Anclado a tierra

Capítulo 20

Ya hacía como tres semanas que nos habíamos encontrado con el Skrill y con un nuevo enemigo que querrá atacarnos, pero aunque habíamos buscado no habíamos encontrado nada. Y mi marido se había volcado en hacer que el Skrill se acostumbrara a la cercanía de los aldeanos, algo que ya me esperaba, un nuevo dragón era para Hiccup como un nuevo juguete.

En este tiempo habíamos hecho grupos para explorar y buscar información de nuestro enemigo, pero solo habíamos encontrado islas llenas de trampas y dragones muertos o heridos. Era frustrante esta situación. Deseaba encontrarlo para que pudiéramos prepararnos y así evitar un conflicto mayor, pero parecía que se escondía muy bien fuera quien fuera, ya que nadie había visto al líder. Seguiríamos trabajando sin descanso hasta conseguirlo, todo fuera por proteger a Berk y que como jefa, era mi mayor deber.

Aunque mi cabeza siempre estaba pensando en las posibilidades de como encontrar a este nuevo enemigo, debía volver a la realidad, ya que en este momento estoy en la casa de mi mejor amiga Heather, mi amiga estaba un poco decaída, ya que piensa que los niños se aburren con ella y por ese motivo, se escapaban de su casa.

Fue una muy mala idea dejar a Hiccup y Trish con ella, ya que desde ese día había hecho todo lo posible porque esos dos revoltosos llevaran más tiempo con ella. Pero eran niños y los dos son muy inquietos y se aburren con facilidad. Heather estaba embarazada, no podía seguir el ritmo de los niños.

Odiaba el cambio hormonal que estaba sufriendo mi amiga y que solo la hacía preocuparse por todo y llorar, lloraba mucho, demasiado para mi gusto... ¿Yo era tan pesada cuando estaba embarazada? Seguramente lo era más que ella, ya que estaba muy deprimida por culpa de la desaparición de mi marido.

-Heather, te lo he dicho millones de veces ya, Hiccup y Trish son niños muy inquietos. Tú vas a tener un bebe, vas a cuidarlo desde que nazca y solo tú sabrás controlar a tu hijo. Nadie puede controlar a Hiccup y Trish, están en la edad revoltosa, hasta nos cuesta hacerlo a mi y a Ruffnut.

-¿Crees que lo haré bien? -me preguntó con los ojos llorosos... ¡No Thor, otro llanto más y me suicido!

-Lo harás estupendamente bien Heather -le toqué la barriga ya abultada de mi mejor amiga. Era impresionante como poco a poco iba creciendo al igual que lo hacía su bebe. Esa era la parte bonita del embarazo.

-Gracias Astrid -mi amiga me abrazó con fuerza.

Llamaron a la puerta, pero el invitado, no esperó a que abriéramos ya que el mismo entró, asustándonos un poco al abrir de golpe.

-¡Los hombres son imbéciles! -nos saludó de esta peculiar manera nuestra amiga Ruffnut.

-Cuéntanos algo que no sepamos ya Ruff -le indiqué a mi amiga, una silla a mi lado para que se sentara.

-¡Snotlout está haciendo que me arrepienta de haberme casado con él! -exclamó sentándose a mi lado.

Mi amiga, desde que había decidido volver a ser una jinete de dragones había tenido problemas con su marido. Él creía que el lugar de Ruffnut era su casa criando a su hija y no surcando los cielos a lomos de su dragón. Nunca imaginé que Snotlout pudiera ser un hombre tan sobreprotector, o a lo mejor solo era su cabeza dura vikinga que realmente pensaba en algo como que la posición de su esposa estaba en su casa y nada más... ahora que lo pienso eso parece un poco más a Snotlout.

Yo entendía a Ruffnut, nosotros éramos dos guerreras. Queríamos y amábamos a nuestros hijos por encima de todo, pero también necesitábamos sentirnos útiles y no solo criando a nuestros hijos. Yo había sido más libre ya que al ser la jefa tenía mucho trabajo y por ello Ruffnut me había ayudado con mi hijo, pero los niños estaban creciendo y Ruffnut como buena guerrera que era quería volver a cabalgar en su dragón.

-El imbécil de mi marido, me ha dicho que la casa está sucia por mi culpa. Que cómo llevamos la semana yendo y viniendo a las islas para quitar las trampas no he podido hacer mis deberes de esposa.

-¿Y tú que le has respondido? -preguntó Heather.

-Qué él también puede limpiar la casa -Snotlout limpiando, ese pensamiento se me hacía tan extraño y absurdo... aunque si lo pensaba bien también era absurdo que una mujer fuera jefe y ahí estaba yo.

-Si consigues que Snotlout limpie la casa, seras mi heroína Ruff -reí ante la idea.

-La casa no está sucia Astrid, me encargo de ello por las noches y mientras mi querido esposo duerme a pierna suelta, yo limpio mi casa. Pero Trish derramo un vaso de leche, iba a limpiarlo, pero apareció antes de que pudiera hacerlo y cuando lo vio, comenzó a decir esas tonterías.

-Creo que deberíais hablar, sentaros los dos en un sitio tranquilo, así podéis exponer los dos puntos de vista de cada uno intentando buscar una solución, un punto intermedio, en el que los dos restéis de acuerdo -apoyó mi amiga Heather.

-Heather tiene razón.

-"Heather tiene razón" -Ruffnut intentó imitarme, aunque yo no pongo esa voz tan odiosa -Claro se ve que tú y Hiccup habéis encontrado vuestro punto intermedio -señaló al vaso con la poción que estaba tomando -Ya te lo dije hace tiempo y te lo vuelvo a repetir. Te vas a quedar embarazada como sigáis así.

-Tranquila, me cuido mucho, para que eso no pase. Tomó todos los días la poción.

-¡Eso decimos todas Astrid! y después nos pasa esto -señaló al vientre abultado de Heather. Sé que lo dice con buena intención, pero aún así no me gusta que se meta en mi vida personal -¿Y mi hermano? -cambió de tema y lo prefiero así.

-Está con Hiccup en la academia. Parece que el Skrill se está volviendo más dócil y ahora deja a todos los jinetes acercarse. Menos a mi, porque ya no soy una jinete... -Mi amiga comenzó a llorar otra vez. No la soportaba más.

-¿Por qué no vamos a ver que hace el loco de mi marido? Así te animas un poco Heather -le puse una mano en el hombro a mi amiga -además tu solo has parado tu función de jinete por un tiempo, al igual que Ruff y yo en su momento. Estoy deseando que vuelvas a estar con nosotras volando con nuestros dragones.

-Eres muy buena amiga Astrid -y otro abrazo. Que pesadas podían llegar a ser las embarazadas, pero tendría paciencia, ella era mi mejor amiga y la cuidaría tanto como ella me cuido a mi.

Salimos de la casa de mi mejor amiga y comenzamos a andar las tres juntas, tras nosotras nuestros dragones siempre alerta y dispuestos a protegernos. El camino se me hace más largo de lo habitual, ya que estaba acostumbrada a ir en Stormfly, pero también era agradable dar un paseo de vez en cuando conversando con mis amigas, aunque esto me recordara a cuando yo estaba embarazada. Al entrar en la academia me asusté un poco al ver a mi hijo cerca del Skrill, ese dragón aún era salvaje ¿Cómo podía ser tan irresponsable?

-¡Hiccup! -Llame y mis dos Hiccup miraron, parece que no había sido buena idea ponerle a mi hijo el mismo nombre que a su padre, pero por ese entonces yo pensaba que mi marido estaba muerto -el loco de los dragones -terminé para que supieran a quien me estaba dirigiendo.

-¿Ocurre algo Astrid? -se acercó hasta mi.

-¿Qué hace nuestro hijo cerca del Skrill? -susurré acercándome a él.

-El Skril lo adora. Esta mucho más tranquilo cuando está Hiccup cerca -el loco de mi marido tenía ese brillo en sus ojos de cuando algo le emocionaba. Ese brillo especial que a mi me hacía temblar, era el mismo que cuando comenzó con su invento del dragón volador y ya sabía como acababa siempre que usaba ese trasto.

Sabía que Hiccup había trabajado mucho con el Skrill, ya que ahora que este estaba bajo el efecto del alfa y se veía herido e incapacitado, había comenzado poco a poco y con mucho esfuerzo, a aceptar la compañía de nosotros, pero esto era pasarse de confianza.

Miré a mi hijo, no pensaba permitir que por culpa del loco de mi marido mi pequeño acabara herido por esa bestia. Hiccup se dio cuenta enseguida de mis intenciones por lo que me agarró de la cintura, para pararme. Los miré a ambos y parecía que tal y como había dicho el loco de mi marido el skrill y mi hijo se llevaban bien. Hiccup me agarró más fuerte cuando mi hijo corrió hasta el Skrill y lo abrazó y le rascó en el cuello.

El Skrill comenzó a gruñir, lo que mi pequeño le contesto de la misma manera y a su vez el Skrill volvió a gruñir y así lo hicieron hasta que el Skrill acabo cediendo poco a poco a la caricia de mi hijo y acabo tumbado en la arena dejando a mi hijo que le acariciara bajo su mandíbula.

Mi marido aprovechó que yo estaba absorta mirando a mi pequeño, para acercarme a él rodeándome por la espalda y apoyando su cabeza en mi hombro, mientras ambos mirábamos a nuestro hijo junto al Skrill. No creía lo que veía ¿Cuándo había pasado eso? Sabía que mi hijo era muy parecido a su padre ¿pero tanto como para ser otro loco encantador de dragones?... creo que no estaba preparada para algo así.

-Se llama chispa -Hiccup rió, su cara de orgullo lo decía todo.

Esto era como una pesadilla repetitiva e insoportable, dos locos por los dragones, no estaba preparada para eso. No tenía ya suficientes preocupaciones para intentar mantener a un Hiccup con los pies sobre la tierra que ahora, debería luchar contra dos. Me lleve una mano a las sienes y me masajee un poco esa zona, ya que sentía una leve dolor de cabeza.

-Y tiene tus mismos dotes para poner nombres -suspiré, no sabía como iba a afrontar esta revelación-Hiccup, es muy pequeño para eso - dejo mi pequeño masaje e imploré algo de seriedad en mi marido.

-No va a montar en él. Es muy pequeño. Pero Hiccup ha logrado que la furia de Skrill acabara reducida a eso -señaló al dragón aún tumbado panza arriba -Hasta el skrill no es más que un dragón. Aunque solo Hiccup es al único que le permite hacer eso.

-Me da un poco de miedo... Sé que el dragón se está acostumbrando a las personas, pero... le puede hacer daño.

-¡Chispa es guay! -exclamo mi pequeño, ajeno a mi conversación y miedo. El dragón resopló y dio otro gruñido, levantó su cabeza y miró a mi hijo fijamente, pero Hiccup no tenía miedo, si no que sonrió al dragón -si no quieles más lo dejo -mi pequeño dejo de acariciar al Skrill y fue en busca de pescado que había en una cesta para darle de comer y que el dragón agradecido aceptaba.

Mi marido me aferro con más fuerza y por su posición no le resultó difícil. Yo estaba muy sorprendida con mi hijo, parecía que entendía lo que quería ese dragón enorme y algo gruñón ¿Cómo ese niño había logrado eso?

-Tranquila. Desde que el Skrill tomó a Toothles como el alfa se ha vuelto mucho más dócil que antes. Cuando Hiccup esta con Chispa el alfa no les quita el ojo.

Eso era cierto, Toothles estaba alerta, aunque eso no me tranquilizaba del todo. Me acaricié las sienes nuevamente. Tenía que aceptar que era su hijo y como tal y aunque aún nuestro pequeño no supiera que Hiccup era su padre, estaba muy influenciado por él y tenía derecho a decidir sobre el futuro de nuestro hijo.

-¿Cómo quieres que esté tranquila cuando tengo a dos locos de los dragones? Solo hacéis que me preocupe por vosotros cada día.

-¿Te preocupas por mi ?-me susurró al oído y me dio una leve caricia en mi mejilla. Cada día que pasaba se nos hacía más complicado el dejar de lado nuestros sentimientos y los gestos de cariño que teníamos antes de marcharse volvían a salir a flote.

-Pues claro que lo hago. Si no estoy pendiente de ti acabarás dejando montar a nuestro hijo en ese dragón.

-No pondría en peligro a nuestro hijo Astrid -me respondió aún sin soltarme.

Me gustaba cuando Hiccup decía "nuestro hijo" era tonto, pero al fin y al cabo ya sabía que era mi debilidad y lo había aceptado. Así que me emocionaba como una idiota por esas pequeños cosas.

-Astrid, como en tres días va ser el cumpleaños de Trish y dijimos de hacer una carrera de dragones, necesitaremos la academia para el evento, por ello he decidido salir a volar con Chispa. Quiero ver como se porta fuera de la academia. Creo que ya esta preparado para salir.

-Y ahí vuelven todas mis preocupaciones -lo miré cansada.

-Tranquila, ya lo tengo todo preparado. Vamos a ir con todos los dragones por si se pone nervioso y te necesito para que vayas en Toothless, ya sabes que no puede volar solo y necesitamos al alfa. Toothless lo controla cuando se pone nervioso y Chispa necesita estirar las alas , además de que debemos ver si ya está curado del todo.

-Esta bien Hiccup, pero no quiero que nada salga mal o te mataré yo misma -le golpee en el brazo.

Él rió divertido. Tenía no a uno, si no a dos niños muy mimados y yo era la culpable por dejar que ellos dos consiguieran todo lo que quisieran. Pero me gustaba demasiado verlos sonreír.

-No va a pasar nada, te lo prometo ¡Voy a prepararlo todo! -me dio un rápido beso en la mejilla y se alejó de mi, para comenzar con todos los preparativos para salir a volar con Chispa. Sabía que ese dragón al final acabaría siendo el nuevo juguete de mi marido.

-Así me gusta Astrid. Eres una chica dura y firme -se burlo de mi Ruffnut.

-Tengo que lidiar con dos niños. No me juzgues.

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En cuento tuve todo preparado, fuimos a volar con Chispa. Me hubiera gustado volar junto a mi hijo, pero Astrid no me lo permitió y tampoco quería insistir mucho, no fuera a ser que al final tampoco me dejara salir a volar con Chispa. Por ello mi pequeño quedó al cuidado de Mike, era un buen chico y un buen amigo, estaba feliz de que mi pequeño a tan temprana edad ya tuviera buenos amigos a su lado, en eso no se parecía a mi.

Mi esposa volaba en Toothless, cerca de ella iba Stormfly y junto a ellas todos los jinetes, con la excepción de Heather por motivo de su embarazo. Mi dragón me refunfuñaba de vez en cuando, estaba celoso de que yo fuera a lomos de otro dragón.

-Tranquilo amigo, tu eres mi favorito -mi dragón, desvió su mirada enfadado. Me iba a costar quitarle el enfado, aunque él era más fácil de contentar que mi querida esposa.

-Eso es lo que le dice a todos Toothless -mi dragón asintió a mi esposa, ahora los dos se ponían en mi contra.

-Los dos sois mis favoritos, no os enfadéis -sonreí, me gustaba lo bien que se llevaba Astrid con mi dragón. No era la primera vez que obtenía un enfado doble, en el que mi esposa y dragón se ponían de acuerdo para enfadarse por algo que yo había hecho. Como por ejemplo, cada vez que utilizaba el dragón volador.

-¿Todo bien Chispa? -acaricié la cabeza del dragón y este solo me gruñó en respuesta. Gruñidos era lo que obteníamos de este dragón a excepción de mi hijo que obtenía no solo un simple gruñido, si no un poco de cariño de Chispa. Aunque sin perder ese aire de superioridad que ya era característico de Chispa.

Me siento orgulloso de mi hijo, de que él hubiera conseguido hacerse amigo del Skrill y yo con mi experiencia y aunque ya hacía años de conocer a este dragón, solo obtenía gruñidos. Puede que con el tiempo me superara en el arte de entrenar dragones. Una sonrisa de idiota asomo en mi cara, no pudiendo evitar mi alegría de que mi hijo amara a los dragones tanto como yo.

El Skrill volaba bajo y algo lento, se notaba que aún no estaba recuperado del todo de las heridas en sus alas, pero estaba mejorando y soportaba bien el vuelo. Dimos una vuelta por Berk y todo fue muy bien. El Skrill estaba tranquilo, ya se había acostumbrado a la presencia de los humanos y nos aceptaba. Aunque se cansaba mucho volando, debido a que sus antiguas heridas. Como no quería dañar a Chispa volvimos a Berk pronto y decidí dar una vuelta a pie con él. Necesitábamos saber que el Skrill no atacaría a nadie para poder hacer la carrera de dragones.

Me alegré cuando todo salió como yo quería y sin ningún tipo de accidente por parte del Skrill. Por ello me sentía bien de que algo saliera bien, ya que aún no habíamos encontrado a nuestro nuevo enemigo y eso me hacía sentir algo inquieto sin saber cuando podía intentar atacarnos. Aunque para ello se estaba encargando Eret que estaba trabajando mucho en la seguridad de Berk, no había nada que se acercara a nuestras costas sin que no nos enteráramos. Era algo prepotente y creído, pero hacía muy bien su trabajo.

También había algo que aún me molestaba y era que mi hijo aún no sabía quien era yo, aunque estaba mejorando mucho en mi relación con Astrid y esperaba que dentro de poco cediera y pudiéramos ser por fin una familia de verdad. Por ello debía centrarme en ser un buen padre y un hombre responsable, para que Astrid me cediera ese gran honor de que mi hijo me llamara papa. Y ahora debía preparar una gran carrera de dragones para dentro de tres días y celebrar el cumpleaños de mi linda sobrina Trish.

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Me baje de mi dragón, el que compartía con mi hermano. Mi hermano, nada más bajo de su dragón busco con su mirada a su esposa que lo estaba esperando con una gran sonrisa.

Aprovecha ahora todo lo que puedas hasta que se vuelva un imbécil controlador. Pensé como dándole un mensaje mental a mi amiga Heather, aunque sabía que no me escuchaba. Sería genial si pudiéramos hablar solo pensando.

-¡Ruffnut! -la voz de mi "amado" marido, me sacó de mis pensamientos -¿Dónde está Trish? -parecía que me ordenaba cada vez que hablaba.

-Con Mike y Kettle, jugando con Hope ¿Algo más que quiera saber mi señor? -pregunté irónica.

-No, nada más -Mi esposo se fue sin decirme ni una sola palabra más.

Me baje de mi dragón, comenzaba a sentirme triste por el hecho de tener problemas con mi marido, pero eso a él no parecía afectarle para nada, si no que cada día se comportaba mal conmigo y no intentaba arreglar nada ¿Hasta ahí llegaba nuestro amor? ¿Nos íbamos a convertir en una pareja que se odiaba? Seguiríamos estando juntos hasta la muerte, como indicaba las leyes vikingas... ¿pero sin ningún tipo de afecto?

Sentí una fuerte opresión en el pecho, pero intenté reponerme. Yo era Ruffnut Thorst... no ya no era una Thorston, yo era una Jorgenson, al igual que mi hija... Pero ahora yo ya no me sentía como si quisiera ser una Jorgenson ¿Por qué? Ya sabía que enamorarme del imbécil de Snotlout no podía ser bueno para nadie y ahí estaban mis sospechas acertadas.

Mi primer error había sido enamorarme de él. El amor era para los débiles... el amor era para gente como Hiccup y Astrid que iban mostrando sus muestras de afectos como si nada. Desde antes de hacerse pareja oficial ya se les veía muy unidos y cuando lo hicieron oficial fue a peor, hasta se besaban delante de todos... he de ser sincera y aunque decía que me daban asco por ser así, la verdad era que les tenía un poco de envidia por verlos tan unidos y me hizo querer tener yo algo parecido.

Pero Snotlout nunca fue muy cariñoso y nunca mostraba su afecto hacía mi si había alguien que nos podía ver. Me agarré el pecho. Parecía que me faltaba el aire y mi mundo se caía ante mis pies. Antes de caer inconsciente, sentí que unos brazos me rodeaban ¿Era Snotlout?...

Abrí mis ojos con dificultad y me encontré en la casa de Gothi ¿Qué había pasado? Tuve que recordar lo ocurrido. Me había desmayado y alguien me había atrapado, antes de caer al suelo.

-¿Snotlout? -me levanté de golpe de la cama y sentí un mareo que casi me hace caer de nuevo, pero alguien me agarró.

Miré hacía mi salvador, esperando a que fuera mi marido, pero no era así. Por ello se me llenaron los ojos de lágrimas y comenzaron a salir con libertad, intentando desahogar todo lo que estaba sintiendo y no quería mostrar a nadie. Porque yo era una Thorston y los Thorston no se preocupan por nada, solo les gusta hacer bromas, comer y dormir ¿Cuando había cambiado todo eso? Mi hermano me abrazó con fuerza, como nunca antes lo había hecho, me rodeo por completo hasta que me sentí tranquila y protegida en los brazos de mi otra mitad.

-¿Qué ha ocurrido? -pregunto Astrid ¿También estaba ella allí? Había dejado su trabajo por estar aquí a mi lado.

Alcé mi mirada para observar lo que había a mi alrededor. Parecía que todos mis amigos habían entrado en la casa de Gothi al escucharme, estaban todos menos Snotlout. Lo que hizo que volviera a enterrar mi cabeza en el pecho de mi hermano para seguir llorando.

Mi hermano me acarició la cabeza y la espalda, hasta que me calme por completo y saqué todo lo que llevaba guardando dentro desde que Snotlout decidió comportarse como lo que era un hombre y yo solo su esposa y debía obedecerle. Pero nunca llegaría a caer en el rol de la esposa de casa a órdenes de su marido ¡No podía caer a ese nivel! ¡Yo era una guerrera y una jinete de dragones!

-¿Ruff estás bien? -preguntó una muy preocupada Heather.

-No -susurré. Ya era idiota guardármelo todo para mi. Estaba en esa cama seguramente porque la presión que sentía dentro explotó y necesitaba contar como me sentía -¿Soy tan mala esposa? -Pregunté.

-Eres la mejor persona persona que conozco Ruff -Astrid se sentó en un lado de la cama y me tomó de la mano -puede que de pequeña fueras un desastre -sonreí un poco al recordar mi infancia feliz -pero eres mi mejor amiga y sé de lo que hablo. Eres una mujer increíble y todos te queremos Ruff.

-¿Todo esto es por los problemas que estas teniendo con Snotlout? -preguntó mi cuñada.

-Creo que si... yo nunca he tenido este tipo de problemas -intenté sonreír, pero no pude. Odiaba ser adulto y odiaba ser esposa. Todo era mucho más fácil cuando vivíamos en la orilla del dragón y nos metíamos en problemas con los cazadores de dragones.

-¿Qué te ha hecho Snotlout? -me preguntó mi hermano muy serio.

-Na... nada -ladee mi cabeza, pero el me tomo de mis mejillas aplastándome un poco mis mejillas acabando mi boca en una "o" por su presión.

-¿Qué te ha hecho ese imbécil Ruffnut? -las manos de mi hermano eran cálidas y me adormecían. Estaba muy enfadado, nunca lo había visto así.

-Tuff tranquilo -pidió Hiccup a mi hermano -Ruff cuéntanos que ocurre.

-Si, Ruff solo queremos ayudarte -insistió mi amigo Fishleg.

Estaban todos ahí y todos preocupados por mi. Menos él ¿Por qué Loki? ¿Por qué? ¿tanto mal he hecho que merezco ser castigada con esto? Había hecho muchas buenas bromas en tu honor. No merecía este castigo. Volví a comenzar a llorar y enterré nuevamente mi cabeza en el pecho de mi hermano. Sentía dolor en mi corazón, un dolor que nunca imaginé tener, era como si se me hiciera añicos el corazón. Y el causante de ello, era que la persona que no estaba allí.

-Porqué no lo cuentas tú Astrid -me quedé con la cabeza apoyada en el pecho de mi hermano, me gustaba estar así. Por mucho que dijéramos que nos "odiábamos" y que nos gustara vivir lejos el uno del otro, todo era mentira. Nos queríamos mucho,éramos gemelos, siempre nos gustaba estar juntos y divertirnos juntos. Hasta compartíamos dragón. Y nuestra vida había cambiado mucho cuando me case.

-Esta bien... Contaré lo que sé

Cuando Astrid iba a comenzar a contar mi problema con mi marido, la puerta de la casa de Gothi se abrió de golpe y entro mi hija entre lágrimas que al verme vino corriendo hacía mi y se tiró a mis brazos.

-Ma... mami -hablaba entre cortada por su congoja. Ahora estaba con las dos personas más importantes de mi vida. Mi hija y mi hermano, pero me faltaba uno y seguro que no vendría -Mami ¿Estás bien?

-Si, estoy bien. No ha sido nada. Tranquila.

-Tía ¿Te has caído? ¿Tas malita? -Hasta el pequeño Hiccup, se preocupaba por mi. Todos y yo llorando como una imbécil por alguien que no se preocupaba por mi.

-Estoy bien de verdad.

-Nos dijeron que te caíste ¿Por qué te has caído? -pregunto mi hija con ojos llorosos.

-Los mayores tenemos muchos problemas Trish y a tu mama parece que sus problemas le han rebasado y por eso se ha desmayado -le explicó Astrid y le agradezco que hable por mi, ya que no tengo ganas de hablar.

-¿Es por qué mama y papa ya no duermes juntos? -Mierda, no querían que supieran eso. No se lo había contado a nadie -mama y yo dormimos juntas.

-Ruff ¿Por qué no nos contaste eso? -me preguntó Heather.

-Ruffnut, por favor. Necesito saber que pasa, porque si no voy a salir directo de aquí a patear el trasero de mi mejor amigo... o el que yo creía que era mi mejor amigo -mi hermano estaba serio, como nunca lo había visto antes. Él siempre se tomaba todo a broma, hasta ahora.

-Desde que volví a ser un jinete de dragón por mi propia decisión... Snotlout y yo no estamos muy bien. Él no quiere que vuelva a ser una jinete. Él solo quiere que yo vuelva a ser solo una ama de casa. Me riñe por todo lo que hago. Todo lo que hago esta mal para él y como ha dicho Trish, no dormimos juntos desde entonces. Yo duermo con ella.

-Ruff soy tu hermano, deberías de habérmelo contado. No permitiré que nada te haga daño. Esto no va a quedar así, le haré pagar a ese patán por lo que te ha hecho. Eres mi hermana y nadie hace daño a mi hermana ¡Solo yo tengo el derecho de hacerte sufrir!

Mi hermano apoyó su frente en la mía y yo solté a mi hija para rodear su cuello ya abrazarlo con fuerza. Creo que es la primera vez en mi vida que me siento tan unida a mi hermano. Tuffnut me soltó con suavidad y se levantó. Creo que estaba dispuesto a hacer una locura y la verdad no quiero que lo haga.

-¿Vas a pegar a mi papa? -preguntó mi hija asustada. Ella no entendía bien lo que ocurría.

-No, nadie va a pegar a nadie -Hiccup le puso una mano en el hombro de mi hermano.

-Debemos ir y hablar con él para que entré en razón. Ruffnut siempre ha sido una guerrera -apoyó mi amigo Fishleg. Puede que hubiera cometido un error al no casarme con él. Pero elegí al otro idiota.

-Ruff no te guardes esas cosas para ti. Si necesitas ayuda, pídela -Hiccup me sonrió -vamos a ir a hablar con él, seguro que hay una solución para todo esto.

Los chicos salieron de la casa de Gothi ¿Podrían lograr algo ellos? Mi marido era un cabezota, lo sabía, iba a ser muy complicado que él cediera. Ya lo conocía bien, lo conocía desde que nacimos y él siempre fue un cabeza dura que cuando tenía algo en mente insistía, aunque se diera cuenta de que estaba equivocado nunca cedería.

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Nos montamos en los dragones y comenzamos a buscar a mi cuñado y mejor amigo... bueno o por lo menos hasta el momento en el que me enteré que se portaba mal con mi hermana. Ella es mi hermana y nadie puede tratarla mal. No lo iba a permitir, ni aunque él fuera su marido, eso me importaba poco la verdad. No tardamos mucho en encontrarlo, estaba asegurando que los terrores terribles estuvieran en todos en su sitio.

Descendimos y me bajé rápido, no esperé a mis dos amigos y con el puño en alto le planté un golpe en su cara de patán. No podía reprimir lo que sentía o acabaría como mi hermana superada por la carga que llevaba en su interior.

-¿Pero a que ha venido eso Tuff? -Mi cuñado se llevó la mano a su cara. Seguro que le quedará un moratón y me alegro por ello.

-¡Esto es lo mínimo que tengo ganas de hacerte! -alcé la voz, estaba furioso.

-Tranquilo Tuff -me pidió Hiccup.

-¿Qué le pasa a este idiota? -volvió a preguntar.

-¡Tú eres lo que me pasa! ¡Le has hecho daño a mi hermana! -chillé.

-¡Yo no le he hecho daño a ella! ¡Ella es la que no entiende cual debe ser su posición! -me alzó la voz y ahora si que no puedo reprimirme le iba a dar la paliza de su vida. Iba a poner en su sitio a ese imbécil. Fui puño en alto hasta mi cuñado, pero Fishleg me paró.

-¡Chicos parad! -Fishleg se puso en medio de los dos y Hiccup me agarró intentando tranquilizarme.

-Snotlout ¿No te has enterado? Ruff se ha desmayado -le explicó Fishleg.

-¿Qué?... no, no me he enterado ¿Está bien? ¿Qué ha ocurrido? -preguntó preocupado. Me da asco, él tiene toda la culpa de eso y ¿ahora se preocupa?

-Ella esta bien Snotlout -respondió Fishleg -se ha desmayado por aguantar demasiada carga.

-¡Le dije que no tenía que seguir siendo jinete y no me hizo caso!

Hiccup, me agarró con más fuerza ¿Cómo podía ser tan estúpido? ¿Cómo no podía darse cuenta de que el culpable de todo eso era él. Mi hermana era una jinete, siempre lo había sido.

-No es por eso. Si no por ti. Por que tú no le dejas que ella haga lo que desea y verdaderamente le gusta Snotlout. Ella es una jinete de dragones, una guerrera vikinga. Lo sabías cuando te casaste con ella -Mi amigo regordete parecía algo acalorado también. Y lo entiendo ya que él también había estado enamorado de mi hermana, pero ella parece que eligió al peor.

-Tenemos una hija. Debería de estar cuidándola y no ponerse en peligro cada vez que salimos en busca de nuestro nuevo enemigo.

-Pero ella no opina lo mismo Snotlout. Ella quiere ser jinete y quiere que entiendas su postura. Deberías apoyarla -Fishleg le dio un leve empujón a Snotlout haciendo que este se enfadara aún más.

-¡No ella debería apoyarme a mi! ¡Soy su marido! -Snotlout volvió a encarar a Fishleg.

-¡Y ella tu esposa pedazo de patán! -chillé y pedí a Hiccup que me soltara y aceptó.

Creo que hasta Hiccup estaba deseando de golpear su primo por imbécil. Me acerqué lentamente hasta él, creo que vi el temor en sus ojos. Siempre había sido así, un bueno para nada, un idiota, un gallina... bueno un respeto a mi gallina perdida, que era más valiente que Snotlout.

-Se acabó. No le vas a hacer más daño a mi hermana. Mi hermana se va a venir con mi sobrina a mi casa y no quiero que te acerques a ella hasta que no pienses bien en el daño que le has hecho -hablé tranquilo y sereno y parecía que eso le hizo temerme aún más, porque el muy idiota temblaba.

-¿Cómo dices?

-Eres tan idiota para no entenderme. He dicho que se acabó, es la última vez que mi hermana sufre por tu culpa.

-Estamos casados ¿Lo sabes? y las leyes vikingas...

-¡Me importa poco las leyes vikingas! -volví a alzar la voz -ella es mi hermana, no quiero que intentes nada, si no es para arregla las cosas con ella ¿me has entendido? -el idiota asintió y yo me subí nuevamente a mi dragón para alejarme de allí, si seguía allí sabía que volvería a golpearle.

Yo no era alguien agresivo, ya que mi vida era y seguiría siendo ser un bromista al cargo del dios Loki, pero había cosas que podían llegar a superarme y entre ellas estaba que dañaran a mi hermana... estaba por debajo de mi querida y amada gallina, pero era importante para mi igualmente. Ella era mi otra mitad, alguien que me completaba.

-¡Tuff! -Hiccup, me alcanzó con Toothles -¿Crees que has hecho bien? Te vas a llevar a tu casa a tu hermana.

-Si. Por supuesto. No voy a dejar que mi hermana siga sufriendo.

-Sé que no soy el más indicado para hablar, ya que yo mismo duermo en casa con mi madre en vez de con mi esposa e hijo. Pero creo que esos dos deberían hablar de esto.

-Hiccup, tu lo hiciste muy mal con Astrid y lo estás intentando. La tienes lejos y eso hace que te esfuerces por conseguir que ella te perdone y eso es lo que yo pretendo. Quiero que despierte de una vez y deje de ser el mismo Snotlout de siempre y que entienda que mi hermana tiene derecho a decidir por ella misma.

-Puede que sea una buena idea -habló Fishleg -a lo mejor el estar sin ella le hace darse cuenta de que la quiere.

-Espero que tengáis razón -Respondió Hiccup.

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El día fue lento ya que yo esperaba que Snotlout viniera a por mi, que se preocupara y viniera a decirme que lo sentía o a decirme, algo, lo que fuera. Pero no fue así.

-Vámonos Trish ya es tarde -tomé a mi hija de la mano, ya me estaba esperando mi hermano. Iría a vivir a casa de mi hermano hasta que Snotlou arreglara las cosas. Pero parecía que no iba a ser este día.

-¡Papi! -mi hija se soltó de mi mano y fue directa hacía su padre y la tomó en brazos ¿Había venido? ¡Por fin! No iba a dejarme marchar y me sentí feliz por ello.

-Trish -Snotlout abrazó a nuestra hija y le beso la cabeza.

-¿Has venido para que podamos volver a casa todos juntos? -pregunto esperanzada Trish.

-No... he venido a darte las buenas noches -Trish se quedo mirando a su padre muy seria.

-Yo... creí... bueno... buenas noches papa -Trish le dio un beso a su padre en la mejilla y se bajo de sus brazos.

Mi hija vino corriendo conmigo, parece que las dos estábamos decepcionadas con Snotlout. Vi como se alejaba mi marido sin ni siquiera mirarme a la cara ¿Todo iba a terminar así? ¿Solo se dejaría llevar por su orgullo?

Tomé de la mano a mi hija y tiré un poco de ella para que me siguiera. Cuando llegamos a casa de mi hermano, las dos nos fuimos a la habitación que mi hermano nos preparó.

Una vez nos pusimos nuestros pijamas, nos metimos juntas en la cama y ambas nos abrazamos. Parecía que ninguna de las dos queríamos hablar. Pero las dos estábamos tristes, por no estar en nuestra casa con Snotlout.

-Papa lo arreglara todo, ya verás. Solo debemos darle tiempo -susurré y mi niña asintió.

La abracé fuerte, ya que sentía temblar su pequeño cuerpo. Cuando se relajó en mis brazos, logré conciliar el sueño. Esperaba que al día siguiente todo se arreglara.

Continuara.

Hola. Por fin aparezco u.u lo siento, ya estoy con el siguiente capítulo, por lo que espero publicarlo pronto :)

Siempre me ha parecido que Snotlout le puede su orgullo, por ello lo he puesto así, aunque espero que no lo odiéis mucho.

Tengo una duda y me gustaría vuestras sugerencias. El siguiente lemon (no diré en que capítulo será XD) es diferente a los anteriores, la relación Hiccstrid está mejor, por lo que... bueno es más atrevido por definirlo de alguna manera, aunque no llega a ser pervertido, es complicado explicar el nivel de un lemon jajaja ¿Creéis que debo aumentar la clasificación del fanfic? ¿Debo cambiar ese lemon atrevido por otro más suave? Me gustaría vuestra opinión.

Muchas gracias a los favoritos y seguidores! :) y mi agradecimiento especial a las personitas que me dejan un mensajito!

RoxFiedler: jeje necesitaba al Skrill, quiero que sea importante. Además el hijo de Hiccup necesita un dragón tan especial como Toothless y pensé que este era lo suficientemente especial. Espero que hayas disfrutado de este capítulo también ;)

DragoViking: Me gustan mucho la parte protectora de Hiccup y Toothless, por ello me gusta mucho esos momentos en los que ellos son los héroes y habrá más momentos de esos. Muchas gracias por comentar :)

Airi: Me alegro de que estéis bien n.n. Aquí también pasamos por el incendio de Doñana y no fue tan grave como el de allí, pero se te caen las lágrimas al ver que no puedes hacer nada. Solo el tiempo volverá a dar la grandeza y belleza de esos lugares. Y muchas gracias por tus palabras, en cada capítulo me esfuerzo mucho sobre todo con la relación de Hiccup y Astrid, quiero normalizar su relación y traerla a lo que sería una pajera normal. No te haces una idea de la de cosas que cambio en cada capítulo antes de subir el nuevo capítulo. Espero que este también te haya agradado :)

Gracias a todos los lectores!