–Mi niña preciosa, mi divina beba. Dime si esta no es la niña más linda del mundo, mi amor –murmuraba una voz alegremente en la oscuridad.

-sí, mi vida, pero a mí me preocupa mucho más el varoncito, Hiruzen no me ha querido decir absolutamente nada sobre cómo y dónde está nuestro nieto, empiezo a temer lo peor –reclamó una voz de hombre.

-no seas pesimista, es un niño fuerte igual que sus padres, todo va a estar bien. Sé lo que pasó con Minato, tan buen muchacho, y con toda la vida por delante, la mejor parte había terminado antes de comenzar. Pero aún así, tenemos que ser fuertes por Kushi chan. Tenemos que ser su apoyo, y ayudarla a cuidar a su familia –replicó Adita, pero en su voz se notaba una profunda tristeza y mucha preocupación.

Kushina abrió sus ojos lentamente y buscó las voces con la mirada, primero vio a su madre Adabella, que sostenía a su nieta entre sus brazos con una sonrisa tierna, y luego a su padre, Santino, sentado con la mirada oculta tras unos lentes oscuros. Su cabeza daba vueltas y sentía punzadas de dolor.

Minato.

El golpe del nombre era como una navaja clavada en su corazón, él estaba muerto y lo sabía. Lo había sabido desde que había salido de la habitación con su hijo en brazos. Sus ojos se hicieron pesados y cuando los cerró de nuevo las lágrimas empezaron a correr por sus mejillas.

¿Qué iba a ser de su vida sin él? Él, que era como el aire de sus pulmones, la sangre en sus venas. Y era el padre de sus hijos, el hombre de su vida, y que iba a convertirse en su esposo apenas nacieran los niños. Todo había quedado listo para la boda, una boda que no iba a realizarse un mes más tarde, que nunca iba a realizarse.

-Mamá –murmuró sin abrir los ojos.

-Tino, toma a la niña –ordenó Ada poniendo a la bebé en brazos de su marido y se acercó a su hija.

-Kushi, mi cielo ¿cómo te sientes? –murmuró la mujer en su oído, tomando su mano y acariciándola.

-como si me hubiera atropellado un camión ¿cómo están mis niños? –preguntó la pelirroja levantándose suavemente con ayuda de su madre.

-yo tengo a la niña, tu madre la estuvo cuidando desde que nació. . . por el varoncito. . . la verdad es que no nos han querido decir nada, aunque yo me voy a encargar de eso, no te preocupes hija –contesto Santino, acercándose a ella.

-te presento a mi preciosísima nieta –le dijo él mostrándole a la niña.

-mi beba hermosa –murmuró Kushina tomándola en sus brazos y acunándola.

-¿y Naruto? ¿Dónde está mi hijo? –preguntó ella recorriendo la sala con una mirada angustiada.

-no lo sabemos, hija, pero tu padre está haciendo todo lo que puede para averiguarlo –contestó Ada.

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- ¡NO! ¡NO! ¡Y NO! –gritó Tsunade con Naruto en sus brazos, mirando a Jiraiya y a su maestro.

-no le vamos a hacer eso –continuó la rubia acomodando al niño suavemente, dormía profundamente.

-no hay otra opción, no podemos dejarlo cerca de la niña estando el sello tan reciente, y menos siendo gemelos. La conexión que tienen ya es demasiado fuerte, lloran, duermen, despiertan y comen al mismo tiempo. . . y me consta. . . no podemos arriesgarnos a que el chakra del Kuuybi se rompa y entre también en la niña, o peor, el mismo zorro sea liberado –replicó Jiraiya.

-entonces le diremos la verdad, Adabella y Santino pueden cuidar a uno de los niños durante el tiempo que sea necesario. Ellos lo entenderán, y también ella –propuso ella.

-no se puede, Naruto, por su propia seguridad, debe permanecer aquí en la aldea. Si se va y algo, lo que sea que se te ocurra, pasa, no podremos protegerlo ni a él ni a los demás. Sabemos que Ada y Santino no se quedarían. . . y Kushina no resistiría permanecer aquí, la tristeza la mataría, sabes cómo es ella. Esa muchacha siente todas las emociones con una intensidad impresionante. Sería ponerle más leña al fuego –le dijo el tercer Hokage.

-pero son sus hijos, no es justo. . . –protestó Tsunade mirando la carita del bebé fijamente.

-lo sé, a mí tampoco me gusta la idea, pero no tenemos otra opción –la interrumpió el peliblanco.

-¿entonces las opciones que tienes para Naruto son "o hago a mi familia sufrir y pongo a todos en peligro o crezco como un huérfano marginado"? eso es inhumano. Saben que podría crecer con una familia normal y como cualquier otro niño si se lo permitieran –volvió a replicar Tsunade, Naruto hizo un ruidito y todos contuvieron la respiración esperando que llorara, pero el bebé se acomodó suavemente y volvió a dormir.

-Sé que es inhumano, pero toma en cuenta que esa no es una familia normal, Minato era el cuarto Hokage y la familia de Kushina no es precisamente cualquier grupo de personas, además de que Naruto ya no es un niño como cualquier otro. Por lo tanto no hay más opciones. . . les tendremos que decir que el niño murió junto con su padre, le pediremos a Kushina y a sus padres que dejen la aldea por el bien de la madre e hija, y les prohíbo terminantemente a los dos decirles nada más sobre el asunto, esto debe tratarse en estricto secreto. Después yo hablaré con las amistades de Kushina y Minato –les dijo el Hokage y salió de la oficina. La rubia le lanzó una mirada de odio profundo y acunó al niño.

-gracias por apoyarme, cabeza de rana –le dijo Tsunade a Jiraiya con sarcasmo y salió del lugar.