Anclado a tierra
Capítulo 15
Los niños correteaban tranquilos y jugaban con los dragones mientras nosotras habíamos hecho una fila para peinarnos. Hacía mucho que no hacíamos algo como eso. Un momento para estar solas y hablar de todo y nada. De hecho la última vez que hicimos algo como esto, Trish era muy pequeña y yo estaba embarazada de Hiccup. Lo hicieron por mi, para que yo me relajara y dejara de pensar dónde podía estar estar mi marido. Y otra vez estábamos todas juntas en un intento de dejar de pensar en Hiccup y disfrutar un poco de la vida, sin preocuparme de nada.
Sabía que Hiccup era un chico complicado, pero nuca pensé que me daría tanto trabajo ser la esposa de Hiccup Haddock ¿Si lo hubiera sabido realmente me hubiera casado con él? Sabía la respuesta, Por supuesto que me hubiera casado con él. Lo amaba demasiado. Él había sido el único hombre capaz de comprender y de respetar mis decisiones. Como la de dejar que nuestro hijo siga ignorando de su existencia.
Realmente en ese momento tuve mucho miedo, por unos segundos pensé que Hiccup me dejaría y se iría junto a nuestro hijo para contarle la verdad. Pero el prefirió respetar mi decisión. Sentía como me estaba convirtiendo en una persona egoísta. Creo que esta decisión ha sido más por mi propio beneficio que por el de mi hijo. Solo hemos sido él y yo desde que nació, nadie más que él y yo. Por muchos amigos que tuviera, por mucho que mi suegra me apoyara, éramos solo Hiccup y yo. Había luchado por él desde que lo vi por primera vez. Había conseguido el derecho de que mi hijo fuera el futuro jefe de Berk, lo había dado todo por él y seguiría haciéndolo.
Debería esperar por el resultado de esta decisión, que en un principio me pareció acertada y ahora me arrepintiendo de ello. Hiccup me abandonó y aunque creí lo que había perdonado, no lo he hecho del todo, aún no confió en él como lo hacía antes, por ello creo que tome esa decisión precipitada.
Hiccup al fin y al cabo no había sido tan mal marido. Aún estando casada, había podido seguir con mi trabajo en la guardia de Berk. Escuchaba por los aldeanos de Berk, como le decían a Hiccup que una mujer casada debía atender a su casa y marido y él siempre respondía de la misma forma "ella es mi esposa y es libre de hacer lo que ella desee, La amo tal y como es, por eso me casé con ella". A mi me pasaba exactamente lo mismo. Lo amaba tal y como era, aunque fuera un loco que ansiaba aventuras y descubrir nuevas fronteras lejos de su aldea.
Deshice la trenza de Heather lentamente, con cuidado. Su cabello estaba fuerte y brillante. Esa era una de las cosas que decía que estaba embarazada. Los embarazos eran algo maravilloso cuando tienes al padre de tu futuro hijo cerca ayudándote y apoyándote, porque el embarazo era maravilloso pero también muy pesado era un gran cambio que sufría cada día tu cuerpo. Tomé el cepillo y comencé a cepillarle el cabello con cuidado. Al mismo tiempo a mi me cepillaba Ruffnut y ella Valka.
Cuando terminamos de cepillarnos me tumbé en la yerba fresca con mi cabello suelto. Era cómodo estar así. Cerré los ojos, solo escuchaba de fondo las risas de los niños y el cantar de los pájaros.
-Pareces cansada -me habló mi suegra y yo abrí lentamente mis ojos.
-Mucho Valka. Pero no es cansancio físico, si no que estoy cansada de pensar. No sé si mi decisión ha sido la correcta o no.
-Si ha sido o no correcta lo sabrás según como surjan las cosas. Las decisiones también se pueden rectificar Astrid.
-Tienes razón. Intentare dejar de pensar y descansar un poco -cerré mis ojos nuevamente.
-Descansa, para eso estamos aquí.
-¡Para eso y para librarnos de los hombres! -Exclamó feliz Ruffnut y se tumbó a mi lado.
-Pues ... yo no sé porqué, pero estoy triste y tengo ganas de llorar -todas nos reímos de Heather, estaba pasando por esa época en la que tu humor cambiaba a cada minuto. Mi pobre amiga se echó a llorar y Valka la abrazó.
-Es normal. Tranquila.
Los niños vinieron corriendo hasta donde estábamos y se tiraron a nuestro lado.
-Mami que guapa tas con el pelo suelto -me dijo mi niño y yo lo agarré, lo tiré a mi lado, lo abracé y lo besé, hasta que empezó un chillar que lo dejará, aunque sabía que realmente no quería que lo soltará y No lo iba a hacer nunca
La sonrisa de mi hijo había sido mi sustento y mi energía. Día tras día ese niño hacía que luchará por mantener esa sonrisa y esa felicidad que le caracterizaba. Y no iba a permitir que nadie, ni siquiera su padre le hiciera perder quien era él. Me abrazó con fuerza, o toda la que le daban sus pequeños brazos y comenzó a acariciarme el cabello. Como amaba que hiciera eso. Me relajé en sus brazos.
-Mami ... ¿estás dormida?
-No ... aunque si sigues así, es posible que me quede dormida.
-Te quiero -puso sus manitas en mi cara y me dio un beso en la mejilla.
-Y yo a ti, te quiero muchísimo -abracé a mi niño y lo puse sobre mi cuerpo y ahora era yo lo que le acariciaba sus caballos alborotados.
Mis manos llegaron a las dos trencitas que tenía en el pelo y suspiré. Yo era la primera que deseaba que Hiccup supiera que el hombre que admiraba era realmente su padre. Él era un niño y como tal necesitaba a su padre. Solo esperaría a ver qué ocurría con esta decisión tomada.
-¡Vamos a jugar Hiccup! -llama Trish a su primo. Me alegraba que se llevarán tan bien. Que hubieran estado juntos desde que Hiccup nació había hecho que su relación fuera muy buena.
Los vi como se alejaban juntos, corriendo, tras ellos fue Stormfly, le gustaba estar con ellos y protegerlos, tanto como lo hacíamos Ruff y yo.
-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0 -0-0-0-
Estaba atardeciendo en Berk, no había visto a las chicas en todo el día y ya nos estábamos impacientando ¿No deberías de volver ya a Berk? Tenían a unos maridos muy preocupados por la ausencia de sus esposas.
-¿Todavía no han vuelto? -preguntó Fishleg al vernos serios y nosotros solo negamos con la cabeza -Ya vendrán, no os preocupéis.
¿Alguno sabe a donde han ido? -pregunté, esperando que un Snotlout o Tuffnut se lo hubieran dicho sus esposas, pero estos negaron.
-Yo sé a donde han ido -Todos miramos al cielo y no encontramos con Eret. Este descendió con Bones crusher -¿Problemas en el paraíso Haddock?
-¿Dónde están Eret? -pregunté sin mucho humor. Ese día no había sido el día que esperaba tener.
-Pues están en el mismo sitio donde hace tiempo le hicieron a Astrid un picnic. Lo hicieron para intentar animar a una pobre mujer embarazada y abandonada por su marido ¿Tú sabes algo de eso?
-Cuéntame algo que no sepa Eret-era una persona con mucha paciencia. Astrid siempre me lo decía, tenía una paciencia casi infinita, pero Eret era especialista en pisotear esa paciencia hasta hacerla añicos -¿Nos vas a decir dónde están o no?
¿Por qué tengo que decíroslos? Me vas a volver a dar una orden -Eret me retó. En ese momento apreté mis puños intentando controlar mi ira. No debía darle más problemas a Astrid. Debía ser un buen marido y padre, por lo que no debía dejarme llevar por la ira.
-Vamos chicos, encontraremos a nuestras esposas -recalque bien la palabra, para que Eret comprendiera de una vez y dejara de inmiscuirse donde no le concierne.
-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0 -0-0-0-
Había pasado un día genial. Me sentía bien conmigo misma y casi no había pensado en cierto chico castaño y esposo mio. Solo estaba disfrutando de estar con mis amigas y mi hijo.
Notaba que mi cuerpo se sentía pesado, habían sido días de mucho trabajo y mi cuerpo se resentía. Me tumbé en la yerba y cerré los ojos. Cuando me tumbé sentí como un pequeño niño se sentaba sobre mi, sin abrir los ojos aprisioné a mi niño entre mis brazos y le acaricié sus cabellos. Mi niño me dio besos en las mejillas y se acurrucó en mi pecho.
¿Por qué la vida no podía ser más simple? Todos los días momentos como ese donde me sentía completa, solo con sentir el peso de mi hijo sobre mi. Pero parecía que la vida me estaba dando cosas totalmente diferentes. Cuando eres pequeño crees que te vas a comer el mundo y que todo será muy fácil, cuando creces ves que la vida es algo más compleja de lo que te imaginas.
-¿Qué te ocurre Hiccup? -pregunté al ver sus ojos verdes brillantes.
-Me caí, Trish me empujo.
-Tu prima no sabe controlar su fuerza y tu aún eres pequeño -acaricie su cabello para que se relajara y el aferro sus manitas a mi camiseta.
-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0 -0-0-0-
Ya habíamos buscado nuestras esposas en varios sitos diferentes y nada. Era Berk, no era tan grande como para no encontrarlas. Parecía que había perdido el hábito de encontrar mi esposa cuando quisiera. Detrás de mi Eret no paraba de reírse porque no las encontrábamos, hecho que estaba enfadando bastante a todos, incluido Fishleg y no eran sus esposas.
-¿No la encuentras Haddock? -preguntó sonriendo desde su dragón. Intenté tranquilizarme con el pensamiento de cómo se sentiría mi puño enterrándose en su cara de imbécil.
¡Ya sé! -rebusqué en mi morral un objeto y este era el casco de mi hijo, se lo dejó esta mañana y yo lo guarde para que no lo perdiera. Aunque no solía llevarlo a diario y por ello mi hijo no lo había echado en falta. Me acerqué a Bones crusher y lo acaricié cuando el dragón hubo disfrutado de mi caricia le acerqué el casco de mi hijo.
-¿Puedes encontrarlo? Llévame hasta él, Sé que eres un buen rastreador.
-Es mi dragón -se quejó Eret.
-¿Crees que me llaman el conquistador de dragones por nada? No me va un desobedecer. Ni a mi, ni al alfa -sonreí triunfal, la victoria había sido mía y no me había dejado llevar por la ira.
En poco tiempo llegamos al lugar donde aún se encontraban nuestras esposas, todos descendimos de nuestros dragones. Estaban todas, o casi todas. Buscaba con mi mirada a Astrid, pero no la encontraba.
-Esta tumbada -mi madre me señaló un lugar y la vi, parecía que se había quedado dormida entre la yerba, por ello no la había visto.
Me acerqué sigiloso hasta mi esposa dormida. Hiccup estaba sobre ella, se aferraba fuertemente con sus manitas a la camiseta de Astrid. Sonreí, nunca los había visto dormir juntos y me gustaba verlos así. Estaban muy unidos.
Me senté al lado de ellos y recargué mi espalda en un árbol. Los observe. Me gustaría poder tumbarme junto a ellos y abrazarlos a ambos, estrecharlos entre mis brazos, pero seguramente Astrid se enfadaría aún más, por lo que solo me conformaría con mirarlos. Astrid no me lo estaba poniendo fácil.
Alcé mi mano, y esta se dirigido con cuidado hasta la mejilla de mi esposa y pasé mi mano con suavidad. Me agaché un poco para darle un leve beso en la frente de ella y después de mi hijo. Hiccup se revolvió entre los brazos de su madre, haciendo que ella abriera los ojos lentamente. Parece que sintió mi presencia, porque me miró.
-Buenas noches mi lady -susurré, ya que aún Hiccup dormía.
-¿Qué haces aquí?
-No volvíais, estábamos preocupados -aparte el flequillo de la cara de mi esposa.
-Estábamos descansando, lejos de vosotros -sigue enfadada conmigo.
Hiccup se revolvió y Astrid lo abrazó y le dio besos en su cabeza. Era una imagen tan tierna. Había estado en muchos sitios y había visto paisajes hermosos ... pero nunca imaginé que esa imagen que estaba viendo en ese momento se volvería la más hermosa que jamás pensé ver. Mi hijo abrió los ojos y sonrió al ver a su madre. Una sonrisa sincera. Sus manitas dejaron de aferrarse a la camiseta de Astrid para pasar a la cara de su madre. Astrid cerró los ojos por el contacto.
Que idiota había sido En ese momento también deberías estar yo, era el padre, debía de estar ahí con ellos dos, pero no podía. Lo había echado todo el perder y solo podía mirarlos, ya que si se forzaba la situación y hablaba con Hiccup la perdería a ella para siempre. Debía conseguir que Astrid me perdonara por todo lo que había hecho.
-¿Hiccup? -mi hijo fijó su mirada en mi y sonrió feliz de verme allí. Le dio un beso a su madre en la mejilla y después me alzó sus brazos, Lo alcé y lo abracé con fuerza. Él me rodeo el cuello con sus brazos y dejó apoyado su cabeza en mi hombro. Siempre y cada vez que me veía, mi hijo se tiraba a mis brazos. Ya había escuchado de Fishleg como mi hijo y Trish estaban preguntando cosas sobre mi. El era un niño curioso que quería conocerme y yo quería conocer también todo de él.
Astrid se incorporó, quedando sentada y nos miró. Ella nunca me había impedido que abrazara a mi hijo, pero ahora mismo la notaba algo tensa, aunque no dijo nada, ni me hizo que lo soltara. De repente escuché como rugían las tripas de mi hijo y me reí de él. Hiccup escondió su cabeza en mi cuello, avergonzado.
-Tengo hambre -susurró, mientras yo reía.
-Snotlout ha traído pescado, lo podemos asar -me levanto con mi hijo en mis brazos y me dirigí junto a los demás. Astrid me siguió.
Tras haber preparado una buena fogata, pinchamos los peces en un palo para asarlos al calor del fuego.
-Mama ¿Tú me haces mi pescado por favor? -pidió mi hijo a Astrid -quiero comer tu comida.
-Esta bien -cedió, era extraño ver como Astrid se ablandaba ante esos ojitos.
-Eres la mejol cocinela -exclamó mi hijo.
-Tú hijo es muy raro -Eret revolvió los cabellos de mi hijo -tu madre es horrible en la cocina.
-¡No! -chilló, era pequeño, pero tenía el genio de su madre-¡Mi mama es la mejo en todo! Y ella hace el mejo pescado asado.
-Carbonizado, es su estilo -Eret se llevó un golpe de mi esposa y ese si iba fuerte.
-¡No! ... no sabes nada tío Eret. Mi madre hace el pescado, crujiente por fuera y ...
-Jugoso por dentro -terminé la frase y mi hijo me miró sorprendido.
-¿Tú me entiendes? ¡Has probado el pescado de mama! -mi hijo se acercó hasta mi y se sentó a mi lado -¿A qué es el mejol del mundo?
-Me encanta -le sonreí y él me sonrió a mi.
-Sois unos raros -mi primo negó con la cabeza.
Nosotros reímos. Teníamos algo en común, me gustaba saber eso y me gustaba saber que daba igual lo "horrible" que fuera la comida de mi esposa, porque nosotros la adorábamos. Era algo que ella hacía todo lo mejor posible y nosotros apreciábamos eso. O ya nos habíamos acostumbrado a su especial forma de cocinar. Al poco tiempo, Astrid se sentó con nosotros y nos dio un pescado a cada uno echo por ella. Los dos sonreímos, felices de tener ese manjar, solo para nosotros. Le dimos un bocado y mi hijo como yo nos expresamos con un largo "hmmm", nos gustaba la cocina de Astrid. Y nos daba igual si los demás pensaban que estábamos locos por comer eso.
-Podría comer esto todos los días y no me cansaría -sabía algo a quemado, pero ese era el encanto del pescado asado de Astrid. Y hacía mucho que no comía nada hecho por ella.
-¿Has comido la comida de tía Astrid? -me preguntó Trish.
-Si, de hecho todos la hemos comido, cuando salíamos de viaje fuera de Berk y cuando estuvimos en la orilla del dragón.
-Yo creo que a mi primo le gusta la comida de tía Astrid porque la quiere mucho. Pero y tu ¿Por qué te gusta la comida de mi tía? ¿También la quieres?
Yo me quedé estupefacto. No sabía que responder. Esa niña era muy lista, era buena para hacer interrogatorios.
-Todos queremos a tu tía Astrid -me ayudó mi amigo Fishleg -todos somos un equipo y somos muy buenos amigos.
-Puede que eso tenga sentido... -esa niña me estaba poniendo nervioso, temía cuál iba a ser el siguiente movimiento de la pequeña - Tía ¿Has besado a muchos chicos?
-¿Qué? -Astrid casi se atragantó con su comida -Bueno... no me esperaba eso Trish -la niña seguía mirando a mi esposa expectante por su respuesta -¿Por qué me preguntas algo como eso?
-Por que tengo curiofidad...
Todos miramos a la pequeña niña, porque no habíamos entendido que había dicho, pero mi hijo se rió de su prima.
-No es así Trish, es culio... culio... -Mi hijo se alboroto su cabello parecía frustrado -culio...
-Es curiosidad -nos desveló Fishleg -parece que escucharon esa palabra y ahora la repiten a todas horas.
-Eso. Tengo curiofidad -volvió a decirlo mal -¿Y bien tía? -la niña miró con sus ojos azules a Astrid.
-Solo al papa de Hiccup-mi esposa comenzó a sonrojarse levemente por las preguntas de la niña.
-¿Y cómo fue tu prime beso?-Astrid se atragantó otra vez y yo me eché a reír.
En cuanto Astrid se repuso del susto me dio un puñetazo en mi costado, justo en el lugar que Eret me golpeo, había pasado ya un par de días pero aún me dolía bastante. Me llevé la mano a la zona adolorida y Astrid se asustó.
-¿Estás bien? No te he dado tan fuerte -puso su mano sobre la mía.
-Es que aún me duele el golpe que me dio Eret -tomé su mano. Si se preocupaba por mi, aunque estaba enfadada conmigo, aún había esperanza ¿verdad?
Trish nos miraba fijamente, cada reacción nuestra y los dos nos sonrojamos un poco y nos soltamos la mano, parecíamos un par de adolescentes.
-¿Y bien tía? -insistió nuevamente Trish.
-Bueno... pues yo lo besé y...
-Y se lo dio delante de todo Berk -rió Ruffnut.
-Pero fue un impulso Ruff, no lo pensé. Solo me dejé llevar y lo besé.
-¿Y cómo fue? -preguntó y yo volví a echarme a reír al ver como mi esposa se sonrojaba y no sabía como explicarle a su pequeña sobrina como me beso.
Astrid me volvió a golpear, esta vez en el brazo, pero con demasiada fuerza y me quejé. Pero esta me volvió a dar otro golpe porque no dejaba de reír.
-¿Es gracioso? -otro golpe.
-Hiccup, ayúdame. Tu madre me esta pegando.
-Hiccup -mi hijo dejó el palo donde había estado su comida, se levantó y se puso frente a mi, este me miro con seriedad, como si me fuera a contar algo de gran importancia -nunca enfades a mama. Si la enfadas, habla un castigo y poble de ti como este muy enfadada.
No pude aguantarme. Me reí, me reí como nunca creí que lo haría. Su expresión era tan adorable que no podía aguantarme. Pobre, mi hijo seguramente había aprendido duramente que a su madre no se le debía enfadar. Yo aún estaba soportando las consecuencias de haber enfadado a mi esposa. Lo abracé con fuerza y me limpie las lágrimas que caían de mis ojos debido a tanto reír. Parecía que ese no había sido el día que yo esperaba tener, pero a pesar de todo estaba teniendo un buen final del día.
-Entonces no te haré enfadar más Astrid. Adelante, cuéntale a Trish como fue tu primer beso -puse a mi hijo sentado en mi regazo y él apoyo su espalda en mi.
-Pues... Trish yo lo besé porqué él tuvo un accidente y en ese accidente, casi pierde la vida y cuando lo vi que estaba bien, le agarré de su camisa, lo atraje hasta mi y lo bese. Y me dio igual que estuviera todo Berk mirando.
-Trish ¿Se puede saber por qué te interesan tanto los besos? -mi primo Snotlout salió para salvarnos de las preguntas de su hija y de paso saber el interés de la niña por ese tema.
-Hace poco vio a una pareja dándose un beso y comenzó con las preguntas -respondió Ruffnut con un suspiro.
-Eso es porque quiele que Ken le de un beso. Pero Mike le ha dicho que Ken es idiota.
-¡Trish Jorgenson! -exclamó mi primo y cogió a su hija -¡Tú eres mi princesa y de nadie más! -la abrazó y la niña se quejó, aunque acabo riendo porque mi primo comenzó a hacerle cosquillas -eres muy pequeña para esas cosas.
Mi hijo suspiró mientras miraba como padre e hija jugaban juntos. Yo quería decirle que él también estaba con su padre. Pero tal y como dijo mi hijo, era mejor no hacer enfadar a su madre, por lo que opté por abrazarlo por la espalda y apoyé mi cabeza sobre la de él.
-Esos dos se parecen mucho -Trish miró a su padre y nos señaló.
-Snotlout tu hija no ha salido a ti -le dije y el me miró algo molesto por lo que acababa de decir.
-Si que se parecen -respondió y me maldije a mi mismo por haber intentado provocar a mi primo.
-Es porque solo te basas en el color de su cabello y ojos Trish -intentó ayudar mi madre.
-Yo me parezco a mi mama -dijo la pequeña niña y era cierto, su cabello y sus ojos eran iguales a su madre, aunque su rostro era más redondo como el de su padre.
-¿Y yo a quién me parezco? -preguntó mi hijo mirando a Astrid, ella se tensó por la pregunta.
-Mírame -le tomé con delicadeza del mentón y lo hice que me mirara -en cuanto que te vi supe que tu eras un Haddock -le acaricié su mejilla -tienes la forma de la cara igual a la de tu madre y tú nariz, es como la de ella, te pareces mucho a tu mama.
-Pero mi color de pelo no es como el de mi mama
-El color de pelo y ojos son como los de tu padre -le dije y sentí una tristeza en mi corazón por todas las cosas que quería decirle a mi hijo y no podía.
-Bueno es tarde. Debemos volver ya -mi esposa se levantó y se puso a apagar bien el fuego donde habíamos asado el pescado.
-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-
Apagué la fogata. Sentía muchas cosas en mi interior ¿Por qué tenía que haber aparecido Hiccup ahí? hubiera preferido que no apareciera. Suspire, mi cabeza era un caos en ese momento.
Trish era una niña muy curiosa y que estaba en la edad en la que todo pregunta porque quiere aprender y saber las cosas que no entiende aún. Aunque no me gustaría que por culpa de la curiosidad de su prima mi hijo se enterara de quien era su padre. Había dejado claro a todo habitante de Berk, que como ya sabían de la huida de Hiccup, no debían de decirle absolutamente nada de quien era en realidad él a su pequeño niño. Había sido su decisión y todos la habían respetado.
Tenía ganas de llorar, para intentar acallar todos sus sentimientos. Pero había demasiada gente para ver como ella caía, por lo que tuvo que aguantar sus sentimientos. Pronto llegaría a su casa y seguramente lloraría hasta cansarse y quedarse rendida.
Una vez todo recogido nos dirigimos a nuestros dragones. Menos Heather y Tuffnut que volvieron andando a Berk, ya que por su estado Heather no debía montar en dragón.
Mi hijo y como ya lo imaginaba se le metió en la cabeza que quería volver montado en Toothles con su padre. Y Hiccup era un niño realmente cabezota ¿Por qué tenía que salir tan parecido a su padre? Y lo logró. Cuando mi hijo estaba con su padre, no quería separarse de él ni un segundo. Hiccup montó delante de él a nuestro hijo para poder agarrarlo bien. Este iba muy emocionado por poder montar en Toothles y Hiccup parecía un crío pequeño emocionado por ir montando en su dragón con su hijo.
-¡Me encanta Toothess! - chilló emocionado mi hijo -Volemos más alto ¡Más alto!
-Tú me dijiste que no debíamos enfadar a tu madre -le recordó mi marido.
-Mami porfis porfis -me miró con esos ojitos que tanto amaba.
-Porfis solo un poquito más alto -le siguió su padre con la misma expresión.
-¿En serio? -me golpee la frente con la mano y negué con la cabeza. Si ya me resultaba casi imposible negarme a lo que me pidiera mi hijo, tenía a mis dos Hiccup suplicándome con sus miradas.
-Porfis -dijeron a la vez.
-Con una condición. Nada de volar a tu estilo, ni caídas, ni nada por el estilo o que pueda resultar peligroso ¿Me entendiste Hiccup?
-A sus órdenes mi lady -me sonrió y yo me sonrojé. Qué débil era. Todos decían que era fuerte y ruda, pero no lo era. Y no lo era desde que me enamoré del chico más extraño de Berk.
Mis dos debilidades eran ellos y parecían que los dos estaban igual de locos por el amor por el peligro. Me dolía la cabeza solo de pensar en como sería mi hijo en la adolescencia. Aunque para eso aún me quedaba, ya me preocuparía en ese momento.
Todos subimos y seguimos al loco de mi marido. Noté que tomaba una dirección diferente para volver a Berk, ya sabía lo que quería hacer. Iba a tomar el mismo camino por el que me llevó a mi la primera vez que monté en Toothles con él, para poder ver todo Berk desde el cielo.
-¡Woah! -exclamó mi niño cuando vio todo Berk desde el cielo -Esto es implesionante Hiccup.
-Eso es lo mismo que dijo tu madre cuando le enseñé esto desde Toothles.
Mi hijo me miró. Mi pequeño tenía la sonrisa más bonita del mundo y yo era una madre idiota que caía siempre en esa sonrisa.
-Sabes algo que me gusta hacer. Y creo que tu madre nos permitirá, sin que haya represalias.
-¿Qué?
Hiccup agarró sus manitas que iban aferradas al dragón y las soltó y le hizo extenderlas a ambos lados de sus costados.
-Tengo miedo Hiccup.
-No debes tenerlo. Estas a lomos de un dragón. No hay nada que un dragón no haga por ti -Hiccup también extendió sus brazos.
Hacía mucho que no salía a volar con él. Añoraba nuestras carreras en las que siempre ganaba Hiccup, ya que era evidente que Toothles era el dragón más rápido, pero que aún así yo lo hacía, solo por jugar con él y disfrutar de un momento los dos juntos.
La pasión de Hiccup con su dragón y por todo lo que era su especie, hacía que contagiara a todo el que lo veía. Realmente disfrutaba con todo eso. Y toda esa pasión era la que nos había distanciado. No quería que cambiara quien era él. Yo solo quería que simplemente no nos dejará atrás.
-Entonces mi mama es como una dragona.
-¿Por qué dices eso Hiccup? -preguntó divertido por la comparación que acababa de hacer nuestro hijo.
-Porque no hay nada que mama no haga por ti -respondió mi hijo. Hiccup parecía sorprenderse por la respuesta de nuestro pequeño. Me miró y sonrió.
-Tienes razón. Tu mama es como una dragona... y no solo por eso... también por su mal genio -le susurró, aunque lo suficientemente alto para que todos lo oyéramos.
Hice que Stormfly mandara una de sus espinas y pasara por encima de la cabeza de mi marido, este río, como un niño pequeño que acababa de hacer una travesura. Me acerqué hasta ellos dos. Era cierto lo que Hiccup había dicho sobre la forma de la cara de mi hijo y su nariz, era como las mías, pero... no sabía bien que era, pero verlos a los dos juntos, hacía que realmente te dieras cuenta de que ambos eran padre e hijo.
-¿Una carrera? -pregunté y a los dos le brillaron los ojos con mi pregunta.
-¡Si! -corearon felices
-Pero llevas a Hiccup contigo, así que debes cuidar de él y no ponerlo en peligro -dicho esto anime a Stormfly para que los adelantara.
Al llegar a Berk y como ya sabía de sobra Toothles me adelantó con facilidad. Había perdido mucha práctica con mi dragona. Entre mi hijo y el trabajo en la aldea, me era casi imposible tener tiempo para entrenar como es debido.
-¡Hemos ganado! -chilló feliz mi hijo.
-¿Te cuento un secreto? -le preguntó Hiccup a mi hijo y cuando este lo miró acercó su cabeza al oído de Hiccup -yo siempre gano a las carreras.
-Me tienes que enseñar Hiccup -mi pequeño se puso de pié en el lomo de Toothles encarando a su padre.
-Por supuesto que lo haré -mi marido rodeo la cintura de Hiccup y lo atrajo hasta él.
-¿Cuándo será la próxima carrera de dragones? -preguntó mi marido.
-Hace años que no hacemos una -Sotlout se bajo de su dragón.
-¿En serio?
-Si, hemos tenido mucho trabajo. Un niño y una aldea que llevar es demasiado -yo también me bajé de mi dragona.
Hiccup jugaba con la mano de mi hijo. La cogía, la acariciaba, la miraba. Alzó su vista solo para fijarse en mi.
-¿No queréis hacer más carreras? -preguntó.
-¡Por supuesto que queremos! -contesto Ruffnut.
-Podemos hacer una. Yo me encargo de todo.
-Podemos hacerla en el cumpleaños de Trsih. Va a cumplir cinco años en unas semanas -sugirió mi primo.
-¿Qué dices? -me preguntó mi marido.
-Me parece bien. Aunque perderé seguramente. No me da tiempo de entrenar con mi dragona.
-Yo te ayudaré en todo lo que pueda, para que saques tiempo para entrenar con tu dragona.
-¿Qué es una carrera de dragones? -preguntó mi hijo -¿Podemos participar?
-Es una carrera con dragones y tenemos que conseguir puntos atrapando ovejas. No podéis participar, aún eres muy pequeño -Mi marido siguió jugando con las manitas de mi hijo. Hiccup tomó de una de las manitas de nuestro hijo y la puso sobre la suya, como comparando el tamaño de las mismas.
-Tienes unas manos muy glandes Hiccup
-Y tú muy pequeñas -cerró su mano envolviendo la pequeña de nuestro hijo y lo abrazó con ternura.
-¡Vamos Hiccup ya es tarde! -me acerqué a Toothles y alcé mis brazos, para que viniera conmigo.
-No puedo estar un poquito más con Hiccup.
-Es tarde y estoy cansada. Mañana podrás estar más tiempo con él -a duras penas mi hijo se vino conmigo y yo lo tomé en brazos -¿Pensabas dejarme sola?
-No. Nunca, nunca, nunca. Yo siemple te plotegele -me rodeo el cuello y sonreí como una tonta. Por lo menos uno de mis Hiccup tenía claro lo que quería.
-Tú eres mi héroe -abracé a mi hijo.
Todos nos despedimos para marcharnos cada uno a nuestra casa. Eret insistió en acompañarme, porque debía ir en esa dirección. Aunque creo que era solo para retar a Hiccup, aunque no cayo en su juego cosa que agradezco bastante.
Cuando nos alejamos miré hacía mi marido y lo vi realmente abatido. Valka fue con él y Hiccup abrazo a su madre ¿Realmente estaba haciendo bien dejando que nuestro hijo no conociera a su padre? Ya no sé si lo que hago es lo correcto o no.
-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-
Habíamos dejado que todos volvieran a casa en sus dragones, pero yo no debía presionar a mi bebé, por lo que yo y mi marido volvíamos a Berk a pié. Era una bonita noche aunque algo fría, como todas las noches de Berk, aunque ya me había acostumbrado a ello.
Miré al cielo estrellado. Ansiaba poder volar con mi dragona, volver a sentir el aire sobre mi rostro. Aunque mi dragona a pesar de todo parecía que aunque tenía tantas ganas de volar como yo siempre me acompañaba y más aún desde que estoy embarazada, ella me protege de todo. Al igual que el loco de mi marido. Mis pensamientos se esfuman al sentir como una mano atrapa la mía y entrelaza sus dedos con los míos.
-Es una bonita noche -Tuffnut también mira las estrellas.
-Si que lo es.
-Nunca pensé que acabaría paseando por el bosque cogido de la mano de la mujer más bonita de todo el archipiélago.
-Y yo nunca pensé, hacerlo con el hombre más loco de todo el archipiélago -los dos reímos y nos miramos.
-Ya no soy tan loco.
-No, estás madurando ¡gracias Thor! -exclamé intentando bromear con mi marido.
-No te casaste conmigo por ser un hombre maduro.
-No... la verdad es que no. Eras todo lo contrario. Pero me hacías reír y me divertía mucho con las locuras que te inventabas, además de que te gusta el riesgo tanto como a mi.
-¿Recuerdas esa vez que nos tiramos desde lo más alto de Berk en unos tablones de madera?
-Como olvidarlo, me caí y me rompí el brazo.
-Si y yo me convertí en tu brazo. Y te cuide, todo lo que pude.
-Si, me gusto tu ayuda y compañía -era imposible para mi olvidar aquello, ya que ese fue el momento en el que me dí cuenta de que me estaba enamorando de Tuffnut Thorston. Y fue difícil para mi aceptar esto.
Tuffnut, pasó su mano por mis hombros atrayéndome más a él. Lo miré por unos segundos a sus ojos. Mi marido no era el más fuerte, ni el más listo, pero era mi marido imperfecto. Me daba igual sus defectos, porque sus virtudes eran aún mayores. Y ese era mi esposo y lo amaba tal y como era.
-¿Has pensado en que será? -me preguntó Tuff y llevo su mano libre por mi vientre abultado.
-No... no lo he pensado mucho -eso era cierto, ya que había estado más preocupada en si iba a ser capaz de cuidar a mi bebe -¿Y tú?
-Si... lo he pensado y me da igual que sea, puede ser un niño o una niña, para mi será lo mismo. Lo voy a querer igual.
La sonrisa de Tuff me contagia, por lo menos uno de los dos estaba tranquilo. Cosa que no había podido hacer yo, por todas las dudas que tenía sobre mi capacidad para ser madre.
-Cuando nazca, podremos hacer excursiones, volar juntos y hacer bromas en familia ¡Va a ser impresionante! -exclamó feliz y me vuelve a contagiar su entusiasmo -seremos una familia unida y ninguno comeremos pollo.
-¡Ni lo sueñes! -calló a mi loco marido en sus sueños de tener una loca familia.
Tuffnut desde que se había encontrado con gallina en la orilla del dragón, había dejado de comer pollo y más aún cuando esta murió. Había pasado años de eso, pero no era capaz de comer pollo y ver un pollo muerto y asado le hacía llorar.
-¡Somos una familia! Una familia que respeta a los pollos.
-Tu hijo o hija comerá pollo y huevos, como todos los niños, para que crezcan fuertes y sanos -de lo poco que recordaba a mi madre adoptiva, era que siempre me decía que debía de alimentarme bien para ser una niña sana y yo tomaría esa enseñanza que ella me dejo para mis hijos.
Al recordar a mi madre adoptiva siento como si me oprimieran en el pecho. Hacía ya un tiempo que no era capaz de recordar su rostro y eso me hacía sentir muy triste, por no poder acordarme de su rostro.
-Bueno... si es para que nuestro hijo o hija este sano lo aceptaré, pero... nosotros no comeremos pollo.
-Me gusta el pollo Tuff -las locuras de mi marido hacen que me vuelva a centrar en él.
-No comeremos pollo -me mira muy decidido.
-Me gusta el pollo... de hecho ahora que dices me está entrando hambre.
-No lo digas... -me advierte y se para de golpe -por favor, no lo digas.
-Quiero comer pollo.
-¡Nooo! -se tira al suelo de rodillas con un chillido algo dramático.
-¡Tengo hambre! -avanzó y dejo allí a mi marido -voy a comer pollo.
-Heather noooo.
Me alejo de mi marido riendo por sus locuras, por mucho que madurara Tuffnut siempre seguiría siendo Tuffnut... y no quería que eso cambiara.
Continuara.
Hola. Lo siento, he estado de vacaciones y sin un momento de tranquilidad para poder actualizar u.u El próximo capítulo habrá un nuevo hilo en la historia que espero que os resulte interesante n.n Tenía ganas de escribir un poco sobre Tuffnut y Heather y su problemática con el pollo, ya que es Tuff de seguro que le tiene un altar a gallina al lado del de su maza XD
Muchas gracias a los seguidores y favoritos y un agradecimiento especial a las personas que me dejan un review:
DragoViking: Si lo volvió a estropear jajaja XD pero es Hiccup no le salen las cosa bien a la primera n.n habrá que esperar a la próxima jejeje.
Airi: Ninguno de los dos han hecho las cosas bien y por ello siguen con el mismo problema y Astrid ya se está dando cuenta que hace más las cosas algo egoísta, pero aún no confía realmente en Hiccup. Si por favor neox damos ya la nueva temporada, la verdad es un buen doblaje, que últimamente hay doblajes muy malos, aunque me estoy acostumbrando a las voces originales, que no puedo esperar a que lo doblen y me lo veo en inglés jejeje
Gracias a todos los lectores.
