Anclado a tierra

Capítulo 18

Tras visitar a Gothi pudimos ver que la herida de Hiccup no era tan grande como pensábamos, realmente si era solo un rasguño, pero parece que la trampa tenía algún tipo de veneno echado sobre ella, que tenía el efecto de no dejar sanar para así hacer más daño. Por ello Hiccup no dejaba de sangrar. La misión de ese veneno era matar, por muy pequeña que fuera la herida.

Gothi para contrarrestar los efectos del veneno le hizo una densa pasta con una mezcla de yerbas y la hecho sobre la herida dejándola como si fuera una costra sobre la piel y taponando la herida. Debíamos de estar pendientes, esperaba que la mezcla de Gothi fuera mucho más efectiva que la que llevaba esa trampa.

Nuestros nuevos enemigos no solo cazaban, si no que mataban a los dragones. Temía por la vida de los aldeanos de Berk y el bienestar de mi pequeño niño que aún era muy pequeño incluso para tomar un hacha entre sus manos. Era demasiado pequeño para saber incluso que era realmente un enemigo. Para él sus enemigos eran los niños que le decían pequeñajo y esperaba que siguiera siendo así y no fuera como lo ocurrido con Mike, que el chico parecía haber crecido de golpe después del impacto de ver a ese Tifomerang moribundo.

Entré en la habitación de Hiccup en su antigua casa y lo ayudé a recostarse en la cama. No llevaba su camisa puesta, ya que se la había quitado Gothi para echarle el tratamiento en la herida. Yo evitaba a toda costa mirar demasiado su torso desnudo, pero es que mis ojos curiosos parecían no hacerme caso y le lanzaba miradas furtivas, miradas que más de una vez quedaban sobre su tatuaje, ese que tenía sobre su pecho izquierdo con la silueta del furia nocturna y el nadder que nos representaban a ambos.

Parecía que la costra de yerbas de Gothi, estaba haciendo efecto y la herida de Hiccup no sangraba tanto como antes, eso me aliviaba un poco. Me senté en una silla al lado de su cama. No pensaba marcharme en toda la noche, no quería estar lejos por si empeoraba.

-Astrid ¿No vas a casa? -se quejó un poco al intentar colocarse mejor en su cama. Yo me tuve que volver a levantar para ayudarle a que se colocara y estuviera cómodo antes de que se hiciera daño.

-No... -no dije nada más y él me miró, como esperando que le diera una respuesta más elaborada, pero no pensaba hacerlo, ya que si comenzaba a darle excusas Hiccup se daría cuenta de mis intenciones.

-Hiccup querrá dormir.

-Hiccup se ha dormido con tu madre -volví a mi silla y me intenté poner todo lo cómoda que podía en una dura silla de madera.

-Y tú tendrás que descansar -Hiccup puso su brazo en la frente, dejándome una mejor vista de su cuerpo. Debo mirar a otro lado y pensar en otra cosa.

-Si, tengo que descansar. En un rato me iré ¿Te molesto mucho? -pregunté algo molesta por su insistencia en que me marchara.

-No me molestas, es solo que... creo que piensas quedarte toda la noche ahí sentada -me sonrió y sentí mis mejillas arder. Me había descubierto, eran muchos años de conocernos. Además de que me había pillado infraganti mientras mis ojos volvían a fijarse demasiado en su pecho desnudo.

-Pues te equivocas -fingí que me enfadaba y me crucé de brazos. Ahora mis ojos solo se fijaron en los ojos de mi marido.

-Me gustaría mucho que te quedarás conmigo Astrid -se tapó los ojos con su brazo por lo que no pude mirarlo ¿Estaba esperando una respuesta por mi parte?

-¿Por qué? -no le iba a dar las respuestas que el deseaba. No me había ganado el título de cabezota por ceder a la primera monería que me hiciera Hiccup, por muy sexy que se viera con su torso desnudo. Mi orgullo primero.

-Pensé que como estabas preocupada por mi, te quedarías conmigo hasta que vieras que realmente estoy bien -hizo un pequeño gesto de dolor.

-¿No estás bien? ¿Te sigue doliendo? -me acerqué a la cama preocupada y le quité el brazo de sus ojos para mirarlo.

Él me sonrió y me dí cuenta de que había caído de lleno en su trampa. Él sabía de sobra que yo era muy débil ante él y se había aprovechado de eso. Me entraban ganas de golpearlo y lo hubiera hecho de no ser por que estaba herido y le hubiera golpeado bien fuerte. Mi orgullo estaba algo dolido por esta actuación de mi marido.

Hiccup alzó sus brazos y tiró de mi para que me acercará a él. Hiccup se incorporó un poco y me abrazó. Yo enseguida lo volví a empujar para que se tumbara y miré preocupada la herida. No debía moverse en toda la noche para que la herida se cerrara completamente.

-No puedes moverte Hiccup.

-Quédate conmigo -me susurró -no me moveré si te quedas conmigo. Sabes que soy muy inquieto y me muevo mucho, pero si te tengo a mi lado, estoy tranquilo.

-¿Me estás haciendo chantaje?

-¡No, por supuesto que no!... -Hiccup volvió a tumbarse en la cama, ahora él estaba molesto, o más que molesto, parecía decepcionado de que su plan perfecto no hubiera surtido el efecto que deseaba -bueno da igual, me quedaré quieto. Que mañana tenemos que seguir buscando.

-¡Tu estás herido! -le regañé como a un niño pequeño.

-Mañana estaré bien, solo ha sido un rasguño.

-Puede abrirse la herida Hiccup -insistí, debía comprender que debía recuperarse antes de volver a salir en busca de esos cazadores de dragones.

-Astrid, no pienso dejarte sola con un nuevo enemigo ahí fuera y mucho menos con armas potentes como las que utilizan. Son unos sádicos.

-Estaré bien. Yo soy mucho más cuidadosa que tú, por eso yo no he acabado herida y tú si -doy paso a otra vez a que hable mi orgullo por mi trabajo bien hecho.

-Es que el idiota de Eret me hizo enfadar y me entretuve, por ello no me di cuenta de la trampa.

-Sois unos críos -suspiré cansada y volví a mi silla. Me sentía cansada había sido un día largo. Tenía tantas ganas de acostarme junto a mi marido. Hacía tanto que eso no era posible, ya había olvidado hasta que era dormir con alguien a mi lado.

-Astrid, te conozco y piensas quedarte ahí toda la noche... y bueno yo, estoy deseando que te quedes. Así que porque no solo te acuestas mi lado, tu te quedas tranquila y sabes que estoy bien y yo te tengo a mi lado. Los dos salimos beneficiados. Además se te ve cansada.

-Siempre has tenido buenas dotes de persuasión Haddock -sonreí un poco. A la basura se fue al final mi orgullo, dejar de lado mi orgullo era complicado, pero ese hecho había pasado desde que me di cuenta que realmente estaba enamorada.

-Por supuesto, cómo si no hubiera conseguido ablandar el corazón de la jefa de Berk y hacerla mi esposa.

Reí, no podía enfadarme con él. No cuando había dado tales razones. Él era único, lo mismo me hacía enfadar que con solo unas palabras me hacía sonreír. Y por eso y porque era un chico tan diferente a todos los demás es lo que me hizo que me fijara en él. Además de que él nunca me pidió que fuera la mejor en todo, solo me dejo ser yo, sin presiones.

-Esta bien... puede que si estuviera pensando en quedarme aquí sentada toda la noche.

-Gracias mi lady. Eres tan buena conmigo que a veces pienso que no me te merezco.

-Yo también pienso lo mismo que tú -mi marido río con la respuesta que le había dado.

Me quité mis hombreras, mi capa y mis botas para estar más cómoda. Dejé mis pertenencias en la silla en la que había estado sentada. Mi marido parecía decepcionado, no sé que esperaba, no me iba a desnudar completamente.

-¿Ya está?

-No te entiendo Hiccup -tuve que evitar que una sonrisa fuera mi respuesta, ya que estaba en mi papel de chica inocente. Me acerqué al lado izquierdo de la cama, ya que Hiccup tenía su herida en el derecho.

-¿No te quitas nada más?... solo lo digo por tu comodidad -mi marido me miró con una sonrisa pícara.

-No, así estoy cómoda -mi marido levantó la manta dejándome entrar a su lado.

Antes de que me acostará, Hiccup puso su brazo sobre la almohada y miró a otro lado. Suspiré. Era débil y lo mejor era aceptar mi debilidad, por lo que me recosté sobre su pecho desnudo y él me rodeo con su brazo.

Si esto seguía así, no podría tardar mucho en decirle a mi hijo quien era su padre, o si no se enteraría por otra persona y no quería que eso sucediera. O peor aún nos vería en estos momentos en los que el corazón destrozaba mi orgullo y caía en las redes del conquistador de dragones.

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Me desperté temprano, pero no quería moverme de mi cálida cama y menos por la compañía de mi esposa a mi lado. Ella estaba de espaldas a mi y yo la abrazaba. Enterré mi cara en su cuello y aspiré su aroma. Había olvidado lo cálido que era dormir al lado de otra persona, sobre todo en las frías mañanas de Berk.

Pero las cosas no son para siempre y mi dragón ya se estaba despertando. Me incorporé un poco y le dije a Toothless que se quedará calladito, ya que aún mi esposa estaba dormida. Mi amigo me miró de lado y removió su cola, tas eso y como si fueran las olas en la playa comenzó a remover su trasero. Me levanté rápido, pero con cuidado de que Astrid no despertara para pararlo, ya que después de eso sabía que su intención era saltar a la cama y babearme la cara.

Abrí la puerta de mi habitación y deje que mi dragón saliera, para que fuera en busca de su desayuno y así dejar dormir un poco más a Astrid, que parecía dormir profundamente ajena a todo lo que ocurría a su alrededor.

Ya estaba muy despierto por culpa de mi dragón, por lo que decidí asearme un poco y aproveché que me había fabricado mi propio aseo dentro de mi habitación. No era la gran cosa, pero era más cómodo que ir a lago. Además esperaba ya estar listo para cuando mi esposa despertara y que me viera bien para proseguir con la búsqueda de nuestro nuevo enemigo.

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Abrí mis ojos, sentía frío y me hice un ovillo en la cama en busca de mi propio calor. Era una mañana fría en Berk, como todas las mañanas. Esa noche había dormido como hacía años que no lo hacía. Con un sueño profundo, tanto que no había soñando con nada y mucho menos tenido pesadillas. Pero ahora no sentía a mi lado el causante de que hubiera dormido tan bien. Me dí la vuelta para darme cuenta de lo que ya pensaba. Hiccup, no estaba conmigo. Me estiré algo perezosa y me levanté de la cama ¿Dónde estaría Hiccup? Tanto había insistido en que durmiera con él y ahora no me despertaba a su lado. Al mirar la habitación también me había dado cuenta de que Toothles no estaba en la habitación ¿Habría salido a volar con su dragón? ¡Le dije que debía cuidarse!

-Hombres -di un largo suspiró y deshice mi trenza que estaba toda enmarañada porque no me la deshice para dormir.

Un ruido en el baño me hizo darme cuenta de que había alguien en esa habitación, por lo que me acerqué a la puerta para escuchar mejor. Escuché ruido de agua ¿Hiccup se estaría dando un baño? Me sonrojé al pensar que solo me separaba una maldita puerta para ver a mi marido completamente desnudo. Me alerté al escuchar un quejido del otro lado ¿Se le habría abierto la herida a Hiccup? ¿Qué debía hacer? Estaba preocupada.

-¿Hiccup? -pregunté llamando a la puerta con cautela -¿Estás ahí?

-Si -escuché del otro lado de la puerta. Su voz parecía débil.

-¿Estás bien Hiccup? ¿Puedo pasar?

-Si -volvió a repetir y yo entré sin pensármelo. Al entrar cerré la puerta tras de mi y me recargué sobre ella.

Hiccup se asustó y se tapó su masculinidad. Mi marido estaba metido en la pequeña bañera que estaba situada en el centro del pequeño cuarto de aseo, completamente desnudo.

-¡No te he dicho que entraras! -exclamó.

-¡Me has dicho que si Hiccup! -baje mi mirada para no mirarlo directamente.

-Me has hecho dos preguntas Astrid ¿Estás bien? mi respuesta si... ¿Puedo pasar? ¡No! -exclamó algo nervioso.

-Te escuché quejarte y me asusté un poco... Ya me voy -tomé el pomo de la puerta decidida a marcharme.

-¡No te vayas! -Hiccup salió de la bañera mojando todo a su paso y me agarró de la mano, con la otra mano se seguía tapando su entrepierna -ya estás aquí. Quédate.

-Por... ¿Porqué te quejaste? -intentaba alzar mi mirada hacía Hiccup y así poder mirar su herida, pero no podía sentía que estaba muy sonrojada y un calor subía por todo mi cuerpo que nublaba mis sentidos y aceleraba el ritmo de mi corazón.

-No... no fue un quejido, propiamente dicho -tartamudeo un poco. Él también parecía nervioso.

-¿Qué? -pregunté y subí mi mirada a sus ojos verdes. Él también estaba tan sonrojado como yo.

-Que no me estaba quejando Astrid. De hecho podría decirse que era todo lo contrario -Hiccup, colocó sus brazos a cada lado de mi cabeza, atrapándome entre la puerta y su cuerpo desnudo.

-¿Entonces que te ocurría? -pregunté y Hiccup se acercó más a mi, su cuerpo estaba algo húmedo por haber salido del agua y las gotas de agua caían juguetonas por su fuerte torso desnudo.

El calor en mi cuerpo subía por segundos, estaba empezando a perder la cordura, adiós a mi orgullo de fiera vikinga. Mi marido pegó su cuerpo por completo al mio y sentí como su hombría chocaba con mi entrepierna. Me sonrojé aún más al sentirlo tan cerca de mi. Ahora lo entendía lo que me había dicho Hiccup. No era un quejido de dolor, si no que había sido un gemido. Saber eso de mi marido me hace sonrojar aún más.

Ya había pisoteado mi orgullo y tirado a la basura, era humana y como tal había cosas a la que no era capaz de resistirme y una de ellas estaba frente a mi. Miré sus ojos verde intenso y rodee su cuello antes de fundirme con él en un beso lleno de pasión.

Él me correspondió con la misma intensidad y me rodeó la cintura con un brazo pegándome completamente a su cuerpo, con el que tenía libre introdujo su mano por debajo de mi camiseta, hasta aprisionar uno de mis pechos, haciéndome gemir. Hiccup comenzó a tomar el control, se separó un poco de mi para quitarme mi camiseta y acto seguido me beso con pasión, mordiéndome los labios y devorando mi boca con su lengua.

Mi marido bajo sus manos hasta tomar tomar la cinturilla de mis leggins y comenzó a bajar la ropa junto a la interior, acariciando mi trasero. Lancé un gemido, cuando mi marido apretó mis nalgas con sus manos. Se separó de mi, solo para mirarme y terminar de bajar mis leggins para quedar completamente desnuda. Su mirada lasciva me hacía sonrojar, aunque también sentirme sexy para sus ojos y eso me hacía sentir bien, a pesar de estar completamente desnuda.

Se apoderó nuevamente de mis labios y me tomó en brazos, yo quedando a horcajadas sobre sus caderas y mi espalda apoyada sobre la puerta. Me miró por unos segundos, con esa expresión de querer comerme que me volvía loca. Pero no hacía nada, ya sabía lo que estaba esperando. Me acerqué a su oído y le dí un leve mordisco, él movió un poco sus caderas para rozar su miembro sobre mi entrepierna. y hacerme lanzar un leve gemido en su oído.

-Ámame Hiccup Hadock -susurré y eso bastó para hacerle reaccionar.

Con su mano guío su miembro a mi entrepierna, haciendo que en pocos segundos los dos nos fusionáramos en uno con un leve gemido de ambos. Comenzó a moverse dentro de mi lentamente. Sabía como hacerme sentir en las nubes. Me tuve que aguantar y reprimir mis gemidos, tapándome la boca con mi mano. No estábamos solos en esa casa.

-Astrid -susurró en mi oído, antes de tomar más velocidad -te amo -mordió mis labios, antes de agarrar con más fuerza mis nalgas para aumentar la velocidad.

Me aferré con fuerza a su espalda y solo disfrute del suave movimiento que hacía Hiccup dentro de mi. El pequeño cuarto de aseo se inundó con el sonido de nuestros gemidos y el golpeteo de nuestros cuerpos, mientras subía la temperatura de esa minúscula habitación convirtiendo una fría mañana de Berk en una acalorada mañana.

-Hiccup... -susurré el nombre de mi marido y clavé mis uñas en su espalda, el calor ya estaba siendo sofocante y sentía que la pasión se había intensificado, así como el movimiento de las caderas de Hiccup.

Mordí el cuello de mi marido levemente al sentir como él llenaba mi interior y así evitar chillar de placer. Nos quedamos quietos, intentando normalizar nuestras respiraciones. Yo acaricié su espalda y besé su cuello. Esa era una muestra de que mi marido estaba mucho más fuerte de cuando se marchó. Reí por lo bajito.

-¿De qué te ríes? -me preguntó mi marido.

-De nada -me recargué en la puerta para poder mirar a mi marido -solo pensaba en algo.

-¿En qué piensas mi lady? -me hablo sensual y yo me mordí el labio.

-Solo pensaba que estás más fuerte... nada más -me apoderé de sus labios y lo bese hasta que me quedé sin aire y volví a mirarlo.

-parece que no te disgusta el hecho de que este más fuerte -miró mis pechos como subían y bajaban por mi agitada respiración. El mismo ritmo que tenía el collar que colgaba de mi cuello con el mismo dibujo del tatuaje de mi marido, ese colgante al que me aferraba cuando pensaba que mi marido estaba muerto.

-No -ahora el que río fue él por mi respuesta.

-Me gusta que te agrade -dijo antes de lanzarse a morder y lamer mis pezones, haciendo que volviera a tapar mi boca para callar mis gemidos -Aunque igualmente ya noto que no puedo sostenerte por más tiempo.

Con cuidado salió de mi y me bajó al suelo. Me tomó de la mano y me llevo hasta la pequeña bañera. Me gustaba lo caballeroso que podía llegar a ser conmigo y esos gestos de cariño por los que cambie de ser una fiera vikinga a la esposa de Hiccup Haddock.

-¿Te apetece que sigamos en la bañera? -me preguntó. Yo solo lo miré de arriba a bajo y me mordí mi labio inferior. Para mi era completamente imposible decirle que no. Por lo que solo me dejé guiar hasta la bañera, cuando de repente me fijo en que Hiccup no tenía la mezcla de yerbas sobre la herida.

-Hiccup ¡Tu herida! -me maldije a mí misma por no haberme dado cuenta antes de este hecho y me fijé en donde debería tener la costra de yerbas que Gothi le aplicó y no había nada, Solo estaba el pequeño rasguño que finalmente parecía que se había cerrado y ya no sangraba.

-Estoy bien. Ya te lo dije, solo era un rasguño... -Hiccup se agachó un poco para quedar a mi altura y me tomó del mentón -me gusta cuando te preocupas por mi -Me beso y yo solo me deje llevar una vez más por mi marido.

Parecía que esta iba a ser una cálida mañana en Berk.

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Cuando logramos salir del cuarto de baño. Bueno realmente fue mi esposa la que me recordó que debíamos salir a explorar y ya era la hora de ir en busca de nuestros compañeros. Por lo que tuve que ceder y soltarla, aunque era lo que menos deseaba en esos momentos.

Al salir buscamos por toda la casa, pero ya no estaba mi madre ni mi hijo, así que fuimos al gran salón donde seguramente habrían ido a buscar a nuestros compañeros. Que ya se debían preguntar dónde estábamos.

Camino al gran salón, mi cabeza no podía de parar de pensar en lo que acababa de ocurrir el el baño con mi esposa. La había amado como ella se merecía, la había tratado con mimo y cariño e incluso le había dicho muchas veces cuanto la amaba, pero ella nunca me respondió de la misma forma.

Sabía que me quería y que no era capaz de resistirse a mi. Adoraba eso de ella, pero ¿De que valía el placer carnal, si mi esposa no me amaba? Me lo merecía por todo lo que le hice... pero esperaba que en ese momento tan íntimo donde solo estábamos nosotros dos y nada más, que ella me dijera algo como un "te amo" aunque solo fuera porque le gustara que la tomara como mi esposa.

Bajamos de nuestros dragones al llegar al gran salón, subimos las escaleras hasta llegar a las grandes puertas del gran salón, a las primeras personas en que me fije eran mi madre y mi hijo. Mi pequeño fue corriendo a mis brazos nada más entrar, lo cogí en brazos y él me dio un sonoro beso en la mejilla que me hizo sonreír y olvidarme de todo.

-¿Y yo qué? -se quejó mi esposa y sin dejarme soltarlo le dio un beso en la mejilla a Astrid.

-Hiccup quielo hablar contigo... es una cosa solo de hombles -me reí por la frase que dijo mi pequeño. Los dos miramos a Astrid.

-Esta bien. Os dejo en vuestra charla de hombres -Astrid se alejó y nos quedamos solos nosotros dos.

-Te vi ablazando a mi mama... la abu dice los ablazos son pala... para dar mucho cariño ¿quieles a mi mama? Si la quieles... podemos... -mi pequeño bajo sus ojos de mi y comenzó a juguetear con los cordones de su camisa -Podemos... ¿vivir juntos... los tles? -mi pequeño finalmente volvió a mirarme.

Sentí que mi corazón se paraba un instante. Mi hijo me estaba pidiendo que los tes fuéramos una familia. Lo abrace con fuerza, rodeando su pequeña espalda. Él apoyó su cabeza sobre mi hombro y yo bese su frente.

A lo lejos vi como mi esposa nos miraba y ambos sonreímos ¿Qué debía hacer más para hacerla ver que los amaba a los dos? Fui un estúpido, un idiota, al pensar que mi hijo era más trabajo, porque no lo era. Ellos dos eran mi vida y me pesaba cada día que tenía que esconder quien era realmente a mi hijo. Me pesaba mucho el haberlos abandonado. Y agradecía a cada persona que estuvo con Astrid y la ayudaron con su embarazo.

-Hiccup. Yo quiero mucho a tu mama y te quiero mucho a ti. Pero hay cosas que son muy complicadas. Sé que algún día te contare todo lo que quiero que sepas de mi y ese día todo cambiará.

-No te entiendo Hiccup. Yo solo quielo un papa...

-Lo sé. Sé que no puedes entenderme ahora y sé que deseas que tu papa esté contigo. Yo solo te puedo decir que os quiero mucho, a ti y a tu mama. Pero las cosas para los adultos son complicadas. Aunque te prometo que estaré a tu lado y al lado de tu mama todos los días y os haré muy felices.

-¿Lo prometes?

-Te lo prometo Hiccup -enterré mi cara en su pelo castaño, tan parecido al mio, aunque más claro.

Cerré los ojos y aspiré su aroma, era reconfortante estar así. Pero debía de conseguir que mi esposa me dijera por fin que me amaba para poder decirle a Hiccup que yo era su padre.

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Miré a lo lejos como mis dos mayores debilidades se abrazaban. Suspiré. No podía seguir así. Ya que estaba dañando a mi hijo por no decirle quien era su padre. Pero aún tenía tanto miedo de que él se marchara otra vez, que era lo que me impedía el decirle a mi hijo quien era realmente Hiccup. Aún no confiaba completamente en Hiccup.

-¿Te traigo un babero? -me preguntó mi amiga Ruffnut.

-No, hace falta -di un sorbo a mi poción -¿Crees que lo estoy haciendo mal Ruff? -le pregunté a mi amiga.

- No lo creo. Lo que te hizo estuvo mal Astrid, de hecho creo que lo estás haciendo bien, Hiccup debe ganarse el que vuelva contigo. Aunque parece que tu imbécil se ha portado mejor que el mío -me sonrió al ver que me estaba tomando una de las pociones de Gothi.

-¿Seguís enfadados? -le pregunté, aunque era evidente que si.

-El idiota de Snotlout dice que mi lugar es en casa cuidando a nuestra hija.

-Te casaste con Snotlout ¿Qué esperabas? -le pasé un brazo por los hombros de mi amiga.

-Y tú con Hiccup... creo que al final escogimos mal amiga.

Ambas miramos como en una mesa frente a la nuestra estaba la parejita de Berk. Tuffnut y Heather, los dos sonreían como idiotas y Tuff le acariciaba la barriguita a Heather. Los queríamos, pero en esos momentos no podíamos evitar odiarlos un poquito.

-¿Te puedes creer que el mejor marido fuera mi hermano?

-No... de hecho pensé que habría que estar muy loca para casarse con él y míralos ¿No los odias?

-Totalmente... bueno aún queda libre Fishleg -las dos miramos a nuestro regordete amigo. El pobre no había tenido mucha suerte con el amor.

-Nunca vería a Fishleg con otros ojos, es mi mejor amigo -le di otro sorbo a mi poción.

-Normal - mi amiga me guiñó un ojo -tu prefieres a tu varonil castaño.

-Se acabó tenemos que marcharnos Ruffnut.

Me levanté y organicé a todos. Hoy también vendría Fishleg, por lo que dejamos a cargo de nuestros hijos a los futuros y felices papas, Tuffnut y Hetaher. La verdad que había sido como una pequeña venganza mía y de Ruffnut el dejar a nuestros revoltoso hijos con ellos dos, ya que sabíamos que cuando llegáramos estarían más que cansados de ellos. Pero así también se preparaban para lo que les esperaría con su futuro bebé.

Nuestro primer destino fue la isla de los renegados donde un ya muy mayor Alvin nos recibió con los brazos abiertos y nos dio información de que habían pasado por sus tierras unos tipos algo sospechosos que iban buscando dragones.

La isla de los renegados tenían dragones, aunque no tantos como Berk, solo unos pocos que ayudaban en las tareas diarias y la defensa. Por lo que los echaron de sus tierras al ver que lo que realmente querían eran matar a los dragones. Su misión solo era exterminar la raza de los dragones del mundo.

Esa era la fijación de nuestro nuevo enemigo, exterminar dragones. Parece que después de años de paz tras el ataque de Drago y nos veíamos que teníamos otro enemigo acechando en las sombras.

Tras la información valiosa de los renegados, nos fuimos a explorar otra isla, algo más alejada de Berk. Necesitábamos descubrir quien era nuestro nuevo enemigo, ya que los renegados no sabían quienes eran ni como se llamaba su líder. Esta vez debíamos ser cuidadosos y encontrarlos a ellos antes de que ese loco encontrara Berk e intentara destruir nuestra forma de vida.

Ahora tenía una responsabilidad mucho mayor que el trabajo diario de Berk. Un jefe protege a los suyos, esas siempre eran las palabras de mi suegro, al que tanto admiró por su buen trabajo. No podía decepcionarle, debía proteger a la isla de todo mal. Tal y como lo hizo él en vida.

Continuara.

Hola. Lo siento me retrasé un poquito u.u Pero espero que os haya gustado el capítulo. Yo me he divertido mucho escribiéndolo, sobre todo en los momentos de Astrid orgullosa XD Segundo lemon y espero que sea de vuestro agrado, sé que son poca cosa, porque no quiero alargar mucho ese tipo de escenas, no quiero un capítulo que solo se base en un lemon.

Y bueno estoy preparando un fic cortito, solo de tres capítulos que ya esta medio listo, así que en breve lo subiré. Este se dará en la actualidad. Y lo digo ya para así ponerme las pilas y subirlo de una buena vez jajaja. Se titula Imagination y la acción se dará tras Hiccup sufrir un accidente de tráfico.

Muchas gracias a los seguidores y favoritos! y muchas gracias a las personas que se toman un ratito para dejarme un review! Os quiero!

RoxFiedler: Muchas gracias por tus palabras que me sacan una sonrisa n.n Es justo lo que yo pienso que los hombres y mujeres nos complementamos y lo irracionales que somos cuando nos enfadamos. Astrid aún sigue resentida a pesar de todo, incluso si te das cuanta al final de la escena de lemon ella no pude olvidar lo que le hizo Hiccup y recuerda como se aferraba al collar que le regalo Hiccup pensando en que él estaba muerto. Pero las cosas están cambiando. Espero que este capítulo también te haya gustado.

DragoViking: Hiccup se hirió, pero en esta ocasión no fue nada XD. Creo que Hiccup es un líder, por ello cuando la cosa se ponga fea será un verdadero líder.

Airi: A mi también me paso, que pensé que el papel de Astrid quedó muy desaprovechado en la segunda película, esa fue una de las cosas que me hizo pensar en Astrid como jefa y es un poco el inicio de esta idea para el fanfic. Fue un Hiccup no quiere ser jefe, lo hizo porque su padre murió y Astrid tiene de sobra fuerza para se un gran jefa y así nació este fanfic n.n Y si, justamente era un poco esa mi idea del enfado de las mujeres con los hombres, además de darle un poco de humor, bajo ese humor hay pensamientos y experiencias. Hay muchos pensamientos que a parte de venir bien para la historia, son míos propios y justamente como la frase del aprendizaje. Y si paciencia con Neox, a lo mejor para navidades vemos la nueva temporada XD. Muchas gracias por tus palabras, me alegran mucho leer tus review!

Gracias a todos los lectores!