Capítulo 19.
Ichiro miró con curiosidad a Alisse. No tenía ni idea de lo que la chica pudiera decirle.
- ¿En qué te puedo ayudar?.- repitió Ichiro.
- Pues verá.- titubeó Alisse.- Es solo que quisiera decirle una cosa, pero no me atrevo.
- No seas tímida.- sonrió Ichiro.- Dime qué es lo que pasa.
La sonrisa de Ichiro era muy tranquilizadora, pero aun así, Alisse perdió el valor...
- Es solo que quería saber si no me puede certificar antes.- dijo Alisse, a quien se le había ocurrido una nueva idea.
- ¿Qué cosa?.- Ichiro se sorprendió, como era de esperarse.
- Sí, quería ver si no podía dar por terminado mi año de estudio antes de tiempo.- aclaró Alisse.- Quisiera volver a casa...
- ¿Por qué ese cambio?.- Ichiro no comprendía.- Creí que te gustaba estar conmigo.
- Y me gusta.- afirmó Alisse.- Pero aun así... Deseo volver, hay algo que tengo pendiente...
No, claro que Alisse no deseaba volver a Chile. Si sus padres se enteraban de que ella estaba embarazada, habría problemas, y muy grandes... Ella había decidido, abruptamente, el irse a vivir a Argentina, en compañía de una prima que tenía allá. Alisse tendría el bebé y lo criaría allí...
- De verdad que esperaba que tu estancia conmigo fuese agradable.- suspiró el señor Ichiro, apesadumbrado.- Pero supongo que mi hijo lo arruinó todo...
- No fue por él.- Alisse trató de mentir, aunque no fue convincente.
Ichiro prefirió no seguir insistiendo. Asintió con la cabeza, al día siguiente escribiría a la universidad en donde estudió Alisse para informar que la señorita Farfán había tenido que abandonar sus estudios por causa de fuerza mayor...
Y quizás las cosas habrían terminado así de no ser porque minutos más tarde pasó un detalle de aparente insignificancia, pero que para Ichiro fue la respuesta de todo... El señor Misaki decidió servirse unos nachos con queso, para animarse un poco (ya, mi amiga DD y yo nos animamos comiendo nachos con queso), y el pequeño bebé que Alisse llevaba en su vientre tuvo unos deseos enormes de probar ese manjar...
(Jajaja, qué jalado se vio eso XD).
- No te ofrezco, porque sé que no te gusta el queso.- dijo Ichiro.
- La verdad, me gustaría comer un poco.- musitó Alisse.
- Sí, claro.- Ichiro rió, pensando en que se trataba de una broma.
- Es en serio.- repitió Alisse.- Se me antojaron.
Ichiro, aun riendo, extendió la charola hacia la chica, y sorprendentemente, ella no se comió uno, sino varios nachos llenos de queso. Ichiro enarcó mucho las cejas. Alisse primero se dejaría cortar la lengua antes que comer queso... Fue entonces cuando él entendió todo: las náuseas, el malestar, los mareos...
- Estás embarazada.- afirmó Ichiro, haciendo que Alisse se atragantara.
- ¿Cómo lo supo?.- Alisse se delató al instante.
- Supongo que la pregunta debería ser: ¿cómo es que no lo supe antes?.- suspiró Ichiro.- Era de lo más obvio, ahora que lo pienso...
- Uhm... .- Alisse también suspiró.
Ella supuso que no ganaba nada con detener lo inevitable.
- ¿Cuántos meses llevas?.- pregunto Ichiro.
- Dos meses.- respondió Alisse, cabizbaja.
- ¿Lo saben tus padres?
- No.
- ¿Se los piensas decir?
- Lo dudo mucho.
- ¿Qué vas a hacer?
- Tenerlo.- Alisse se miró el vientre, aun plano.- De verdad lo quiero...
- ¿Quién es el padre?.- Ichiro no podía evitar preguntar.
Alisse miró con duda y temor al señor. Tenía mucho miedo de decirle la verdad a Ichiro... Pero ni falta que hacía...
Él sabía la respuesta.
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Las enfermeras cuchicheaban, los doctores susurraban... La gente iba y venía, sin mirar a nadie, sin hablar con nadie... El sonido del lugar solo era interrumpido por el sonido de los aparatos que la mantenían a ella con vida...
Genzo aun recordaba el momento exacto en que su vida se detuvo. El capitán Von Tornitz fue quien le dijo que Lily había sido víctima de un ataque. Según los testigos, una vagoneta alcanzó al BMW y le disparó. Lo siguiente fue que la chica perdió el control del automóvil y fue a estamparse a toda velocidad contra la barrera de contención. Lily había sobrevivido, pero se encontraba en muy malas condiciones. La chica había sido salvada por el cinturón de seguridad y las bolsas de aire, pero tenía múltiples fracturas y un golpe en la cabeza que la mantenía en coma.
- Su estado es delicado.- había dicho el neurólogo.- Quizás no sobreviva...
Genzo miraba el rostro de la única mujer que había conseguido despertar un sentimiento de amor genuino en él. La cara de Lily tenía tan solo una cortadura en la mejilla derecha, su hermoso rostro no había sufrido mucho daño, pero su mente estaba perdida y Genzo no podía llegar a ella...
- Las primeras 48 horas son las más importantes.- había dicho una enfermera.- Si ella sobrevive ese tiempo, sus posibilidades de recuperarse aumentarán considerablemente.
Así que había una pequeña esperanza... Genzo miraba hacia el horizonte, con una mano de Lily entre las suyas, cuando la puerta se abrió y por ella entró Marie Schneider.
- Acabo de enterarme.- susurró Marie.- ¿Estás bien?
- ¿Te parece que esté bien?.- respondió Genzo, con voz amarga.- Mi corazón está hecho pedazos.
- Yo te dije que ella no era de fiar.- respondió Marie.- Te dije que era una mentirosa.
Genzo optó por no decir nada, pero estaba enojado por el comentario de Marie.
- Jean me lo contó todo.- continuó Marie.- Te dije que esa mujer te traicionaría. Y ahora mira, se le ha regresado todo el mal que ha hecho.
- Cállate, por favor.- pidió Genzo, tratando de contener su enojo.- No tienes una idea de lo que ella ha sufrido, no se merece que le haya pasado esto...
- ¿Por qué la sigues defendiendo?.- reclamó Marie, enojada.- ¡Ella estuvo a punto de traicionarte, abusó de tu confianza, y aun así la defiendes! No lo entiendo...
- Porque ella lo ha perdido todo por haberse metido con la gente equivocada.- murmuró Genzo.
Era inútil. Marie estaba dolida, no podía creer que Genzo siguiera tan enamorado de esa muchacha extranjera... La alemana optó por darse la vuelta y marcharse sin decir nada. No bien acababa ella de cerrar la puerta cuando el celular de Genzo comenzó a sonar. Él lo respondió sin fijarse en quién llamaba.
- ¿Hola?.- dijo él.
- ¿Aun deseas tocarla, ahora que está muerta?.- preguntó Sergio, con cinismo.- ¿Todavía tienes deseos de hacerla tuya?
- Vas a pagar.- dijo Genzo, iracundo.- Te juro que vas a pagar por esto. Te arrepentirás de haber lastimado a Lily...
- Tuve que hacerlo.- musitó Sergio.- Así evitaré que vuelvas a ponerle la mano encima...
Y antes de que Genzo pudiera decir algo, Sergio colgó. Genzo, desesperado y fúrico, estuvo a punto de estallar... Hasta que el calor de la suave mano que aun sostenía entre su mano derecha lo hicieron recobrar la esperanza...
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Maki pensó que al menos Giovanni se había esforzado: cena romántica a la luz de velas, una docena de rosas rojas, delicioso menú acompañado de un buen vino. Por un momento, Maki pensó que quizás podría olvidar a Hyuga...
- Brindemos.- dijo Giovanni, levantando su copa.- Por una mujer tan bella con un gran futuro.
- Salud.- dijo Maki, sin saber por quién brindaba Giovanni.
- Brindo por ti, por supuesto.- sonrió el reportero.- Serás la mejor.
- Gracias.- sonrió Maki, débilmente.
La velada comenzaba a pasar a su fase más lenta. Ya habían comido, bebido y bailado y a Maki comenzaba a darle sueño. Giovanni supo que tendría que actuar rápido.
- ¿Quieres más vino?.- invitó Giovanni.
- No, gracias.- negó Maki.- Ya fue suficiente.
- Anda, no le hace daño a nadie.- insistió Giovanni, llenándole la copa de vino.- Toma un poco más.
Maki solo se encogió de hombros, y entonces le dio a Giovanni la oportunidad que él esperaba...
- Voy al tocador.- dijo Maki.- En un segundo vuelvo.
- Tárdate lo que gustes.- sonrió Giovanni.
En cuanto la chica se marchó, el reportero vació en la copa de vino el narcótico. Cuando la chica regresó, él la instó a que se lo tomara para poder irse rápido. Maki obedeció, sin notar la sonrisa maligna de Giovanni...
Al salir del restaurante, Maki comenzó a sentirse mal, todo le daba vueltas. Giovanni la sostuvo por la cintura.
- Me siento mal.- murmuró Maki.- Creo que voy a vomitar...
- No te preocupes, yo te cuidaré.- Giovanni la repegó contra su cuerpo.
El muchacho se llevó a la chica a su cuarto de hotel (el de ella). Cuando Maki entró al cuarto, se derrumbó y no supo más de sí...
- Y éste, señoras y señores, es mi momento de triunfo.- sonrió Giovanni, con una sonrisa de depravado.
Estaba quitándole la ropa a Maki cuando la puerta del cuarto se abrió con violencia.
- Quítale las manos de encima.- gruñó una agresiva voz masculina.
Giovanni, sorprendido y asustado, se dio cuenta de que Kojiro Hyuga estaba en la entrada del cuarto.
