Capítulo 8.
Los días pasaron. Lily continuaba con su trabajo en "El Mundo del Mañana", y la señorita Lorelei estaba muy satisfecha con su actuación (ni que fuera una obra de teatro, aunque en cierto punto lo es). Lily se había ganado la confianza de todas sus compañeras de trabajo, menos la de Marie, quien seguía pensando que ella era una embustera y a quien le daban muchos celos cada vez que Genzo iba a ver a Lily.
- ¿Qué no te has dado cuenta de que ella esconde algo?.- cuestionaba Marie a Genzo.- Es muy raro eso de que haya perdido sus papeles en un incendio...
- Mira, yo sé que Lily esconde algo.- replicaba Genzo.- Pero si no lo quiere revelar es porque sus motivos tiene. Yo confío en ella y sé que cuando esté lista me va a confesar lo que le ha sucedido.
- Confías mucho en ella.- reprochaba Marie.- Y eso puede ser malo... ¡Podría aprovecharse de ti!
- Eso no va a pasar jamás.- replicaba Genzo.
Lily jugaba con sus niños, quienes a esas alturas ya la adoraban. Parecían pollitos siguiendo a la mamá gallina.
- Los niños nunca se equivocan.- comentó Genzo.- Si ellos la quieren es por algo.
- También puede engañarlos.- gruñó Marie.
- Sabes que eso es más difícil.- replicó Genzo.- A un adulto lo puedes engañar fácilmente, pero a un niño no.
Marie no dijo nada, porque sabía que en parte Genzo tenía razón. Los niños de la maestra Von Trapp eran muy difíciles de convencer y si Lily había conseguido atraparlos era porque tenía carisma.
Pero no era eso lo que a Marie más le molestaba, sino el hecho de que Genzo confiara ciegamente en Lily. Era obvio que a él le gustaba mucho ella, y eso a Marie no le hubiese importado si supiera que Lily era una buena chica para él, pero la alemana sabía que esa mujer no le convenía a su ex.
- Te gusta, ¿verdad?.- preguntó Marie, con voz temblorosa.
- ¿Quién?.- preguntó Genzo, distrayéndose al ver a Lily.
- No estaré hablando de la profesora Von Trapp.- gruñó Marie, con cara de "hello con tu hello".
- ¿Te refieres a Lily?.- Genzo fingió demencia.
- ¡Claro que hablo de ella!.- Marie ya estaba francamente enojada.- ¡Y ya deja de negarlo!
- ¿Y qué me gano con reconocerlo?.- replicó Genzo.- Nada. Únicamente la voy a ayudar a conseguir trabajo y ya después ella muy seguramente continuará con su camino.
- A menos que ella se enamore de ti y entonces tú le pidas que se case contigo y vivan felices para siempre, hasta que ella se fugue con su amante llevándose toda tu fortuna.
- Lees demasiadas novelas.- rió Genzo.- Podrías escribir un libro con eso.
- ¡No estoy bromeando!.- gritó Marie.- No sé como hacerte entender que tengas cuidado con esa mujer,
Genzo solo sonrió, él sabía que Marie estaba preocupada, pero también sabía que ella no conocía a Lily en realidad.
- Bueno, niños.- anunció Lily.- Vayan y recojan sus cosas, que sus padres no tardan en venir por ustedes.
- Otro ratito más.- pidió un niño.- Juega otro rato con nosotros.
- ¡Síiii, por favoooooor!.- corearon los demás niños.
- Ya es tarde.- negó Lily, con una sonrisa.- Mañana seguiremos.
Hubo un murmullo de protesta entre todos los niños, quienes se dirigieron al salón a recoger sus cosas.
- No sé cómo le haces.- sonrió Elieth.- Nunca se quieren ir de aquí cuando están contigo.
- Y yo no quisiera dejarlos ir, pero es necesario.- sonrió Lily.
- Hay que limpiar los salones de clase antes de irnos.- interrumpió Marie, con el ceño fruncido.
- Ya vamos.- dijo Elieth.- Por cierto... ¿Cómo está tu hermano?
- Karl está bien, muchas gracias.- gruñó Marie.- Ya no pongas más pretextos para no trabajar.
Elieth se encogió de hombros y siguió a Marie. Genzo soltó una carcajada.
- ¿Qué pasó?.- preguntó Lily, ofuscada.- Como que Marie anda de muy mal humor...
- Es que la señorita Elieth y el hermano de Marie, Karl Heinz Schneider, tienen una especie de romance.- explicó Genzo.- Pero como que a Marie no le causa mucha gracia el asunto.
- Me imagino.- rió Lily.- Una hermana celosa. Aunque me temo que eso no es lo único que le molesta a ella...
- ¿Qué quieres decir?
- Algo me dice que no le agrado a Marie.- suspiró Lily.- Siempre se le borra la sonrisa al verme...
- No te preocupes, ya se le pasará, cuando te conozca mejor.- animó Genzo.- ¿Estás lista?
- Aun no.- negó Lily.- ¿No escuchaste que tengo que limpiar mi salón?
- Te ayudo.- ofreció Genzo.
- ¿En serio?.- Lily no pudo evitar reírse.
- Claro.- Genzo se sintió un poco sorprendido.- ¿Por qué la gracia?
- Porque dudo mucho que en algún momento de tu vida hayas conocido lo que es hacer limpieza.- Lily se reía con muchas ganas.- Sin ofender.
- No lo haces.- replicó Genzo.- ¿Vamos?
Ya en el salón de clases, Lily agarró un par de escobas y le dio una a Genzo.
- Mira, este objeto extraño que ves aquí es una escoba.- explicó Lily, con una sonrisa pícara.- Y sirve para barrer el polvo del suelo.
- ¡Qué graciosa!.- Genzo también rió.
Ambos se pusieron a barrer y a recoger mesas, entre bromas y burlas. Lily constantemente le pedía a Genzo que tuviera que cuidado, que no fuera a ser que el polvo fuese a dañar sus delicados pulmones.
- Si serás graciosa.- replicó Genzo.- ¿Qué acaso crees que el campo de fútbol está muy limpio o qué?
- Seguramente mandan a esterilizar el pasto.- replicó Lily.
Ella rió y dio un paso de baile, haciendo que su vestido volara y dejara al descubierto sus piernas. Él no pudo evitar el mirarlas, cosa de la cual Lily se dio cuenta, pero en vez de sentir satisfacción, como ocurría cada vez que una de sus víctimas caía ante ella, se sintió muy avergonzada. Ella optó por darle la espalda a Genzo mientras se le pasaba el rubor. Cuando al fin acabaron, ambos salieron y se despidieron de Elieth, Marie y Lorelei. Marie los miró irse con mucho odio.
- ¿Quieres ir a comer?.- preguntó Genzo a Lily, cuando iban en el automóvil del primero.
- Seguro que James ya nos está esperando.- sonrió Lily.
- No, yo pensaba en ir a comer a algún restaurante.- invitó Genzo.- Hay uno que es mi favorito y me gustaría llevarte ahí.
- Me encantaría.- dijo Lily, muy feliz.
Ella no sabía qué le estaba pasando, pero mientras más tiempo pasaba con Genzo, más se le olvidaba su horrible tarea, y más se olvidaba de Sergio y más se prendía del portero...
Genzo al principio solo había querido ayudar a Lily, pero conforme fue pasando el tiempo se fue encariñando con ella... Era imposible no hacerlo, y por más que se lo negara a Marie y a Taro, él sí estaba enamorándose y muy en el fondo deseaba que Lily se quedara con él para siempre...
Y todo habría estado bien, de no ser porque Lily había llegado hasta él con el plan de estafarlo. Ella era una impostora, se la había pasado el último año contactando a los solteros millonarios de Europa, haciéndose pasar por una joven caída en desgracia, los enamoraba, los seducía y después los dejaba en la ruina... Ella y Sergio Salazar eran dos estafadores muy buscados en Europa, pero hasta la fecha nadie había conseguido atraparlos...
Y en esa ocasión, la víctima escogida por Sergio era Genzo Wakabayashi. Pero Lily no quería traicionar al portero, ya no quería seguir destruyendo confianzas y rompiendo corazones... Y mucho menos el de él...
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Pues bien, Maki se había puesto de acuerdo con Hyuga para ir a tomarse una cerveza. Kojiro escogió una noche en la cual Kaori estaría ocupada, para evitar problemas. Maki se arreglaba en su habitación del hotel cuando alguien tocó a la puerta. Ella abrió y vio se trataba de Giovanni.
- Pareciera que vas a seducir a alguien.- comentó el reportero, al ver el conjunto de pantalón entallado que traía Maki.
- Solo saldré con un amigo.- replicó ella.- Además, no sé cuál es el problema. No eres mi novio, no todavía.
- Pero eso se podría corregir.- comentó Giovanni, sentándose en la cama.- Es cuestión de que tú te decidas.
- Pues ya te dije que yo no estoy interesada.- respondió Maki.- Te lo dije: me gustas, es cierto, pero no estoy interesada en nada serio.
- Entonces no me culpes a mí.- reclamó Giovanni.- ¿A qué hora vas a regresar de tu cita con el "Niño Bonito de Japón"?
- No lo sé.- Maki se encogió de hombros.- Y no lo llames así, no le gusta que lo hagas.
- Pues si no le gusta, que deje de comportarse como tal.- replicó Giovanni.- Kojiro Hyuga era un buen jugador, pero prefirió convertirse en el títere de Kaori Matsumoto.
Maki dejó de arreglarse frente al espejo y encaró a Giovanni.
- Eso que dices no es cierto.- protestó ella.
- Claro que lo es, y lo sabes.- el reportero sonrió con saña.- Él no da un paso sin que ella se lo diga.
- Aunque eso sea cierto.- Maki no quería admitirlo, pero Giovanni tenía razón.- A ti no te incumbe.
- Bueno, si yo tuviera de manager a una mujerona como ésa, también me convertiría en títere.- Giovanni no quitó su sonrisa burlona.
- Como sea.- replicó Marie.- Ya vete.
Giovanni, después de protestar un poco, abandonó la habitación. Media hora más tarde, Maki se reunía con Kojiro en el lobby del hotel. Ambos decidieron quedarse en el bar de ahí, que era uno de los más famosos de la ciudad.
- ¿No tuviste problemas con la señorita Matsumoto?.- preguntó Maki, después de que cada uno tenía una botella de cerveza en la mano.
- Claro que no.- respondió Kojiro, sin titubear.- ¿Por qué habría de tener problemas?
- No sé, es solo que se rumora por ahí que tienes un régimen estricto de entrenamiento y de sesiones para los comerciales y que casi nunca tienes tiempo de ir a ninguna otra parte.- Maki se encogió de hombros.- Y que la persona que controla tu horario es la señorita Matsumoto. Pensé que quizás a ella no le gustaría que salieras a tomar cerveza en compañía de una chica.
- Pues no saques conclusiones.- Hyuga estaba un poco sorprendido.- Es cierto que tengo un horario estricto, pero la señorita Matsumoto es bastante flexible.
- No te enojes.- pidió Maki, con una sonrisa.- Solo era una pregunta, lamento si te molesté.
- No te preocupes.- dijo Hyuga.- Es solo que son muchos los rumores que se escuchan y no todos son ciertos.
Hyuga recordó que hacía un par de meses un periódico publicó que Kaori Matsumoto estaba convirtiendo al Tigre Hyuga en un minino indefenso, cosa que había molestado mucho a Kojiro.
- No hagas caso de los rumores.- aconsejó Maki.- Cuando eres famoso la prensa se mete a cada rato contigo e inventa muchas cosas.
- ¿Lo dices por experiencia personal?.- rió Hyuga.
- Naaa, yo no soy famosa.- rió Maki.- Nada más finjo serlo.
El tiempo pasó. Hyuga y Maki pidieron más cervezas, y después el bar comenzó a tocar música movida. La chica sacó al jugador a bailar, casi a fuerza, aunque después de unos cuantos minutos Kojiro ya bailaba muy animadamente.
- ¿Ves? Te dije que no era tan difícil.- dijo Maki, bailando al son de la movida música.
- Es fácil cuando tengo a una buena compañera.- contestó Kojiro.
La noche se les fue como agua. Cuando Hyuga se dio cuenta, ya pasaban de las tres de la mañana.
- Vaya que es tarde.- se sorprendió Kojiro.- Será mejor que nos vayamos ya.
- Sí, yo tengo entrenamiento mañana.- rió Maki.
- Y yo también.- rió él.
- Bueno, yo siempre me porto bien, solo una vez al año hago este tipo de cosas.- confesó Maki, entre risas.
- Yo ya no recuerdo cuando fue la última vez que me divertí así.- confesó Hyuga.
Y era verdad. Desde que Kaori se había convertido en su amante, Hyuga ya no convivía con gente de su edad, ya que ella se había vuelto todo su mundo. Y a pesar de que ya era muy tarde cuando ambos salieron del bar, todavía se quedaron platicando mucho rato a las afueras del cuarto de Maki. Hyuga había olvidado lo dulce y agradable que era la muchacha, se había olvidado de la enorme conexión que había surgido entre ellos hacía mucho tiempo atrás...
Cuando Kojiro al fin llegó a su departamento, ya eran casi las cinco de la mañana. Dentro de tres horas más comenzaría el entrenamiento. Hyuga estaría muy cansado, pero bien había valido la pena...
- ¿En dónde estabas?.- preguntó una airada voz femenina cuando Hyuga entró al departamento.
Kojiro se sorprendió. Frente a él, en medio de la sala, se encontraba Kaori Matsumoto, con el fuego de la ira encendido en su mirada.
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Alisse pensó que la actitud infantil de Taro se pasaría en poco tiempo y que en un par de días el muchacho estaría tocando a la puerta del departamento, pidiendo perdón. Pero las cosas no habían sido así, los días pasaron y de Taro ni sus luces... El señor Misaki estaba más deprimido cada día que pasaba, no solo estaba el hecho de que se sentía un viejo solitario, sino que aparte de todo su único hijo lo había abandonado...
Y todo por Alisse.
Era obvio que en algún momento la chilena se sentiría culpable. Era cierto que los ataques de Taro eran molestos, pero ella nunca pensó que resultaran ciertos, Alisse siempre se lo tomó como una manera de fastidiar, pero parecía ser que Taro en verdad se creía que ella había ido desde Chile a seducir a su padre, cosa que resultaba estúpida para Alisse, pero que para Taro parecía tener mucho sentido...
"Muy bien, Alisse", le dijo su reflejo en el espejo a ella. "Está en tu deber corregir esto y darle entender al idiota del hijo de Ichiro Misaki que no pretendes seducir a nadie".
- Ya qué.- gruñó Alisse.- Aunque no entiendo el por qué debo yo hacer algo, si el tarado es Taro.
Mientras tanto, Ichiro Misaki compraba en el súper los víveres. Al pasar por el refrigerador de los helados, suspiró. A Taro le encantaba el helado... ¿En dónde estaría? ¿Qué estaría haciendo? ¿Ya habría regresado a Francia? Ichiro estaba tan sumido en sus pensamientos que no se dio cuenta de que había alguien atrás de él, así que cuando el señor dio un paso hacia atrás, chocó contra una mujer.
- Lo lamento.- se disculpó Ichiro, y al instante se sintió perturbado por la mirada con la que se topó.
- No se preocupe.- sonrió la mujer, aunque inmediatamente abrió mucho los ojos al reconocer al pintor.- ¡Oh! ¿Es usted Ichiro Misaki, el famoso pintor?
- Eh... Sí... .- Ichiro se sintió como un adolescente en su primera cita.
- ¡Oh! Yo soy una gran admiradora de su trabajo.- la mujer sonrió, encantada.- Me llamo Mariane Neveu.
No se sabía quién estaba más ofuscado, si Ichiro ante la sonrisa de Mariane, o Mariane por la mirada de Ichiro.
Notas:
- Sergio Salazar es un personaje creado por Lily de Wakabayashi.
- Elieth Shanks es un personaje creado por Elieth Schneider.
- Mariane Neveu es un personaje creado por Alisse.
- Bueno, creo que Hyuga, como hombre joven que es, debe salir a divertirse de vez en cuando, ¿no?
