necesitas a alguien que si te quiera… que si te valora y sepa lo mucho que significas.

En ese momento sólo una cosa paso por mi mente…

Me acerqué a él. Los dos teníamos la cara bañada en lágrimas. Respire hondo y junte nuestros labios. Lo sé, sabía que me veía como una zorra, besándome con mi mejor amigo cuando acababa de terminar con mi novio. Aunque, bueno, si lo vemos desde un punto de vista. Él nunca me quiso, lo nuestro era una idiotez que el destino me hizo.

Este beso fue mejor que el primero. Dulce, tierno, cariñoso, todo eso y más. Se sentía como la misma gloría, el cielo en el infierno. Era lo mejor del mundo. Lo mejor que había experimentado jamás. Y nunca me cansaría de esto.

Pero, por desgracia somos humanos y necesitamos respirar. Cuando nuestros pulmones de verdad exigían aire, nos separamos, apenas. Él recargo su frente contra la mía. Tenía una hermosa sonrisa en sus labios. Me encanto, me dio ganas de volverlo a besar. Pero las retuve.

-Rosie, amor. Hay algo que te quiero decir desde hace un largo, largo tiempo –dijo. Su respiración era irregular, así que los jadeos que daba, me golpeaban la cara, llenando mi nariz de su increíble aroma.

-Y eso sería… ¿qué? –pregunte, sabía que una sonrisa idiota estaba posada en mis labios.

-Te amo –susurro.

Sonreí como más estúpidamente de lo que ya lo hacía.

-Yo igual –y lo volví a besar.


Hola! Awww… que monito! :D jaja, me gusto como termino 3… al menos ellos si tienen un final feliz ¬¬'' ala… ):jeje asu estaba bien inspirada para la parte donde Rose le echa todo eso en cara a Emmy –llore cuando lo escribía-, :o jeje es que conmigo igual jugaron ¬¬ y que ni crean que lo van a volver a hacer!): Lastima… yo lo amaba mucho pff… pero no importa x] jeje bueno... me voy a dormir, buen fin de semana. Ya casi termina la historia… Noooo!! bueno, nos vemos en el final): Adiós! Cuídense muchísimo!

.: * ฆℓƷҳ * :.