Capítulo 6.

Estaba la pájara pinta, sentada en el verde limón...

Era el primer día de trabajo de Lily, pero ella no estaba nerviosa. Había hecho eso miles de veces, ya era una experta en fingir nerviosismo el primer día pero tomando el control de todas las situaciones posibles en el momento oportuno. Sergio la había preparado muy bien para eso...

- Bueno, Genzo Wakabayashi no cayó con la seducción.- había dicho él, cuando Lily le contó a grandes rasgos la escena del jacuzzi, sin detalles.- Quizás sea del otro lado...

- ¿Del otro lado?.- preguntó Lily.

- Sí. Que se le hace agua la canoa. Que batea chueco.- insistió Sergio.- Que le gustan los hombres...

Lily recordó la escena del jacuzzi y pensó que Sergio estaba equivocado... Era de lo más obvio que a Genzo sí le gustaban las mujeres...

- No creo que le gusten los hombres.- negó Lily.- Más bien, es un hombre muy reservado... Me va a costar trabajo seducirlo...

- Pues la verdad, qué mejor.- replicó Sergio.- No me gustaría que él te pusiera sus manos encima, preciosa...

- Si no quieres que lo seduzca, no lo hago.- ofreció Lily.- Tú sabes que todo lo hago por ti...

- Pensándolo bien... Mejor no lo seduzcas.- en el tono de voz de Sergio se perfilaron los celos.- Trata de ganarte su confianza de otra manera, y cuando lo hagas... Bueno, ya sabes qué hacer...

- Nunca he fallado.- suspiró Lily.- Y no lo haré...

- Y por eso te amo.- dijo Sergio.- Mantenme informado.

- Claro...

Y ahí estaba Lily, en su papel de la joven inexperta que se presenta a su primer día de trabajo... Marie Schneider la vio llegar con un reconcomio de alacranes en las entrañas (se nota que leo mucho a Gabriel García Márquez XD). Marie sabía que Lily Salazar mentía pero no sabía cómo descubrirla, principalmente porque no tenía pruebas contra ella, solo sus sospechas y antipatía...

- Buenos días, Marie.- la saludó Lily, con una gran sonrisa.

- Buenos días, señorita Salazar.- Marie le dio una sonrisa que decía: "si pudiera, te agarraba a golpes".- Espero que esté preparada, porque los primeros días de trabajo son horribles...

- Estoy preparada.- Lily seguía sonriendo.- Genzo me dio muchos ánimos antes de venir...

"Ya me imagino qué clase de ánimos te ha de haber dado", gruñó Marie, para sus adentros.

Por órdenes de la señorita Lorelei, Marie le enseñó a Lily su salón de clases y le dio las instrucciones más básicas.

- Buena suerte.- dijo Marie.- La vas a necesitar.

- ¿Si tengo cualquier duda puedo preguntarte?.- quiso saber Lily.

- Voy a estar muy ocupada, así que quizás no pueda venir en tu auxilio a cada rato.- fue la respuesta de Marie.

Obviamente, todos los pequeñuelos miraron con desconfianza a la linda muchacha que iba a sustituir a su maestra. Pero Lily no se dejó amilanar. A ella le gustaban mucho los niños, eso era verdad, y sí tenía una licenciatura en enseñanza, también eso era cierto... Lo único en lo que ella había mentido era en su apellido, el cual no era Salazar, y en su situación legal en el país, puesto que no era una ilegal...

Marie esperaba que a Lily le fuera muy mal. Cuando a los niños se les cambiaba de maestra, casi siempre había un gran desastre, por lo que se sorprendió mucho cuando ella pasó por el salón de clases de Lily y vio que todos los pequeños cantaban en compañía de la dulce voz de Lily. Marie no podía creer lo que veía...

- Esa muchacha es buena.- comentó Elieth, la maestra de los niños de tercer nivel.- Tiene a todos los niños muy contentos.

- Sí, claro.- gruñó Marie.- Pero no le va a durar mucho...

Y sin embargo, sí le duró. Lily tenía cautivados al final del día a todos los niños.

- De verdad que tiene carisma.- comentó la señorita Lorelei, satisfecha.- Tomé la decisión correcta.

Marie quería gritar. ¿Qué acaso era ella la única que se deba cuenta de que Lily era una embustera?

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Ichiro Misaki no sabía qué hacer. La noche anterior, las cosas se habían puesto muy feas. Cuando Taro los vio a él y a Alisse abrazados, se armó una gran pelea... Taro cerró con violencia la puerta al entrar, asustando a los otros dos y haciendo que se separaran.

- ¿Interrumpo?.- preguntó Taro, con voz helada.

- ¡Ah! No te escuché llegar.- dijo Ichiro.

- No, supongo que no, si estás tan ocupado con la "señorita" Farfán no te vas a dar cuenta de nada.- replicó Taro.

A Alisse no le gustó el tono con el que Taro dijo la palabra "señorita".

- ¿Se puede saber qué es lo que te pasa?.- preguntó Alisse, tratando de controlar su enojo.

- Nada.- respondió Taro, mirando a la chica con un odio tan intenso que Ichiro se sorprendió.- Simplemente que no me gusta llegar y encontrar a mi padre abrazado de su aprendiz.

- Y dale con lo mismo.- arremetió Alisse.- ¡No estábamos haciendo nada malo! Solo fue un simple abrazo.

- ¿Un simple abrazo? Creo que eso fue más que un simple abrazo.- rebatió Taro.

- Hijo, no entiendo el motivo de tu molestia.- Ichiro, como siempre, intentó apaciguar las cosas.- Alisse estaba tratando de hacerme sentir mejor. Vi a tu madre hoy y me deprimí un poco al darme cuenta de lo bien que le va con...

- Por favor, no culpes a mi madre de esto.- interrumpió Taro.- Ella no tiene nada que ver con el hecho de que tú andes de...

Taro se detuvo. Él nunca le había hablado así a su padre, y no sabía el por qué había escogido ese preciso momento para comenzar...

- Taro, no te imagines cosas que no son.- Ichiro se levantó del sillón y encaró a su hijo.- Desde que llegaste has pensado que Alisse va a intentar seducirme pero ella siempre se ha portado muy respetuosa conmigo.

Alisse se indignó al escuchar esas palabras. ¿Taro le había dicho a su padre que él creía que ella iba a seducirlo? ¿Qué se creía ese tarado? Alisse tuvo que hacer un gran esfuerzo para contenerse.

- ¿Sí?.- replicó Taro, con sarcasmo.- Mucho respeto ha de tenerte si aprovecha cuando estás solo para intentar ponerte la mano encima.

Alisse no lo soportó más, y muy indignada, se levantó y abofeteó a Taro con fuerza.

- Idiota—dijo ella.- No me conoces y no tienes ningún derecho a hacerme ese tipo de acusaciones.

Alisse se dio la vuelta y se marchó fúrica a su habitación. Ichiro también estaba muy enojado.

- Rebasaste el límite, Taro, y agradece que te respeto mucho como para darte la cueriza que te mereces, por atrevido y malpensado.- Ichiro habló con mucha frialdad.- Y me parece que ya es suficiente de estas acusaciones sin sentido. Y debo ponerte un alto, debí ponértelo hace mucho. O vas y te disculpas con Alisse o bien puedes recoger tus cosas y marcharte.

- De acuerdo, padre.- respondió Taro, mirándolo con mucha tristeza.- Mañana mismo me voy.

(Insisto, leo mucho a Gabo XD).

Taro también se dio la vuelta y se marchó también a su habitación. A la mañana siguiente, cuando Ichiro se levantó, se dio cuenta de que Taro ya se había marchado. Y Alisse estaba por hacerlo, pero Ichiro consiguió convencerla de que se quedara, prometiéndole que Taro no volvería a molestarla...

Pero Ichiro ahora estaba triste por su hijo. Taro siempre había sido un hijo ejemplar. ¿Por qué se estaba comportando de esa manera? Su actitud había cambiado a partir del día en que Alisse Farfán llegó a vivir con ellos...

Y fue entonces cuando Ichiro comprendió todo de golpe...

Por su parte, Genzo se sorprendió mucho cuando muy temprano por la mañana se encontró con Taro tocando a la puerta de su mansión.

- ¿Le das posada a un viejo amigo?.- preguntó Taro, cuando vio a Genzo.

- Por supuesto.- asintió Genzo.- ¿Qué pasó?

- No preguntes.- bufó Taro.

A él le dolía la cabeza. Nunca en su vida había discutido con su padre. Y mucho menos por culpa de una mujer...

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Kojiro no se esperaba el ver a Maki en el entrenamiento. Él no recibió respuesta al mensaje de voz que dejó en el celular de ella, y entre los entrenamientos y las noches con Kaori se le olvidó el mensaje, así que cuando Maki apareció en el campo de entrenamiento de la Juventus no pudo menos que sorprenderse.

- Hola.- saludó ella, sonriente.- ¿Cómo estás?

- ¿Qué haces aquí?.- preguntó Hyuga, sorprendido.- ¿Y cómo conseguiste entrar?

- Gracias a Giovanni.- respondió Maki.- A él lo dejaron pasar y yo dije que venía con él.

- ¿Giovanni?.- Kojiro no recordó momentáneamente quién era ese tipo.

- Sí, te hablé de él la otra vez, ¿lo recuerdas?.- Maki rió.- ¡Qué pésima memoria tienes!

- Lo siento.- se disculpó Hyuga.- He estado muy ocupado...

- Me imagino.- sonrió ella.- Escuché tu correo de voz. El día que quieras estoy disponible para que me pagues la cerveza que me prometiste.

- Eh, lo de la cerveza era broma.- dijo Kojiro.- Yo estaba pensando mejor en un café, yo no tomo y...

- Pues a ver cómo le haces.- lo cortó Maki, guiñándole un ojo.- Pero a mí me pagas mi cerveza.

Hyuga rió. Un hombre de cabellos castaños claros los vio platicar y se acercó a ellos.

- Maki.- dijo el muchacho.- ¿Me presentas a tu amigo?

- Claro.- dijo ella.- Giovanni, él es Kojiro Hyuga. Hyuga-san, él es Giovanni Montessori, reportero de la revista "La Partida Infinita".

- Mucho gusto.- Kojiro estrechó la mano que Giovanni le ofrecía.

- El niño bonito de Japón.- comentó Giovanni con una sonrisa sarcástica.- Al fin puedo conocerlo en persona.

- ¿Niño bonito?.- a Kojiro evidentemente no le gustó el apodo.

- Con tantos comerciales y trabajos como modelo, vas a pasar a formar parte del club de David Beckham.- replicó Giovanni.

Hyuga apretó con mucha fuerza la mano del reportero, pero éste no se dejó amilanar. Maki notó la corriente de energía negativa que surgía entre ellos y decidió ponerle fin.

- Giovanni solo bromea, Hyuga-san.- sonrió Maki.- Suele ser así de pesado.

- Claro.- admitió Giovanni, sin dejar de sonreír de una forma muy molesta.

- Pues vaya bromas.- gruñó Hyuga.

- Giovanni, ¿me permitirías unos minutos a solas con Hyuga?.- pidió Maki, con una sonrisa.

- Claro.- Giovanni al fin soltó la mano de Hyuga y se marchó con una mirada retadora.

- Lo lamento mucho.- se disculpó Maki con Kojiro, cuando Giovanni los dejó solos.- Giovanni puede ser un completo idiota...

Y mientras Hyuga y Maki charlaban, una mujer celosa los observaba a prudente distancia, pensando en que si esa muchacha tonta trataba de alejar a su Kojiro de ella, iba a tener que quitarla del camino...

Notas:

- Bueno, me dio la idea de hacer maestra de jardín de niños a Lily porque ése es el trabajo que tiene Nagisa Shiozaki, la heroína de "If I see you in my dreams", y mi bishoujo favorita.