N/A: Soy una miseria. No, no tengo perdón. Y si alguien sigue esta historia, realmente siento mis hiatus. Espero este capítulo guste. Al menos es más largo de lo normal xD
Día cinco.
Después de los sucesos del día anterior Gray se encontraba todavía bastante avergonzado, y Juvia también. Por lo que su encuentro fue completamente imprevisto por ambas partes.
El joven mago observaba el tablero de misiones, cuando escondida entre un montón de gente la vio.
Juvia, que todavía no reparaba en su presencia, examinaba cuidadosamente las propuestas de trabajo. Por lo menos eso le daba a entender a Gray, dada la absoluta seriedad en su rostro.
"Se toma muy en serio lo que es trabajo" pensó Gray, y pronto decidió acercarse a saludar.
Apoyó su mano en el hombro de la contraria, ganándose un sobresalto de la misma. Mas al voltear y verle su rostro retornó a tranquilidad de siempre.
Gray ya lo había notado, como sus facciones cambiaban completamente cuando le veía, sólo que nunca las había visto modificarse tan abruptamente. La acción lo tomó por sorpresa.
–Buenos días, Gray-sama–saludó Juvia, apartándole de su pensar.
–Buenos–respondió–Nuevamente me sorprendes. De todos los lugares en los que esperaba encontrarte, nunca se me ocurrió que fuese aquí ¿No que habías regresado de una misión hace poco? –preguntó.
–Y nuevamente algo se ha salido de los planes de Juvia. Tampoco pensaba irse tan pronto, sin embargo Gajeel-kun ha sido insistente en que fuese de misión junto a él, hasta que finalmente Juvia aceptó–explicó la chica.
–Ya veo…–murmuró al mismo tiempo que la otra volteaba y cogía una papeleta.
– ¿Qué hay de usted?–preguntó Juvia una vez con la hoja en sus manos– ¿También Gray-sama se va de misión?
–Así es, Lucy me ha invitado. Iremos junto a Happy y el cerebro de flama.
– ¿Sin Erza-san?– cuestionó
–Correcto. Erza está ocupada resolviendo asuntos con el consejo, por lo que aunque la esperásemos sería imposible que llegase a tiempo.
–Juvia lo siente, es una pena.
–No lo hagas. No creo se pierda de mucho. Además, antes de que lo notes estaremos todos camino a una nueva misión. Erza incluida–explicó.
Dicho esto, Juvia murmuró algo inaudible para el oído humano, al menos para el de Gray, y seguidamente se despidió con euforia del chico.
Este permaneció mirándola como atolondrado, hacia su dirección. Siguió haciéndolo aun cuando habían transcurrido varios segundos de Juvia cruzar el umbral de la puerta. Para su fortuna, una de las diarias peleas del gremio hizo que bajase a tierra.
"¿Qué sucede conmigo" pensó Gray, sobándose las sienes.
Si bien era cierto que no había logrado escuchar lo que Juvia le había murmurado, jamás había perdido el sueño por ello. Tampoco lo había hecho por sus apariencias o sus muestras de euforia. Entonces ¿Qué podía hacer que se le quedara mirando como un completo idiota?
"Últimamente le doy muchas vueltas a todo", se dijo mientras se volteaba para coger una papeleta, y dar el asunto por concluido.
Se aproximó hasta la mesa donde aguardaban sus compañeros de equipo. Allí, se sentó a un lado de Lucy, y le tendió la papeleta ignorando por completo a los otros dos, los cuales discutían por una estupidez tan grande como lo era el pescado más sabroso que habían comido en sus vidas.
–Me alegra que hayas aceptado a venir con nosotros, Gray–dijo la chica luego de examinar la hoja del papel–No creí que fueses a hacerlo.
– ¿Por qué no habría de hacerlo?
–Es que últimamente pasas el tiempo con Juvia, por lo que creí que ya tendrían planes juntos.
–Eso no es cierto–replicó Gray.
–Sí que lo es–intervinieron los otros al mismo tiempo.
–Para lo único que no los he visto estar juntos es para ir al baño–soltó Happy maliciosamente.
– ¡Eso! ¡Eso!–secundó Natsu–Cada vez que los cruzo en la calle están juntos.
Las mejillas de Gray enrojecieron. Ligeramente pero de igual manera lo hicieron. Quería replicarles, pero cada cosa que habían mencionado era cierta. Quería decirles que el que estuviese todo el tiempo con ella se debía a las amenazas de Erza, pero ¿era justo hacerlo? Erza simplemente le había hostigado para que conociese a Juvia, no para que pasase tiempo con ella.
Al fin y al cabo, estos días a su lado habían sido enteramente su decisión.
–Permanece callado–murmuró Happy al notar que Gray todavía no afirmaba ni negaba nada–Probablemente le guste...–añadió más venenosamente que antes.
El leve sonrojo de Gray se tornó en uno mucho más acentuado que se apresuró por cubrir. Para su fortuna, Lucy cogió a los otros dos individuos, uno por su pañuelo verde y el otro por su bufanda escamada, para arrastrarles fuera del gremio alegando que no podían permitirse perder tiempo ahora que tenían una misión por delante.
El mago de hielo no recordaba jamás haber estado tan agradecido de tener a Lucy en su equipo. Realmente había llegado a su rescate en el momento justo.
Seguidamente salió del gremio detrás de los otros. Si bien Lucy había dicho eso para salvar su pellejo, no quitaba el hecho de que tarde o temprano tendrían que dirigirse a la estación de trenes. Y cuanto más temprano lo hiciesen, sería mejor.
Llegaron a la estación en buen tiempo, dándoles la oportunidad de surtirse de golosinas antes de abordar.
Apenas el tren se puso en movimiento, Natsu comenzó con sus típicos malestares a causa del mareo por movimiento, mas Gray no tuvo que tolerarlo por ya que casi a la brevedad cayó dormido.
Despertó arribando a la otra estación y se encontró con Natsu en las mismas condiciones y sus otros compañeros tratando de hacer más ameno su malestar.
Tenía la certeza de haber soñado durante el transcurso del viaje, pero no podía recordar con exactitud qué. Sabía que en su sueño se había topado con Juvia pero no ésta Juvia, sino la de Phantom Lord.
El contexto en el que lo había hecho era incierto, no obstante suponía con seguridad se trataba acerca de los tiempos en que habían sido enemigos. De todas formas, tanto el contexto como el sueño carecían de importancia para Gray. Lo realmente preocupante era que la chica se colase incluso en su dormir.
– ¿Todo bien?–sintió decir a Lucy.
"De seguro la alteración llegó hasta mi rostro" se dijo internamente.
–Todo–respondió con serenidad. Para acto seguido continuar con el descenso del tren.
Llegaron hasta el sitio y aunque les tomó su tiempo, realizaron la misión con facilidad. Al cabo de casi cinco horas, realizada ya la tarea, se aproximaron a donde su contratante se encontraba para recoger su pago.
El hombre se mostró muy agradecido además de conforme con el trabajo, y les recomendó un par de posadas, bares y restaurantes, por si planeaban quedarse.
Entretanto, Natsu y Happy armaron todo un revuelo exclamando que querían visitar cada uno de los restaurantes. Lucy se limitaba a anotar cada uno de los nombres que salían de la boca del hombre. Gray tan sólo guardó silencio. Su único objetivo era descansar y llenarse el estómago, aunque la idea de distraerse no le sonaba para nada mal.
Marcharon primero hacia una de las posadas a causa de la insistencia de Lucy. La chica decía que debían asegurarse de tener un lugar donde dormir, y pese a las quejas del felino y el dragon slayer a raíz del hambre, sabían que tenía razón.
Se adentraban en la recepción cuando la notó. Esa cabellera azulada junto a ese gorro invernal que reconocería tanto en Fiore como en Álvarez. Definitivamente Juvia se transportaba de sus pensamientos, hasta sus sueños y de allí, al plano real.
La chica se dio vuelta y al reparar de su presencia, se acercó a saludar como era natural que lo hiciese.
–Parece que ustedes dos están destinados a encontrarse donde sea–murmuró el exceed.
–Eso parece…–respondió la aludida. Y apartó su mirada.
–Así que, Juvia–intervino Lucy– ¿También estabas de misión por aquí?
–Oh, no, no. Juvia se encontraba en un pueblo vecino, pero al no haber posadas cerca, junto a Gajeel-kun y Lily-san, optamos por pasar la noche aquí.
"¿Así que fue por mera coincidencia?" se preguntó Gray, y por una vez, se cuestionó la existencia de la causalidad.
–Bueno en ese caso, podríamos aprovechar la oportunidad y salir a cenar todos juntos–propuso Lucy.
–A Juvia le parece una espléndida idea, mas simplemente podrá concurrir ella. Gajeel-kun y Lily-san, se encuentran descansando desde hace una hora; la misión los dejó agotados–explicó.
–En ese caso, ¡Andando!–exclamó Natsu–comida, ¡aquí vamos!
Dicho esto, se apresuraron a pedir las habitaciones, para luego dejar sus pertenencias, y emprender camino hacia el restaurant más próximo.
Ni bien se sentaron en la mesa, Natsu y Happy se apresuraron a ordenar todo lo que consideraban delicioso en el menú. Éste último, sobre todo pescado. Los otros tres, no pidieron porciones tan abundantes, pero sí que les dejasen satisfechos.
Al cabo de hora y media, habían dado por terminada la cena.
–Creo que el postre quedará para otra ocasión–mencionó Lucy, a la vez que cargaba a Natsu y a Happy que yacía en la espalda de este, a su hombro–han comido demasiado, debo de llevarlos hasta la posada–declaró.
– ¿Segura que no quieres ayuda?–cuestionó Gray.
No era cuestión de desconfiar de la fortaleza física de su amiga, pero bien sabía él que no era asunto sencillo cargar a esos dos dormidos. Menos que menos, luego de haber ingerido una cantidad mayúscula de comida.
–Creo que me las ingeniaré. Ustedes procuren divertirse, aún sigue siendo temprano–dijo e hizo una mueca de aprobación.
Ambos dieron cuenta del sinsentido de continuar insistiendo, y no aún no muy convencidos, comenzaron a caminar en sentido del centro de la ciudad.
– ¡Los alcanzaré más tarde!–la oyeron exclamar en la distancia.
Sin embargo los dos sabían que no era verdad. Esa era la sutil forma que tenía Lucy de intervenir. Dejarles solos era más eficiente que cualquier comentario insinuante que pudiesen realizar.
Caminaron un par de manzanas en silencio, hasta que finalmente Gray decidió hablar:
–Entonces, ¿todavía te apetece ir por postre?
–A Juvia le encantaría.
Para su desgracia, ni bien llegaron al corazón de la ciudad, comprobaron tanto heladerías, como restaurantes, cafeterías, y cualquier otro sitio donde se pudiese conseguir algo de sobremesa, se hallaban cerrados.
Claramente habían perdido demasiado tiempo en el tramo que acompañaron a Lucy hacia la posada.
De igual manera, dieron un par de vueltas para corroborar que ningún sitio se encontrase abierto. Pero el resultado fue el mismo.
Finalmente, se adentraron en un bar de las cercanías. Al menos beberían algo antes de retornar a la posada.
El sitio estaba atestado de clientes. Tenía sentido, era el único lugar que parecía dispuesto a brindar atención al público hasta tales horas.
En búsqueda de una mesa, caminaron procurando no pecharse con nadie de todo el gentío. Pese a su cuidado, alguien terminó dándose de bruces con Juvia.
El tipo parecía algo atontado, probablemente producto del alcohol y el choque, mas ni bien se recuperó del golpe y levantó del suelo, su rostro denotó preocupación.
–Lo siento amigo, no quería chocar a tu novia–se disculpó.
–Discúlpate con ella, imbécil. No fue a mí a quien chocaste–gruñó Gray, ayudando a Juvia a ponerse de pié.
–Lo siento mucho–dijo casi inmediatamente.
La otra restó importancia al incidente, continuando ambos su camino, haciéndose espacio hasta una mesa por el bar.
Juvia realmente estaba sorprendida. Usualmente Gray se hubiese molestado y negado con vehemencia el hecho de que fuesen pareja. Y ciertamente momentos atrás lo había notado verdaderamente molesto, pero no por el que lo denominasen como "su pareja", sino por su causa.
Además, ¡no se había molestado en negar nada! Juvia de veras que se encontraba en la novena nube.
La sorpresa fue tal, que no prestó atención a más nada, hasta que la camarera se aproximó a la mesa en la que se habían sentado, y consultó por lo que quería beber.
La joven retornó momentos luego con dos jarras de cerveza que depositó en medio de la mesa, y de la misma manera se marchó.
– ¿Todo en orden?–preguntó Gray una vez que la muchacha se había ido–te hablé pero parecías algo aturdida.
–Está todo en orden. Siento haberle preocupado, Gray-sama–se disculpó y dio un corto sorbo a su bebida.
Gray la miró y suspiró. Se le hacía un tanto extraño estar pasando tiempo de una forma tan corriente con Juvia. De algún modo u otro, todo a su lado era peculiar o exagerado. Estar junto a ella sentado en un bar con tanta normalidad, era lo verdaderamente extraño en su situación.
–No tenía idea de que prefirieses la cerveza–soltó, intentando dar inicio a una conversación trivial.
–En realidad, no es que a Juvia le encante. Pero es algo que es medianamente bueno en todos lados–respondió con naturalidad–usted si la prefiere, ¿no es así, Gray-sama?
"Ya sabes la respuesta. Tu sí que lo sabes todo acerca de mi". Respondió para sus adentros.
–Así es–dijo, y dio un sorbo un tanto más largo que el de la anterior.
Prolongaron la trivial charla durante aproximadamente dos horas. Hablaron acerca del gremio, de sus misiones, también de difícil que debió ser para Lucy lidiar con Natsu y Happy, hasta que eventualmente, la conversación desembocó en ellos.
–Séame sincero, en verdad usted no estaba muy entusiasmado de venir hasta aquí, ¿cierto?–cuestionó Juvia.
Gray, quien ya había caído bajo uno de los tantos efectos del alcohol–el de no pensar antes de hablar–inmediatamente respondió:
–En realidad no. Lo que quería era un postre, pero esto es lo que había abierto.
Juvia, que todavía seguía con la coherencia y la paciencia de su lado, inhaló profundamente, para luego exhalar.
–No me refería a eso, sino a estar aquí, conmigo. En el fondo no le apetecía ¿verdad?
El otro la miró con detalle por algunos segundos. Como si examinase algo. Juvia atribuía este comportamiento también al alcohol.
– ¿Por qué lo dices?–preguntó.
–Porque parecía forzado por la situación. No mostraba verdadero entusiasmo.
–Se podría decir lo mismo de ti–enunció, transfiriendo su supuesta confusión a la otra.
– ¿Y por qué sería eso?–quiso saber.
–Bueno, tú tampoco te mostraste muy decidida a salir conmigo cuando Lucy nos dejó.
–Sólo porque usted no lo parecía-
–Además–la interrumpió–ayer parecías quererte librar de mi.
– ¿¡Cómo!?
–Pues, apenas te pregunté que planeabas hacer me dijiste 'recados'.
– ¡Pero le invité a que me acompañase!
– Sólo porque mostré cara larga.
– Por cierto–añadió–yo ya contaba con hacerlos. Incluso antes de que usted viniese y preguntara.
–Sí, pero incluso desde antes de eso, yo contaba con que pasases el día conmigo.
Juvia había quedado muda. Las últimas palabras de Gray habían tenido un efecto glacial en ella, a pesar de estas sugerir todo lo contrario. Gray, por su parte quería huir a donde fuese. Había dicho algo que ni siquiera estaba al tanto que sentía, su propia lengua lo había tergiversado todo.
No obstante, debía decir algo. Estaba en obligación de hacerlo.
–Yo...Yo no quería decir eso. Lo siento. Sonó desagradable y posesivo. Realmente no pienso así–se disculpó.
–Juvia entiende a la perfección. Ella es consciente de que Gray-sama no tiene buena tolerancia hacia el alcohol.
–Sí. Realmente no me siento del todo bien–mintió–Lo siento pero, ¿podemos volver a la posada?–preguntó. La otra afirmó con la cabeza.
Pagaron la cuenta y abandonaron el establecimiento, que aún seguía repleto de gente. Avanzaron por las calles apenas iluminadas de la ciudad en rotundo silencio. No podía oírse más que el chillido de un par de cigarras de fondo.
Su intercambio de palabras no se dio hasta cuando en la recepción del hotel, se desearon las buenas noches y despidieron con un gesto de mano.
No tenían mucho que decirse, pero sí que meditar. Sobre todo Gray; puesto que el descubrimiento más interesante de la noche no había sido nada referido a Juvia, sino a las emociones que de apoco afloraban en sí mismo.
