Ancado a tierra
Capítulo 10
Tras nuestra pelea Eret y yo acabamos en la casa de Gothic. Parecía que Eret también tenía un buen golpe en su estómago, regalito de una patada mía.
Era cierto que nos habíamos dejado llevar por la furia del momento, pero desde que yo había vuelto Eret parecía que me retaba con cada cosa que hacía, cuando estaba él cerca de mi esposa. Solía tocarle el hombro y tenía gestos de cariño hacía ella que como marido odiaba.
Astrid era mi esposa y él no era nadie para tener esos gestos con ella. Le agradecería mucho que la hubiera cuidado y ayudado como un buen amigo, pero sentía que Eret quería traspasar la barrera de la amistad con ella y eso no lo iba a permitir.
Esas habían sido las razones que habían hecho que me dejara llevar por la furia y había golpeado a Eret con todas mis fuerzas. En otra época ni me hubiera planteado en golpear al gigante de Eret, pero ahora yo también era más grande y fuerte, además de que había entrenando duramente en mi viaje.
Recordé la isla de los bestias. Una isla donde había pasado en mi viaje y donde había recibido el más duro entrenamiento físico que había tenido en toda mi vida. En esa isla la lucha era su vida y les daba igual dañar a sus compañeros. Ese no era mi estilo, pero hice una buena amistad con un joven de mi edad y él me entrenó personalmente haciendo que sacara toda mi furia, cosa que había hecho que enterrara al antiguo y enclenque Hiccup, el cual no era capaz de librar una batalla cuerpo a cuerpo sin acabar tumbado en la arena.
-Gothic dice que tienes que quitarte la camisa para poder revisar tus heridas -me informó Fishleg y yo obedecí.
Al quitarme la camisa vi que mi esposa me miraba disimuladamente y se sonrojaba un poco. Astrid era el tipo de mujer que se sonroja por ver mi torso desnudo, después de haberla dejado embarazada. Adoraba ese lado dulce de ella.
Gothic miró el golpe en mi espalda y mi costado para después seguir con Eret. Él sin que nadie le dijera nada se quitó la camisa. Me fijé en mi esposa, pero ella no lo miró de la misma forma que a mi y eso me hizo sentirme bien. A pesar de lo adolorido de mi cuerpo.
La anciana después de ver nuestras heridas le pasó a mi esposa un bote con algún tipo de mezcla de hierbas algo espesa, para después ponerse a escribir sobre la arena.
-Gothic quiere que la imites. Debes masajear los golpes de Hiccup como ella lo va a hacer con Eret.
-¿Por qué a mi me cura la vieja? -reí cuando "la vieja" le dio un golpe en la cabeza con su bastón. Eso bastó para que no se quejara más.
Mi esposa tomó un poco de la mezcla, al igual que Gothi y la comenzó a extender por mi costado. La miré, ella seguía sonrojada y más al poner sus manos sobre mi cuerpo.
Comenzó a masajear el golpe, como hacía Gothi con Eret. Ella lo hacía con mucho cuidado, ya que me quejaba por el dolor. Cuando acabó con el golpe de mi costado comenzó con el de la espalda y me tuve que sentar para que ella pudiera masajear bien el lugar.
-Eret -mi esposa llamó a su amigo y eso me dolió. Si estaba conmigo no quería ni que lo mirará. Puede que Astrid tuviera razón, me estaba comportando como un crío -¿Ibas a golpearme?
-¡Por supuesto que no! ¡Nunca te hubiera golpeado!... él te apartó y yo solo aproveché.
-Ahí puedes ver la diferencia entre Eret y yo -miré a mi esposa.
-¿Que yo no huyo de mis responsabilidades Haddock? -Ese si que había sido un buen golpe por la espalda.
-Iba a decir que yo la protejo mientras tú solo golpeas. Pero ese ha sido un buen golpe Eret.
-¡Estoy harta! ¡Estoy harta de vuestra actitud! -exclamó enfadada mi esposa -espero que arregléis vuestras diferencias como adultos civilizados y que mañana no me entere que habéis vuelto a acabar a golpes, porque si no mis medidas serán estrictas. No pienso permitir esa actitud en Berk.
Sonreí, me gustaba mi esposa como jefa, ella siempre había sido muy espontánea y se dejaba llevar por su furia, pero ahora se veía que como jefa no se dejaba llevar tan fácilmente. Ella llevaba todo el peso de la aldea, de cuidar a mi hijo y aún así lo tenía todo bien organizado y podía vivir con ese peso sobre su espalda y yo no había podido con la mitad de lo que hacía ella.
-Por mi parte no volverá a ocurrir nada como esto Astrid -cedí. Era lo mínimo que podía hacer para ayudarla, no necesitaba más trabajo sobre ella -Eret debemos arreglar nuestras diferencias -le tendí la mano a modo de rendición.
Eret me miró, parecía que se había enfadado por ser yo el primero en ceder, pero igualmente y tras mirar a mi esposa me estrechó la mano, no muy convencido de ello.
-Esta bien. No volverá a ocurrir.
-Eso no os libra de mañana ir a limpiar la caca de dragón -Mi esposa tras eso nos dejó a ambos con Gothic y Fishleg.
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Tras dejar a los dos idiotas juntos, me monté en Stormfly, esperaba que no volvieran a pegarse. Tomé de mi morral un paño para limpiarme las manos de la mezcla que le había aplicado a Hiccup en sus golpes. Miré mis manos. Aún podía sentir la calidez de la piel de mi marido.
-Mami, realmente necesita a papi -suspiré y recargue mi espalda en mi dragona y dejé que ella me llevara a donde quisiera.
Estaba en mi presente la conversación que había tenido con mis amigas. Quizás no era tan mala idea olvidarme un poco de los problemas, dejarme llevar y como dijo Ruffnut, relajarme con Hiccup.
Sentí mis mejillas arder ante mis propios pensamientos. Seguramente ya habríamos tenido relaciones si no hubiera sido porque nuestro hijo nos había interrumpido las dos veces que nos habíamos dejado llevar un poco por nuestros sentimientos.
También estaba presente el ofrecimiento de Rose y Ruffnut para ponerle un cebo a Hiccup y ver si él sería capaz de volver a marcharse de Berk.
-¡Vamos Chica! -me levanté y tomé el control de Stormfly. Ya me había decidido y de hecho fue en cuanto vi los ojos de Hiccup brillar al haber escuchado por Fishleg que había creído encontrar una nueva especie de dragón.
Baje de mi dragona en el puerto. Allí estaba Gobber, seguía trabajando en los arreglos del barco de nuestras invitadas.
-¿Gobber y las chicas?
-Creo que fueron a refrescarse un poco.
-Gracias Gobber -Bueno tendría que hablar después con Rose.
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Cuando salimos de casa de Gothic, pensé que debería hablar seriamente con Eret para que no volviera a ocurrir lo de nuestra pelea y así no darle más trabajo a Astrid. Que ella ya tenía más que suficiente.
-Eret creo que deberíamos hablar.
Mi amigo Fishleg me miró. Sabía que Astrid le había dicho que no nos dejara solos, para que no volviéramos a dejar llevar por nuestra ira.
-Tranquilo no va a pasar nada -tranquilicé a mi amigo.
-¿Qué quieres Haddock? -Eret me hablo molesto.
-Quiero que esto no vuelva a ocurrir y para ello debemos hablar de lo que ha ocurrido.
-¡No somos chicas! -se burló de mí, pero no iba a volver a caer en su juego una vez más.
-No, no lo somos, somos hombres y por ello nos hemos golpeado, porque tenemos algo por lo que luchar y lo sabes.
-Te escucho -Eret se cruzó de brazos y dejo de andar.
-Ambos sabemos que sientes algo por mi esposa Eret. Es más que evidente.
-¿Y qué si es así? ¡tú la abandonaste!
-¡Lo sé! ¡Lo hice y me siento despreciable por ello! -alcé un poco la voz.
-Mientras tu estabas sabe Thor donde yo estuve a su lado. Yo he estado con ella en cada instante de su embarazo. Yo fui el primero que tocó el vientre de tu esposa cuando tu hijo comenzó a moverse. Yo fui el primer hombre que tomó en brazos a tu hijo.
-Lo sé. Sé todo eso Eret. Te has portado muy bien con ella cuando yo no estaba. Pero eso no te da derecho a pretender algo más con ella.
-¡Astrid no es de tu propiedad! -alzó él también la voz.
-Pues claro que no. Ella no es un objeto o un trofeo bonito. Pero olvidas que ella es Astrid Haddock, es mi esposa y lo seguirá siendo -hablé tranquilo, no quería dejarme llevar otra vez por mis celos.
-Eso será si ella quiere.
-Eret sé que es complicado para ti entenderlo. Pero Astrid me ama y yo a ella. Estamos pasando un mal momento, pero eso no va a cambiar lo evidente. Para ella siempre serás un gran amigo Eret, eres su mejor amigo.
Eret me miró furioso por mis palabras y sin decir nada más se dirigió hasta su dragón y alzó el vuelo, dejándome con Fishleg.
-Has hecho lo correcto Hiccup -me habló mi amigo.
-Gracias, solo espero que reflexione.
-Eso esperamos todos. No queremos que volváis a pegaros. Si no va a ser Astrid la que os golpee a los dos personalmente.
Reí por lo que dijo mi amigo. La verdad que había esperado que mi mujer nos golpeara a ambos, pero como ya me había dado cuenta ella había cambiado mucho.
-Seguro que lo hace. Lo malo es que mañana tendré que limpiar caca de dragón.
-Este si que es el momento de huir -rió mi amigo y sabía que no lo dijo con mala intención.
-No. Me quedaré. Tengo muchas cosas que afrontar. Y la más importante de todas son mis responsabilidades -llegué hasta Toothless y este me miró feliz -¿Qué te parece si damos una vuelta como en los viejos tiempos?
-Me parece una gran idea -mi amigo y yo sonreímos, hacía mucho que no estábamos juntos.
Ambos alzamos el vuelo en nuestros dragones y comenzamos a volar libres de preocupaciones y de todo. Por eso amaba tanto volar con mi dragón.
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Parecía que las chicas se habían esfumado y con mi trabajo como jefa, no las encontré hasta la noche, en el gran salón. Comimos juntas, pero mi hijo estaba conmigo y no podía hablar de tenderle una trampa a su padre delante de él, aunque para él no era su padre, si no su mejor amigo.
Tras la cena, las tres salimos yo llevaba a mi hijo en brazos. Al salir vimos aterrizar a Hiccup junto con Fishleg.
-¿Cómo está el chico de la pelea? ¿le diste lo suyo? -preguntó Daisy cuando Hiccup bajó de Toothless.
-Ya eso se ha arreglado Daisy -Hiccup se acercó hasta mí, nuestro hijo se tiró a sus brazos y este lo tomó en brazos -hemos hablado y creo o espero que haya entendido lo que le he querido decir.
-Pues eso podríais haberlo hecho antes -le reprendí.
-Y llevas toda la razón.
-Mañana vas a limpia caca -mi hijo se rió y Hiccup comenzó a hacerle cosquillas.
-Se ven tan adorable juntos -Rose me puso una mano en el hombro.
-Si... Rose he pensado en lo que me dijiste esta mañana.
Rose me miró esperando mi respuesta, pero me distraje ya que llegaron Snotlout junto con Ruffnut, trish y Tuffnut.
-¿Habeis visto a Heather? Me dijo que nos veríamos aquí, pero no ha llegado aún -preguntó Tuffnut
-No la he visto desde esta mañana Tuff... ¿Ella realmente se encuentra bien?
-¿Qué quieres decir? -preguntó Tuff algo preocupado. Era graciosos decir que Tuffnut Torston era un buen marido que se preocupaba por su esposa.
-Pues que hace un tiempo, que no la veo muy bien ¿Verdad Ruff? Esta mañana estaba vomitando.
-Si... es que... bueno -Tuffnut se sonrojó y eso me pareció adorable viniendo de alguien como él. Además de que la única vez que lo ví sonrojarse fue cuando dijo que tenía una cita con su maza favorita.
Escuchamos que alguien se acercaba y miramos hasta donde alcanzaba nuestra vistas por la poca iluminación que las antorchas colgadas de la puerta del gran salón nos permitían. Y la vimos, era Heather, pero estaba algo pálida y a punto de caer, por ello Valka la venía agarrando.
-Heather -Tuffnut corrió junto a su esposa -¿Estás bien? -la tomó de las mejillas con dulzura. Nunca me acostumbraría a esos gestos de cariño por parte de él.
-Tranquilo, está bien. Es normal -Valka sonrió -venimos de Gothic y dice que está estupendamente bien ¿Verdad?
Ruff y yo nos miramos. Ya llevábamos pensando en algo como eso ya podía pasar pronto. Las dos nos reímos nerviosas y luego miramos a la cara pálida de nuestra amiga.
-Era todo muy extraño -tomé de las manos a mi amiga -No vuelas en tu dragona, te sienta mal el desayuno ¿Te mareas mucho?
-Si -me dijo con una vocecita derrotada.
Ruff y yo chillamos y apartamos a Tuffnut para abrazar a nuestra mejor amiga más que felices por ella.
-Se puede saber ¿Qué es lo que pasa? -preguntó Hiccup. Era su amiga de seguro estaba preocupado por ella. La relación de ambos siempre había sido como de hermanos.
-No me pasa nada... bueno si me pasa, pero es lo normal... Porque -Heather miró a Tuffnut como pidiéndole que siguiera él.
-Heather está embarazada -habló con una sonrisa en su cara.
Ruff y yo volvimos a chillar y Ruff se tiró al cuello de su hermano para abrazarlo tras darle el ya típico cabezazo. Y yo lo hice con mi amiga, pero sin cabezazo.
-Astrid... tengo mucho miedo -se sinceró conmigo mi mejor amiga -No sé cómo voy a soportar esto. Valka ha intentado ayudarme, diciendo como fue su embarazo... pero aún así tengo miedo ¿Y si no puedo? No quiero hacer daño a mi bebé ¿Cómo voy a ser una buena madre? Ni siquiera conocí a mi verdadera madre.
-Tranquila Heather. Lo vas a hacer genial. Es instinto, tu cuerpo puede con ello y más.
-¿Duele mucho?
-Si, eso no te lo puedo negar, aunque es solo dolor físico. Pero cuando te ponen en los brazos a una cosita llorona y hermosa, te olvidas de todo eso -la abracé con fuerza -te prometo que estaré contigo al igual que tú estuviste conmigo. Todo va a salir bien -le pase el brazo por los hombros a mi amiga.
-Astrid... tus gritos se escucharon por todo Berk -me miró asustada. Parecía que la implacable Heather había caído en el miedo por el embarazo. Pero no podía juzgarla, ya que yo misma había tenido muchas preguntas y miedos cuando supe que estaba embarazada.
-Pero eso fue diferente -me ayudó Ruffnut a tranquilizar a Heather.
-Es verdad. Astrid solo tenía siete meses cuando se puso de parto y Hiccup no estaba preparado, por lo que vino de nalgas ¿recuerdas? -nos ayudó Valka.
-Si... lo recuerdo -Heather me sonrió, parecía que se relajaba por fin con nuestras palabras.
-Además mi niño necesita una novia guapa, así que tiene que ser niña. Sé una niña muy guapa -hablé tocándole la barriga a mi mejor amiga y eso la hizo reír.
-Heather, sé que yo puedo hacer poco... pero no quiero que tengas miedo -Tuffnut se acercó a su esposa y la tomó de las manos -voy a cuidarte muy bien, estaré contigo en todo momento. Bueno si Astrid deja de darme tanto trabajo.
-Tranquilo. A partir de ahora te daré los trabajos más cercanos a ella, para que puedas atenderla cuando lo necesite.
-¿Hacemos daño cuando nacemos?-todos miramos a mi hijo. Nos habíamos sorprendidos por su pregunta -¿Te hice daño mami? -me pregunta y sus ojitos brillan.
-No, cariño. Es solo que duele un poco, pero tranquilo que no me hiciste daño. Tú nunca me harías daño. Eres lo mejor que me ha pasado en esta vida -lo dije de corazón y como madre que era amaba a mi niño y seguramente no era así, pero para mí mi hijo era el más listo y guapo de todo el archipiélago. Me acerqué hasta mis dos Hiccup y besé la mejilla de mi hijo, él me sonrió, con esa sonrisa que me daba la felicidad cada día desde que lo tuve en mis brazos.
-¿Y por dónde salen? Los bebés se hacen dentro de la barriga de mamá, pero ¿Y cómo lo meten ahí? -mi querida sobrinita Trish siempre iba más allá.
-A lo mejor por el ombligo -siguió mi hijo
-¿Y salen por el ombligo? -volvió a preguntar.
-Si... no... no sé -se encogió de hombros mi pequeño.
Los adultos reímos, eran tan adorables y tan bonito ver cómo la mente de un niño es capaz de intentar descubrir todo, pero siempre según a sus pocos conocimientos.
-Bueno Heather, ahora que estás embarazada. Es tu momento de aprovechar, ya que estar embarazada es bonito pero duro. Pero lo mejor son los antojos, los masajes de pies y de espalda, que te acaricie la barriguita cuando va creciendo. Todas esas atenciones y que solo tu maridito te puede dar... ¡ah! perdóname -Ruffnut me miró y se disculpó.
Ella sabía por todo lo que yo había pasado con mi embarazo. Pero aún así no la culpaba de nada, ella solo quería calmar a su cuñada.
-Tranquila Ruff -Le puse una mano en el hombro a mi amiga -Estoy deseando de ver a Tuff correr por todo Berk buscando los caprichos para Heather, como lo hizo Snotlout con Ruff.
Sonreí, aunque estaba triste. Yo también creí cuando me quedé embarazada que Hiccup haría todo eso por mi, pero la vida me dio un destino completamente diferente.
Valka me pasó un brazo por los hombros y me estrechó a ella alejándome de Heather. Agradecí este gesto y apoyé mi cabeza en su hombro.
-Sabes, hace mucho que no me quedo dormida contigo mientras te acaricio el cabello y añoro eso -me habla Valka con su tono de voz tranquilo que tanto adoro.
-Si, desde que estaba embarazada.
-¿Por qué no esta noche dormimos juntas, como cuando estabas embarazada?
La miré desde su hombro. Siempre me había llevado bien con Valka, su actitud afable y tranquila me había gustado siempre. Ella era una madre para mi y como buena madre que era, sabía que esa noche iba a ser una mala noche para mi, cargada de recuerdos dolorosos ya que me alegraba muchísimo por mi amiga y más aún de ver tan feliz a Tuffnut, dispuesto a darlo todo por su esposa. Pero eso no me quitaba que yo recordara el pasado.
-Me gusta la idea Valka -me abrazó con fuerza y yo me dejé guiar por ella.
Nos despedimos de nuestros amigos, pero antes de marcharme y como mi marido tenía a mi hijo en brazos me alejé un poco con Rose.
-Rose hazlo. No puedo seguir con este miedo.
-Tranquila déjamelo a mi.
Seguía sin estar muy convencida de lo que iba a hacer. Pero estaba desesperada.
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Subí arriba con mi hijo en brazos. Mi madre había convencido a Astrid de que durmiera en nuestra casa. No era tonto, mi madre había hecho eso seguramente por la mirada triste que tenía Astrid cuando supo lo del embarazo de Heather, tenían que ser recuerdos dolorosos para ella y más cuando Ruffnut no paraba de hablar de lo fácil y cómodo que fue todo con los cuidados de su marido.
-Señoritas ¿No piensan dormir en toda la noche? -me recargue en la puerta y sonreí. Mi madre había deshecho la trenza de Astrid y ahora la cepillaba el pelo.
-No se entra en la habitación donde están dos mujeres -me regañó mi madre.
-Es tarde, deberíais iros a dormir -le insistí a ambas.
-Vale papá -se quejó Astrid y se acercó a mí para quitarme a Hiccup, pero este se abrazó a mi, parecía que no me quería soltar.
-Ya que vosotras vais a dormir juntas ¿Por qué no dormimos juntos los dos hombres? -miré a mi esposa esperando su aprobación. Ella se quedó pensativa.
-Déjalos Astrid, así podremos hablar de cosas de mujeres todo lo que queramos -mi madre me ayudó.
-Es... esta bien ¿Hiccup tú qué dices?
-Que vamos a habla de cosas de hombles.
Me reí, ese crío decía unas cosas que no parecían propias a su edad. O bueno eso creía yo, ya que nunca había estado mucho tiempo con niños tan pequeños.
-Pues entonces nos vamos a descansar y a hablar de cosas de hombres -me marché y fui a mi habitación. Ya tenía mi cama grande, por lo que Hicccup y yo cabíamos bien.
Mi hijo se acercó a mí y me acarició el rostro con sus manitas pequeñitas.
-Hiccup ¿Tú no estabas aquí cuando yo nací?
-No... no estaba. Estaba de viaje.
-Te fuiste mucho tiempo.
-Si, fue mucho tiempo -le tome su manita y cerré los ojos disfrutando de ese momento.
-No te marches nunca.
-¿Qué? -abrí lo ojos y vi como mi hijo me miraba con los ojos brillantes.
-No te marches nunca -me volvió a repetir -me caes bien. No quielo que te vayas.
Rodee con mis brazos el cuerpo de mi delgado hijo. Ese niño si no fuera por su carita redonda y su nariz pequeñita como la de Astrid, sería casi exacto a mi.
-No me marcharé. Te prometo que no me marcharé. Estaré aquí contigo y con tu mama -mi hijo me sonrió tranquilo por mi respuesta y fue cerrando sus ojitos poco a poco hasta quedar sumido en un profundo sueño.
Mire a mi pequeño dormir entre mis brazos y le besé la frente ¿Estarían ya dormidas mi madre y Astrid. Seguramente no, parecía que ambas tuvieran mucho de lo que hablar o recordar.
Me gustaría estar con ellas ¿Pero qué podía hacer yo? si no estuve en ningún momento del embarazo con Astrid, sí en cuanto ella dijo que estaba embarazada, me marché dejándola atrás.
Por mi mente pasó también la pequeña conversación que había mantenido con Rose antes de marcharme a mi casa.
Ella me había contado que según unos comerciantes habían visto un dragón que nunca se había oído hablar de él. Una especie nueva de dragón. El mapa que me había dado con la ubicación, estaría como a un mes en barco, pero volando y en toothless podía estar allí en unas dos semanas.
Mi hijo se removió entre mis brazos. Astrid no me iba a permitir que me marchara otra vez, ya que hacía una semana que había vuelto de mi viaje y eso volvería a mermar la poca confianza que tenía Astrid en mi. Además mi hijo me acababa de pedir directamente que no me volviera a marchar. Pero no me iba a marchar, solo sería un pequeño viaje de exploración
¿Qué debía hacer? ¿Por qué se me complicaban tanto las cosas?
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Me relajaba con cada pasada del cepillo que Valka me daba. Había accedido a dormir en la casa de la infancia de mi marido, sabía que esta iba a ser una mala noche para mi y aunque no me gustaba recordar el pasado e intentaba borrarlo de mi mente cada día parecía que algo me volvía a abrir la herida que aún estaba conmigo.
Era Astrid Haddock y no me gustaba mostrar a nadie mis debilidades. Solo Hiccup había sido el único en saber mis mayores debilidades o por lo menos fue así hasta que quedé embarazada de mi pequeño Hiccup. Ahí fue donde me dí cuenta de que era muy débil al no poder ser yo misma. No puedes seguir siendo una guerrera estando embarazada.
-¿Quieres hablar de algo? Estás muy callada.
-Solo me relajó Valka.
-Sabes que puedes compartir conmigo lo que estás pensando.
-Y sabes que odio sentirme vulnerable -me volví para encarar a Valka.
-Y sabes que pienso insistir hasta que saques todo lo que esta rondando por tu cabeza -me sonrió con esa sonrisa afable tan parecida a la de Hiccup.
-Lo sé -respondí derrotada. Parecía que dejarme llevar por los Haddock era algo habitual en mi.
Desde pequeña ya Stoick había logrado que cuando me sentía mal conmigo misma, me diera soluciones a mis problemas. Él había sido un buen jefe y se había preocupado por el bienestar de cada uno de los habitantes de Berk. Siempre me escuchó y no me dejó de lado por ser una chica, si no que me dio un hacha y me dejó ayudar cada vez que Berk lo había necesitado. Después de él Hiccup había sido capaz de ver a través de mi fachada de guerrera ruda y valiente para descubrir que no todo es lo que mostramos a todos, había mucho más debajo de la guerrera y por último Valka había aparecido y se había hecho otra persona muy importante para mi. Parecía que la mayor cualidad de los Haddock eran hacerme hablar de lo que sentía.
-Demasiados recuerdos, demasiado en lo que pensar. Por eso estás aquí, porque necesitabas dejar de lado a la jefa de Berk, para ser solo Astrid.
-Odio cuando tienes razón -pasé la mano por mi flequillo, apartándolo un poco de mi cara -ya no debería afectarme, lo pasado, pasado es, nada va a cambiarlo. Debería de haber apoyado más a mi mejor amiga.
-Aunque haya sido el pasado, es algo que te cambio tu forma de ver las cosas, o tu forma de pensar de Hiccup. Él era muy importante para ti, hasta que... bueno, ya sabemos que hizo y el que haya vuelto, solo hace que rememores ese momento más y más cada día y el embarazo de tu amiga no te ayuda a borrar esos recuerdos.
-Creía que realmente lo conocía, que no había secretos entre nosotros. Aunque cambió mucho cuando se posicionó como jefe. Esa labor era una gran carga para él. Se obligó a hacer las cosas como lo hacía Stoick y él no es Stoick, por ello fracasó. Y por ello no he dejado que vuelva a tomar su puesto en la jefatura.
-Se encerró en sí mismo. Por ello no quiero que lo hagas tú. Quiero que me cuentes todo lo que pasa por tu cabeza.
Valka se tumbó en la cama y yo lo hice lo mismo a su lado, ambas nos tapamos con las mantas. Era una fría noche en Berk y era agradable estar ahí junto a Valka.
-Hasta el más valiente tiene derecho a tener miedo, por ello ¿Qué es lo que más temes Astrid? -me preguntó directa Valka.
-Yo... Solo... no quiero volver a perderle - susurré, pero Valka me escuchó perfectamente. Ella me sonrió con dulzura como respuesta y me abrazo.
Deje que me abrazara, como ya había hecho tantas veces, y tantas noches cuando Hiccup nos dejó. "No imagino un mundo sin ti" Esas palabras que una vez me dijo Hiccup y que habían resonado desde entonces en mi cabeza. Yo ya estuve en un mundo sin Hiccup y no quería que eso se volviera a repetir. Quizás no había hecho bien al pedirle a Rose que le tendiera una trampa a Hiccup.
Continuará.
Hola, parece que al final decidí que Astrid pusiera a prueba a Hiccup, pero ¿qué hará él? Creo que no debemos decir que hay malas decisiones, sino que aprendemos de cada una de nuestras acciones, es la forma en la que crecemos comos personas n.n
Muchas gracias a los seguidores y favoritos y por supuesto a las personitas que se toman un ratito para dejar un review!
Dragoviking: jajaja quería poner más fiero a Hiccup y es el jefe, debe proteger a su dama XD. No era esa mi intención, la verdad necesitaba a Eret para poner celoso a Hiccup. Eret es un personaje del que me gustaría saber más, pero no creo que sepa mucho más de él, así que solo podemos hacer conjeturas sobre este.
Dlydragon: Todo a su debido tiempo, aún es pronto, peeeeeerroooo ya verás como van surgiendo las cosas ;)
Airi: Lo siento, al final si le ha puesto la trampa, ya verás como se resolverá esto. Astrid está muy desesperada y según lo que decida Hiccup ya veremos si Astrid toma su hacha en mano o lo deja vivir jajaja XD. Eres de Galicia, que sitio más bonito. Tu eres de la parte de arriba y yo de la de abajo, soy de Andalucía. Por cierto tienes facebook, por si quieres te dejo mi face n.n para tí y todo aquel que quiera, no me deja poner la dirección, fanfiction la borra, por lo que después de la dirección de facebook si pones "alex. hime. 9" (sin los espacios, todo junto) me deberías encontrar n.n
Gracias a todos los lectores!
