Anclado a tierra

Capítulo 16

Habían pasado ya una semanas dese el incidente en el que yo había decidido seguir dejando a Hiccup en el anonimato para nuestro hijo. En ese tiempo Hiccup se había volcado en el trabajo con la aldea. Ayudaba en la herrería y en la academia, además de estar organizando todo para la carrera de dragones que sería en una semana.

En todo este tiempo me había planteado si estaba bien seguir haciendo que Hiccup, solo fuera un amigo, cuando era más que evidente que él amaba a nuestro hijo. Pero seguía patente en mi esos miedos que el mismo infundo al marcharse sin ni siquiera despedirse. Quería ver como demostraba que realmente podía ser un buen padre. No espero que sea el mejor padre o marido de todo el archipiélago, pero si uno normal que decide que es más importante su familia que cualquier otra cosa.

-Hiccup -saludé a mi marido que estaba con Gobber tomando algo en el gran salón.

-Buenos días jefa -me saludó el herrero y me dejó libre el sitio al lado de mi marido y se fue a otra mesa, para dejarnos solos.

-¿Cómo van los preparativos para la carrera?

-Sin ningún tipo de contratiempo. Ya tengo a las ovejas, los lugares por donde las soltaremos, la negra ya se a concienciado de que su papel es el más importante -bromeo.

-Muy gracioso.

-Tranquila, lo tengo todo bajo control -sonrió y ese simple gesto, me hizo enrojecer, pero yo intenté reponerme antes de que él se diera cuenta de ello.

-No tienes que cargarte de trabajo Hiccup.

-No lo hago. Solo estoy dando lo mejor de mi.

-Ya lo sé... -temía que todo ese trabajo acabara superándolo nuevamente y decidiera marcharse, por eso siempre que me pedía alguna tarea por hacer le daba las tareas más livianas, pero ahora Hiccup estaba llevando tareas más complejas y en las que ocupaba casi todo el día.

-Tranquila estoy bien, de verdad -Hiccup tomó mis papeles donde tenía anotadas las tareas del día y comenzó a tachar de las tareas que iba a realizar ese día, eran demasiadas.

-Son demasiadas cosas Hiccup ¿Por qué no te tomas un descanso?

-No me hace falta Astrid. Todas las cosas que estoy haciendo me gustan, por lo que son menos trabajosas para mi. Y en un rato iré junto con Fishleg a llevar a los niños para que busquen a su dragón. El grupo de ocho años esta ansioso por esta excursión.

-Pero... -iba a volver a replicar, cuando Hiccup me puso un dedo sobre mis labios, ahora si que me sonrojé tanto que hasta Hiccup lo notó.

-Eres preciosa -se acercó a mi, pero yo me alejé un poco. No sé porqué lo hice, pero lo hice y Hiccup parecía molesto por ello, pero no me dijo nada ¿Por qué siempre se guardaba las cosas para él? ¿Por qué no decía lo que se le pasaba por la cabeza? Así sería mucho más fácil confiar en él.

-¿Tienes algo que hacer esta tarde? -me preguntó cambiando de tema.

-Tengo que revisar bien la seguridad de Berk.

-Eso lo puede hacer Eret por ti y así Eret estará ocupado toda la tarde -suspiré. La batalla entre Eret y Hiccup seguía patente. Todo Berk se había dado cuenta de la enemistad de estos dos, por lo que siempre optaba por hacerlos trabajar muy lejos el uno del otro.

-¿Y qué voy a hacer yo?

-Ven con nosotros y los niños. Nos lo pasaremos bien y podrás volar tranquila en Stormfly.

-Bueno, parece buena idea... Está bien se lo diré a Eret. Además así me aseguro que no haces nada peligroso con los niños.

-¿Cuándo te volviste tan cauta? Te gustaba el peligro.

-Ahora soy madre y tengo que ser cauta.

-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-

La vi alejarse del gran salón. Era cierto que mi esposa había cambiado mucho desde que había sido madre. Ahora toda esa pasión y su furia la demostraba en proteger y hacer feliz a nuestro hijo. Ella si que era una buena madre. Yo en cambio estaba intentando hacer lo mejor posible para intentar ser un buen padre y marido. Aunque mi esposa no me dejara ni darle un beso. Pero eso no debía hacerme caer, si no que debía averiguar el porqué y volver a intentarlo. Y esa tarde íbamos a estar juntos. Puede que si despisto a Astrid podemos "perdernos" y a lo mejor si no estamos delante de media Berk si me deje besarla.

-¿Todo bien? -volvió Gobber a mi mesa.

-Si. Creo que todo va bien.

-Creo...

-No te preocupes Gobber, si la conquisté una vez, puedo volver a hacerlo ¿No crees?

-Eres un testarudo y un cabezota, ya lo decía tu padre, aunque él también lo era -se rasco la barba con su garfio.

Me reí por lo que acababa de decir y salí del salón rumbo a la academia. En el camino me encontré con Astrid, mi esposa estaba hablando con Eret. Me acerqué, seguramente no debería, pero ella era mi esposa y el muy hijo de trol le había echado el brazo por los hombros. Cuando llegue y tras un falso saludo a Eret, aparté a mi esposa de los brazos de este.

Él no dijo nada, solo me fulminó con la mirada. Ambos nos odiábamos, pero no pasábamos de las miradas de odio porque no queríamos darle más trabajo a Astrid y debíamos comportarnos como los adultos que éramos. Cuando Astrid terminó de encomendarle la tarea que debía realizar a Eret, ambos nos alejamos. Yo la tenía tomada de la mano, pero no parecía disgustarle mi pequeño acercamiento.

-Sois como críos -suspiró mi esposa.

-Si no intentará acercarse a mi esposa, no pasaría nada.

-¿No confías en mi?

-¡Pues claro que lo hago!... pero no me fío de él -me paré en seco y ella hizo lo mismo. Aún sostenía su mano.

-Eret es un buen amigo mío, siempre lo ha sido.

-Pero él no te ve de la misma manera. Por eso no me fío de él -me acerqué un poco a ella, se tensó por unos segundos y pensé que me volvería a apartar, pero no lo hizo.

Alcé mi mano hasta su mejilla y con un suave movimiento hice que ella alzará la vista hasta encontrarse con la mía. Me acerqué un poco más a ella, ya podía sentir un leve cosquilleo en mis labios, porque la respiración de ella chocaba en esa zona. Pero los dioses parece que me odian. Escuchamos unas risas cercanas y Astrid se apartó de mi. Me sentía frustrado. Necesitaba a mi esposa, ansiaba sus labios, devorarlos hasta cansarme, pero se veía que ese no era mi destino.

Cuando llegamos a la academia, ya estaban todos los niños esperándonos. Todos estaban ansiosos por ir en busca de su compañero dragón. Mi hijo y Trish también quisieron venir y como ya me he dado cuenta Astrid no puede negarle nada a Hiccup. Nuestro hijo era la mayor debilidad de Astrid. Era gracioso ver a la vikinga más ruda de Berk en su faceta de madre cariñosa y que solo tenía ojos para mirar a su pequeño niño.

Todos nos dirigimos a los bosques de Berk donde habitaban un gran número de dragones en libertad. Yo les iba explicando a los niños, las primeras pautas que debían tener en cuenta para acercarse a un dragón. Mi hijo me miraba con admiración. Me alegraba mucho de que Astrid lo hubiera dejado venir. Me lo estaba pasando muy bien con él y no paraba de hacerme preguntas y más preguntas. Cuando dejaron de asediarme a preguntas, dejamos a los niños que andarán un poco por el bosque en busca de su dragón y nosotros nos quedamos en un claro, esperando que los niños volvieran.

-Creí que no me iban a dejar de preguntar -me senté bajo un árbol.

-Que duro es ser famoso -habló irónica mi esposa y se sentó a mi lado.

-No me fió mucho de lo que puedan hacer los niños, así que mejor voy a mirar que hacen -Fishleg se fue junto con Meatlug.

En ese momento agradecía que mi amigo se fuera para que ambos nos quedáramos solos, aunque los dos no habláramos de nada. Cada uno mirábamos al infinito, sin saber muy bien de que debíamos hablar. Pero aún así me sentía cómodo en ese silencio. Le lanzaba miradas furtivas a mi esposa. Me gustaba mirarla, pero parecía que ella hacía lo mismo. Cualquiera que nos viera diría que éramos una pareja de adolescentes inexpertos. Los dos nos miramos unos segundos para después desviar nuestras miradas.

Tras el suceso con el mapa y que fue el que hizo que Astrid decidiera que nuestro hijo debía seguir ignorando de mi existencia, los dos primeros días ella estuvo muy distante conmigo, pero después de que comenzara a trabajar en la aldea y fuera un poco más abierto con ella, se empezó a suavizar el ambiente tenso entre ambos.

Me había llevado los días trabajando y habíamos estado poco tiempo juntos, por lo que agradecía que por fin estuviéramos solos y sin el trabajo de por medio. Nos lanzamos otra mirada y mi esposa aparto la mirada y tras eso comenzó a reír y yo con ella.

-Esto me recuerda a nuestras citas. Cuándo íbamos a hacer las "rondas" en la orilla del dragón - me volvió a mirar mi esposa y yo a ella.

-Hacíamos las rondas... solo que nos entreteníamos un poco en el camino.

-¿Un poco? un día empezamos por la mañana y no volvimos hasta la noche -mi esposa se sonrojó, parecía que había recordado ese día -Deja de mirarme así -se quejó y desvió su mirada.

-¿Cómo te estoy mirando? -me acerqué hasta ella y la tome del mentón para que volviera a mirarme -me gusta mirarte. Eres preciosa y cuando te sonrojas, aún lo eres más.

-¿Eso es lo que les dices a todas? -me preguntó y sonreí.

-No, esas palabras solo las tengo reservadas para mi amada esposa -aparté un poco su flequillo de la cara y me sumergí en su mirada celeste.

Pasé mi mano libre por su cintura y la atraje hacía mi. No quería que esta vez se alejara. Solo esperaba que los dioses se apiadaran de este pobre hombre que solo quería besar a su esposa.

Rocé sus labios con los míos y me pilló de sorpresa cuando mi esposa me rodeo con sus brazos el cuello y me besó con pasión. Me costó solo unos segundos después de la sorpresa corresponderle con la misma intensidad. Parecía que ella también deseaba tanto ese beso y seguramente se aparto cuando estábamos en el gran salón porque había demasiada gente. Nos separamos por unos segundos, por la falta de aire. Casi no había recobrado el aliento, cuando volvió a besarme y yo deje que ella tomara el control. Por fin me sentía un poco más unido a ella.

-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-

Buscábamos por el bosque al que sería mi compañero dragón. Yo aún no sabía que especie debía elegir. Cuando le pregunté a Hiccup como sabría que especie debía elegir, él me respondió con un simple "lo sabrás cuando lo encuentres". Esa respuesta no me había ayudado mucho realmente.

Hiccup Haddock. Miré a mi pequeño amigo. Él quería saber quien era su padre y yo sabía quien era pero no podía decírselo, ya que teníamos determinantemente prohibido decir la verdadera identidad del dueño del furia nocturna.

Miré a Trish, iba de la mano de mi hermana Kettle. Mi pequeña hermana de seis años, su piel era pálida, de rostro redondo y aniñado estaba salpicado de pequeñas pecas que adornaban sus mejillas, su cabello y ojos eran iguales a los mío, de cabellos negro oscuro y ojos azules.

Las dos eran las mejores amigas. Para mi Trish también era mi mejor amiga y aún así cuando estuvimos viendo el retrato del padre de su primo en el gran salón, no pude decirle la verdad, aunque nadie me dijo que no podía darle una pequeña pista para que mi amiga llegara a la conclusión correcta. Escuché unos ruidos cercanos a nosotros y me puse alerta. Paré a todos y me puse delante de ellos tomando mi hacha en alto, agudicé el oído.

-¿Qué ocurré Mike? -preguntó Trish pero yo puse un dedo sobre mis labios haciendo que ella se callara.

Escuché nuevamente el ruido parecía un quejido de un dragón. me puse alerta y avancé despacio entre los arboles, hasta llegar a un claro. Había un dragón tirado en el suelo. Me asusté un poco.

-¿Chicos sabéis llegar hasta donde dejamos a Hiccup? -les pregunté.

-Si -respondió mi hermana, sabía que era muy buena orientándose.

-Tráelo aquí Kettle.

Mi hermana salió corriendo. Yo observe al dragón no entendiendo muy bien que le pasaba. Era un tifomerang y estaba tumbado en medio del claro.

-Chicos me voy a acercar un poco. Pero vosotros quedaros aquí -iban a replicar, pero les calle ante de que comenzaran con sus quejas -¡haced lo que os digo!

Parece que me obedecieron y yo guarde mi hacha, ya que tal y como nos había dicho Hiccup, no debíamos acercarnos a los dragones con un arma en mano, porque nos tomaría por una amenaza. Me acerqué con cautela hasta el gran dragón. Pisé una rama seca y este me miró, intentó levantarse, pero parecía que no podía.

-No te voy a hacer nada. Soy un amigo -hable para tranquilizar al dragón. O a mi mismo, ya que temblaba todo mi cuerpo.

El dragón intentó atacarme, pero lanzó un quejido de dolor, así que desistió de su intento ¿Estaba herido? Aún temblando me acerqué un poco más a él y tiré lejos mi hacha que llevaba guardada en la espalda para que este supiera que no era una amenaza y solo quería ayudarlo.

-Si estas herido te curaremos -alcé mi mano y me acerqué con cuidado, ya me quedaba muy poco para llegar hasta él.

Desvié mi mirada, tal y como nos había enseñado Hiccup y esperé a que el dragón terminara de acercarse y así lo hizo. Mi cuerpo dejó de temblar y miré al dragón, ahora si me acerque y lo acaricie y este cerró los ojos por el contacto, aunque volvió a quejarse. Me dispuse a mirar al dragón, este movió una de sus alas y dejo ver que debajo había un bebe dragón.

-¿Es tu bebe? -me agaché y miré al bebe. Este parecía estar bien y me lanzó una pequeña bola de fuego lo que hizo que me chamuscara mi camisa. Mi madre no iba a estar contenta con que me estropeara mi camisa, pero ya lidiaría con eso en su momento.

Otro quejido por parte del dragón más grande, me hizo volver a mi tarea de revisar al dragón. Este dejó que lo revisara, hasta que encontré por fin la herida. Mis ojos se abrieron como platos. Nunca había visto una herida como esa. Era enorme y abarcaba casi todo el cuerpo del dragón. Parecía que tenía estacas de madera clavadas en su estómago. Sus heridas sangraba mucho ¿Cómo ha podido pasarle eso?

Me dejé caer de rodillas al suelo. No podía hacer nada por él. Nadie podía hacer nada por él. Ese dragón estaba acabado. Escuché pasos a mi espalda, corrían hacía mi, pero no sabía quien. Me dí la vuelta y vi que era Hiccup. Mi hermana los había llevado hasta ahí. ¿Hiccup podría salvarlo?

-¿Estás bien Mike? -Hiccup me ayudó a levantarme, pero yo solo señalé hacía el dragón moribundo.

-¿Pu... puedes salvarlo? -le pregunté, aunque sabía que su respuesta no iba a ser la que yo esperaba.

Era pequeño aún y si creía en que había veces que se podían arreglar las cosas casi por arte de magia. Pero también estaba creciendo y con ello me daba cuenta de que los cuentos que nos contaban de pequeño, solo eran burdas bromas de lo que era realmente la vida.

Hiccup se acercó al dragón y este se sorprendió tanto como yo. Me miró y negó con la cabeza. Parecía tan afectado como yo.

-¡Por thor! -exclamó Astrid cundo llegó a nuestro lado -¿Cómo ha podido pasar esto?

No supe bien cuando pasó, pero sin darme cuenta comencé a llorar desconsoladamente. Nunca había vivido una situación parecida, nunca había visto la muerte tan de cerca como ahora. Astrid me abrazó y me tapó la cara para que dejara de mirar al dragón moribundo. Como niño que era dejé que me abrazara y consolara, aunque en ese momento no tenía consuelo alguno. Astrid me alejó de allí y me llevó junto a mis amigos y hermana. Ellos me abrazaron con fuerza.

-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-

Mi esposa se acercó a mi. Y se puso a examinar al dragón al igual que yo. Los tres estábamos espantados, por la agresividad de la herida que mostraba el dragón.

-¿Cómo ha podido pasarle esto Hiccup?

-No tengo ni idea.

-Nadie ha entrado en Berk. Tenemos bien adiestrados a los terrores terribles, para que nos avisen cuando llega un intruso -me informó mi amigo Fishleg.

-Si y Eret hace rondas casi todo el día viendo que todo este en orden.

-Debemos revisar a los terrores terribles, por si falta alguno o si los han herido. Si nadie ha entrado es posible que ella haya venido volando, desde alguna isla cercana huyendo de los tipos que le hayan hecho esto. Es imposible que haya sido alguien de Berk. Hace ya mucho que la gente de aquí acepto a los dragones.

-Protegiste bien a tu bebe -Astrid acarició con ternura a la dragona y tomo al bebe dragón en brazos -cuidaremos muy bien de él, no dejaremos que le pase nada malo.

La dragona lanzó un gemido de dolor, aunque parecía satisfecha de saber que su bebe iba a estar bien.

-Fishleg, ya sabemos que ella no se va salvar, porque no le evitamos más sufrimiento -mi esposa agarró al bebe que aún quería estar cerca de su madre.

-Si, tienes razón -mi amigo buscó en su morral y saco una botellita con un líquido azul en su interior.

-¿Qué es eso? -pregunté.

-Es adelfa azul concentrada. Para nosotros es doloroso hacer esto, pero para ella será un gran descanso.

-¿Qué efecto tiene? -pregunté, aunque tenía una idea de que me iba a responder mi amigo.

-Matar. pero no es doloroso, tiene tan cantidad, que los mata al instante. Hice esto cuando tuvimos un accidente con un dragón. Este acabo muy mal herido y sufrió mucho, por eso hice esto... lo siento chica, pero con esto descansarás por fin.

Astrid alejó al bebe de su madre y este chilló, como si supiera lo que iba a ocurrir. Fishleg abrió la boca de la dragona y le dio la poción. Tal y como dijo mi amigo, en cuanto la dragona trago el líquido cerró los ojos. Apreté los puños, eso no iba a quedarse así. No iba a permitir que una cosa como esa volviera a ocurrir.

-Astrid reúne a todos los niños del grupo y llevalos a un lugar seguro hasta que veamos que no hay ningún intruso. Fishleg trae al consejo al gran salón. Yo iré con Eret a revisar todos los puestos de vigilancia. Nos vemos todos en el gran salón en un rato.

Los dos obedecieron y salieron corriendo a hacer sus tareas. Yo me acerqué a la dragona ya muerta y puse mi mano en su cabeza.

-Después vendré a por ti y te daremos un entierro digno.

Sabía que no podía escucharme, ella estaba muerta. Pero igualmente hable con ella. Quería que supiera que no la dejaríamos ahí tirada, como si su existencia no sirviera para nada.

Parecía que comenzaban los problemas y los enemigos de los dragones volvían a la carga, debíamos ser cautos, no quería pérdidas como la ultima que tuve. A lo mejor si no hubiera sido tan cabezota y hubiera hecho caso a mi padre, en ese momento él estaría aún a mi lado y no en el valhalla. Pero no era momento de pensar en el pasado, debía de concentrarme en el presente.

-Esta vez lo haré bien papa. Un jefe protege a los suyos.

Continuara

Hola. Aquí esta el nuevo hilo para la historia, cazadores de dragones. Y nuestro Hiccup comienza a tomar un poco de su liderazgo. Este capi ha sido cortito, pero espero poner la continuación pronto, tengo que aprovechar ahora que tengo poco trabajo XD

Muchas gracias a todos los seguidores y favoritos! y mi especial agradecimiento a las personitas que se toman un tiempo para mandar un review!

-DragoViking: Todavía no lo perdona del todo, aunque le guste besarlo XD Pero ahora las cosas van a ir cambiando por la nueva situación. La verdad me divertí mucho con la parte del pollo. Es Tuffnut creo que quiere demasiado a gallina como para comer pollo XD

-RoxFiedler: Volví, las vacaciones con mucha gente es un caos XD Y esta vez no me he tardado tanto jeje. Por ahora seguirán así, aunque les queda poco, pero ahora también hay una nueva situación que deberán afrontar. Muchas gracias por tu mensaje n.n

Gracias a todos los lectores!