Capítulo 22.
Kaori no se esperaba lo que pasó después. Seguía esperando a que Giovanni le llamara cuando la puerta del departamento se abrió de golpe y por ella entró Kojiro.
- Creí que habías salido con Takeshi Sawada.- dijo Kaori, algo asustada.
- ¿Cómo pudiste?.- reclamó Kojiro.- ¡YO confié en ti!
- No entiendo de qué me hablas.- Matsumoto mantuvo la compostura.
- Hiciste un trato con Giovanni para que drogara y violara a Maki.- los ojos de Kojiro despedían chispas.- Para destruir su carrera. ¿Cómo te aterviste?
- No sé de qué me hablas.- Kaori comenzó a sudar frío.- Yo no le pagué a ese reportero para que le hiciera algo a tu amiguita.
- Te escuché hablando por teléfono con él.- dijo Kojiro.- Escuché cómo te ponías de acuerdo con él para hacerle daño.
Matsumoto ya no podía seguir fingiendo. Kojiro ya sabía la verdad.
- Ella no debió atreverse a meterse contigo.- dijo Kaori, arrojando a un lado la copa de vino.- ¡Ella te alejó de mi lado!
- ¡Ella me demostró lo que es el verdadero amor!.- gritó Hyuga.- Trajo a mi vida un soplo de juventud y de vida.
- ¡Ella no puede darte nada mejor de lo que yo te puedo dar!.- gritó Kaori.- Yo mataría por ti.
- Ya me di cuenta de eso.- murmuró Hyuga.- Si Maki hubiera recibido una dosis mayor del narcótico qu le diste a Giovanni, ella habría muerto.
- Nunca pensé en matarla.- replicó Kaori.- Solo quería que ese niño le diese una buena lección para que aprendiera a no meterse con lo que es mío.
- No puedo creer que en verdad estuve a punto de pedirte que te casaras conmigo.- murmuró Hyuga.
Estas palabras elevaron a Kaori al cielo.
- ¿Quieres que sea tu esposa?.- preguntó ella, emocionada.- ¡Por supuesto que sí!
- Eso era antes.- negó Hyuga con la cabeza.- Ahora que me doy cuenta en lo que te has convertido, ya no...
- ¡Yo debo ser tu esposa!.- gritó Kaori.- ¡Nadie mejor que yo para hacerte feliz!
Matsumoto se le dejó ir a Hyuga, ella se abrazó a él pero Kojiro no hizo el intento de corresponder.
- Yo debo ser tu esposa.-repitió Kaori.
- Deja al muchacho en paz.- ordenó una voz que le produjo a la mujer escalofríos.- Ya suficiente has hecho.
Hyuga se sorprendió mucho al ver a esa persona ahí, y más que le hablara a Kaori de esa manera. La mujer se soltó de Kojiro y enfrentó al visitante.
- Te dije que no te quería volver a ver.- dijo ella.- Te quiero fuera de mi vida.
- ¿Así como él te quiere fuera de la suya?
- Kojiro me ama y lo sabes.- replicó Matsumoto.
- No, ya no te ama, te desprecia. ¿Qué no te has dado cuenta?
- Eso no es cierto.- negó Kaori, enfáticamente.- ¿Verdad que aun me amas, Kojiro?
Hyuga negó lentamente con la cabeza, con tristeza y lástima por ella.
- ¿Lo ves? Déjalo en paz.- ordenó el visitante.- Hiciste mucho por él en el pasado, cosa que te agradece mucho, estoy seguro, pero ahora amenazas con destruirle la vida. Aléjate de él ahora que puedes, déjalo que sea feliz con quien él ama.
- ¿Y qué si no quiero hacerlo?.- gruñó Kaori, retadoramente.
- Le diré a la prensa que tú y yo fuimos amantes.- respondió el hombre.
Kojiro se quedó con la boca abierta. ¿Kaori y...? ¿Amantes? No podía ser... Hyuga sintió un ramalazo de asco.
- No te atreverías.- dijo Kaori.
- Pruébame.- replicó él.
Matsumoto le sostuvo la mirada, hasta que se dio cuenta de que él hablaba en serio. Derrotada, miró una última vez a Hyuga, quien no le dio ni una mirada de compasión Matsumoto salió del departamento sin decir nada más... Hyuga miró, agradecido, a su salvador.
- Gracias.- dijo Kojiro.
- No te preocupes muchacho.- respondió el hombre.- Solo me interesa que seas feliz y que tengas una buena vida.
Kira Kozo sonrió antes de darse la vuelta y salir del departamento, en pos de Kaori. El teléfono de Hyuga comenzó a sonar. Él sonrió al darse cuenta de que se trataba de Maki.
- ¿Hola?.- dijo Maki.- ¿Estás bien? ¿Qué sucedió?
- Todo solucionado.- respondió Hyuga.- Tendremos juntos un largo futuro.
Y así sería.
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
Ichiro terminaba de darle los últimos toques al cuadro que estaba pintando en esos momentos. Contempló la pintura por varios minutos y después sonrió, satisfecho.
- Quedó hermoso, como todos los cuadros que haces.- sonrió Mariane.
- Gracias, mi amor.- Ichiro sonrió, para después darle un beso.
- Ejem.- Alisse carraspeó.- Perdonen que interrumpa, pero quizás deseen algo de limonada.
- Muchas gracias.- dijo Mariane.- Al tiempo que tomaba un vaso para ella y otro para Ichiro de los que Alisse traía.- ¿Y Taro?
- No debe tardar en llegar.- contestó Alisse.
Los tres se encontraban en una casa ubicada en alguna buena colina de Alemania desde donde se podían observar los bellos Alpes.
- ¿Cuándo van a casarse?.- preguntó Alisse a Ichiro y Mariane.- ¿Ya escogieron fecha?
- No todavía.- negó Mariane.- Yo quiero ir a ver a Emilia a Inglaterra para darle la noticia en persona.
- Ya veo.- sonrió Alisse.- Les dejaré mi domicilio en Chile, para que me localicen.
- ¿Vas a regresar a Chile?.- quiso saber Mariane.
- Sí, es que deseo ver a mis padres y mis amigos, antes de decidirme a cambiar de domicilio.- contestó Alisse.
- ¿Y qué piensa mi hijo de eso?.- cuestionó Ichiro.
- Pues creo que no está muy feliz por tenerme lejos, pero creo que si sobrevivimos a lo que pasamos, podremos soportar la distancia por unos cuantos meses.- rió Alisse.
- Eso es lo que tú crees.- replicó Taro en esos momentos.
Mariane, Ichiro y Alisse sonrieron al verlo. El muchacho traía un pastel entre las manos.
- No me digas que te vas a poner en el plan de que quieres que me quede a vivir en Alemania.- dijo Alisse.
- No.- negó Taro.- Pero no quiero que te vayas a Chile sin mí.
- ¿Me estás diciendo que quieres acompañarme a ver a mis padres?.- rió Alisse.- Te colgarán si sospechan siquiera que somos novios, no les va a parecer cuando les diga que vivimos juntos.
- No iré como tu novio.- replicó Taro.- Si no como tu esposo.
- ¿Qué dijiste?.- exclamó Alisse, sorprendida. Ichiro y Mariane levantaron las cejas.
- Que quiero que tus padres me conozcan como el hombre que te va a cuidar por siempre.- sonrió Taro, de una manera muy dulce.
El muchacho dejó el pastel sobre la mesa, sacó de su chamarra una cajita y e hincó una rodilla en el suelo.
- Alisse Farfán.- dijo Taro.- No he sido precisamente el mejor hombre que has conocido, pero si me lo permitieras, ocuparía todo mi tiempo en convertirme en el mejor hombre que puedas llegar a conocer. Te amo. ¿Te casarías conmigo?
Ichiro y Mariane estaban más que asombrados. Alisse miró fijamente a Taro a los ojos por largos minutos y después sonrió.
- ¿En verdad quieres que pasemos juntos el resto de nuestras vidas?.- preguntó ella.
- Lo deseo más que cualquier otra cosa.- respondió Taro.
- ¿Estás seguro de que me vas a tolerar toda tu vida?.- cuestionó Alisse.
- Te amaré cada segundo de mi vida.- contestó él.- ¿Aceptas?
Alisse sonrió de oreja a oreja.
- Sí.- respondió Alisse.
Taro sacó el anillo de la cajita de terciopelo y se lo puso a Alisse en el dedo. Él se levantó y la abrazó a ella. Ambos se besaron, mientras Ichiro y Mariane sonreían y los Alpes Suizos aparecían como bello escenario de fondo...
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
La policía alemana había capturado a los cómplices de Sergio Salazar en el mayor fraude que se había registrado en Europa en las últimas décadas. Algunos secuaces de Salazar habían conseguido escapar, pero la INTERPOL ya andaba tras de sus pistas. Sergio Salazar fue declarado muerto a las afueras del Hospital General de Hamburgo, y fue declarado como el culpable del intento de asesinato de Lily Del Valle y como cabecilla principal del gran fraude. Los cargos contra Lily fueron retirados cuando los solteros estafados descubrieron que ella había sido una víctima más de Salazar.
Lily se recuperaba lentamente de sus heridas. Cuando las cosas se calmaron un poco, ella contactó a sus padres en una llamada telefónica salpicada de llanto. Lily hizo la promesa de volver a México en cuanto se sintiera mejor.
- Ay hija.- musitó Emily Del Valle.- Ya sabía yo que ese Sergio no te daría nada bueno... Nunca me dio confianza.
- Lo sé, mamá.- respondió Lily.- Debí hacerte caso... Lo lamento.
- Lo hecho, hecho está.- sentenció Emily.- Ahora lo importante es que estás bien y que tienes todo un futuro por delante.
"Sí, un futuro lleno de esperanza", pensó Lily.
- Y todo gracias a Genzo Wakabayashi.- añadió Lily. No sé qué hubiera hecho sin él...
Emily ya había escuchado lo suficiente sobre Genzo Wakabayashi como para saber que él había sacado a su hija de las garras del horror de Sergio. Y ella también sabía que tarde que temprano, ese tal Genzo se convertiría en su yerno...
- Te estaremos esperando.- dijo Emily.- Regresa pronto a casa, hija.
- Volveré, madre.- contestó Lily.- Es una promesa.
Lily colgó el teléfono. Se encontraba descansando en la mansión Wakabayashi alemana, recostada sobre un diván. James y Mine habían cambiado su manera de pensar al conocer toda la historia y ahora aceptaban a la muchacha como un integrante más de la familia. Incluso Marie Schneider fue también para tratar de limar asperezas.
- Lamento haberte tratado tan mal.- dijo Marie.- Es solo que nunca me pareciste confiable...
- No tienes por qué disculparte: tú tenías razón.- contradijo Lily.- Yo intenté engañar a Genzo para robarme su dinero... No hiciste más que protegerlo, no tienes por qué disculparte de nada.
- Y sin embargo, él nunca dejó de creer en ti.- Marie desvió la mirada.- Fue cuando me di cuenta de que no tendría ninguna oportunidad...
Lily notó el anhelo en los ojos de Marie. La mexicana sentía que Genzo se merecía alguien como la alemana, que siempre se preocupó por él, y no alguien como Lily, que había intentado estafarlo...
- Él se merece estar con alguien como tú.- musitó Lily.- Alguien que lo ame y lo proteja.
- Quizás, pero él te ama a ti.- replicó Marie.- Y contra eso nadie puede. Si Genzo te escogió a ti, fue porque vio algo que nadie más ve y que para él vale más que todo. Solo te pido que seas buena con él...
- Te doy mi palabra de que no haré otra cosa más que amarlo con todas mis fuerzas.- contestó Lily.- Y que haré todo lo que pueda para hacerlo feliz...
Marie se despidió con una sonrisa. Lily sintió que al final ella la había perdonado, ya que le estaba confiando lo que más quería...
Genzo, por su parte, se cansó de dar tantas entrevistas a la prensa. La gente estaba ansiosa por saber quien había sido el hombre que había acabado con la ola de fraude que había estado acosando a los reporteros de Europa. Genzo se cansó de repetir que él no había hecho nada más que toparse con una chica en apuros.
- Lo único que yo hice fue tratar de ayudarla.- declaró Genzo.- Lo único que a mí siempre me importó fue su bienestar...
Miles de reporteros lo acosaron con preguntas. Lily sonrió, divertida, al ver cómo Genzo los ignoraba a todos.
- Apaga eso, por favor.- pidió Genzo, señalando el televisor.- No me hace gracia repetirlo.
- Te ves muy guapo.- dijo Lily.- Déjame contemplarte.
- ¿Para qué me quieres contemplar en televisión, si me puedes tener en vivo y en directo?.- sonrió Genzo, pícaramente.
- Eso es mucho mejor.- sonrió Lily.
Lily y Genzo se besaron largamente. Ella suspiró y se separó.
- Gracias.- susurró.
- ¿Por qué?.- cuestionó él.
- Por salvarme. Por creer en mí... .- murmuró Lily.
- Gracias a ti, por hacerme ver que el amor sí existe... .- susurró Genzo al oído de ella.
- ¿Vas a acompañarme a ver a mis padres?.- quiso saber ella.
- Por supuesto que sí.- asintió Genzo.- Ellos querrán conocer al que va a ser su yerno.
- Te van a amar.- sonrió Lily.- Tanto como yo te amo a ti.
- No más de lo que yo te amo.- susurró Genzo.
Ambos se abrazaron. Lily no podía creer en la suerte que tenía... Después de pensar que tendría un final oscuro, tenía ahora un luminoso camino por seguir, al lado del hombre más noble e increíble que ella hubiese conocido...
El cual, definitivamente, era mucho mejor que un futuro lleno de brillantes.
Fin.
Notas:
- Alisse Farfán y Mariane Neveu son personajes creados por Alisse.
- Lily Del Valle, Jean Lacoste, Emily Del Valle y Sergio Salazar son personajes creados por Lily de Wakabayashi.
- Todos los personajes de Captain Tsubasa son creación y pertenecen a Yoichi Takahashi y Shueisha ®.
- Ya saben, falta el epílogo, no puede fallar.
- Ya, quizás el final quedó súper cursi, como todos mis finales, pero pues creo que Genzo se merecía que lo chuleara un poco debido a todo lo que tuvo que aguantar en este fic. Por algo es el mejor, el más guapo, el más increíble, es más encantador. Me vale si me dicen que soy una obsesionada, amo a Genzo con todo mi corazón, siempre será mi número uno y mi favorito en mi corazón. ¡Nadie te va a amar como yo, Genzo!
- Bueno, ahora sí, ya pueden llamar al psiquiatra.
