Capítulo 21.

De noche es cuando todo el mundo baja la guardia, y eso incluye al personal de los hospitales. Los internos y residentes que se quedan de guardia prefieren dormir un poco a estar atentos a cualquier persona extraña que desee entrar. Por supuesto, eso es cosa de los guardias de seguridad, aunque ellos también bajan la guardia de noche...

Él iba vestido con una gabardina larga y un sombrero que hacía juego. Con la cantidad de contactos que tenía, no le fue difícil conseguir un pase permanente para permanecer en el hospital toda la noche. Él se ocultó en el baño de hombres, a la espera de su víctima...

Genzo despertó, sobresaltado. Algo había conseguido llamar su atención, pero no sabía qué era. Miró a Lily, con la esperanza de que hubiera sido ella quien lo hubiese despertado, pero no era así: Lily dormía apaciblemente en su sueño comatoso. Genzo se desperezó, bostezando. Sintió un poco de sed, y gruñó al darse cuenta de que la jarra de agua estaba vacía. Genzo tomó la jarra y se dirigió a la cocina, la cual en esos momentos estaba vacía, con tan solo un par de luces encendidas. Genzo se dirigió al garrafón de agua y comenzó a llenar la jarra. Iba a darse la vuelta cuando sintió que algo punzante se le clavaba entre las costillas.

- No te muevas.- gruñó Sergio, con voz agria.- No grites, no hagas un escándalo.

- Ni lo pensaba hacer.- con cuidado, Genzo sostuvo la jarra para que no se le derramara el agua.

Es curioso como en casos como éstos uno se preocupa por cosas sin importancia.

- Llévame a donde está ella.- ordenó Sergio.

Evidentemente, hablaba de Lily. Genzo se dijo a sí mismo que primero sdejaría que Sergio lo matara antes que llevarlo con Lily.

- No.- dijo Genzo.

- ¿Qué dices?

- Que no te llevaré.- repitió Genzo.- Mátame si quieres, pero no te llevaré ante ella.

- ¡Llévame ante ella!.- bramó Sergio.- ¡Ahora!

- No lo haré.- Genzo se mantuvo firme.- Dejé que le hicieras daño una vez, pero no una segunda.

- Si no me llevas ante ella, te voy a...

- ¿A qué?.- lo enfrentó Genzo.- ¿A matarme? Ya te lo dije: házlo.

Sergio perdió la paciencia. Tomó a Genzo por la chaqueta y lo empujó hasta salir de la cocina.

- Camina.- ordenó.- Será mejor que me lleves por las buenas, porque si es por las malas iré de habitación en habitación matando a cuanto enfermo me encuentre en el paso hasta encontrar a Lily.

A Genzo no le quedó más remedio que obedecer. Ambos hombres entraron a la habitación en donde Lily estaba dormida. Sergio se acercó a la cama, Genzo trató de impedirlo pero entonces el primero usó su arma para apuntarle a Lily.

- Mira nada más ese verdugón tan feo que tienes en el rostro.- murmuró Sergio, acariciando la mejilla de Lily.- Pero no arruinará tu belleza, ya verás como en unos cuantos días estarás mejor...

- Tú le hiciste esto.- gruñó Genzo, furioso.- ¿Lo olvidas?

- Fue por tu culpa.- replicó Sergio.- Tú la enamoraste, tú la apartaste de mí.

- Tú fuiste el que la alejó, te aprovechaste de ella, abusaste de que ella te amaba para usarla en tus planes.- replicó Genzo.- Lily dejó de quererte desde hace mucho tiempo, yo solo le di el amor que tú nunca pudiste darle.

Sergio, furioso, le dio un puñetazo en la cara a Genzo, o bueno, intentó dárselo, porque Genzo detuvo el golpe con la mano.

- Olvidé decirte que tampoco voy a dejar que me pongas a mí una mano encima tan fácilmente.- dijo Genzo, al tiempo que empujaba a Sergio contra la pared.

Sergio dejó caer el arma que traía, Genzo aprovechó para tomarla, pero antes de que pudiera amenazar a Genzo con ella, Sergio se le dejó ir ambos hombres cayeron al suelo. Ellos forcejearon por el control del arma, en un momento Sergio le dio una patada en el estómago a Genzo, lo que lo hizo perder el control. Sergio tomó el arma y apuntó con ella a Lily.

- ¡NO, LILY!.- gritó Genzo.

Algo en ese grito hizo eco en el cerebro de Lily, el tono de ansiedad y angustia activaron un mecanismo de defensa muy poderoso... Sergio iba a disparar cuando entonces Lily abrió los ojos...

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Taro llegó a Múnich. Su padre le dijo que debía dirigirse a toda prisa al Hospital General, sin querer decirle por teléfono el problema. El joven llegó preguntando por el señor Ichirro Misaki, pero le dijeron que no había nadie con ese nombre ahí... Taro trataba de descubrir cuál era la trampa cuando Ichiro llegó.

- ¡Papá!.- la preocupación y las semanas de no verlo hicieron que Taro se le dejara ir a su padre.- ¡Estás bien!

- Sí, lo estoy.- Ichiro Misaki también abrazó emocionado a su hijo.

- ¿Entonces? ¿Qué ha pasado?

Ichiro soltó a su hijo y lo miró por varios minutos antes de responder.

- Es Alisse.- dijo Ichiro.- Tuvo un aborto.

- ¿Un a...?.- Taro se quedó perplejo.- ¿Qué?

- Un aborto.- repitió Ichiro.- Ella perdió... A tu hijo...

Taro sintió como su hubiese estado parado sobre una montaña que se derrumbó en el preciso instante en que escuchó que Alisse había perdido a su hijo... Su hijo...

- ¿Alisse... embarazada?.- Taro quería creer que se trataba de una mentira.

- Sí.- asintió Ichiro, sintiendo más que nunca una honda tristeza por su hijo, su alumna y su nieto...

- ¿Cuántos meses tenía?.- preguntó Taro, con un hilo de voz.

- Dos meses.- respondió Ichiro.

Dos meses, los mismos que Taro había pasado en París. No era necesario ponerlo en tela de juicio, Taro sabía que ese hijo había sido suyo.

- Ella te necesita.- dijo Ichiro.- Y tú la necesitas a ella. deja ya de ser tan terco, sé que la amas. No sigas perdiendo el tiempo...

Misaki se dirigió con paso lento a la habitación de Alisse. No sabía qué diría, no sabía qué pensaría, solo sabía que tenía que verla...

Alisse no dormía, solo estaba acostada mirando fijamente al techo. Se le habían agotado todas las lágrimas, aunque en realidad ella no era muy dada a llorar. Alguien tocó a la puerta. Alisse no respondió, para que la gente pensara que ella estaba dormida. Y sin embargo, la persona abrió la puerta y entró al cuarto. Alisse no se dio cuenta de que era Taro hasta que lo tuvo a un lado de ella.

- Hola.- musitó Taro.

Alisse no respondió.

- Mi padre acaba de decirme lo que ocurrió.- continuó él.- ¿Por qué no me lo dijiste?

- No respondiste jamás nuestras llamadas.- replicó Alisse, sin mirarlo.

- Touché.- musitó Taro, débilmente.- Lo lamento, es solo que no tuve el valor de hacerle frente a lo que te hice... Pensé que me odiarías más que nunca...

- Y debería hacerlo.- dijo Alisse, enojada.- Debería odiarte porque hiciste de mi estancia en Alemania un infierno. Me acusaste de querer seducir a tu padre, después me embarazaste y te largaste. Eres despreciable.

- Y me lo merezco.- musitó Taro.- Lo lamento, fui un idiota... Lo único que puedo decirte es que... Es solo que la primera vez que te vi no supe que pensar de ti... Nunca había visto a una mujer como tú, tan segura de sí misma... Lo lamento, Alisse, es que no creo en el amor a primera vista, por eso me negué a reconocer cuánto te quería...

Pro primera vez, Alisse miró al muchacho. Éste se veía de lo más sincero y compungido.

- Perdóname, no supe cuánto te amaba hasta esa noche que pasamos juntos.- continuó Taro.- Y si hubiera sabido que estabas esperando un bebé, no me habría ido, me hubiese quedado contigo, te habría llevado a las consultas con el doctor, habría comprado muchas cosas... Lo siento...

Alisse volvió a mirar al techo, sin responder. Taro se dio cuenta de que ella derramaba lágrimas silenciosas.

- ¿Sabes? Si hubiese sido niño le habría puesto Daniel.- murmuró Alisse.- Y si hubiera sido niña, le habría puesto Nora...

Fue suficiente para que los dos bajaran sus barreras. Taro y Alisse se abrazaron, sabiendo que no podrían recuperar el hijo que habían perdido pero que sí podrían recuperar el tiempo perdido...

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Kojiro despertó, algo atontado. Le costó algo de trabajo recordar que se encontraba en el suelo del cuarto de hotel de Maki Akamine. Giovanni seguía inconsciente en el piso. Kpjiro le buscó el pulso, temiendo que se le hubiese pasado la mano, pero no, el reportero seguía vivo. Maki seguía dormida, quién sabe por cuánto tiempo le duraría el narcótico. Hyuga se levantó, con mucha dificultad, y se sentó en el borde de la cama, a un lado de la chica.

- No puedo creer que tuve que dejarte a ti por ella.- murmuró Hyuga, acariciándole el cabello a la muchacha.

Maki suspiró entre sueños. Kojiro tomó la ropa que Giovanni le había quitado y comenzó a ponérsela de nuevo, después la acomodó bien en la cama y la arropó. Cuando Giovanni despertó, Hyuga lo miraba amenazante.

- Y ahora.- dijo él.- Me vas a ayudar a quitarme a Kaori de encima, sino deseas que Maki y yo te acusemos con la prensa de querer boicotearnos.

Giovanni miró al jugador con el entrecejo fruncido.

Pero ni falta hacía que Kojiro buscara una manera de quitarse a Kaori de encima, ya que por ella vendría una ola del pasado. Mientras Kaori disfrutaba de un buen vino, pensando en que esos momentos su rival estaría hecha pedazos, el celular de ella sonó. Kaori respondió, pensando en que se trataba de Giovanni, pero Matsumoto se quedó helada al escuchar de quién se trataba...

- Al fin llamas.- dijo Kaori.- Ya te estabas tardando.

- No sabía que me estabas esperando con tanta urgencia.- dijo una voz.- De haberlo sabido, te hubiese llamado antes.

- ¿Tú?.- Kaori se levantó de su asiento de un brinco.- ¿Qué haces llamándome? ¡Te dije que me dejaras en paz!

- Ah, ¿se te olvida que yo sé algo que los demás no deberían saber?.- amenazó la voz.- Yo podría recordártelo.

- ¡De ninguna manera!.- gritó Matsumoto.- ¡No lo permitiré!

Kaori colgó el teléfono con violencia. Ya se había olvidado de ese personaje de su pasado...

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Lily abrió los ojos. Sergio estaba parado frente a ella, con la perplejidad marcada en el rostro.

- ¡Mi amor, has despertado!.- gritó Sergio, tirando el arma al suelo.

- Ser... .- titubeó Lily.- Ser...

- No hables, preciosa.- pidió Sergio.- Te sacaré de aquí, nos iremos juntos a las Bahamas, como te lo prometí. Ya tenemos mucho dinero, seremos felices juntos.

Genzo tomó la jarra que había dejado en la mesa al entrar al cuarto y se acercó con cuidado a Sergio. Lily lo miró, pero supo disimular... Aun cuando acaba de despertar, sabía que algo malo estaba ocurriendo...

- Ya verás, primero mataré a Genzo Wakabayashi y después te sacaré de aquí.- continuó Sergio.

- Sí.- musitó Lily.

Genzo aprovechó y golpeó a Sergio en la cabeza con la jarra llena de agua, la cual se hizo añicos. El japonés tomó a la mexicana entre sus brazos, arrancando sueros y aparatos y salió corriendo de la habitación.

- No voy a dejar que él te vuelva a lastimar.- dijo Genzo.- No lo permitiré.

- No quiero que él te lastime.- musitó Lily.

- ¡Alto!.- gritó uno de los guardias de seguridad, quien no había hecho anda inteligente en toda la noche.- ¡No puede llevarse a los pacientes!

Genzo se dio la vuelta y comenzó a subir unas escaleras que se atravesaron en su camino. Las escaleras los llevaron a la azotea... El guardia de seguridad quiso seguirlos, pero alguien lo golpeó por detrás con algo duro y se desplomó en el suelo. Genzo acomodó a Lily en el suelo y le puso su chamarra.

- Va a hacernos pedazos.- musitó Lily, preocupadísima.- Va a matarnos...

- No lo voy a permitir.- negó Genzo.

Sergio salió a la azotea y al primero al que vio fue a Genzo. Se le dejó ir, dando un grito. Pero el japonés lo esquivó con facilidad y le dio un buen par de golpes en la cara. Ambos se encontraban muy cerca del borde de la azotea, y Lily miraba angustiada cada vez que Genzo amenazaba con caerse... En una de ésas, Sergio intentó empujar a Genzo, pero éste se hizo a un lado, haciendo que el primero perdiera el equilibrio sobre el borde...

Genzo y Lily miraron cómo Sergio, con cara de horror, perdía el equilibrio y se precipitó al vacío...

Notas:

- Bueno, ya el siguiente capítulo será el último, espero.

- No lo dije, pero un legrado es el procedimiento que se hace para limpiar la matriz después de un aborto.