Anclado a tierra

Capítulo 17

Eret y yo revisamos todos los puestos de vigilancia y no había ninguna baja. Todos los terrores terribles estaban en su puesto y en perfectas condiciones. Tras mirar cada punto de Berk y no encontrar a ningún sospechoso, le dimos un entierro digno a tan increíble criatura como lo era un tifomerang y tras eso, todo el consejo nos reunimos en el gran salón para ver que haríamos frente a una nueva amenaza contra nuestra forma de vida.

-Necesitamos más vigilancia -hablo mi primo Snotlout.

-También necesitamos pensar en quien puede ser nuestro enemigo -le siguió mi esposa -de los renegados somos buenos vecinos, lo cazadores de dragones hace ya mucho que los derrotamos, Dagur... aunque a veces es impredecible hace años que cambio su forma de ser completamente, por lo que dudo mucho que haya hecho tal atrocidad y también está...

-¿Drago? -terminé la lista de nuestros enemigos, ayudando a mi esposa.

-Drago hizo mucho daño a Berk.

-Puede ser cualquiera de ellos, o puede ser un enemigo nuevo -aporté mi punto de vista.

-Sea quien sea debemos investigar. Tenemos que ser nosotros el que sepa de este enemigo, antes de que intente atacarnos. Debemos proteger a nuestra aldea -pronunció mi esposa y todos la vitorearon. Me sentía orgulloso de ella y de lo que había conseguido.

Escuchamos un ruido en el salón y todos nos alertamos, cada uno tomo un arma. Mi esposa pidió calma, no podía haber nadie allí o por lo menos nadie que no fuera de Berk. Mi esposa agudizo el oído y fue hasta una mesa desde donde se escuchaban unos susurros. Al llegar miró debajo de esta.

-¿Qué estáis haciendo aquí? -preguntó molesta.

-Na...na...nada mama -de debajo de la mesa salieron Hiccup, Trish y Mike.

-¡Quiero una buena explicación!

-¡Queremos ayudar! -chilló Trish.

-Queremos ser útiles -termino Mike.

-¿Queréis ayudar? -los tres niños asintieron -pues creced y ser felices, esa es la mejor forma en la que podéis ayudarnos.

-¿Por qué? Nos protegéis... ¿Y para qué? Nos hacéis ver que la vida es algo bonito ¡pero no lo es, es cruel! ¿Por qué le hicieron daño a ese dragón? -Mike se veía aún afectado, era muy pequeño y lo que acababa de vivir era complicado de entender -yo creía que todo el mundo era como Berk. Que querían a los dragones, pero no es así.

-Las cosas nunca son como deseamos que sean Mike. Os protegemos porque sois niños y la infancia es la época en la que lo único que os debe preocupar es jugar y aprender -Astrid se agachó para estar a la misma altura que el niño -Cuando creces te das cuenta de que las cosas no son tan bonitas y maduramos. Tu has vivido algo duro, has visto la muerte de cerca y has madurado antes de lo que deseamos, pero eso no debe obsesionarte. Si no que debes seguir en tu papel de jugar y aprender ¿Qué es lo que quieres ser Mike?

-Quiero pertenecer a la guardia de Berk y ser un jinete de dragón.

-Ya me he dado cuenta que tienes corazón de guerrero. Eres listo y seguro que entiendes que tú ahora no puedes estar aquí con nosotros. Debes crecer, fortalecerte y entrenar muy duro para estar en esa mesa junto a nosotros. Lo que si puedes hacer ahora y es algo que ya lo haces es proteger a los más pequeños, para que ellos crezcan felices.

Sonreí. Nunca imaginé que mi esposa pudiera ser tan dulce y cariñosa. Se notaba que había sido madre. Ya que para ella los niños eran invisibles y nunca les prestaba mucha atención.

-Siempre es así, los más mayores deben proteger a los más pequeños.

-Esta bien... pero... ¿Qué vais a hacer con el tifomerang bebe? -Mike miró hacía la mesa donde estaba el pequeño dragón.

-¿Lo quieres? ¿Quieres que ese sea tu dragón? -le preguntó mi esposa poniendo sus manos en los hombros del pequeño que sonrió algo más calmado.

-Si.

Mi esposa me miró y yo tomé al pequeño dragón y lo lleve hasta el niño. Mike extendió los brazos y yo puse al dragón en sus brazos, en cuanto lo tuvo en sus brazos lo abrazo con cariño. Lo mejor para ese dragón en esos momentos era que aquel que lo había encontrado lo cuidara y estaba seguro de que el pequeño lo iba a hacer bien. Mike aunque solo tenía ocho años tenía alma de guerrero tal y como había dicho mi esposa, por ello le gustaba proteger y batallar por los más pequeños, por eso estaba más que seguro que sabría darle el cariño y la disciplina que ese tifomerang necesita.

-Es pequeño, tienes que protegerlo. Yo cuide a un bebe de tifomerang hace un tiempo, así que te daré algunos consejos sobre estos dragones, son impresionantes pero también muy caprichosos.

-Gracias -el niño sonrió al bebe dragón que comenzaba a morder su camisa.

-Y ahora podéis marcharos todos... y por cierto os pondré un castigo a los tres por haber husmeado en lo que no os concierne -Mi esposa se levanto y miró sería a los tres niños.

Mi esposa era toda una madre, era dulce y cariñosa, pero también sabía como hacer que los niños le hicieran caso y la temieran. Los tres salieron del gran salón y yo miré a mi esposa sonriendo.

-¿De qué te ríes? -preguntó molesta.

-Eres una buena madre Astrid - parece que mi esposa no esperaba tal revelación por mi parte y acabo con un leve sonrojo en sus mejillas por el cumplido que le acababa de hacer y yo aproveché para pasarle un brazo por los hombros y volver a nuestros sitios en la mesa para proseguir la reunión.

-¿Dónde nos quedamos? -pregunté, ya había perdido el hilo.

-Debemos encontrar a nuestro enemigo, antes de que él a nosotros y proteger a nuestra aldea -me recordó Ruffnut, el tema que estábamos abarcando antes de que aparecieran los pequeños.

-Debemos investigar -prosiguió mi esposa.

-Podemos acercarnos a las islas cercanas, para ver si encontramos algo -apoyé a mi esposa.

-Ya es tarde, por lo que propongo que hoy vayamos a las islas más cercanas a Berk. Si esa dragona voló hasta aquí con esa lesión, no pudo ser de muy lejos. Y si no encontramos nada, mañana a primera hora iremos a inspeccionar algunas islas más alejadas incluso podemos visitar a los renegados para saber si ellos han tenido algún problema similar al nuestro.

-Es buena idea -apoyó Tuffnut seguido de un largo suspiro.

-Haremos grupos de trabajo. En Berk seguiréis con vuestro trabajo habitual sin ningún tipo de cambio. Fishleg, quédate y haz algo con los niños en la academia, no quiero que hagan algo estúpido o que los ponga en peligro -mi amigo asintió -Para explorar iremos Hiccup, Snotlout, Eret y Valka... Tuffnut, tú te quedarás encargado del trabajo de Eret mientras él esté fuera. Me hubiera gustado que vinieras con nosotros pero sé de sobra que no te quieres separar de tu embarazadita Heather, así que no quiero a alguien distraído y preocupado.

-¡Te quiero Astrid! -Mi amigo exclamó y se levantó para darle un fuerte abrazo a mi esposa. Este Tuffnut, nunca dejaría de sorprenderme. Parecía que su suspiró era signo de su desgana ante el hecho de tener que alejarse de Berk.

-Astrid yo quiero ir. Necesitas a alguien más y yo soy el indicado para ello -Gustav hablo con seriedad. Había crecido mucho, ya no tenía nada del pequeño niño desvalido, aunque seguía siendo algo creído y pretencioso, era Gustav al fin y al cabo.

-Esta bien... Splitelout se encargará de los jinetes de dragones mientras Gustav esté fuera.

-Yo también quiero ir Astrid -alzo la mano Ruffnut -los niños se van a quedar con Fishleg y mami necesita acción.

-¡Ruffnut no quiero que vayas! ¡Puede ser peligroso! -se quejo mi primo.

-Snotlout no te estoy pidiendo permiso ¿Peligro? ¡me encanta el peligro y lo sabes! Te casaste conmigo y sabes que me gusta lo alocado y peligroso. Llevo fuera de juego más de cinco años. He sido una buena esposa y madre. Pero yo no puedo ser una esposa de casa encerrada limpiando por siempre Snotlout ¡Soy una jinete de dragones! ¡No pienso encerrarme en casa si hay algo que pueda ser una amenaza para Berk!

-Ruffnut, estás dentro ¿Mami necesita acción? -mi esposa alzó el puño hacía su amiga.

-Mami necesita acción -ambas chocaron el puño. Aunque mi primo parecía molesto por la situación.

-Abrase visto ¡Que las mujeres den órdenes a los hombres! ¡Si Stoick levantara la cabeza! -exclamó un hombre mayor. Siempre había en Berk algún viejo cascarrabias y que, por su debida "experiencia" no podíamos excluir del consejo. Pero no por ello iban a dejar que despotricara sobre quien a penas conocía.

-¿Crees conocer a mi padre? Porque no tienes ni idea -Me levante de mi asiento y encaré al hombre que miraba con odio a mi esposa y Ruffnut -Si mi padre levantara la cabeza, estaría más que orgulloso de que su nuera sea tan buena jefa. De que lleve tan bien todo el trabajo y que cuide a Berk tanto como lo hacía él. No hables de lo que no sabes -golpee la mesa con las manos y me quede apoyada en la misma mirando al hombre mayor que había cambiado su ángulo de visión para mirarme a mi de la misma manera que lo había hecho a las dos mujeres.

-¿Y si viera en lo que te has convertido? -el hombre pronunció esas palabras, que me parecen que estaban muy fuera de lugar en esos momentos en los que debemos centrarnos en nuestro enemigo y no en problemas que eran personales y a él no le concernía, pero puede que me lo hubiera ganado y que lo que callaban todos los aldeanos de Berk al verme pasar fuera exactamente esas palabras que me acababa de pronunciar el hombre que estaba frente a mi.

-No estaría muy contento conmigo -respondí sincero con una sonrisa amarga, ya que de haber estado vivo mi padre puede que todo lo ocurrido se hubiera dado de una forma diferente.

Estaba claro que mi destino era ser el jefe de Berk, tarde o temprano hubiera acabado tomando la jefatura de Berk, pero siempre me imagine ese momento con la ayuda incondicional de mi padre a mi lado guiándome en lo que debía de hacer para cuidar de la aldea que él tanto amaba. Ahora me arrepiento de todas esas veces que mi padre me decía que pasáramos más tiempo juntos para explicarme los detalles de su trabajo, ya que cuando esto pasaba yo solía escabullirme en cuanto el desviaba su mirada de mi.

No había sabido cuidar de la aldea que me vio nacer, no había sabido cuidar de mi esposa e hijo, había fallado, pero había aprendido mucho durante mi viaje y había aprendido mucho en mi vuelta. Había visto como trabaja mi esposa por la aldea, como había volcado toda su pasión y fuerzas en criar a nuestro hijo y en proteger a nuestra aldea. El aprendizaje era algo que comenzábamos de pequeños y que se alargaba a lo largo de toda nuestra vida. Por lo que había aprendido la lección por mi gran fallo.

-¡Se acabó! -exclamó mi esposa mandándonos a callar ambos -¡No quiero ni una sola palabra más!... Debemos marcharnos antes de que se haga tarde.

-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-

Tras organizar bien todo, los encargados de ir a explorar alzamos el vuelo, en busca de las islas más cercanas. En primer lugar fuimos a isla dragón, al llegar descendimos, pensamos que lo mejor era ir a pie por si había cazadores de dragones que no nos vieran.

Durante todo el camino noté a Snotlout y Ruffnut serios. Yo sabía como se sentía Ruffnut, por algo también soy una mujer y madre y aún a pesar de todo ello no me deje llevar por las supuestas obligaciones de una mujer casada, si no que necesitaba seguir siendo quien yo era.

Descendimos en la isla y necesitábamos abarcar toda la isla en poco tiempo, ya que teníamos otra isla cercana que explorar antes de que anocheciera. No me gusta que nos separemos, pero sería lo mejor para abarcar más terreno en poco tiempo.

-Haremos dos grupos para explorar -informé a mis amigos. Estábamos Valka, Ruffnut, Snotlout, Eret, Gustav Hiccup y yo, por lo que haría un grupo de cuatro y otro de tres -Gustav, tú vendrás conmigo y con Hiccup.

-Astrid, yo prefiero ir contigo -hablo Eret.

-Prefiero teneros separados Eret -contesté mirando a mi marido y luego a él.

-Lo veo bien. Hiccup puede ir con el otro grupo.

Suspiré, tenía suficiente tratando con los niños pequeños y Eret era peor que todos ellos. Parecía que cuando hablé con Eret se había relajado un poco la tensión entre ambos, pero debido a lo ocurrido con mi decisión de seguir sin vivir con Hiccup como marido y mujer, este había vuelto a su odio sin sentido hacía mi marido y ya me estaba cansando tener que pelear cada vez que debía hacer un grupo de trabajo.

-Cada grupo debe tener a alguien muy especializado en dragones, por ello Valka e Hiccup, van en diferentes grupos.

-¡Esta bien, todos hagan lo que les ha pedido Astrid! Gustav con nosotros -Hiccup tomó la iniciativa y lo agradecí bastante, ya que Eret no siguió protestando por todo y cada uno pudo ir a investigar su parte de la isla.

Cuando nos alejamos del otro grupo, el silencio reinó entre nosotros, estábamos concentrados en nuestra labor de investigar la isla, Teníamos poco tiempo antes de que anocheciera y debíamos ser rápidos.

Yo misma hice así los grupos, aunque lo hice sin pensar. Hacía unas horas me había besado con Hiccup. Si pensaba bien en nuestra relación en estos momentos ¿En qué punto estábamos? Ambos nos amábamos, aunque aún no podía confiar en Hiccup, por ello vivimos separados, pero a pesar de todo no podía evitar dejarme llevar por él y le dejaba que me besara ¿Qué clase de esposa extraña era? Ahora me sentía incómoda estando con Hiccup, por lo menos no estábamos solos, iba Gustav con nosotros dos. El chico había crecido, pero podía llegar a ser igual cargante que cuando era un niño, aunque como jinete era bueno y hacía muy bien su trabajo. Por ello lo añadí a mi grupo.

-Parece que Ruffnut se ha enfadado mucho con Snotlout -mencioné, necesitaba hablar de algo para poder callar mis propios pensamientos.

-Si, parece que tendrán algo de lo que hablar -me respondió Hiccup.

-Por eso he preferido que su grupo sea de cuatro, no quiero que se distraigan y se encuentren con los causantes de la muerte de ese tifomerang. Podría ser peligroso.

-Has hecho bien. Ya sabemos como son esos dos. Son capaces de distraerse aún teniendo a toda una armada frente a ellos -sonreí, mi marido tenía mucha razón, esos dos eran así de especiales, ambos podían ser muy distraídos a veces. Solo esperaba que esta vez no fuera así, aunque estaba más tranquila de que Valka fuera con ellos, ya que Valka sabía amansar a las fieras.

Parecía que todas las parejas tenían sus problemas. Bueno menos Tuffnut y Heather que en esos momentos estaban como en una nube y todo era maravilloso para ellos y no era para menos con el embarazo de mi amiga.

Sentía algo de celos ya que yo no tuve un marido preocupado por mi a mi lado durante el embarazo, pero aún así estaba muy contenta por ellos dos y por ello también dejé de lado a Tuffnut para que no se viera obligado a dejarla sola durante las expediciones de exploración.

-Seguramente habrá un ambiente algo tenso con esos dos enfadados -mi marido se puso delante de mi y aparto una rama sobresaliente de un árbol para dejarme pasar.

-En nuestro grupo también hay un ambiente tenso -Gustav nos miró a ambos -ya que los tres sabemos que somos un triángulo amoroso.

Tanto mi marido como yo nos paramos y miramos al chico ¿Triángulo amoroso? ¿A qué se refería? ¿Desde cuando ellos tres eran un triángulo amoroso?

-Es evidente que no puedes vivir sin mi Astrid. Por eso me has elegido para ir contigo en tu grupo. Te sientes cómoda conmigo, te sientes protegida si voy contigo. No puedes resistirte a Gustav... algo natural por otra parte -el chico se señaló a todo él y yo sentí arcadas. Había sido una mala idea elegir a Gustav ya que el chico era más cargante que buen investigador.

-¿Estás coqueteando con mi esposa delante de mi Gustav? -preguntó mi marido, más que divertido por la situación.

-No estoy coqueteando. Ya la he conquistado.

Hiccup, no pudo más y comenzó a reír a carcajadas. Gustav lo miró algo contrariado por su reacción y yo realmente no sabía que hacer. Tenía gana de matar a los dos. Realmente tenía que haber hecho los grupos separando a las mujeres de los hombres.

Los hombres eran los seres más idiotas e incomprensibles del mundo ¿Cómo podían sobrevivir? Seguramente porque nosotras los cuidábamos como si fueran niños, ya que parecían que los hombres no dejaban su infancia atrás nunca. Solo esperaba que mi hijo no acabara así. Seguro que no, era mi hijo, ya era el más listo de todos los hombres de Berk juntos.

Suspiré y avancé dejando atrás a los dos chicos, que cuando me vieron avanzar me imitaron, aunque Hiccup aún reía. Miré a mi marido haciendo que él se callara por completo. No era momento de bromas.

-Estamos en una misión -recordé a ambos "amablemente" haciendo que ambos volvieran a centrarse en lo que estábamos haciendo.

-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-

Andábamos pasando por el bosque. Eret aún seguía molesto por no estar en el grupo de Astrid y aunque no lo exteriorizaba se le notaba serio y lo pagaba con cada rama que se ponía cerca de él.

Pero yo tenía mis propios problemas y era un marido muy enfadado conmigo por querer ir en esta misión, por lo que y según creía él, era demasiado peligroso para mi. Mi punto de vista era totalmente opuesto al de él no había nada de peligroso en ir a una exploración.

Iba concentrada en mis propios pensamientos que acabé tropezado con una de las ramas que Eret había cortado para dejarnos el paso y aplacar su furia. Me quejé desde el suelo por mi torpeza, no debía estar distraída. Mi marido vino a socorrerme y me tendió la mano para ayudarme.

-Estoy bien -me ayudó a ponerme de pie y seguimos explorando, pero ahora mi marido se quedó a mi lado.

-Tenías que haberte quedado en casa Ruff -me habló molesto -puedes hacerte daño.

-Yo soy una jinete Snotlout, solo he tropezado.

-También puedes ser una jinete en Berk.

-Snotlout creí que te casaste conmigo porque me querías a mi tal y como era. No para tener a un ama de casa -me alejé de mi marido y avancé hasta estar al lado de Valka. No aguantaba más las tonterías de mi marido.

Tras la ronda de reconocimiento volvimos al lugar donde nos separamos para ver que el otro grupo tampoco había encontrado nada, por lo que nos apresuramos a la segunda isla ya estaba atardeciendo y teníamos poco tiempo.

Al llegar pensé qué Astrid haría los mismos grupos e iba a pedirle que cambiara a los grupos. Necesitaba un rato lejos de mi querido marido, pero esta me sorprendió cuando se hizo escuchar por encima de todos formando dos nuevos grupos.

-Las mujeres por una lado y los hombres por el otro -sonreí parecía que mi amiga también estaba harta de su marido.

-Me parece genial Astrid -le respondí entusiasmada con su decisión.

-¡No podéis ir vosotras solas! ¡Esto es peligroso! -mi esposo volvió a la carga.

-¿Me estás diciendo que nosotras somos unas pobres mujeres desvalidas, que no serán capaces de librarse de unos indeseables cazadores de dragones? -Astrid puso los brazos en sus caderas, se le notaba muy enfadada y todos sabían lo que era la jefa enfadada.

-Estaremos bien chicos -Valka nos paso sus brazos por los hombros a cada una.

-Moveos tenemos poco tiempo -ordeno Astrid. Me gustaba que mi mejor amiga fuera la jefa.

Nos alejamos de los chicos y no pudieron decir que no a una orden directa de la jefa de Berk. Ya que aunque Hiccup había vuelto no había tomado su puesto como jefe. Si se fue porque no le gusto su trabajo como jefe hacía bien con no tomar su puesto. Era lo mejor para todo Berk y para Astrid que solo luchaba por el futuro de su hijo.

Fue complicado, pero todos los jinetes la apoyamos para conseguir convencer al consejo de Berk para que aceptara a Astrid como jefa. Aunque esto fue posible, porque Snotlout y yo habíamos tenido una niña y dado a que no se sabía si iba a haber posibilidades de que tuviéramos un niño por lo que aceptaron a Astrid ya que ella había tenido un niño, era el heredero y primogénito del antiguo jefe.

-¿Qué ha hecho el tuyo? -le pregunté a mi amiga.

-Ser un hombre -me respondió y yo reí. Parecía que ambas nos estábamos cansando de los hombres -al final tuve que reconsiderar un poco más la vida de Rose y sus amigas.

-Somos débiles Astrid.

-No, yo no lo soy.

-Se te cae la baba cuando papi esta con su hijo, así que no te hagas la guay conmigo hermana -le dí un leve golpe en el brazo.

-¿Qué es eso? -preguntó Astrid y al principio pensé que era solo para evitarme y cambiar de tema, pero después me di cuenta que de donde señalaba había unas cuerdas tiradas por el suelo que se mezclaban entre la yerba.

-Parece una trampa -Valka miró con cuidado y comenzó a tantear con su bastón por el suelo, hasta que salto una trampa y salieron del suelo unas estacas de madera.

-Eso, si que ha sido peligroso -sentencié algo preocupada ahora por el estado del imbécil de mi marido.

-Realmente muy peligroso. Puede estar todo lleno de trampas -Astrid también parecía preocupada, aunque por lo menos Hiccup era más listo que mi marido. Hasta una piedra era más inteligente que mi marido.

-Debemos mirar con cautela, no piséis nada. Coger un palo o algo para que os vaya marcando el camino -Valka tomó un par de ramas de árboles que había por el suelo y nos la paso.

-¿Valka crees que debemos ir a por los chicos? -preguntó Astrid, se me adelantó ya que yo también iba a decir lo mismo.

-Mi marido es un torpe -tenía que decirlo, estaba muy preocupada.

-Hiccup es muy cuidadoso, pero si acaban golpeándose con Eret otra vez... Valka tenemos que ir con ellos.

-Chicas, tranquilas ¿No estabais tan cansadas de los hombres?

Las dos nos miramos y nos sonrojamos por sentirnos al descubierto. Si, los hombres eran unos imbéciles, pero al fin y al cabo eran nuestros imbéciles y los amábamos.

-Estarán bien y además necesitamos terminar la ronda y volver, ya esta oscureciendo.

Valka tenía razón, aunque eso no nos quitaba la preocupación, pero debíamos concentrarnos o nosotras seríamos las que acabaríamos heridas por alguna trampa. Los dragones iban detrás nuestra guardando nuestras espaldas.

Llegamos a un pequeño claro y vimos restos de cuerdas y redes rotas, además de sangre. Mucha sangre.

-¡Esto es horrible! -Valka negó con la cabeza.

-Puede que haya sido aquí donde hirieron al tifomerang -hablo mi amiga mirando cada rincón del lugar donde nos encontrábamos.

-Puede ser -Valka comenzó a examinar la red que estaba rota -Parece que accionó una trampa y se vio herida y atrapada. Habrá utilizado sus últimas fuerzas para librarse de la red y llegar hasta Berk.

-No entiendo como pudo ser capaz de lograr eso con la herida que tenía -mi amiga se puso junto a su suegra examinando la red rota.

-Eres madre. Por salvar a tu hijo lo harías todo y eso hizo esa dragona. Rasgo como pudo la red, tomó a su hijo y lo salvo, realizó bien su cometido.

-A pesar de encontrar todo esto aún no sabemos con quien estamos tratando y no me gusta que hayan actuado tan cerca de Berk -Astrid dejo caer la red que había examinado.

-Mañana tendremos que ver si tenemos más suerte en las demás islas y encontrar a los responsables de esto -hablo Valka decidida.

-¡Si mañana de nuevo iremos las chicas al ataque! -exclamé e hice reír a las otras dos -y ahora vamos a ver que nuestros idiotas estén bien por favor.

-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-

Las tres montamos en nuestros dragones y fuimos al sitio donde nos separamos, pero al llegar aún no estaban ellos y eso nos puso algo inquietas. Mire a mi suegra, esperando que ella nos dijera que hacer, ya que podía razonar más que Ruffnut o yo, sobre que debíamos hacer.

-Quedaros aquí por si llegan y yo voy a mirar por la dirección en la que ellos se alejaron. Estad alerta -mi suegra montó en su dragón y alzó el vuelo.

-¿Estarán bien? -me preguntó Ruffnut.

-Seguro que si -respondí, pero igualmente me sentía inquieta, aunque Hiccup era cuidadoso, también era muy torpe a veces.

Llevábamos un rato esperando, cuando por fin escuchamos los sonidos de aleteos y había uno en particular que supe que era de Toothless. Las dos miramos al cielo, ya estaba oscuro. Descendieron y sentí que mi corazón se paró al ver a mi marido sobre Toothles, se agarraba un costado y sangraba.

-¡Hiccup! -corrí hacía él preocupada -¿Qué ha pasado?

-Una trampa se accionó y no la vi. Gracias a Eret que me empujo a tiempo, no me llego a herir de gravedad. Solo es un rasguño.

-¡Por thor!... ¡Hiccup estás sangrando, no puede ser solo un rasguño -me preocupe bastante -tenemos que volver a Berk.

-Hijo ¿Puedes ir tu solo en Toothles? -preguntó Valka. También parecía preocupada.

-Si, claro -se quejó un poco, estaba aparentando que estaba bien para que nos preocupáramos por él, lo sabía porque ya lo conocía muy bien y eso era muy típico de Hiccup.

-No vas a ir solo -me monté en Toothles y le obligue a ir detrás. Ya que yo no podía agarrarme en él -Stormfly síguenos -ordené a mi dragona y alcé el vuelo. No había montado mucho en Toothles, pero sabía lo básico para poder montarlo.

Hiccup se agarró a mi cintura y enterró su cabeza en mi cuello. Era reconfortante el tenerlo así, aunque quería llegar lo más rápido posible a Berk para que Gothi pudiera atender la herida de Hiccup.

-¡Vamos Toothless, sé que puedes ir más rápido! -anime al dragón, este me hizo caso y aumentó su velocidad dejando atrás a nuestros amigos y a mi propia dragona.

Ya veía a lo lejos Berk, estaba deseando de llegar con Gothi y que curara a Hiccup, esperaba que no fuera mucho. Ahora me sentía un poco culpable, tendría que haber ido en el mismo grupo que mi marido para así evitar que él resultara herido, aunque agradecía mucho a Eret por haberlo salvado.

Los hombres eran tontos, idiotas, infantiles y solo ellos sabían como enfadarnos hasta el punto de querer matarlos, pero aún así y a pesar de todo, tal y como había dicho Ruffnut, ellos eran su debilidad. Y yo era muy débil ante mi marido. Solo me hacía la fuerte, porque estando él cerca era débil, lo necesitaba más que a nada en el mundo. Sus besos, sus abrazos, todo de él. Por ello me sentía tan inquieta. Ya estábamos muy cerca de Berk, solo deseaba que no fuera mucho la herida de Hiccup.

-Hiccup, ya estamos cerca -pase una de mis manos detrás intentando encontrar la de Hiccup, al llegar me encontré con la mano que Hiccup tenía en su costado, estaba muy caliente y mojada, cuando miré mi mano vi que estaba manchada de sangre. Eso era demasiado para solo un rasguño.

Continuara.

Hola. Lo siento, hoy se queda por aquí XD No tardaré en el próximo... o eso espero.

Bueno espero que nadie se sienta ofendido porque este capítulo las chicas se hayan enfadado mucho con sus maridos y se dicen cosas no muy bonitas de los chicos. Solo he intentado mostrar lo que he visto cuando los matrimonios se enfadan XD y que siempre se acaba con esa frase de "todos los hombres son iguales" y al igual pasa al revés cuando dicen "todas las mujeres sois iguales" pero al fin y al cabo tanto hombres como mujeres somos todos iguales y cuando nos enfadamos decimos cosas que no pensamos realmente, cuando nos enfadamos podemos ser tanto hombres como mujeres los más irracionales. En definitiva solo era un poquito de humor n.n

Muchas gracias a todos los favoritos y seguidores! y a las personitas que se toman un ratito en dejar un review un agradecimiento muy especial para ellos! que los adoro 3!

RoxFiedler: Muchas gracias por tus palabras! me alegro de que te haya gustado el capítulo anterior y espero que este también haya sido de tu agrado :) ahora con lo que viene Hiccup será más Hiccup, un líder no puede dejar de ser lo que es.

Airi: El capítulo anterior fue más corto de lo que suelo hacerlo XD me pillaste jajaja El niño más listo será Mike porque es el que tiene ocho años y será la cabeza pensante del grupo. Muchas gracias por tus halagos, la verdad que me esfuerzo mucho por mejorar y aunque sé que aún tengo muchos fallos espero poder seguir mejorando :)

DragoViking: Aparecieron los cazadores de dragones. Pero eso sera bueno para Hiccup y que este quiera volver a ser el líder.

Gracias a todos los lectores!