Capítulo 3.
Marie Schneider se sorprendió un poco cuando Genzo Wakabayashi le pidió ayuda para una amiga. Él le preguntó que si no habría una vacante en el Kindergarten en donde ella trabajaba.
- Pues, no lo sé.- fue la respuesta de Marie.- No tenemos vacantes ahora...
- ¿No habría manera de que le consiguieras trabajo a mi amiga?.- insistió Genzo.- Mira, es muy inteligente y trae muy buenas referencias.
- ¿Cuáles buenas referencias?
- Las mías.
- Qué gracioso.- sonrió Marie.- Mira, haré lo que pueda. Quizás la anciana señora Von Trapp necesite quién la ayude a cuidar a sus niños a la hora del receso.
Llámenlo buena suerte, chiripada, destino o amañamiento de circunstancias por parte de la autora del fic, pero precisamente la señora Von Trapp sufrió una fractura de cadera cuando sacó a pasear a su perrito y resbaló a la entrada de su casa con una cáscara de plátano. El kindergarten "El Mundo del Mañana" necesitaba una educadora sustituta.
- Vamos a tener que contratar a alguien más mientras la señora Von Trapp regresa.- suspiró la directora.
- Señorita Lorelei, tengo a alguien en mente.- dijo Marie, oportunamente.- Es una excelente educadora con muy buenas referencias...
Marie tuvo que morderse la lengua. Cierto era que no se había visto nunca con Lily Salazar, pero si Genzo decía que era excelente, había que creerle.
- ¿En dónde ha trabajado esa educadora?.- cuestionó la señorita Lorelei.
- En el extranjero.- dijo Marie.- Es mexicana.
- ¿Y qué anda haciendo en Alemania?
- Quizás quería cambiar de aires... .- Marie se encogió de hombros.- Mire, me la recomendó un amigo al que se le puede tener mucha confianza, si él dice que ella es buena, lo es.
- Adivino, fue tu ex novio el que te lo dijo, ¿cierto?.- preguntó Lorelei, con una sonrisita un tanto burlona.
- Sí, es verdad.- admitió Marie.- Pero Genzo nunca ha fallado en sus recomendaciones.
- Es cierto.- tuvo que admitir Lorelei también.- En fin, dile a tu ex que traiga a tu nueva rival a una entrevista pasado mañana y a ver qué pasa.
- ¿Mi rival?.- Marie no entendió.
- Querida, ¿qué no es obvio?.- sonrió Lorelei.- ¿Por qué otro motivo Wakabayashi estaría tan interesado en conseguirle trabajo a esa chica si no es porque es su nueva amante?
Marie lo consideró por algunos minutos. Lorelei no había dicho nada que no tuviese lógica...
- Me da lo mismo.- replicó Marie.- Él continuó con su vida y yo con la mía. Solo somos amigos ahora.
- Sí, como digas.- bufó Lorelei, con escepticismo.- Pasado mañana, a las diez.
- Muchas gracias, señorita directora.- dijo Marie.- Se lo comunicaré a Genzo.
Éste le agradeció muchísimo a Marie el que le hubiese conseguido trabajo a Lily, pero Marie no estaba tan optimista.
- El trabajo no lo tiene ganado todavía.- negó Marie.- Solo tiene asegurada la entrevista, pero la señorita Lorelei es difícil de convencer y lo sabes.
- No importa, Lily se encargará del resto.- replicó Genzo.
- ¿Puedo preguntarte algo?.- preguntó Marie, algo decaída.- ¿Es ella tu novia... O tu amante?
- No.- negó Genzo, titubeando un poco.- Solo somos amigos.
- ¿Estás seguro?
- ¿Por qué habría de mentirte?
- No lo sé, pero de cualquier manera es algo que no me importa.- admitió Marie.- En fin, dile a tu amiga que se presente a las diez en las instalaciones del kinder.
- Claro. Gracias nuevamente, Marie. Eres la mejor.- Genzo colgó el teléfono.
Marie suspiró cuando colgó el teléfono. No le había pasado desapercibido el leve titubeo que Genzo tuvo cuando ella le preguntó que si Lily Salazar era su amante... Por su parte, Genzo le comunicó a su invitada las buenas nuevas. Él y Lily habían estado tomando café en la espaciosa sala de la mansión Wakabayashi alemana.
- Creo que lo hice todo al revés.- admitió Genzo, con una sonrisa.- Te conseguí trabajo antes de tratar de legalizar tu situación en el país.
- No importa.- sonrió Lily.- No será la primera vez que tenga que trabajar sin papeles.
- Quizás, pero el problema está en qué le vamos a decir a la directora del kinder cuando te pida tus papeles.- dijo Genzo.
- Que se quemaron en el incendio que tuvo mi departamento y que estoy esperando a que me envíen una copia desde México.- respondió Lily con tal prontitud que Genzo supo que ella ya tenía preparada esa mentira.
- No es la primera vez que dices eso, ¿verdad?.- observó Genzo.
- No.- confesó Lily, algo decaída.- Algo tengo que hacer para evitar que me deporten del país...
Ella agachó la cabeza. Genzo se sintió mal por haber preguntado tanto.
- Lo lamento, no quise importunarte.- él se sentó a un lado de ella y le puso una mano en los hombros.- Ya verás como a partir de hoy te irá todo bien.
- Gracias.- Lily sonrió de una manera cautivadora, como siempre hacía cada vez que quería que algún hombre hiciera lo que ella deseaba.- Te estaré eternamente agradecida.
- Aun queda mucho por hacer.- replicó Genzo.- Le hablaré a Jean Lacoste, mi abogado, para que trate de arreglar tu problema legal.
- Has hecho mucho por mí, no sé cómo agradecértelo.- Lily no dejaba de sonreír.
- Ya me lo agradecerás después.- respondió Genzo, sonriendo también.
Quedaba el problema de la ropa. Lily no podía presentarse a su entrevista de trabajo con los trapos con los que Genzo la encontró, ya que era ropa muy remendada y vieja, así que Genzo le pidió a Mine, su ama de llaves, que acompañara a Lily de compras.
- ¿Quieres más café?.- preguntó Lily, levantándose del sillón.
- Sí, muchas gracias.- asintió Genzo.
En ese momento, Lily llevaba unos pantalones de mezclilla súper ajustados al cuerpo y una camiseta sin mangas. Lily se agachó para servir el café y dejó al descubierto el tatuaje que tenía en donde la espalda está a punto de perder su casto nombre. Y obviamente, Genzo no pudo dejar de notarlo.
- Interesante tatuaje.- comentó él, sin poder evitarlo.
- ¿Te gusta?.- Lily, un tanto provocativa, se bajó un poco los pantalones (solo lo suficiente) para que Genzo pudiera observar completo el tatuaje en forma de Ave Fénix que ella tenía.- Me lo hice cuando acababa de cumplir los 18 años, en un gesto de rebeldía...
- ¿Contra quién te rebelaste?.- quiso saber Genzo, admirando el tatuaje y las curvas de Lily.
- Mis padres.- respondió ella.
- Creí que me habías dicho que no tenías familia...
- Es como si no la tuviera.- suspiró Lily.- Porque ellos no desean verme...
El día de la entrevista, Genzo no pudo evitar el presentarse en "El Mundo del Mañana", pensando en que quizás Lily tendría problemas por los papeles y entonces él tendría que acudir al rescate. Marie, sorprendida, lo vio llegar y salió a recibirlo.
- ¿Qué haces aquí?.- preguntó ella, feliz.
- Pasaba por aquí.- él se encogió de hombros.- Solo venía de visita.
- ¡Qué casualidad!.- gruñó Marie.
- ¿Qué quieres decir?.- cuestionó Genzo.
- Que nunca vienes, excepto el día en que tu amiga va a tener su entrevista de trabajo.- respondió Marie, poniéndose muy seria.- ¡Qué coincidencia!
- No me culpes por preocuparme por ella.- dijo Genzo, muy serio.- Es una pobre chica que no tiene quién la ayude.
- Y tú eres tan misericordioso que vas a hacerlo, ¿no?.- Marie estaba comenzando a enojarse.
- Si yo puedo ayudarla, ¿por qué no?.- Genzo se encogió de hombros, ignorando la mirada de reproche que Marie le dirigía.
Cinco minutos antes de las diez, Lily se presentó vestida con uno de los vestidos que ella había comprado recientemente. Era completamente blanco y Lily lo combinó con unas sandalias también blancas y de tacón bajo. El efecto era de un aire envolvente de ternura que aumentaba la fragilidad de la chica. Genzo, como era de esperarse, se quedó con la boca abierta. Marie, por su parte, se mordió los labios. No creyó que la amiga de Genzo fuese tan linda.
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Kaori Matsumoto revisaba el contrato que le había enviado el famoso desodorante para hombres, del cual Hyuga llevaba siendo modelo por casi un año. Ese famoso desodorante quería seguir teniendo a Kojiro como su portavoz, por lo cual le habían enviado un contrato nuevo a su manager, la señorita Matsumoto.
Ella sonrió al recordar lo que pasó la noche en que ella le enseñó el primer contrato a Hyuga. Ya casi se cumplía un año de que ellos se habían convertido en amantes.
- Vaya que has crecido.- sonrió Kaori, al mirar la fotografía en la que Hyuga aparecía sin camiseta en un promocional del desodorante.- Y pensar que solo eras un niño cuando puse mis ojos en ti.
Matsumoto nunca tuvo remordimientos por haber convertido a su protegido en su pareja. Llevaba tiempo fijándose en Hyuga y preguntándose el por qué él nunca había tenido novia... La única que más o menos estuvo apuntada para el puesto había sido una tal Noemí, una modelo de la cual ni Kojiro ni Matsumoto habían vuelto a tener noticia... Noticia excelente para Kaori, si consideraba que una novia iba a interponerse en sus planes...
- Quién sabe que estará haciendo esa tal Noemí ahorita.- comentó Kaori, a la fotografía de Hyuga.- Pero ni me interesa, me basta con que se mantenga alejada de ti. Ella estuvo a punto de hacer que te perdiera... A ti y a todos los millones que me has hecho ganar...
Matsumoto sonrió, satisfecha. Hyuga le había hecho ganar mucho dinero y le haría ganar mucho más. Ahora que lo tenía en la bolsa, Kaori podría hacer que Kojiro bailara al son que ella pidiera.
- Y por ahora me das lo que quiero.- continuó Matsumoto.- Pero cuando me canse de ti y me dejes de ser útil, tendré que decirte adiós.
Parecía el plan perfecto, el usar a Hyuga para sus planes hasta que éstos se completaran. En algún punto, el corazón de Kaori Matsumoto había torcido el camino...
Y sin embargo, ella no sabía que todo peligraba con la aparición de una joven con el corazón inocente...
Años atrás, muchos años atrás, Hyuga había conocido a una muchacha cuando él fue expulsado de la Selección. Esa muchacha y él habían tenido una conexión especial desde el primero momento, pero él se había ido a Italia y ella se había perdido en quién sabe donde...
Hasta ese día. Kojiro había decidido dar una vuelta por la ciudad. En una transitada calle, una chica que cargaba varios paquetes fue "arrollada" por un par de chicos en patineta. La muchacha dejó caer uno de los paquetes que cargaba, del cual salieron varias naranjas que rodaron por la calle. Kojiro se apresuró a recoger la fruta.
- Estos chicos ya no tienen educación.- gruñó la muchacha, enojada.
- Cierto, pero algunos sí fuimos bien educados por nuestras madres.- replicó Kojiro, entregándole la fruta a la joven.
Ésta pareció congelarse. La chica levantó la cabeza y miró a Hyuga con mucha sorpresa.
- ¿Hyuga-san?.- preguntó la chica, sorprendida.
Pero ella no fue la única asombrada. Hyuga reconoció al instante esos ojos oscuros...
- ¿Maki Akamine?.- preguntó él, sorprendido.
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Alisse estaba comenzando a frustrarse. En cualquier momento ella terminaría por estrellarle su paleta de pintura al odioso hijo de Ichiro Misaki. Desde el primer día de trabajo, Taro se había esforzado por molestar a Alisse, el muchacho hacía comentarios desagradables y le lanzaba indirectas. Ichiro se disculpaba todo lo que podía por el comportamiento de su hijo, pero cuando éste le llamó la atención a Taro por su actitud para con Alisse, él optó entonces por atacar a la chilena cuando su padre no estaba presente...
- ¿Por qué será tan odioso?.- gruñó Alisse, al tiempo que intentaba terminar el cuadro que había comenzado a pintar.- Si el señor Ichiro es tan agradable, no sé por qué habrá tenido un patán como hijo.
El señor Misaki había salido una media hora antes debido a una reunión con varios de los pintores más famosos del país germano. Taro había llegado como quince minutos antes y el majadero ni siquiera tuvo la cortesía de saludar a Alisse.
- Si no fuera porque es una gran oportunidad el poder trabajar con el señor Misaki, ya me habría largado.- comentó Alisse, para sí misma.- Porque con ese patán del hijo ya tendría para haberme regresado a Chile.
- Pues el día que quieras te puedes regresar.- gruñó una voz a sus espaldas.- Nadie te tiene aquí a la fuerza.
Alisse volteó. Detrás de ella se encontraba Taro, recién bañado y... Vestido únicamente con unos bóxers que tenían dibujitos de balones de fútbol.
- ¿No piensas ponerte algo de ropa?.- exclamó Alisse, indignada.- ¡Ten algo de pudor!
- ¡Ja! Te parece indecente que me pasee en mi propia casa en ropa interior, pero no te parece mal que estés viviendo con un hombre divorciado.- replicó Taro.
- Dale con lo mismo.- Alisse elevó sus ojos al cielo.- Ni siquiera vivo sola con él, tengo que soportar a su estúpido hijo.- Y ponte algo de ropa, que me da pena el tener que estar viendo tus miserias.
Taro frunció el entrecejo, pero regresó a su habitación a ponerse un pantalón y una playera.
- ¿Por qué eres tan fastidioso?.- preguntó Alisse, cuando él regresó a la sala.- Vamos a compartir casa por un año, mínimo deberías intentar el tratarme bien.
- Quizás no sea un año.- replicó Taro.- Quizás sean tan solo unas cuantas semanas.
Alisse encaró a Taro.
- Estás seguro de que terminaré por hartarme de ti e irme, ¿verdad?.- dijo ella, muy enojada.- ¿Pues te digo algo? No me iré.
- Eso ya lo quisiera ver.- Taro bufó.- Veremos si toleras más de un mes.
- ¿Quieres ver?.- retó Alisse.
Ambos muchachos se retaron con la mirada. Ninguno de los dos estaba dispuesto a ceder.
Notas:
- Si algunas personas se molestaron porque hice a Hyuga amante de Matsumoto, me van a odiar por lo que voy a poner después, jajaja XD.
- Kindergarten es un jardín de niños, o sea, el sitio a donde van los niños antes de entrar a la educación primaria. No sé cómo se conozca en otros países, en México se le llama jardín de niños o kínder simplemente.
