Capítulo 14.

Maki terminaba de acomodarse la ropa. Hyuga ya estaba vestido y se peinaba el cabello lo mejor que podía con los dedos. Ninguno de los dos decía nada, la música ocupaba el gran silencio que debía haber entre ambos... Sin decir nada, ambos salieron de la bodega, pero se quedaron parados afuera de ella.

- Eso fue... .- comentó Kojiro, tartamudeando.- Fue un tanto...

- Impredecible.- completó Maki, desviando la mirada.

- Y loco.

- Y tonto.

- Sí, fue tonto.- admitió Hyuga.- Yo, lo siento, es solo que fue un impulso de momento y...

Él y Maki se miraron a los ojos, y volvió a surgir esa corriente de electricidad que había surgido entre ambos momentos atrás. Maki desvió la mirada.

- Eso no debió pasar.- murmuró ella.- Fue un error...

Kojiro se acercó a ella, la tomó por la cintura y la besó de una manera muy dulce.

- O quizás fue lo mejor... .- murmuró él, cuando la soltó.

Kaori estaba casi al borde de la histeria. No podía creer lo que acababa de ver... Kojiro, su Kojiro, le había hecho el amor a esa... Esa maldita "palabra censurada" que había llegado para arruinarle todo... Cuando Kaori presintió que Maki y Kojiro estaban juntos, se dispuso a buscarlos por todo el sitio, sin encontrarlos. Alguien comentó entonces que habían visto a Hyuga el irse rumbo a la bodega y hacia allá se dirigió Kaori. Ya desde antes de abrir la puerta ella escuchó sonidos extrañamente placenteros salir de la boega... Kaori abrió la puerta y...

Bueno, para qué decir que Kojiro y Maki estaban muy enfrascados en cierta situación... Kaori no lo pudo resistir, el impacto fue demasiado, así que, en vez de interrumpir a los dos amantes, ella cerró a puerta de la bodega y se fue al balcón, llorando de la rabia y mordiendo una servilleta. Se las pagaría, Maki Akamine se las pagaría todas, la destruiría y después obligaría a Kojiro a quedarse con ella para siempre...

- ¿Se siente bien, señorita Matsumoto?.- le preguntó Giovanni, listo para conseguir una entrevista.

- Claro que estoy bien.- respondió Kaori, recobrando la compostura al ver a Giovanni.- Pero yo, si fuera tú, me preocuparía más por mí mismo que por los demás...

- ¿Qué trata de decirme?.- cuestionó el reportero.

- Que mientras tú andas como buitre detrás de una historia moribunda, tu novia está poniéndote el cuerno con mi hombre.- replicó Matsumoto, con voz cargada de veneno.

- ¿Qué dice?.- Giovanni casi gritó.

- Lo que oíste.- Kaori trataba de no gritar.- Tu chica está haciendo el amor con mi hombre.

- ¿Estás segura?

- No, solo lo inventé para fastidiar.- gruñó Kaori.- Te dormiste y te bajaron a la chica.

- Parece que no fui el único.- replicó Giovanni, con cizaña.

- Cállate.- Kaori golpeó a Giovanni con mucha fuerza.

El muchacho se frotó la mejilla y miró a Kaori con una sonrisilla maligna.

- Vaya que estás celosa.- rió Giovanni, tuteando a Matsumoto.- Te mueres de los celos.

- ¡Eso no es verdad!.- gritó Kaori.- ¡Yo no estoy celosa de esa mujer!

- Claro que sí.- insistió Giovenni.- Y lo sabes bien...

Kaori respiró profundo varias veces. Después contempló a Giovanni por largos minutos y al final sonrió.

- Yo creo que a ti tampoco te pareció que Maki te engañara, ¿no?.- comentó Kaori, tranquilamente.- Claro que no te gustó. ¿A quién le gusta que le pongan el cuerno?

- ¿Qué pretendes?.- quiso saber Giovanni.

- Hacer un trato contigo, para acabar con esos dos.- Matsumoto volvió a esbozar una sonrisa maligna.- Y quizás puedas conseguir tu gran historia...

Giovanni miró a Kaori y pensó que no tenía nada qué perder...

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Taro fue el primero en despertar. Por la ventana se colaba la luz de la luna. Alisse estaba recostada contre él, durmiendo apaciblemente. Misaki no se lo podía creer... Había hecho el amor con Alisse, con la mujer a la que él creyó odiar con toda su alma... Pero todo había sido cuestión de segundos, cuestión de un impulso...

Alisse se removió entre sueños. Taro. Inconscientemente, le acarició el cabello.

- Esto es horrible.- murmuró él.- ¿Qué fue lo que te hice?

Como era de esperarse, Alisse no respondió, por estar dormida. Misaki la contempló por largos minutos. Ella era tan linda... Y había sido increíble el haber compartido con ella un acto tan maravilloso...

- Ahora sí que metí la pata.- musitó Taro.- Creo que no he hecho más que meter la pata desde que te conocí...

Taro besó a Alisse, quien le correspondió entre sueños. Después, él se levantó de la cama, se vistió con sigilo y después redactó dos cartas: una para su padre y otra para Alisse... La carta original que iba dirigida al señor Misaki terminó hecha pedazos en el bote de basura. La nueva carta dirigida a Ichiro quedó en la mesa de noche de su habitación, y decía lo siguiente:

"Padre: He sido un idiota. Perdóname. Me regreso a Francia porque no soy capaz de dar la cara ante la canallada que he hecho... Lamento mucho el haber dudado de ti, perdóname, por favor... Quizás algún día tenga el valor de regresar...".

La segunda carta, la que iba dirigida a Alisse, era la más dolorosa... Taro no encontraría nunca el valor para hacerle frente a la muchacha, a la cual había tratado muy injustamente y con mucha crueldad... Taro agarró su pasaporte y llamó un taxi. Poco antes de marcharse, él dejó sobre la cama, encima de la almohada que aun tenía su olor, la carta que Alisse leería un par de horas después...

Era de madrugada cuando Ichiro Misaki regresó de su cita con Mariane. Estaba tan cansado, y feliz, que no vio la carta que se encontraba sobre su mesita de noche... Alisse despertó con el ruido que hizo la puerta al cerrarse, y asustada, temió por unos momentos que Ichiro Misaki entrara y la encontrara entre los brazos de su hijo, pero eso no sucedería... Alisse se dio cuenta de que la otra mitad de la cama estaba vacía...

Alisse esperó a que las luces del cuarto contiguo se apagaran. Ella bajó de la cama y se vistió con rapidez, para después irse a su habitación (estaba en el cuarto de Taro). Fue cuando Alisse buscaba su suéter cuando vio la carta... Ella lo tomó, sintiendo un terrible presentimiento, la escondió entre su ropa y salió de puntillas del cuarto de Taro para irse a encerrar al suyo... Alisse encendió la luz y desdobló a toda prisa el papel, para poder leer el último mensaje de Taro...

"Alisse: He sido un completo idiota. No supe cómo tratarte, cómo dominar el sentimiento que despertaste en mí... Y aun ahora, no sé como hacerle frente, por eso me marcho... De verdad, lamento mucho el haberme portado así contigo, y espero que algún día puedas perdonarme...".

Alisse solo sintió que las lágrimas comenzaron a correr por sus mejillas.

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A Lily la despertó la incómoda posición en la que ella se encontraba. Genzo y ella se encontraban recostados en el asiento del copiloto. Él dormitaba y la tenía abrazada. Ambos estaban cubiertos por los abrigos de los dos. Lily se removió un poco, preocupada. ¿Qué rayos había hecho? Ahora Sergio de seguro que la mataría...

Y sin embargo, a pesar del pánico que ella debía de sentir, Lily se sentía de lo más... ¿Feliz? ¿Realmente era felicidad lo que ella sentía? Lily pensó que tenía años de no experimentar esa sensación...

Y es que Genzo le había dicho que la amaba, al tiempo que sus cuerpos se fundían en uno solo (insisto, yo debería ser escritora de las novelas "Diana" o "Jazmín"¬¬). Pero ella había tenido miedo de decirle lo mismo, aun cuando lo deseaba, porque Lily sabía que no iba a llevar a nada... Lily debía irse cuanto antes de Alemania, lo más lejos posible de las garras de Sergio...

Pero ahora Lily ya no se quería ir, quería quedarse para siempre ahí, entre los brazos de Genzo, sintiéndose segura, protegida y amada... Aunque eso era imposible... Lily escuchó en su oído los latidos del corazón de Genzo, acompasados y fuertes. Él se despertó y al recordar en dónde se encontraba, con quién se encontraba, y por qué se encontraba ahí, sonrió.

- Buenos días, preciosa.- murmuró él, besando el cabello de Lily.

- Aun es de noche.- murmuró ella.

- Lo sé, pero desde que te conocí, el sol brilla en todo lo alto.- replicó Genzo.

Lily no dijo nada, disfrutando de cada minuto.

- Esto es algo incómodo.- comentó Genzo, riendo y moviéndose un poco en el asiento.- Aun no entiendo cómo es que pudimos hacerlo...

- Ah, yo puedo explicarte cómo.- sonrió Lily, pícaramente.

- No es necesario que me lo digas.- replicó Genzo, besando a Lily en los labios.- Mejor muéstramelo.

- No creo que sea prudente.- Lily intentó separarse de Genzo, pero no pudo hacerlo, debido al espacio tan reducido en el que se encontraba.

- ¿Qué pasa?.- Genzo notó el cambio.

- Nada, es solo que realmente no debimos haber hecho esto.- Lily, como pudo, comenzó a vestirse como pudo.- Fue un error de lo más tonto.

- ¿Cómo es que puedes decirme eso?.- replicó Genzo, molesto.- Hace rato parecías estar muy de acuerdo. ¿Y ahora me dices que fue un error?

- Ya te lo dije: te mereces algo mejor que yo.- Lily se zafó y pudo pasarse al asiento del copiloto.- Gracias por todo, de verdad, esto ha sido maravilloso, pero debo irme cuanto antes.

Lily abrió la puerta del lado del conductor y salió del vehículo. Genzo, atónito y molesto, se vistió a toda prisa y salió tras de Lily.

- ¿A dónde crees que vas?.- inquirió Genzo, poniéndose su abrigo y cargando en las manos el de ella.- Es más de medianoche.

- A la estación de trenes.- respondió Lily.- Debo irme.

- Ya déjate de tanto teatro.- Genzo le dio alcance y la sujetó por un brazo.- Los dos sabemos que no te vas a ir. Sé que estás tan aferrada a mí como yo a ti.

Lily pudo leer en los ojos de Genzo el brillo de la esperanza, un brillo que la contagiaría a ella...

- Sea lo que sea por lo que estés pasando, lo superaremos.- dijo Genzo, sonriendo gentilmente.- Juntos. Confía en mí. Te lo he pedido miles de veces, y sé que no lo has hecho antes, pero ahora que sabes que te quiero, espero que me entregues al cien por ciento, no solo en cuerpo, sino también en mente...

Lily únicamente le dedicó a Genzo su sonrisa especial, entregándole su destino...

Mientras tanto, Sergio esperaba impaciente la llamada de Lily. Se suponía que ella iba a llamarlo cuando consiguiera el dinero, pero ya eran más de las 12 de la noche y Lily no daba señales de vida...

- ¿Qué te pasó, preciosa?.- musitó Sergio.- ¿Acaso me has traicionado?

Sergio decidió ir a la mañana siguiente a la mansión Wakabayashi alemana, para averiguar lo que había ocurrido con su Lily. Y si se enteraba de que Lily lo había traicionado, lo pagaría muy caro...

Y Jean Lacoste comparaba los retratos hablados de la Niña Estafadora, como Lily había sido apodada, con una fotografía que James le había conseguido de la chica. El mayordomo expresó su deseo de ayudar cuando Jean lo contactó para pedirle una imagen de Lily. James le había tomado una foto con una cámara que él había escondido en la sala. Y Jean no podía creer lo que estaba ocurriendo...

La imagen de Lily coincidía con el retrato hablado de la Niña Estafadora. Todo parecía indicar que había encontrado al fin la pista de estafadores que había causado conmoción entre los solteros de Europa...

Notas:

- Tsuki, deja de ser tan dura con Lily, la pobre se encuentra entre la espada y la pared XD.