Pétalos de vida


XII


La tranquilidad del laboratorio era excelente, solo se escuchaba el sensible ruido de las maquinas moviéndose bajo las órdenes de su creadora, quien muy mandona les decía qué hacer, llevándolos de aquí a allá con barias piezas. También se oía el choque del metal, cuando dos piezas del mismo se unían para formar una. Así era el proceso, y cuando más pasaba el tiempo, ese nuevo brazo tomaba forma, una mejor a la esquelética original.

Bulma se había tomado la molestia de mejorar tal prótesis, cambiando los materiales y dándole una forma más moldeada y formal, con más poder e imponencia. Además, este nuevo modelo poseía la capacidad de soltar bolas de energía de su poseedor, cosa que el antiguo brazo no podía.

—Nunca creí que en el presente tuvieran la suficiente tecnología para mejorar esto —dijo el Mirai sosteniendo el antiguo modelo semi-destruido—. Me costó demasiado tiempo encontrar el laboratorio de ese estúpido y creo que me acostumbre a lo que él tenía. No tuve el tiempo de revisar si había otros minerales más poderosos en la tierra para mejorar.

—Qué lástima —contestó su suegro (claro, del presente) —. Seguro hubiera sido mejor enfrentarse a los androides con una mejora.

—Claro —pensó—. Pero vistas las circunstancias no era seguro salir de nuestro escondite, ni siquiera para mí y Gohan. No iba arriesgarme por algo que ya había perdido por…

En ese momento recordó cuando todo paso, cómo fue que perdió su extremidad e hizo memoria del deceso. No fue por su culpa en sí, sino la culpa de Trunks, rebelde sin causa que se escapó del lugar sin permiso y causó grandes desconciertos para dos guerreros desolados. Al menos, perder parte de él por su heredero era justo, valía la pena y si era necesario volvería a hacerlo con tal de mantener con vida lo único que le quedaba. Solo esperaba que Trunks supiera apreciar tal cosa.

—¿Por qué? —Indagó Bulma—. ¿Por qué perdiste tu brazo? ¿Fue una simple pelea o un enfrentamiento contra los androides por algo importante?

—Claro que no. Fue un enfrentamiento cualquiera donde esperaba ganarle a los androides y todo se fue al demonio. ¡Odio admitirlo! —mintió.

—Agradece que por lo menos estas con vida, ¿o no? —Enojada, la mujer lo regañó ante el pequeño soplido causado por una pequeña ráfaga de ki que él soltó inconscientemente, desordenando gran cantidad de planos—. No te rijas por tu coraje, así no llegaras a ningún lado y desgraciadamente terminarás siendo uno de esos tipos que no tardan en morirse.

—Disculpa, pero creo que me he regido por el mismo impulso durante veinte años y sigo con vida.

—Entonces cálmate. Este no es el futuro, ni tampoco te permitiré andar de loquito como el otro Vegeta —se cruza de brazos—. Me imagino que eres más consciente y maduro, ¿no?

—No sé qué imagines, pero no voy a cambiar quien soy solo porque a ti no te guste.

Esos arranques de furia, donde era necesario contestar cosas casi groseras con tal de callar a la aún chillona científica que tanto amaba, le daba nostalgia, pero también pena. Recordar siempre era primero, estaba ese hecho presente, pero tratar con una mujer que técnicamente era la misma que alguna vez trató, probó, acarició… que conocía perfectamente, aun siendo de otro tiempo, le resultaba completamente extraño. El tiempo que estaba pasando con la Bulma del presente lo hacía volverse el Vegeta que todavía no caía en la idea de que su esposa estaba muerta y bajo tierra. Por eso se comportaba como era antes, porque volver a ver a Bulma encendió esa llama casi extinta en él que lo hacía comportarse como el patán que alguna vez fue. Y aunque así era la cosa, seguía confundido, porque ella no era suya y, sin embargo, la sentía tan propia que era como estar de vuelta en casa. Casi parecía que la verdadera pesadilla era el futuro y la realidad, después de despertar, era el presente.

—Mejor dejen de discutir, jovencitos —interrumpió el viejo—. Será mejor que terminen con ese brazo, yo tengo otras cosas que hacer. Ya sabes Bulma.

—Sí, papá. Está bien. Estaré trabajando para ayudar a Vegeta, y no te preocupes, me imagino que estará ayudándome.

—De eso no hay duda, querida —la compuerta del taller se abrió—. Nos vemos más tarde.

Al salir, los dos científicos quedaron solos, cosa que Mirai Vegeta temía desde un principio. No podía estar solo con ella por el miedo a sobre pasarse y arruinar la historia. Al menos, con el Dr. Brief conversando a cerca de la mecánica y ciencia lo distraía y lo hacía pensar en cosas relacionadas con el tema, dando su opinión cada uno, desviando las insaciables ganas de hacer con Bulma lo que hace tanto tiempo no hacía: regalarle un sofisticado beso, abrazarla y decirle la verdad sobre su pesar.

Comenzó a sudar bajo su bata blanca, se tronaba los dedos contra la mesa y de vez en cuando gruñía para luchar contra la tentación. Esperaba a que algo lo sacara de su necesidad, que lo distrajera nuevamente como con el viejo padre de Bulma, y para suerte de él alguien lo ayudó a desviar su ansiedad.

El pequeño bebé Trunks comenzó a llorar. Con nostalgia, el Mirai se acercó hasta quedar a un costado de la pequeña cuna de madera color celeste, lo observó llorar por un rato, y luego escuchó los pasos de su madre acercarse para atender al niño.

—Bulma —dijo con una voz tranquila, sin darse vuelta para mirarla—. ¿Me dejas por esta vez encargarme de él?

—¿Eh? —se detuvo a dos pasos de llegar y asimiló lo que le pedía—. E-… Está bien, pero… ¿por qué me pides tal cosa?

—No importa el por qué. Te lo pido simplemente —antes de recibir respuesta, se apresuró a tomar al escandaloso niño y apoyarlo sobre su pecho y hombro. Lloraba y lloraba, no se detenía, hasta Vegeta podía sentir cómo su hombro se humedecía entre las lágrimas y la poca babita que se escurría de su boca.

No parecía fácil, pero en menos de medio minuto el niño cesó su llanto, dando solo abucheos dulces con su boca cerrada, apretando sus pequeños puños y, entre sus deditos, sujetar la bata de su padre del futuro.

—¿Lo extrañas? —musitó Bulma con una sonrisa.

—¿Extrañar qué?

—Extrañas tener a tu niño en brazos. Ahora es todo un hombre y temes que algo malo le pueda pasar.

—P-… Por supuesto que no —mintió sin soltar al pequeño bebé con la creencia de que esas ideas solo eran cosa de las madres, pero estaba equivocado. Ni siquiera miraba a la mujer que estaba descubriendo tan fácil su misterioso ser. Claro que ella no mentía, tampoco estaba metiendo la pata. Desde que se había quedado solo y Gohan y Trunks fueron lo último que le quedaba, tras la muerte de hijo de Goku y la pérdida de su amada esposa, ya no quería seguir sufriendo. Ya no quería ver más angustia en el mundo, no tenía planeado perder a nadie más, y mucho menos a su hijo. Por él daría hasta su vida si fuera necesario.

—No trates de mentirme. No te obligaré a decirme la verdad, pero no creas que mi cuestionario terminó aquí.

—¿Tantas preguntas tienes en mente?

—Una de ellas es por qué no trajiste a la yo de futuro —continuó caminando hasta llegar al escritorio donde trabajaba Vegeta y prosiguió—. Ya te lo dije: me parece extraño que tú y Trunks no la…

—Ella no existe…

¿Para qué continuar ocultándolo? Bulma era muy astuta y de alguna u otra forma lo descubriría, quizás ya lo sabía, pero quería escuchar la afirmación salida de la boca del príncipe del futuro.

—Se más específico. ¿Cómo es que fue asesinada?

Continuó sin mirarla. Nunca antes le habían hecho esa pregunta, ni siquiera su propio hijo, y tener que recordar para relatar tal deceso le erizaba hasta el último cabello. Iba a ser la primera vez que lo contaba, y no sabía si iba a ser tan fácil resistir el dolor de cada palabra, cada segundo de ese recuerdo, y cada lágrima, alarido… cada abrazo muerto.

—Fue por mi culpa…

Susurró casi ahogado, y ni siquiera comenzó con lo peor.

—Antes de irme a enfrentar a esos androides, ella me dijo: no vayas, tienes que quedarte con nosotros —hizo una pequeña pausa antes de seguir—. No sé si lo dijo por miedo a que me sucediera algo, o si no quería quedarse sola con Trunks y que esos monstruos llegarán a atacar, solo sé que me…

No continuó. El nudo que hacía mucho tiempo no estaba (no más de veinte minutos atrás) volvió a aparecer para acallarlo y volver a hundirlo en el único silencio que odiaba: la incómoda quietud de no poder continuar cuando el otro esperaba que lo hiciera.

Otra vez deseaba que algo interrumpiera la abstinencia.

Entonces el teléfono comenzó a sonar y Bulma se encargó de responder la llamada —todo estaba de su lado por ese momento y se sentía realmente agradecido—. Al levantar el tubo ella oyó la voz de un hombre, con el sonido de fondo del cantar de las aves, por lo que debía tratarse de alguien caminando o algo por el estilo al aire libre. Además el sonido no era la gran calidad.

—¿Hola?

Hola, ¿con la Corporación Capsula?

—Sí, así es. ¿Quién habla?

Soy el habitante de un pequeño pueblo en la región del Oeste, y quería saber si no me regalaban una nave extraña que encontré en mis tierras. No sé cómo ponerla en funcionamiento, además no entiendo cómo puedo ingresar en ella, se ve muy abandonada ¿No podrían señármela?

—Bueno, ¿por qué no me la describes entonces?

Es que tiene una forma muy rara. Es muy alta y con una gran tapa de vidrio, además tiene varios motores y patas muy largas…

—No puede ser, entonces ese modelo de nave no pertenece a nuestra compañía. Nunca antes habíamos hecho algo como eso.

Pues sí, porque en una de las partes de la nave se encuentra el emblema de su compañía.

—¿Podrías tomarle una fotografía?

Ya tengo una, de hecho estoy en mi casa.

—¿Tienes una fotografía? Envíamela cuanto antes, y dime por favor el lugar donde ese artefacto se encuentra.

Claro que sí. De hecho ya la estoy enviando con las coordenadas en la parte de atrás, así que no tardará en llegar.

—¡Perfecto! Muchas gracias por notificármelo —luego de despedirse amablemente colgaron la llamada y de la máquina fax salió la dichosa foto.

Quien se acercó primero para observar de qué se trataba fue Vegeta, consternado por lo que sus ojos veían captados en esa fotografía.

—No puede ser. ¿Qué demonios es…?

Bulma también se acercó para mirar lo que tanto tenía sorprendido al Mirai y era indudable, si se trataba de algo verdaderamente paralizante. Y lo que tanto guardaba esa simple imagen era otra máquina del tiempo, destruida, cubierta de moho y hojas secas. En el vidrio se observaba un enorme orificio con bordes gruesos, como si hubiera sido quemada y atravesada con un láser muy potente, o un rayo de energía. Sin embargo, no se notaba con detalle cada imperfección, por lo que —sin decirlo, ni compartirlo— ambos decidieron que era mejor averiguarlo con sus propios ojos.

—Antes de ir a ese lugar debemos decírselo a Trunks.

—¿Qué? ¿Por qué? —dudó ella.

—No puede estar desprevenido, no sabemos qué fue o cómo es que otra de esas máquinas se encuentran aquí. Y si acaso se trata de alguna cosa desconocida, Trunks debe saberlo para no sufrir las consecuencias.

—Creo… —pensó por unos segundos—. Tienes razón .Está bien, primero llamaré a la casa de Gohan para preguntarles a los muchachos si saben dónde se encuentra mi hijo.

Ante ese último comentario, la juvenil mujer soltó una risita y volvió a guiñarle un ojo al Mirai en cuanto éste la vio. De inmediato, las mejillas del viajero temporal se enrojecieron, obligándolo a darse la media vuelta para pasar desapercibido, actuando como si nada pasara, mientras continuaba en el cuidado del pequeño bebé. Qué suerte que por lo menos se había ahorrado la angustia de relatar algo indeseado, una historia de la que claramente no se sentía para nada orgulloso, y que Bulma por suerte tenía una pésima memoria para recordar lo que estaba haciendo hace un instante. O tal vez no se olvidó, solo estaba concentrada en la nueva misión.

Ya dejando de lado los pensamientos del Mirai, Bulma, enloquecida, intentaba llamar a la casa de su amigo, pero a ninguna de sus llamadas contestaban. Luego de oírse el tono llegaba el largo pitido, que indicaba que no había quien pudiera contestar. Entonces comenzó a pensar, cómo podría llamarlos y comentarles a los guerreros sobre el nuevo acontecimiento.


—Para estos androides esta pelea es un simple juego —aclaró Krilin de brazos cruzados, apoyado en una de las paredes de la nave en la que transportaban al saiyajin—. Lo que sí es seguro es que pronto vendrán a matar a Goku.

—¿De verdad son muy fuertes esos androides?

—Sí, Gohan. Piensa que son más terribles de lo que nos platicaba Trunks y Vegeta.

Todos quedaron pasmados ante la confesión del hombre. Se voltearon a mirar al joven Trunks, que estaba con la mirada perdida, pensativo, casi sudando, seguramente recordando lo que ocurría en el presente. Cosas tan diferentes al futuro mismo que no estaba seguro de si algo más, tal vez peor de lo que ya era, pasara.

El silencio inquietante se adueñó de la nave, todos ideando técnicas o pensando en un posible final para esta historia. Serios, cruzados de brazos, extraviados en percepciones que solo ellos sabían y preferían reservarse, pero cuando parecía que el viaje se convertiría en un vaivén de terror y desesperación, el alarido de Milk los alertó creyendo que algo malo ocurría. Al final los asustó para nada.

—¡No hay que desperdiciar el tiempo! —corrió hacia una de las bolsas que traía algunas de las cosas de la casa y comenzó a desatarla—. ¡Necesitamos aprovecharlo lo más pronto posible! ¿Dónde los habré dejado?

Gohan se arrastró, más bien gateó para encontrarse con su alocada madre escandalosa, interesado en preguntar por qué tanto alboroto.

—¿Qué te pasa mamá? —súbitamente calló una gran pila de libros en frente de él, con lápices y hojas en blanco.

—¿Qué estas esperando? Ponte a estudiar.

—¿¡Qué!? ¿Quieres que me ponga a estudiar?

—Gohan, no olvides que el estudio es importante en cualquier momento.

—¡Vaya! —Krilin, ya tranquilo de que todo era falsa alarma, se deslizó por la pared en la que estaba apoyado, se sentó y suspiró—. No cabe duda de que Milk es excepcional en esto.

—¿Y tú qué sugieres que hagamos ahora? —interrumpió Yamcha, piloteando la nave con sutil cuidado.

—No me lo preguntes a mí —agachó la cabeza y susurró: —. ¿Cuál será la solución?

—Disculpen por intervenir —finalmente, Trunks hizo que su voz se escuchara después de tanto rato callado—, pero qué les parece esto: con mi máquina del tiempo regresare al pasado para destruir especialmente a los androides antes de que despierten. Ya sabemos dónde se encuentra el laboratorio del doctor

—¡Ya entiendo! —Agregó Yamcha—. Yo creo que eso sería lo mejor.

—Espera un momento. Al principio nos dijiste que esa máquina del tiempo no estaba perfeccionada, ¿o sí? —Ahora Krilin se giró a mirar a su amigo—. Y también Goku nos mencionó que para recargar la energía de esa máquina se requiere de mucho tiempo y cuesta mucho trabajo realizarlo. Imagínate esto: viajas al pasado, ¿será que podrás regresar con bien al futuro?

—No estoy seguro.

Luego de caer en cuenta de toda la negatividad que traía esa estrategia, prefirió no pensar, mirar a un punto fijo y quedarse con la mente en blanco. Después de todo, su padre no hubiera estado tan orgulloso de esa idea, además de que todos los esfuerzos que Mirai Vegeta había hecho por reunir dicha energía, serian en vano. Además, Trunks pensaba viajar solo al pasado para ahorrarle la preocupación a su padre, que en esta época, seguramente, se estaba retrayendo de ser tan cerrado como lo era.

—Oigan —ahora era Gohan el que hablaba—. Amigos, quiero hacerles unas preguntas. Por ejemplo, si Trunks va al pasado y destruye a los androides que están causando ahora el alboroto en las ciudades, ¿qué es lo que pasará con los androides de esta época? ¿Será posible que desaparezcan para siempre? O…

—¡Gohan! —contiguamente su madre lo detuvo, histérica—. Tu solo tienes que ocuparte del estudio, ¿entendiste?

—¿Ah? ¡Sí, es cierto! Se me había olvidado…

—¿Eh?

—¡Gohan tiene razón! Si regreso al pasado y destruyo a los androides antes de que despierten, el futuro de ese mundo se salvará. Pero como en este mundo el Dr. Maki Gero ya hizo funcionar a los androides la situación no cambiará en nada.

—Dime, ¿qué quieres decir con eso? —preguntó Krilin.

—Ah… B-… Bueno, veamos —pensó—. Por ejemplo, mi padre y yo le trajimos a Goku la medicina del futuro y así pudo superar la enfermedad para al fin salvarse. Pero, en mi mundo del futuro, él no revivirá porque murió a causa de una enfermedad del corazón en el pasado. Lo que quiero decir es que existe un futuro donde Goku pudo haberse salvado, y otro donde Goku está muerto. Con solo cambiar un pequeño detalle en el pasado, pueden existir distintos futuros.

—¡Espera! No sé si te entendí bien —volvió a interrumpir Krilin—. Quieres decir que aunque Goku lograra eliminar a los androides de esta época, ¿en tu mundo seguirán existiendo porque son de mundos diferentes?

—Así es.

—Entonces respóndeme a esta pregunta, Trunks —dijo Yamcha—. ¿A qué viniste a esta época? ¿Cuál es tu objetivo? Y si tu mundo no sufrirá ningún cambio positivo.

Lentamente Trunks se levantó de donde estaba sentado, erguido y serio como lo tenía heredado en su padre, caminó despacio hasta quedar al borde de una de las ventanas ovaladas de la nave y observó el paisaje que le pareció tan hermoso. Nunca antes había visto algo tan bello, o bueno, sí pudo ser testigo de fastuosos campos y montañas nevadas que no presentaban daño alguno, pero jamás vio tanta vida en lugares como estos, donde las praderas eran adornadas con pequeños pueblos de cabañas de madera, con niños jugando y corriendo por doquier, mientras los hombres trabajaban en la granja y las mujeres cuidaban de sus hijos. Los animales terrestres correteaban con libertad disfrutando del hermoso césped y hierbas color esmeralda, los acuáticos nadaban dentro del agua cristalina de los ríos nacidos de los mismos cierros, mientras que las aves revoloteaban cerca de la tierra y paraban en los enormes árboles, para después volver a volar y confundirse en el celestial cielo de medio día, con un brillante sol cálido y que a cualquiera dejaba ciego con solo verlo directamente, mientras que en futuro apenas si podían encontrarlo entres las nubes tormentosas.

—Mi padre me dijo… —se perdió nuevamente en el paisaje que observaba, pero volvió en sí y continuó—. Mi padre me dijo que era irritante que los androides hayan acabado con todos, y quería destruir a esos malvados para tener un futuro feliz, sin preocupaciones. Pero el primer interés de todo esto era averiguar el punto débil de estos androides mientras Goku peleaba con ellos, pero si resultaba imposible podríamos traer a Goku al futuro en esta máquina del tiempo para que pudiera eliminarlos —entonces Trunks entro en un trance.

Recordó cómo se encontraba su futuro, las veces que había caminado por las calles de capitales destruidas e incendiadas y cómo se sentía él por ver tanta desgracia. Hizo memoria de toda esa pobre gente y de todos los guerreros terrícolas que se animaban a lucha a pesar de conocer el terrible poder de esas máquinas, además de saber la forma en la que estaban al haber perdido todo. Algunos ya no tenían a sus hijos, a sus padres, a sus esposas o esposos. A otros directamente no les quedaba nada, por lo que muchas o la gran mayoría de las veces, las víctimas se suicidaban o se dejaban asesinar con facilidad por los androides o los terrícolas aun corruptos que aprovechaban la situación para seguir haciendo el mal, robar y aprovecharse de los bienes y los más débiles. Se le vino a la cabeza las veces que se enfrentó con los androides, pero uno de estos enfrentamientos lo perturbó más: era aquella vez cuando su padre casi se sacrificó por él de niño, por culpa de su rebeldía y haber escapado del bunker. Por poco y se le manifestó la luz de ese rayo potente a punto de golpearlo para finalmente asesinarlo, pero no llegó a impactarlo.

Otra vez su mente le estaba jugando bromas. La luz tan potente de ese rayo era el mismo sol que le daba en los ojos a través del cristal. Se quitó de allí alarmado por creer que estaba en medio de un combate, y reiteradamente se percató de que estaba en la nave, en camino a Kame House.

—L-… Lo siento mucho —convencido de que había asustado a sus nuevos amigos, los miró y ofreció sus disculpas—. Lo extraño de todo esto es que he venido a un pasado muy diferente al mío, donde son otras circunstancias —no quería más contratiempos, así que volvió a sentarse donde estaba—. Llegué mucho antes de que Goku tuviera los síntomas de su enfermedad . En este mundo resultaron ser tres androides y no dos. Y sus fuerzas están fuera de nuestros límites.

—Sí, pero… me pregunto por qué habrá sido tanta la diferencia —cuestionó el único niño a bordo.

—No sé, y tampoco por qué han llegado tan lejos ¿La culpa la habré tenido yo porque venir a esta época en mi máquina del tiempo?

—No tienes por qué sentirte culpable —por primera vez, Milk interfería para decir algo al respecto de todo esto—. Si no hubieras venido a esta época, mi Goku ya se hubiera muerto por su enfermedad —sonrió con tanto cariño—. ¿Sabes? Te lo agradezco de todo corazón.

—Ya se nos ocurrirá algo bueno. No todo está perdido.

—Tiene razón, hay que ser optimistas.

—Sí —rió Krilin—. La prueba está en que hemos salido adelante. Ya verás que va a pasar algo bueno de todo esto, ¿verdad, amigos?

Sobrevolaron muchos kilómetros en la rápida nave de la corporación capsula, tranquilos, en silencio, con el niño a cuestas de su madre que le decía y seguía insistiendo de que debía estudiar. Trunks se relajaba sentado, cómodo de la quietud y la paz que en su futuro no existía como bien sabían todos. Krilin estaba igual que el anterior, ya acostumbrado a relajarse y sin preocupación más que la de llegar pronto a la casa de su maestro para tener a salvo a su amigo. Y Yamcha, manejando el vehículo en el que iban serenamente, como si nada ocurriera. Pero tanta armonía debía dudar poco con todas las cosas que estaban pasando, entre muchas eran los androides y esa odiosa enfermedad.

Para cuando volvieron a pensar que las cosas seguirían igual de tranquilas que siempre, se escuchó un nuevo bramido de una voz casi olvidada y a la vez tan conocida. Se trataba de Goku que gritaba con desesperación, adolorido y con tantas ganas que parecía que su alma se saldría de su cuerpo. Inmediatamente corrió su esposa a auxiliarlo con un pequeño frasco de vidrio, el mismo que Trunks le había dado al saiyajin para esa fastidiosa enfermedad que parecía que nunca acabaría, pero apenas estaba empezando.

Luego de consumir del remedio, el cuerpo del convaleciente hombre dejó de temblar, sus músculos de destensaban y sus alaridos cambiaron a pequeños quejidos poco audibles. Otra vez había vuelto a estar relajado, y la tranquilidad volvió por unos instantes.

¿Qué más los interrumpiría?

—Dentro de muy poco llegaremos a la casa del Maestro Roshi —anunció Yamcha—. ¡Oye, Krilin! ¿No crees que sería mejor avisarle a Bulma? Ya vez que se puede presentar cualquier emergencia.

—Si tienes razón, ¿pero quieres que yo personalmente le hable? Mejor que lo haga otro.

—Tú estás involucrado, sabes muy bien lo que ha pasado hasta ahora. Debes hacerlo, Krilin.

—¡Bah! ¿Qué más da? —Se acercó al comunicador de la nave, tomo asiento en el copiloto y por encima del respaldo miró a Trunks—. Tu mamá tiene un carácter muy fuerte y sobre todo con estas cosas.

—Sí —rió—, según lo que me contó mi padre de ella, sigue siendo igual que en el futuro.

Krilin prestó atención a los números en el tablero del comunicador, tomó el micrófono y marcó los números de la casa de Bulma. Luego se escuchó los entrecortados pitidos a la espera de que alguien atendiera y así fue.

—Hola, buenas tardes, perdone ¿Hablo a la casa de Bulma? Soy Krilin, ¿se encuentra ella? ¿Me comunica?

Ah, sí. Cómo no, ¿quiere hablar con la señorita Bulma? Espere un momento, por favor.

La divertida y dulce melodía de una canción se escuchaba luego de que hablara la mujer, esperando a que conectara la llamada y Bulma fuera finalmente quien atendiera.

¡¿Krilin?! —Al escuchar su voz, tanto Krilin como Trunks temblaron igual que dos hojas—. ¿Por qué no me habías hablado? Supongo que todos están bien, ¿o no? Y ahora dime, de qué lugar me estás hablando. Pensé que Gohan ya se había regresado a su casa. Quise hablar pero nadie me contestaba…

¿Ya estas lista? —se escuchó en el fondo. Era la voz de Mirai Vegeta.

¡Espera un momento! —gruñó—. ¡Ah! Por cierto, ¿no está ahí mi hijo del futuro? Quiero hablar con Trunks, es urgente.

—¿Eh? Sí, claro. Aquí está a mi lado.

¡Ah! ¿Si está? ¡Ay! Qué bueno, ¿podrías pasármelo por favor, Krilin?

—No hay necesidad de pasártelo, Bulma. Todos te estamos escuchando con el altavoz.

¿A sí? Mira, un campesino que vive en la región del Oeste habló a la compañía, quería ver si le regalábamos una nave muy extraña que se encontraba abandonada en sus tierras, pero no sabía cómo ponerla en funcionamiento así que quería que se la señáramos —al no escuchar mucha respuesta ella se alteró—. ¿Me estas escuchando?

—S-… Sí, te escuchamos, Bulma.

Pero aunque me la intentó describir por teléfono no entendí muy bien, y le dije que a lo mejor esa nave no pertenece a nuestra compañía, pero dijo que sí porque en una parte la máquina tiene el emblema de la Corporación Capsula. Así que le pedí que tomara una foto y me la mandara, e inmediatamente la mandó. Cuando vi esta foto me llevé una gran sorpresa porque resultó ser la máquina del tiempo de Vegeta y Trunks, aunque está toda maltratada y quería avisarles cuanto antes lo que pasaba.

—¿¡Qué!? —sorprendido Trunks no podía creerlo—. No, eso no puede ser. Eso es imposible…

Comenzó a buscar en el bolcillo de su chaleco la pequeña caja que contenía las capsulas que su padre le había dado. La abrió y observó que dentro se encontraba la capsula contenedora de la máquina del tiempo en la que habían viajado.

—¿Lo ven? ¡Aquí la tengo! Me aseguré de convertirla en capsula para volver a meterla aquí.

Trunks —intervino Mirai Vegeta—. No es nuestra máquina del tiempo la que está en la fotografía. Recuerdo cuando la guardaste, es obvio que no es la misma que tienes tú. Solo he sacado una conclusión —todos se quedaron en un intrigante silencio y luego Vegeta continuó—. Quizás se haya alterado mucho más la historia, porque esa máquina pudo haber venido de otra línea temporal. ¿Quién la trajo? No lo sé, pero creo que no es alguien al que debemos subestimar.

Al principio dude mucho de que fuera esa nave porque ya estaba vieja, algo quemada y abandonada en pleno campo. Otra pregunta, ¿Cuántas máquinas construyó Vegeta en el futuro?

Estoy detrás de ti, mujer ¡Podías habérmelo preguntado! —gruñó el príncipe y detrás de él soltaron pequeñas carcajadas.

—Le costó mucho trabajo solo construir una máquina.

¡Ay! Esto es muy extraño. Tengo la seguridad de que esta sí es una máquina del tiempo como en la que viajaron, no puedo equivocarme.

Bulma… —ya fastidiado el Mirai resopló—. Es una máquina del tiempo.

Oigan —Bulma ignoró a Vegeta y siguió con su parloteo—. ¿Tienen fax? Se las mandaré para que la vean y me crean…

Mirai Vegeta estaba en silencio, sin comentarios.

—No cabe la menor duda —dijo Trunks luego de sujetar en sus manos la fotografía de una máquina idéntica a la que su padre había construido—. Este transporte abandonado es la máquina del tiempo en la que mi padre y yo viajamos. Pero, ¿qué significa esto? ¿Por qué está así?

Será porque quien sea que haya llegado en ella, hace tiempo que merodea en la tierra y nosotros no lo sabíamos —informó Vegeta—. Quién sabe las cosas que esté haciendo ahora. Tenemos que revisar de qué se trata, así que Bulma y yo iremos a investigar y ver si encontramos algo. Te esperamos allí. Está hacia el Oeste, cerca de la región 1050.

—Está bien, papá. Iré enseguida.

—Disculpa, yo quiero acompañarte a buscarla, ¿puedo ir con ustedes? —preguntó con inocencia el pequeño Gohan, y su madre, atenta a todo siendo casi invisible al lado de Goku, se alertó con ese instinto casi depredador, aunque esta vez actuó tranquila.

—Pero… Gohan.

—Mamá, no te preocupes por mí. Al lugar que vamos a ir no es peligroso. Ya verás que regresaremos pronto.

—¡No me refiero a eso! —el demonio nuevamente despertó—. Es hora de que continúes con tus estudios, hijo.

Qué ironía, ¿no? Cuánta ironía.

—Cuando regrese prometo ponerme al corriente.


Gohan y Trunks, tanto como Bulma y Vegeta, ya estaban en camino al encuentro de la máquina del tiempo en la región 1050. Todo se notaba con presión y tensión, tanto así que les era casi imposible pensar, solo sacaban sus conclusiones. Al menos Bulma y Vegeta estaban callados dentro de la acogedora nave en que viajaban. No estaba atentos de todas las cosas que habían estado hablando cuando estaban solos, ahora este asunto parecía más importante que los mismos recuerdos, por ello era vivir el presente y no el pasado. Así que no hubo un solo hilo de conversación, únicamente miraron al frente con sus miradas serias e intrigadas por lo que fuera que les esperaba encontrar en ese lugar.

En cuanto a Gohan y Trunks, comenzaron a platicar. Técnicamente compartían en las distintas formas en que los androides podrían eliminarse. Trunks recordó y mencionó que debía haber algún control remoto o algo por el estilo que hiciera que los tres androides se apagaran, sino Maki no hubiera despertado a los androides, no sin antes estar prevenido con algo como un simple botón que los desactivara en caso de que se revelaran ante él. Al final, el Dr. Gero terminó asesinado por sus propias creaciones, y ni siquiera pudieron saber cuál era ese punto débil. Sin embargo, no iban a darse por vencido, estaban tan convencidos de que era eso lo que los apagarían que no pensaban en otras ideas posibles para detener a esas máquinas. Al fin y al cabo, Mirai Vegeta y Bulma eran dos genios en esto de la robótica y la ciencia, no iba a ser tan difícil construir algo como un simple control.

—La región 1050 del Oeste está muy cerca de este lugar —luego de mirar su reloj, Trunks aceleró su vuelo. Estaba demasiado curioso y quería saber, de una vez por todas, la forma en la que se encontraba esa máquina futurística.

Descendieron hasta volar tan cerca de la tierra para poder ver con mejor nitidez el lugar donde se encontraba la nave. Sus ojos se movían de aquí a allá, al igual que sus cuerpos se desplazaban con rapidez, buscando casi desesperadamente la nave abandonada. No debía estar muy lejos de donde ellos estaban, ya lo sabían bien, solo tenían que tener buenos ojos y prestar atención.

Al final, Gohan sonrió de oreja a oreja cuando sus ojos vieron lo que tanto quería.

—¡La encontré! ¡Ven rápido, Trunks! ¡Ya la encontré! —gritó alegre de su logro y descendió hasta aterrizar al lado de la misteriosa máquina abandonada.

No muy lejos de donde estaban se oyó el faustuoso sonido de una nave que merodeaba por allí. Eran Bulma y el Mirai que buscaban igual de desesperados que Trunks y Gohan hacía un momento, y se desviaban del camino para poder seguir buscando. Entonces, Gohan se elevó para ir en busca de la pareja y avisarles que ya habían encontrado la máquina. En cuanto a Trunks, se sentó en una pequeña roca, aguardando a la llegada de sus padres, tanto la del presente como el del futuro, mientras alimentaba con nueces peladas a pequeñas ardillas que le hacían compañía, así como todos los animalitos que se aceraban a averiguar quién era el desconocido. Al final, los pocos animales que lo rodeaban salieron corriendo después de que una pequeña brisa los golpeara, acompañado de un sonido fuerte, como el que habían escuchado Gohan y Trunks no hacía mucho. Eran el niño, Bulma y Mirai Vegeta que llegaban a lugar.

Al fin sabrían más al respecto de este deceso.

Bulma bajó primero, luego Vegeta. Caminaron lentamente hasta quedar al pie de la máquina y la miraron de arriba abajo. De verdad se veía destruida.

—¡Hola! Soy yo —dijo Bulma prestando más atención a su hijo del futuro—, tu bella y joven madre.

—¡Ho-… Hola! —agregó Trunks con nerviosismo. A pesar de nunca haber visto a su madre, estaba nervioso por conocerla y saber si todo lo que le contó su padre de ella era cierto. Si era así, entonces si se trataba de una mujer admirable. Además, a simple vista, Bulma se veía como un hermoso diamante, llena de vida y espíritu, tal y como Vegeta lo había mencionado en una de sus tantas veces cuando él trabajaba y Trunks iba a "molestarlo" para preguntarle cómo había sido su madre. Era mejor conocerla a perder la oportunidad de no aprovecharla. Seguramente, ella sabría darle el amor de madre que tanto le faltó en el futuro.

—Bueno, dime cómo te sentiste después que conociste a tu madre en su época de joven.

—B-…Bueno —las mejillas de Trunks se encendieron como las luces rojas de un semáforo y agachó la mirada para inútilmente disimular—. Nunca antes la había visto, más que en simples fotografías. Tengo que decir que son iguales, aunque nunca he tratado con usted.

—¿En serio? Bueno, ya tendremos tiempo para conocernos mejor cuando vayamos a casa ¡Tengo mucho que contarte, además conocerás a tus abuelos!

—Me parece fantástico, me gustaría ir en algún momento.

—¿Tu que dices, Vegeta? —Ahora se dirigió al príncipe que no quitaba los ojos de la máquina—. ¿Te parece si luego nos relajamos un poco y pasamos un momento en familia? Seguro te lleves bien con el tú de esta época.

Vegeta no respondió nada al respecto, continuó observando al transporte abandonado con seriedad y luego comenzó a rodearlo para examinarlo por todos los lados. Ante esta acción, Trunks no pudo evitar gruñir y fruncir el ceño. Siempre había sido así de reservado, a pesar de saber que su padre estaba loco por aprovechar un momento como ese. Eso era lo que más detestaba, aunque bien sabía sobre el gran orgullo desquebrajado que le quedaba. Vegeta, literalmente, se comportaba como un alma en pena; no peleaba, no aprovechaba la alegría. Lo único que él hacía era descansar cuando la ocasión lo ameritaba —según Vegeta—, y luego se guardaba sus propios pensamientos. Casi no hablaba, y las veces que lo hacía era para opinar o comentar un detalle de alguna cosa que tuviera que ver con ciencia y esas cosas.

—Trunks, mira esto —fue lo que salió de Vegeta, ignorando completamente la petición de Bulma. De todas formas, no era momento para reclamar por el rechazo, era mejor investigar qué había traído a esta casi antigua máquina—. Saca la máquina que tienes guardada.

Detrás de la orden, el joven sacó su caja con capsulas e hizo explotar a una buena distancia la que guardaba la máquina del tiempo original. Ambas estructuras eran idénticas, la forma ovalada se conservaba y por suerte aún guardaba sus cuatro motores. Lo más llamativo de todo, además del moho y los rasguños producto del tiempo, era un enorme agujero, tal vez más grande de lo que parecía en la fotografía, quemado y de una circunferencia casi perfecta con bordes doblados e hinchados por culpa del calor que provocó esa imperfección.

—¿No podría ser una máquina del tiempo que fue robada en otra línea temporal?

—¿Qué?

—Quiero decir: ¿qué tal si tú la construiste y antes de que pudiéramos viajar con ella alguien nos la robó?

—Eso parece algo estúpido. Nosotros nos hubiéramos defendido en esas circunstancias. Además… —caminó hasta quedar al costado de uno de los motores y con su mano removió el moho, revelando una palabra escrita a puño y letra—. Esto es lo que escribiste tú antes de viajar por segunda vez a esta época ¿Lo recuerdas? Si fue robada tuvo que haber sido antes de que hiciéramos ese viaje, o mucho más adelante, luego de volver. Y si acaso ese es el problema, entonces no era un simple terrícola el que nos la robó.

—¿Serán los androides Diecisiete y Dieciocho de otra época? ¿Qué tal si en vez de estar lidiando con tres androides, en esta época existen cinco? —susurró casi para él, pero su padre lo oyó con perfección, y tal comentario le erizó hasta el último cabello de su cuerpo.

—Entonces , ni Kakarotto sería capaz de derrotarlos. Ya no habría salvación… —también había susurrado, pero Trunks y Bulma lo oyeron de todas maneras. Esa paráfrasis era aún peor de la que Trunks había soltado.

¿Entonces todo había sido en vano?

—¡Muchachos! —todos se voltearon al llamado de Gohan y lo vieron meterse entre la maleza, como buscando algo. Trunks junto a Bulma fueron a ayudarlo, y al remover el arbusto que estorbaba encontraron una especie de criatura disecada, de piel marrón y seca, con ojos y una lengua del mismo color y contextura, además estaba casi partido a la mitad por la parte de su lomo. Dentro de corte se podía ver una especie de líquido rosa y aun húmedo que se escurría por esa cascara de piel seca, como si lo que fuera que salió de dentro de esa coraza no se hubiera ido hace mucho tiempo.

Ante esto, Vegeta abrió sus ojos, sorprendido y con el corazón acelerado, elevándose hasta quedar a la altura del vidrio derretido, para poder ver de qué forma estaba quemado, y se percató de que quien fuera que hubiese sido, lo había hecho desde adentro. Abrió la compuerta y con cuidado entró dentro de la máquina, encontrándose en el único asiento del transporte dos cascarones del mismo color que emanaba ese bicho oculto entre los arbustos.

Sujetó uno con su única mano y hábilmente lo colocó encima del otro. Al unirlos formó un huevo, tan perfecto en su forma como el agujero en el vidrio, por lo que si se trataba de un huevo no podían ser androides los que habían llegado en ella.

—¿Qué demonios está pasando aquí? —espetó Vegeta y lanzó ambas partes del huevo al suelo con ira. Ya tenían suficiente con los androides de esta época y la del futuro, y ahora tenían que lidiar con una nueva criatura desconocida, tanto en su nivel de poder como físicamente.

—¿Qué es eso? —Bulma se acercó para sujetar en sus propias manos el par de cascarones y los unió para darse cuenta de que no tenía otra forma más que la de un huevo—. ¿Un huevo? ¿Qué cosa es la que llegó aquí en esa máquina?

—¡No lo sé! —musitó Vegeta, con el ceño más fruncido que nunca, su puño apretado y su cuerpo temblando a causa de sus músculos tensos.

—Es muy probable que la criatura que haya hecho este agujero haya sido la misma que salió de ese huevo y esa piel —dijo Gohan.

Vegeta sin ya poder aguantarse, y sabiendo que seguramente la máquina no tenía demasiada energía, entró nuevamente en el vehículo y se sentó para poder manipular con más facilidad los oxidados botones. Trunks se puso a su lado y observó que sí, la energía había sido casi consumida, por lo que a Vegeta no se le ocurrió mejor idea que buscar la época de la que había llegado antes de que la batería muriese por completo.

—No puede ser —dijo Trunks al ver los números parpadeantes en el tablero—. Esta criatura viene del año 788, eso significa que viene de un futuro mucho más adelantado que el nuestro, o sea que tiene tres años más de ventaja.

—Además, vino hace cuatro años, un año antes de que llegáramos nosotros para derrotar a Freezer —gruñó alterado, con su cabeza soltando más de mil ideas—. ¿Por qué demonios llego a esta época? ¿Cuál es su objetivo? ¡¿Dónde está ahora y que demonios piensa hacer?! ¡Maldita sea!

No había nada que ellos pudieran hacer, las cosas ya estaban hechas y ni siquiera sabían quién había sido el culpable de todo esto. Solo les quedaba esperar y rezar porque nada más sucediera, y que lo que continuaba de todo este misterio no fuese tan feroz como el mismo futuro, o tal vez peor.

Vegeta y Trunks se bajaron de la nave y cerraron la compuerta. Todos se pararon en una fila delante de las naves y las observaron a las dos con mucho esmero. Era difícil volver a encontrar la tranquilidad, pero enseguida Bulma se encargaría de salir a flote como un tronco en medio de un rio solo usando su maravilloso carisma.

—Ahora comprendo que eres un hombre súper inteligente y muy hábil —sonrió dando ligeros codazos al creador de las máquinas—. Ojala pudiera construir una máquina del tiempo en el futuro.

—En realidad… —Vegeta continuó mirando las naves—, esas naves llevan tu nombre. Yo no la inventé, solo me encargué de construirla como un rompe cabezas. Tú fuiste la que la creó.

—¿En serio? ¿Pero cómo? Si yo estoy muerta en…

—Dejaste libretas junto a una caja de herramientas necesarias para construir la máquina. Eran herramientas únicas y las usé guiándome por las instrucciones e ilustraciones. A decir verdad sabes dibujar bastante bien.

—¡Oh! Gracias por el cumplido…

—Aunque la letra me costó un santiamén leerla, es horrible… —dijo convencido y sin arrepentimiento.

—¡Oye! Mi letra es bonita, y yo la entiendo perfectamente. ¡No sé a qué vas con eso de que es horrible! ¡Ush!

Ante esta cómica casi discusión, Gohan y Trunks rieron; Gohan viendo a Bulma como si realmente fuera el Vegeta de esta época, mientras que Trunks se imaginaba a su padre como si Bulma fuera realmente su madre y ambos formaran la pareja que en el futuro se perdió. Ese momento era bonito, y gracias a esta escena Trunks olvidó su mal trago con su padre y ese carácter neutro y misterioso. Tal vez llegar al presente les había hecho bien a los dos, y aunque no era el aprovechar la tranquilidad y los momentos en familia por lo que habían llegado, pensaban pasar algo de tiempo bajo la relajante tranquilidad que el ambiente traía, aun con los androides en funcionamiento.

—Será mejor que nos vayamos de aquí cuanto antes—sugirió Vegeta—. Esa criatura podría estar por aquí. Después de todo, la coraza aún está fresca, por lo que quiere decir que aunque hayan pasado cuatro años recién ahora está creciendo.

—¡Ah! —gritó Bulma alarmada y como alma que lleva el diablo corrió hasta llegar a la nave en la que habían llegado ella y Mirai Vegeta—. ¡No! ¡No quiero morir aquí!

—Por favor, que exagerada —suspiró—. Seguramente se habrá ido a otro lugar.

—¿E-… Estás seguro? —dijo ella y él asintió—. Está bien, entonces me llevaré el huevo para investigar al respecto de él.

—Claro —dijo Gohan—, solo quería informarles de que ahora estamos viviendo en Kame House.

—¿¡Qué!? ¿Por qué? —indagó Bulma y Vegeta se volteó interesado por esa respuesta.

—Se los explicaré de una forma sencilla. Lo que pasa es que los androides quieren matar a mi papá, y como él está enfermo y no puede moverse decidimos ocultarlo ahí hasta que recupere todas sus fuerzas.

—¿Y qué pasó luego de que los Vegeta se fuera a buscar a los androides? —pregunto Mirai Vegeta, aun intrigado y con las dudas de saber qué cosas pasaron durante su ausencia en el campo de batalla.

—Los androides derrotaron a todos. Por más que intentamos ir todos juntos no pudimos darles ningún golpe— informó Trunks.

—¡Vaya! —Exclamó Bulma—. Entonces estos androides son muy fuertes ¿Y Vegeta se encuentra bien? ¿Irá con ustedes a Kame House?

—Él está bien. Luego de tomar la semilla del ermitaño se recuperó, pero no aceptaría ir con nosotros, así que se fue a otra parte y estoy seguro de que no volverá a enfrentar a los androides.

—Será mejor así —intervino Vegeta—. Tengo trabajo que hacer con Bulma para recuperar ese estúpido brazo. No pienso quedarme atrás en todo esto.

—¿Eh? —Dudó Trunks—. ¿Qué quieres decir con eso, papá?

No respondió inmediatamente, pero sí pudo escucharse cuando se rió casi internamente, con una mirada llena de confianza y belicosidad. Estaba a punto de subirse en la nave en la que llegado, donde Bulma ya estaba subida y lista para volver a Corporación Cápsula, y antes de entrar se dio la media vuelta, observando a su hijo por encima de su hombro sin deshacer su sonrisa.

—Volveré a entrenar, y lucharé nuevamente con los androides, así que espero que estes preparado, porque pienso dar todo sin duda alguna, ¿quedó claro?

Los ojos de Trunks se cristalizaron, sonrió como jamás lo había hecho, y un nuevo brillo se notó en su mirada, quizás un brillo nunca antes visto, ni siquiera por Mirai Vegeta. Trunks se veía ilusionado, como cuando era un niño y se emocionaba al enterarse de que volvería a salir en sol después de tanto tiempo en el futuro.

Él nunca hubiera esperado que su padre le dijera tal cosa. Pero por lo que podía notarse, llegar al presente si los había hecho cambiar. Estaban diferentes, pero mucho más Vegeta. Trunks ahora entendía que no estaba reservándose como en el futuro, estaba aprovechando ahora que todo lo que había perdido lo tenía de vuelta, y de la forma que más se notaba ese aprovecho de tiempo era con esa petición del príncipe, que le decía que pasarían un gran momento padre e hijo como nunca antes lo habían pasado.

Tal vez nunca iban a querer volver al futuro…

Tal vez no era Vegeta el único que necesitaba de ese descanso.


Continuará...


Nota

¡Buenas, mis corazones! No pensaba actualizar tan pronto pero aquí está.

Les soy sincera, estoy volviendo a ver la saga de Cell para recordar bien los sucesos, aunque a esa trama original le pongo mi propia originalidad y lo convierto en algo completamente diferente. En cierta forma, miro la serie y no le doy importancia, tan solo es para saber si me estoy salteando algo importante.

En fin, agradezco tanto todas las reviews que me llegaron. No pensé que iban a llegar pero ahí estaban. Realmente me son fieles y siguen la historia a pesar de que a veces tardo en actualizarla por contratiempos obvios y otros no tan predecibles. Aun Así, hay días en que no tengo ganas y otros —como por ejemplo hoy—, en el que no paré de escribir y hice más de la mitad de este capítulo. También pienso actualizar mi otro fanfic "amnesia".

¡Gracias por leer! :'3

¡Nos volveremos a leer pronto!

#MikuMV