Capítulo 5.
Genzo apenas y podía creer que realmente hubiese sucedido lo que había sucedido. Y tampoco podía creer lo que había estado por ocurrir... Como ya había dicho, Lily entró al jacuzzi con él.
- ¿Qué haces?.- Genzo, atónito, trató de salir del jacuzzi, pero luego recordó que no tenía puesto nada.
- Solo quiero hacerte compañía.- susurró Lily, con una voz muy dulce.
- ¿Ésta clase de compañía?.- Genzo levantó mucho las cejas.
- ¿No te sientes solo en ocasiones?.- Lily se acercaba cada vez más a él.
(O sea, como el jacuzzi tiene el tamaño de una piscina olímpica XD)
- No, no me siento solo.- Genzo estaba poniéndose muy nervioso.- Estoy bien así.
- ¿Seguro?.- Lily llegó hasta Genzo y le echó los brazos al cuello.- He sabido que eres un hombre solitario y eso debe pesarte... No tener una mujer con quien compartir tus penas.
- No, no me pesa para nada.- Genzo no entendía el por qué sus manos actuaban solas y abrazaban a Lily y la acercaban a él.
- Y sin embargo, me deseas.- Lily insistió con una voz ahora cautivadora.- Lo veo en tu mirada...
Genzo no se pudo controlar y besó a Lily de una forma muy apasionada. Lily le correspondió y las cosas hubiesen podido aumentar aun más de tono de no ser porque él recordó que ella era una muchacha caída en la desgracia y que él sería más desgraciado aun si se aprovechaba de ella.
- Lo siento.- Genzo se separó de Lily se salió rápidamente del jacuzzi.- No está bien esto.
- ¿Por qué no?.- Lily estaba muy sorprendida.- Sé que tú lo quieres y yo... Bueno, pues yo...
- Tú no lo deseas.- contestó Genzo por ella.- Mira, sé lo que estás pensando, pero yo no puedo hacerte esto. Sentiría que estoy aprovechándome de ti y no quiero eso, ya suficiente has sufrido como para que yo te lastime más.
Genzo se había puesto ya su bata y tenía en las manos la bata de Lily, la cual dejó a un lado del jacuzzi.
- Vístete.- pidió él.- Y en verdad, no quiero que vuelvas a hacer esta clase de cosas, por favor.
Genzo salió, dejando a una Lily muy sorprendida y bastante más avergonzada. Ella salió del jacuzzi y después de vestirse bajó a buscar a Genzo, encontrándolo en la cocina, sentado a la mesa tomando un poco de leche.
- Lo lamento.- Lily se sentía tan apenada que no podía levantar la mirada.- De verdad que no quise ofenderte... Lo siento mucho...
- No me ofendiste.- contradijo Genzo.- Nada de eso. Pero sí quisiera que entendieras una cosa: yo no necesito que me pagues, y mucho menos de esa manera. Lo único que yo deseo es que tú salgas de los problemas que tienes, nada más. Creo que mucha gente ya te ha hecho mucho daño y yo no quiero aumentarlo.
Lily se sentó enfrente de él, aun con la cabeza gacha. Era la primera vez que alguien quería ayudarla de manera desinteresada.
- Es curioso.- musitó ella.- Es la primera vez que alguien quiere ayudarme sin pedirme algo a cambio.
- ¿Has tenido que pagar antes de la manera en como ibas a pagarme a mí?.- quiso saber Genzo.
- No.- contestó Lily, con sinceridad.
- ¿Y entonces por qué lo intentaste conmigo?
- Por idiota... .- suspiró Genzo.
Genzo se dio cuenta de que Lily estaba verdaderamente arrepentida y sonrió. Se levantó y le sirvió un vaso de leche también a ella.
- Gracias.- Lily sonrió.
- No me lo agradezcas.- dijo él.- Mira, mañana iremos a ver a mi abogado, Jean Lacoste, para que te ayude con tu situación legal.
- Mañana comienzo a trabajar.- comentó Lily.- No me gustaría preocuparme por dos cosas a la vez...
- Entonces iremos cuando gustes.- contestó Genzo.
Lily volvió a sonreír a manera de agradecimiento.
- ¿No tienes galletas Oreo?.- preguntó ella, al darle un sorbo a la leche.
- No.- negó Genzo.- Creo que ni siquiera sé cuales son.
- Son esas galletas de chocolate con relleno cremosito en medio.- explicó Lily.- Son deliciosas.
- Ah, no, no tengo.
- ¿Y cómo es que te tomas la leche?
- Sola.
- ¿Sola? No sabes lo que es la vida si no has comido galletas Oreo con leche.- rió Lily.- Mañana compraré algunas y te enseñaré como comerlas.
- ¿Hay alguna técnica especial para comer galletas Oreo con leche?.- Genzo también rió.
- Claro que la hay.- Lily le guiñó un ojo.
Mucho rato después, tras una larga charla, Lily y Genzo subieron a sus habitaciones.
- ¿Te confieso algo?.- murmuró Genzo, mirando por unos segundos al piso.- Me costó trabajo el decirte que no hace rato, porque no te voy a negar que en verdad me atraes.
Lily no supo qué responder. Genzo se acercó a ella y le dio un beso en la mejilla.
Pero no te voy a lastimar, jamás. Yo te cuidaré.- murmuró él.- Y no dejaré que nadie más intente aprovecharse de ti.
Lily entró a su habitación, cerró la puerta y se recargó contra ella, deseando el poder controlar los rápidos latidos de su corazón. Ella no sabía por qué se sentía así. Nunca alguien se había preocupado por ella, nadie había pensado en su felicidad...
Nadie excepto Genzo.
Y ella estaba por traicionarlo...
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Pasaron algunos días. Hyuga volvió a la rutina de entrenar y de pasar la noche con Kaori. A últimas fechas era raro que ella no fuera a su departamento para pasar la noche ahí. Antes, Kojiro y Kaori solo pasaban juntos 3 noches a la semana, ahora era casi diario...
- ¿A qué se debe el motivo de tantas visitas?.- preguntó Hyuga una noche.
- ¿Qué no puedo pasar el tiempo con mi amante?.- cuestionó Kaori.
- Eh... Claro que sí, es solo que... .- Kojiro titubeó.- Bueno, es que ya es como si estuviéramos viviendo juntos...
- ¿Y eso tiene algo de malo?
- Por supuesto que no... Supongo...
Hyuga lo pensó unos momentos. Cierto era que Matsumoto y él eran amantes, pero Hyuga tenía la idea de casarse algún día, la unión libre no era para él... Recordaba aun cuánta falta le habían hecho a sus hermanos y a él la presencia de un padre... No quería que en algún momento sus hijos se...
Momento. ¿Ya estaba Kojiro pensando en hijos? Hyuga hizo un esfuerzo para no reírse.
- ¿Pasa algo?.- preguntó Kaori, algo ceñuda.
- Nada, mi amor.- Kojiro la besó.- Solo pensaba en tonterías.
- Espero que no hayas estado pensando en esa Maki Akamine.- gruñó Kaori.
- Claro que no.- respondió Hyuga, sorprendido.
Kaori, aun con el ceño fruncido, comenzó a quitarse el maquillaje frente al espejo. Hyuga se cambió los pantalones de mezclilla por unos pans deportivos. Justo cuando se quitó los pantalones, un papel cayó al suelo. Kojiro lo vio y se dio cuenta de que se trataba de la servilleta en donde Maki le había anotado su número de teléfono. Involuntariamente, Kojiro sonrió y escondió la servilleta en una revista de sóccer.
Curiosamente, esa noche, después de haber tenido a Kaori entre sus brazos, Kojiro soñó con Maki... Y a la mañana siguiente, él despertó con deseos de verla. Como buen hombre que es, no pensó que a Kaori pudiera molestarle, ya que no recordaba la escena de celos que ella le hizo la vez que él se quedó charlando con Maki, así que, una vez que Kaori se marchó por la mañana, Kojiro habló al número que estaba escrito en la servilleta. Le respondió el buzón de voz de un teléfono celular.
- Hola, soy Hyuga.- dijo Kojiro, cuando el buzón le pidió que dejara su mensaje.- Solo quería saber cómo estás. Me gustaría invitarte a salir a tomar una cerveza o quizás un café. Tú eliges. Cuando estés disponible, llámame al...
Hyuga dejó el número de su celular, sin saber que estaba por desatar una furia más grande que la del infierno...
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Alisse trató de no pensar en el pequeño incidente ocurrido la madrugada pasada. Esa vez, Alisse se fue a su habitación cuando se aseguró de que Misaki ya no iba a volver. Y cuando ella se despertó, varias horas más tarde, Taro la siguió tratando con la misma indiferencia de siempre, incluso también con la misma agresividad cuando estaban solos. Tan así, que Alisse se preguntó si el muchacho no sería sonámbulo.
"Fue solo un estúpido beso", dijo una voz en la mente de Alisse. "No sé por qué el escándalo. No significa nada".
Y Alisse lo sabía y sin embargo no podía dejar de preguntarse el por qué Taro la había besado...
Una noche que Alisse regresó de la tienda, encontró a Ichiro Misaki sentado en el sillón de la sala, en la semipenumbra, con la cabeza gacha.
- ¿Señor Ichiro?.- preguntó Alisse, con voz suave.- ¿Se siente usted bien?
- No del todo.- negó el señor Misaki.- Pero no te preocupes, no hay ningún problema.
- ¿Está usted seguro? No parece estarlo...
- Es solo que... .- Ichiro Misaki suspiró.- Vi hace unas pocas horas a mi ex esposa. Ella y su actual familia están en la ciudad, vinieron por un viaje de negocios de su esposo... Me dio mucho gusto ver que le ha ido muy bien, pero me deprimió un poco darme cuenta de que yo me he convertido en un anciano solitario...
- No diga eso.- Alisse se sentó a un lado del señor Misaki.- Usted no es anciano aun. Todavía es joven y encontrará a alguien que lo ame.
- No lo creo, pero gracias por los ánimos.- Ichiro sonrió débilmente.
- Es la verdad.- sonrió Alisse.- Encontrará a alguien que lo ame y se encargue de su casa cuando su hijo se vaya.
- Gracias, Alisse.- dijo el señor Misaki.- Eres una buena muchacha. Me hubiese gustado tener una hija como tú... Claro, amo a Taro y no lo cambiaría por ningún otro, es el mejor hijo del mundo, pero si hubiese tenido una hija, me hubiese gustado que fuese como tú.
Alisse seguía sonriendo. El señor Misaki se veía tan decaído que ella, en un impulso, lo abrazó, con el mismo cariño con el que habría abrazado a su padre. El señor Misaki le correspondió el gesto, sin nada de malicia, pero justo en ese momento Taro llegó al departamento y, al ver la escena, sintió que la sangre le hervía de rabia...
"Ya sabía yo que debía cuidarme de ti, Alisse Farfán".
Notas:
- Ya saben que Jean Lacoste es mi personaje de relleno oficial para fics.
- Galletas Oreo, marca registrada, las favoritas de Lily y también las mías
