N/A: Pensé que iba a actualizar antes pero surgieron conflictos internos acerca del contenido de este capítulo. Una vez más, espero lo disfruten.
P.S: Les transmito mi tristeza recordándoles que FT está por terminar. *cries in fangirl* Bye.
Día dos, 01:47 p.m.
Al día siguiente, tan como lo había prometido, había marchado casi a la misma hora que el anterior hacia las residencias de chicas. Sólo que esta vez, Gray ni había golpeado la puerta cuando Juvia la había abierto, lista para salir.
—Buenas tardes Gray-sama—dijo enérgica la chica.
Gray la miró con algo más de detenimiento que usualmente y no halló rastros del trasnoche anterior. Juvia se veía renovada, y el morocho esbozó un intento de sonrisa al notarlo.
—Buenas, ¿Nos vamos?—la invitó.
Juvia asintió y siguió al muchacho de buena gana, casi dando saltitos.
Pocos minutos después, se encontraron cruzando el centro de Magnolia, cuando Gray repentinamente desvía el rumbo de su aparente ruta hacia el este de la ciudad. Juvia, algo extrañada, lo siguió.
Caminaron durante unos 10 minutos para llegar al sitio.
Un vasto parque se extendía ante ellos, y Juvia no pudo hacer otra cosa que maravillarse ante tan simple pero bello escenario. Gray reparó en ello por el brillo de sus ojos.
Allí, niños corren y juegan. Adultos reposan en las bancas. Y en el medio del parque, la gente se amontona.
Gray coge de la muñeca con gentileza a la maga, y la arrastra hacia la multitud.
—Siempre que tengo tiempo vengo a verlos—dice, cuando logran pasar a través de la multitud—Son muy buenos.
Juvia contempla al grupo de actores, son cinco y la escenografía no es muy buena, pero al gustarle a tanta gente incluido su amigo, decide darle una oportunidad.
Durante las siguientes horas, los cinco jóvenes realizaron breves y múltiples actos, que para su sorpresa, la maga de agua logró disfrutar. Consistían en breves escenas, ninguna relacionada con la otra y con temáticas muy diversas. Juvia quedó enormemente asombrada de cómo podían pasar de tragedia a comedia en cuestión de segundos.
Cuando hubo terminado la interpretación y luego de dejar algunos jewels para los artistas, ambos magos del gremio más popular de Fiore, se dedicaron a caminar a un lado del pequeño lago que se encontraba en el parque.
—Y, ¿Qué te pareció?—pregunta finalmente Gray, mientras continúan con su paso.
—A Juvia realmente le gustó la interpretación, Gray-sama.
—¿De verdad?—pregunta, no muy convencido.
Y Juvia nota que la mira, como si no estuviese del todo convencido de su respuesta.
—Bueno, en verdad...—pronuncia por lo bajo—al principio a Juvia no le había agradado del todo su actuación—confiesa.
Gray baja un poco la vista.
—Pero luego Juvia se divirtió, es la verdad Gray-sama—dice.
Haciendo que Gray ría por lo bajo.
—Si no te gustó, no tienes porque excusarte—replica el morocho.
Y así continúan caminando y discutiendo—o en el caso de Gray pretendiendo hacerlo—sobre si a Juvia le gustó la obra o no por un par de minutos.
Momentos después, se cruzan con un vendedor ambulante, al cual Gray compra dos barritas de helado.
Le tiende uno a Juvia uno y comienza a engullir el suyo.
Cuando va por la mitad del helado, le echa un vistazo a la otra y nota que sus labios están más rojos de lo normal.
—¿Suzede adlgo Gdey-sama?—pregunta la chica al dar cuenta de que está siendo observada.
—Tu lengua...—pronuncia este, al ver que estaba completamente hinchada.
—¿Qué mi dengua, qué?—pregunta y se lleva la mano a la boca, para encontrarla sumamente hinchada.
—Oh ya veo—dice la maga, y se desvanece del susto.
Pronto, Gray entra en pánico y sale corriendo con Juvia a cuestas hasta el hospital más cercano. Terminando así su paseo, pero no su tiempo juntos. Llegados allí, pasan un par de horas en el hospital mientras examinan y suministran un par de antialérgicos a Juvia, para luego dejarla ir.
Después de esto, Gray se encarga de acompañar a Juvia nuevamente en las residencias, justo como lo hizo la vez anterior.
Y más tarde, en la quietud de su hogar, Gray se da cuenta de algo. Dejando de lado el caos surgido en las últimas horas, la salida había sido agradable. Justo como la anterior.
Pero más importante, había aprendido nuevamente algo de ella: Juvia era extremadamente alérgica a las nueces.
