Anclado a tierra

Capítulo tres

-¿Está con Eret? -preguntó a mi primo y mi madre, ambos me miran apenados -Quiero una respuesta.

Siento hervir mi sangre y tengo que dar todo de mi para no ir hasta donde estaba Astrid y quitarle de los brazos de Eret a mi hijo.

-¡Responded! -exclamó y me doy cuenta de que asusté un poco a Trish, porque se abrazó a su padre.

Mi enfado se pasa al sentir como me golpean con fuerza en la cabeza que casi caigo al suelo.

-¡Hola Hiccup cuanto tiempo! -la culpable del golpe en mi cabeza había sido Ruffnut -no intentes volver a asustar a mi niña -se queja y lo entiendo.

-Lo siento... pero es que solo quiero una respuesta.

-No te voy a dar la respuesta Hiccup, te voy a preguntar yo a ti ¿De verdad crees que Astrid está con Eret?

La pregunta que acaba de hacerme Ruffnut me hace reflexionar. Era cierto ella era mi Astrid, por mucho que yo no estuviera, ella no hubiera pasado página tan rápido cuando ella me ama, o por lo menos lo hacía hasta que yo llegué.

-No... no lo creo. Es solo que no sé porque ese tiene en brazos a mi... -se me entrecortan las palabras.

-Hiccup, no tienes idea del trabajo que da un bichito de estos -Ruff besa a su hija en el pelo. Si que ha cambiado esa chica, todos parecen haber cambiado durante mi ausencia -y si además de esto le sumas tener que llevar toda una aldea, eso requiere mucho esfuerzo. Eret se está portando muy bien con Astrid, la está ayudando muchísimo en todo, pero ella le ha dejado claro que solo quería a su marido, o por lo menos hasta ahora.

Esa última frase me llega como una puñalada directa a mi corazón. Mi esposa no había dejado de amarme, pero claro yo había sido egoísta y le había dado de lado cuando más me necesitaba, solo pensando en mi. Me lo tenía bien merecido.

Después de haber saludado a todos mis amigos, me fuí a mi antigua casa con mi madre. La casa donde había vivido toda mi infancia y adolescencia. Mi casa estaba cerca de la que tendría que ser mi hogar junto a Astrid, pero que ahora y por mi egoísmo he perdido, al pasar veo por la ventana a Astrid y me vuelve a hervir la sangre al ver a Eret dentro de mi casa, junto a mi esposa y mi hijo.

-Tranquilo. Eret suele cenar a veces junto a Astrid e Hiccup, pero después se va a su casa. Astrid nunca le ha permitido ir más allá de una buena amistad.

-Me enfado porque no puedo entender que yo esté aquí fuera y él esté en mi casa... pero a la vez me digo a mi mismo que me lo merezco por todo lo que hice ¿Por qué fui tan egoísta? tan imbécil -mi madre me abraza y yo me dejo envolver como un niño pequeño.

-Vamos a casa. Tranquilo, estoy segura de que si te esfuerzas dentro de poco serás tú el que esté ahí y no Eret.

Me reconforta las palabras de mi madre y por ello me dejó guiar hasta mi antigua casa, al entrar me da una oleada de nostalgia. Me hizo recordar todo desde mi infancia donde nadie me prestaba atención ya que era Hiccup el enclenque, hasta que conocí a Toothless y Astrid comenzó a confiar en mi.

Sonreí al recordar cómo era mi esposa de pequeña. Toda una furia vikinga, la chica más ruda y cabezota de todo Berk y el enclenque Hiccup, consiguió lo que todos los hombres de Berk deseaban y era ablandar el corazón de esa chica y casarse con ella. Y no solo logró eso sino que además se casó con ella y tuvo un hijo precioso.

¿Cómo había arruinado todo? La muerte de su padre parecía que le había afectado más de lo que imaginó, ya que tuvo que hacer frente ante toda una aldea y era un duro trabajo que solo lo agobio, hasta el punto de salir huyendo de Berk, sin mirar atrás.

Ahora recordaba como Astrid siempre intentaba hablar con él, solo quería que hablara con ella y le contara sus problemas, pero no lo hizo, prefirió guardarse todas sus dudas para él, para intentar no preocuparla y al final toda esa frustración había salido de la peor forma.

Me tumbé en mi antigua cama. Era muy pequeña para mi. Ya era un hombre y no un adolescente.

-Parece que no cabes -me sonríe mi madre.

-No -contesto con desgana.

-¿Por qué no duermes conmigo, mi cama es más grande y mañana te conseguimos una nueva?

-Mama no soy un crío para dormir contigo.

-Bueno, ya que como no pude dormir contigo cuando eras un crío ¿por qué no hacerlo ahora? además creo que necesitas hablar y tenemos toda la noche.

Al final cedo ante mi madre y voy con ella a su habitación. La que antes era la habitación de mi padre.

Al entrar veo colgada de la pared, el hacha de mi padre, en una mesita estaba su casco y sabía que en el armario aún estaba guardada la ropa de festejos del jefe de Berk, era como si de un momento a otro mi padre fuera a entrar por la puerta para darme el sermón de mi vida. Para enseñarme cómo ser un buen padre, un buen marido y un buen jefe.

Ahora se daba cuenta de que necesitaba a su padre. Él había sido el que lo había guiado toda su vida, era el que le había dado las pautas de cómo avanzar en la vida y ahora lo necesitaba más que nunca.

-No he querido quitar las cosas de tu padre... me gustan que estén ahí -me dice mi madre al verme mirar cada objeto al que había pertenecido a mi padre.

-Me gusta que los conserves -suspiró y me tiró en la cama con la ropa puesta y mi madre lo hace a mi lado.

-Hiccup, sé que no soy la indicada para guiarte en este momento. Ya que yo también huí... me alejé de todo por dejarme envolver en mis sueños, pero al volver me dí cuenta de muchas cosas y me arrepentí de no haber hecho frente a mis problemas, de haberos dejado a tu padre y a puedo ayudar a rectificar.

-Mamá he sido un idiota -me reincorporé y me quité la armadura de cuero,y me quedé con mi camiseta roja, para mi mayor comodidad -es complicado explicar lo que mi mente piensa ahora.

-Estás hecho un lío, estás enfadado, arrepentido, incluso tienes miedo de que en algún momento vuelvas a escapar y si eso pasara sabes que ya no te van a tener en cuenta nunca más. Hiccup sé lo que piensas porque yo también pasé por ello -Mi madre me imitó y se quitó también su capa y su armadura y se volvió a tumbar a mi lado -¿Y sabes quien me hizo sacar todo lo que llevaba dentro? Fue Astrid, ella me ayudó mucho, porque tu estabas muy ocupado, no quería darte más problemas, además de que no quería preocuparte.

Sonreí ante lo que dijo mi madre. Me había criado con mi padre, pero definitivamente yo y mi madre somos muy parecidos de espíritu.

-Saca lo que llevas dentro Hiccup. Déjame ayudarte, soy tu madre.

Me acerqué más a ella y apoyé mi cabeza en su hombro y comencé a contarle todos mis miedos y dudas y ella a su vez también me contó las suyas.

Esa noche había sido la mejor noche que había pasado con mi madre. Desde que me encontré con ella nunca habíamos hablado tanto. Reímos, lloramos, nos pusimos nostálgicos, cuando comenzó a salir el sol, ya no teníamos absolutamente nada que contarnos, ya habíamos hablado de todo y eso me hacía feliz, ahora conocía mucho mejor a mi madre y ella a mi. Además me había dado cuenta de una cosa muy importante y era que aunque mi padre ya no estuviera para darme sus sermones, ahora tenía a mi madre, no me daba sermones, pero me aconsejaba igualmente.

-¡Hiccup baja a desayunar! -abrí los ojos al escuchar como desde abajo me llamaba mi madre -¿Cuándo me había quedado dormido?

Me levanté y me restregué los ojos perezosamente. No sabía lo poco que había dormido, pero había descansado como nunca. Era reconfortante dormir en una cama.

Me levanté y me asee antes de vestirme y bajar. Abajo mi madre ya había hecho el desayuno y la verdad tenía algo de miedo, ya que sabía como cocinaba mi madre.

-Buenos días hijo ¿Cómo has dormido? -mi madre me puso un plato delante de mí con huevos revuelto y para mi sorpresa no estaban quemados. Tomé un cacho de pan y comencé con mi desayuno.

-Bien...muy bien de hecho ¿Desde cuando sabes hacer esto? -le pregunto, porque recuerdo que los últimos huevos revueltos que hizo estaban como el trasero de snotlout después de que Hookfang se lo quemara.

-Astrid me enseñó.

-Eso es gracioso -me rió ya que mi esposa tampoco era la gran cocinera, de hecho el pescado tostado era su plato fuerte. Me hubiera gustado ver a las dos cocinando. Sería como un concurso a ver cual de las dos hacía la comida más incomestible.

-Un respeto a tu madre -mi madre se sentó a mi lado y comenzó a desayunar también -tengo una sorpresa para ti. Tal y como te dije ayer por la noche, creo que lo mejor es que primero te ganes el corazón de Hiccup. Va a ser más fácil y tú estás deseando abrazar a tu hijo.

Esa era una de las cosas que le había dicho a mi madre esa noche. Ansiaba poder abrazar a mi hijo.

-Ahora por la mañana los niños tienen clase en la academia con Fishleg, así que he pensado que tu puedes ir y enseñarles cosas sobre ese fulia nocturna implesionante -mi madre me hizo reír por la mala imitación de la voz de mi hijo.

-Me parece muy buena idea -me siento entusiasmado, quiero ir ya a la academia.

En cuanto acabé con mi desayuno, recogimos todo y salimos, estaba nervioso, tanto que hasta mi madre lo notó y me puso una mano en el hombro para tranquilizarme.

Entramos en la academia cada uno en sus dragones, al entrar, ya estaban allí todos los niños y corrieron a saludarnos en cuanto tomamos tierra, yo no pude evitar sonreír cuando mi hijo gritó emocionado "el señor del fulia nocturna" tendría que hacer que me dejara de llamar así.

-¡Hiccup los tenía a todos concentrados en la clase! y me ha costado mucho conseguir eso -se queja mi amigo Fishleg.

-Lo siento, yo te ayudaré hoy con la clase ¿Vale? -le pregunto, aunque sé que mi mejor amigo no me iba a decir que no.

-Abuelita, abuelita -me giré para ver como mi hijo corría hacía su abuela para abrazarla.

Mi madre lo abrazó con fuerza y ambos se dieron besos en las mejillas. Astrid realmente trataba a mi hijo con mucho mimo y cariño, tanto que Hiccup era un niño muy cariñoso.

-¿Hoy nos da... dalas tú la clase abuelita?

-No. Hoy tenéis a alguien mejor para enseñaros -mi madre me miró haciendo que mi hijo me mirara solo a mi y sentí un calor en el pecho -Hoy os dará la clase él -mi madre se acercó a mi aún con mi hijo en sus brazos.

-Wow ¿Enselio? -preguntó mirándome emocionado. Era un niño muy expresivo.

-Si, yo hoy voy a daros una clase, sobre dragones.

Todos los niños chillaron emocionados, parecía que a los niños todo les emocionaba y entusiasmaba.

-¿Y cómo te llamas? -me preguntó una pequeña niña de trenzas castañas.

-Yo me llamo Hiccup -todos los niños exclamaron al escuchar mi nombre y miraron a mi hijo.

-¿Igual que yo?

-Si, me llamo como tu.

-Pues parece que Hiccup es un nombre muy famoso en Berk -hablo Trish -porque el antiguo jefe y papá de Hiccup también se llamaba así.

-Si, parece que llamarse Hiccup es la última moda por aquí -sonreí. Tish era una niña lista, se veía que había sacado la picardía de su madre.

-Bueno yo me tengo que marchar -mi madre le dio otro beso a Hiccup y me pasó a mi hijo.

Yo me sentí un poco tonto al asustarme al tomar en brazos a mi hijo, ya que lo primero que pensé fue un ¿se me caera?... ya no es un bebé es un niño, aunque aún es pequeño, pero no va a caerse de mis brazos.

-¡Que guay! nos llamamos igual.

-S... si, es muy guay -lo tenía en brazos, por fin tenía en brazos a mi niño y me sentía como un idiota, ya que deseaba abrazarlo, pero no podía. Era mi hijo, pero él no lo sabía.

-¿Podemos vola en su dlagón señor?

-Todo a su debido tiempo -me dolía que mi hijo me tratará de usted, como a un simple desconocido -y no me llames señor, me hace parecer viejo. Llámame Hiccup.

-Vale Hiccup -se rió y luego se movió para que lo dejara en el suelo. Había tenido la oportunidad de abrazarlo y no había podido hacerlo. Bueno como le dije a mi hijo, todo sería a su debido tiempo.

De repente me vi rodeado de críos pequeños todos mirándome esperanzados para que comenzara la clase y yo que no tenía ni idea de que hacer o decir. Nunca había tratado con niños tan pequeños.

Miré a Fishleg, esperando una ayuda por su parte. Él se rió de mí por mi cara de desconcierto. Muchas gracias amigo.

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Me acerqué a la academia, ya que sabía que mi hijo estaba allí y ya que Valka no se había pasado esa mañana por mi casa, sabía o creía saber lo que está seguramente estaría haciendo.

Fuí por las gradas y vi lo que ya me esperaba. Hiccup estaba en la academia. Buen movimiento Valka, pensé cuando Valka le pasó a mi hijo con su padre.

Tuve que aguantar las ganas de ir allí y quitárselo de los brazos. Cuando vi ambos juntos sentí una extraña sensación. Eso era lo que yo deseaba desde que mi pequeño nació, verlo que con su padre.

Sonreí, no pude evitarlo. Era bonito verlo a los dos juntos ¿Por qué me hiciste esto Hiccup? Tú no eres así.

Borré mi sonrisa al ver que Valka me vio, no quería ser tan obvia. La esperé y ella subió a las gradas y se sentó a mi lado.

-Buenos días cariño -Valka me pasó un brazo por los hombros y yo recargue mi cabeza en su hombro.

Valka había sido mi fuerza durante la desaparición de Hiccup y ahora no iba a ser menos.

-Sabía que harías esto -hablo en un susurro.

-Y aún así me has dejado.

-Valka no hagas que me enfade y cambie de opinión.

-Es normal Astrid. Él es su padre y aunque haya hecho algo horrible, sigue siéndolo y tú estabas deseando ver a tu hijo con su padre juntos, por ello me has dejado y has venido, porque querías ver ese instante que no pudiste tener.

-Odio cuando tienes razón... pero no sé bien si esto es como un sueño o una pesadilla. Por qué temo que él vuelva a marcharse, que le haga daño a nuestro hijo. Y lo que temo más aún es que mi hijo decida irse junto a su padre. No lo soportaría.

Si alguien le hubiera dicho que ella. Astrid Hofferson, bueno ahora Haddock. Se iba a volver una persona dependiente de alguien, le hubiera partido en dos con su hacha. Y sin embargo ahí estaba era una madre que amaba a su hijo sobre todas las cosas y lo que más temía ante todo era perder a su razón de vivir y de seguir adelante. Ahora entendía a su difunto suegro, como pudo reponerse ante la pérdida de su mujer. Todo fue por su hijo y eso es lo que había hecho ella durante la desaparición de Hiccup.

-Él no quiere marcharse Astrid. Está muy arrepentido por lo que ha hecho y está decidido a quedarse y cuidaros a los dos -mi suegra me acarició la mejilla.

Mi suegra se había convertido en mi madre desde que Hiccup se había marchado, ambas se habían hecho inseparables. Y le gustaba pasar esos momentos con ella.

-El arrepentimiento solo no me basta Valka. Yo estuve a punto de morir y todo por sentirme miserable al creer que él había muerto.

El recordar ese día me hacía sentir despreciable, ese día casi acabé con mi vida y la de mi hijo. Yo también fui egoísta intentando ahogarme en la cala. Ese sitio que tan importante era para Hiccup y para mi. En ese lugar había comenzado toda nuestra historia juntos y en ese lugar quería haberla acabado.

Agradecería eternamente que Ruffnut la hubiera encontrado y reanimado. Así pudo dar a luz a su pequeño niño.

"No imagino un mundo sin ti" escuché en mi cabeza esas palabras dichas por Hiccup, el día que enfermé en la orilla del dragón y en el que casi muero. Yo le respondí de igual manera y por ello el saber o creer que él ya no estaba en su mundo se le hizo tan insoportable que no quería seguir viviendo.

Pero ahora se alegraba de no haberse ido, porque tenía a alguien mucho más importante que Hiccup y era su pequeño Hiccup.

Ambas vieron a lo lejos el intento de Hiccup de tener concentrados a los pequeños. Lo estaba intentando,porque todos eran muy revoltosos. El mayor de ese grupo tendría cinco años, por lo que todo era energía y vitalidad infantil. Parecía que Hiccup no podía con tanto.

Fishleg trataba de ayudarlo, parecía que entre los dos lograban tener la atención de los pequeños aunque enseguida se volvían a dispersar.

No lo podía evitar era gracioso verlos así. Valka y yo reíamos cada vez que los niños volvían a hacer de las suyas y evitaban hacer lo que Hiccup y Fishleg les pedía.

Me tensé en un momento, cuando Hiccup les dijo a los niños si querían montarse en Toothless ¿No pensaba volar con mi hijo? me volvió a invadir el miedo de que Hiccup intentara llevarse a mi pequeño, pero Valka me agarró de la mano cuando yo me levanté dispuesta a llevarme a mi hijo y me hizo volver a sentarme.

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-¿Quien quiere montar en Toothless? -pregunté ya cansado de que no me hicieran ni caso. En seguida todos me rodearon chillando ¿Por qué todo les emocionaba a esos niños? ¿Yo no sería tan pesado de pequeño? ¿o si? No tenía ni idea y a esa pregunta sólo la podía responder su difunto padre, por lo que se quedaría con la duda.

-Niños, por favor de uno en uno -pidió Fishleg.

-Sois cuatro haremos dos grupos. Hiccup y Trish -tomé de las manos a mi hijo y mi sobrina y los acerqué a Toothless -no vais a volar, solo vais a planear y daréis una vuelta a la academia ¿Vale?

-¡Vale! -contestaron conformes.

Comencé a quitarle el aleta de Toothless y le puse otra que era solo para planear bajo. No quería que por cualquier cosa Toothless volara y hubiera algún accidente con los niños. Eso sí que haría que Astrid me matara con sus propias manos.

Una vez puesta le coloqué de forma que no se moviera la aleta para que pudiera planear sin problemas. Cogí a ambos y los subí al lomo de Toothless. Puse delante a Hiccup y detrás a Tish.

-Chicos estáis a punto de planear. Quiero que tengáis mucho cuidado. Debéis tener en cuenta de que para comenzar tenéis que ser suaves y amables con vuestro dragón, para que este os haga caso a vuestra orden ¿Entendido?

-¡Siiiii! -chillaron ambos felices.

-Para hacerlo más interesante cuando lleguéis tendréis que hacer que Toothless acierte en la diana con su bola de plasma -Fishleg puso en el centro de la academia un monigote que utilizábamos para los entrenamientos con una diana.

-Toothless ve despacio y con mucho cuidado amigo -le pedí a mi dragón, aunque ya sabía que con él mi hijo estaría a salvo.

-¡Aliba Toothless! -animó mi hijo y mi dragón comenzó a elevarse un poco.

-Despacio Toothless -le pedí a mi dragón que enseguida me hizo caso y dio una vuelta a la academia a poca altura y muy despacio.

Cuando dieron la vuelta mi dragón aterrizó suavemente y ante el grito de los pequeños de "bola de plasma" mi amigo lanzó su ataque acertando a la diana, haciendo que los niños chillaran emocionados. Parecía que a Toothless le gustaba los niños, ya que todos lo acariciaban y le gustaba tanta atención.

Mi dragón es un egocéntrico. Reí por ese descubrimiento. Fuí a bajar a los niños de su lomo y subí a los otros dos pequeños y con las mismas indicaciones los deje con mi dragón.

Me senté en el suelo me sentía tan agotado, pero era raro, ya que también estaba feliz de estar ahí. Disfrutando unos momentos con mi hijo.

-¿Cómo lo haces todos los días Fishleg? -miré a mi amigo y este se acuclilló a mi lado.

-Me gusta enseñar. Quiero que estos pequeños amen el aprender tanto como yo.

-Yo creo que están todos locos -reí y mi amigo lo hizo conmigo.

-Pues el más loco es Hiccup.

-Ya lo he visto -reí y sentí algo de ¿Orgullo? si mi hijo era un revoltoso, pero me gustaba como era.

-¡Bola de plasma! -chillaron los niños, eso indicaba que ya habían terminado en su vuelo con Toothless.

-Voy yo a bajarlos -me dijo mi amigo y yo lo agradecí por no tener que levantarme del suelo.

-Bueno creo que ahora debéis agradecer a Hiccup, por haberos dejado volar con Toothless.

Esas palabras fueron mi perdición, porque se ve que esos niños no saben decir un gracias a secas, ya que todos fueron a abrazarme haciéndome caer de espaldas. En menos de un segundo me vi con cuatro niños sobre mí y todos reían por haberme hecho caer al suelo.

Aproveche ahora si, para tomar a mi hijo y abrazarlo, mientras los demás seguían sobre mi y no sé porqué todos gritaron "cosquillas" y comenzaron a intentar hacerme cosquillas, pero que con mi armadura les fue imposible y yo me reí de ellos por no lograrlo.

-Yo tengo cosquillas en el cuello -me dijo Hiccup, yo aún lo tenía agarrado por su cintura -a lo mejor tu también -me habló y sonrió porque estaba a punto de hacer una trastada.

Mi niño acercó sus manitas a mi cuello y comenzó a hacerme cosquillas, haciéndome reír a carcajadas. En eso los demás lo imitaron y yo ya no podía parar de reír.

-Fish... leg... soco... socorro... -pude articular ayuda a mi amigo, para que me quitara de encima a los niños, pero a Fishleg le parecía graciosa la situación que se carcajeo de mi.

-Tomaré mi venganza... y empezaré contigo -Logré atrapar a mi hijo y comencé yo a hacerle cosquillas acariciando su pequeño cuello y él comenzó a reír a carcajadas.

Fishleg logró quitarme a dos niños, pero Trish se me había agarrado del cuello al igual que Hiccup que lloraba de la risa.

Me incorporé con los dos niños agarrados en mi cuello. Ese momento lo guardaría en mi memoria para siempre. Parecía que los dioses querían brindarme una nueva oportunidad para hacer las cosas bien. Y por ello enterré mi cara en la cabecita de mi hijo y aspiré su aroma por unos segundos.

Mi hijo me miró a los ojos y yo a él. Me sentía extraño, quería decirle tantas cosas, pero a la vez, no podía. Él era solo un pequeño niño no me comprendería por mucho que yo quisiera decirle que era su padre y lo idiota que había sido por dejarlo.

-¡Tía Astrid! -Chilló Tish que se me escapó de los brazos, para ir con su tía. Los demás niños la imitaron menos mi hijo que aún seguía abrazado a mi cuello.

-Nos has visto jefa ¡Hemos volado! -habló una niña.

-Si, os he visto y lo habéis hecho muy bien -ella acarició la cabeza de la niña de trenzas castañas, que ahora sé que se llama Kettle.

Sonreí nunca pensé ver así a Astrid. Todos los niños la adoraban y las niñas la miraban con un brillo muy especial, parecía que fuera como una diosa para ellas.

-Todos te adoran -me atreví a pronunciar y ella me miró.

-Si, Tía Astrid es la mejor. Todas queremos ser como ella. Es una madre, una guerrera y es la jefa de Berk.

-Si, ella es impresionante -respondí porque realmente lo pensaba. Yo huí, pero ella no y aunque tuviera momentos en los que flaqueo, allí estaba ella al frente de todo.

-¿Hiccup yo que te he dicho sobre volar? -puso los brazos en jarra y yo sonreí, me gustaba verla en su rol de madre.

Mi niño enterró su cabeza en mi cuello y yo sentí que mi corazón se desbocaba con ese gesto de mi pequeño.

-Pe... pero Hiccup. solo… solo he pla… pla

-Planeado -le ayudé, era muy pequeño aún para saber hablar correctamente.

-Esta bien por esta vez. Pero debes hacer caso ¿Entendido?

-Si, mama -sus bracitos se aferraron a mi cuello como no queriendo que lo soltara y realmente no quería hacerlo, pero sabía que Astrid estaba ahí para llevárselo y por ello tomé valor y lo abracé rodeando su pequeño cuerpo.

-Y eso va por todos, siempre debéis caso siempre.

-¡Si jefa! -corearon todos los niños.

-Hiccup... tenemos que irnos -pronunció lo que ya me esperaba y suspiró porque no quería alejarme de mi niño.

-¿Un poquito más? Por fi mami

-Sabes que tengo mucho trabajo, te voy a llevar con la tía Ruff -Astrid se me acercó y agarró de la cintura a mi hijo y le besó en la mejilla. Los tenía a los dos a mi lado y sé que a lo mejor no era el momento adecuado, pero no lo pude evitar, por unos segundos que para mi fue como tocar el cielo, apoyé mi cabeza sobre la de ellos dos. Solo unos escasos segundos.

Astrid pareció dudar e incluso la escuché suspirar, pero tomó a mi hijo y me lo quitó de los brazos yo aún podía sentir su cálido abrazo ¿Eso era lo que se sentía al ser padre?

-¿Después nos velemos ota vez? -me pregunta mi hijo y yo solo puedo sonreír.

-Claro que si. No me voy a marchar de aquí -respondí mirando a Astrid. Sabía que para ella sólo serían palabras vacías, pero lo decía con total sinceridad y le haría ver que así eran.

-Vale -me sonríe feliz.

-¿Le has dado las gracias por dejarte montar en toothless? -le pregunto Astrid a mi hijo.

-No -Astrid lo mira enfadada y eso es más que suficiente para que mi hijo, obediente y además parece que ya sabe que es mejor no enfadar a su madre se me acerca y me hace señas para que me agache para estar a su altura -glacias Hiccup.

Me abrazó con sus pequeños bracitos con fuerza y yo a él, se separó de mí un poco para darme un beso en la mejilla y yo le devolví el gesto y lo hice reír de paso.

Se despidió de mí con la mano, mientras tomaba de la otra a su madre. Estaba deseoso de decirle quien era en realidad yo, pero tendría que esperar a que Astrid confiara en mí y me dejara por fin acercarme a ambos como lo que de verdad soy, su esposo y el padre de Hiccup.

-¡Astrid te estaba buscando! -vi que Eret entró con algo de prisa a la academia, el tipejo ese tomo de la mano a mi esposa ¿Quién se creía que era él? -te necesitamos.

-Tengo que llevar a Hiccup y Trish con Ruff.

-¡Es urgente!

-Si quieres puedo ir yo -me acerqué hasta donde estaban ambos y vi que Eret soltó la mano de mi esposa y esperaba que no volviera a hacer eso, porque si no me iba a da igual lo enfadada que estuviera Astrid conmigo, pero eso no lo iba a permitir.

-No hace falta. Yo voy, es mi deber.

-Entonces llevó a Hiccup y Trish con Ruff, después voy con vosotros y os echo una mano con eso tan urgente -no pensaba dejara mi esposa con Eret trabajando solos en algo "urgente" -¿Dónde vais a estar? -preguntó, saco mi lado de jefe y líder por lo que espero una respuesta clara y no una negativa.

-Hemos divisado un barco, no sabemos quienes son, ni qué intenciones traen.

-Nos vemos en el puerto -les digo sin esperar una respuesta. Ya debía crecer y hacerme cargo de mis responsabilidades.

Continuará.

Ya tenemos a un Hiccup más decidido de arreglar las cosas y a Astrid que aunque está enfadada, pero cede un poco a que Hiccup pueda estar con su hijo. Me he divertido mucho al escribir el primer contacto de los dos Hiccup y espero que os haya gustado n.n

Muchas, muchas, muchas graciasa todos los favoritos y seguidores! Y a los que dejáis un ratito en mandar un review n.n

-Gimboy: El fanfic va a ser Hiccstrid, van a interactuar más personajes, pero principalmente Hiccstrid. Y en este capítulo como ya has visto, no solo Hiccup se da cuenta de sus errores, si no también Astrid, hasta Valka. Todos cometemos errores y solo hay que solucionarlos. Y el personaje de Hiccup me gusta mucho y creo que él nunca haría algo a la fuerza como lo de obligar a Astrid a decirle la verdad al pequeño. Hiccup es un luchador, por ello lucha por cada cosa que cree y por ello va a luchar por conseguir nuevamente su lugar. A mi humilde opinión.

-Maylu-liya: menos mal que por fin parece que podéis leer mejor los capítulos. Ya estaba pensando en cambiar TODO. Ya tengo toda la historia completa, por lo que solo me queda revisar y subir, lo hago cuando voy teniendo tiempo, así que no quiero dejarlo (esperemos que no muera mi ordenador ni nada por el estilo XD) Espero que te haya gustado este capítulo también.

-DragoViking: Sip, lo de Eret era una broma, nada más. No creo que Astrid haría algo como olvidar a Hiccup con facilidad y menos aún estar con Eret. Aunque lo que piense Eret será diferente XD

Gracias por leer