Capítulo 18.

Había demasiada confusión. Debido al accidente, muchos coches habían sufrido percances también debido a la carambola que se desarrolló. Los paramédicos y rescatistas no tardaron en llegar. Se abrieron paso entre el montón de fierros retorcidos y llegaron hasta el sitio en donde el BMW negro estaba hecho trizas.

- ¿Puede oírme?.- gritó uno de los rescatistas, pero no obtuvo respuesta.

- ¿Habrá alguien con vida?.- preguntó un paramédico.

- Lo dudo.- negó el rescatista.- Pero lo averiguaremos...

Los rescatistas comenzaron a trabajar intentando quitar el montón de chatarra retorcida. Todos trabajaban con sumo cuidado, ya que todo estaba cubierto por gasolina, era un milagro que las cosas no hubieran explotado aun...

- ¿Hay alguien ahí?.- preguntó nuevamente el rescatista, cuando quitaron varios de los restos.

Pero una vez más, no obtuvo respuesta. Al poco rato de trabajo, comenzó a vislumbrarse lo que era una larga cabellera castaña oscura.

- Es una mujer.- musitó el paramédico.- Pero dudo mucho que esté viva...

Con mucho esfuerzo, el paramédico se acercó hasta el asiento del conductor. Un brazo muy blanco pendía por fuera del que había sido el asiento del conductor. El paramédico tomó la muñeca, para tratar de sentirle el pulso...

Genzo estaba muy intranquilo. Lily no estaba, y el automóvil tampoco. Lo primero que James pensó fue que la chica se había aprovechado nuevamente de la confianza del joven, pero Genzo encontró una nota de Lily, la cual decía:

"Fui por bagels para el desayuno. Perdona que haya tomado tu auto, te lo regresaré completo. Te amo".

Y sin embargo, Genzo no estaba tranquilo. El terrible presentimiento que lo había despertado aun lo acosaba y era cada vez peor...

- Tranquilícese, señor.- pidió James.- Ella va a volver, si es que de verdad es tan confiable como usted dice que es.

- Yo confío en ella.- replicó Genzo.

- ¿Y entonces por qué está tan preocupado?

- Porque temo por su vida...

No faltaría mucho para que Sergio se enterara de que Lily lo había traicionado. ¿Qué haría él? ¿Qué harían sus amigos criminales?

Y entonces, pasó...

El celular de Genzo comenzó a sonar. Él vio la pantalla y se dio cuenta de que se trataba de un número desconocido. Y fue cuando Genzo lo supo...

- ¿Hola?.- respondió.

- Te quisiste pasar de listo.- dijo Sergio, con voz grave.- Te quisiste robar a mi chica y ahora por eso ella se ha ido...

- ¿Quién eres?.- preguntó Genzo, aunque él ya lo sabía.- ¿Cómo conseguiste mi teléfono?

- Lo sabes perfectamente.- contestó Sergio.- Soy el dueño de Lily, o lo era antes de que tú te atrevieras a tocarla.

- Lily no le pertenece a nadie.- replicó Genzo.- Ella tiene derecho a escoger su destino y no a verse obligada a ser cómplice de un criminal.

- Hiciste muy mal al interponerte entre nosotros.- musitó Sergio, con voz cortada.- Éramos muy felices juntos hasta que tú la enamoraste con tus promesas estúpidas... Y ahora, ella ya no está...

- ¿Qué es lo que le has hecho?.- preguntó Genzo, iracundo.- Mira que si te atreves a ponerle una mano encima...

- Ya me hice cargo de esa traidora.- replicó Sergio.- Ni tú ni nadie volverá a tocarla...

- ¿Qué le hiciste?.- repitió Genzo, cada vez más angustiado.

Pero le respondió el tono de marcar.

Quince minutos más tarde, el capitán Von Tornitz llegaba a la mansión Wakabayashi alemana. Genzo supo por su expresión que no traía noticias buenas...

- Lo lamento mucho, señor Wakabayashi.- musitó el capitán.- Pero ha habido un terrible accidente...

Genzo sintió como si hubiese perdido una parte de su alma...

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Alisse pensaba en si debía decirle o no al señor Ichiro que ella estaba esperando a su primer nieto. Cuando Alisse volvió del hospital, él le preguntó qué había sucedido, pero Alisse le dijo que se trataba únicamente de una infección estomacal.

- Eso explica los vómitos.- comentó Ichiro.

Alisse trató de sonreír. Pero a pesar de eso, no todo era tan desafortunado... Un bebé. Un lindo bebé con los ojos y el cabello de Taro... Y quizás la sonrisa de su abuelo. A pesar de su desafortunada situación, Alisse se sentía feliz por el hijo que estaba esperando y pensaba que no todo estaba tan mal... Siempre y cuando no se pusiera a pensar en que sus padres la colgarían cuando se enteraran de que ella estaba embarazada y que no tenía manera de mantener a un bebé y que quizás tendría que cuidar sola a ese bebé...

Pero aun así, Alisse amaba a ese bebé. Ella llamó a Mariane, en busca de un poco de consuelo. Mariane no dijo nada, aunque hubo un largo silencio por la línea después de que Alisse le dio la noticia.

- ¿Ya se lo dijiste a Taro?.- quiso saber ella.

- Lo haría si pudiera comunicarme con él.- replicó Alisse.

- Buen punto.- suspiró Mariane.- ¿Y piensas decírselo a Ichiro?

- Supongo que debería.- admitió Alisse.- Pero... Temo que se enoje por haber traicionado su confianza...

- Querida, para hacer un bebé se necesitan dos, y no creo que hayas obligado a Taro a pasar contigo la noche.- replicó Mariane.

- Claro que no.- negó Alisse.

- Entonces no tiene por qué decirte eso, además, Ichiro no es así.- dijo Mariane.- Va a apoyarte, estoy segura de eso. Es más, se sentirá muy feliz cuando se entere de que va a tener un nieto.

- Va a sentirse muy viejo.- opinó Alisse.- Ha tenido una crisis de la edad madura...

- Por eso no te preocupes.- rió Mariane, avergonzada.- Que yo me encargo de hacerlo sentir joven.

Alisse también rió, aliviada. La había hecho sentirse mejor el hecho de que alguien la hubiese apoyado... La chilena supo que Mariane tenía razón, tarde que temprano tendría que decirle a Ichiro que ella estaba esperando un hijo de su hijo... O su nieto, para hacerla más fácil.

Los vómitos desaparecieron, pero a Alisse comenzaron a antojársele cosas de lo más extrañas, como helado con camarones y el yogur con chocolate en polvo.

- No solías comer esas cosas.- comentó Ichiro en una ocasión.- ¿Qué te pasa?

- Bueno, desde hace tiempo ya comía yogur con chocolate en polvo, cuando se acababa el yogur de sabor.- se defendió Alisse.

Pero ella no podía seguir ocultando la verdad por mucho tiempo. Un buen día se decidió y se acercó a hablarle al que ya había llegado a considerar como segundo padre...

- ¿Podría hablar con usted?.- preguntó Alisse, entrando al nuevo estudio del señor Misaki en Múnich.

- Claro.- Ichiro dejó de pintar el cuadro que estaba haciendo.- ¿En qué te puedo ayudar?

Alisse respiró hondo...

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Aunque Kaori había ganado, ella no estaba conforme. Aun tenía en su mente la escena de la bodega en la fiesta de la Juventus y eso iba a cobrársela muy cara a Maki... Matsumoto y Giovanni seguían con su plan de arruinar la carrera de Maki. Giovanni no quería arruinar a la chica, pero se moría de ganas de acostarse con ella, y eso era algo que Kaori iba a aprovechar...

Maki estaba destrizada, se había creído completamente lo que Kojiro le había dicho y estaba que no la calentaba ni el sol.

- Va a pagarlo caro.- gruñó Naoko.- Esto no se va a quedar así.

- No tiene sentido que hagas nada.- replicó Maki.- Lo único que quiero es olvidar todo esto...

- Pero es que ese desgraciado se merece lo peor.- replicó Yukibe.- ¡Mira lo que te hizo! No tiene nombre, se merece que lo castren.

Pobre Kojiro.

- No se preocupen más, chicas.- pidió Maki.- Estaré bien. Saldré hoy con Giovanni, él me ha apoyado mucho con esto...

- Ese tipo nomás no me cae.- gruñó Naoko.- Me gustaría más que no te acercaras a él, pero es algo que no te puedo impedir...

- Tranquila, estaré bien.- dijo Maki, sonriendo levemente.- Solo saldremos como amigos.

Y sin embargo, Giovanni tenía su plan malévolo para esa noche... Él y Kaori habían decidido que el reportero drogaría a Maki para después llevarla a un cuarto de hotel y abusar de ella. Kaori le había conseguido a Giovanni todo lo necesario.

- Con el narcótico que te di podrás dormirla al menos unas seis horas.- explicó Kaori.- No olvides llenarle el bolso con la cocaína del paquete, no vayas a inhalártela.

- No lo haré.- gruñó Giovanni.- O al menos no me la inhalaré toda.

- Después puedes hacer con ella lo que se te plazca.- continuó Kaori.- ¡Ah! Y no se te olvide tomar unas buenas fotografías.

- No lo haré.- rió Giovanni.- Eso tenlo por seguro.

Kaori colgó el teléfono, satisfecha. Ése sería el fin de su gran rival.

Notas:

- Habrá un paro en la producción de este fic por al menos dos días. Su autora está en entrega de reportes de fin de mes y en plena campaña de la Segunda Semana Nacional de Salud, por lo que apenas y tendrá tiempo y neuronas para poder vestirse cada mañana XD. Por su comprensión, gracias.