Este capítulo es un Flash Back, que muestra cómo se conocieron Minato y Kushina (léase los papis de Narutín) ¡y cómo es que se hicieron pareja!!!!!!!!!!
Obvio todo viene siendo obra de la imaginación de la autora. Espero que lo disfrutes.
_______________________________________________
Kushina miró nerviosa el lugar, era un bar que le habían recomendado Tsunade y su compañera de cuarto, que supuestamente tenía un increíble ambiente y era punto de reunión de la gente más cool de la ciudad. Con solo ver el lugar sintió que iba demasiado mal vestida para ese lugar, jeans y una blusa casual, zapatos bajos negros.
La pelirroja entró con paso tímido, sintiendo todas las miradas encima. No era la primera vez que entraba a un bar, a veces iba a un lugar cerca de su casa, con una o dos de sus primas. Ya a sus dieciséis años no creía temerle a nada, pero ahí no conocía a absolutamente nadie.
Pero conocía la música que tocaban. Uno de sus favoritos personales, Linger, de The Cranberries.
Pasó junto a un rubio, de unos veintiún años, y un peliblanco que la examinaron con la mirada, un escalofrío recorrió su espalda, pero no lo demostró, caminó hasta el fin de la barra y se sentó discretamente. Miró al peliblanco señalarla con la cabeza y el rubio se levantó, caminó con paso seguro hasta donde estaba y se recargó en la barra con una sonrisa seductora.
-hola –le dijo él con una voz que hizo que le temblaran las rodillas.
-hola –contestó ella evitando mirarlo porque sabía que si lo hacía se pondría tan roja que todo el lugar se daría cuenta… cosa que los llevaría a malpensar su inexistente plática.
- ¿Por qué no te conozco? No debes ser de aquí, yo conozco a todos en esta aldea –le comentó él.
-No soy de aquí, vengo de la Aldea del Remolino –le dijo ella, aún sin verlo.
-no tienes que ser así de fría conmigo… mira, mi nombre es Minato, Namikaze Minato –le dijo él extendiéndole la mano. Kushina levantó la mirada por primera vez y por un segundo su cerebro olvidó cómo respirar. Simplemente tomó como salvavidas la única cosa conocida para ella, la canción...
But I'm in so deep.
You know I'm such a fool for you.
You got me wrapped around your finger, ah, ha, ha.
Do you have to let it linger?
Do you have to...?
Do you have to...?
Do you have to let it linger?*
"demonios... y así me siento precisamente ahora" pensó ella con un escalofrío mientras recuperaba el control.
-Uzumaki Kushina –contestó ella rosando la mano del rubio con la punta de sus dedos, que él no dejó escapar y besó su mano rápidamente.
Kushina lo miró un segundo y los cables de su cabeza se desconectaron para dar paso al instinto, al ligue. La chica se recargó de espaldas en la barra y sonrió.
-y ¿Qué eres? ¿Algún tipo de gurú que conoce a todos en la ciudad? –preguntó ella mientras una vocecita en su cabeza le gritaba que saliera corriendo del bar.
-no, sólo el cuarto Hokage –contestó el con falsa modestia.
"¿y con ese tamaño de ego cabemos todos en el mismo bar?" pensó ella con una risita.
– ¿Qué es lo gracioso? –preguntó él sentándose a su lado.
–Tú –contestó ella con descaro.
–hacía mucho que nadie se reía de mí... ¿Cuánto tiempo vas a permanecer en Konoha? –le preguntó él con una sonrisa cómplice.
–vine a la boda de una amiga y me pienso quedar indefinidamente ¿Por qué? –preguntó ella mirándolo de arriba abajo.
–te propongo algo... si tu puedes vencerme, saldré contigo ¿te parece? Incluso te dejaré elegir en qué vamos a competir, como el caballero que soy –ofreció Minato sonriéndole y tendiéndole la mano.
–acepto... compitamos ahora –contestó la pelirroja dándole la mano y haciéndole una señal al barman para que les sirviera dos cervezas.
–Te escucho –aceptó el rubio.
–el que vacíe primero el vaso, gana ¿de acuerdo? –preguntó Kushina con una sonrisa juguetona.
Los dos chocaron sus vasos y Minato se llevó el suyo a la boca, pero sorpresivamente la pelirroja elevó su vaso sobre la cabeza de él y lo volteó derramando el contenido sobre el rubio.
Minato dejó su vaso en la barra mientras se quedaba sin aire debido a la sorpresa y al frío de la bebida, todos comenzaron a reír.
–sólo dije "vaciar" nunca dije nada sobre "beber" –murmuró ella en su oído y lo besó en la mejilla.
–Y ya que conoces el nombre de todos aquí... supongo que sabrás encontrarme –le dijo Kushina con una enorme sonrisa y salió del bar con todas las miradas sobre ella.
Jiraiya se acercó a Minato y le puso una mano en el hombro.
– ¿te la quieres tirar en este momento? –le preguntó el peliblanco en voz baja para que sólo él lo escuchara. Minato asintió con la expresión ausente.
–Pues déjame decirte que yo también, y puedo decir lo mismo por cada hombre en este bar –continuó el sannin y se fue, dejando plantado en su sitio a Minato.
XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX
La pelirroja caminó apresuradamente hacia el departamento que compartía con una su mejor amiga, entró rápidamente, se tumbó en el sillón de la sala y repasó paso a paso lo que acababa de pasar.
–SANTA MADRE DEL CREADOR –gritó Kushina irguiéndose y golpeándose en la frente. Su compañera salió corriendo de su habitación.
– ¿Ada? ¿Kushina, cuándo llegó tu madre? –preguntó una mujer de veinte años, cabello negro al igual que sus ojos, con una mirada dulce, que en ese momento parecía tensísima.
–no, Mikoto, no te preocupes. Es que fui al bar que me dijeron Tsunade y tú, y pasó algo –le dijo la pelirroja.
–si te digo que de alguna misteriosa manera podría haber involucrado en una cita con Namikaze Minato ¿Qué me dirías? –preguntó la pelirroja.
– te preguntaría que ¿Qué de cual fumaste? Ese tipo no sale con nadie, ocasionalmente se encama a una que otra güila con un cuerpo bonito y la bota al siguiente día –contestó Mikoto mirando a su amiga, incrédula.
–demonios, lo que pasó es que hicimos un reto y luego... el caso es que tengo una cita con él y no sé que hacer... no sé qué me pasó, se acercó a mí, como si fuera el príncipe de los cuentos y mis neuronas se volvieron locas, y lo único que quería era que me lanzara sobre la barra y se aprovechara de mí... Miko chan, soy virgen y he tenido una fantasía sexual con un hombre al que conocí hace menos de dos horas soy una zorra –le dijo la pelirroja echándose a llorar.
–no es para tanto, sólo déjale en claro que quieres divertirte mientras estés aquí y que tu concepto de diversión los incluye a ambos con la ropa puesta y en público –le dijo la pelinegra.
–Tengo miedo, tengo miedo, tengo miedo –murmuró Kushina imitando el famoso video de youtube.
–ya, no da risa. Ahora cálmate y vámonos a dormir. Me caso en dos semanas y estoy exhausta –le dijo MIkoto y entraron cada cual a su respectivo cuarto.
