Anclado a tierra

Capítulo 13

Tras nuestro baño ya era de noche. Seguramente mi pequeño niño se preguntaría dónde estaba. Me disculparía con él, pero es que necesitaba tanto estar con mi marido. Como antes de él nacer. Hacía mucho que no reía tanto. Por qué solo Hiccup era el único capaz de hacerme tan feliz. Amaba ami hijo, pero mi esposo sería mi compañero de vida, mientras mi hijo, crecería irremediablemente, haría su propia vida.

En el camino al gran salón Hiccup me estuvo contando los lugares que había visitado y me entusiasmo, porque a mi también me gustaban las aventuras. Había visitado muchas islas lejanas, había descubiertos nuevas cosas y obtenido nuevas experiencias que era lo que él necesitaba para encontrarse a sí mismo. Quien era él realmente, una persona curiosa que necesita descubrir e investigar. Por ello sé ahora que debí ser más dura con él, para que hubiera tenido la confianza necesaria para decirme lo que se le pasaba por la cabeza antes de marcharse.

Lo hecho, hecho estaba, las duras palabras de Hiccup de que hubiera tomado a su hijo en un principio como "más trabajo" me habían dolido mucho. Pero a pesar de todo quiere cambiar y yo quiero ver como mis dos Hiccups finalmente se conocen como padre e hijo.

Creo que ambos habíamos fallado en nuestro matrimonio, yo había respetado su decisión de hacer él todo el trabajo para rememorar a su padre, pero lo hice mal. Eso lo apartó de mi, Hiccup se encerró en sí mismo y yo no hice nada para evitarlo, solo observarlo desde lejos. Creo que los dos hemos tenido cada uno una parte de culpa en esta situación.

Pero he aprendido de mis errores y voy a luchar más que nunca para tener una familia unida y lo voy a hacer porque mi marido también lo desea. Volveremos a ser Hiccup y Astrid. Siempre seremos Hiccup y Astrid.

-La exploración es divertida, Pero ya se acabó, ahora soy padre y seré responsable -Me habla mi marido muy serio mientras descendemos cerca del gran salón.

Si mi marido quería cambiar para que fuéramos una familia, eso era un completo error. Él es Hiccup, no puede cambiar su vida, si no muy probablemente volvería a marcharse y no podía permitir que eso sucediera.

-Hiccup, que seas padre no quiere decir que no puedas tener una aventura. Solo que no debes marcharte sin avisar a nadie. De hecho cuando Hiccup sea un poco más grande los tres podemos tener nuestras propias aventuras -ambos bajamos de nuestros dragones, que en cuanto se ven libres, van en busca de un comedero -Estoy deseando de que pueda montar en su dragón y volar junto a él... aunque eso también signifiqué que esta creciendo. No quiero que crezca, quiero que sea mi bebe siempre.

Hiccup se rió de mi. Como madre mis deseos son algo contradictorios. Deseo ver a mi hijo crecer, pero eso significa que se alejará de mi, encontrará una chica (la que tendrá que pasar por serias pruebas antes de acercarse a mi niño), se casaría con ella y ya no sería la persona más importante para él. Pero eso era el ciclo de la vida, se repetía una y otra vez.

Le dí un leve golpe en el brazo a mi marido tal y como hacía cuando éramos jóvenes y él se quejó, aunque sabía de sobra que apenas lo habría notado.

-Tiene que crecer -Hiccup me rodeo los hombros con su brazo y avanzamos juntos por las escaleras -y me gusta la idea de tener nuevas aventuras contigo y nuestro hijo ¡Será genial Astrid! ¿Qué especie de dragón crees que escogerá?

Ahora fui yo la que me reí de él, por su entusiasmo y su deseo de ver crecer a nuestro hijo y de que nos incluya a ambos en su mundo de aventuras. Porque somos su familia, no un simple trabajo que debe realizar por obligación.

-¿Cuándo hablaremos con él? Por favor quiero que sea pronto. de hecho si hablamos con Hiccup ahora, no me negaría.

-Tranquilo. Esa noticia no va a ser fácil de asimilar para un niño pequeño. Mañana se van Rose y las chicas, así que después cuando todo se haya calmado, hablaremos con él -me gustaba el entusiasmo que está teniendo Hiccup, con el tema.

-Vale, esperaré a mañana -me dio un beso en la mejilla -¿Crees que me perdonará?

-Hiccup, tu hijo te admira, tú mismo lo has dicho. Él siempre ha querido saber de ti, pero para mi era doloroso hablarle de su padre. Cuando se entere de que el señol del fulia nocturna es su padre va a chillar de la emoción.

-¡Estoy nervioso! -exclamó y movió los hombros arriba y abajo, un gesto ya típico de mi marido que siempre me había parecido muy gracioso.

Ambos entramos en el gran salón y como ya esperaba mi hijo vino corriendo hasta mi para abrazarme y llenarme de besos. Lo abracé con fuerza, siempre cenábamos juntos, era algo que intentaba que no cambiara, ya que no podía estar con él todo el tiempo que yo quisiera y me perdía mucho de su infancia.

-Mami ¿Dónde estabas? -me tomó de la cara con sus manitas.

-Estaba halando con Hiccup, de cosas importantes. Lo siento por no haber llegado antes.

-Esta bien... te perdono -me dio un sonoro beso en la mejilla. Aún tenía restos de comida en la cara por lo que me había pringado toda la cara, pero me daba igual.

-Lo siento, la retuve mucho tiempo -mi marido tomó en brazos a nuestro hijo.

-Bueno, os perdono a los dos -Hiccup acarició los cabellos castaños de nuestro hijo y lo atrajo hacía él para darle un beso en la frente. Parecía que Hiccup sería un padre cariñoso.

Los tres fuimos hasta donde estaban nuestros amigos, solo los jinetes como hacía ya mucho. Era agradable el estar todos juntos, solo nosotros y nuestros pequeños Hiccup y Trish.

Nada más llegar a la mesa Ruffnut me hizo una seña, conocía a mi amiga y su "sutil" comportamiento y ese guiño de ojos seguido de un movimiento exagerado de cabeza, era más que suficiente para entender que quería hablar conmigo. Me alejé con Ruff y Heather nos siguió.

-¿Qué tal tu baño? Estuvo bien -mi rubia amiga me guiñó un ojo.

Me sonrojé un poco, puede que haya sido algo visible para ella que haya llegado con Hiccup al gran salón después de tardar tanto en mi baño, cosa poco habitual en mi. Las tres nos acercamos hasta la mesa donde las mujeres de Berk estaban sirviendo la cena.

-Si... claro ¿Por qué no iba a estarlo? -tomé un vaso y esperé a que me sirvieran mi comida.

-No te hagas la tonta conmigo que yo fui la que le dijo a tu maridito que estabas en la cala.

-¡Ruff! -le dí un leve codazo para que se callara.

-¿Parece que hay reconciliación? -me preguntó Heather.

-Parece -sonreí y mis amigas me abrazaron felices.

Tras nuestra pequeña charla y haber tomado mi cena, las tres volvimos a la mesa. Tuvimos una tranquila cena entre mis amigos y familia. En todo el tiempo mi hijo estuvo sobre mi marido, parecía que no había quien lo despegara de él.

-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-

Miraba a mi primo y a Hiccup. Seguía viendo algo en ellos dos que me resultaba familiar, como si algo se repitiera en ambos. Aunque claro el Hiccup grande era mucho más guapo y apuesto que mi pequeño primo. Pero no podía parar de pensar en que él fuera su verdadero papá.

De repente tío Fishleg rió por algo que había dicho mi papá. No sabía lo que, porque no les estaba prestando atención. Pero eso me hizo recordar algo que justamente nos había contado tío Fishleg.

-¡Hiccup! -llamé a mi primo, lo tomé de la mano y tiré de él.

-Trish ¿Qué quieles? -el idiota de mi primo no se movía de encima de Hiccup. Era un bebe.

-Mueve tu trasero de vikingo ahora mismo -ordené, tal y como lo hacía mi tía Astrid con los aldeanos más vagos de Berk y tiré de mi primo que al final se levantó. Arrastré a Hiccup hasta estar frente a los retratos de los jefes con sus hijos.

-¿Qué hacemos aquí? -me pregunto y yo solo le señalé los retratos.

-Tío Fishleg nos dijo que aquí están los retratos de todos los jefes con sus hijos.

-¿Y pol eso tamos aquí? -se quejo.

-¡Pues claro tonto! Aquí esta el retrato de tu papá y tu abuelo, tonto -le saqué la lengua y él me respondió igual, tras eso me miró, sus ojos brillaban.

-¿Y cuál es?

Nos fijamos en todos los retratos. Los miré todos. Piensa Trish, porque si no lo haces tú el pequeño cerebrito de tu primo no lo va a hacer. Intentaba recordar lo que nos había dicho tío Fishleg, hasta que lo recordé.

-Están puestos en orden -Miré la que yo pensé que era la primera foto, donde un padre y un hijo rubio estaban en el retrato. El papá de mi primo no era rubio, es lo poco que sabíamos de él. El papá de mi primo tenía su mismo color de cabello.

Tomé la mano de mi primo y fui contando los retratos uno a uno, tal y como nos había enseñado tío Fishleg, aunque mi primo no sabía contar mucho más allá del cinco. Pero yo era una Jorgenson. Era guapa e inteligente.

-Es está -dije cuando llegamos al último retrato.

Los dos miramos hacía arriba y ahí estaba el retrato de el antiguo jefe de Berk Stoick the vast y su hijo Hiccup el papá de mi primo. Stoick tenía el pelo pelirrojo y el que era el papá de mi primo, estaba a su lado con su cabello castaño y una sonrisa muy parecida a la de mi primo.

-¡Pero si es un enano! -exclamé ¿Cómo había podido mi tía Astrid fijarse en alguien como él? No tenía ni un poco de músculo.

-No se quien es ese Trish.

-¿Crees que se parece a Hiccup? -le pregunté, pero mi primo se encogió de hombros.

Ambos corrimos nuevamente hasta la mesa y nos acercamos al Hiccup guapo. Ambos lo miramos y él a nosotros. Mi primo y yo nos miramos ¿Éramos demasiado pequeños, como para conocer si el del retrato era verdaderamente Hiccup? Pero no nos gusta rendirnos, por ello volvimos corriendo y entre empujones a mirar ese retrato intentando ver desde nuestra estatura mejor el retrato.

-¿Ese es mi papá?... no sé si es él -Mi primo me miró. Podía ver decepción en su rostro. Creo que había sido mala idea mirar esa foto.

Mi pequeño primo se quedó fijo nuevamente en el retrato de su papa.

-Hiccup -le llamé, pero él no me miró. Había sido una mala idea. esperaba que todo se arreglara con esa foto, pero parecía que no.

-¿No sé palecen verdad? -me miró y yo no era capaz de responder. Puede que si, que realmente fuéramos muy pequeños para entender ciertas cosas. Pero entendía el dolor de mi primo, ya que para mi, mi papa era alguien muy importante.

-Hiccup, no lo sé -me sinceré con él.

-Si fuela él. Me lo hubieran dicho -mi pequeño primo bajo la cabeza. Yo lo abracé con fuerza, tanto que se quejó, pero me daba igual, no quería que estuviera triste.

-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-

A lo lejos vi a mi hijo. Estaban mirando mi retrato muy fijamente y ahora su prima Trish lo estaba abrazando, él parecía querer escapar, pero esa niña era fuerte.

-Chicos hoy Trish y Hiccup, me han preguntado si tú eres el padre de Hiccup -me habló mi amigo Fishleg -y puede que estén buscándote a ti en ese retrato. Pero estás muy cambiado, no creo que te reconozcan.

Astrid y yo nos miramos ¿Él pensaba que yo era su padre? Me sentía extraño. Mi hijo me había tratado muy bien, desde el primer momento que lo tuve entre mis brazos por primera vez. El quería saber quien era su padre.

Y yo que pensé en mi hijo como un simple trabajo ¿Cómo pude pensar en él de esa forma? Le había obligado a vivir sin su padre. Todos los niños necesitan a su padre y yo más que nadie sabía eso, porque aún sigo echando en falta al mío.

Sé que mi padre no estará orgulloso por haber abandonado a mi hijo. Él no me abandonó, nunca lo hizo, era algo duro conmigo, pero a pesar de todo estuvo conmigo en todo momento... hasta el fina mi padre lo dio todo por mi.

Estaba decidido a que todo cambiara. Haría una vez más que mi padre estuviera orgulloso de mi, tomaría la mejor enseñanza que me ha dado y me esforzaría en ella. Porque de algo estoy más que seguro y es que de mi padre a pesar de sus fallos fue un buen padre para mi y un buen jefe para toda la aldea.

-¿Mañana? -le pregunté a mi esposa y ella me asintió.

-Mañana -me respondió con una hermosa sonrisa.

-¿Se lo vais a decir mañana a Hiccup? -me preguntó Heather.

-Si -le respondí y Astrid me dio un puñetazo en el brazo.

-Era un secreto -se quejó, pero me gusta enfadarla un poco, lo justo, que ya sabía las consecuencias de mi esposa cuando se enfadaba de verdad.

-Ya me contarás lo feliz que estás cuando no paré de llamarte por todo. Es muy pesado ser padre -me hablo mi primo, pero su sonrisa cada vez que veía a su niña decía mucho más que sus palabras.

Los niños decidieron volver a la mesa, mi pequeño aún tenía una expresión triste en su rostro y me siento algo culpable de ello. Antes de llegar a la mesa se encontraron con un niño rubio y alto, se veía que era mayor que Hiccup y Trish.

-Ken -trish lo llamó.

-¿Que quieres? -el chico le hablo algo seco.

-Na... nada... solo saludarte -¿Se había sonrojado?

Miré a mi primo, este estaba siendo agarrado por Ruffnut, para que no interviniera. Entonces si, ese chico le gustaba a Trish ¿Pero no era muy pequeña para esas cosas? Aunque no recuerdo cuando comencé a fijarme en Astrid, también era muy pequeño. Desde que tengo recuero he estado prendado de Astrid.

-Vale ¿No quieres nada más?

-Bueno... mañana haremos un entrenamiento todos juntos y... bueno -la pequeña Trish retorció algo nerviosa el final de su camiseta.

-Trish eres una cría -el niño la miró altanero.

Ese niño era idiota ¡Esa era mi sobrina, no le puede hablar así! Yo mejor que nadie sabía lo que era que te rechazarán.

-Yo...

-Mira, creo que debes hablar con los de tu edad. Como el enano de Hiccup.

-Voy a matar a ese niño -dije y Astrid me agarró.

-Tienen que aprender a defenderse solos. Tu te hiciste quién eres solo. Nadie te ayudo -me respondió Astrid.

Traté de tranquilizarme, puede que eso fuera una parte dura de ser padre, el ver como trataban mal a mi hijo y solo debía mirar, para que él aprendiera de que debe defenderse solo.

-Si, soy un enano, pol eso llego a los sitios bajos -mi hijo le dio una buena patada en la espinilla y el niño se retorció de dolor.

-Ese es tu hijo -miré a mi esposa y ella sonrió orgullosa.

Se me había olvidado un pequeño detalle y es que Astrid había criado a nuestro hijo durante todo este tiempo y por ello había enseñado a Hiccup que a pesar de ser pequeño puede llegar a hacer grandes cosas, como vencer a niños mayores que él.

-¡Maldito! -el niño se abalanzó a por mi hijo y Trish se interpuso, pero no iba a parar por lo que me levanté. Ese imbécil no iba a tocar a ninguno de los dos.

-Ni lo intentes -un niño, más alto que el primero y moreno paró al otro y Astrid tiró de mi brazo para que volviera a sentarme -No tocaras a ninguno de los dos. Si les haces daño, te las verás conmigo y te aseguro de que no me pararé.

-Los proteges por quienes son -se quejó el chico rubio.

-Si claro que los protejo, por que son Trish y Hiccup, mis amigos y si te metes con mis amigos, lo haces conmigo. No te acerques a ellos.

-Ese niño me cae bien ¿Quién es? no sé los nombres de los niños de la aldea.

-Es Mike y no me gusta ese niño. Mira como mira a mi hija ¡Él tiene 9 años y mi niña 4!

-Solo son amigos -Ruffnut negó con la cabeza.

Era cierto ese niño miraba de una forma especial a Trish, pero eran pequeños para esos temas. Lo más probable que solo se llevaran bien, pero ya me había dado cuenta de que Snotlout era un padre celoso de todo lo que se acercara a su pequeña princesa.

-Snotlout, ellos tienen a su grupo. Y al igual que nosotros cuando éramos niños necesitábamos a nuestros amigos. Ahora les toca a ellos el avanzar, conocer a sus amigos y a los amigos especiales -le respondió mi esposa.

-¡Lo dices por qué tu hijo es pequeño y aún no tiene a nadie que lo miré así!

-Es posible. Pero no puedo evitar que no crezca por mucho que quiera.

Los niños volvieron e iban con Mike, el chico parecía algo tímido ahora que estaba más cerca veía que era un niño muy alto y aunque pequeño se veía que sería fuerte al crecer por su amplia espalda.

-Venga habla -le animo mi hijo.

-Ehmm... Fishleg me gustaría saber si ya sabes eso que le ibas a preguntar a... -el chico se sonrojó.

-Se me había olvidado Mike. Pero bueno le preguntó ahora -Fishleg miró a mi esposa -¿Astrid crees que los del grupo de ocho a diez años ya están listos para ir a explorar para buscar a su compañero dragón?

-Son demasiado pequeños Fishleg.

-Pues yo creo que están listos -hablé y mi esposa me miró algo molesta -No se van a poner a hacer acrobacias, solo van a buscar a su compañero dragón. Es un buen comienzo.

-¿Tu crees? Son pequeños aún.

-Astrid, todavía le queda a Hiccup para esa edad -le puse una mano en el hombro a mi esposa.

-Bueno me lo pensaré, pero mañana no. Ya sabéis que tenemos una exhibición de dragones mañana y que vosotros tenéis que hacer algo importante.

-Poner los muñecos para que acertéis y hagáis acrobacias, mientras nosotros miramos desde abajo -hablo el chico algo desanimado y no era capaz de fijar la vista en mi esposa.

-Exactamente. Y es algo muy importante Mike -mi esposa busco los ojos del chico, pero este se sonrojó.

-Mama, Mike te tiene miedo.

-¡No le tengo miedo!... solo respeto.

Sonreí. Esa noche estaba aprendiendo mucho de mi esposa e hijo. Mi hijo tenía muy buenos amigos, estaba creando su grupo, al igual que yo tenía el mío con los jinetes. Además mi hijo me quería incondicionalmente y por ello estaba deseando decirle quien era yo realmente.

Y mi esposa, era alguien respetada por todos en Berk, ella sola había conseguido que Berk aceptara a ella como jefa. Una mujer como jefa, eso nunca había ocurrido allí. Pero ella lo había logrado y es más, era respetada por todos.

Me sentía orgulloso de ambos. Quería chillar a todo pulmón ellos son mi familia. Mi esposa y mi hijo y los amo a amos. Pero esperaría hasta el día siguiente para ello.

Ya habíamos cenado todos cuando Eret apareció en el gran salón. Intenté no reírme, ya que parecía muy molesto conmigo. Eret vino con paso decidido y esa forma de andar como si el fuera el mejor y más fuerte de toda la aldea y por supuesto para provocarme se sentó junto a mi esposa.

-Parece que no hueles mal -mi esposa río y yo tuve que taparme la boca e intenté disimular y tosí un poco para tapar mi risa, porque lo que deseaba era reírme en su cara, pero al fin del cuentas era el jefe, no podía reírme de un aldeano, por muy idiota que me pareciera.

Ese era otro tema que debería abarcar con mi esposa en su debido tiempo, que aunque ella era ahora le jefa, ser jefe era mi destino y era un deber que tengo desde que nací

- No, no huelo mal. Y he tardado más porque alguien me dejó con todo el trabajo para mi solo -me acusó directamente, pero no le conteste a su ataque.

-Come algo, te sentará bien -mi esposa le puso la mano en el hombro ¿Por qué debía ser tan amable con Eret?

-No tengo hambre -respondió y se cruzo de brazos, parecía un niño regañado.

-Eret quiero hablar contigo.

-Cuando quieras jefa. Siempre estoy aquí -segundo ataque hacía mi persona, pero es como si me resbalará cada ataque de Eret.

Era estúpido pelear o molestarme por ataques tontos y sin sentida y mucho menos hoy, cuando he podido hablar con mi esposa y cuando hemos decidido que mañana volveremos a ser una familia.

-Hiccup encárgate de él por favor -mi esposa me pidió que me quedara con nuestro hijo y se levanta junto a Eret para marcharse junto a él.

Antes de que se aleje del todo tomo tu mano, haciéndola que parara y se volteara a mirarme con sus ojos azules, siempre me gustaba perderme en ellos.

-No tardes mucho -le pedí, ya que no debía estar celoso de Eret y mucho menos ahora, pero a pesar de todo, no me gustaba que mi esposa y Eret siguieran con esa estrecha amistad sabiendo que a él le gustaba Astrid como algo más. Pero yo confiaba en ella. Confiaba en que me quería, me lo había demostrado con creces.

-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-

Ambos salimos del gran salón. A pesar de mis palabras dirigidas hacía Hiccup como cuchillos, a este le había importado poco. Estoy furioso con Hiccup, por eso quería enfadarlo un poco. Mi actitud sé que es algo infantil, pero no me gusta que nadie me de órdenes, ya tuve suficiente con Drago.

Al llegar a Berk fue como descubrir un mundo nuevo, donde todos trabajaban codo con codo, sin orden alguna, lo hacían solo porque amaban su aldea, además de que no había distinción alguna de los aldeanos trabajadores a los aldeanos con puestos importantes.

A la hora de comer todos comían lo mismo y a veces hasta todos bajo el mismo techo, todos se relacionaban con todos. No había maldad en sus actos, no había ninguna conspiración de unos contra otros, nadie quería sobresalir entre los demás, eran como si fueran un gran familia.

Tuve que adaptarme a esa forma de vida, al principio no me fue fácil el confiar en todos y seguía durmiendo con un ojo abierto y mi daga en la mano, por si me intentaban robar o atacar cuando más vulnerable me encontraba, pero era estúpido, porque en Berk no ocurrían cosas así. Escuché hablar de algunos aldeanos que se sublevaron e intentaron hacer daño a la aldea (como un tal Alvin y Mildlew), pero habían hecho frente a los problemas y los habían resuelto y conseguido que sus enemigos se volvieran sus aliados, cosa digna de admirar. Berk era capaz de perdonar a los que les habían fallado y por ello también me perdonaron a mi y me dieron una nueva vida muy diferente a la mía. Me dieron una buena vida, lo que nadie nunca me había permitido tener.

-¿Necesitas hablarme de algo Eret? -Astrid me encaró cuando nos habíamos alejado del gran salón.

-¿Crees que debo hablarte de algo? -le devolví la pregunta.

Aunque estábamos en el oscuro bosque de Berk podía ver como le brillaban sus ojos azules, esos ojos que me habían dado esperanza. La miré y me senté en una gran piedra situada en el suelo.

-No me respondas con otra pregunta -Astrid se sentó a mi lado y me miró fijamente.

-Que quieres que te cuente Astrid. Ambos sabemos que quieres saber algo en concreto.

-¿Por qué te llevas mal con Hiccup? Antes eráis amigos y compañeros y ahora... os peleáis con caca de dragón.

-Fue algo asqueroso.

Astrid comenzó a reírse al principio fue algo controlado, pero no lo aguantó por mucho ya que comenzó a reír a carcajadas, haciendo que yo también riera junto a ella.

-Me hubiera gustado veros.

-Yo creo que no -le contradije, de seguro nos hubiera golpeado por ser tan idiotas.

-Si, no creo que me hubiera gustado mucho. Cuando un día me encontré a mi hijo manchado de pies a cabeza de barro me reí, lo abracé y lo bañé. Pero él es un niño, en cambio vosotros dos... -Astrid lanzó un sonoro suspiro.

-Somos unos niños grandes -me encogí de hombros y tomé valor para decir algo poco apropiado -aunque si me quieres bañar, yo no me quejaría.

-Los niños grandes se bañan solitos -me responde sin más, sin ningún sonrojo ni nada por mi atrevimiento.

Siempre ha sido así, yo me he esforzado en que Astrid vea que soy alguien de su completa confianza y de que siempre estaré ahí para ella y por muchas cosas bonitas o atrevidas que le diga no obtengo ni un solo sonrojo o algún indicio de que la puse nerviosa.

Pero ese tipo de cosas solo las tiene reservadas para el inútil de Hiccup, esa persona que no ve lo importante que es Astrid y por eso la dejó atrás a ella y a su hijo y por mucho que diga que ya va a ser un buen marido, no lo creo realmente.

-Pues uno de los dos niños grandes si que fue bañado por ti.

-¿Qué quieres decir? -me pregunta algo molesta.

-Nada... solo que como Ruff le dijo a Hiccup que estabas bañándote en ese lugar que solo tu y él conocen, por ello yo me quede haciendo el trabajo que faltaba mientras él...

-Voy a matar a Ruff -apretó su puño, pobre Ruff tendrá que aguantar la furia de Astrid por enfadarla -Eret -me miras y yo siento que se me acelera el corazón.

El amor es algo que nunca había sentido antes ¿Por qué tuve que comenzar a sentirlo justamente con ella? Puede que los dioses quisieran castigarme por todos mis errores.

-No digas nada. Yo terminé ya terminé todo el trabajo, he cumplido con tu orden.

-Eret... eres un buen amigo y quiero que siga siendo así, pero esta situación debe acabar. Si la situación no mejora tendré que tomar medidas.

Cada vez que tus labios dicen la palabra "amigo" es como si un cuchillo se me clavara en el corazón y cada vez que lo repites es como si hurgara en la herida.

-¿Me hablas como Astrid o como jefa?

-Te hablo como ambas. Como amiga te diría, déjate de jueguecitos tontos con Hiccup, los dos sois unos críos y me gustaría que os comportarais como los adultos que sois y como jefa te digo que no dejaré que esta situación avance, esto acaba hoy ¿Qué es lo que te ocurre con Hiccup? Puedes contármelo -su mano fue hasta la mía y la agarró con suavidad.

Me siento como un niño estúpido que lucha por algo perdido. Si esa era lo que mejor explicaba mi situación ¿Debo dejar de quererte? Pues claro que debo hacerlo, pero es muy fácil decirlo y mucho más complicado es llevarlo a cabo.

-Solo nos hemos vuelto competitivos.

-¿Por qué compites con él? -me vuelves a preguntar y me estrechas la mano con fuerza.

-Astrid... yo... -¿Qué debo decir? No quiero mentirle y tampoco puedo declararme, porque sé que me rechazarás y puede que eso haga que nuestra relación de amistad cambie y no me gustaría que eso pasara -solo ha sido una tontería, te prometo que cambiaré y dejaré de retar a Hiccup -esta es mi derrota.

-Me alegra escucharte decir eso -me sonríes y estoy más que seguro que no hay nadie que tenga una sonrisa más bonita que la tuya.

-Y tras el baño ¿Hay reconciliación? -preguntó y me hago daño a mi mismo, pero quiero seguir siendo su amigo, así que como buen amigo debo preocuparme por el bienestar de mi mejor amiga.

-¡Eret! -Astrid me golpeo con el puño cerrado en el pecho, aunque a penas lo noto. Acto seguido se sonrojo, mucho, eso que y siempre he querido que fuera por mi causa y no por Hiccup -Puede que si.

-Me alegro por ti -sonrió a pesar de mi dolor. Realmente me alegro de verla feliz, porque Astrid es la primera persona que ayude y salvé, por ello no pienso decepcionarla nunca.

-Ya es tarde... mejor volvemos -ha llegado el momento de la despedida y Astrid se levanta de la roca para acercarse hasta Stormfly -Gracias Eret, gracias por ser el mejor amigo que se pueda tener.

Sonrió y yo también dejo atrás a la roca que ha sido nuestro asiento en esta pequeña conversación y me acercó hasta mi dragón. Tal y como ha dicho ella ya es tarde, pero sé que no podré dormir, así que seguramente volaré en Bones crusher hasta que me canse completamente. Ambos nos damos una leve despida con la mano mientras cada uno se va por su lado. Tal y como será siempre, porque cada uno tenemos vidas separadas.

Continuara.

Hola. Lo siento me tarde mucho, pero he estado muy liada TTwTT Espero poder publicar el siguiente capítulo dentro de poquito.

Muchas gracias a los seguidores y favoritos que poquito a poco crece en cada capítulo n0n! Y muchas gracias al mensajito de Airi: Muchísimas gracias por tus palabras,le dí muchas vueltas a ese capítulo y ese fue el resultado, algo ñoño XD. Yo tampoco veo que Fishleg sea la pareja de Heather, por ello no los deje juntos, a parte de que en la tercera película Fishleg está enamorado de Ruff. Pero lo de poner a Heather con Tuffnut, fue más porque me en un fanfic la escritora los puso como posible parea y me gustaron mucho juntos, además de que los dos son algo alocados y les gusta el peligro XD el fanfic es el conquistador de dragones de Zel-Ol, pero lo dejo hace mucho tiempo a medias:( Espero que te haya gustado este capítulo también, que ya en pocos capítulos comienza otra nueva parte para la historia, no solo serán Hiccup y Astrid ;)

Gracias a todos los lectores!