Anclado a tierra

Capítulo 12

Al llegar a la cala, aterricé y me baje de Toothles esperando encontrar a mi esposa. Sonreí al ver que seguía allí. Ya que sus ropas estaban sobre una roca. Stormfly vigilaba pero la dragona no me tomaba a mi como una amenaza, de hecho parece que agradece la compañía, ya que Toothless y ella comenzaron a jugar como ya era habitual entre ellos dos.

Mi esposa estaba en el lago nadando. Me acerqué sigiloso para no alertarla, cuando estuve cerca del lago, solo la observé hasta que sus ojos se fijaron en el extraño que la observaba. Ambos nos sonreímos. Parecía que no me mataría por haberla visto desnuda, aunque estaba sonrojada.

-Buenas mi lady ¿Está buena el agua? -me agaché para verla mejor.

-Algo fría -se acercó hasta la orilla, aunque se tapo sus senos con el brazo, cosa que me decepcionó bastante -¿A qué hueles? -se alejó un poco de mi.

-A caca de dragón mezclado con agua de flores -me desvestí y Astrid se sonrojó nuevamente e intentó mirar hacía otro lado, aunque sus ojos volvían a fijarse en mi.

Me tiré al agua y sentí el frío en mi cuerpo como si me clavaran miles de agujas. Me alejé de Astrid para asearme, no quería acercarme a mi esposa con este extraño olor en todo mi cuerpo.

-¿Por qué has acabado oliendo a caca de dragón y agua de flores?

-Lo de la caca, pregúntale a Eret y lo otro, Rose nos lanzó cubos de agua de flores para intentar quitarnos el olor.

-¿Habéis vuelto a pelear? -me preguntó, se veía molesta. Pero así desnuda y sonrojada perdía mucho su autoridad.

-No, realmente. O por lo menos no a golpes. Solo nos hemos rociado con caca de dragón. Yo quería terminar rápido para poder hablar contigo, pero él se interpuso -me froté mi cuerpo y me olí un poco, parecía que se iba yendo el olor.

-¿Qué os está pasando a vosotros dos? -me preguntó recargada en una piedra situada en un lado del lago.

-Eret se está tomando muchas confianzas contigo. Te ha ayudado, lo entiendo, pero parece que no sabe cuando parar -me acerqué lentamente hasta ella. Astrid se tensó un poco, pero se quedó recargada en la piedra.

-No entiendo bien Hiccup ¿Estás celoso? Eso no es muy propio de ti.

-No estoy celoso. A Eret le gustas y parece que no quiere que yo me acerque a ti. Pero eso es algo estúpido -me acerqué lentamente hasta estar frente a ella -ya que tú eres mi esposa -recargué mis brazos a ambos lados de ella, evitando así que intentará alejarse.

-Hiccup -me susurró y sé que deberíamos hablar, pero hacía tanto que no la veía desnuda que mi cuerpo ardía en deseos de tenerla entre mis brazos.

-Calla -Susurré y me acerqué hasta que nuestros labios se juntaron. Al principio fue un beso dulce, pero no podía aguantarlo más y abrí sus labios para devorar su boca.

Rodee su cuerpo desnudo con mis brazos, su cintura seguía siendo muy fina, aunque no tanto como antes ¿Sería por el embarazo? Dejé sus labios y me dirigí hacía su cuello, mientras con mis manos acariciaba su cuerpo. Los gemidos de ella chocaban en mi odio y eso solo me hacía desearla más y más, pero primero quería deleitarme con la suavidad de su cuerpo.

Mis manos acariciaron sus caderas, hasta estrechar con mis manos su trasero y ella lanzó un gemido que fue música para mis oídos, además de darme cuenta de que sus caderas estaban más anchas. Ya había reparado en el detalle de que Astrid había elevado su peso, pero seguía siendo una chica esbelta. Una diosa para mis ojos.

-Hiccup -gimió mi nombre. Cuántas noches de soledad había rememorado ese sonido.

-Déjame amarte -susurré en sus labios, cargado en deseo.

-Hazlo -susurró débilmente.

La tomé en brazos y la saqué del lago, no podía dejar de mirarla a los ojos y ella a mi. Nuestras miradas decían mucho más que cualquiera de nuestras palabras. La tumbé en la yerba y me deleité unos segundos mirándola completamente desnuda.

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Debía estar muy sonrojada, ya que sentía como ardían mis mejillas. Mi cuerpo también lo hacía al poder ver a mi marido desnudo tras tanto tiempo. Mi marido estaba mucho más fuerte que cuando se fue. Ya no quedaba nada del escuálido chico que era antes. Seguía siendo delgado en comparación con los hombres de Berk, pero su pecho y sus brazos estaban mucho más fuertes de lo que recordaba.

Me deleité al ver a mi esposo desnudo, mientras él hacía los mismo conmigo. Ambos llevábamos mucho tiempo sin estar juntos. Y ya había sido demasiado tiempo para nosotros.

Él se tumbó sobre mi, pero recargó el peso en sus brazos para no hacerme daño. Alcé una de mis manos para rodear su cuello y besarle. Los besos de Hiccup siempre habían sido mi perdición. Desde que posé mis labios sobre los de él de pequeña, no había podido parar y no pensaba hacerlo. Con mi mano libre viajé por el cuerpo de mi esposo acariciando su pecho, sus brazos, su trasero.

Hiccup se apartó de mis labios y bajó por mi cuello, dándome besos y más besos que me hacían suspirar y respirar agitadamente. El paraíso existía y para mi era estar entre los fuertes brazos de Hiccup.

Había pasado casi tres años desde que estuvimos así y yo como buena esposa que era no había mirado a otro hombre en ese intervalo de tiempo, pero ¿Y él? Volvió a mi mente la idea de que mi marido podía haber estado con otras mujeres en ese tiempo... Pero era Hiccup. Él no me haría algo así ¿Verdad?

Mis pensamientos fueron callados por mis propios gemidos, cuando Hiccup aprisionó mis pechos y con suma delicadeza los beso, hasta hacerme gemir su nombre una vez más.

Cuando se cansó de mis pechos, viajó por todo mi cuerpo besándolo y mordiéndolo, me estaba volviendo loca de deseos. Pero aún así mis pensamientos aún querían salir a flote.

Hiccup descendió hasta mi entrepierna y lamió en esa zona tan delicada, eso hizo que todo mi cuerpo respondiera con un sonoro gemido. Agradecí que estuviéramos lejos de la aldea y de que la cala fuera un lugar extrañamente transitado por los aldeanos de Berk.

Me tapé la boca en un intentó de callar un poco mis propios gemidos que parecían querer escapar de mi cuerpo con cada caricia de la boca de Hiccup. No me dí cuenta de cuando agarré a mi marido de su cabeza, como no queriendo que se quitará de ahí jamás. De todas formas el parecía no querer hacerlo.

Sentí como mi cuerpo se tensaba por completo al llegar al orgasmo, arquee mi espalda y agarré con fuerza la cabeza de mi marido. Y gemí como nunca lo había hecho en mi vida. Cuando mi cuerpo se relajó intenté normalizar mi respiración.

Mi esposo subió otra vez regalando besos y caricias por todo mi cuerpo. Estaba perdiendo toda mi cordura entre sus brazos, podía hacer conmigo lo que él deseara que no le podría impedir nada. Me miró por unos segundos antes de volver a aprisionar mis labios con los suyos.

Su boca tenía un extraño sabor, seguramente sería por lo que acababa de hacer. Eso me hizo volver un poco en mi y cuando nos separamos buscando un poco de aire, logré recuperar un poco de mi cordura y tengo que hacerlo rápido ya que siento como una mano de Hiccup viaja por mi cuerpo y parece que él se está colocando para lo que viene ahora.

-Hiccup... tenemos que hablar -ahí está mi mente ganando al deseo y por fin puedo articular alguna palabra, algo más que un gemido. Él me mira con deseo, sé que poco voy a obtener de él en ese momento.

-¿Ahora? Después podemos hablar. Por favor -me suplicó y sé que soy débil, muy débil a sus súplicas, pero por lo menos antes quiero saber algo más.

-¿Te has acostado con otras mujeres? -él me mira y yo a él, no tiene escapatoria y yo tampoco. Ha sido una pregunta directa y deseo que conteste.

-Astrid -me sonríe, con esa sonrisa de niño bueno que me enloquece -Sé que soy el peor marido y padre de la historia... pero nunca, nunca, nunca sería capaz de amar a otra mujer. Solo a ti.

Nos volvemos a besar y esta vez con ansias y pasión. Siento como Hiccup dirige su miembro y roza mi entrepierna haciendo que gima en su boca, lo que él aprovecha para besarme a gusto tomando él todo el control de la situación.

-Hiccup -abrí un poco las piernas al sentir como entraba en mi, lentamente con mucho cuidado. Ambos gemimos cuando él estuvo por fin completamente dentro de mi.

-Te amo -me susurra y sé que debo responderle de la misma manera, pero aún están ahí el daño que él me hizo por ello no quiero corresponder a esas palabras tan bonitas.

Comenzó a moverse dentro de mi cuerpo lentamente, siempre me trataba con tanto cariño y cuidado. Y ahí se acabó mi cordura, ahora soy una loca enamorada que ha caído en las garras de él y solo puedo gemir y gemir, mientras él se va moviendo dentro de mi cuerpo.

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Me movía con cuidado dentro del cuerpo de mi esposa. Cuanto deseaba estar así con ella. Astrid acariciaba mi cuerpo con ambas manos, viajando por mi espalda y pecho. Solo quería más y más de ella ¿Cómo había podido pensar en que yo podía haberle sido infiel? ¡eso era una locura! ¡Ella era perfecta!

Agradecía mis entrenamientos, ya que aún no me sentía ni un poco cansado y solo quería sentirla mía, solo mía. Comencé a moverme un poco más rápido. Me gustaba que fuera tan sumisa entre mis brazos, me hacían sentir bien como hombre. Ella siempre había sido una chica muy fuerte e independiente y amaba eso de ella, pero eso no quería decir que me gustara llevar el control de vez en cuando.

Hiccup... -Los gemidos de mi esposa retumbaban en mi oído con cada movimiento que hacía, ella se mordió su labio inferior y sentía que necesitábamos más así que me moví frenéticamente dentro de ella haciendo que ella se aferrara a mi espalda con fuerza.

Ambos gemimos el nombre del otro, cuando llegamos juntos al orgasmo. Me dejé caer sobre ella intentando normalizar mi respiración. Ella enterró su cabeza en mi cuello y comenzó a acariciar mis cabello mientras que con su otra mano acariciaba mi espalda.

Ese era otro momento que añoraba, no solo estaba el amor carnal. Si no ese momento después de haber expresado todo nuestro amor, era simplemente mágico. No había palabras ni reproches, solo caricias y miradas cómplices.

-Te añoraba tanto -Susurré y levanté un poco mi cabeza para poder verla -te amo tanto Astrid.

-Sé que eso es cierto Hiccup... pero... -Sus ojos azules brillaban y sus labios aún estaban húmedos. Quería que ese momento mágico no se fuera, así que la bese nuevamente, antes de que me dijera las duras palabras que ya se que pasan por su mente y que sé que me las merezco todas.

La bese y me posesioné de su boca, pero ahora lentamente, solo deleitándome con el momento de recordar cada rincón de su boca. Con un lento movimiento salí de su cuerpo y ella lanzó un leve gemido en mi boca. Ya había pasado mi momento de amarla. Me había dejado hacerle el amor y ahora estaba preparado para enfrentar mi culpa y todos mis errores. Llamé a Toothles y cogí una manta para tapar nuestros cuerpos desnudos y así no coger frío. Nos miramos una vez más y yo acaricié sus cabellos dorados.

-Tenemos tanto de lo que hablar, que no sé por dónde empezar Astrid.

-Ta ayudaré. Puedes comenzar con las razones por las que huiste. Las verdaderas razones, no un simple "me estaba encontrando a mí mismo" -ella tomó mi mano y la estreché con la suya cerrando los ojos. Sabía que no le iba a gustar lo que tenía que decirle.

-No estaba preparado para ser jefe. Creí que si, que lo podía hacer. Ese era mi destino y deber, pero me supero. Era mucho trabajo y no tenía a mi padre para que me guiará. Me ha afectado mucho más de lo que yo pensaba la pérdida de mi padre. No me daba tiempo de volar con Toothles, a penas tenía tiempo de estar contigo, no tenía tiempo para ser yo mismo Astrid y eso me superó por completo.

-¿Y por qué no me lo dijiste? sabía que no era solo cansancio, pero tú insistías en que solo era eso.

-No quería que te preocuparas.

-Pues lo hiciste muy mal -me sonrió. Si estaba intentando tener un poco de sentido del humor en esta conversación es que tenía muchas posibilidades de que todo saliera bien -¿Porqué te fuiste cuando te dije que estaba embarazada? -ahí estaba la pregunta que más temía contestar.

-Como ya te he dicho mi trabajo me estaba superando. Era como estar anclado a tierra -abracé por la cintura a mi esposa. Sé que era duro lo que le iba a decir y si no me perdonaba, sería solo por mi culpa, pero por lo menos quería sentir su calor un poco más -Solo era realmente yo cuando estaba contigo... y cuando me dijiste que estabas embarazada, eso era otra responsabilidad más... en ese momento pensé que eso solo me daría más trabajo. Ya no estaba a gusto contigo tampoco.

Astrid se removió entre mis brazos, como queriendo alejarse de mi, pero no lo iba a permitir, porque aún tenía mucho que contarle y mostrarle a ella. Por lo que la agarré con fuerza, no me gustaba tomar ventaja en ella por ser más fuerte, pero en ese momento lo hice. Estaba esperando un golpe o algún reproche por parte de ella por pensar en mi hijo como "más trabajo" pero parecía que ya esperaba esas palabras.

-Eso es lo que pensé en ese momento, pero he estado con él todo el día y no lo es. Con él también puedo ser yo mismo y soy más que eso, porque me adora. Cuando me mira siento que me admira y sé que no merezco eso.

Astrid dejó de forcejear y yo la pude volver a abrazar sin poner resistencia en ella. Le di un leve beso en sus labios, pensé que no me correspondería, pero no fue así.

-Eres su padre, por supuesto que te admira -mi esposa me acarició mi mejilla.

-No me lo merezco. Al principio solo iba a marcharme por un par de semanas, pero... soy un cobarde. No quise afrontar lo que debía afrontar al llegar a casa, solo me centré en buscar a esos furias nocturnas que nunca encontré. Cuando me dí cuenta ya llevaba demasiado tiempo fuera de casa. No hubo ni un solo día que no pensará en ti - Astrid me acarició mi mejilla, iba a alejar su mano, pero yo la tomé para dejarla sobre mi mejilla y cerré los ojos para sentirla mejor -no te merezco, ni a ti ni a él.

-Hiccup... sabes que yo también siento que no merezco a nuestro hijo -abrí los ojos para mirarla, ella también tenía mucho que contarme -ya me escuchaste cuando estuve en casa de Rose. Yo desee que nuestro hijo no existiera, realmente pensé que lo mejor era perderlo -vi como ella se emocionaba por sus palabras -Yo solo quería ir a buscarte, pero no podía porque estaba embarazada. Cada día que pasaba sin estar contigo era como una tortura.

Nos abrazamos con fuerza ¿Qué debía decir? un lo siento no era suficiente. Lo hice mal, muy mal. Me fui en el momento en el que ella más me necesitaba. Astrid enterró su cabeza en mi pecho mientras se desahogaba.

-Hiccup... -se separó un poco para poder hablar -para mi, el que me mantenía anclado a tierra era nuestro hijo. Sabía que sin él podría haberte encontrado. Y lo odie por ello.

-Astrid, eso no era lo que tu querías realmente. Lo amabas. Cuando me dijiste que estabas embarazada, estabas tan feliz. Tenías la sonrisa más hermosa que jamás había visto y es la misma que le das a nuestro hijo cada vez que lo miras -le puse la mano en la mejilla y la obligué a mirarme -Sabes que muy en el fondo lo amabas, si no hubiera sido así ese niño no hubiera nacido.

-Hiccup intenté suicidarme cuando creí que estabas muerto -su voz era débil y se entrecortaba por las lágrimas que no paraban de caer de sus ojos.

-Sabían dónde encontrarte y sabías que te encontrarían porque estaban muy pendiente de ti. Astrid, puede que tuvieras ese momento de debilidad, pero en el fondo no querías morir, querías seguir adelante, por ello viniste aquí, Ruff te encontró y diste a luz a nuestro hijo... Eres muy fuerte, siempre lo has sido, eras la más valiente de los dos y puede que de todo el archipiélago -ambos reímos.

-Dime que a acabado esta pesadilla, por favor.

-Ya ha acabo Astrid. Solo quiero estar contigo y con mi hijo. Y afrontar todo lo que tenga que afrontar.

-Has cambiado mucho -me sonrió.

-Tú también. Y no solo en actitud. Estás más gordita -le toque algo descarado su trasero y ella fue a golpearme, pero la paré y me reí, la destapé para mirarla completamente desnuda. Creo que estoy volviendo a enloquecer de solo verla -Estas preciosa -me tiré sobre ella y la bese nuevamente con algo más de intensidad.

Cuando nos separamos le dí un leve mordisco en su labio inferior. Ella estaba muy sonrojada. Preciosa había sido poco para ella. O lo que mis ojos veían.

-Tu... bueno, tu también estas... -me reí al ver que a mi esposa no era capaz de hablar con claridad.

-¿Cómo estoy? -sonreí y ella se sonrojó aún más.

-Bien...

-¿Cómo que bien? no te entiendo Astrid -creó o creía saber que se le pasaba por la cabeza a mi esposa, pero quería jugar un poco más con ella y ver hasta dónde podía llegar su sonrojo.

-Idiota... estás muy fuerte y guapo... -me golpeo el el brazo con su puño cerrado, tal y como lo había hecho desde pequeños. Ese gesto que más que un reproche, para nosotros ya era un pequeño "gesto de cariño" que solo me dedicaba a mi y a nadie más.

La tomé de las manos y se las agarré por encima de su cabeza y atrapé sus labios con los míos. No me cansaba de ella y no me cansaría nunca.

Sentimos que nuestros cuerpos volvían a pedir por más contacto y por ello me volví a posicionar entre sus piernas y ella cedió a mi deseo, parecía que ambos lo necesitábamos.

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Me sentía cansada, mi cuerpo estaba pesado. Después del día trabajo y bueno... que dejara que Hiccup me tomara hasta que nuestros cuerpos dejaron de chillarnos por sentir al otro, estaba exhausta.

Hiccup, me tomó en brazos y me llevó al lago una vez más, para poder limpiar nuestros cuerpos sudorosos. Cuando estuvimos dentro del agua comencé a juguetear con él lanzándole agua y él hizo lo mismo conmigo y acabamos riéndonos.

Iba a volver a lanzarle agua, pero él me tomó de las manos evitando que lo volviera a hacer. No puse resistencia. Me miró con esos ojos verdes de los que me enamoré hacía ya mucho tiempo. Y de los que aún y a pesar de todo aún seguía enamorada.

-Astrid quiero que nuestro hijo sepa que yo soy su padre... quiero que me diga papa.

Sonreí, yo también deseaba tanto escuchar a mi hijo llamar a mi marido, papa. Porque él era su padre y por fin parecía que quería hacer su papel de padre.

-Me parece bien -él me sonrió feliz y me abrazó alzándome por la cintura.

-Seremos una familia -me miró sin soltarme y yo le bese. Ya me dolían los labios y los sentía hinchados, pero no me cansaría de sus labios.

-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-Extra, especial Heather-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-

Estábamos en el gran salón los jinetes, a excepción de Hiccup y Astrid que aún no habían vuelto. Extraño mi trabajo como jinete, ya que no puedo realizar mi labor debido a mi embarazo. Casi sin pensar mi mano acaricia mi vientre que ya no esta tan plano. Por mis cuentas ya debería tener como casi tres meses. No había querido dar la noticia antes por miedo.

Sabía que en algún momento me quedaría embarazada (las pociones de Gothic no eran tan efectivas), solo que esperaba estar más preparada para ello. No tenía un referente de madre. A la que yo llamé madre no era mi madre biológica, pero aún así me quería mucho y yo a ella, pero no pude protegerla, no logré proteger a la familia que me acogió en mis primeros años de vida. Y no había tenido la oportunidad de poder conocer a mis verdaderos padres. Solo había conocido a mi hermano y no me llevaba mal con él, pero era algo especial.

Mi vida familiar había sido un desastre hasta ahora, que parecía que era distinta. Tenía a mi marido (un sirviente del dios Loki) que me quería, al igual que mi cuñada y tenía muchos amigos. Solo deseaba que pudiera cuidar bien de este bebé. Y pensar que todo esto lo conseguí gracias a mi especial hermano.

-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0- Flash Back -0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-

Berk, estar aquí me traía de nuevo muchos y muy buenos recuerdos. Aquí comencé una bonita a amistad con los jinetes de dragón que tantas cosas me enseñaron, entre ellas que los dragones no eran lo que todos pensábamos y que había gente buena y en quien se podía confiar.

Había vuelto aquí tras el trágico suceso con Stoick. El padre de mi mejor amigo había muerto y lo estaba pasando realmente mal. Hiccup no era un chico débil a pesar de su aspecto, era fuerte, valiente y una persona con mucha voluntad, por eso él estaba a cargo de todo como el nuevo jefe de Berk. Aunque se estaba obcecando en hacer las cosas como las hacía su padre y aunque ya le había dicho que debía ser él mismo, no había hecho caso a mi consejo. Creo que es la única forma que tiene de recordarlo, el hacer la labor de jefe tal y como la hacía su padre, aunque eso lo agotara.

Tuvimos que reconstruir Berk y yo ayudé a mis amigos trabajamos codo con codo hasta hacer que Berk volviera a ser la que era antes de ese trágico suceso. Lo bueno que después de tanto drama se había llevado a cabo el enlace de Hiccup y Astrid.

Días después del suceso volvieron a proclamar a Hiccup como jefe y hubo una gran fiesta en la que la buena comida y bebida abundó en la velada (recuerdo como esa noche Astrid había peinado como a ella a una muy borracha Ruff), pero lo más importante fue ese momento en el que Hiccup prometió a Astrid que tras las reparaciones ellos se casarían y comenzarían una nueva vida juntos. Tal y como prometió, se casaron y ahora son una pareja recién casada, muy felices.

Respiré el aire gélido de Berk, pero que tanto me gustaba. Por eso había decidido tras dar una vuelta en mi dragona, solo pasear y ver como poco a poco la gente se levanta y comienza su labor. Berk era diferente a Berserker, la gente de Berk era más cercana, todos eran como una gran familia. En Berserker se notaban más la diferencia entre las familias importantes de las que solo eran simples trabajadores. Por ello me gustaba más Berk. Cosa que mi hermano se había dado cuenta de ello finalmente.

Yo había vuelto junto a él a Berserker y él había tomado el mando de jefe, pero esa no era mi vida, no me sentía bien allí, era como si no perteneciera a ese lugar. Nunca había vivido en mi lugar natal y cuando lo había hecho no me había sentido a gusto como para continuar allí, por ello mi hermano me había dicho que podía elegir donde vivir. Siempre seríamos hermanos y tendría mi lugar en Berserker, pero yo debía vivir mi vida en el lugar donde habían conseguido que me sintiera como en casa.

Vi pasar a mi amigo en su night fury y ahora el dragón alfa de la manada. Descendió más adelante, justo donde estaba mi mejor amiga, a lo lejos los vi conversar (Hiccup no se bajó de su dragón) No me hacía falta escuchar para saber que mi amigo ha saludado a su esposa con su ya típico "buenos días my lady". Hiccup y Astrid eran la pareja perfecta. Toda mujer quiere encontrar a su Hiccup, alguien que la complete, que la respete y que la ame.

Me acercó hasta ellos, pero antes de alcanzarlos Hiccup ya ha alzado el vuelo, seguramente ya tiene trabajo hasta que se ocultara el sol, como era habitual en su día a día. Veo a mi amiga que parece algo triste por su marido, pero que como lo respeta no puede hacer que cambie su voluntad de realizar el trabajo de su difunto padre.

-Buenos días Astrid -le pongo una mano en la espalda a mi mejor amiga, que no ha reparado en mi presencia hasta que no me he puesto a su lado -¿Todo bien?

-Hiccup sigue sin dejar que lo ayude en su trabajo -me responde algo cabizbaja.

-Pero tú respetas su decisión.

-No puedo hacer otra cosa. Solo lo ayudaré con lo que me ha dejado. Ayudar en la academia y el la defensa de Berk. Y debo ponerme ya a ello. Nos vemos luego -se despide con la mano, antes de montarse en su dragona y alzar el vuelo.

Yo me despido de igual forma de ella. Astrid y a pesar de que le gustaría ayudar más a Hiccup, lo ama tal y como es con sus virtudes y fallos y él hace lo mismo con ella, por ello son la pareja perfecta ¿Quién sabe si yo algún día lograré conseguir algo como eso?

Todos creían que yo acabaría junto a Fishleg. Un chico bueno, tranquilo, algo miedoso y sobreprotector. Demasiado sobreprotector y eso no me gustaba de él. A mi me gustaba las aventuras y las cosas algo peligrosas, siempre había sido así desde que conocí a los jinetes. Ellos hicieron que cambiara mi vida de una simple campesina que cuidaba ovejas junto a mis padres adoptivos para convertirme en quien era. También ayudó que mi hermano destruyera toda mi aldea. Pero eso ya era parte del pasado.

-¡Heather! -me dí la vuelta para ver como Snotlout venía corriendo hacía mi -Me tienes que ayudar por favor.

-¿Qué ocurre Snotlout? -era raro que Snotlout pidiera un favor y mucho menos que lo pidiera "por favor" pero desde que estaba prometido con Ruffnut, ambos habían cambiado, parecía que estuvieran madurando.

-Tengo que ayudar en las cocinas del gran salón junto a Tuffnut, pero no puedo, tengo algo muy importante que hacer. Te lo dejo a ti -y se marchó nuevamente corriendo hacía su dragón, sin ni siquiera dejarme responder. Había cosas que no cambiaban mucho.

Creo que me tocaría trabajar con Tuffnut esa mañana. De los jinetes con el que menos trato tenía era Tuffnut Tohrston. Él era algo especial, un seguidor del dios Loki y sabía de sobra que con cada cosa que realizaba acababa haciendo algún estropicio. Solo esperaba poder controlar al bromista Tuff.

Me dirigí al gran salón y entré por sus inmensas puertas. Ese sitio siempre me imponía respeto, sería porque cada vez que había ido ahí había sido para algo importante, como la boda de mis mejores amigos. A esa hora no había mucha gente por ahí ya que todos estaban trabajando cada uno en su labor. Me dirigí al fondo a la izquierda donde estaban ubicadas las cocinas. La puerta hacía las cocinas estaba cerrada, esta era de tamaño normal. No me lo pensó mucho y abrí la puerta, lo que no esperaba es lo que iba a pasar.

Al entrar sentí como algo caía sobre mi cabeza, algo muy pegajoso y maloliente que se extendía poco a poco por mi pelo y acababa cayendo al suelo. Ya sabía lo que era por el olor, pero miré al suelo y efectivamente eran tripas y cabezas de pescado podrido.

-¡TUFFNUT! -chillé. No soy una persona de chillar, pero eso había hecho que mi paciencia se desbordara -¡ERES UN IDIOTA!

-¿Heather? Deberías ser Snotlout ¿Por qué no eres Snotlout?

-¡Es evidente que no soy Snotlout!

-No... tu eres más guapa.

-¡Eres un idiota! -Lancé un gruñido y me despegué del pelo un trozo de cabeza de pescado y se lo tiré a la cara. Y yo que pensaba que podría trabajar con ese imbécil.

-Yo... lo siento Heather... yo...

-¡OH MY THOR! ¿Qué habéis hecho? -una mujer mayor y regordeta con dos trenzas entró en las cocinas y vio el estropicio -Tuffnut, siempre haces lo mismo, pues vas a limpiar todo esto y lo quiero bien limpio -la mujer puso los brazos en jarras y yo asentí. Un buen castigo era lo que le hacía falta a ese chico -Y tú también limpiaras todo.

-¿Qué? -pregunté algo contrariada ¿Qué no veía que yo era una pobre víctima?

-Lo quiero todo limpio antes de que vengamos a hacer la comida -y sin más se fue dando un portazo.

-Que gracioso, ha creído que tu... -Tuffnut cayó ante mi mirada asesina hacía su persona -Lo siento. Esperaba que viniera Snotlout

-Cualquiera podría entrar Tuffnut ¿No crees que eres ya demasiado mayor para estás tonterías de críos? Pero no se puede esperar nada bueno de ti -puede que fuera algo dura en mis palabras, ya que vi como Tuff bajaba la cabeza, pudiera ser que estuviera arrepentido. Imposible, ese chico nunca aprendía ninguna lección.

Tomé un trapo de cocina, para quitarme un poco los restos de pescado del pelo, primero debería quedarme con Tuff para limpiar y después me iría a lavar mi pelo maloliente y pegajoso.

Los dos comenzamos a limpiar cada uno en silencio frotado y frotando el suelo que se había quedado tan pegajoso como mi pelo. De vez en cuando miraba a Tuff, ya que este parecía incómodo por mi olor, se tapaba la nariz e intentaba alejarse de mi, poco a poco se iba alejando más y más.

-¿Te molesta mi olor?

-No es que huelas a rosas.

-¿Y quién tiene la culpa de ello? -ante mi pregunta Tuff se quedó sentado en el suelo y llevo una mano a su barbilla como si intentara pensar en el culpable.

-¿El pescado? -me volvió a preguntar como si tal cosa, eso si que acabo con mi paciencia.

-¡Te voy a matar! -no había ni castigos, ni nada que haga que Tuffnut, se diera cuenta de que sus actos eran unas idioteces sin sentido.

Me lancé hasta él y lo tumbé en el suelo, acto seguido comencé a golpearle con mis puños cerrados en el pecho y los brazos, mientras él se quejaba. Por una vez en su vida iba a tener su merecido.

-¡ya está bien! apestosa Heather.

-¿Apestosa? -eso me enfureció más y golpee con más fuerza.

-¡Para! -Tuffnut me tomó de las muñecas con fuerza -ya está bien. Tú pegas más fuerte que mi hermana -el rubio tiró un poco de mis muñecas acercándome a él -aunque puede que me guste. Me guiñó un ojo y tengo ganas de volver a golpearle, pero eso me hizo enrojecer hasta las orejas.

Me dí cuenta de lo cerca que estaba de él, a parte de la postura tan embarazosas que tenía estando a horcajadas sobre él. Me levanté como si me hubieran echado agua caliente y volví a mi labor de limpiar la cocina. Ahora era yo la que me alejé de él.

Tras acabar de limpiar la misma señora que nos castigó, nos ordenó que nos fuéramos a lavar, parecía que Tuff también se había pringado cuando yo me tiré sobre él. Lo que no me esperara es que me siguiera.

-Me gustaría lavarme -le dije y este ni se inmuto.

-Yo también -respondió y comenzó a correr hasta el lago, cuando estaba en el borde saltó, pero ese lago no era muy hondo por lo que cayó con un sonoro "auch" que me hizo reír.

Mientras reía Tuff se acercó hasta mi con pesadas pisadas, ya que se había mojado hasta casi la cintura, al caer en el lago. Yo estaba en la orilla del lago sentada en la yerba y él se puso a mi lado. Alzó su manos hasta mi.

-Siento haberte hecho esto -me quitó un trozo de pescado del pelo y lo tiró -Lo siento de verdad. Si quieres te puedo ayudar para despegar los trozos que se han quedado pegados a tu pelo.

-No -respondí y sé que me he sonrojado porque siento un leve calor en mis mejillas.

-Siempre desenredo el pelo a mi hermana. Sé lo que me hago -se sentó a mi lado y sin que yo le diera permiso me comenzó a desenredar la trenza quitando los trozos de tripas y escamas que habían quedado adheridos a mi cabello.

Yo no tenía palabras ¿Ese era Tuff? ¿El bromista seguidor de Loki era ese? Podía ser que no conociera bien a Tuffnut, aunque hacía mucho que lo conocía. Nunca había conocido otra parte de él, que no fuera el bromista alocado que se había enamorado de una gallina y que tras la muerte de esta no había vuelto a probar un bocado de ese animal.

Con suavidad fue desenredando poco a poco mi cabello y quitando los restos que habían quedado. Era una sensación extraña, me gustaba esa pequeña atención de Tuff hacía mi. Él siempre me decía que era guapa y había intentado acercarse a mi como muchos otros chicos, pero eso era totalmente diferente.

Cerré mis ojos y solo me deje embriagar de la sensación que me estaban dando las manos de Tuff sobre mi cabello. No había segundas intenciones, solo me estaba desenredando el pelo mientras eliminaba los restos de su broma pesada.

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Y esa fue la forma en la que comencé a fijarme en mi especial marido. Me acaricié mi vientre sobre mi ropa. Algún día tendré que contarle nuestra historia al fruto de nuestro amor. Ya que de la persona que menos me esperaba me había acabado enamorando. Ese chico, a partir de ese día me había demostrado que no solo era un loco bromista, si no que era un chico cariñoso y un romántico cuando nadie nos veía.

Y ahora debíamos afrontar juntos una nueva aventura cuando nazca nuestro hijo. Esa palabra me hizo estremecer "nuestro hijo" iba a tener a alguien muy importante que proteger y debería de luchar con más fuerza para que mi nueva familia no acabara destruida como había pasado con mi anterior familia.

Continuara.

Este capítulo ha sido más largo, ya que he querido añadir un poquito de la historia de Heather y Tuffnut.

Por fin el lemon, espero que no haya quedado muy cutre, es que tampoco me quería recrear mucho en él. Quería mostrar más sentimientos que escenas de sexo. Están muy bien Hiccup y Astrid... o por lo menos por ahora XD Va todo muy rápido y aun queda historia por contar.

Muchas gracias a todos los favoritos y seguidores y un especial agradecimiento a las personitas que se toman un pequeño ratito para dejarme un mensaje.

-Takamina24: Muchas gracias, este ha sido un capítulo más tranquilo, pero hay muchas más cosas por contar. Espero que te siga agradando la historia n.n

-Dlydragon: La verdad me divertí mucho con la escena de Hiccup y Eret, sobre todo el momento en que Hiccup le deja claro a Eret quién es él. Pero no puse directamente quien era por que los niños estaban presentes. Son pequeños pero listos jajaja XD

-DragoViking: jajaja XD menos mal que no acabaron muy mal los "niños" si no el siguiente castigo de Astrid hubiera sido mucho peor. Aunque uno acabo mucho mejor que el otro ;)

-Airi: Pues ya ves que si, escenita de lemon, pero no me he querido recrear mucho, por lo que espero que haya quedado decente. Mi sobrina es una princesita repipi jajaja XD los peques son geniales. A mi también me gusta mucho Eret, solo lo estoy utilizando un poquito para poner celoso a Hiccup jajaja ;) aunque creo que con lo que va a seguir pasando con Eret puede que lo odies más. Si, sé quien eres por Face n.n y disculpa, no me reflejó que tenía un mensaje tuyo, lo vi de casualidad (maldito face ).

Gracias a todos los lectores!