Anclado a tierra

Capítulo 19

Tras dejar la isla de los renegados, nos alejamos hasta la siguiente isla, intentando encontrar algo que nos acercara a nuestro nuevo enemigo antes de que este venga a nosotros.

Mi amigo Toothles volaba veloz, pero siempre sin dejar de divisar a mis compañeros jinetes. Mi esposa iba justo detrás de mi. Había estado callada y pensativa. Y no era para menos, ya que se veía en el puesto de jefa de Berk y se avecinaba un gran problema para la aldea. Yo había vivido lo duro que era el trabajo de ser el jefe de Berk y lo que se venía ahora era mucho peor que el trabajo diario. La conozco y sé que todo lo que le pase a Berk se sentirá como una gran derrota para ella.

Si esos tipos querían exterminar la raza de los dragones, en cuanto supiera de Berk o adquirieran la fuerza necesaria para atacarnos lo harían sin dudarlo. Pero no pensaba permitir que algo como eso volviera a suceder. Ya había visto como mi padre caía por salvarme, no pensaba perder a nadie más, lucharía si hiciera falta para evitar otro suceso como ese. No pensaba dejar sola a mi esposa con ese problema en su espalda.

Baje un poco de velocidad y me puse justo al lado de mi esposa. Me levanté la parte delantera de mi casco y ella se bajo la capucha de su capa. No pude evitar dibujar una sonrisa en mi rostro al verla.

-¿Ocurre algo Hiccup? -me preguntó.

-No... nada, solo quería volar a tu lado -había pensado en contarle, lo que me había dicho Hiccup esa misma mañana, él quería que viviéramos juntos, como una familia, pero ahora mismo Astrid tenía demasiadas cosas en su mente como para agregarle más presión. Así que solo disfrutaría de volar junto a ella.

En poco tiempo llegamos a nuestro destino. Desde el cielo no se vislumbraba ningún barco a la vista, pero eso no nos haría bajar la guardia. Descendimos en la playa, para no adentrarnos con los dragones por si había alguna trampa. De todas formas nos habíamos llevado la mezcla de yerbas que ayer me puso Gothi en la herida, por si ocurría algún accidente. Ya que sabíamos que era mucho más efectiva que el veneno del que están impregnadas las trampas. Nuestra Gothi aunque estaba ya en una muy avanzada edad y era la más mayor en Berk siempre nos sorprendía por su fuerza, su destreza y su habilidad al realizar nuevas pociones.

-¿Creéis que debamos separarnos? -pregunto mi buen amigo Fishleg mirando con recelo los alrededores del denso bosque que teníamos en nuestra espalda y que debíamos explorar.

-Puede que sea mejor que vayamos todos juntos -mi esposa también estaba preocupada.

-Debemos separarnos. La isla es grande y queremos explorarla lo más rápido posible. Solo debemos ser cuidadosos y no pisar ni tocar nada que no hayamos revisado antes -mi madre fue hasta su dragón y se puso a repartir ramas largas que podíamos utilizar a modo de bastón -usarlas para revisar todo antes de pisar.

-Esta bien, entonces haremos dos grupos -hable, tomando la iniciativa de líder -Astrid, Gustav y Fishleg conmigo. Valka, Snotluot, Ruffnut y Eret, seréis el otro grupo. Si alguien encuentra algo que avise, nos veremos aquí cuando terminemos de explorar la isla.

Esperaba que Eret se quejara con mi decisión de los grupos, pero no lo hizo. Parece que se había tranquilizado un poco tras el incidente de ayer. Cuando fui herido por esa trampa él me estaba retando y por ello me distraje de lo que ocurría en mi entorno y me distrajo más el leve empujón que me dio, que fue el que hizo que pisara la trampa que se accionó y casi me mata, si él mismo Eret no me hubiera salvado. Pero eso ya era agua pasada y debía concentrarme en el denso bosque que teníamos que explorar.

Yo encabezaba la exploración e iba tanteando todo el terreno con mi rama, antes de pasar, no queríamos más heridos. Tras de mi, mi esposa iba alerta y se fijaba en cada paso que yo daba. Mi amigo Fishleg iba lanzando grititos de miedo, con cada ruido extraño que se escuchaba en ese bosque y Gustav... bueno es Gustav, de los pretendientes de Astrid, el más idiota, pero lo prefería a él antes que todos los demás. Y por último los dragones, que no queríamos que pisaran nada que no hubiéramos revisado ya nosotros.

De repente al tantear con mi rama, escuche un leve Clik y reaccioné protegiendo a mi esposa que iba a mi lado, la abrace, poniéndome en la trayectoria. Unos pinchos salieron de unos árboles e iban directos hacía mi. Pero por suerte mi dragón estaba alerta y con su bola de plasma y los quemó antes de que estos nos tocaran.

-Parece que han estado aquí -hablé y solté a mi esposa.

-Será mejor que lleves el escudo Hiccup -me hablo mi esposa.

-Esa es una buena idea -me acerqué a mi dragón y tomé mi escudo, fue cuando escuché algo. Me alerté y mande a callar a mi equipo. Ellos obedecieron y se callaron hasta que todos escuchamos otra vez el ruido -Viene de allí -señalé hacía el lugar del que provenía ese extraño ruido, era como si se arrastrara algo.

Comencé a tantear el terreno y alcé mi escudo, no quería ser herido otra vez. Con cautela nos acercamos al lugar. Entre los árboles vi el causante del ruido y me sorprendí mucho. Mis compañeros se quedaron igual de sorprendidos que yo cuando vieron quien era el causante del ruido. Efectivamente se estaba arrastrando.

-Tenemos que ayudarlo -sentencié mirando a mi grupo y mi amigo Fishleg chilló de miedo por lo que acababa de decir.

-Hiccup es muy peligroso -mi amigo se llevó las manos a la cara, parecía muy temeroso de ese dragón y no era para menos, ya que conocíamos bien a este dragón y era muy salvaje.

-Si, pero no podemos dejarlo así. Además espero que él se acuerde mi.

-¿Y si no lo hace? -volvió a preguntar mi temeroso amigo, pero no le contesté, prefería no pensar en esa posibilidad.

Con cautela me acerqué hasta esa inmensa criatura. Estaba sangrando y se arrastraba por que tenía muchos pinchos clavados en sus patas y alas. Los dos nos miramos. Él inmenso dragón gruñó y mi dragón se puso alerta y le tuve que pedir que se apartara un poco. Nuestra miradas encontradas no se separaron ni un solo segundo. Lo conocía y me parece que también me ha conocido a mi y por ello no me a atacado ya, o simplemente no lo ha hecho porque se siente débil. Perecía que su orgullo se había esfumado tras acabar herido por esa trampa.

-Tranquilo amigo ¿me recuerdas? -me intenté acercar un poco más al dragón, pero este volvió a gruñir y enseñar sus enormes dientes. Solo esperaba que el Skrill me recordara como que lo dejé en libertad y no como un enemigo más.

-Hiccup, creo que no deberías...

-Tranquila. Esta herido, no va a hacerme nada -sonreí a mi esposa, alejando mi mirada del inmenso skrill por unos segundos.

Me acerqué lentamente hasta él, parecía que el dragón estaba alerta, pero yo también lo estaba. Tiré la espada que llevaba en la mano y el escudo y alcé mi mano y aparté mi mirada del dragón. No iba a cercarme más, debería ser él el que dejara de lado su instinto animal y ceder, ya que estaba mal herido y necesitaba ayuda. Escuché como se arrastraba nuevamente. Se estaba acercando, pero no podía mirarlo ahora o perdería por completo su confianza, los dragones eran unos seres orgullosos, por ello apartaba mi mirada para ayudarlos a ceder, a que entendieran que no quiero ser su dueño, solo su amigo y poder ayudarlo. De repente sentí como su cabeza chocaba con mi mano. Miré al dragón sorprendido. Realmente debía sentirse muy débil, ya que su orgullo y su instinto animal le obligaba a no hacer eso. Pero hasta un gran y poderoso Skrill necesitaba ayuda cuando estaba herido y débil.

Lo acaricié antes de ponerme a revisar sus heridas y vi que tenía clavados varios pinchos y sus heridas no dejaban de sangrar, seguramente tendría el mismo veneno impregnado para que evitara sanar sus heridas. Solo esperaba que no fuera demasiado tarde para el Skrill.

-Por favor necesito la mezcla de Gothi -pedí y mi esposa vino a mi lado con un tarro lleno de la solución que había hecho la anciana.

Hice que el dragón también reconociera a mi esposa, antes de acercarse demasiado, ya que no quería que la atacara y me dirigí hasta las heridas del dragón poción en mano. Comencé a quitar las estacas que tenía clavadas, cosa que hizo que se quejara, pero por suerte no se puso agresivo. Acto seguido le eche la mezcla de yerbas de Gothi en sus heridas que comenzaban a dejar de sangrar.

-No podemos dejar al Skrill aquí. Morirá solo, o peor llegaran esos cazadores y los mataran definitivamente.

-Nos lo llevaremos a Berk y lo mantendremos en la academia -me respondió mi esposa.

-Fishleg, Gustav, buscar a los demás. Debemos atenderlo ya -mi amigo y Gustav se montaron en sus dragones y salieron volando para buscar a los demás integrantes de nuestro equipo.

En pocos minutos llegaron la otra parte del equipo y entre todos unimos nuestras redes para poder sostener al dragón y llevarlo hasta Berk, ya que por sus heridas no podía volar y le costaba andar.

Al llegar cerramos las puertas de la academia, no queríamos que se acercaran curiosos. El dragón solo dejaba que nos acercáramos a él Astrid, mi madre y yo por lo que fuimos los que nos encargamos de entablillar sus alas y curar bien sus heridas.

El dragón se levantó y batió un poco sus alas, parecía agradecido por su curación, aunque aún estaba reacio a nuestra presencia. Habíamos tenido mucha suerte de haberlo encontrado, si no seguramente hubiera muerto. Y hubiera sido el final para la raza del skrill. Pero parecía que tras nuestros cuidados al Skrill le quedaba aún mucha vida por delante.

Mi esposa le acercó una cesta llena de pescado que enseguida aceptó y comenzó a devorar cada pieza de pescado. Se veía hambriento. No sabíamos cuanto tiempo se había llevado en esa isla herido, aunque no podía ser demasiado tiempo, si no puede que no hubiéramos podido salvarle.

-Es impresionante -hablo mi esposa a mi lado -da bastante miedo a primera vista, pero cuando lo ves feliz comiendo el pescado, ya se me hace menos temible.

-Al fin y al cabo es un dragón. Es salvaje, por lo que va a ser un reto, pero me gustaría que se hiciera nuestro amigo -miraba embelesado a tan impresionante criatura -además al estar aquí tiene que reconocer como alfa a Toothles, por lo que nos lo hace todo más fácil.

-¿Piensas añadirlo a los dragones de Berk? -me preguntó mi madre.

-No, si el no quiere. Lo primero es curarlo y poder acercarnos a él. Y ya solo si él quiere quedarse, no me negaré. Aunque es un dragón bastante salvaje, pero pude que tras haberse visto débil y haber tenido que guardar todo su instinto para que lo curáramos... es posible que cambie ¡Sería el primer Skrill entrenado! -me entusiasmé con esa idea.

-Te lo veo en la cara, estás deseando de entrenar a ese dragón -me dio mi esposa un leve golpe en el brazo.

-¿Yo? -pregunté con la voz algo aguda y mi esposa rió. Me conocía bien.

-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-

Vi desde lejos como llegaban los jinetes a Berk. Mi primo y yo nos habíamos escapado del cuidado de mi tío Tuffnut y Heather. La verdad es que eran muy aburridos. Mi tío una vez que habíamos chocado las cabezas y hecho una broma no sabía que hacer más con nosotros dos.

-¿Qué es eso? -preguntó mi primo señalando al cielo.

-Es un dragón... y muy grande.

-Clees que estará... -los dos nos miramos, ya habíamos visto lo ocurrido con el tifomerang.

-No lo sé ¿Vamos a ver?

-¡Si! -exclamo mi primo y ambos nos dirigimos hasta la academia.

En el camino nos encontramos con Mike y Hope, su bebe tifomerang, que también había visto a lo lejos la llegada del nuevo dragón y sentía tanta curiosidad como nosotros dos.

-¿Que ha pasado? -me reí al ver como mi amigo iba todo chamuscado, su cara, su pelo y hasta su ropa.

-digamos que es un bebe muy inquieto -dijo mi amigo y eso nos hizo reír a ambos.

Al llegar cerca de la academia vimos como mis padres estaban echando a todo aquel que intentara a acercarse para curiosear ¡Debía ser algo impresionante!

-Si nos acercamos más nos echarán. Creo que será mejor que nos vayamos -Mike nos miró, pero nosotros éramos bastante cabezotas y corrimos, en otra dirección.

Sabíamos como llegar a la academia sin ser vistos, aunque este era un camino mucho más largo. Cuando estuvimos cerca. Nos acercamos sigilosos hasta la puerta. Pero estaba cerrada y eso solo hacía alimentar más y más nuestra ansias por y ver a ese dragón. Por encima de la puerta había una pequeña abertura, si mirábamos por ahí seguro que podíamos ver que dragón habían traído a Berk.

-Mike ¿me subes? quiero mirar -puse mi mejor cara de niña buena.

-Lo hago si después de que mires nos vamos. Ya tenemos un castigo pendiente, no quiero otro.

-¿Y porqué estás aquí Mike? -le pregunte.

-No quiero más castigos, pero tampoco quiero que os pase nada -Mike nos sonrió, desde que vio a ese dragón herido, había cambiado mucho. Él siempre había sido un muy buen amigo y nos defendía de todos, pero ahora se había vuelto muy sobreprotector. También podía ser como los mayores que desde que puede haber un nuevo enemigo de Berk se volvieron muy protectores.

No queremos enemigos, ya que Berk era un sitio genial para vivir. Había muchos bosques en los que jugar y divertirnos, lo más importante teníamos dragones, pero muchos muchos dragones y la vida con ellos era diferente cada día. Eran amigables, alguna veces torpes e incendiaban algo y eso era gracioso.

Ninguno queríamos cambiar nuestra forma de vida. Y escuché hablar a los mayores que hace mucho hubo una batalla con muchos dragones y que un señor muy muy malo, había matado al abuelo de mi primo. El gran jefe Stoick.

-Esta bien Mike, miraremos y nos iremos a jugar con Hope -cedí, ya que lo próximo que diría seguramente es que éramos demasiado pequeños... ¡estaba harta de esa frase! ¿Cuándo íbamos a ser lo suficiente mayores, para que nos tuvieran en cuenta?

Mike dejó a Hope en el suelo y me tomó en brazos, me dejó mirar por el pequeño hueco que había en la puerta.

-¡Es un dragón y es enorme! -exclamé, estaba muy sorprendida -nunca he visto un dragón así.

Mike se acercó a mi y pegamos las cabezas para mirar al dragón. Pero mi primo se quejaba, ya que él no estaba viendo nada y Mike lo tomó en brazos.

-Sabéis que pesáis -se quejó mi amigo, teniendo cogidos a mi y a mi primo, cada uno con un brazo. Era una suerte que Mike fuera fuerte y nosotros pequeños, sobre todo mi primo.

-¿Eres un vikingo o una niñita desvalida Mike? -repetí esas palabras que algunas veces le decía mi mama a mi papa.

-Muy graciosa -Mike nos bajó a ambos -ya lo habéis visto y ahora nos vamos -Mike volvió a poner a Hope en su hombro y nos tomó de la mano a ambos, tirando de nosotros para que nos alejáramos de la academia, pero de repente se abrió la puerta. Mi tía, Hiccup y Valka iban saliendo de la academia. Parece que al final nos pillaron en nuestra pequeña aventura de saber que dragón era el que habían traído.

-¿Qué hacéis vosotros aquí? -preguntó mi tía enfadada.

-Estaba intentando llevarme a estos dos para que no la liaran -miré furiosa a mi amigo por delatarnos.

-Alejaos de la academia -nos advirtió mi tía.

-¿No podemos mirar un poquito? porfiiiiissss -mi primo arrastró las palabras y puso sus ojitos brillosos, aun era pequeño y le servían esas cosas.

-Haremos una cosa, porque si no, sé que no parareis. Lo veréis desde la puerta -Valka cedió. Sabía que si no era mi tía sería la abuela de mi primo la que cedería a esos ojitos infantiles.

Valka nos tomó de la mano a mi primo y a mi y nos acercó solo un poco.

-Es un Skrill -nos contó Valka -es el único en su especie y esta muy asustado y herido.

-¿Han sido los mismos hombles malos que hicielon daño a la mama de Hope? -preguntó mi primo.

-Seguramente, si. Habrán sido los mismos seres sin sentimientos.

-Valka -tiré de la abuela de mi primo y esta se acuclilló para estar a mi altura -¿Por qué hacen eso? Los dragones son buenos.

-No lo sé. Ojalá todos pudieran ver que los dragones son unas criaturas sorprendentes que debemos respetar.

Mi primo al verse libre de su abuela, echó a correr hacía el interior de la academia.

-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-

Estaba hablando con Mike explicándole como debía cuidar a Hope para no acabar todo chamuscado cuando escuché a mi madre llamando a mi hijo. Astrid y yo miramos hacía la academia y vimos como nuestro hijo corría hacía el Skrill. Corrí con todas mis fuerzas y todo lo rápido que me dio mi prótesis. Sabía que era una distancia mínima la que debía recorrer, pero para mi fue interminable.

Tal y como esperaba el dragón se asustó y golpeo con su cola uno de los blancos de hierro de gronkle que utilizábamos para los entrenamientos de puntería y que iba en la dirección exacta donde iba mi hijo corriendo.

Pude llegar hasta él y lo protegí con mi cuerpo, escuché como mi dragón lanzaba su bola de plasma apartando el pesado objeto de nosotros dos. Alcé mi mirada y me encontré con la de mi asustado hijo. Lo tomé en brazos y lo abracé. Mi dragón comenzó a utilizar sus dotes de Alfa para tranquilizar al Skrill y que logró someterlo en poco tiempo. Iba a ser complicado el tratar con el Skrill, pero me gustaban los retos. Mi pequeño niño temblaba aún por el susto entre mis brazos.

-¡Hiccup! -No se a quien de los dos se refería mi esposa, pero creo que a los dos, ya que cuando llegó hasta nosotros nos abrazó a los dos con fuerza. Era la primera vez en que los tenía a los dos y aproveche, para abrazarla también a ella.

Mi esposa tomó a Hiccup en brazos y lo dejó en el suelo. Estaba muy seria y enfadada, mi pobre niño iba a tener que soportar un duro castigo por parte de su madre.

-Hiccup... fuera de la academia ahora mismo -le señaló la puerta y mi hijo aún temblando salió de la academia.

Tras cerrar las puertas de la academia nos reunimos con el resto y mi esposa puso a los tres niños juntos. Ahora tocaba las famosas broncas Hofferson... bueno ahora Haddock, por algo era mi esposa.

-¡Estoy muy decepcionada con los tres!

-Lo siento jefa Astrid, estaba intentando que me hicieran caso, pero no puedo con ellos... siempre logran hacer lo que ellos quieren. Yo solo quería protegerlos -Mike agachó la cabeza y su bebe dragón le chamuscó un poco más el pelo.

-Hay que ser un poco más decidido Mike.

-Pero... ¿porqué ese dlagón es malo? -hablo mi niño con la voz aún temblorosa del susto.

-Porque es un dragón salvaje, solo nos deja a nosotros tres acercarnos a él. Por ello cerramos la academia y pedimos que nadie se acercara a ese dragón. Pero tú tenías que desobedecer. Se acabaron los mimos Hiccup. Ya eres responsable de tus actos, sabías que estaba mal y aún así lo hiciste.

-Peldóname mami -a Hiccup comenzó a temblarle el labio, pero intentaba aguantar el llanto.

-Vuestro castigo va a comenzar ahora y va a ser una verdadera prueba de confianza, si no lo lográis tendré que veros como a unos niños irresponsables y si lo hacéis bien, volveré a confiar en vosotros.

Los tres la miraron expectante. Aunque mi hijo aún no era capaz de sostener la mirada de su madre más de unos segundos y bajaba su mirada al suelo, además seguía luchando por no llorar.

-Veis esa puerta cerrada. Pues vais a custodiarla. Vosotros evitareis que cualquiera que se acerque intente molestar al Skrill ¿Me habéis entendido?

-Yo no quiero hacer guardia. Eso es aburrido tía -Trish había heredado sus ganas de trabajar de su parte Torston... bueno y también de la Jogerson. Esa niña iba a ser complicada.

-Haberlo pensado antes de desobedecer. Y os hago saber que no podréis moveros de ahí, ninguno de los tres hasta que alguien venga a haceros el relevo.

-¿Y cuándo será eso tía?

-Seguramente al anochecer.

Trish iba a quejare, pero la mirada de su tía le hizo desistir del intento. Astrid empujó a los tres hasta la entrada y los colocó a Mike en medio, en la derecha Hiccup y en la izquiera Trish.

-Buena suerte chicos -mi esposa se dio la vuelta y volvió junto a nosotros.

Cuando nos alejábamos escuchamos el llanto de mi hijo. Miré a Astrid, conocería el llanto de su hijo a kilómetros y ella bajó la mirada. Seguramente querría ir a por él y abrazarlo, al fin y al cabo era un niño. Pero era Astrid y también quería que mi hijo fuera fuerte y no un niño mimado por su mama. Mi esposa se paró, pero evitó mirar hacía atrás. Me gustaba esa faceta de madre que tenía con todo lo que tenía que ver con Hiccup.

-Creo que he sido demasiado dura... es muy pequeño -mi esposa me miró, a mi y solo a mi ¿Me estaba pidiendo consejo?

Miré a mi esposa, era la primera vez desde que llegué en el que Astrid me pedía consejo sobre algo relacionado con nuestro hijo. Me miraba solo a mi, me hablaba solo a mi, porque soy el padre, puede que todo mi esfuerzo si que estaba dando sus frutos, había sido lento, pero no me rendiría debería seguir como hasta ahora.

-Estará bien. No le pasará nada -le tomé de la mano y tiré un poco de ella, para que siguiera andando.

Sinceramente yo también quería ir para abrazarle, pero en eso consistía en ser padres, debías saber cuando dar cariño y cuando dar un castigo a tiempo. Y ese era el momento de un castigo, era pequeño pero debía aprender a no ser tan curioso y hacer caso... era irónico que yo estuviera pensando en eso, cuando de pequeño había sido especialista en desobedecer, al igual que Astrid e igualmente nos poníamos en peligro muchas veces. Pero aún era muy pequeño para esas cosas.

-Creo que deberíamos de ir a buscar a Heather y Tuffnut y preguntarle que hacían los niños solos. A esos dos no se les puede dejar solos -Mi esposa apretaba con fuerza mi mano, ya que seguíamos escuchando el llanto de mi pequeño.

-Estoy de acuerdo, debemos encontrar a Heather y Tuffnut, puede que se hayan despistados y se hallan escapado de sus cuidados.

-No debí dejar a Heather a los pequeños, ella está embarazada y esos dos son... fui dura con ellos-Astrid volvió a pararse y me miró, como pidiéndome permiso para ir en busca de nuestro hijo.

Creo que cuando encuentre a Heather y Tuffnut deberé de agradecerle este momento. Sé que Hiccup está llorando y Astrid lo está pasando mal, pero... gracias a este momento sé que falta poco para que ocurra lo que Hiccup nos pidió. Volveríamos a estar juntos, viviendo bajo el mismo techo.

-Son niños. Pudo pasar algo grave si no llega a ser por Toothless, te has echo escuchar y los niños están aprendiendo que hay cosas que no deben hacer. Deben terminar su castigo. Estarán bien.

-Esto es complicado -mi esposa dio un largo suspiró y apretó su mano contra la mía.

Me permití un mayor acercamiento en este momento en el que Astrid necesitaba apoyo y le pase mi brazo por sus hombros y la acerqué a mi, al ver que ella no se quejo, me atreví a darle un casto beso en su mejilla, para seguir avanzando y alejándonos de los niños.

Pusimos a dos adultos custodiando a lo lejos la puerta de la academia y a nuestros hijos. No íbamos a dejar tal tarea a tres niños pequeños. Tras eso nos dirigimos al gran salón para hablar de nuestros descubrimientos al consejo o lo poco que habíamos descubierto. Estaban volviendo la posibilidad de tener un enemigo directo para Berk y ya había estado cerca de nosotros y podíamos ser los siguientes afectados y no podíamos permitirlo. Teníamos mucho trabajo por hacer.

Continuara

Hola. Lo siento me volví a tardar u.u pero me ha resultado imposible actualizar antes. Espero que os haya gustado el capítulo, ha sido un capítulo tranquilo, pero me gusta mucho el Skrill por lo que quería que apareciera en la historia n.n

Muchas gracias a los favoritos y seguidores y muchisisismas gracias a las personitas que me dejan un mensajito!

RoxFiedler: Me alegra que te haya ayudado aunque fuera un poco la actualización y lo siento me volví a retrasar mucho u.u Pongo a Astrid muy cabezota, porque la veo así, muy terca, pero a pesar de todo ya has podido ver al final de este capítulo que un poquito esta cediendo. Y Hiccup cada vez que puede toma el mando, por lo que poco a poco tomará más su rol de líder.

Airi: Lo primero espero que estés bien, tanto tú como todos tus seres queridos, no hay palabras para lo que ha pasado en Galicia ojalá todo se solucione u.u. Y en cuanto a tu review, la verdad lo pasé mal con esa escena de los dos Hiccup XD, pero Hiccup respetó la decisión de Astrid y por ahora mantendrá esta decisión. Adoro a Astrid y puede que se note demasiado que soy mujer, porque la hago muy fiera y con muchos principios jajaja. En cuanto a los sonrojos de Astrid, digamos que su marido se marcho la abandonó y ha vuelto, ambos han cambiado, sobre todo ella que ha tenido un bebe, su cuerpo ha cambiado y por muy fiera vikinga que sea, es una mujer y todas tienen inseguridades, ese es justo el matiz que le quería dar a Astrid, sus sonrojos van a menos, porque poco a poco vuelve a confiar en ella y en que su marido la ve desnuda y le gusta lo que ve, eso ayuda mucho a sentirse bien consigo misma. Hiccup en cambio ha vuelto más fuerte de su viaje por ello lo he puesto más seguro de si mismo. En definitiva, Astrid es una mama y como tal tiene sus inseguridades y Hiccup ha vuelto más seguro de sí mismo. Quería que ambos tuvieran una situación más adulta y más parecida a lo que sería una pareja en la vida real.

DragoViking: XD es que no hay quien se resista a un buen baño acompañado ajajaja.

Gracias a todos los lectores.