Anclado a tierra

Capítulo 5

Íbamos caminando Heather y yo. Hacía mucho que no hablábamos y el haberme enterado que se había casado con Tuffnut, me hizo querer que mi mejor amiga, me contará cómo había sucedido.

Ya antes de marcharme, ellos se llevaban muy bien y vi un gran cambio en Tuffnut cuando estaba con Heather, pero no me imaginé que eso era porque ambos estaban enamorados.

Tuffnut cambió radicalmente para intentar parecer más interesante a ojos de Heather. Ya que ella siempre había sido una chica muy centrada y responsable, todo lo contrario a Tuffnut que era alocado, un sirviente del dios Loki, pero todo eso cambió para poder formar un compromiso con mi mejor amiga.

Todos habíamos cambiado mucho, ya no éramos esos chiquillo alocados que de lo único que nos preocupábamos era de tener más aventuras y meternos en problemas que solo Thor sabe cómo salimos vivos. Ese tiempo ya se acabó. Y eso justamente era lo que me había hecho huir el no querer que ese tiempo parara, a parte del dolor de tener que hacer lo que fue el trabajo de su padre. Pero ya no eran unos críos y debían seguir su vida como adultos.

Estaba atardeciendo en Berk y Heather le comentó que a esa hora, cuando estaban más libres de trabajo lo utilizaban para entrenar en la arena, así que se dirigieron allí para ver si se había dado el caso de que estuvieran entrenando.

Al llegar los vieron. Estaban todos incluido su madre, los niños y sus tres nuevas visitantes. Al entrar el primero que me vio fue Hiccup que vino corriendo hasta mi yo me agaché y lo tomé en brazos.

Me sorprendió cuando me abrazo, lo había conocido hacía poco más de un día y su hijo ya lo quería. Creía que no merecía ese trato por todo el daño que hizo, pero atesoraría cada momento con su pequeño.

-¿Que hacen? -le pregunté a mi hijo.

-Mama y la abuelita van a entrena, pelo... pero se quielen mucho mucho -hablo con esa voz que me hacía mucha gracia y más aún por su dificultad al pronunciar las erres, pero era pequeño aún.

Miré al centro de la arena, donde Astrid abrazaba a su madre y las dos reían. Cuando conoció a su madre, todos les decían que las suegras y nueras nunca se llevaban bien, cosa que le hizo alertarse, ya que deseaba que ambas tuvieran una buena relación, pero la forma de ser amistosa de Astrid y la tranquilidad de mi madre hizo que ambas congeniaran muy bien. Y se veía que su relación en el tiempo que estuvo fuera se volvió mucho más cercana, tanto que parecían madre e hija, más que nuera y suegra.

-A ella no le pegas, pero ahora a mi seguro que me das bien fuerte -se quejaba Eret.

-Es que a ella la quiero -hablo mi esposa, muy clara como siempre. Amo eso de ella.

-Eso me duele Astrid -Eret le paso una espada a mi esposa, parecía que iban a entrenar con espadas. Era raro, ya que Astrid siempre luchaba con su hacha.

-¿Espadas? -preguntó mi esposa.

-Sí, me apetece ¿Es que tienes miedo?

-Mi sangre es Hofferson, los Hofferson nunca tenemos miedo -alzo su espada.

Todos le hicieron espacio y comenzaron a luchar. Para mi sorpresa Astrid había mejorado muchísimo, era más rápida y hábil en sus movimientos a como él la recordaba estaba controlando la pelea fácilmente. Aunque Eret era más fuerte, tenía más experiencia en la pelea de espadas que Astrid por ello hubo un momento que tomó ventaja y la capturó por la espalda poniendo su espada cercana al cuello de mi esposa.

-¿Y ahora qué harías para escapar de mi Astrid?-le susurró y la verdad que no me gustaba ¿Por qué se acercaba tanto a mi esposa? ¿Y por qué tenía que susurrarle al oído?

-Golpearte en la entrepierna, pero no lo haré. Todo sea para que cuando te cases tengas descendencia Eret -rió como respuesta el hombre.

-Muy buena -Eret soltó la espada, pero no soltó a mi esposa y si no fuera porque tengo a mi hijo en brazos, ya hubiera ido a quitársela de los brazos. Sentía mi sangre hervir de la ira.

-Tranquilo Hiccup -me hablo Heather -solo son buenos amigos.

Mi esposa se libró del abrazo de Eret, eso me tranquilizó, ya que ella parecía evitar cuando Eret intentaba traspasar la barrera de lo que es un amigo.

-Bueno ahora quiero una pelea cuerpo a cuerpo ¿Quien quiere ser mi contrincante?

-Yo -respondí antes que Eret, el cual me miró y se había quedado con la palabra en la boca.

-Esta bien -mi esposa me miró. No se había dado cuenta de que yo estaba allí -veamos qué has aprendido en tu viaje.

Solté a mi hijo y me acerqué hasta ella. Solo me ofrecí para tomar el lugar de Eret. No iba a soportar que tocará de más a mi esposa. Aunque ahora que lo pensaba ¿Cuántas veces habían entrenado desde que él no estaba allí? Eso tuvo que pensarlo antes de marcharse, ya que sabía de sobra que Astrid era una chica muy estimada entre la población masculina de Berk, por su belleza y fuerza, era toda una vikinga.

Que idiota era, ahora no era el momento de ponerse celoso, lo hecho, hecho estaba ya no podía arreglar eso. Ya solo tenía que centrarse en quién era ahora, en quien se había convertido y centrarse en su nueva vida, junto a su hijo y a su esposa.

-No mucho, la verdad es que no soy muy bueno en eso de la batalla cuerpo a cuerpo -me puse frente a ella.

-Ya lo sé ¿listo? -me pregunta y la noto algo tensa, seguramente porque no quería que fuera yo, quien entrenará con ella.

-Listo.

Casi no acabe la palabra que Astrid, ya había comenzado a atacar, rápida y fuerte, ese era su estilo, pero logré parar todos sus ataques. Y ahora me tocó a mí el turno de atacar, aunque mis movimientos no eran muy fluidos y ellas los interceptó casi sin esfuerzo.

-Te estás conteniendo -me lanzó un ataque que casi me hizo caer al suelo.

-No -le agarre el puño que iba directo a mi estómago.

-Si, si lo estás haciendo y eso me enfada aún más -ágil comenzó a atacar una y otra vez hasta que me hizo caer al suelo -¡No me hagas perder el tiempo!

No me esperaba eso y me dolió bastante, por lo que cuando pasó por mi lado la agarré de la pierna y la hice caer al suelo y me puse sobre ella.

-Nunca olvides el ataque sorpresa mi lady -sonreí al ver su cara de enfado y lo hice aún más al notar como se sonrojaba al tenerme tan cerca.

Me levanté y le tendí mi mano para ayudarla a levantarse, pero ella me apartó y se levantó sola. Su esposa era orgullosa y sabía que odiaba perder, pero él ahora era más fuerte que ella.

Detrás de nosotros los gemelos tomaron nuestro lugar y lo primero que hicieron fue su famoso choque de cabezas haciendo que los dos cayeran al suelo. Al fin de cuentas los gemelos seguirán siendo los gemelos, por mucho que hubieran madurado.

Incluso mi hijo peleó con Trish. La niña se tiró hacia él con un chillido, muy al estilo de mi esposa cuando era pequeña y vi como mi hijo perdió a manos de su prima.

-Ya veo que mi sangre ha hecho estragos en Hiccup -le comentó a Astrid.

-No, no es un debilucho como tú lo eras, de hecho he visto tumbar a niños dos veces más grandes que él solo por defender a Trish, pero no es capaz de dañar a su prima -habló con orgullo de nuestro hijo -él tiene un corazón muy noble, es un protector.

-Ya lo veo -sonreí.

-Hiccup, hazle lo que te enseñé -Astrid río ¿Qué le habría enseñado a mi hijo?

Temía que iba a hacer mi hijo. Creo que todos estábamos esperando que hiciera algo muy a lo Astrid, algo bruto y vikingo, pero no. Mi hijo aprovechó que Trish estaba sobre él agarrándole el brazo y sacó la lengua para lamer la mejilla de la niña que chilló asqueada y lo soltó de golpe.

Todos reímos, menos Trish que se limpiaba su mejilla mancillada por las babas de su primo.

-Oye Astrid -Eret se acercó hasta donde estábamos conversando nosotros dos -He escuchado que esta noche vas a tener una fiesta con las chicas nuevas. Si quieres puedo quedarme con Hiccup hasta que tú llegues.

-Es verdad. No lo había pensado. Es que Ruffnut también va a venir y va a dejar a Trish con Snotlout, pero no creo que él pueda con los dos -Astrid se llevó su mano a la barbilla pensativa.

-¿No lo estarás pensando verdad? -pregunté -no va a quedarse con Eret.

-¿Por qué no? -me pregunto y sé que me esta retando.

-Mira he aceptado todo lo que me has puesto, porque sé que he sido el peor marido de la historia de Berk, pero no paso porque otro hombre se quede con mi hijo. Me niego a que Eret se quede a cargo de mi hijo -hable claro, no iba a permitirlo, pusiera como se pusiera.

-Ya le pedí a Valka que se quede con Hiccup -se acercó hasta mí y me tomó del mentón para que la mirara solo a ella -nunca te olvides del ataque sorpresa babe.

Me soltó y se alejó de mí con ese contoneo de caderas al andar que me vuelve loco y por fin en casi tres años, siento un deseo dentro de mi. Mi cuerpo ardía en deseo de tomar a mi esposa y hacerla gemir y suspirar mi nombre en medio del placer carnal.

Suspiré e intenté tranquilizarme, ya que siento la mirada de Eret sobre mi. Ambos nos miramos por unos segundos sin hablar ninguno de los dos. Esto parecía un reto de miradas, haber quien aguantaba más sin parpadear.

-Lo vas a tener muy difícil Haddock -me dice Eret serio.

-Solo te diré una cosa Eret. No interfieras, ella es mi esposa.

-Lo sé. Tengo muy presente ese hecho.

Me alejé de Eret, ya que estaba celoso de él. Si todo era culpa mía, pero aún así siento celos y más celos, cada vez que lo veo y pienso en lo cerca que ha estado de Astrid todo este tiempo. Me siento frustrado de mí mismo.

Pero mis pensamientos se esfuman al ver a mi hijo, me mira y me sonríe y junto a él trish, que no sé muy bien por qué chilla "¡batalla! y vienen los dos corriendo hacía mi y se me tiran encima haciéndome caer al suelo.

-Eso dolió -me quejo por el golpe pero los dos se ríen a gusto de mi y al final me rió con ellos entre mis "auch" pues se están tirando sobre mi estómago.

Hiccup se tiró y se puso sobre mi pecho, al igual que Trish, los dos me abrazaron ¿Quién diría que el gran conquistador de dragones acabaría aplastado bajo su hijo y sobrina.

-Socorro -dije de broma, lo que hizo que mis amigos se rieran de mí.

De repente Hiccup se movió dándome una buena patada en mi entrepierna. Eso si que dolió tanto que me retorcí de dolor y los niños se bajaron de encima mío.

-Lo... lo siento Hiccup -me dijo mi hijo.

-No... no... auch... mi descendencia -esa frase hizo que mis amigos aún se rieran más de mi.

-Tonto, no le hagas daño a Hiccup -se quejo Trish -y mucho menos a su descendencia.

-No entiendes lo que dices ¿Verdad? -le preguntó mi esposa.

-No -agachó la cabeza algo apenada y sonrojada.

-Eso pensaba -rió mi esposa y me miró con burla.

-¿Queréis matarme? -parecía que poco a poco se iba mitigando el dolor de mi entrepierna.

-No, eres guay Hiccup -mi hijo me acarició el cabello.

-Yo te mataría a besos... eres muy guapo -trish me guiñó un ojo, a lo Ruffnut y puso ese tono de voz como lo hacía Snotlout cuando "ligaba".

-¡Tirsh! -le regaño mi primo -¡Tu eres mi princesa! y te prohíbo que quieras a otro hombre que no sea yo.

Pero eso fue demasiado para mi y se me olvidó completamente el dolor de mi preciados genitales y comencé a reír a carcajadas.

Logré incorporarme y me quedé sentado en el suelo mientras seguía riendo. Vi como Trish estaba sonrojada. Quizás estaba haciendo que se sintiera mal por reírme. ¡Pero es que nunca había intentado seducirme una niña de cuatro años!

-Trish -la tome de su manita y la abrace -Tienes las dotes de seducir de tus padres -reí un poco -¿pero no crees que soy demasiado mayor para ti?

-No, hay edad para el amor -me sonrió algo sonrojadita. Era demasiado adorable.

-Sabes, estoy seguro que encontrarás a alguien especial cuando tengas la edad adecuada. Y yo que tú cambiaba de táctica. Tus padres no eran los mejores a la hora de seducir -me gané una mirada de odio por parte de ambos padres.

-No quiero que se enfade mamá, pero... -se me acercó al oído y me susurró -yo quiero ser como tía Astrid.

-Ya lo sé, quieres ser como tu tía Astrid -hablo Ruff como si estuviera molesta -la niña sonrió tímida y escondió su cara en mi cuello.

-Pues entonces, el estilo de ti tía Astrid es muy diferente a la táctica que has tomado. Tu tía Astrid me hubiera golpeado muy fuerte -sonreí al recordar cómo era mi esposa cuando era una cría.

-¿Tú conocías a mamá de pequeña? -me pregunto mi hijo acercándose a mi.

-Si, claro yo he vivido aquí siempre.

-Pero no te he visto nunca.

-Eso es porque salí de viaje. Trish ya había nacido, pero era muy pequeña, por eso no me recuerda.

-Pues fue mucho, mucho, mucho tiempo -exageró mi hijo.

-Si, fue mucho tiempo.

-¿Y por qué te fuiste? -me pregunto Trish.

-Pues... la verdad es que fui un idiota. Sabéis debéis de divertiros mucho ahora que no tenéis ningún tipo de obligación ni trabajo. Porque cuando creces todo eso se acaba -abracé a mi hijo con el otro brazo.

-Vamos a la academia con tío Fishleg... ¡pelo me gusta! -rió mi hijo.

-Eso es lo que debéis hacer, divertiros. Yo me divertí tanto de pequeño que cuando me tocó ser un hombre responsable, me sobrepasó tanto tanto, que explote y me fui, sin decirle nada a nadie y dejando atrás a todos los que amaba.

-¿Te han regañado mucho mucho? Mamá fadada da mucho miedo -me dijo como si para mi fuera un secreto.

-Se dice enfadada -le rectifiqué -y si, me regañaron mucho, mucho, pero no lo suficiente. Lo que hice estuvo muy mal por ello ahora debo arreglarlo. Así que vosotros debéis disfrutar mucho y divertiros.

-¿Entonces los mayores no se divierten? -me preguntó Trish.

-Si, claro que nos divertimos, pero de forma diferente, ya que debemos afrontar muchas responsabilidades y eso nos quita mucho tiempo, para hacer lo que de verdad nos gusta hacer.

-¿y qué vas a hace para que, te pel... perdonen? -me preguntó mi hijo. Él no sabía quién era yo y sin saberlo, él había sido el primero en aceptarme y quererme.

-Pues haciendo y afrontando lo que dejé atrás.

-¿Entonces ya no te marcharás verdad que no? -me preguntó Trish y noté algo de tristeza en su voz. Ella también me había aceptado.

-Os prometo que no me volveré a marchar -miré a ambos niños que me sonrieron felices por lo que les había dicho -nunca más. Me declaro anclado a tierra. No volveré a dejar atrás a los que amo -miré de reojo a mi esposa y ella me miró.

-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-

Miré al chico de ojos verdes que era tan guapo y que me había quitado el sueño desde que lo vi por primera vez.

Los dos Hiccup sonrieron y los miré a ambos... ¿Mi primo y Hiccup se parecían mucho? Los dos castaños con los ojos verdes y el cabello alborotado.

Miré a mi tía Astrid, ni se dio cuenta de que la miraba, ya que ella estaba absorta mirando a los dos Hiccup. Mi tía estaba extraña desde que el Hiccup súper guapo apareció. No sabíamos casi nada del papá de mi primo...

-¡Jefa necesito que me arreglen la valla para mis pollos! -el viejo Sven entró en la arena exigiendo a mi tía, algo que seguramente podría hacer él solo.

-¡Eret, Tuff! -llamó y por el tono de mi tía seguramente les tocaba iba a tocar una buena reprimenda. Me encantaba ver como mi tía Astrid ponía orden y regañaba a los hombres. Yo quería ser como ella. Guapa, independiente y sobre todo mandar -¡No os dije que arreglarais la valla de Sven.

-Y lo hicimos -se quejo mi tío Tuff -le arreglamos la valla, dos veces.

-Si, Sven te la dejamos perfecta -le siguió Eret.

-Pero no como a mi me gusta -se volvió a quejar el viejo Sven.

-Creo que voy a ayudar a Astrid chicos -Hiccup nos soltó, cosa que no me gusta.

Estaba muy a gusto abrazada a él, pero si Hiccup no era un inútil como mi tío Tuff y Eret, podría ayudar a mi querida tía.

-Te han puesto las vallas en vertical ¿verdad? -la voz de Hiccup, era tan bonita y varonil -a Sven le gusta que le pongas la valla en horizontal, gasta más materiales, pero a él le gusta así.

-¡Si! Tú si me entiendes, no estos dos -me reí al ver como mi tío hacía burlas en la espalda de Sven para que este no lo viera. Mi tío Tuff era muy divertido.

-Astrid, déjame que yo me encargo de la valla de Sven, así tu puedes seguir con tus actividades.

-Es... esta bien -Mi tía tartamudeo un poco ¿Por qué hacía eso?

-Tuff, Eret, no escapéis. Os voy a enseñar como quiere las vallas Sven.

-Está bien -Habló triste mi tío. Seguro que ya pensaba que se había librado del tedioso trabajo.

Como ya era costumbre los mayores se fueron a hacer sus trabajos. Y nosotros nos quedamos con mi mamá. Nosotros dos jugábamos fuera, mientras mi mamá limpiaba la casa.

-Hiccup -llamé a mi primo, para que me prestara atención. Él me miró y de repente fue como ver al Hiccup grande, negué con la cabeza -¿Qué sabes de tu padre?

-¿De mi papá?... ela el jefe, se llamaba Hiccup y que...

-Y que se fue... -terminé la frase, ya que parecía que mi primo también se había dado cuenta de ese pequeño hecho -nunca dijo que estaba con tu abuelo en el Vallhala. Solo dijo que se fue... ¿Y si es Hiccup tu papá?

Los dos nos miramos muy serios. Parecía que mi primo estaba pensando. Creo que esa sería la primera vez que mi primo pensaba en algo. Es que es algo tonto.

-Hiccup... ¿Mi papá? -mi primo sonrió, parecía que le gustaba la idea.

-No lo sé. Puede... Tenemos que averiguarlo -hablo decidida y él me asiente. Tenemos una misión. Y es un secreto, para todos.

-La misión en busca de mi papá.

Los dos chocamos nuestros puños, teníamos una aventura pendiente.

Continuará.

Hola chicos. Por fin Hiccup comienza a poner orden y a ser un poco más él, para los que pedían que Hiccup fuera más activo n.n y bueno los siguientes capítulos quiero que siga creciendo su confianza. Este fic tiene o intento que tenga un mensaje. Todos hacemos cosas de las que podemos arrepentirnos, pero podemos rectificarlas e incluso esas personas que nos echan en cara nuestros fallos también cometen sus errores y deben rectificar sus actos y eso estará presente en los siguientes capítulos. Y además he querido añadir a Trish es un poco mezcla de de Snotlout y Ruffnut y quiero que la lié al igual que hacían estos dos XD

Muchas gracias a los seguidores y favoritos y a las personitas que me dejan un mensajito que me alegran el día:

DragoViking:Necesitaba poner muy celosa a Astrid XD y de paso que Hiccup se preocupara un poco jajaja. Estas serán unos personajes clave para que Astrid y Hiccup vuelvan a ser un poco más ellos.

Maylu-liya: jajaja XD esas tres las utilizaré para mi cometido y es que Hiccup y Astrid vuelvan a ser Hiccup y Astrid.

Gracias por leer