Anclado a tierra

Capítulo 14

Todos los jinetes estábamos en la arena para la exhibición de dragones. Yo había decidido practicar un poco con Toothles dando unas vueltas y la gente que comenzaba a llegar, nos aclamaba por nuestras acrobacias. Desde abajo podía ver a los niños que me miraban con admiración y exclamaban algún "guay" con cada acrobacia. Descendí y mi hijo junto a Trish vinieron corriendo hacía mi, los dos sonreían felices.

-Ha sido... ha sido... ha sido... -mi hijo no era capaz de hablar.

-¡Guau Hiccup, ha sido genial! ¡Impresionante! ¡Quiero montar contigo! ¡Por faaa por faaaa! -Trsih daba saltitos con los brazos alzados para que la subiera a Toothless.

-No podéis, ninguno de los dos, esto es peligroso.

-Vamos a hacer un ensayo general. Todos a sus dragones -ordenó mi esposa, montándose en su dragona.

-Chicos tenéis que marcharos de aquí, es peligroso -les dije a los pequeños.

Mi hijo obedeció, pero Trish, seguía insistiendo y parecía no querer marcharse, yo no sabía que debía hacer en un caso como este. Era un adulto, pero no me hacía caso. Trish es una Jorgenson, ser insistente iba en su sangre.

-Trish lo siento, no puedo -le repetí una vez más, pero esa niña no escucha y sigue con su "porfis, porfis" insistente.

-¡Los niños fuera ya! -ordenó nuevamente mi esposa desde el aire -¿Alguien puede sacarla de la arena?.

Mike fue corriendo y tomó en brazos a Trsih. Yo reí al escuchar quejarse desde el cielo a mi primo. Mike era un chico fuerte y aunque al principio se resistió la pequeña Jorgenson, logró tomarla en brazos.

-¡Quiero volar con Hiccup! -le dijo, mientras golpeaba y pataleaba.

-Cuando consiga un dragón iremos juntos a volar. Pero ahora debemos marcharnos -Mike le sonrió y la saco de allí.

Yo alcé el vuelo. Mire a mi primo y este se veía muy enfadado. Ese chico lo iba a pasar mal por osar acercarse a la princesita Jorgenson.

Una vez en el aire comenzamos a ensayar. Era agradable, estaba por fin en mi casa, con todos mis amigos y mi familia. Mi esposa paso cerca de mi y nos sonreímos. Hoy era un día especial para ambos, ya que íbamos a hablar con nuestro hijo para contarle todo lo sucedido antes de él nacer. Debía intentar hablar con un niño pequeño para contarle el porqué no estuve a su lado cuando él nació. No le contaría todo con detalles, era pequeño y no lo entendería. No iba a ser nada fácil, de eso estaba seguro. Solo esperaba que Hiccup no me odie por lo que hice.

Como líder de los jinetes tomé mi rol y comencé a dar órdenes como en los viejos tiempos y todos me hicieron caso, hasta los gemelos, esos dos estaban muy motivados por tener un poco de actividad sobre su dragón los dos juntos. Ya que como Ruffnut había estado mucho tiempo en la labor de cuidar a los pequeños, casi no volaban juntos. Por ello Tuffnut había tenido que aprender a controlar a las dos cabezas del dragón. Habían avanzado mucho, de hecho todos en ese tiempo habían avanzado como jinetes. Aunque se notaba que Astrid y Ruffnut eran las que menos habían mejorado, por no tener el tiempo suficiente para dedicarle a su entrenamiento.

para cuando terminamos el ensayo todo había salido perfecto y yo estaba bastante satisfecho, de que a pesar del tiempo que había pasado pudiéramos volver a coordinarnos como antes. La gente de Berk que comenzaba a ocupar las gradas aplaudían. Hacía mucho que no veían una exhibición de dragones.

-Ha sido genial chicos -Todos descendimos a la arena -tal y como cuando practicábamos todos los días juntos.

-¡Hacía mucho que no hacíamos nada de esto! -mi amigo Fishleg estaba entusiasmado.

Tras bajarme de mi dragón, me dirigí hasta mi hermosa esposa que iba bajar de Stormfly, antes de que lo hiciera le alcé la mano para ayudarla. Ya sabía que no le hacía falta, ella era muy atlética, pero me apetecía tener un gesto caballeroso con ella.

-Mi lady -ella sonrió y me tomó de la mano, yo la sostuve y la ayudé a bajar -estoy muy nervioso Astrid. Quiero que se vayan ya esas tres.

-Tranquilo -mi esposa río por mi nerviosismo -no seas impaciente, pareces tu hijo.

-Mi hijo -suspiré y me revolví el cabello. Esa noche a penas había podido pegar ojo, pensando en la cara que pondría Hiccup cuando se enterara de la noticia.

-Voy a darle de comer a Stormfly antes de que comience la exhibición. Si no esta dragona hambrienta se comerá a alguien durante el espectáculo -Mi esposa acarició a su dragona en el cuello y esta lanzó un gruñido satisfecha con las caricias.

-¿Puedes darle de comer también a Toothles? Él tampoco ha comido nada.

-Esta bien. Yo me quedo con los dragones. Cuida de tu hijo -me sonrió. Esa frase que había esperado escuchar desde que había conocido a Hiccup y por fin me la había dicho. "cuida de tu hijo" ¿Cómo algo tan simple podía hacerme tan feliz?

-Lo haré muy bien. No te preocupes -mi esposa se fue con los dos dragones y yo fui hacía dónde estaba mi pequeño jugando con los demás niños, pero al verme llegar se le iluminaron los ojos. Como cada vez que me veía, salió corriendo hacía mi. Me agaché para estar a su altura y se tiró a mis brazos, haciéndome que acabara sentado en la arena.

-¡Hiccup ha sido genial! ¡Tú y mi mama sois los más mejoles! - me habló chillando y gesticulando mucho con sus manos.

Mi niño me abrazó con fuerza, o toda la que le daban sus pequeños brazos. Yo lo tomé en brazos y me levanté del suelo. Iba a aprovechar los momentos con mi hijo y más aún si Astrid me había dejado a su cargo. Besé su cabeza y acaricie sus cabellos alborotados. Cuando estaba así, me sentía en paz.

-Tú también serás un gran jinete de dragones Hij... Hiccup.

-¿Lo clees? -me preguntó esperanzado de mi respuesta.

-Si, por supuesto y de los mejores seguro. Cuando tu madre te deje montar yo mismo te enseñare. Te lo prometo.

-¡eles el mejor Hiccup! -me abrazó con fuerza.

-¡Hiccup! -mi primo llamó y los dos Hiccup, miramos, al no saber a quien se refería.

Snotlout se paró en secó y se puso a pensar, era como ver que su cabeza echaba humo, parece que no esperaba que miráramos los dos a la vez.

-Eso es gracioso -apuntó mi primo -pero quiero hablar con el pequeño ¿Sabes dónde está Trish.

-Creo que fue con Mike a hacer algo... no sé.

-¡Voy a matar a esa niño! -mi primo se montó en su dragón y salió de la academia echando chispas. Pobre crío, le iba a caer toda la furia Jorgenson sobre él.

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Aproveché que todos estaban absortos mirando la exhibición, para salir junto con Mike al gran salón, que debido al evento estaba completamente vació.

Los dos nos acercamos hasta los retratos que colgaban de la pared. Ahora había más luz y se veía algo mejor el retrato del padre de mi primo, pero igualmente me parecía muy complicado saber si realmente el chico escuálido ahí retratado, era realmente Hiccup, el guapo y apuesto Hiccup.

-¿Mike me acercas? -le señalé el retrato que para mi altura estaba tan distante, pero no tanto para Mike que era alto y fuerte. Mi amigo me cogió en brazos y me acercó para que pudiera verlo mejor.

-¿Qué es lo que buscas en ese retrato? Ayer también lo estabais mirando.

-Ese es el papa de Hiccup. creo que este Hiccup, podía ser el Hiccup guapo, pero no... sé -doble mi cabeza de un lado a otro a ver si así lograba ver algo.

-¿Por qué pensáis eso?

-Porque se parecen. Yo me parezco a mi mama -señalé mis ojos y mi cabello que eran iguales a los de mi madre -por ello Hiccup debe ser como su papa ¿Crees que ese es Hiccup?

-A ver -Mike se fijó en el retrato frente a él. Tenía unos ojos muy bonitos de un azul intenso -no lo sé. Es complicado, aunque hay algo en lo que si son iguales. Mira -Mike me señaló a una parte del retrato, en la que yo también me fije.

-¿Qué es eso? -pregunté, no sabía bien que era.

-Le falta una pierna -Los dos nos miramos ¡Esa era la pista que estaba buscando!

-¡Gracias Mike! abracé a mi amigo y me baje, iba a salir corriendo para contarle a mi primo lo que había descubierto, cuando Mike me agarró de la mano.

-No le digas nada a Hiccup de esto.

-¿Por qué?

-Porqué si este Hiccup -Mike señaló al retrato -es el que esta ahora aquí en Berk, habrá razones para que no le hayan dicho nada a nuestro pequeño Hiccup -tardo en comprender las palabras de mi amigo, pero al fin las comprendo y comienZo a enfadarme, por lo que aparto mi mirada de la de mi amogo -Hay algo que se te escapa Trish. No puedes ir a ese hombre y decirle que es el padre de tu primo. Sé que esto te molesta, pero eres pequeña para entender ciertas cosas.

-Pero... ¡ahg! -exclamé frustrada y patee el suelo una y otra vez hasta calmarme ¿Por qué tiene que ser todo tan complicado? -¿Y qué hago?

-No lo sé... puedes comenzar por intentar indagar un poco sobre la historia de este Hiccup -Mike volvió a señalar el retrato -y el Hiccup jinete de dragones. Pero tienes que hacer las cosas con cuidado, porque si los adultos se enteran de lo que pretendes, no obtendrás nada.

-Mike, eres listo. Es guay tener amigos mayores.

Los dos salimos del gran salón. Aún me quedaban cosas por investigar, antes de decirle a mi primo si el guapo de Hiccup era realmente su papa. O eso pensaba yo. Debería de hacer un poco de detective, lo malo que mi pequeño compañero era algo tonto.

Mi mamá me contó que el junto a Tío Tuff hicieron más de una vez de detectives, pero como nunca lo escuchaban no pudieron resolver nada de lo que se propusieron. Pero esto era diferente porque yo si que lo conseguiría, soy una Jorgenson y los Jorgenson siempre ganamos.

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Salí de la arena y me dirigí hacía uno de los tantos comederos que hay en Berk para alimentar a los dragones. En cuanto los dragones vieron a lo lejos su comida los dos corrieron, estaban hambrientos. A lo lejos vi a nuestras tres invitadas que iban camino a la arena, pero que al verme se acercaron a saludar.

-Buenos días jefa Astrid -Rose me saludo, al igual que las otras dos chicas.

-¡Por fin el gran día! -le sonreí y ella me devolvió la sonrisa. En el tiempo que habían estado, había logrado tener una pequeña amistad con Rose.

-Si, ya tengo ganas de zarpar, rumbo a ninguna parte- suspiró, debía ser triste no tener un lugar al que volver.

-Sabéis que podéis quedaros el tiempo que queráis y si os marcháis, podéis volver aquí cuando deseéis.

-Muchas gracias Astrid. Habéis sido muy buenos con nosotras tres. Nunca nos habían aceptado, como lo habéis hecho vosotros.

Toothles y Stormfly se pusieron a juguetear cuando acabaron de comer. Esos dos se llevaban muy bien, parece que ambos dragones habían añorado la compañía del otro. Stormfly empujó a Toothles e hizo que se le cayera el morral de Hiccup. Lo tomé del suelo y lo volví a poner en su sitio, acto seguido comencé a recoger las cosas que se le habían caído y a devolverlas al morral.

Me paré cuando vi algo que no me gustó nada. Desenrollé el papel. Este era un mapa, con anotaciones, pero no era la letra de mi marido. Vi que había una isla que ponía "posibles nuevas especies de dragón" Eso no me gustó nada.

-¡Ese es el mapa que le dí a Hiccup! ¿Recuerdas, cuando le puse la trampa para que decidiera si debía quedarse en Berk o seguir con sus aventuras? -Rose miró por encima de mi hombro, el causante de que me quedará estática.

-¿Y por qué lo sigue guardando? -preguntó, pero es más una pregunta que me hago a mi misma, quería comprender a mi marido, pero que hubiera guardado ese mapa, volvía a hacerme temer que Hiccup no estuviera a gusto en Berk nuevamente.

Volvimos todos a la arena, ya que se acercaba la hora de la exhibición en honor a nuestras invitadas. Al entrar los vi a los dos juntos. Hiccup estaba sentado y en su regazo estaba nuestro hijo, este le estaba contando algo. No sé que sería, pero por como le brillaban los ojos a mi hijo le estaba gustando escuchar la historia que le estuviera contando su padre. Seguramente alguna de sus locas aventuras.

Ahí volvieron otra vez mis miedos ¿Y si Hiccup intenta alejar a nuestro hijo de mi? Sus locas aventuras podían ser toda una atracción para un niño tan pequeño como mi hijo ¿Y si Hiccup decide marcharse y nuestro hijo le quiere seguir? ¡No podría soportarlo! ¿Qué debía hacer?

Todos los jinetes nos preparamos cada uno en nuestros respectivos dragones. Ya estábamos listo e íbamos a mostrar a Berk que éramos los mejores jinetes de dragones. A mi orden todos alzamos el vuelo y nos pusimos en nuestros puestos. Y tal y como nos salió en el ensayo lo hicimos, cada uno concentrado en su movimiento y pirueta. La gente chillaba y aplaudía frenéticamente. Hasta nuestras invitadas se habían quedado sorprendidas de lo que podíamos lograr hacer con nuestros dragones.

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Tras la exhibición fuimos al puerto a despedirnos de las tres chicas revoltosas que habíamos tenido como invitadas, pero que siempre era bueno conocer a gente nueva y con la que se podía contar. Vimos como se alejaba el barco a paso lento. Esas chicas eran una parte de mi historia. Ya que cuando huí de Berk, ellas fueron las primeras que me acogieron y me ayudaron.

-Astrid -Tomé a mi esposa de la mano. Está estaba algo seria ¿Estaría nerviosa por lo que iba a pasar ahora? Mi esposa me soltó de la mano -¿Te ocurre algo?

-No... nada.

-¿Cuándo vamos a hablar con Hiccup? -le pregunté y ella desvió su mirada. Eso era extraño. Conocía a Astrid lo suficiente para saber que algo no iba bien.

-Ve, al gran salón y espérame allí -me dijo y sin más se alejó de allí.

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Cuando me alejé del puerto tomé a mis amigas y suegra. Necesitaba hablar con mujeres y madres para que se pusieran en mi lugar y me aconsejaran sobre que debía hacer.

Para tener algo de intimidad fuimos a casa de Valka. Al llegar todas nos sentamos al rededor de la mesa y yo puse sobre esta el mapa que había encontrado en el morral de Hiccup. Todas lo miraron y luego me miraron a mi.

-He encontrado esto en el morral de Hiccup.

-¿Buscando en el morral de tu marido? buen movimiento hermana -me elogió Ruff.

-¡No, yo no haría algo así! Stormfly jugando con Toothles le tiró el morral que llevaba atado y esto se calló. Es el mapa que le dio Rose a Hiccup -no tuve que darle más explicaciones, ya que sabían de la trampa que le pusimos a Hiccup -¿Por qué lo ha guardado?

-Los hombres son unos desastres, a lo mejor ni se acordaba de él -me intentó ayudar Ruffnut.

-Así será tu marido. Pero el mió no. Hiccup es muy organizado y sabe perfectamente donde tiene todo. Él sabía perfectamente que había guardado este mapa.

-Le gustan los mapas, a lo mejor lo guardo solo por eso -me animo Heather.

-Si fuera un mapa de una zona que no conociera Hiccup, podría creer eso, pero no. Esta zona es más que conocida por él ¿Tú sabes algo Valka? -le pregunté a mi suegra, de todas formas, era su madre, podría haber hablado con ella del tema.

-No. No me ha dicho nada de este mapa -Valka me acarició la cabeza. Me gustaban sus gestos de cariño hacía mi. Habíamos vivido mucho juntas y en muy poco tiempo.

-¿Qué hago? Si Hiccup aún tiene en mente marcharse, no quiero que le haga daño a nuestro hijo y mucho menos quiero que cuando él sepa quien es su padre pues... se lo lleve con él. Sin mi hijo... yo no podría soportarlo.

-Astrid, él no haría algo así -Valka me paso el brazo por los hombros.

-También pensé que él no me abandonaría estando embarazada y aún así lo hizo. Consideró que nuestro hijo era más trabajo...

-Astrid, cariño. Yo no he sido la mejor madre del mundo. Yo abandoné a Stoick y si no hubiera sido porque Hiccup me encontró yo no estaría aquí. De hecho cuando lo encontré le dije que los dos podíamos quedarnos en el nido...

-¿Qué? -miré a mi suegra. No sabía nada de eso.

-Si... yo, bueno... le dije que los dos juntos podíamos hacer grandes cosas por los dragones.

-¿Y él que te respondió? -me alejé un poco de mi suegra para mirarla.

-Estaba tan absorta en mi felicidad y pensando en todas las cosas que podíamos hacer juntos que no le preste mucha atención -sonrió, pero borró su sonrisa al ver que yo no lo veía igual que ella.

-¿En algún momento te hablo de mi? Estaba comprometido conmigo.

-No... pero, eso no quiere decir nada Astrid. Estábamos conociéndonos, hacía viente años que no nos veíamos.

-Lo entiendo. Debió ser confuso para Hiccup, encontrarse con su madre, la que todos pensábamos que estaba muerta -intento comprender esa situación. Aunque el saber eso me hace ver que Hiccup y Valka son dos personas muy parecidas. Sus ansias de aventuras para aprender cosas de los dragones era notable en ellos.

-Él no hubiera hecho eso Astrid -me respondió mi suegra sacándome de mis pensamientos.

-¿Estás segura de eso? -creo que me estoy volviendo un poco histérica. Todo lo ocurrido me está haciendo que me vuelva en lo que siempre he odiado, alguien desconfiada. pero ya se fue una vez y puede volver a hacerlo, solo no quiero que se lleve a mi hijo en el proceso.

Mi suegra, no me respondió y esa era la mejor respuesta para mi. Estaba desesperada. Amaba a un hombre que era un explorador. Yo sabía como era cuando me casé con él. Eso era lo que me enamoró de él.

Hiccup no era como los demás chicos de Berk, él era diferente, era curioso y muy listo. Eso era lo que más me cautivó de él, además de todo lo que luchó por hacerse respetar en Berk, por todos. Yo sabía quien era él.

Recargue mi cabeza en mis manos. Eso era complicado. Como madre quería proteger a mi hijo a toda costa. Como esposa quería que mi marido se llevara bien con nuestro hijo, pero no quería que mi hijo se dejará llevar por las ansias de aventuras de Hiccup ¿Qué debía hacer?

Cuando ya parecía que toda esta pesadilla iba a acabar, comenzaba una nueva y con ella esta difícil decisión que debía tomar. Hiccup estaba ansioso por hablar con nuestro hijo de decirle la verdad de todo lo ocurrido, pero ¿Qué era lo correcto? ¿Estaba pensando en mi hijo o solo estaba pensando en mi? Ya no sé ni que se me pasa por mi cabeza, porque mis pensamientos van y vienen y nublan mi razón, pero debía tomar ya esa decisión, no podía dejar esperando a mi marido todo el día en el gran salón.

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Me paseaba por el gran salón, arriba y abajo, abajo y arriba ¿Por qué tardaba tanto Astrid? ¿Qué le pasaba? estaba extraña, parecía nerviosa y muy pensativa al final de la exhibición ¿Qué había ocurrido para que ella estuviera así?

Intento recordar cada detalle de ese día, para saber que he hecho que haya cambiado la actitud de Astrid radicalmente. Pero no encuentro una respuesta acertada. No entiendo que había hecho cambiar a mi esposa. Por la mañana se le veía bien, tranquila e incluso me pareció que estaba ilusionada por que íbamos a hacer la exhibición, además de porque ese día íbamos por fin a ser una familia.

Pero algo había cambiado en ella. No sabía que era, pero tenía un mal presentimiento de ese cambio de actitud tan brusco es como si le hiciera ver que había algún problema. Solo esperaba que nada de eso cambiara la decisión de Astrid.

Astrid siempre había sido una chica algo volátil, su actitud cambiaba con facilidad y se enfadaba aún con más facilidad. A lo mejor me estaba preocupando por nada y solo había tenido algún problema en su trabajo como jefa y por ello había cambiado su actitud. Yo no había hecho nada para propiciar ese cambio.

Solo había cuidado a mi pequeño y lo había hecho bien. Hiccup era un niño que le entusiasmaban las historias y le había contado algunas de mis aventuras, además de entusiasmarle los dragones tanto como a mi. Parecía que a pesar de no haber estado con él, mi hijo y yo compartíamos aficiones.

Pero ¿Y si realmente había hecho mal y no me había dado cuenta de ello?Me revolví mi cabello, mientras seguía mi "paseo" de arriba y abajo por entre las mesas del gran salón.

-¡Hiccup siéntate! -me ordenó mi primo y yo le hice caso ¿Desde cuándo hacía caso a mi primo?

-Relájate, seguro que ya no tarda en venir -me animo Tuffnut ¿Tuffnut me estaba animando?

-Es que Astrid estaba extraña... puede que esté pasando algo.

-Es una mujer, la mujeres son raras y complicadas -mi primo me puso una mano en el hombro.

Los niños entraron en el gran salón y vinieron directos hacía nosotros. Mi hijo me alzó los brazos y lo tomé para sentarlo en mi regazo. Lo abracé y apoyé mi cabeza en la suya.

Trish nos miraba a ambos. Esa niña era muy lista. No sabía de quien había heredado eso, porque mi primo no era el más listo y Ruffnut... bueno ella a veces sorprendía a todos. Respiré tranquilo al ver como mi esposa entraba en el gran salón, aunque, parecía muy seria, demasiado para ser un momento en el que debería estar alegre.

-Hiccup, Trish iros a jugar -ordeno mi esposa cuando llegó a nuestra mesa.

-Pero... -mi hijo iba quejarse, aunque calló cuando su madre le señaló hacía la puerta.

-Ahora, los dos fuera.

-Te va a regañal por algo -me advirtió mi hijo, antes de hacer caso a su madre y salir del gran salón.

-¿Por qué le dices que salga? -le pregunté. Pero ella no me contestó, solo esperó a que los niños salieran y tras eso puso delante de mi el mapa que me dio Rose.

-¿Por qué Hiccup? ¿Por qué guardas esto? -me miró y yo no sabía que responder.

-¿Has buscado en mis cosas? -le pregunté, eso lo tenía guardado con mis objetos personales y me gustaba tener mi intimidad.

-No, se calló de tu morral cuando Toothles y Stormfly jugaban juntos. Creo que yo no soy de las que se ponen a registrar a sus maridos. Estoy esperando una respuesta por tu parte Hiccup.

-No sé, simplemente lo guarde.

-¿Estabas pensando en marcharte?

-No... bueno, no marcharme como la ultima vez, si no que... pensé que como estaba cerca, podría... -la miré y pude ver como su rostro mostraba tristeza con cada palabra que decía -¡pero no lo hice! Astrid por favor -la agarré de la mano, pero ella se soltó. Ayer me dijiste que podía seguir teniendo mis aventuras.

-¡Pues claro que puedes! ¡Pero comparte lo que piensas conmigo! ¡Soy tu esposa! Y no tengo ni idea de lo que se te pasa por la cabeza -alzo un poco la voz, parece que finalmente yo era el que propició ese cambió en Astrid.

-Quiero que mi hijo sepa quien soy realmente. Es mi hijo y tengo derecho -me levanté y me puse frente a ella. Cualquier mujer se hubiera sentido cohibida ante una orden directa, pero ella no.

-No le vas a hacer a mi hijo lo mismo que me hiciste a mi Hiccup -me hablo seria. Nunca la había visto tan seria con nada.

-No puedes negarme que le diga a mi hijo quien soy yo realmente -acababa de comenzar una batalla, entre los que seguramente eran los más cabezotas de toda Berk.

-Claro que no. Si quieres ir y decirle quien eres, adelante, ve y díselo. Pero así no arreglaras las cosas conmigo. Es tu decisión -me señaló la puerta del gran salón y por unos segundos pensé en olvidarme de Astrid, abrazar a mi hijo y decirle por fin quien era yo ¿Pero perdería a Astrid?

Miré a mi esposa. Note que estaba temblando de pies a cabeza. Era gracioso el pensar en que Astrid tuviera miedo de algo y ahí estaba esperando mi reacción temblando, porque ella por muchos impedimentos que me pusiera me seguía amando después de todo. Aunque me estaba exigiendo mucho más de lo que yo esperaba. Nunca pensé que algo tan simple como ese mapa podría hacer que reaccionara así. Tuve que haberme desecho de el.

-Yo quiero tener a mi familia. Los tres juntos -le tomé de la mano temblorosa que aún señalaba hacía la puerta y la baje suavemente.

-Pues comienza a demostrármelo con actos no con palabras.

Le solté de la mano y tomé el mapa que había hecho que perdiera la posibilidad de que mi hijo me llamara papa. Llamé a mi dragón y le lancé el mapa que hizo añicos en cuestión de segundos.

-Eso que acabas de hacer, es lo que tenías que haber hecho en el mismo instante de que te dieron ese mapa.

-Me tendiste una trampa Astrid -me quejé. Ella tampoco lo había hecho bien.

-Y me disculpé por ello.

-Yo también me he disculpado. Muchas veces desde que volví.

-Por desaparecer casi tres años. Creo que necesito algo más de una simple disculpa. Cuando más te necesité no estabas... No quiero discutir más.

Mi esposa se alejó de mi y fue hacía la mesa donde estaban Snotlout y Tuffnut.

-Yo y las chicas vamos a tomarnos el día libre ¿Me puedo marchar sin que arda Berk sin mi?

-¿Y los niños? -le preguntó mi primo.

-Nos lo llevamos con nosotras -respondió ella.

-Yo me ocupo, no te preocupes Astrid -respondió Snotlout y mi esposa le dio y leve golpe en el brazo. Sus gestos de amor y amistad siempre eran golpes.

-Pero... ¿Heather? -Tuffnut se levantó y paró a mi esposa.

-Tranquilo Tuff, ella estará bien con nosotras.

-Está bien...

-Lo estás haciendo bien Tuff, no tienes que preocuparte por nada -le sonrió a mi amigo, pero notaba algo en ella, esa tristeza en su interior.

Seguramente todo lo referente con el embarazo de Heather le esté haciendo recordar el suyo. Astrid se había volcado con Heather, la cuidaba y mimaba todos los días, pero cuando miraba como Tuffnut la trataba, podía ver la tristeza en sus ojos.

Mi esposa se alejó, pero yo la tomé de la mano antes de que se marchara.

-Seremos una familia Astrid.

-¡Yo no lo veo tan claro! -me soltó la mano y salió del gran salón.

Me senté con mis amigos y deje caer mi cabeza sobre la mesa. Parece que tendría que trabajar mucho más si quería que Astrid volviera a confiar en mi. Aunque en ese momento me sentía frustrado y furioso. Ese día tenía que haber sido muy diferente. No debía de haber sido así. Hasta ya había pensado las palabras exactas que le iba a decir a mi hijo para explicar mi error. Pero no, ese no iba a ser el día en el que hablara con mi hijo sobre lo sucedido.

-No te envidió ni un poquito -Me dijo mi primo -tú me dijiste una vez. "Desiste Snotlout, ella no te quiere, es demasiado mujer para ti" y me alegro de que hubiera sido así.

-Muy gracioso ¿Crees que me arrepiento de haberme casado con ella? Porque te equivocas Snotout. Me casé con ella porque la amo y si mi hijo aún no sabe quien soy yo, es justamente porque la amo y no quiero perderla.

-Ese es mi primo -se levantó y me dio un par de palmaditas en la espalda -Te casaste con la vikinga que más miedo da de todo Berk.

-lo sé -hablé aún con la cabeza apoyada en la mesa.

-Bueno tengo que revisar el trabajo de Astrid, no quiero que se enfade conmigo.

-Será mejor que hagamos nuestro trabajo Hiccup, si no como ha dicho mi cuñado tu esposa se enfadará y hoy creo que está ya esta algo enfadada.

-¿Tu crees? -pregunté irónico. En el fondo Tuffnut seguía siendo el mismo bromista de siempre.

-Vamos señor jinete de dragones -me animo y me fui con él.

Era hora de ponerse serio y trabajar duro por todos, por Berk, por mis amigos y lo más importante para conseguir a mi familia.

Continuara.

Hola. Ya iba todo demasiado rápido XD así que nuestro pobre Hiccup tendrá que esperar un poco más para conseguir a su familia. Quedan dos capítulos para que la historia tenga otro hilo más en la historia que espero que resulte interesante.

Muchas gracias a los seguidores y favoritos! y un agradecimiento especial a las personitas que se toman un ratito para dejar un review!

-DragoViking: Astrid le ha dejado claro a Eret que no quiere nada con él, pero es Eret y quiero que siga ahí jajaja XD Por unos segundos pensé que me había perdido la continuación de Zel-Ol XD si, hay muchos títulos parecidos. Muchas gracias por seguir la historia n.n

-Airi: Si, me gusta mucho poner detalles de las películas y las series n.n Bueno para la reacción del pequeño Hiccup aún queda un poco, espero no haberos defraudado por dejarlo para más adelante. Neox es lo PEOR! ya está confirmada la siguiente temporada de Riders of Berk para el 25 de Agosto y aún no nos ponen la temporada anterior a esta TTwTT

Gracias a todos los lectores!