Anclado a tierra
Capítulo 8
-Buenos días abu Gobber -saludó mi hijo al entrar.
-¿Abu Gobber? -sonreí al ver como Gobber se ponía nervioso por como le había llamado mi hijo - ¿Tú eres el abu Gobbe?.
-Si, a Astrid le pareció gracioso -respondió refunfuñando.
-A mí también me lo parece -le puse una mano en el hombro al hombre que era como mi segundo padre y que también me había enseñado tantas cosas en la vida.
-¿Ruffnut y Astrid dónde están? -se extrañó al no verlas por ahí.
-Astrid trabajando y Ruffnut con resaca.
-¿Y te ha dejado con los dos?
-A mi también me sorprende, pero no voy a desaprovechar la oportunidad. Así que niños -llamé a los pequeño, que ya estaban curioseando todo -hoy vais a trabajar y vais a empezar igual como yo empecé de pequeño - fuí hacía una mesa donde Gobber tenía amontonadas las cosas para pulir y tiré en el suelo los cascos y escudos junto a los niños -hay que limpiar y pulir.
Los niños comenzaron a quejarse y a hacer pucheros, no querían trabajar.
-Si queréis ser alguien de provecho en Berk, debéis trabajar. Y así obtendréis una recompensa al final del día -rió para sí, recordaba esas palabras, eran las mismas que me había dicho mi padre cuando había comenzado con Gobber.
-Si tu padre te viera -se carcajeo Gobber.
-Me hubiera matado y lo sabes Gobber.
-Te hubiera matado, sin ninguna duda, pero en este momento se estaría riendo y diciendo lo orgulloso que está de su hijo -Ambos sonreímos por el recuerdo de mi padre. Se veía que ambos lo necesitábamos.
-¿Y tu papá dónde está Hiccup? -preguntó Trish, sentándose en el suelo y tomando el trapo para limpiar las armas.
-En el Valhalla. Tuvo un accidente. Me protegió y por eso yo sigo aquí.
-Pues tu papá era muuuuuy bueno.
-Si, lo era. Y seguro que lo sigue siendo, donde quiera que esté.
-Te quedas al cargo Hiccup -Gobber se levantó de su asiento y aunque se ha pasado la mano rápidamente vi que una lágrima había rodado por sus mejillas ante el recuerdo -Voy a ver todo lo que necesito para arreglar el barco.
-Tranquilo, nos quedaremos aquí y trabajaremos mucho en tu ausencia ¿Verdad que sí niños?
-Si -dijeron ambos con desgana, frotando los sucios escudos.
-Los controlas bien -me sonrió y después se marchó.
Los niños se aburrían con facilidad, así que tuve que cambiar la tarea de ellos como tres veces hasta que Gobber llegó.
-¿Y ahora nuestra recompensa? dijiste que nos darías una recompensa -me reí, eso era algo propio de una mitad Jorgenson mitad Torston.
-No hay recompensa más grande que la satisfacción por un trabajo bien hecho -y repetí las palabras que me había dicho mi padre cuando terminé mi tarea con Gobber.
La cara de decepción de ambos niños fue más que suficiente, para que Gobber y yo nos riéramos de la situación y los niños se enfadaran con nosotros dos, por burlarnos de ellos.
-No os enfadéis. Vamos a la arena y hagamos algo divertido con tío Fishleg -eso les devolvió la sonrisa a ambos niños.
Cuando nos dirigimos hacía la arena, vimos a lo lejos a Astrid junto a Eret, ambos hablaban, se notaba una gran amistad entre ellos dos. Ya antes de marcharme me dí cuenta de que Eret se llevaba muy bien con Astrid, ya que ambos estaban en la guardia de Berk y se llevaban mucho tiempo juntos, parecía que su relación había mejorado mucho, había cercanía entre ellos. Y no me agradaba nada la confianza que Eret había tomado con mi esposa.
-¿Estás celoso Hiccup? -preguntó Trish.
-¿Qué?... no, no, por supuesto que no -respondí ¿De quién había sacado esa niña la picardía?
-Pues lo parece -la niña me miró -mi mamá me dijo que cuando un hombre mira mucho a una mujer es por una buena razón… un día mi mamá me enseñó lo que son los celos -la pequeña puso un tono como si me recriminara algo. Esa niña, era una pequeña Ruffnut.
-No lo estoy. Solo me he dado cuenta de que Astrid y Eret son buenos amigos.
-Si, Tío Eret y mamá son amigos.
-¿Y si Eret se convierte en tu papá nuevo?
-¡No! -exclamó con enfado mi hijo -yo no quielo oto papá, yo solo quielo a mi papá-mi pequeño cuando se enfada le costaba mucho más hablar correctamente. Ese día estaba conociendo muchas facetas de mi hijo.
-Pero no sabes quién es -le reprendió su prima.
-Era el jefe de Berk. Y mi mama lo quería mucho mucho pol eso yo sele el jefe de Berk cuando sea mayo.
Sonreí, porque me sentía orgulloso de mi hijo pequeño. Porque ya y con casi tres años mi hijo ya sabía lo que quería ser en la vida, cosa que no había logrado yo a mis veintiocho años.
-Seguro que serás un gran jefe Hij... Hiccup -era triste no poder decirle a mi hijo quien era yo realmente. Pero debía ganarme nuevamente la confianza de mi esposa.
Desvié mi mirada a mi esposa, al escucharla reír. Como amaba esa risa y era para Eret. Yo quería que esa sonrisa solo fuera para mi.
-Vamos a saludar a tu mama Hiccup.
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-Buenos días jefa -Eret me saludó y me quitó los papeles que llevaba en la mano -¿Estas son las tareas de hoy?
-Si, son demasiadas y me quedé dormida esta mañana -suspiré y me sonrojé un poco al recordar el por qué me había quedado dormida.
-¿Resaca?
-Si -respondí rápido y le quité los papeles a Eret de las manos -lo bueno es que la mitad de las tareas ya están asignadas.
-Eres buena en esto. No como otros.
-Eret por favor, no estoy para bromas -le reprendí, si alguien tenía que decir algo de mi marido sería yo y no él.
-Está bien, seré bueno y te ayudaré en todo lo que pueda.
-¿Has hecho las rondas de vigilancia?
-Si, ya he hecho mi ronda de vigilancia y están en orden lo terrores terribles que son los que nos avisan si viene algún intruso. La vigilancia está al día.
-Gracias.
-Gracias a ti jefa -el idiota de Eret puso una voz rara y me hizo reír.
-¿Eres un idiota lo sabías? -hizo como si le hubiera dolido el insulto que le había dicho, agarrándose el pecho, cosa que me hizo reír más.
-¡Mamiiii! -me giré y vi como mi hijo corría hacía mi, lo cogí en brazos y lo abracé con fuerza.
-Hola mi pequeño.
-Mami, hemos ayudado a Hiccup y a abu Gobber -me sonríe feliz.
-¿En serio? -hago como si me pareciera lo más genial del mundo para que él sonría y se sienta satisfecho por su pequeña tarea.
-Si y hemos ob.. ob... obte...
-Obtenido -le recordó mi marido
-Ob...tenido la lecompensa de un tlabajo bien hecho.
Miré a Hiccup y este comenzó a reír, parecía que se llevaba bien con su hijo. Cosa que era una sorpresa para mi, ver como él... bueno parecía que se quería tomar en serio su labor como padre.
-¿Y todo esto? -Hiccup me quitó mis papeles, los mismos que me había quitado Eret -Son las tareas -lo escuché suspirar. No quería que se agobiara ya, por algo que no le concierne a él. Ahora yo era la jefa y temía que él se fuera otra vez. Creo que no volvería a soportar algo como eso, aunque mi hijo era mi alegría de vivir, pero él también era muy importante para mi.
-Dame -intenté quitarle mis papeles con las tareas, pero él no me dejó y tomó ventaja de que ahora me sacaba como una cabeza de altura.
-Espera... vaya, lo tienes muy bien organizado -alabó mi trabajo y no es para menos, había tenido que crear una manera de designar secciones de trabajo y poner a un encargado para de cada sección y que se cerciorará de que todo estaba en perfecto estado y así yo tener menos carga de trabajo.
-He asignado un encargado para cada cosa y he dividido a Berk en secciones. Ganado, vallas, casas, cultivos, guardia, entre otras. Cada sección tiene un encargado y cada encargado debe darme un reporte diario del estado de su sección.
-Es impresionante Astrid -me alabó por mi trabajo y me sentí satisfecha.
-Gracias -le respondí.
-¿Qué vas a hacer ahora? -me pregunto y me acerqué a él para mirar mi lista. Al acercarme Hiccup me pasó un brazo por los hombros y sentí como ardían mis mejillas. Me iba a alejar de él,pero tenía a mi pequeño en brazos y estaba féliz de que estuviéramos los tres juntos.
-Tengo que recoger los alimentos y llevarlos al gran salón para que puedan hacer la comida.
-Eso lo hago yo y así te echo una mano. Bueno lo haremos nosotros tres ¿Qué decís niños, ayudamos a Astrid?
Los niños chillaron felices y me hicieron reír. Hacía mucho que no reía de esa forma. Parecía que desde que Hiccup había vuelto estaba más feliz, aunque el daño ya estaba hecho, estaba ahí en mi corazón, pero aún así me resultaba imposible no dejarme llevar por Hiccup. Como ahora que seguía pasándome el brazo por los hombros y que yo misma había acabado recargando mi peso sobre él. Porque añoraba esa sensación, su calidez, su cariño.
Sentí mis mejillas arder al recordar lo que había pasado con él esa misma mañana. Si mi hijo no hubiera aparecido, seguramente... tenía que dejar de pensar en eso.
-¿Nos dejas que hagamos tu trabajo? -me preguntó y sentí que mi corazón se desbocaba con solo verlo ¡Cuánto deseaba devorar sus labios!
-Si lo hacéis bien.
-Lo haremos, mejor que bien -me responde y me sonríe. Ese día se le veía muy feliz a mi marido -¿Vamos Hiccup? -mi hijo alzó sus bracitos hacia su padre y él lo cargó en brazos -nos vemos luego mi lady.
-Si... -solo logré decir eso, ante ese mote cariñoso que me encantaba escuchar, porque me hacía sentirme especial para él.
Los ví alejarse a los tres, parecía que Hiccup amansaba a las fieras y no solo a los dragones, sino que esos dos cuando estaban juntos eran muy revoltoso y Hiccup lograba que estuvieran tranquilos. Sería por la gran admiración que los niños sentían por él.
-Pues ahora que se han ido y te han quitado esa tarea, podemos hacer otra tú y yo juntos, así lo hacemos más rápido -Eret me sacó de mis pensamientos y miré nuevamente mi lista.
-Si, hay una que podemos hacer, perfectamente los dos -me vendría bien trabajar un poco con Eret, así me sacaba a Hiccup de la cabeza por un rato.
Tras el duro trabajo nos dirigimos al gran salón para sentarnos un rato y comer. Estaba deseando de llegar y ver cómo estaba mi hijo y supervisar que Hiccup estuviera haciendo bien su labor como padre.
Al entrar los vi, estaban en una mesa al fondo junto a los Jogerson y Torston, sonreí estaban todos, como hacía años atrás, todos los jinetes comiendo en la misma mesa. Aunque ahora se habían añadido sus tres invitadas y Valka. Como eran tantos habían juntado dos mesas, para poder estar todos juntos.
Al llegar bese a mi hijo en la mejilla, me senté junto a él y Hiccup. Parecía que mi hijo no se quería separar de su padre ¿Debería decirle ya a mi hijo que el hombre al que tanto admira es su padre? Me estaba ablandando mucho. Dos días no me decían que realmente Hiccup no volvería a marcharse.
-Hiccup, tienes que comer -le decía una vez más a mi hijo que se entretenía fácilmente y dejaba su comida de lado y a mi con el tenedor en el aire -todos los días igual -suspiré cansada, Hiccup era un niño difícil, en eso se parecía a su padre.
-Ven conmigo Hiccup, yo te doy de comer -Se ofreció Eret, él siempre me ayudaba cuando mi hijo se negaba a comer su comida.
-No hace falta Eret -mi marido sentó en su regazo a nuestro hijo y le dio un beso en la mejilla -yo estoy aquí -tomó la comida de Hiccup y se la dio sin dificultad alguna.
-¿A él si le haces caso? -pregunté a mi hijo algo molesta, ya que ahora si comía con su padre.
-La vida es injusta Astrid -Rose bebió un sorbo de su vaso, espero que no estuviera bebiendo esa bebida que tanto dolor de cabeza me dio -nosotras nos esforzamos al máximo en todo, los llevamos en nuestro vientre, lo pasamos mal y peor aún cuando parimos. Pero da igual ellos no hacen nada, solo pone la "semillita" y son sus héroes. Ellos se juntan y Thor los cría.
-Con nosotras no te pasaría nada de eso -me guiñó un ojo Daisy.
-No, gracias.
-¿Qué hemos dicho de vuestras insinuaciones? -preguntó mi marido a las tres mujeres y ellas solo rieron.
-Callaos, vuestras risas retumban en mi cabeza -se quejó Ruffnut, mientras se masajeaba sus sienes -y es por vuestra culpa -mi amiga apoyó su cabeza en la mesa.
-Tuvimos que hacer como Heather y no beber -respondí a Ruffnut.
-Es que nosotras tenemos hijos, ella aún no. Y no saben el trabajo que dan. Solo queríamos relajarnos un poquito.
-¿Cómo hacéis aquí para evitar quedaros embarazadas? -quiso saber Lavender.
-Las pociones de Gothic -le respondí a la chica.
-Los métodos del prostíbulo eran algo más doloroso -la chica suspiró.
-Pues las pociones de Gothic suelen ser efectivas y valen para muchas cosas. A mi me está quitando un poco el dolor de cabeza -siguió Ruffnut y mostró su vaso.
-Huele bien-tomó Heather el vaso de Ruffnut.
-Pruébalo si quieres.
Heather lo tomó, pero derepente Gothi que pasaba tras Heather le dio un golpe en la cabeza y la morena dejó el vaso en la mesa y se quejó. La vieja le señaló el vaso y después negó con la cabeza. Heather no dijo más y le devolvió el vaso con la poción a Ruffnut.
-Es que tengo problemas de estómago -se excusó y las mujeres de la mesa la miramos extrañada. Hasta Ruffnut levantó su cabeza de la mesa para mirar a su cuñada.
-¿Qué es estar embarrazada? -preguntó Trish eso hizo que toda nuestra atención fuera a ella.
-Es embarazada hija.
-¡Eso a ti no te importa! -se quejó Snotlout -eres mi princesa y no pienso permitir que ningún hombre te deje embarazada -Snotlout tomó en brazos a su hija y la abrazó protectoramente.
Era tan gracioso ver como Snotlout se había convertido en un padre celoso de toda cosa que se acercara a su pequeña. La amaba y adoraba tanto como a Ruffnut.
Tras el ameno almuerzo cada uno se dirigió a sus labores y deberes. Mi hijo se había quedado dormido en los brazos de su padre. Valka intentó cogerlo para llevarlo a casa, pero este se agarró del cuello de su padre como si la vida le dependiera de ello. La sonrisa de Valka decía mucho más que la mía. Le gustaba verlos a los dos así, tanto como a mi.
-Dejadlo. Realmente no quiero soltarlo -Hiccup beso la frente de nuestro hijo -yo lo llevo a casa para que descanse. Parece que le he hecho trabajar demasiado.
-Pues llévalo a casa para que descanse -Valka acarició los cabellos revueltos de su nieto y beso en la mejilla a su hijo.
Hiccup, me miró, estaba esperando mi aprobación. Aún sentía tantas cosas con solo una mirada suya, solo asentí con la cabeza y él me sonrió.
Esos ojos verdes eran demasiado para mi. Eran mi mayor debilidad. Y ahora los tenía doble, los de mi marido y los de mi hijo.
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Al llegar a mi casa fuí a mi habitación, ahora la de mi esposa y puse a mi hijo sobre la cama, me costó que se soltará de mi cuello, pero lo logré. Lo miré por unos segundos dormir y sonreí. Me gustaba verlo dormir, sonreír, me gustaba ver cómo veía la vida mi pequeño niño.
Me quité mi traje de vuelo y me acerqué hasta mi niño, me metí en la cama con él y lo abracé sintiendo la calidez de mi hijo. Era una sensación extraña, pero reconfortante.
-Qué estúpido fui -susurré y lo abracé con fuerza, sentir como respiraba tranquilo me relajó y me deje llevar yo también al mundo de los sueños.
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Me sentía algo preocupada por mi hijo, así que y como ya había designado sus tareas a cada líder fui a ver que todo fuera bien y que Hiccup no estuviera agobiado por estar con nuestro hijo.
Cuando llegué subí al no ver a Hiccup abajo. Llegué a la habitación de mi hijo y su cama estaba vacía. Sentí una fuerte opresión en el pecho ¿Hiccup no me haría algo como quitarme a mi hijo?
Fuí a mi habitación y respiré tranquila, al verlos a los dos allí profundamente dormidos. Era una idiota por pensar en que Hiccup me haría algo como eso.
Mi marido se había abrazado a nuestro hijo envolviéndolo con sus brazos. Suspiré ¿Pudiera ser que Hiccup quería a nuestro hijo? Lo conocía hacía dos días escasos, pero parecía como si lo hubiera tenido en sus brazos desde que nació.
Una lágrima corrió por mi mejilla y tras esa muchas más ¿Se había acabado la pesadilla? ¿él no se iba a marchar?
Cuando se casó con él sabía cómo era. Hiccup era un alma libre y sus ansias por descubrir cosas nuevas lo llevaba a hacer locuras, lo sabía todo y aún así pensó que por muy loco que fuera nunca haría algo como eso.
Pero los príncipes no existían y mucho menos el hombre perfecto. Pero a pesar de todo eso lo seguía amando.
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Salí del gran salón junto con mi familia y mi hermano y cuñada. Ya me sentía mucho mejor que esa mañana, aunque aún estaba algo mareada.
-Ruff -mi cuñada se puso a mi lado. Creo que deberías hablar con Eret, sobre lo del beso.
-¿Ahora? Aún me duele la cabeza.
-Debes hacerlo ¿Quieres que Astrid se enfade?
-No... Astrid tiene ya suficiente con Hiccup, seguro que ni se acuerda de ese pequeño e insignificante detallito de nada.
-¿No piensas decírselo?
-Si... o no... No sé como abarcar el tema Heather.
-Te ayudaré un poco cuñada -Heather me pasó un brazo por los hombros.
-¿Cómo piensas ayudarme?
-Muy sencillo -Heather me soltó y fue junto a Eret ¿Qué pensaba hacer Heather? -Eret, mi cuñada quiere hablar contigo -la muy p... me miró con una sonrisa triunfal y arrastró a mi hermano y esposo para dejarnos solos a Eret y a mi.
-¿Necesitas algo Ruff? -me preguntó Eret.
-Es... es... esto... si -comencé a tartamudear. Cuando pillará a Heather se iba a enterar de lo que era una Jorgenson enfadada -hace un día muy bonito ¿No crees?
-Si, para ser Berk ¿Solo quieres hablar del clima? -me miró algo contrariado por mi actitud.
-No, claro que no -avancé hasta estar al lado de Eret -sígueme -le pedí y él me obedeció.
Ese chico me había robado el aliento desde la primera vez que lo había visto, esos brazos, ese cuerpo musculoso, esa cara, era todo un hombre. Negué con la cabeza, ahora era una mujer casada y era madre, no debía seguir enamorada de la imagen de Eret. Porque eso había sido de lo que me enamoré de Eret de su imagen de hombre perfecto. Pero al conocerlo bien, no era mal chico, pero no me hubiera casado con él ni aunque me hubiera suplicado.
Mi marido tampoco es que fuera el hombre perfecto, era cabezota, algo bajo para su gusto, no tenía tantos músculos como lo que ella esperaba para su futuro marido y era algo tonto. Pero era amable, bueno, siempre estaba con ella a su lado, al final había resultado de que el idiota de Snotlout había sido capaz de llegar a hacerla sentir lo que nunca se imagino sentir.
Siempre había visto como se llevaban Hiccup y Astrid, solo de verlos pensaba que eran una pareja perfecta, ambos se complementaban el uno al otro. Siempre los vi como que eran demasiado empalagosos para mi gusto, no quería acabar como ellos. Pero la vida era una aventura, nunca sabías lo que te ibas a encontrar al final del camino.
Al final ella había acabado como todo lo que odiaba. Había sido una adolescente muy enamorada de su novio. Aunque ambos eran demasiado orgullosos, así que delante de todos solían comportarse como siempre, el cariño lo dejaban para cuando estaban solos.
-¿Adónde vamos Ruff? Tengo cosas que hacer.
-Ya hemos llegado ¿No sabes dónde estamos? -le pregunté, ya no tenía escapatoria, así que solo esperaba que ese lugar que fue el sitio donde nos besamos lo recordara.
-¿El bosque?-preguntó.
-Si, el bosque, la parte trasera del gran salón. Un lugar donde de noche no es nada transitado, por lo que es un buen lugar para esconderse... o para hacer algo de lo que años después tengas que dar explicaciones.
-Ruffnut no te entiendo -Eret se recargó en un árbol, el mismo en el que me atrapó Eret y me besó como nunca antes un hombre me había besado.
-Ese árbol.
Eret se separó del árbol y lo miró. Parecía que Eret estaba dándose cuenta de ciertas cosas, el moreno me miró algo asustado.
-¿Nos viste?
-¿Qué?... ah claro, crees que fue ella.
-Ruffnut no entiendo nada -Eret se acercó hasta mi.
-La noche de la fiesta por el nuevo jefe. Hiccup se alzó como jefe de Berk y hubo un gran festejo, seguro que lo recuerdas. El alcohol no paró de llenar los vasos de los vikingos hasta que caímos. En esta zona del bosque, apartado de todo y en ese árbol. Lo recuerdas.
-Ruff... entonces nos viste.
-No lo entiendes aún. Estábamos borrachos y estaba oscuro, las dos somos rubia y esa noche llevábamos el mismo peinado. No besaste a Astrid.
-¿Cómo?
-Era yo, no besaste a Astrid, me besaste a mi. Astrid es fiel a Hiccup siempre lo ha sido así desde que eran niños.
-¿Tú y yo nos besamos aquí? -me preguntó y yo asentí en respuesta -No sé que decir... yo creí.
-Creías que era Astrid, pero no fue así. Le conté lo ocurrido y Astrid me pidió que te contara la verdad.
-Astrid te pidió eso. No quería que yo pensara que la besé a ella.
-No... Bueno yo ya he hecho mi labor y te dejo que sigas con la tuya.
-Espera -Eret me tomó de la mano -Tú y yo nos besamos.
-Si, eso he dicho. Fue hace mucho, ya no tiene importancia.
-Ruff lo siento.
-¿Por qué?
-Te llamé Astrid, creí que eras ella. Si hubiera sabido que eras tú yo...
-No me hubieras besado. Ya lo sé, por ello quizás dejé que pensaras que yo era ella. Sería yo la que debería de disculparme contigo por mentirte.
-No quería decir eso.
-Pero lo has dicho. Ya estoy acostumbrada. Todos adoran a Astrid -tiré de mi mano para liberarme, pero el me agarró con más fuerza.
-No, espera -me tomó con más fuerza -Estuvo bien Ruff, fue un buen beso.
-De eso puedes estar seguro -ambos reímos de la situación, parecía que al final no iba a ser tan vergonzoso después de todo -debo marcharme.
-Por cierto Ruff, te echo de menos en los entrenamientos y en las labores de jinete.
-Yo también las echo en falta, creo que pronto volveré a estar volando junto con vosotros -sonreí, mi labor desde que habían nacido los pequeños había sido cuidar de ellos dos, pero ya me estaba cansando y los niños estaban creciendo.
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Vi alejarse a Ruffnut, yo me quedé recargado en el árbol donde la había besado a ella. Todos esos años había creído que era Astrid a la chica que bese esa noche. Me había sorprendido mucho de lo ocurrido esa noche y más sabiendo de sobra que Astrid solo tenía ojos para el idiota de su marido. Pero pensé que el alcohol había sido el culpable de ello.
Por ello la noche de la fiesta que tuvieron las chicas con las Women hearth me acerqué hasta allí, esperando poder estar con Astrid, deseando de que volviera a dejarse llevar por el alcohol y acabara besándome. Aunque eso fuera muy peligroso para mi y más ahora de que Hiccup estaba nuevamente en Berk.
Desde que Hiccup se había marchado me había centrado en cuidar a Astrid, en tratarla como se merecía. Hiccup fue un egoísta que se marchó cuando más lo necesitaba. Yo no me había marchado, había estado día tras día con ella como un buen amigo, aunque esperaba que ella se diera cuenta de cuanto la necesitaba y que con ello olvidará a Hiccup de una vez por todas.
Pero Hiccup había vuelto a Berk y veía como poco a poco estaba perdiendo todo lo que había logrado con Astrid. Hasta el pequeño Hiccup se estaba alejando de él. Pero Hiccup era su marido y el padre del pequeño. Entendía perfectamente la situación, aunque no quería aceptarla, me había pasado más de dos años cuidándolos a los dos y no quería perderlos.
Mi vida no había sido la mejor. Un chico huérfano sin grandes habilidades más que su fuerza física y las malas compañías me hicieron acabar con Drago atrapando dragones. Nunca había tenido nadie a mi lado importante como para luchar por nada que no fuera conseguir lo necesário para poder mantenerme con vida.
Pero conocí a ellos. Recordaba a la perfección ese día, todo lo que había ocurrido y lo que había sentido al cruzar mi mirada con la de Astrid. Berk me acogió y todo gracias Hiccup el prometido y ahora esposo de la primera mujer que vi y sentí algo más que deseo carnal por ella.
Me dejé caer en aquel árbol y acabé sentado en el suelo, recargué mi cabeza y suspiré. Me hubiera gustado más ese recuerdo si Ruffnut no me hubiera contado la verdad. Ruffnut era una gran chica, de eso no cabía duda, algo loca, pero era buena de todas formas.
Me levanté, debía seguir con mi trabajo en Berk, ese era mi nuevo hogar. Y lo que ocurriera con Astrid y conmigo solo el tiempo me daría la respuesta.
Continuara.
Hola. Lo siento volví a tardar demasiado TTwTT
En este capi hemos puesto un poco de otros personajes como Eret. No sabemos nada de este personaje y no quiero hacerle una historia para él por lo que solo me he basado en darle un pequeño toque a lo que había podido ser su vida y para acabar con Drago no tuvo que ser muy buena.
También he querido tener un pequeño detallito de la ausencia de Stoick. No superaré que mataran a Stoick TTwTT y menos que fuera Tothless el que lo matara. Pero traumas a parte XD espero que os haya gustado el capítulo aunque no haya habido mucho Hiccstrid en este, pero tranquilos que habrá más en los siguientes n.n
Muchas gracias a los seguidores y favoritos y a los review!
Codry16: Me alegro de que te guste y puedes estar más que segura de que vas a tener más momentos de los dos Hiccup y Hiccstrid n.n
Bunny12: tendrás que esperar un poquito por el lemon, pero los celos van a haber y mucho, sobre todo de Hiccup hacía Eret.
Maylu-liya: jajaja me gusta lo de hotcake XD pues la verdad que el lemon lo he visto ahora y no me gusta como esta, así que lo cambiaré y en función de eso, a lo mejor te pido consejo para la clasificación, porque me lio mucho con eso n.n
Airi: Me alegra de que te haya gustado, le di muchas vueltas al capítulo de la fiesta. Tranquila, me gusta que me den consejos, porque me esfuerzo en conseguir transmitir lo que pretendo, pero hay veces que se me pasan errores. Lo siento por los errores y gracias por el consejo tendré más cuidado n.n para el lemon queda un poquito. Espero que sigas disfrutando con el fic.
DragoViking: jajaja XD habrá veces que parezca rápido y otras que no tanto, que si no todo sería muy fácil. Gracias por seguir la historia n.n
Gracias a todos los lectores!
