Capítulo 4.
La señorita Lorelei miró a la chica de pies a cabeza. Lily se mostraba serena y tranquila y se veía muy confiada.
- ¿En dónde ha trabajado usted?.- preguntó la señorita Lorelei.
- En México he estado en varios sitios.- respondió Lily.- Aquí en Alemania no he tenido la oportunidad de trabajar aun.
- ¿Y eso por qué?
- Porque mi departamento se incendió hace unas tres semanas.- Lily desvió la mirada.- Y lo perdí todo...
Genzo estaba nervioso y no sabía por qué. Marie lo miraba de reojo, con el ceño fruncido. Era la hora en que los niños tomaban su descanso y ella se ocupaba de que nadie de sus pequeños sufriera un accidente.
- No te pongas tan nervioso.- gruñó Marie, cuando se cansó de ver a Genzo paseando de un lado para otro.- Ni siquiera estuviste así antes de tu primer partido con el Hamburgo.
- Es solo que quisiera hacer más por ella.- repuso Genzo.
- ¿Hacer más por ella?.- Marie dejó de cuidar a los niños y miró al hombre de frente.- ¿Bromeas? Por Dios, que lo único que te falta es darle de comer en la boca.
- Es solo que es una chica que lo ha perdido todo.- intentó explicar Genzo.- Es tan inocente y frágil, cualquiera podría aprovecharse de ella...
- Y prefieres hacerlo tú en vez de alguien más, ¿no?.- reclamó Marie.
- ¿Qué me tratas de decir?.- cuestionó Genzo, poniéndose muy serio.
- Que Lily Salazar es una mujer joven.- respondió Marie, enojada.- Y muy, pero muy atractiva. Y soltera. Y está viviendo en tu casa.
- ¿Y?
- ¿Me vas a decir que no vas a tratar de conquistarla?
- No se me pasó esa idea por la mente.- contestó Genzo, muy serio.
Una voz en el interior de él lo llamó "mentiroso".
- Sí, como no.- bufó Marie.- ¿Crees que no me di cuenta de que comenzaste a babear al verla llegar?
- No estoy ciego.- protestó Genzo.- Lily es una mujer bella. No me culpes por mostrar admiración por ella.
- Sí, claro.- gruñó Marie.
Ella no entendía el por qué estaba tan molesta, no entendía el por qué le causaban tantos celos el que Genzo viviera con Lily Salazar... Celos, ésa era la palabra. Marie se dio cuenta muy pronto de que estaba celosa, pero evidentemente Genzo no lo notó... Ni lo notaría.
Al poco rato, la señorita Lorelei salió en compañía de Lily. Ambas sonreían.
- Marie.- dijo la señorita Lorelei.- Te presento a la señorita Lily Salazar, va a trabajar con nosotros como reemplazo de la señora Von Trapp.
- Es un placer.- Lily esbozó una gran y dulce sonrisa.
- Bienvenida.- gruñó Marie, tratando de sonreír también, sin conseguirlo. ¿Lily Salazar iba a trabajar ahí también?
- Espero que le ayudes los primeros días a adaptarse.- prosiguió Lorelei.- Le dije que para cualquier cosa que necesite acuda a ti.
- Espero que podamos llevarnos bien.- remató Lily, con una voz tan dulzona que Marie sintió ganas de ahorcarla.
- Seguro que sí.- gruñó Marie con un tono de voz que demostraba todo lo contrario.
- Gracias por ayudarla.- comentó Genzo en esos momentos.- No sabe lo importante que es para nosotros el que Lily haya podido conseguir este trabajo.
- No hay de qué, y pues ella se lo ganó.- respondió Lorelei.- Además de que trae tus recomendaciones y ante algo así no me puedo negar.
- Gracias por tu ayuda, Gen.- dijo Lily, sonriendo aun con más dulzura.
- No hay de qué.- respondió Genzo, sonriendo también.
Ahí estaba otra vez. Genzo tenía nuevamente esa mira de anhelo y deseo contenido en los ojos. Marie sabía que era cuestión de tiempo para que la arpía de Salazar se le metiera a Genzo entre las sábanas... Lorelei sonrió también y después de decirle a Lily que la esperaba al día siguiente a las ocho de la mañana, se dio la vuelta y comenzó a andar. Marie la siguió.
- Señorita Lorelei.- dijo Marie.- ¿Está usted segura de que Lily Salazar es capaz para el puesto?
- Claro que sí.- respondió Lorelei, sorprendida.- Además, tú misma me pediste el trabajo para ella, ¿lo olvidas?
- Eso era antes de darme cuenta de que Lily Salazar es un lobo con piel de oveja.- respondió Marie.- ¿Qué soy la única que se ha dado cuenta de eso?
- Estás celosa.- Lorelei rió.- Y no te culpo.
- ¡No estoy celosa!.- negó Marie.- ¿Cómo se le puede ocurrir eso?
- Solo tengo que mirar cómo es que Genzo Wakabayashi, tu ex novio, está que se muere por esa muchacha. Mira, Marie, ésos ya son problemas entre ustedes, yo creo que Lily Salazar es perfecta para el trabajo, así que te voy a pedir que mantengas tus asuntos personales fuera de aquí.
Marie ya no pudo decir nada. La señorita Lorelei volvió a encerrarse en su oficina y a Marie no le quedó más remedio que volver a cuidar a sus chicos, los cuales por cierto ya andaban sonriéndole mucho a Lily.
- ¡Qué lindos niños!.- sonrió Lily, inclinándose para ponerse a la altura de ellos.- Son preciosos.
- Se nota que te gustan mucho los niños.- comentó Genzo.- He visto a pocas mujeres que tengan tanta conexión con ellos como tú...
Sí, Lily Salazar era una vieja tentadora... Y mentirosa. Marie estaba segura de ello...
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Kojiro había llevado a Maki a tomar un café. La muchacha tenía poco tiempo de haber llegado a Italia, con la Selección Femenil Japonesa de Softball.
- Capitana de la Selección.- comentó Hyuga, sorprendido.- ¡Quién lo diría!
- ¿Qué te parece?.- sonrió Maki.- Yo también seguí con mis sueños.
- Me parece maravilloso.- asintió Hyuga.- Y mira que siento como si hubiera sido ayer cuando te tuve entre mis brazos porque llorabas por haber perdido un partido.
- Cierto.- Maki se puso colorada al recordar esto último.- ¿Y tú que tal? Ahora eres uno de lo más famosos jugadores de Italia y todo un sex symbol.
- No creo que sea para tanto.- rió Kojiro, avergonzado.- Todos esos comerciales han mantenido a mi familia viviendo tranquila y sin preocupaciones.
- Me da gusto que hayas podido ayudar a tu familia.- sonrió Maki.- Y que estés en el camino de cumplir tu sueño de convertirte en el mejor goleador.
- Y a mí me parece muy bien que tú ya estés en el camino del éxito.- comentó Kojiro.- Sé que conseguirás llevar a tu equipo a la victoria. Yo confío en ti.
- Muchas gracias.- dijo Maki, volviendo a ponerse colorada.- ¿Y qué me cuentas sobre tu vida? ¿Tienes novia o algo similar? Porque muy seguramente has de tener varias chicas tras de ti, como siempre.
- No es para tanto.- rió Kojiro.
- Pero no me respondiste, ¿tienes novia?.- insistió Maki.
Kojiro titubeó.
- No.- negó él.- ¿Y tú? ¿Algún hombre a la vista?
- Quizás.- admitió Maki, encogiéndose de hombros.- Conocí a alguien aquí. Es muy agradable y me ha invitado a salir en varias ocasiones.
- Parece que vas a caer.- rió Hyuga.
- No creo.- negó Maki.- Giovanni es agradable, pero no es mi tipo de hombre.
Las horas pasaron sin sentirse. Hyuga sintió que su celular vibraba y entonces se dio cuenta de que Kaori llevaba tiempo buscándolo.
- Vaya, ya es muy tarde.- observó Kojiro.- No me había dado cuenta de lo tarde que es.
- Sí que es tarde.- acordó Maki.- Y debo irme también. Me dio gusto verte. Espero que podamos seguir viéndonos.
- Claro.- asintió Hyuga.- ¿Tienes algún sitio a donde te pueda llamar?
- Te pasaré mi número de teléfono celular.- le dijo Maki, escribiendo el número en una servilleta.- Llámame cuando quieras.
Maki y Hyuga se despidieron y él guardó la servilleta en su pantalón. Le había dado gusto el ver a Maki nuevamente. Ella le había ayudado a crear su gran tiro, el Raiyjiu Shoot. Sin embargo, Kaori no estaba muy contenta.
- Llevo media hora llamándote.- reclamó Matsumoto, cuando al fin Hyuga se puso en contacto con ella.- ¿En dónde estabas?
- Perdóname, mi amor.- se disculpó Kojiro.- Me reencontré con una antigua amiga y...
- ¿Amiga?.- a Kaori no le pasó desapercibido el término.- ¿Quién? ¿Naomi?
- No.- negó Hyuga.- Una amiga que conocí hace muchos años y que no había vuelto a ver.
- Que no vuelva a pasar que me dejas plantada por otra mujer.- ordenó Kaori, enojadísima.- ¿Te quedó claro?
- Perdóname, mi amor, no volverá a ocurrir...
Kaori estaba muy enojada. ¿Una estúpida chiquilla le había hecho perder media hora de amor con su Kojiro?
"No volverá a ocurrir", había dicho Hyuga. Y claro que no volvería a pasar, porque Kaori lo obligaría a no salir con nadie más que no fuera ella.
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Alisse estaba agotada. Todo el día había estado en un tour por Hamburgo, conociendo los más maravillosos sitios a través de los ojos de Ichiro Misaki. El hombre realmente tenía el alma de pintor y veía detalles que a Alisse aun le costaba trabajo observar. Y después de eso, se había quedado casi toda la noche pintando el hermoso claro de luna que había visto a través de su ventana.
Al menos esa noche Taro se había portado decente, quizás porque Ichiro estuvo todo el tiempo presente. Cuando el señor Misaki estaba presente, el muchacho tendía a ignorar a Alisse, cosa que la chilena prefería a tener que estarse peleando con él.
- Pero ni creas que me voy a ir.- murmuró Alisse, frotándose los ojos una vez que hubo terminado su cuadro.- Me voy a quedar aquí, te guste o no, Taro.
Alisse decidió ir a la cocina por un poco de yogurt. Los Misaki solo habían dejado yogurt natural, pues se habían comido el yogurt de sabor. Alisse, un tanto frustrada, decidió servirse un poco de yogurt natural y ponerle un poco de chocolate en polvo para darle algo de sabor.
- No sabe tan mal.- comentó Alisse, después del primer bocado.
Eran las cuatro de la mañana, por lo que Alisse, después de haberse acabado la extraña mezcla, se sintió tan cansada que se recostó en el sillón para descansar un rato. Y se quedó dormida. La despertaron unos pasos suaves cerca de ella. Taro estaba parado a un lado del sillón y aparentemente la observaba. Alisse no se movió, esperando que él la golpeara, la despertara bruscamente o la agarrara a cojinazos.
Pero sorprendentemente, nada de eso pasó. Misaki traía un cobertor en las manos y se lo puso a Alisse. Ésta, muy sorprendida, no se movió... Pero si ese acto sencillo la tomó por sorpresa, lo que pasó después la iba a dejar peor... Taro se inclinó sobre ella y... La besó muy apenas en los labios... Después de esto, Misaki se dio la vuelta y regresó a su habitación. A Alisse poco le faltó para caerse del sillón.
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Lily, en la mansión Wakabayashi alemana, volvió a sacar su celular que nadie sabía que existía y volvió a llamar al mismo número.
- Conseguí el empleo.- le informó ella a la persona que le contestó.- Y me he ganado su confianza.
- Muy bien.- asintió el interlocutor.- Ya sabes qué es lo que tienes que hacer.
- ¿Es necesario?.- Lily se mordió los labios.- No creo que él caiga con eso...
- Yo creo que precisamente "eso" es lo que le hace falta para caer.- replicó el hombre.- Genzo Wakabayashi es muy reservado. Solo seduciéndolo obtendrás lo que deseamos...
- Nunca ha habido necesidad de llegar tan lejos.- observó Lily.- Siempre he conseguido que los demás hagan lo que quiero, con sonreírles y hablarles bonito basta.
- Sí, quizás.- admitió el hombre.- Pero ya te dije que no creo que con Genzo te resulte tan fácil... Bueno, mira preciosa, hazle como gustes. Hasta ahora lo has hecho muy bien...
Lily colgó poco después, suspirando. No le gustaba hacerlo, nunca había tenido que llegar a ese extremo... Pero parecía ser que no había otra opción...
Genzo estaba descansando en el jacuzzi. Tenía música puesta a todo volumen y los ojos cerrados, por lo que no se dio cuenta cuando alguien más entró al lugar...
- ¿Te puedo acompañar?.- preguntó Lily, sorprendiendo a Genzo y sacándolo de su ensimismamiento.
Genzo vio, con la boca abierta, que Lily entraba al jacuzzi con él...
Notas:
- Lo del yogurt natural con chocolate en polvo se lo debo a Alisse, de nuestras tantas charlas nocturnas por el messenger.
