Anclado a tierra
Capítulo 21
Caminó por los bosques de Berk. Esta mañana me desperté muy temprano al sentir frío en mi cama, el culpable de ello era la ausencia de mi marido ¿Adónde habría ido Tuffnut tan temprano? Casi no había ni amanecido en Berk.
Me aprieto más mi pañoleta para sentirme protegida del frío de la mañana. Detrás de mi, mi querida amiga y dragona me sigue, aunque al principio no le entusiasmo la idea de dejar su sueño a tan temprana hora, pero ella siempre había sido mi protectora. Mis pasos no van sin un rumbo, si no que ya sé cual es mi ruta fijada. Tuffnut era un loco amante de las bromas, pero a pesar de todo ello tenía sus momentos en los que necesitaba estar solo y pensar en las cosas que le preocupan. Si, hasta alguien como Tuffnut se preocupaba por las cosas. Llegue por fin a la cima, estábamos en una de las zonas más altas de Berk. Y tal y como ya sabía mi marido estaba ahí sentado al borde del acantilado mirando el horizonte.
-Buenos días -llegué hasta él y me senté a su lado con algo de dificultad ya que mi vientre crecía por días.
-¿Qué haces aquí? Aún es muy temprano y debes descansar -Mi marido me pasó un brazo por los hombros y yo me acerqué a él.
-Te estaba buscando. Sé que no lo estás pasando bien -miré a mi marido, pero este se perdía mirando el horizonte, donde comenzaba a asomar el sol.
-No sé si hago lo correcto.
-Yo creo que haces lo mejor que puedes. Solo estás protegiendo a tu hermana. La quieres.
-¡No la quiero! Solo me gusta enfadar a Snotlout.
-Lo que tu digas -así era mi marido, siempre le gustaba disimular el amor que sentía por su hermana gemela.
Los dos siempre habían estado juntos desde que nacieron y aunque la relación de ellos dos se basaban en sus peleas y bromas, esa era su relación de hermanos, su extraña relación de hermanos pero era su forma de estar unidos.
Eso me trae recuerdos, de cuando me dí cuenta de este hecho sobre los gemelos, fue poco después de que Tuffnut me echara tripas de pescado en el pelo y comenzará a tomar más enserio a Tuffnuf
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Vuelo en mi dragona en busca del idiota, bromista de Tuffnut. Este debería de haber llevado la madera que le pedimos para seguir con la construcción de los nuevos establos para los dragones, pero seguro que se habría entretenido con alguna cosa y no nos había llevado el material, haciendo que se parara la construcción.
Desde que Tuffnut me había tirado las tripas de pescado en mi cabello, había comenzado a mirarlo de una manera diferente, pero que hiciera este tipo de cosas, me hacía dudar de quien era en realidad Tuffnut Thorston y ¿Por qué actuaba de manera tan bipolar? Veo a lo lejos a Tuffnut sentado en al borde de un acantilado mirando al horizonte. Desciendo y Tuffnut se da la vuelta un segundo para mirarme y después volver su vista hacía el horizonte nuevamente.
-¿Qué haces por aquí? -me pregunta y yo voy hacía el borde del acantilado.
-Te buscaba. De hecho todos te estábamos buscando. No has llevado la madera para los establos -me apoyé en su hombro para ayudarme a sentarme al lado de él -¿Qué haces aquí? -le pregunto ya que me parece que está demasiado serio para ser Tuffnut y eso me resulta extraño del bromista, más bromista de Berk.
-Lo siento. Vine aquí y he perdido la noción del tiempo -me quedo observando su rostro. Su voz esta ronca y la noto más profunda en la entonación de sus palabras.
-¿Te ocurre algo? -le vuelvo a preguntar y él me mira.
-Creo que eres una de las pocas personas que ha preguntado eso y han sido muy pocas, te lo aseguro.
-Será porque siempre estás animado y haciendo bromas... pero hoy pareces distinto. Cuéntame que te ocurre -fijo mi mirada en la suya, parece que reflexiona sobre mis palabras.
-Te lo cuento, solo si me escuchas y no te burlas de mi ¿Lo prometes? -me pregunta y acto seguido se escupe en su mano y me la pone frente a mi.
-Lo prometo... pero no tocaré esa mano -mire con repulsión la mano de Tuffnut.
-Como quieras -se limpio la mano en su pantalón y volvió a mirar el horizonte -Hace tiempo que me siento... un poco solo.
No dije nada, solo seguí mirando a Tuffnut, porque seguro que después de esa revelación vendría alguna locura suya o todo era una broma más de él.
-Sabes que mi hermana y Snotlout se casan dentro de muy poco y bueno... las cosas están cambiando. Ya casi no tenemos tiempo de hacer bromas, esta muy ocupada con los preparativos de la boda, parece que ya no tiene tiempo ni para pelear conmigo. Me gusta pelear con ella y que me golpee en la cabeza -Tuffnut se dio un leve golpe en su casco.
No me podía creer lo que estaba pasando ahí ¿Tuffnut realmente tenía sentimientos? Estaba triste porque su hermana estaba haciendo una vida ajena a la suya. Si lo pensaba bien desde que había conocido a los gemelos siempre, siempre, siempre habían estado juntos. Pelea tras pelea, broma, tras broma, los gemelos eran como un equipo imparable que daba quebraderos de cabeza a todos los de su alrededor. Pero las cosas cambiaban y la vida de aventuras y bromas se acababa para dar comienzo a otra diferente.
-Se casará, tendrá hijos y yo quedaré relegado de mi papel de hermano ¿Qué va a hacer ahora Ruff, si no me tiene a su lado para decirle lo fea, idiota y lo mal que huele? ¿Qué hará? -Tuffnut me agarra de los hombros y me zarandea, acto seguido se pone a llorar como un niño pequeño y apoya su cabeza en mi hombro.
Sigo en mi estado de incredulidad, pero parece que esto es real. Tuffnut tiene sentimientos de persona normal. Nos habíamos dado cuenta de que Tuff estaba algo decaído después de que su hermana comenzará a ser pareja de Snotlout, pero no fuimos capaces de vincular esos dos hechos.
-Tuff es normal, la gente se casa y cambia de vida. Eso es lo significa crecer.
-¡Pues no quiero crecer! -se enderezó y me miró decidido -Crecer es cruel y complicado -tras su revelación volvió a su llanto.
-Que tu hermana se case no quiere decir que no volváis a hacer más bromas. Solo es un cambio en vuestra vida, sois gemelos, eso no va a cambiar.
-¿Tu crees? -dejo de llorar y me miró con los ojos rojizos de llorar.
-Claro que si. Ya lo verás.
-Buenos... tu eres lista, así que debe ser cierto.
-Claro que es cierto, yo nunca miento -me levanté y le tendí la mano a Tuff para ayudarlo a levantarse.
-Bueno, menos cuando nos hiciste pensar que eras nuestra enemiga y que estabas del lado de Viggo -Tuffnut aceptó mi mano y me tomo. Dí un leve tirón y este se levanto, pero no soltó mi mano.
-Eso fue diferente Tuff y hace mucho ya de eso.
-Si, hace mucho de eso -Tuffnut me sonrió y seguía sin soltar mi mano, comenzaba a ponerme algo nerviosa, ya que no sabía que debía hacer, hasta que Tuff río bajito, como si acabara de hacer alguna de sus travesuras... puse una expresión de asco al intuir el porque estaba riendo.
-¿Esta es la mano en la que te escupiste? -solo obtuve como respuesta otra risita por parte del rubio bromista -¡Que asco! -le solté de golpe y me fui hasta mi dragona.
Me miré con algo de asco mi propia mano, pero solo ver como Tuffnut se había animado solo con unas palabras y esa broma algo tonta, no hizo que me enfadará tanto.
-Vamos en busca de la madera, antes de que me enfade.
-¿Trabajar ahora? -preguntó quejándose.
Solo le tuve que dar una pequeña orden a mi dragona para que lanzara una de sus espinas plateadas y que pasara cerca de Tuffnut, para que este corriera en busca de su dragón que estaba dormido y se montara listo para trabajar.
Parecía que Tuffnut no era tan mal chico después de todo.
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Tuffnut y yo miramos como poco a poco salía el sol, era un bonito amanecer para estar juntos, aunque hacía frío y me gustaría estar en mi cálida cama, pero Tuffnut necesitaba apoyo y no iba a dejarlo solo.
-Creo que deberíamos volver -miré a mi marido y este seguía inmerso en sus pensamientos y divisar el horizonte.
-Si. Tenemos que celebrar el cumpleaños de Trish -me miró con una sonrisa finalmente y me dio un beso en la mejilla.
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Era el día de la carrera de dragones y el cumpleaños de mi sobrina Trish. Hoy cumplía cinco años y debía ser un día feliz para ella. Aunque hacía tres días que sus padres vivían separados y eso parecía afectar a la pequeña.
Trish era una niña muy viva, curiosa, le gustaba jugar y era toda energía, pero desde que sus padres se habían separado, la niña no era la misma. Parecía triste, incluso había dejado sus preguntas para saber si realmente yo era el padre de su primo. Por lo que habíamos decidido que debíamos alegrarla y hacerle pasar un buen día de cumpleaños.
Por ello mi esposa, hijo y yo fuimos a despertar a la pequeña perezosa, no queríamos que hoy pensará en los problemas de sus padres, además de que le llevábamos regalos. Tras despertarla con dificultad, le entregamos sus regalos que parece que le gustó bastante cuando su tía le regaló una falda de tablones (muy parecida a la que Astrid utilizaba de niña) y una maza pequeña de hierro de gronckle que le había hecho yo.
Pero éramos adultos y sabíamos que Trish no estaba realmente feliz. Le faltaba su padre. Todos pensábamos que Snotlout no iba a ser capaz de durar más de un día sin tener cerca a Ruffnut y Trish, pero nos equivocamos. Ya hacía tres días desde que Tuffnut le dijo que no se acercara a su hermana para hacerle daño y Snotlout no había vuelto a acercar a ella. Solo se dejaba ver para estar un rato con su hija, pero parecía no querer arreglar las cosas y eso estaba afectando a Trish.
Tras un buen desayuno, era el momento ¡Por fin tendríamos una carrera de dragones! echaba en falta divertirme con mis amigos en una carrera. Los participantes éramos los de siempre, solo se habían añadido los del A-team y Eret. Como nuestros hijos eran aún pequeños no pudieron participar, pero serían nuestros pequeños árbitros. En la zona alta de la academia estaba mi hijo junto a Chispa, Trish, Mike y Gobber. Todos tenían unas banderas de colores, para apoyar a su equipo.
Mi esposa y yo nos acercamos a la zona donde estaban los pequeños ya listos y descendimos para ver que tal llevaban la idea de ser los jueces de la primera carrera de dragones en muchos tiempo.
-¿No me apoyas a mi para ganar? -mi esposa miró algo celosa como mi hijo tenía una bandera negra.
-Tengo la tuya... aquí -levantó con la otra mano con la bandera azul del color de Astrid.
-Parece que Trish ha hecho lo mismo que tu - le dije a mi pequeño, al ver como la niña también llevaba dos banderas cada uno con el color de los dragones de sus padres.
-¿Y tú Mike? -mi esposa preguntó al niño y este algo tímido alzó una bandera azul -así me gusta Mike ¡Me caes bien! - mi esposa le revolvió el cabello y el niño se sonrojó. Daba igual la edad que tuvieran, Astrid siempre obtenía adeptos.
-Vamos, está a punto de comenzar -le indiqué a mi esposa y los dos montados en nuestros dragones y bajamos a la arena para que pudieran dar el comienzo a la carrera de dragones.
Trish a voz en gritó presentó a los concursantes y todos aplaudían con cada presentación de la pequeña (aunque Gobber a su lado debía repetir para que todos escucharán). Ahora parecía que realmente se lo estaba pasando bien en su cumpleaños. En ese momento en el que ella era la protagonista.
Cuando dio comienzo la carrera todos salimos los más rápido que podían nuestros dragones para poder atrapar el mayor número de ovejas posible. Todos queríamos ganar, estábamos entusiasmados por esta carrera, ya que hacía más de tres años que no se celebraba una y no solo los participantes, la gente de Berk estaba expectante y disfrutaba cada momento de la carrera.
-¡Te atrapé! -cogí la pequeña oveja con las garras de Toothles y la metí en mi cesta. Escuchaba los chillidos de emoción de mi hijo.
-¡Falta poco para soltar la oveja negra! -nos aviso Gobber a los que pudimos escuchar.
-¡El recuento! -la pequeña habló a voz en grito para que pudiéramos escucharla, o por lo menos a los que estábamos más cercanos y repetía dando su toque infantil lo que le decía Gobber -van en cabeza el guapo Hiccup, mi tía Astrid y Eret con cuatro ovejas, le sigue mi papa con tres y siguen mi mama y mi tío y Gustav con dos... y los demás... bueno lo están intentando -ese comentario por parte de Trish hizo reír a todos en las gradas.
-¡Es la hora! -Gobber sopló el cuerno para que todos supiéramos que iba a soltar la oveja negra.
La verdad que se lo estábamos poniendo muy difícil a los que no estaban muy acostumbrado a una forma de vuelo algo camicaze y alocada como era nuestro estilo, pero igualmente con la oveja negra cualquiera que la consiguiera podía ganar ya que ninguno sobrepasábamos los diez puntos.
La carrera estaba siendo divertida y algo acalorada, sobre todo por la extraña tensión de los gemelos con Snotlout, que he de reconocer que los tres habían mejorado considerablemente en sus habilidades como jinetes, sobre todo mi primo Snotlout.
Gobber tiró de la palanca y salió volando la tan ansiada oveja negra, era el momento de que todos fuéramos a por ella lo más rápido que podíamos. Yo estaba lejos, por lo que iba a optar por quitársela a quien la atrapara.
Quien tuvo la suerte de conseguir la oveja negra fue Eret. Esto iba a ser interesante, tenía asuntos pendientes con Eret y que mejor que resolverlos quitándole la oveja negra de las manos.
-¡Vamos amigo! -salí veloz en busca de Eret, al igual que los demás jinetes.
Me acerqué rápidamente y con un golpe de mi dragón al suyo le hice que soltará la oveja y este la dejó caer. Mi esposa se me adelanto y fue en picado a por la oveja que caía, pero mi dragón siempre había sido el más rápido, por lo que caí en picado yo también, pasándola con facilidad y cogiendo la tan ansiada oveja negra.
Una vez que la tuvimos, alzamos el vuelo otra vez. Debía de ir lo más rápido que Toothles podía para poder llegar a mi cesta antes de que alguien me quitará la oveja negra. Y ese alguien iba a ser mi esposa, que me rebaso en velocidad antes de que yo pudiera sacar toda la velocidad de mi dragón y se me puso delante, por lo que Toothles tuvo que frenar de golpe y yo dejé caer la oveja.
Mi esposa me guiñó un ojo. Pero antes de ir a por la oveja Snotlout se adelantó, y de pasó le dio un golpe a Stormfly que la desequilibró y dejó caer a su jinete. Mi esposa caía al vació y tal y como recordaba, cada vez que ella se caía de su dragona. Gritó mi nombre para que fuera a rescatarla. Seguía siendo yo al que llamaba si ella estaba en peligro.
-¡Astrid! -Toothles y yo fuimos a por ella y la pasé de largo, para colocarme debajo y tomarla en brazos al caer -hola mi lady -le hable con cariño cuando cayó en mis brazos y ella hizo algo que no me esperaba. Me dio un beso en la mejilla que me hizo enrojecer como un idiota enamorado, por no esperarme ese gesto -¡vamos a cazar una oveja negra! -Animé a mi dragón, con energías renovadas y salimos a toda velocidad. Astrid se colocó detrás de mi y me agarró de la cintura con fuerza.
Snotlout estaba emocionado por tener la oveja negra, a parte de que ya estaba alardeando de ser el ganador sin ni siquiera haber metido la oveja en su cesta, lo que aprovecharon los gemelos para que Ruffnut le golpeara al dragón de Snotlout y Tuffnuf le arrebatara la oveja. Parecía que la cosa estaba complicada, pero no pensaba rendirme, quería esa victoria.
-Quiero ir con Stormfly -se quejó mi esposa.
-Si vamos por ella no atraparemos la oveja negra -anime a mi dragón hasta que alcanzó la velocidad que yo quería y justo cuando los gemelos soltaron a la oveja, para que cayera sobre su cesta, yo la atrapé haciendo que se quedaran chillando y mascullando no sé que cosas horribles sobre mi persona.
Era el momento de ganar... pero ese día y después del gesto de mi esposa no quería quedar yo como el ganador. Tenía ganas de que ganara ella (algo ya típico en mi, sabía que a ella le gustaba ganar más que a mi) así que fui directo hacía la cesta de color azul y lancé la oveja negra. Dándole a ella los diez puntos para que ganará la carrera. Todos aplaudieron, estaban exaltados por la calurosa carrera que se acababa de disputar en Berk. La primera desde hacía ya mucho tiempo.
-¡Eso es trampa! ¡Jueces quiero que esa oveja no cuente! Debe ser lanzada otra vez -se quejaba Snotlout.
-Pues yo soy la jueza, porque hoy es mi cumpleaños y digo que... -Trish pensó y seguramente no sabía que hacer por lo que optó por llamar a Hiccup, Mike y Gobber, los cuatro juntaron las cabezas y comenzaron a cuchichear.
-¡Ya hemos decidido! -chilló mi hijo.
-El ganador de la carrera de dragones... son el guapísimo Hiccup y mi tía Astrid. Por su trabajo en equipo.
Todos comenzaron a aplaudir y a ovacionar. Parecía que a todos les había gustado la resolución que habían tomado los pequeños jueces y ninguno, a parte de Snotlout se quejó por ello.
-¿Un beso al ganador? -le pregunté a mi esposa y esta me golpeo en el brazo y saltó hacía su dragona, dejándome solo y sin mi beso.
Bueno me tendría que conformar con el beso en la mejilla que me dio. Aunque seguro que cuando hubiera menos gente de por medio me daba el que yo quería. Mi esposa volvía a ser cariñosa conmigo y yo con ella, aunque aún le costaba confiar en mi plenamente. Por ello debía tener paciencia y dar lo mejor de mi cada día.
Tras la carrera todos bajamos a la arena y descendimos de nuestros dragones. Mi primo aún seguía molesto. De hecho Snotlout estada muy malhumorado desde que Ruffnut se había marchado a vivir con su hermano.
-Has hecho trampas -me dijo y yo solo sonreí.
-Solo quería que ganara Astrid. Se lo merecía. Ella hace mucho cada día-le respondí y parecía que mi respuesta solo lo había hecho enfadar aún más que antes.
-¿Ahora te has vuelto un blando Hiccup?
-Con ella siempre, ya lo sabes -me baje de mi dragón y le acaricie la cabeza, por su trabajo bien hecho.
-Ella, ella... ¿Y ellas que hacen por nosotros? -mi primo se bajo de su dragón y se acercó hasta mi.
-Snotlout -le pase un brazo por los hombros a mi primo -creo que necesitas hablar.
-Porque necesito contar también mi punto de vista Hiccup. Porque no se me ha permitido. Solo se han burlado de mi. Ellos dos se han burlado de mi, mi familia entera se ha burlado de mi. Hasta mi hija se ha burlado de mi en esta carrera.
-Sabes que no es así Snotlout, tu hija te quiere. Ella se ha pasado toda la mañana buscándote, porque es su cumpleaños y te quiere a su lado -mi primo miró al suelo.
-La añoro -se sinceró mi primo.
-Y ella a ti Snotlout ¿Por qué no intentas arreglar las cosas con Ruff? Ella también esta deseando que des el primer paso.
-Hiccup, no sé que hacer... quiero que hablemos, pero temo que volvamos a discutir y empeore la situación aún más.
-Pero si no lo haces acabarás solo y por no haberlo intentado. Tú no quieres eso. Quieres a tu hija y a tu esposa, por lo que, adelante ve a por ellas.
Mi primo no me respondió, solo se alejó de mi algo cabizbajo. Sabía que el orgullo para Snotlout era lo primero, pero parecía realmente arrepentido, mi primo era un fanfarrón, pero quería a su familia.
-¿Has conseguido algo? -me preguntó mi esposa, al ver que había estado hablando con Snotlout.
-No lo sé... realmente quiere arreglar las cosas. Solo tiene que ir y hablar con ella y estarán los tres viviendo juntos... Pero no lo hace -miré a mi esposa -si yo y mi estupidez hubiera sido solo el decir que debes ser un ama de casa, ya lo habría arreglado contigo.
-Si tu me hubieras dicho que solo sea un ama de casa te hubiera machacado vivo Hiccup -me puso la mano en la mejilla y me sonrió.
-Tienes razón... oye, sigo queriendo mi beso, por habernos hecho ganar a los dos.
-Eso tendrá que esperar -me dijo y bajo su mano dándome una leve caricia antes de quitar su mano sobre mi cara.
A lo lejos vi a mi primo con Splitelout, su padre. Parecía molesto con él ¿Sería Splitelout el que estaba interfiriendo? Mi primo había dicho que su familia se había burlado de él y ya conocía a mi tío, era muy conservador y a aveces muy cabezota con algunos temas.
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En cuanto dejé a Hiccup y como ya me esperaba, mi padre me estaba esperando seguramente para darme otra de sus charlas sobre los "Jorgenson nunca perdemos" una vez más en mi vida. Ya estaba harto de esas charlas, era un adulto, no un crío al que podía influenciar. Ya tenía mi vida hecha... bueno estaba algo desecha, pero eso era mi problema y de nadie más.
En cuanto me acerqué a él comenzó con su perorata insoportable, pero que yo ya solo asiento, aunque no sé ni que está diciendo porque no le estoy prestando atención. Ya que a lo lejos veo a mi pequeña con sus amigos y que en cuanto entró en su campo de visión corre hacía mi.
-¡Papa! -mi hija me chilló a lo lejos y yo solo pude sonreír al verla, estaba tan linda.
La habían cambiado de ropa, ahora llevaba una falda de tablones como las de Astrid, una pequeña maza colgaba de su cinturón y le habían quitado sus dos trenzas para dejarle solo una trenza como la que llevaba su madre, era tan parecida a su madre. Mi hija corrió hasta mi y la cogí en brazos y le dí un fuerte abrazo. Estaba más grande, mi hija crecía cada día, iba a ser toda una vikinga... como su madre.
-Estas preciosa princesa.
-Te esperé... te esperé esta mañana. Y tú no estabas -bajo la cabeza, algo triste.
-Lo siento, es solo que... bueno ya me conoces. Me quedé dormido, soy un desastre -mentí, le mentía a mi hija y eso me hizo sentir mal.
-Tú le tienes que decir a tu madre que vuelva a su casa donde debe estar -le hablo mi padre a mi hija y eso me molestó. Ya no quería que él se metiera más en mi vida privada.
-Déjala en paz. Ella no es tu hija -le contesté. Él me había estado presionando mucho desde que Ruffnut volvió a ser una jinete de dragón.
Igualmente yo no quería que ella volviera a ser una jinete, ya que me parece peligroso y no quiero que ella corra peligro. Solo quiero que esté a salvo, por ello le dije que se quedará en casa. Además si algo me pasará a mi en una de nuestras expediciones, no quería que Trish se quedara sola, por lo menos la tendría a ella, pero si ambos resultábamos heridos Trish se quedaría sin padres y eso sería algo muy triste para ella.
-Snotlout... -iba a comenzar una vez más con su discurso, pero no iba a dejar que mi hija soportara algo como eso.
-Se acabó papa. No te escucharé más -me alejé de él y sabía que me tocaría otra de sus charlas por haberle ignorado, pero lo soportaría solo.
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-Parece que Chispa se portó muy bien -le hable a mi hijo que iba con el Skrill.
-Si, Chispa es bueno y le gusta el pescado y que le lasque la panza -mi hijo estaba muy feliz con su dragón. Tenía en sus ojos el mismo brillo que tenía Hiccup cuando me habló de Toothles.
-Pero no debes encariñarte con él Hiccup. Puede que cuando Chispa este completamente recuperado de sus heridas, quiera marcharse de Berk. Él es un dragón libre.
-Lo sé -mi pequeño bajo su mirada -ahola está aquí conmigo. No quielo que se vaya... pelo si se va, quiero juga con él todo lo que pueda- mi pequeño volvió a mirarme y ahora con su ya típica sonrisa.
Las palabras de mi hijo me hicieron pensar en Hiccup. Si pudiera ser que Hiccup volviera marcharse, por alguna aventura suya. Él era un poco como el Skrill, era libre. Pero aún así debería disfrutar con él todo lo que pudiera, tal y como había dicho mi hijo.
-¡Hiccup! -mi hijo llamó a su padre en cuanto lo vio pasar.
-¿Qué hacéis? -Hiccup fue directo hacía nosotros y revolvió el cabello de nuestro hijo.
-Estábamos dándole una vuelta a Chispa, para que estirara las patas un poco -respondí.
-Parece que le gusta Berk. Esperemos que decida quedarse ¿Verdad Hiccup?
-Si se queda quiero que sea mi dlagón.
-Lo sé. Por eso has logrado que ese dragón salvaje sea, así -Hiccup lo señalo entero al dragón, este se dio por aludido y le gruñó enseñándole todos sus dientes, había cosas que no podíamos cambiar de ese dragón.
-Los dos estáis locos -negué con la cabeza. Padre e hijo se entendían a la perfección.
A lo lejos vimos que Trish venía corriendo y fue directo hasta su primo, lo tomo de la mano con un "ven conmigo" y se lo llevo corriendo. Mi pequeño intentó resistirse, pero su prima era mucho más fuerte que él y no pudo deshacerse de ella, por lo que resignado solo la siguió.
-Hiccup es demasiado bueno. Tendré que tener cuidado para que ninguna con intenciones de aprovecharse de quien es él se le acerque.
-Pobre, creo que lo va a pasar mal cuando elija a su pareja -Hiccup rió y comenzamos a andar dirección a la academia.
-Tiene que elegir bien. Además es el futuro jefe y sabes que eso hace que se te acerquen muchas chicas deseosas de ser la esposa de un jefe. Además de que nuestro hijo es muy guapo y no es amor de madre -lo miré, ya que eso justamente le había pasado a él y yo... bueno yo era la encargada de hacer que todas esas chicas no se propasaran.
-Seguro que Hiccup, elige bien y tendrá a alguien cercano a él, para hacer temblar de terror a todas esas chicas y no se le acerquen -Hiccup paso su brazo por mis hombros y me atrajo hacía él.
-¡Yo no las hacía temblar de terror! -intenté sonar ofendida, pero ni Hiccup se lo creyó, ya que sabe a la perfección que espantar a esas chicas era uno de mis hobbies-solo defendía lo mío.
-Da igual cuantas chicas vinieran a Berk y cuantas riquezas, tierras y demás cosas que me ofrecieran. Yo solo tenía ojos para ti -Hiccup se paró y me puso frente a él -Te amo Astrid Haddock
Sonreí y sentí mi corazón bombear con fuerza, seguido de esa extraña sensación en el estómago que conocía muy bien y que solo Hiccup me hacía sentir. Me tomó del mentón y me hizo mirarlo, él comenzó a acercarse, estábamos rozándonos los labios cuando unos gritos nos hizo parar y mirar hacía donde venían los gritos.
Parecía que eran Snotlout y Splitelout, ambos salían de la academia y parecía que tenían una acalorada discusión. Los dos nos acercamos con la intención de poner algo de orden, ya que comenzaban a rodearlos los curiosos que habían cerca, incluso algunos hacían apuestas.
-¡Estoy harto de ti papa! ¡tus consejos son horribles! -chilló Snotlout a su padre.
-Mis consejos no son malos ¡Eres tú el que no te comportas como un hombre! ¡Tu mujer te ha abandonado por thor!
-¿Qué está pasando aquí? -Hiccup se puso en medio de ambos y pidió calma, haciendo que ambos dejaran de discutir.
Yo pedí a los curiosos que andaban cerca que volvieran a sus tareas diarias y como era la jefa todos me hicieron caso. Aunque no faltó alguna queja por parte de los que habían apostados por una buena pelea y que ya no se llevaría a cabo por nuestra intervención.
-Mi padre se cree que aún sigo siendo un niño y cree que debo hacer todo lo que él me diga. Pues no papa, soy un adulto -habló un poco más tranquilo, pero aún molesto con su progenitor.
-¿Eres un adulto? ¿Por eso tu mujer se ha ido de casa y tu no la has obligado a volver?
-Perdona que me meta Splitelout, pero así no conseguirá nada de Ruffnut -intentó mediar Hiccup -Si hace eso perderá a Ruffnut para siempre.
-Tú no eres el más indicado para hablar Hiccup -le contestó su tío -no vives en tu casa con tu esposa y tu hijo no sabe ni quien eres. Los dos sois unos desastres como hombres. Deberíais hacer ver a vuestras mujeres cual es su verdadero lugar y es en la casa cuidando de su marido y su hijo.
En el tiempo que he estado como jefa, he tenido que soportar muchos malos comentarios sobre mi persona, ya que nunca una mujer había sido jefa, pero mi trabajo duro había hecho callar esas habladurías, o por lo menos cuando yo estaba presente. Splitelout era uno de esas personas de la aldea que les había hecho callar con mi trabajo. Pude soportar todo eso, porque me estaba esforzando para darle a mi hijo su derecho de ser el siguiente jefe y por ello había tratado a esas personas con una paciencia que ni yo misma pensé que tuviera, pero en este mismo momento me apetece golpear a Splitelout por mal hablado. Aunque haría nuevamente acopio de toda mi paciencia, para que mi puesto e imagen no se viera dañada solo por un mal comentario.
-Splitelout sé que tu forma de pensar es esa, aunque las cosas ya han cambiado en Berk. Las mujeres de Berk, ya no solo cuidamos de nuestra casa, hacemos muchas más cosas. Te agradecería que no volvieras a meterte en mi relación con Hiccup y creo que debes dejar a tu hijo, porque estoy segura que hará lo correcto y hablará con su esposa para que ambos puedan volver a a ser una familia.
Los tres me miraban con cada palabra que decía era como si recorriera un escalofrío por sus cuerpos. Con el tiempo y desde que estaba como jefa, ya me había dado cuenta de que siempre había sido muy impulsiva y eso me había creado una mala reputación sobre mi actitud. Pero era madre, no podía actuar de esa manera, no quería que mi hijo me viera así, aunque si quería que me viera como una buena jefa, además de que me había dado cuenta que dado mi antigua reputación, cuando ahora lanzaba algunos de mis discursos diciendo lo que debían hacer y lo hacía con una sonrisa en mis labios, parece que infundía más temor que hacha en mano. Obtenía buenos resultados y mi hijo no me veía amenazando a todo aquel que me hablara mal. Todo ventajas.
-Lo... lo siento jefa -respondió Splitelout
-Snotlout, habla con Ruffnut -le aconsejé ahora como amiga, no como jefa.
-Tienes razón, tengo que hablar con ella -Snotlout me sonrió. Solo esperaba que todo ese drama se solucionará.
Un gruñido por parte de Chispa, nos hizo recordar que este estaba esperando por su ración de pescado y que se estaba impacientando, por lo que debía cuidar al dragón de mi pequeño niño, para que le gustara tanto Berk que se quedará y así que mi pequeño Hiccup estuviera feliz.
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Había reunido a todos mis amigos para hablar con ellos. Quería que me ayudaran a conseguir algo especial para el día de mi cumpleaños. Y eso era un beso de mayores, quería que el chico de mis sueños me diera un beso de mayores. Mi mamá me había explicado que los mayores se daban besos en los labios, como signo de su amor.
Mis papas ya no se daban besos de mayores, ya no se querían, por eso mama y yo estábamos viviendo en casa del tío Tuff y tía Heather. Pero yo no estoy contenta con ello. Yo quiero que mi papa y mi mama vuelvan a quererse y a darse besos de mayores.
Una vez tío Fishleg nos contó que la mejor formar de aprender es observar. Esa es una razón más para darle un beso de mayores a Ken. Si papa y mama me veían darle un beso de mayores a Ken, pudiera ser que ellos también se dieran un beso y volviéramos a vivir juntos. Pero para ello necesitaba que mis amigos hablaran con Ken, ya que yo no tenía el suficiente valor para hacerlo yo solita. Yo era valiente, pero eso era algo nuevo para mi.
Cuando les expliqué esto a mis amigos, no estuvieron muy de acuerdos con mi decisión. Sobre todo Mike. Que me relata lo mal chico que es Ken. En parte tiene razón... pero sigo queriendo conseguir mi beso de mayores. Necesito que mis papas vuelvan a estar juntos.
-¿No me vas a ayudar? -le pregunté chillando a Mike.
-¡No! -exclamó Mike antes de alejarse de nosotros.
Mike podía llegar a ser un cabezota, pero yo lo era mucho más. Conseguiría mi beso de mayores, estaba decidida.
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Me acerqué hasta la casa de mi cuñado. Estaba decidido a hablar y arreglar las cosas con mi esposa. Llame a la puerta y Heather me abrió la puerta con una sonrisa.
-Hola Snotlout.
-¿Es... está Ruff en casa? -pregunté algo nervioso.
-Si, se ha quedado a cuidarme. Me sentía algo mareada -mi cuñada me dio paso y agradecí que no estuviera Tuffnut.
-¡Ruff tienes visita! -mi cuñada llamó a mi esposa y ella apareció en el piso superior.
Cuando nuestras miradas se cruzaron ambos sonreímos. Eso era un buen comienzo, o eso esperaba.
-Bueno, yo voy a dar un paseo -se despidió Heather y salió de su casa. Todo un detalle por parte de Heather que nos dejara solos.
-Ho... hola -saludé algo nervioso.
-Hola -me devolvió el saludo.
-¿Dónde está Trish? -preguntar por mi hija fue lo primero que se me vivo a la mente.
-Con Mike -me respondió y creo que ella se siente tan estúpida como yo, por no ser capaces de hablar de lo que debemos hablar.
-Yo... Rufff... no sé por dónde empezar -me armé de valor, para tratar el tema.
-¿Y si nos sentamos? me dio paso mi esposa hasta la mesa que estaba en el salón y ambos tomamos asiento uno frente el otro.
-Ruff quiero que vuelvas a casa -le dije sin vacilar.
-Y yo quiero volver a casa Snotlout -me respondió -pero también quiero que respetes mi decisión.
-Sigo creyendo que estarías mejor en casa. Pero es solo porque no quiero que te ocurra nada Ruff -acerqué mi mano a la de ella, pero ella me apartó la mano.
-Snotlout ¿Por qué te casaste conmigo? -me pregunta y creo que la conversación no va a ser fácil.
-¿Cómo que por qué? Porque te quiero Ruff.
-Cuando nos casamos yo era una jinete de dragones y estaba a cargo de la guardia de Berk y quiero seguir con mi trabajo -me habló seria.
-No entiendes mi postura Ruff.
-¡No, eres tú el que no entiende mi postura! -alzó un poco la voz y eso hizo que me enfadará nuevamente con ella.
-¡Ruffnut eres una cabezota! ¡Ni un Yak sería tan terca como tú! -yo también alcé la voz.
-¿Yo terca? -Ruffnut se levantó de su silla de golpe.
-¡Si, Tú! -Me levanté yo también de mi silla. Sentía que se me estaba yendo las cosas de las manos.
Gracias a Thor alguien aporreó la puerta, haciendo que ambos nos calláramos y dejáramos nuestra discusión de lado. Mi esposa fue a abrir la puerta rápidamente ya que golpeaban con mucha insistencia. Al abrir nos encontramos con Astrid, parecía bastante preocupada.
-¡Hemos encontrado otro dragón herido! Eret ha visto la dirección por la que venía volando ¡Vamos a investigar!
Los tres salimos corriendo y alzamos el vuelo en nuestros dragones. Mi esposa fue con Astrid ya que Tuffnut tenía al cremallerus. Parecía que había empeorado las cosas en vez de arreglarla ¿Por qué no era capaz de hablar con sinceridad?
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Preferí montarme con mi amiga. Ya que seguramente el imbécil de mi marido no me dejaría montar, ya que yo debía estar en casa, en vez de hacer mi labor de jinete. Cuando llegamos a la academia ya estaban todos listos y yo me monté en el dragón que compartía con mi hermano.
-¿Astrid y los niños? -pregunté antes de irnos, necesitaba saber que mi hija estaba bien.
-Siguen con Mike. Además les he dejado a Chispa para que los proteja.
Todos alzamos el vuelo y fuimos con cautela en busca de nuestro nuevo enemigo. Nos dirigimos a la dirección por la que Eret vio llegar al dragón herido. Después de volar un rato, nos encontramos con una isla. La cual decidimos explorar por si lográbamos encontrar algo más que nos indicaran donde se encontraban nuestros enemigos.
Decidimos no separarnos esta vez, por lo que todos fuimos juntos con cautela. Aunque creo que nuestros amigos se habían dado cuenta de que el ambiente estaba más tenso aún entre Snotlout y yo.
-Por favor os quiero concentrados en la exploración -nos pidió Astrid -no quiero heridos.
-Pues tendrás que tener cuidado conmigo, ya que como soy una mujer idiota me puedo herir con facilidad -me queje mirando a mi marido.
-¡Yo no he dicho eso Ruff! -se quejo mi marido.
-¡Eso es justo lo que piensas, no lo niegues! Eres un cabeza cuadrada que no se da cuenta de que una mujer puede ser madre y guerrera -Estaba enfadada y alce los brazos, abrí mucho los ojos al notar que mi mano rozaba algo. Miré hacía mi mano alzada y vi un fino hilo que conectaba con un árbol -ups -atiné a decir, antes que comenzarán a caer sobre mi unas piedras que habían escondido en la copa del árbol.
-¡Ruffnut! -Mi marido me empujó y me tiró al suelo poniéndose sobre mi para protegerme del golpe de las piedras que caían. Cuando abrí los ojos lo vi a él y alcé mi mano para tocar su rostro, pero mi mano se mojó con algo, era muy cálido.
-¡Snotlout! -exclamé al ver que mi mano se había manchado de sangre.
-Auch -se quejó mi marido mientras se incorporaba y yo con él -parece que me golpeo una piedra en la cabeza.
-¿Eres idiota? ¿Por qué te pusiste sobre mi? -me enfadé, se había herido por mi culpa -¡estas herido! ¿Por qué...?
-¡Por qué te amo! -me chilló mi marido, mientras se ponía de pie -porque no quiero que te ocurra algo... me da miedo perderte. Por eso te dije que querías que te quedaras en casa. Te amo demasiado. Y no quiero que Trish se quede sola si en alguna de las expediciones nos pase algo a los dos. Sería muy triste para ella.
Me quedé con la boca abierta. Mi marido muy pocas veces había hablado tan alto y claro, de hecho él era reservado y tímido, sobre todo para no perder su orgullo de vikingo, pero siempre había tenido una palabra bonita para mi cuando estábamos a solas. Mis ojos se llenaron de lágrimas y comencé a llorar. Mi esposo se asustó y vino a mi lado.
-¿Estás herida? -me ayudó a levantarme y yo lo abracé por el cuello con fuerza y él me abrazo por la cintura.
-Eres un imbécil Snotlout.
-¿Y ahora que he hecho? -preguntó contrariado.
-¿Por qué no me dijiste todo esto antes? -Enterré mi cabeza en su cuello.
-No lo sé... no quería parecer un blando.
-Me gusta que seas un blando. Te amo Snotlout -mi marido enterró su cara en mi cabello.
De repente recordé que mi marido estaba herido y reaccioné. me separé un poco de él para mirar su herida. Se le había caído su casco, por ello la piedra lo hirió, pero parecía que no era mucho. Mi marido era un cabeza dura eso no se podía negar. Ese pensamiento me hizo reír y mi marido me siguió. Parece que al final las razones de Snotlout eran otras a las que yo imaginé. Al final Snotlout seguía siendo mi imbécil.
Tras este suceso y con un mejor humor por parte mía y de mi marido, exploramos la isla, pero no encontramos detalles nuevos de nuestro enemigo, solo nos encontramos con muchas trampas que fuimos desactivando conforme nos la encontrábamos.
Todos volvimos a Berk, desperanzados por no encontrar nada que nos acercará a nuestro enemigo pero eso no iba a pararnos, teníamos mucho que proteger en Berk.
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Estábamos en el gran salón Trish y yo, aunque no le prestaba mucha atención, ya que estaba molesto con ella, por lo que había decidido ignorarla un poco y centrarme en enseñar un nuevo truco a Hope, pero este era muy revoltoso y casi ni me hacía caso.
Ella me lanzaba miradas y cuando yo la miraba a ella me apartaba la suya. Suspiré cuando una vez más aparto su mirada de la mía. Me encantaban mirar esos ojos azules tan claros como el mismísimo cielo en primavera. Yo era pequeño, solo tengo ocho años y no entiendo lo que los adultos llaman amor, o enamorarse, pero si entendía que Trsih era mi mejor amiga, la apreciaba mucho, tanto que el solo hecho de pensar en ella y Ken besándose, había sido demasiado para mi. No pensaba permitir que algo como eso ocurriera.
-¿No tardan mucho Hiccup y Kettle? -pregunté intentando comenzar una conversación con ella, ya que sabía lo cabezota que podía llegar a ser y si no intentaba arreglar yo las cosas, ella no lo haría.
Los dos más pequeños habían salido para darle de comer a Chispa y aún no habían vuelto, seguro que se habían entretenido jugando con el dragón, era un poco gruñón, pero a Hiccup parecía que le gustaba esa peculiaridad.
-N... no... no lo creo -tartamudeo mi amiga al responder y eso me hizo sospechar.
-¿Por qué te pones tan nerviosa? -pregunté y ella parece que se puso más nerviosa aún de lo que ya estaba.
-No... no lo estoy Mike -intentó sonar serena, pero yo me estaba dando cuenta de que algo no andaba bien.
-Trish ¿Dónde están Hiccup y Kettle? -le pregunté serio y mi amiga bajo la mirada, me acerqué hasta ella y le tomé del mentón para que me mirara.
-Estoy esperando una respuesta -le insistí.
-Pues... creo que... han ido a ayudarme con Ken...
-¡Trish! ¡Sabes que Astrid me dejó a cargo de ellos! -exclamé, acto seguido me levanté de mi asiento, Hoppe se puso en mi hombro y tome de la mano de Trish, tiré de ella para que me siguiera.
Salí a toda prisa del gran salón, debía encontrarlos y tenerlos vigilados, si no la jefa me mataría y no quería que eso pasará, me gustaba que Astrid confiara en mi y me encargara cosas tan importantes como cuidar de su hijo. Sabía cuanto quería a Hiccup y también sabía que si algo le pasará a Hiccup mientras estaba a mi cuidado podía despedirme de mi vida y de toda la confianza que la jefa tenía en mi.
-Mike... Mike -Trish me tiraba, pero yo no le hacía caso, ya que debía darme prisa en encontrarlos -¡Mike! -exclamó y yo me voltee a verla -vienen por ahí -me señaló la dirección contraria a la que yo estaba tomando.
-¿Por qué no me lo has dicho antes? -respondí molesto.
-¡Por qué no me escuchas! -exclamó ella también. Mi amiga se quedó pasmada mirando por donde venían los pequeños y yo miré hacía donde ella lo hacía para saber que era lo que la tenía tan sorprendida.
Junto a Hiccup, Kettle y chispa, venía Ken. Suspiré ¿Por qué venía ese idiota? Sabía de sobra que a él no le interesaba Trish. De hecho siempre decía cosas horribles de ella ¿Por qué estaba ahí?
-Hola -saludó ken y le devolvimos el saludo... bueno Trish lo intentó, pero se atascó en el primer "ho" -¿Puedo hablar contigo?
Trish me miró con los ojos brillantes. Volví a suspirar cansado ¿Debía dejarla que se fuera con Ken? No me fiaba de ese chico y mucho menos de que sus intenciones fueran buenas con ella. Suspiré, porque ahora parezco mi padre cuando se enfada con mi hermana mayor por salir acompañada de casa.
-Podéis hablar aquí ¿Entendido Trish?
-Si -me respondió sonrojada y eso solo hace que me sienta más furioso.
No quería irme demasiado lejos no fuera a ser que Ken intentara burlarse de ella como siempre lo hacía, por lo que opté por escondernos tras una casa, Hiccup, Kettle y chispa me imitaron e hicieron lo mismo. Sabía que estaba mal escuchar las conversaciones ajenas. Pero ella era mi mejor amiga, solo la estaba protegiendo de Ken... ¿Verdad? Apreté mi puño, sentía ganas de estrellarselo en la cara del idiota de Ken, en esa cara de prepotente egocéntrico que tiene. Así me quedaría muy tranquilo y seguramente no le resultaría tan guapo a Trish.
-Hiccup me ha dicho que te gusto... -comenzó a hablar Ken.
-S... s... si -respondió mi amiga nerviosa.
-Solo tienes cuatro años Trish.
-¡Cinco! -respondió molesta -¡Hoy es mi cumpleaños! La carrera de dragones fue en mi honor, por cumplir cinco años -Trish alzó su mano mostrando así su edad.
-Igualmente eres muy pequeña.
Cerré mis puños, estaba en lo cierto Ken solo había ido para burlarse de ella y no porque quisiera tener una cita y mucho menos darle un beso de mayores. Eso hace que me tranquilice un poco, aunque a la vez, me da pena por mi amiga.
-Mamá dice que está mal escuchar conversaciones ajenas -Kettle tiró de mi camisa en un intento de que le prestara atención.
-Estoy seguro que Ken acabará burlándose de Trish. Solo quiero protegerla -me defendí como puede. Agradecí que Kettle no insistiera más, ya que quería escuchar lo que Ken le iba a decir a Trish.
-Cómo es tu cumpleaños seré un buen chico y te permitiré, si quieres, tener una cita conmigo. Pero no te hagas ilusiones yo soy mucho mejor que tu y tú solo eres una pequeña niña.
-¿Qué? -mi amiga se quedó petrificada por lo que acababa de decirle semejante hijo de trol.
No lo aguanté más y salí de mi escondite y fui directo hacía Ken y lo empujé, ya que estaba intentando acercarse a mi amiga y ella no sabía bien que debía hacer.
-¡Aléjate de ella!
-¿Qué te pasa a ti? -Ken enfadado me encaró y me empujó de vuelta.
-¡Tú eres lo que me pasas!
-Yo no he hecho nada. Solo vine porque esta niña tonta me lo pidió.
-No la insultes -le amenacé, dándole un otro empujón -Eres un idiota. Trish es guapa, lista, fuerte y si no lo ves, déjala en paz. Ella es mucho mejor que tú.
-¿Mejor que yo? -río Ken -eso es gracioso. Ella al igual que Hiccup, solo se basan en su apellido para ser alguien. Nadie les prestaría atención de no ser por quienes son sus padres.
-Eso es mentira. Hiccup y Trish no se basan en sus padres, ellos son muy diferentes. Lo que nos hace grandes son nuestros actos no nuestros apellidos -intenté normalizar mi respiración, ese tipo siempre me hacía enfadar con sus tonterías.
-Mejor me marcho -Ken se alejó de allí, dejándome con Trish.
Cuando me dí la vuelta, mi amiga tenía la mirada al suelo. Seguramente estaba avergonzada por lo que acababa de ocurrir.
-Soy una tonta... tal y como ha dicho Ken -susurró mi amiga -debí hacerte caso.
-¿Por qué querías un beso de mayores con tanta insistencia?
-Por... -mi amiga jugueteo con el bajo de su camiseta arrugando la esquina -es que mamá y papá ya no se quieren Si yo me daba un beso de mayores... ellos también lo harían.
-Eres una buena persona Trish -mi pequeña amiga me miro con un leve sonrojo en sus mejillas -los mayores ha veces son cabezotas, pero no podemos influenciarlos por sus peleas.
-Soy una tonta -volvió a bajar la mirada y a arrugar la esquina de su camiseta.
-No eres tonta Trish -la tomé del mentón para que me mirara -quiero ayudarte, eres mi mejor amiga y yo... te ayudaré -sentí como mis mejillas adían, puede que lo que fuera a hacer fuera una tontería, pero era un niño al fin y al cabo, se me permitía hacer "tonterías" o eso decía mi madre.
Trish volvió a mirarme con sus ojos azules. Vacilé un poco, pero estaba decidido, así que la tome de los hombros y me acerqué hasta ella. Rocé un poco sus labios con los míos por unos segundos. La verdad es que no sabía como se debía dar un beso en los labios, solo lo que había visto a mis padres y tampoco es que fueran muy cariñosos. Así que tras unos dos o tres segundos me separé de ella.
Ambos nos miramos, ella estaba muy sonrojada y yo también. Ahora no sabía bien que hacer, así que me separé lentamente y baje mis manos a ambos lados de mi cuerpo ¿Qué es lo que debo hacer ahora?
-Creo... que mejor me marchó -Vi a lo lejos como ya habían llegado Astrid junto con los demás adultos y de como estos estaban agarrando a Snotlout y parecía muy dispuesto a soltarse de su agarré y venir a por mi -nos vemos luego Trish.
Salí a correr de allí y escuché un "mal nacido" por parte de Snotlout hacía mi. No sé como iba a volver a mirar a la cara a Trish después de esto.
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Tuvimos que agarrar a mi primo para que no fuera a por Mike por besar a su princesa. Y nos estaba costando lo nuestro, se veía que con su niñita sacaba su furia vikinga interior. Cuando el chico se alejó, lo soltamos y fue directo hacía su hija. Era muy gracioso ver así a Snotlout. Pero Kettle se adelantó y fue directa hacía su amiga y la abrazo.
-¡Algún día seremos cuñadas! -Exclamo la niña feliz, aunque Trish parecía un poco nerviosa por la situación -iré a ver a mi hermano. Nos vemos luego cuñadita.
-¡Ella no va a ser la cuñadita de nadie! -se quejó mi primo a voz en grito.
-¡Te ha besado un chico que emoción! ¡Mi pequeña se hace grande! -Ruffnut obvió a lo que decía su marido y tomó a su hija en brazos para abrazarla.
-Mama por favor -se quejó la niña toda sonrojada y aplastada por los abrazos de su madre.
-¡Tú eres mi niña y la de nadie más! -Snotlout abrazó a ambas -sois lo más importantes para mi.
Los miré a los tres y me daban un poco de envidia, pero estaba feliz porque mi primo y Ruffnut hubieran vuelto a ser una familia unida.
Mi niño, que estaba en los brazos de su madre, alzó los brazos a cada lado del cuello de mi esposa, como pidiéndome a que los abrazará a ambos y así lo hice. Me acerqué hasta los dos y pasé mis brazos por la espalda de Astrid abrazando a ambos. Hiccup apoyó su frente en la mía y rió.
-¿Papa... mama? ¿Ya no estáis enfadados? -preguntó esperanzada Trish hacía sus padres.
-No, ya no lo estamos -respondió Ruffnut.
-¿Entonces volvemos a casa?
-Si y no os dejaré marchar de nuevo -mi primo beso la mejilla de su hija.
-Papa yo quiero que mama siga siendo una jinete de dragones... Yo quiero ser como ella cuando sea mayor.
-¿No querías ser como tu tía Astrid? -le preguntó Ruffnut.
-Si, porque siempre veía que a ella era fuerte, pero mama también es así.
-Mama seguirá siendo una jinete de dragones -dijo al fin mi primo, esto era complicado para él, pero no podía negarle a Ruffnut ser Ruffnut.
-¡Qué bien! ¡Hoy es el mejor cumpleaños que haya tenido nunca! -chilló feliz y ahora si sonreía sinceramente.
Qué fácil era ser un pequeño niño y ser féliz. Bastaba cosas pequeñas para que la sonrisa de un niño saliera a flote. Pero ser un adulto era mucho más complicado. Aunque mirar a mi hijo me hacía feliz, aún estaba el problema de que no sabía quien era, aunque ya faltaba poco, lo sentía.
-¿Por qué no seguimos con la celebración del cumpleaños de Trish? Hay un gran banquete en honor de la pequeña esperándonos -les recordé y parece que a todos les entusiasmó la idea del banquete.
Con un mejor humor por parte de Snotlout y Ruffnut nos fuimos todos juntos al gran salón, donde seguramente ya estaban todos esperando para que comenzara la fiesta. Hoy lo pasaría bien junto a mi familia y amigos.
Continuara.
Hola. Lo primero Feliz navidad ya pasada. Lo siento mucho TTwTT no he podido actualizar hasta ahora, este capítulo estaba muy verde y debía darle forma y los estudios y trabajo no me han dado una tregua, hasta ahora. Lo de "vacaciones de navidad" es algo muuuuuyyy relativo, esta es una época de estrés
Gracias a los favoritos y seguidores. Disculpad a las personitas que me dejan un review, que no conteste a los mensajes TTwTT pero es que no me da tiempo para nada más y ya quería actualizar hoy, pero aprecio mucho, mucho, mucho a todo aquel que deja un mensajito n.n por ello muchas gracias a Roxfiedler, DragoViking, Bunny12 y Airi, vuestros mensajes hacen que me den ganas de seguir la historia a pesar del poco tiempo libre, os adoro :)
Muchas gracias a todos los lectores y un feliz año para todos!
