Capítulo 15.
El domingo por la mañana, el detective Harrison y Jean Lacoste se encontraban ya en la mansión Wakabayashi alemana con miles de policías y una orden de arresto. Lily había salido muy temprano a buscar algo de pan, porque quería sorprender a Genzo con un desayuno... James abrió la puerta a los invitados y le avisó a Genzo que se encontraban ahí. Éste, muy sorprendido, se vistió rápidamente y bajó a recibir a los invitados a la sala.
- Wakabayashi, hay algo que debemos decirte.- dijo Jean, cuando el portero entró en la sala.- Es sobre Lily Salazar, tu invitada.
- ¿Qué ocurre?.- preguntó Genzo.- ¿Atraparon ya al tipo que la metió de manera ilegal al país?
- No.- negó el detective Harrison.- Y sobre eso precisamente le queremos hablar.
- ¿Y usted es?.- quiso saber Genzo.
- Soy el detective Leigh Harrison.- el inglés le estrechó la mano a Genzo.- Investigué algunas cosas sobre la señorita Lily Salazar, por petición de su abogado Jean Lacoste.
- Ya veo.- Genzo invitó a los hombres a sentarse.- ¿Qué han descubierto?
- Mire, estuve investigando el caso de la señorita Salazar.- comenzó el detective Harrison.- Y encontré algo muy interesante. En los últimos meses varios solteros millonarios de Europa han sido estafados por una muchacha que los enamora y después los deja en la ruina.
- No he escuchado nada similar.- comentó Genzo.
- Fue un caso muy sonado.- dijo Jean.- Pero eso que mejor lo explique el teniente Von Tornitz.
Genzo le estrechó la mano a un alemán de mirada adusta.
- Hemos estado trabajando con la INTERPOL sobre ese caso.- dijo el capitán Von Tornitz.- El caso de la "Niña Estafadora", como le han apodado. Una jovencita de aproximadamente 23 o 24 años se hace pasar por una muchacha en apuros ante solteros que poseen grandes cuentas bancarias. La víctima en turno acoge a la chica bajo su cuidado, pues ella los engaña con su mirada de inocencia. La muchacha los enamora, ellos caen y cuando están más atontados que nada, la chica roba las contraseñas bancarias y huye dejando en ceros la fortuna del pobre sujeto en turno. Esto les ha pasado hasta ahora a nueve hombres a lo largo y ancho de todo el continente.
- Y casualmente, esos nueve hombres están en la lista de los diez solteros más codiciados de Europa.- completó el detective Harrison.
- ¿Y cómo es que Lily se relaciona con todo eso?.- quiso saber Genzo, aunque una parte de él se lo presentía.
- Bueno, pues tú eres el soltero número diez de esa lista, y al único al que no han robado todavía.- respondió Jean, pasándole un ejemplar de dicha revista a Genzo.
Éste revisó el reportaje. Vagamente recordaba que lo habían metido en una lista tonta de ésas, a la cual nunca le prestó atención. Y sí, ahora recordaba también que un día Kaltz le había dicho que se cuidara de las niñas bonitas y caídas en desgracia, porque había una que andaba robando a los solteros desesperados en Europa...
- Hemos pedido retratos hablados de la mujer que ha estafado a los demás.- continuó el capitán Von Tornitz.- Y coinciden mucho con la descripción de la muchacha que está viviendo con usted, la señorita Lily Salazar.
Genzo se preguntó cómo era que los policías habían comparado los bocetos hablados con la descripción de Lily, y sin planearlo, su mirada se cruzó con la de James y ahí obtuvo su respuesta.
- O sea, me están tratando de decir que Lily ha estafado a nueve personas en Europa y que yo estoy por convertirme en el número diez.- dijo Genzo, con tranquilidad.
- Así es.- asintió el detective Harrison, pasándole a Genzo una carpeta con hojas. Mientras Genzo las veía, Harrison le explicaba.- Ésos son los retratos hablados, nueve en total. Si se fija, todos coinciden. Y el nombre también, aunque la chica ha usado varios pseudónimos, casi todos coinciden en algo.
- Yuri Del Valle, Lily Shiozaki, Yuri Salazar, Yuri Shiozaki.- dijo el capitán Von Tornitz.- La verdad es que se nota que ella no es una profesional, no sé cómo es que no hemos podido atraparla.
- Porque debe haber alguien que la ayuda.- comentó el detective Harrison.- Se ha comentado mucho que ella tiene un compañero.
- Ésa es una de las teorías, ya que casi todo el dinero robado ha ido a parar a una cuenta en un banco suizo, de la cual solo hemos podido averiguar que pertenece a un hombre.- admitió el capitán Von Tornitz.
- Aunque también podría ser un pseudónimo.- comentó Jean.
Genzo no decía nada. La impresión lo había dejado mudo. Todos los bocetos que tenía en la mano pertenecían a Lily. Era ella, sin dudarlo... Lily, su dulce Lily, era la mujer que había estado robándole a medio mundo... Genzo no quería creerlo, pero la evidencia estaba ante sus ojos...
- Otra cosa.- añadió el capitán Von Tornitz.- De ninguna manera esa muchacha es una ilegal. Llegó a España hace nueve meses con su pasaporte real.
- Cosa que demuestra que no es una profesional.- comentó Harrison.
- ¿Saben el nombre de esa muchacha?.- preguntó Genzo, en voz baja.
- ¿El verdadero? Se llama Lily Del Valle.- aclaró Von Tornitz.
Lily Del Valle. Así había llamado Alisse a Lily la otra vez... Ahora todo encajaba...
- Ahora, nos gustaría que nos dijera en dónde podemos encontrar a la Niña Estafadora.- pidió el capitán.
- No la llame así, por favor.- pidió Genzo.- Ella está aquí, pero salió ahora.
- La esperaremos.- dijo Von Tornitz.- Hemos esperado por mucho tiempo.
- Caballeros, me temo que eso no será posible.- dijo Genzo.
- ¿De qué habla?.- cuestionó Von Tornitz, sorprendido.- ¿Va a interponerse en el arresto de una criminal?
- ¿No se les ha ocurrido pensar que ella huirá cuando llegue y vea a todos esos automóviles policíacos estacionados a la entrada?.- cuestionó Genzo.- Mejor déjenmelo a mí. Yo la entregaré en persona.
- Ah, es cierto.- comentó Harrison.- Hay una recompensa que...
- Me importa un bledo la maldita recompensa.- cortó Genzo, fríamente.- Caballeros, les voy a pedir que me dejen a mí entregar a esa maldita mentirosa por mi cuenta. Va a arrepentirse por haber tratado de jugar conmigo.
Jean notó el dolor en la voz de Genzo y supo que él también se había enamorado. El capitán Von Tornitz y el detective Harrison se miraron entre sí.
- Lo estaremos esperando unas cuadras más adelante.- dijo el capitán Von Tornitz.- Cuando la Niña... Perdón, la señorita llegue, llévela con nosotros.
- Lo haré.- dijo Genzo, muy serio.
Los hombres recogieron las carpetas y se retiraron. El capitán Von Tornitz tenía sus dudas, pero Jean le dijo que podía confiar en Genzo.
- Les agradezco que hayan venido a avisarme.- dijo Genzo, cuando los hombres se retiraron.
- Lo estaremos esperando.- dijo el capitán.
James notó el cambio que se había operado en el joven y trató de darle ánimos.
- Señor, yo le había dicho que esa muchacha no era de fiar.- dijo James.- Le dije que algo escondía y...
- Cállate.- ordenó Genzo, de una manera en como nunca lo había hecho.- Vete, por favor.
- Sí, joven.- asintió James, sin replicar.- Estaré en la cocina por si...
- No.- negó Genzo.- Vete de la casa. Llévate a Mine, no regresen hasta mañana, les doy el día libre.
- Pero, no me gustaría dejarlo solo con... .- comenzó a decir James.
- Vete.- repitió Genzo.- Váyanse los dos. No se preocupen por mí.
James prefirió no seguir insistiendo.
Mientras tanto, afuera de la mansión, un hombre vestido con una gabardina y lentes oscuros vigilaba todo.
- Demonios.- gruñó Sergio.- Ya nos cayó la policía...
Él tendría que actuar rápido si quería sacar a Lily antes de que la atraparan. Sergio trepó por el muro de la mansión, sin que nadie lo viera, y se escondió entre unos arbustos, a la espera...
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
A pesar de que las cosas no le habían salido como las había planeado originalmente, Hyuga estaba feliz. Había descubierto en Maki ese sentimiento que hacía mucho tiempo no experimentaba... A Hyuga ya se le había olvidado que iba a proponerle matrimonio a Kaori. Se había dado cuenta de que hubiese sido un error. Maki le había llevado a él la frescura de la juventud, el sabor de la vida...
Y Kaori lo sabía.
Al regresar al departamento, después de la fiesta, Kaori no le reclamó nada a Kojiro, pero intentó seducirlo. Por primera vez, el muchacho no hizo caso de las insinuantes caricias de Kaori y la rechazó. Ella, aguantando el coraje, lo dejó pasar por esa ocasión...
Porque ya tenía un plan para acabar con la carrera de Maki. Giovanni y ella lo harían... El plan malvado de Kaori era hacer que el reportero se infiltrara en la habitación de Maki y abusara de ella, después de drogarla, para después hacer pública la noticia de que ella lo había seducido y que además consumía drogas. La Asociación Femenil de Softball Japonesa expulsaría a su capitana de inmediato ante semejante noticia... Y adiós a la carrera de Maki Akamine...
Ella, por supuesto, no sospechaba nada. Esa noche, Maki le dijo a Giovanni que no podía seguir pretendiendo que en algún momento ellos podrían llegar a algo. El reportero aceptó su derrota muy bien, demasiado bien, según pensó Maki, pero no le dio importancia, agradecida de que todo al final hubiese salido bien.
No podía estar más equivocada.
- Voy a dejar a Kaori.- le había dicho Kojiro al oído.- Quiero estar contigo.
- ¿Estás seguro de eso?.- cuestionó Maki.- No quiero que te sientas comprometido solo por lo que acaba de pasar...
- No es por eso.- negó Hyuga.- En verdad me gustas. Y mucho. Y lo ahora fue maravilloso... Quiero que seas mi novia, salir contigo...
Maki no había podido evitar sonreír ante esas palabras, ya que ella también había comenzado a sentir algo por Hyuga...
Y sin embargo, nada es fácil en esta vida... Kaori Matsumoto ya se encargaría de demostrárselo...
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
Ichiro Misaki leyó hasta la mañana la carta que Taro le había dejado. Apesadumbrado, salió a buscar a Alisse, encontrándola en la cocina. La chica estaba de espaldas a él, y estaba de lo más callada.
- Alisse.- llamó el señor Misaki.- Taro se fue.
Ella dejó de picar la manzana que había estado picando hasta hacía unos segundos, pero no se dio la vuelta.
- ¿Cuándo se fue?.- preguntó Alisse, con voz afectada.
- Parece que ayer.- contestó el señor Ichiro.- Porque antes de irme no estaba su carta de despedida en mi habitación...
- Ya veo.- Alisse, tremendamente seria, se sentó a la mesa frente al señor Ichiro.- ¿Le dejó una carta?
- Sí.- Ichiro le extendió el papel a la chilena.- Léela por ti misma.
Alisse leyó la carta y por un momento Ichiro creyó que los ojos verdes de ella se habían humedecido por las lágrimas.
- ¿No te diste cuenta de a qué hora llegó?.- quiso saber Ichiro.- Tú estuviste aquí todo el día.
- Me fui a dormir temprano.- mintió Alisse.- Y no escuché a qué hora vino, suelo tener el sueño muy pesado.
- ¿Pero por qué se fue? No lo entiendo.- musitó Ichiro.- Si dice que está arrepentido de haber dudado, ¿por qué no regresó a la casa?
- Porque es un cobarde.- exclamó Alisse.- Un cobarde que no pudo hacerle frente a las consecuencias de sus actos.
- Mi hijo.- murmuró Taro.- No puede ser, apenas que acabo de encontrar el amor otra vez...
Alisse supuso que Ichiro hablaba de Mariane. Si no hubiera sido porque se sentía muy triste, se habría alegrado mucho por él.
- Esperaré un poco e intentaré comunicarme con él.- comentó Ichiro.- Antes de que nos vayamos a Múnich.
- Ah...
Alisse ya había olvidado que ellos harían un recorrido por todo el país. Ya había terminado el tiempo en Hamburgo, ahora era el turno de Múnich... Ichiro, decaído, recogió la carta y se levantó de la mesa. Alisse esperó hasta que él cerró la puerta de la cocina para soltarse a llorar...
Ella lloraba por el coraje que sentía, lloraba por su soledad, lloraba por la injusticia de la que había sido víctima y por la cobardía de Taro... Pero más que nada, lloraba porque no podía dejar de pensar en él...
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
Cuando Lily llegó a la mansión Wakabayashi alemana, con una bolsa de pan en las manos, supo que algo andaba mal... Cierto era que era un domingo por la mañana, pero aun así todo estaba de lo más callado... Lily se dirigió a la cocina para dejar el pan y comenzar a preparar el desayuno. Ella acababa de sacar los ingredientes del refrigerador cuando Genzo habló.
- ¿Cómo pudiste hacerlo?.- reclamó él, muy enojado.
Lily se asustó tanto que dejó caer el frasco de mermelada al suelo, el cual se hizo añicos.
- Me asustaste.- sonrió ella, débilmente.- ¿Qué pasa?
- ¿Qué pasa?.- gritó Genzo, iracundo.- ¿Qué pasa? ¡Te diré qué es lo que pasa!
Él dejó en la mesa de la cocina la revista en donde aparecían los diez solteros más codiciados de Europa. Lily se puso pálida.
- ¿Los reconoces?.- preguntó Genzo, con voz glacial.- Claro que los reconoces, son los hombres a los que has robado hasta ahora, señorita Salazar. ¿O debería llamarte Lily Del Valle?
Lily sintió que el corazón le dejaba de latir. Genzo lo había descubierto todo...
