- Prim, puedes venir? – Dean se había acostumbrado a llamar a la joven diosa con solo el pensamiento, pero esta vez, fue tan aterrador lo que encontró, que no logro sacar los ojos de la mirada desconcertada de Sam y apenas si atino a gritar el nombre de la hija de Dios.
- Que sucede chicos?- Prim tomo un segundo para leer las enredadas mentes de los muchachos, pero apenas si logro desenmarañar dos o tres palabras. Angustiada tomo el libro entre los muchachos, sosteniendo temblorosa la página rota frente a ella.
- Necromicon? Pero… esto no es un libro mundano? – Era irrisorio, en aquella edición no podía estar la solución a sus problemas.
- No, no es… no es – Sam Winchester no era un hombre que tartamudeara, él podía hablar con la sangre fría como hielo frente al mismo Lucifer sin mover un musculo, pero esto, esto salía por completo de sus manos mortales.
- Prim, esta transcripción fue hecha por un viejo alquimista en el siglo pasado, según lo que está en la mitad de la página que tenemos. Para que la muerte abandone su venganza, tendrá que tomar lo más preciado para Chuck.
- La humanidad – Tartamudeo Prim… parecía ser un cuento de nunca acabar, llevaba a lo menos cinco fin del mundo en el cuerpo, solo en la última década.
- Prim, lo más importante para Chuck es la humanidad entera, si la nueva muerte no obtiene nuestras cabezas y la de tu padre, toda la tierra sucumbiría a manos de esta venganza.
- No lo permitiré Dean.
- Prim! Prim! Carajos –Dean golpeo la mesa gruñendo por el dolor – Chuck nos asesinara!
- Tú crees Dean!? – Detrás suyo el mismo Dios encarnado los fusilaba con una mirada cargada de dolor – Que necesidad había en decirle esto a mi hija?
- No sabíamos que reaccionaria de esta forma – Sam intento ponerle paños fríos a la situación, pero realmente fue muy poco lo que logro.
- Donde fue Prim?- Pregunto Dean con la voz rota, si dios estaba así de asustado, nada bueno saldría de esta situación
- A encontrarse con la muerte cara a cara - Los papeles en las manos de Chuck se desintegraron, Dean tapo su rostro con ambas manos, sollozando de pena e impotencia, Sam por su parte tan solo se dejó caer en la silla derrotado.
- No dejare que esta jovencita me desautorice nuevamente, ya me escuchara, no sabe en el problema que se ha metido, le pedí expresamente que solo les ayudara a investigar, nada de ir a enfrentar directamente a un ser que no conoce y no podrá vencer.
- Porque Chuck? – Dean parecía haber perdido la última esperanza en su triste vida, miro desafiante al abatido Dios – Porque tu plan de jubilación se destruiría si Prim no logra ganar? Pues te tengo una noticia, ella jamás tomaría tu lugar – Fue toda la ira de Dean Winchester contra el mismo Dios, quien no sabía cómo responderle a semejante humano
- Vamos Dean, no te exasperes – Sam como siempre intento poner paños fríos
- No Sam, dejalo… tiene razón –Chuck se dejó caer en la mesa, sollozando como nunca lo había hecho – Fue mi culpa, jamás le deje claro lo importante que era para mí, ella es mi hija, literalmente mi hija, quien trajo a este mundo todo lo que ve, cada color fue creado para ella, mi hija, sus ojos, su hermosa voz… he sido un necio.
- Donde esta Prim padre? – Para sorpresa de todos un trio de arcángeles aterrizo en medio del protegido bunquer, ante ellos, Gabriel, Lucifer y Miguel sostenían la mirada a su padre, los tres hermanos se han dedicado a mantener la paz entre los humanos, agregando fe y esperanza en los corazones perdidos, trabajan nuevamente para su padre en un intento por recuperar su gran familia y el cielo.
- Hijos, esto no es algo que ustedes puedan solucionar –Chuck había perdido las esperanzas, ni el destino mismo les habría hecho saber el propósito de esto, acaso cuando llegara la hora, ni el mismo Dios podría detenerla?
- Padre, dejanos ayudar, nos has marginado de este asunto pidiendo ayuda a estos –Miguel señalo en un gesto nada cariñoso a los Winchester – Tu entiendes
- No Miguel, no lo extiendo y tú tampoco lo entiendes, no se trata del poder con el que fueron creados, se trata de lo que pueden hacer con lo poco que es he dado. Estos dos humanos han hecho más por la humanidad de lo que varios Ángeles han hecho en milenios de existencia.
- Padre no perdamos el norte de esta conversación –Interfirió Lucifer por sus hermanos, para nadie ha sido un secreto que el arcángel ha cambiado del infierno al cielo en el último par de años.
- Lo siento hijo, pero no existe otro norte a esto… Tu hermana se enfrentara a la muerte y ni siquiera yo puedo evitarlo, es ella quien puede decidirlo
- No lo entiendo padre, tu eres el todo poderoso, porque no solo la traes de vuelta y ya? –Gabriel quien siempre ha sido un juguetón, hiso aparecer otro chocolate en su mano, comiéndolo nervioso.
- Su hermana no es como ustedes –Susurro meneando la cabeza impotente, frente a sus hijos
- A que te refieres con eso? –Le reto Lucifer, al sentir la angustia en la voz de su padre, él amaba a su hermana, como amaba a Dios y sus hermanos.
- Prim, es más parecida a un ser humano que a un Ángel… ella posee libre albedrio, sin sus decisiones nada sería real, solo un orden mía o suya… su hermana tiene el poder de decretar y de manipular su propio destino, si es Prim quien ha decidido ir tras la muerte y enfrentarla, solo ella podría evitarlo. –La noticia cayó como un ladrillo de plomo en sus estómagos, no existía poder ante eso, ni hechizos o trampas, no habían cuchillos encantados, anillos de jinetes, capaces de abrir la jaula del infierno.
- Hey! No, no no! No pongan esas caras todos ustedes, son el maldito cielo! Ustedes pueden con todo chicos, nosotros podemos con todo. Lucifer! Gabriel! Miguel! Vamos chicos, no se rindan con esto! No se rindan con Prim! –Dean testarudo Winchester les dio un gran discurso a los arcángeles, pero ellos entendían la gravedad de la situación, sabían que debían hacer, la buscarían, la encontrarían y la traerían de vuelta a casa.
- Está bien Mono sin pelo, esta vez tienes razón. Padre, danos solo su paradero, todo el resto lo resolveremos nosotros.
Dios les entrego todas las armas capaces de otorgar una posibilidad frente a la muerte, les encomendó traer a su hija viva, no dañarla, mucho menos ponerse ellos mismos en peligro. Los Arcángeles rescatarían a la pequeña, nunca habían entendido porque? Si la forma real de Gabriel era de seis alas, Miguel era inmenso, Lucifer tenía las alas azul tan obscuro como la noche misma, a su primogénita, la había creado tan frágil y casi humana. Una figura demasiado delicada a los ojos de muchos ángeles, No para Dean Winchester, ese hombre mortal solo pensaba una y otra vez en los ojos turquesa más tercos y demoledores de la historia.
Todos en posición, Chuck limpiaría el camino, los Arcángeles liberarían a su primogénita, mientras que Dean, Sam y Bobby ayudaban a Castiel con la trampa, traerían a la nueva muerte directamente hacia ellos, con el poder de todos confinados la atraparían en la jaula de lucifer, esta vez aún más protegida, sin rendijas o crizadura, la muerte seria llevada a prisión por sus crímenes contra la hija del creador.
Podía acaso salir algo mal? Tal vez el no contar con la testaruda cabecita de Prim podía ser una de esas cosas. La temblorosa figura de la muerte recién nacida, se enfrentaba en gloria y majestad a la delicada figura de la Primogénita.
- Quién lo diría? Dios ha enviado a su propia hija contra mí! Es más cobarde de lo que pensaba
- Mi padre no controla ni controlara mis decisiones Morte Distance Yo soy Prim y tú morirás antes de nacer – Del fondo de su ser, la Joven Diosa sintió su poder emerger hasta la superficie de su piel, la luz la llenaba, en los ojos negros de la muerte se avistaba el miedo, todo acabaría para ella, cuando.
- Prim! No lo hagas! –En la mente de la primogénita la voz de su cazador favorito se repita una y otra vez – Por favor Prim, no lo hagas, espera Prim, solo espera – Dean peligro Winchester era el amor de su vida, como a tantos eones de distancia aun le escuchaba en su mente, deberían ser ecos distantes de sus propios recuerdos, solo algo que aún no podía manejar en este estado de luz.
- Ese humano es tu amor? –La voz podrida de la muerte fue lo que la saco de todo control, la amenaza escondía tras esa frase le erizo la piel, iba a dar el golpe mortal cuando algo la jalo hacia tras cayó de espaldas lastimándose, frente a ella los tres grandes Arcángeles y su padre encerraron a la nueva muerte en un cofre y desaparecieron frente a sus ojos ajustados.
- Dean - Reapareció entre los fuertes brazos del cazador, sollozando por el miedo a perderlo, solo era una mala jugada del destino, su padre se había encargado junto a sus hermanos y ella ahora podía detener esa maldita sucesión y quedar al fin en la vida perfecta, junto a Dean.
- Por un momento pensé que ya no te volvería a ver –Dean lloraba angustiado, pronto fueron rodeados por otros tres pares de brazos, Castiel, Bobby y Sam. Todo con el alma nuevamente en el cuerpo al sentir a la chica nuevamente a salvo con ellos
- No nos vuelvas a dar ese tipo de sustos jovencita –Bobby la regaño tomándola por los hombros y sacudiéndola ligeramente, para luego arrojarla a sus brazos susurrándose para sí mismo que la muchacha estaba bien, para el viejo cazador no se le había hecho difícil tomarle más que aprecio a la cantarina voz de la hija de Chuck, para él era como la sobrina que nunca tuvo.
- Nunca más, lo prometo… -Cuando al fin el cazador la soltó, paso por una ronda entre Sam y Castiel, este ultimo la trataba como a una hermanita menor, contándole todos los males del inferno que le caerían sobre la cabeza por ser tan testaruda y llevada a su idea.- Donde están los demás, es decir, los vi llegar y meter a la muerte a ese cofre, pero no están acá
- No estés triste, ellos están bien, llevaron a la muerte a la jaula en la que estaba Lucifer antes, allí estará contenida hasta que se nos ocurra algo mejor, así no nacerá otra y no tendremos que dar el mismo paso una y otra vez – Prim se rio de la forma que tiene Sam de explicarle todo como si ella fuera la pequeña mortal.
- Ya veo, entonces tengo tiempo para despedirme de todos –Dean sintió como si su corazón se arrugara de solo pensar en esa opción.
- Nadie te está echando –Le intento convencer Sam
- Lo sé, es solo que no quiero estar acá y ver de nuevo a papá, he tenido suficiente de esto por muchos siglos más, tal vez sea para mejor así –Dean estaba a punto de protestar cuando la figura del todo poderoso tenía a su hija envuelta en un fuerte abrazo paternal
- No, tu no iras a ninguna parte pequeña –Chuck les dio una mirada de agradecimiento a los chicos, tomo a su hija y desapareció de la habitación
- Entonces, todo volvió a la normalidad? –Bobby le dio una mirada de amor a sus pequeños, ambos Winchester estaban agotados, al igual que el
- No lo sé Bobby – Dean estaba destrozado
- Dean, Chuck no te dejara así, lo más seguro es que pronto la puedas ver, ellos solo necesitan arreglar, tu sabes, cosas de padre e hija –Dean asintió algo confundido con eso de que este enamorado de la hija de Dios.
- Valla suegro que te buscaste he muchacho? – Bobby por su lado volvió a ser el mismo de siempre
- No me molestes
- Dean, sé que no hemos tenido mucho tiempo para hablar sobre esto y que tal vez necesites más estar solo que nunca, pero Prim, sentía lo mismo que tú por ella, no digo que en la misma escala, pero estoy seguro de que ella volverá antes de lo que tú crees.
Castiel intento consolar al mayor sin mucho éxito, todos se retiraron a sus habitaciones, el mundo se había salvado otra vez, Prim estaba con su padre, cada cosa en su lugar, solo faltaba esperar a que el próximo ser sobre natural llegara a la vida de los cazadores.
