Capítulo 10.

Alisse y Lily seguían platicando cuando Genzo llegó a la casa. Las dos chicas se la habían pasado hablando primero de Misaki y después de muchas cosas de sus tierras natales. Cuando Lily le dijo a Genzo que se trataba de Alisse Farfán, él enarcó mucho las cejas.

- ¿Tú eres Alisse?.- preguntó Genzo, perplejo.

- Sí, yo soy.- respondió Alisse.- ¿Por qué? ¿Hay algún problema?

- No, es solo que me han hablado mucho de ti.- Genzo esbozó una sonrisilla.

- Ya me imagino.- gruñó Alisse.- ¿Taro está aquí?

- Sí.- asintió Genzo.- Por aquí debe de andar... Pero si lo que quieres saber es si él duerme aquí, pues sí.

- Ya. ¿Y a qué hora llega?

- Yo que sé. Se la pasa todo el día odiándote, maldiciéndote y buscando la manera de hacer que regreses a Chile.- comentó Genzo, divertido.

- Vaya, de verdad que ese mono no tiene otra mejor manera de pasar el tiempo.- gruñó Alisse.

- ¿Taro Misaki es tu novio?.- preguntó Lily, con una sonrisa.

- ¿Mi novio? ¿Ése?.- bufó Alisse.- ¡Ni loca!

Genzo y Lily intercambiaron miradas y sonrieron.

- Sí, como digas.- rió Lily.

- Misaki no tardará en llegar.- dijo Genzo.- Podrías quedarte a cenar con nosotros.

- Gracias.- sonrió Alisse.- Supongo que está bien.

- Le diré a James.- dijo Genzo.

- Va a odiarte por invitar a otra mujer más.- comentó Lily.

- No seas así, James es un gran mayordomo, es mucho más que eso.- replicó Genzo.

- Sí, pero no me traga.- suspiró Lily.

Taro no se esperaba la emboscada que su propio amigo le preparó. Bueno, no se la preparó pero tampoco le avisó... Cuando Taro llegó a la mansión, Genzo lo estaba esperando en la puerta.

- Oye.- le dijo Genzo.- Creo que te vas a encontrar una sorpresa que quizás no te agrade.

- ¿De qué se trata?.- Taro se imaginó que su padre estaría ahí.- ¿Es sobre papá?

- No precisamente... .- Genzo carraspeó.- Pasa y compruébalo tú mismo.

Taro entró a la sala y vio a la mujer que le había arruinado la vida sentada como si nada platicando muy animadamente con la novia de Wakabayashi. Lily le sonrió y le ofreció una galleta Oreo, la cual Misaki masticó con tanta furia que Genzo pensó que iba a romperse los dientes.

- Tranquilo, Misaki.- susurró Genzo, en japonés.- No tragues tanta bilis...

- Quítamela de enfrente porque la mato.- gruñó Taro, en el mismo idioma.

- ¿A quién?.- Genzo fingió demencia.

- No va a ser a tu novia.- gruñó Taro.- Hablo de Alisse.

- Ya me lo imaginaba.- rió Genzo.

Alisse y Lily charlaban en español. La chilena ya le había dicho a la mexicana todo lo ocurrido con los Misaki, de manera que Lily ya estaba más que al corriente y ya le había dado a Alisse su opinión.

- Yo creo que le gustas.- opinó la Salazar.- Es obvio.

- Me habías caído tan bien.- gruñó Alisse.- Hasta que dijiste ese comentario...

- Sabes que es cierto.- rió Lily.- Se nota en la mirada que te avienta. Te está diciendo con los ojos: "¡Cómo te odio pero si pudiera te haría mía!".

Alisse se ruborizó hasta la punta de las orejas con ese comentario.

- La cena está servida.- anunció James, para fortuna de todos.

- Pasemos al comedor.- dijo Genzo a sus invitados.

La cena estuvo salpicada con intercambios de miradas entre las dos parejas. Lily y Genzo se sonreían, Taro y Alisse se la rayaban mentalmente, pero era evidente que había demasiada tensión entre los cuatro, pero tensión "amorosa" por así decirlo. Sin embargo, mientras más pasaba el tiempo más evidente se hacía que Alisse y Taro se morían por decirse algunas cuantas cosas.

- La cena está deliciosa.- comentó Lily, solo por decir algo.

- Sí, James se lució.- apoyó Genzo.

- Solo espero que no me haya puesto arsénico en mi plato.- rió Lily.

- Pues dale tu plato a Alisse.- gruñó Taro.

Alisse le lanzó una mirada asesina. Durante algún tiempo, nadie dijo nada, hasta que por accidente Taro dejó caer su cuchara al plato y salpicó a Alisse de postre.

- ¡Esres un estúpido!.- gritó Alisse.- ¡Fíjate lo que haces!

- ¡Y tú eres una profanadora de tumbas!.- explotó Taro.- ¡Mira que intentar seducir a mi padre!

- ¡Nunca he intentado seducir a tu padre, pero estás tan escaso de cerebro que no se te puede ocurrir ninguna otra estúpida manera de hacerle la vida de cuadritos a los demás!

- ¡Abusiva!

- ¡Idiota!

Lily y Genzo se miraron entre sí y después voltearon a ver a los otros dos, quienes seguían gritándose.

- ¡Al menos yo no vengo corriendo con mi amigo a pedirle posada porque soy tan idiota que no puedo pedir perdón por una estupidez que cometí!.- gritó Alisse.

- ¡Y yo no vengo desde el otro lado del Océano para venir a pervertir gente!.- gritó Taro.

- Este... Disculpen, no nos molesta que peleen, pero no es nada agradable que estén salpicando almíbar por todos lados.- interrumpió Lily, con voz suave,

Alisse y Taro la miraron, muy avergonzados. Se sintieron peor que niños regañados por su madre.

- Lo lamento.- musitó Alisse.

- Lo siento mucho.- murmuró Taro.

Genzo no pudo evitar esbozar una sonrisa. Al final de la cena, Alisse prefirió despedirse, cansada de intentar razonar con Taro. Éste le dijo que ni loco volvería a casa de su padre mientras ella estuviera ahí. Alisse le respondió entonces que podía largarse mucho al infierno. Taro se marchó muy enojado, a su habitación, mientras que Lily desapareció misteriosamente.

- Gracias por la cena.- le dijo Alisse a Genzo, quien le pidió un taxi y la acompañó hasta la entrada.- Y lamento haber sido tan majadera...

- No te preocupes, que Misaki tampoco hizo gala de buenos modelas.- rió Genzo.- No creí que fuera tan testarudo... En fin, regresa cuando desees.

- Gracias.- sonrió Alisse.- Y me despides de la señorita Del Valle.

- ¿De quién?.- se sorprendió Genzo.

- De tu amiga, Lily.- aclaró Alisse.- Se apellida Del Valle, ¿no?

- No.- negó Genzo.- Su apellido es Salazar.

Él se veía algo confundido. Ella se encogió de hombros.

- Debí haberme confundido.- dijo Alisse.- En fin, no importa. Gracias por todo.

Alisse subió al taxi y se marchó. Genzo regresó a la casa, olvidando pronto lo de la confusión de apellidos. Lily salía de la biblioteca, escondiendo su celular entre la ropa. Lily se había comunicado con Sergio, dado que ya habían pasado cinco días desde la última vez que ella se puso en contacto con él.

- ¿Por qué tardaste tanto tiempo en llamar?.- preguntó Sergio.- Cinco días, preciosa, cinco días.

- Lo lamento.- se disculpó Lily.- Es solo que Genzo es muy desconfiado, rara vez me deja sin vigilancia.

- ¿En verdad?.- Sergio no se tragaba el cuento.- No me vayas a decir que están fallando tus habilidades.

- Claro que no.- replicó Lily, rápidamente.- Es solo que es más difícil que los anteriores y...

- Espero que no estés pensando en retirarte.- cortó Sergio, reconociendo la mentira en la voz de su novia.- Porque sabes bien, querida, que si yo me hundo, tú te hundes conmigo. Su tú me dejas, no vivirás para contarle a nadie lo que hicimos.

- Yo no te traicionaré.- dijo Lily.- Sabes que te amo y que nunca te dejaría.

- Lo sé.- replicó Sergio.- Solo quería recordártelo. Estamos a tan solo un paso de irnos a vivir a las Bahamas, con millones de euros que cambiaremos a dólares. Solo tú y yo, con nuestro futuro lleno de brillantes, como siempre te lo he prometido...

- Lo sé..- musitó Lily.- No lo olvido...

- Más te vale que no, porque sabes que si me dejas por otro hombre, aun así se trate de Genzo Wakabayashi, tendré que cambiar tu futuro lleno de brillantes por un futuro lleno de oscuridad eterna.

- Claro...

Lily colgó el teléfono, a punto de llorar. Ella ya no quería ser cómplice de Sergio. Al conocer a Genzo, Lily se había dado cuenta de que hacía mucho tiempo atrás había dejado de amar a Sergio... Y también se dio cuenta de que ella estaba enamorándose de otro hombre...

"Pero Genzo me odiará cuando sepa que lo he estado engañando", pensó Lily, muy triste. "Además de que Sergio me matará si yo revelo todo... No tengo alternativa...".

Genzo la encontró cuando Lily salía de la biblioteca. Él notó que ella estaba un poco decaída.

- ¿Qué te pasa?.- preguntó él, preocupado.

- Nada.- Lily intentó sonreír.- No pasa nada.

- ¿Segura?

- Claro, no te preocupes.- dijo Lily.

- Está bien.- asintió Genzo.- Pero ya sabes que si necesitas hablar con alguien, aquí estoy yo.

Y Lily sintió el golpe. Lo sintió tan fuerte que los ojos volvieron a llenarse de lágrimas. Genzo no entendía el por qué ella estaba llorando, y Lily lamentaba el no poder contarle el motivo de su tristeza...

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Maki se la había pasado tremendamente bien con Hyuga en el bar. Hacía mucho tiempo que ella no se divertía tanto con un hombre, ya hasta se le había olvidado lo que era sentir miradas de admiración por parte de un hombre apuesto...

- Andas en las nubes.- le comentó Naoko su compañera de equipo.- Todo el día has traído la sonrisota de oreja a oreja.

- Estás loca, ya alucinas.- replicó Maki, sonriendo.

- ¿Ves? Ahí está de nuevo.- rió Naoko.- ¿Con qué galán saliste anoche?

- Con ningún galán.- replicó Maki.- Es tan solo un amigo.

- ¡Ay, por favor!.- rió Yukibe, otra compañera.- Ese papasote de Kojiro Hyuga no es un simple amigo.

- ¿Kojiro Hyuga?.- Naoko casi gritó.- ¿Saliste con ese galán?

- Ya les dije que no es ningún galán.- rió Maki.- Salimos solo como amigos.

- Ah, pero yo dejaría que ese amigo jugara softball en mis campos y ganara todas las carreras.- rió Yukibe.

- ¡Yukibe! Nunca faltan tus comentarios oportunistas.- Maki se puso colorada de la vergüenza.

- Oh, vamos, si Hyuga es mucho mejor que ese reportero que te acosa, Giovanni.- comentó Naoko.- Ese güero desabrido es muy poco hombre comparado con ese morenazo de fuego de Kojiro.

- Da igual.- replicó Maki.- A mí no me gusta Hyuga, solo somos amigos. Además, me parece ser que él ya sale con alguien más.

- ¿En serio? ¿Con quién?.- quiso saber Yukibe.

- No lo sé, con exactitud, pero me parece que los rumores de que él y la señorita Matsumoto son amantes pueden ser ciertos.- comentó Maki.

- Vaya, si salió abusada esa vieja.- suspiró Naoko.- ¿Cómo le hará para mantenerse bien conservada?

- Ésa es una buena pregunta.- Maki se encogió de hombros.- En fin, si ella y Hyuga-san son pareja es algo que a mí no me interesa.

"¡Pero qué envidia le tenemos! ¿No?", gritó una vocecilla en la mente de Maki. "Mira que si de verdad lo tiene de amante, ¡qué suerte tiene la condenada!".

Maki mandó callar a la voz de su cerebro.

Mientras tanto Hyuga seguía entrenando, bajo las críticas agrias y duras de Kaori. Ella estaba enojadísima y por el más mínimo error le reclamaba como si hubiese fallado un gol en la final de la Champions League.

- ¡Parece que estás tirando años de entrenamiento a la basura!.- gritó Kaori.- ¡De nada sirvió que te apoyara cuando eras un niño!

Hyuga se sintió muy molesto con el comentario. Si Kaori estaba molesta por la cita que él tuvo con Maki, debía seguir reclamándoselo de frente, pero en privado, y no desquitarse en el entrenamiento.

- Tomen un descanso.- ordenó el entrenador, harto también del comportamiento de Kaori.

Kojiro se dirigió a la banca a tomar un poco de agua. Uno de sus compañeros no pudo evitar el hacerle el comentario.

- ¿Problemas maritales?.- comentó el hombre, con sarcasmo.

Hyuga tuvo que usar todo su autocontrol para evitar golpearlo. Y de hecho, estaba por hacerlo de no ser porque su celular sonó.

- ¿Hola?.- habló él.

- ¿Qué tal la resaca?.- preguntó una voz femenina, que le arrancó a Hyuga una sonrisa.

Maki no sabía que estaba jugando con fuego y que estaba muy cerca de quemarse...