Capítulo 16.
(¿Ya vamos en el 16?).
Lily no sabía que responder. De alguna forma Genzo se había enterado de todo. Él la miraba con una mezcla de ira, confusión, tristeza y decepción...
- Dime que no es cierto.- pidió él.- Dime que todo lo que me dijeron de ti no es verdad...
Lily supo que no era momento de mentir. Tendría que confesar, aunque Genzo la odiara y la despreciara para siempre, porque era la opción más razonable... Era sufrir el desprecio y el destierro o la muerte...
- Todo eso es verdad.- admitió Lily.- Sí fui yo quien le robó a todas esas personas.
- ¿Y pensabas hacer lo mismo conmigo?.- preguntó Genzo, en un susurro.- ¿Yo era tu próxima víctima?
- Sí.- Lily casi lloraba.- Tú también estabas dentro de los planes...
Genzo dio un puñetazo en la mesa. Lily saltó, asustada y a punto de llorar.
- Yo creí en ti.- musitó él.- Yo creí que eras una buena persona... Pero al final, Marie y James tenían razón. Eres una mentirosa.
- Sí, lo soy.- Lily comenzó a llorar.- Pero estoy arrepentida de todo...
- No me vas a engañar con tus falsas lágrimas.- replicó Genzo, dándole la espalda.- Me podrás haber engañado una vez, pero no una segunda...
Y después, Genzo hizo algo que dejó atónita a Lily: sacó las llaves de su coche y las dejó sobre la mesa.
- La policía está esperándote afuera.- dijo él.- Puedes escapar por la puerta trasera y tomar las calles que van al sur. Tienes dos horas para salir de la ciudad, después de eso daré aviso que te has fugado robándote mi auto.
- ¿Qué?.- Lily no podía creer lo que oía.- ¿Qué estás diciendo?
- Que te puedes ir.- explicó Genzo.- Vete, lárgate ahora mismo, pero que sea en este instante antes de que me arrepienta por haber dejado ir a una criminal.
Lily se quedó muda por algunos momentos. ¡Genzo estaba dejándola escapar!
- ¿Por qué estás haciendo esto?.- quiso saber ella.- A pesar de que sabes quien soy y aun así me vas a dejar ir...
- Sí, lo haré, porque a pesar de que ahora sé que jugaste conmigo y que intentaste robarme, no puedo entregarte a la policía.- replicó Genzo, aun dándole la espalda.- Porque a pesar de eso, yo te sigo queriendo...
Fue suficiente. Lily se dijo que ya había sufrido mucho por culpa de alguien que no se lo merecía y que estaba lastimando a un hombre que valía mucho más que todo el dinero del mundo y que cualquier futuro lleno de brillantes que pudieran ofrecerle...
- No me iré.- dijo ella, con voz firme.
- ¿Qué?.- Genzo se dio la vuelta y la encaró.
- No huiré.- repitió Lily.- Ya me cansé de huir, ya me cansé de esta vida. Es hora de que enfrente mi destino. Yo nunca quise esto, yo le pedí a Sergio miles de veces que buscáramos otra manera de ganar dinero, pero él no me escuchó y yo estaba demasiado enamorada como para decirle que no.
- ¿Quién es Sergio?.- preguntó Genzo, curioso.
- Mi novio.- respondió Lily.- O el que lo era... Sé que quizás no te interesa saberlo, pero él y yo llegamos a Europa hace casi un año. Yo había terminado mis estudios en México, en verdad tengo una licenciatura, y pues Sergio me convenció de venirme para acá, prometiéndome el mundo entero... Él ya tenía su plan de estafarlos a todos ustedes, se le ocurrió la idea cuando salió ese estúpido reportaje de los solteros más codiciados... Pero para sus planes me necesitaba a mí, yo no quería hacerlo pero terminó por convencerme, con la promesa de que todo terminaría pronto... Fui una idiota, pero yo en verdad que lo quería y en esos momentos lo hubiera dado todo por él... De hecho, lo di... Y cuando me cansé de esto, cuando me dije a mí misma que ya era suficiente, Sergio amenazó con matarme si lo traicionada... No sabía qué hacer, me encontraba entre la espada y la pared sin saber a dónde ir o que hacer... No tenía ninguna salida posible... Hasta que te conocí a ti...
Genzo no sabía si creerle o no. Ella se mostraba sincera, pero ya lo había engañado una vez...
- Sé que ahora no me vas a creer.- continuó Lily.- Y no te culpo. No pienso pasarme aquí todo el día intentando convencerte, así que simplemente iré y me entregaré a la policía.
- No te creo.- negó Genzo.- Es otro de tus trucos para engañarme.
- Tienes todo el derecho del mundo a pensar eso.- replicó ella.
Lily salió de la cocina, decidida, y tomó el teléfono que se encontraba en la sala. Marcó después el número de la policía y dijo quién era y en donde estaba.
- Resultaría mejor si vas y te entregas personalmente.- opinó Genzo.
- Como quieras.- replicó Lily.
La chica dejó el teléfono y caminó hacia la salida. A la lejanía se escuchaba el sonido de las sirenas de los autos policíacos que habían estado esperando cerca de la mansión. Lily se paró en la entrada, esperando su destino...
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Múnich, Alemania. Ichiro y Alisse llegaron en medio de un día luminoso y lleno de vida, pero a ellos les pesaba algo en el alma...
Taro se negó a hablar con su padre el día en que éste le llamó por teléfono a su club, pretextando que estaba muy ocupado con el entrenamiento. Alisse intentó llamarlo ella también, sin resultados.
- No quiere hablar con nosotros.- suspiró Ichiro.- Supongo que debemos esperar a que todo pase... Lo que no entiendo es por qué se está comportando así, como si hubiese hecho algo muy grave. O sea, sí, sus acusaciones de que nosotros somos amantes son bastante fuertes, pero no es nada que no se pueda resolver hablando.
Resolver hablando. Alisse no sabía si debía decirle al señor Misaki que ella y su hijo habían hecho algo mucho más que "hablar". Pero Mariane le aconsejó que por el momento no lo hiciera. ¡Ah! Porque hasta eso, antes de marcharse de Hamburgo, Ichiro presentó a Alisse y a Mariana y las dos mujeres habían congeniado muy bien.
- Tengo una hija de tu edad.- comentó Mariane.- Está en Inglaterra, y me sorprende lo mucho que ustedes se parecen.
- En carácter, supongo.- comentó Alisse.
- Así es.- asintió Mariane.
Ella había detectado inmediatamente que a la chilena le pasaba algo. Tenía en sus ojos un permanente dejo de tristeza. Cuando Ichiro salió a preparar más café, Mariane le preguntó a Alisse qué le pasaba. La chilena se moría tanto por hacer una confesión que le contó todo a Mariane. Ella juró guardar el secreto.
- Por ahora, lo mejor será que no le digas nada a Ichiro.- comentó Mariane.- Hasta que tú no asimiles bien lo que pasó, y pues también sería recomendable que pudieras hablar con Taro para aclarar lo que pasó...
- Si es que lo consigo.- gruñó Alisse.- El muchacho no se digna a contestar nuestras llamadas...
Y así había sido. Llegó el día en que Ichiro y Alisse tuvieron que marcharse de Hamburgo, sin conseguir que Taro los contactara. La chilena procuraba pensar en cuáles eran sus sentimientos por Taro. Al principio pensó que lo odiaba, por haberla tratado tan mal y después por haberle hecho el amor y haberla abandonado a su suerte... Bueno, no a su suerte, pero sí se marchó sin dignarse en decirle una palabra de frente.
"Siendo sinceras, Alisse", le preguntó ella a su reflejo en el espejo. "¿Misaki tenía motivos para creer que ibas a conquistar al señor Misaki? A ti te gustan los hombres mayores...".
"Bueno", respondió su reflejo. "Admito que el señor Ichiro Misaki podría llegar a gustarme. Pero en definitiva, me gusta más su hijo".
Alisse se quedó atónita con esta declaración, hecha por ella misma. Claro, la verdad era que ella siempre se había sentido atraída por Taro. Pero él se había marchado, así que lo mejor era que Alisse se olvidara de él, terminara su año de práctica con el señor Ichiro y que regresara a Chile a continuar con su vida, como si nada hubiese pasado.
Sí, eso sería lo mejor, después de todo, el mundo no se iba a acabar si Taro Misaki nunca volvía a comunicarse con Alisse.
Y esto podría haber funcionado de no ser por la noticia que Alisse recibió poco después...
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Después de varios días de amores secretos, Kojiro ya se había decidido a decirle adiós a Kaori. Le diría que había sido maravilloso el tiempo que habían estado juntos, pero que no era conveniente que siguieran siendo amantes... Podrían seguir siendo socios, y Matsumoto seguiría sacando dinero a expensas de Hyuga, pero en cuanto a amores... Nada.
Todo esto pensaba Hyuga cada vez que regresaba de sus citas con Maki. Ellos habían pasado juntos muchas noches, muy juntos, repitiendo la experiencia de la fiesta. Maki se veía cada vez más emocionada y ambos pensaban que tendrían juntos un gran futuro...
Un día, Kaori decidió dar el golpe. Esperó nuevamente, en el departamento de Huyga, a que él regresara de sus citas con Maki. Kojiro entró, sin imaginarse el problema que estaba por echársele encima...
- Ya se te está haciendo costumbre el llegar tarde.- comentó Kaori, con toda tranquilidad.
- Estoy cansado, no tengo ánimos de discutir.- replicó Hyuga, lyendo hacia el cuarto.
- Lo sé, cómo no te vas a cansar si todas las noches le haces el amor a ésa.- recriminó Kaori, manteniendo la compostura.
- No sé de que me hablas.- Hyuga la encaró.
- Oh, claro que sí sabes de lo que hablo.- contradijo ella.- Te vi la noche de la fiesta, vi lo que ésa y tú hacían en la bodega.
Kojrio se quedó mudo, ya que no esperaba que Matsumoto los hubiera visto.
- Así que no intentes engañarme.- replicó Kaori.- Sé que me engañas con ella. Y no voy a permitir que sigas haciéndolo.
- Tienes razón, no continuaremos con esto.- aceptó Hyuga.- Hemos terminado.
Kaori se esperaba algo como eso, por eso ya tenía preparada su respuesta.
- ¿Quieres terminar conmigo?.- preguntó ella, con una voz un tanto chillona.
- Es eso lo que estoy haciendo.- asintió Kojiro.- Mire, usted ya ha hecho mucho por mí, pero creo que ya le he pagado lo suficiente. Podemos seguir siendo socios, pero amantes ya no. Pasamos un buen momento juntos, pero ya fue suficiente.
- Ah, no, no creas que te va a salir tan fácil.- replicó Kaori.- No voy a permitir que me abandones. Nadie lo hace.
- Pues yo sí lo haré.- Kojiro le dio la espalda.
- Ya te dije que no.- Kaori caminó y se paró frente a él.- NO vas a dejarme. Porque si lo haces, acabaré con tu carrera.
- A estas alturas ya no puedes destruir mi carrera.- replicó Hyuga.- Así que te deseo buena suerte intentándolo.
- Eso es lo que te crees tú.- Kaori hizo una mueca.
- Eso es lo que es.- replicó Kojiro.
- Bueno, en ese caso.- Matsumoto se jugó su carta final.- Si no te preocupa tu carrera, preocúpate por la de tu amiguita.
- ¿Qué tratas de decirme?.- cuestionó Hyuga.
- Que si me dejas, ten por seguro que destruiré a Maki Akamine.- amenazó Kaori.
Hyuga no se lo podía creer, pero en verdad que Matsumoto estaba hablando en serio.
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Genzo en verdad que no se lo podía creer. Lily en serio que no pensaba huir, cuando el primer auto patrulla dio la vuelta por la calle, Lily comenzó a caminar hacia ella.
- ¡Detente!.- gritó Genzo.- ¡No lo hagas!
- Ya no puedo seguir más con esta farsa.- replicó Lily, sin detenerse.
Genzo corrió y la tomó por la cintura.
- Yo no voy a permitir que te entregues, no quiero que te metan a la cárcel.- murmuró él.
- Pero me lo merezco.- replicó ella, con sorpresa.- Soy una criminal, ¿lo recuerdas?
- Dime que es verdad lo que me acabas de contar, dime que es verdad que tu novio te obligó.- pidió Genzo, desesperado por creerle.
- Te juro que es verdad.- Lily sabía que estaba jugándose el todo por el todo.- Es verdad todo lo que te conté, y Sergio me va a matar cuando se entere...
- Pero eso no ocurrirá.- dijo Genzo, con seguridad.- Yo me encargaré de eso.
Genzo llevó a Lily a toda prisa hacia la mansión, para después encarar a la policía. Él les explicó que Lily había huido. El capitán Von Tornitz estaba por no creerse la mentira, pero no le quedó más remedio que emprender una búsqueda desesperada, por temor a que fuera cierto. Cuando todos se fueron, Genzo regresó a la mansión. Lily lo esperaba escondida detrás de una fuente. Al verlo llegar, ella le salió al encuentro.
- ¿En verdad más a ayudarme?.- preguntó ella, mirándolo con esperanza.
- Voy a hacerlo.- contestó Genzo.- Porque estoy desesperado por creer en ti. Porque prefiero mil veces que vuelvas a engañarme que el verte en la cárcel. Tanto así te quiero...
Lily saltó y lo besó en los labios con mucha pasión.
- Te amo.- murmuró ella, cuando se separaron.- Cómo no amarte, si eres el hombre más noble que hay en el mundo... Te pertenezco toda, en cuerpo y alma...
Lily y Genzo se abrazaron, sin saber que cerca de ellos alguien los vigilaba apretando los puños.
- Te vas a arrepentir.- musitó Sergio, terriblemente dolido y traicionado.- Te juro que me vas a pagar el que me hayas traicionado...
Y Sergio Salazar siempre cumplía sus juramentos.
Notas:
- Bueno, como le explicaba a Tsuki, si Lily usó su propia sangre en vez de usar sangre de un animal fue para que se hiciera más creíble su asesinato, ya que cuando la policía investigara el ADN en las sábanas se iban a dar cuenta de que la sangre no era de ella sino de un animal.
