Capítulo 13.

Sábado. Muchas cosas pasan en sábado. Muchos van a fiestas, algunos más van al fútbol, otros más salen a la discoteca, otros más a bares...

Y otros más, ocupan su tiempo en cosas más "productivas"... (Y reproductivas...).

Lily ya tenía trazado su plan. El viernes por la noche James echó de menos uno de sus cuchillos, pero aun así no hubo mucho escándalo debido a la intervención de Genzo, ya que James estuvo a punto de acusar a Lily. Sea como fuere, James se tomó el sábado libre, como lo hacía siempre, para ir a visitar a su anciano padre. Mine salió con quien sabe quien. A media tarde, Misaki expresó su deseo de ir al departamento. Genzo, como ya había quedado, lo acompañaría, y Lily expresó su negativa de acompañarlos pretextando que estaba muy cansada.

- Te veré en la noche, espero que tengas deseos de comida italiana.- sonrió Genzo.

- ¿Vas a comprar comida italiana?.- preguntó Lily.

- No, cocinaré yo.- respondió Genzo.

- ¿Sabes cocinar?.- Lily sonrió algo divertida.

- Te sorprenderías si supieras todo lo que se hacer.- Genzo la miró de una forma muy pícara.

- Jeje, me imagino.- Lily se puso colorada y desvió la mirada.- Me encantaría que cocinaras, pero quizás no esté despierta cuando regreses, estoy muy cansada.

- Bueno, si estás despierta cocino, sino esperaré para después.- propuso Genzo.

- Claro, pero no te hagas ilusiones.- musitó Lily.

Genzo supuso que algo andaba mal, pero apenas iba a preguntarle a Lily si se sentía bien cuando Taro hizo acto de presencia.

- ¿Ya estás listo?.- preguntó Misaki.

- Eh, claro.- Genzo titubeó un poco.- ¿Estarás bien, Lily?

- Claro.- asintió ella.- Buen viaje, Taro.

- Gracias.- sonrió Misaki.- Fue un placer conocerte.

- Lo mismo digo.- sonrió Lily, débilmente.

Misaki salió a subir su equipaje al auto. Lily aprovechó para decirle una última cosa a Genzo.

- Gracias por todo.- dijo ella, conteniendo las lágrimas.- Has sido muy bueno conmigo y realmente no me lo merezco.

- ¿Segura que estás bien?.- Genzo se preocupó.- ¿Por qué me estás diciendo todo esto?

- Por nada.- Lily fingió una gran sonrisa.- Solo quería que lo supieras. De verdad, estoy muy agradecida por todo lo que has hecho por mí...

- Creo que no debo irme.- dijo Genzo, tomando a Lily por los hombros.

- No. Taro te necesita.- negó Lily.- Él es tu amigo.

- Sí, pero tú también eres importante para mí.- replicó Genzo.

- Más importante que él, no.- contradijo Lily.- Vamos, él te necesita, yo estaré bien.

Genzo estuvo a punto de replicar, pero Taro llegó y le preguntó a Genzo que si estaba listo.

- Sí.- Genzo le lanzó una última mirada a Lily.- Vamos.

Genzo y Taro subieron al automóvil. El primero iba manejando, en completo silencio. Misaki se dio cuenta de que algo le pasaba a su amigo.

- ¿Te sientes bien?.- preguntó Taro, cuando el coche se detuvo en un semáforo en rojo.

- Estoy preocupado por Lily.- confesó Genzo.- Hace rato estaba muy rara.

- ¿Rara en qué sentido?.- quiso saber Taro.

- Me dijo cosas como que me agradecía el apoyo y que no se lo merecía.- contó Genzo.- De hecho, ahora que lo pienso, ella ha estado rara desde hace tiempo, llora muy fácilmente y no sé qué es lo que le pasa.

- Quizás aun esté muy perturbada por su pasado.- comentó Taro.

- Sí, podría ser.- admitió Genzo.

Genzo seguía pensando. Lily estaba rara, y sus últimas palabras le habían sonado a despedida... Aunque bueno, la pobre chica había pasado por malos momentos y James la acusaba de todo y...

Wakabayashi casi frena en seco. Misaki notó su mirada.

- ¿Qué pasa?.- preguntó.

- Es solo que uno de los cuchillos de la cocina.- comentó Genzo, muy preocupado.

- ¿Crees que Lily lo haya tonado?

- No lo sé.- admitió Genzo.- Pero es que le han pasado tantas cosas y ha estado tan rara que...

En ese momento, Misaki y Wakabayashi llegaron al departamento del padre de Taro. Genzo apagó el coche y suspiró.

- Regresa a tu casa.- dijo Taro.

- ¿Qué dices?

- Que regreses con Lily.- ordenó Taro.- Creo que no debes dejarla sola en este momento.

- ¿Y tú?.- cuestionó Genzo.

- voy a estar bien.- sonrió Taro.- Solo tengo que verle la cara a esa bruja de Farfán por unos cuantos minutos y quizás no esté en casa.

- ¿Estás seguro?.- insistió Genzo.

- Claro que sí.- rió Taro.- Ve y rescata a tu dama.

Misaki bajó del auto. Genzo le deseó buena suerte y arrancó, dándose prisa para regresar a la mansión. En el camino, Wakabayashi iba haciendo toda clase de conjeturas, la cual de las peores era que Lily se cortaba las venas con el cuchillo...

Lily no estaba haciendo precisamente eso, pero sí algo similar. Había usado el cuchillo para hacerse un corte en el cuero cabelludo, lugar que por excelencia sangra mucho, y usó esa sangre para manchar las sábanas de su cama. Y de paso, también se aseguro que el cuchillo quedara bastante ensangrentado. Lily también desordenó la habitación y tiró todas las cosas al piso, para que pareciera que había habido una gran lucha. Cuando ella se encontrara bastante lejos de la mansión Wakabayashi le llamaría a Sergio y le diría que fuera a buscarla ahí. Su plan era llamar después a la policía para dar aviso sobre un posible caso de secuestro para que pillaran a Sergio con las manos en la masa... Era un plan muy simple, pero podría funcionar...

Lily ya tenía todo preparado. La habitación tenía el aspecto de haber sido el escenario e una tremenda lucha.

Genzo llegó a la mansión justo cuando ella escapaba por el jardín. Él entró a toda prisa, gritando el nombre de Lily como loco, llegó a la habitación de ella, abrió la puerta... Y poco le faltó para gritar del horror...

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La fiesta de los jugadores de la Juventus estaba en todo su esplendor cuando Maki y Giovanni hicieron acto de presencia. Hyuga se sorprendió mucho de verlos a ambos ahí.

- Mira, querido.- sonrió Kaori, con mucha maldad.- ¿No es ésa tu amiguita?

- Sí, lo es.- reconoció Kojiro, un tanto molesto.- Lo que no sé es cómo es que llegó ella aquí, y con ese sujeto...

- Para que veas que esa mujer es calculadora, solo se acercó a ti para que su amante en turno pudiera conseguir una entrevista. ¿No te parece que es una oportunista?

- Uhm.- gruñó Kojiro.

"Vaya que esa chica es una tonta", pensó Kaori. "Ya sabía yo que invitaría a ese reporterucho".

Mientras tanto, Maki y Giovanni se acercaron a Kojiro y Kaori. Hyuga miró atentamente a Maki, ella se veía preciosa con un pantalón y top negros que mostraban su buena figura. Hyuga no entendía el por qué se molestaba tanto porque Giovanni le pusiera la mano en la cintura a Maki.

- Hola.- saludó Maki, con una gran sonrisa.- ¿Cómo estás, Hyuga-san?

- Bien, gracias.- gruñó Kojiro.

- Bienvenidos.- dijo Kaori.- Siéntanse como en su casa.

- Gracias por la invitación.- respondió Giovanni.

Hyuga sentía que el estómago le hervía. Estaba molesto por la traición de Maki...

- Discúlpenme, no me siento bien.- gruñó Kojiro.- Voy por un trago.

Kaori sonrió, satisfecha.

"Y cambié mi propuesta de matrimonio por esto", pensó Hyuga. "La verdad, no creí que Maki se aprovechara así de mí".

Hyuga fue a la bodega de vinos de la casa del entrenador. Quería estar solo. Llegó, abrió una botella de vino de las que el entrenador tenía ahí y se sirvió una buena cantidad en un vaso.

- ¿Qué es lo que te pasa, Hyuga-san?.- preguntó una voz a sus espaldas.

Kojiro volteó. Maki estaba parada frente a él, mirándolo preocupada.

- Gracias por traerme a ese odioso reportero.- gruñó Hyuga.- Era lo único que me faltaba para que mi noche terminara de arruinarme.

- Oye, yo no quería traerlo, pero me avisaron que tenía que traer pareja.- explicó Maki.

- ¿Quién te dijo eso?.- preguntó Kojiro.- ¿Y quién te invitó, en primer lugar?

- No sé quién fue, simplemente alguien me llamó de parte tuya y me dijo que viniera.- Maki estaba confundida.

- ¿De parte mía?.- Kojiro estaba más sorprendido.- Yo ni siquiera sabía que ibas a venir.

- Eso sí que es raro.- musitó Maki.- Yo no habría venido si no me hubieran dicho que tú querías que yo viniera.

Hyuga no entendía nada, no comprendía cuál era el motivo de hacer que Maki y Giovanni llegaran ahí...

- ¿Por qué estás tan malhumorado?.- quiso saber Maki.- Si te pone así el hecho de que haya venido, pues me voy y ya.

- No es eso.- musitó Hyuga.- Es solo que hoy iba a hacer algo muy importante y ahora... Estoy atrapado en un sitio en donde no quiero estar...

- ¿Qué era lo que ibas a hacer eso?.- preguntó Maki, con curiosidad.

- Iba a pedirle a alguien muy importante para mí que compartiera su vida conmigo.- murmuró Kojiro.- Pero ahora ya no sé ni qué pensar. Cada vez me doy cuenta de que no la conozco tan bien como yo creía...

- ¿Hablas de la señorita Matsumoto, cierto?.- preguntó Maki, en voz baja.

- Sí.- asintió él.- Pensé que eso sería lo mejor, pero a últimas fechas ella se ha comportado de una manera tan insoportable que quizás el casarme no sea una buena idea...

Maki no dijo nada por algunos minutos. La bodega estaba vacía, iluminada apenas por algunas lámparas. Ella se acercó tanto a Hyuga que él pudo oler su perfume.

- Quizás no deberías pedirle que se case contigo si no estás seguro.- murmuró ella.- Quizás haya alguien que sea más adecuado para ti...

- Sí, quizás... .- murmuró Kojiro.

Maki y Kojiro se miraron a los ojos por varios minutos. Después, siguiendo sus impulsos, ambos se besaron de manera apasionada...

Kaori tuvo el presentimiento de que algo andaba mal. Hyuga no estaba, y Akamine tampoco. Y algo le decía a Kaori que ellos estaban juntos...

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Ichiro Misaki había salido esa tarde con Mariane. La había invitado a conocer Hamburgo y a compartir después una deliciosa cena a base de mariscos. Alisse se quedaría sola en el departamento, para terminar su último cuadro. Ella estaba dando los últimos retoques cuando Taro entró al departamento. Ella quiso decir algo, pero él la detuvo.

- No te molestes.- la detuvo Taro.- Solo vengo por mi pasaporte.

- ¿Tu pasaporte?.- exclamó Alisse.- ¿Vas a irte?

- A Francia.- respondió Taro.- Me rindo, no puedo contra ti.

Misaki entró a su habitación. Alisse, enojadísima, lo siguió.

- No puedo creer que de verdad te vayas a ir.- reclamó ella.- Sabes que es una idiotez.

- Eso es lo que quieres, ¿no?.- gruñó Taro.- Que me vaya y te deje el camino libre. Pues bien, lo hago.

- No seas idiota, entiende de una buena vez que yo no quiero nada con tu padre.- replicó Alisse.- Si te vas, él se sentirá muy triste. No puedes dejarlo.

- No me necesita si te tiene a ti.- replicó Taro.

- ¡Cómo eres terco!.- gritó Alisse.- ¡Él necesita a su hijo a su lado!

- ¿Para qué, si ya tiene a su amante viviendo con él?.- gritó Taro.

Alisse golpeó a Misaki con fuerza en la mejilla. Ambos se miraron fijamente a los ojos por un largo rato, respirando agitadamente... Y después... Taro abrazó a Alisse y la besó por la fuerza... Y aunque ella se resistió mucho al principio, después fue dejándose llevar y al poco rato ya ambos estaban enfrascados en un apasionado beso...

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Genzo se asomó a la ventana, siguiendo un impulso, y alcanzó a ver la larga cabellera de Lily en el jardín... Él abrió la ventana y gritó con todas sus fuerzas.

- ¡Lily!.- gritó él.

Ella escuchó el grito, se detuvo, pero después echó a correr con más fuerza. Genzo no lo pensó dos veces y se lanzó en su persecución. Cuando él llegó al jardín, ella ya había salido a la calle. Genzo no lo pensó y tomó su automóvil para seguir a la muchacha. La encontró corriendo por una avenida transitada, escondiendo y esquivando gente.

- ¡Lily, ya detente!.- ordenó Genzo.- ¿Qué es lo que estás haciendo?

Pero Lily no se detuvo. Genzo optó por estacionar el auto y salir corriendo tras ella. La alcanzó en una esquina, era cierto que Lily estaba desesperada pero definitivamente Genzo corría más rápido que ella.

- Ya basta.- Genzo abrazó a Lily por la cintura.- ¿Qué es lo que está ocurriendo?

- Solo déjame ir.- pidió Lily, con los ojos llenos de lágrimas.- Por favor, deja que me vaya...

- ¿Irte a donde?.- preguntó Genzo.

- A donde nadie nunca me encuentre.- sollozó Lily.

- ¡Eso nunca!.- gritó Genzo.- ¡Nunca dejaré que te alejes de mí!

- ¿Por qué?.- preguntó ella, sin dejar de llorar.- No me merezco que alguien como tú se preocupe por mí...

- Porque para mí te has convertido en lo más valioso.- susurró Genzo.- Por eso no voy a dejarte ir...

Lily no contestó. Genzo la soltó cuando se aseguró de que ella no huiría. La gente pasaba y los miraba, de manera que él optó por llevársela a su automóvil. La chica se dejó conducir, dócilmente, y se sentó sin decir nada en el asiento del conductor.

- NO sé qué es lo que te está pasando, pero no voy a dejar que te vayas así.- dijo Genzo, arrancando el automóvil.

- No quiero regresar a la mansión.- musitó Lily.

- No iremos allá.- replicó el.

Genzo condujo en silencio por varios minutos. Lily presentía que algo estaba por pasar y que ella debía detenerlo, pero una parte de sí deseaba que ocurriera... Genzo se estacionó a orillas de un lago. Estaba atardeciendo y la vista era magnífica...

- Quiero que me digas, ahora mismo, qué es lo que te pasa y por qué me deseas dejar.- ordenó Genzo, una vez que apagó el motor del coche.

- No quiero dejarte.- Lily miraba por la ventanilla.- No quiero... Pero tengo que hacerlo.

- ¿Por qué?

- Porque no te convengo. No sabes realmente quién soy.

- Sé que eres una muchacha muy dulce y tierna, que a pesar de lo mal que lo ha pasado, no se ha dado por vencida.- replicó Genzo.- Eres una mujer a quien yo deseo tener a mi lado.

- ¿Por qué? ¿Por qué tener contigo a alguien como yo, cuando puedes tener a alguien como Marie Schneider?.- Lily miró a Genzo a los ojos.

- Porque a ti es a quien quiero.- respondió Genzo.

Lily no se lo esperaba, no se esperaba esa confesión... Ni tampoco se esperaba lo que paso después...

Genzo la besó, primero con timidez y después con más emoción... Lily, sin saber muy bien lo que hacía, comenzó a desabrochar la camisa de Genzo...

Notas:

- Bueno, pues después de esto viene un capítulo especial, en versión lemon... Jejeje, tenía mucho de no escribir un fic de este tipo. Se lo pueden saltar si lo desean ya que no interfiere en el desarrollo de la historia.