Tres hermanos mayores
La tierra! Miguel levantaba sus angelicales manos al cielo en una súplica a su padre por un voto a su favor, desde el ultimo encontrón con la muerte, los arcángeles fueron puestos al cuidado y crianza de Prim, no sin que antes que la chica pusiera todos los pucheros, morritos, enojos, lagrimas, enojos, malas caras, enojos, condiciones, enojos y berrinches que pudo poner.
Para su muy mala suerte el mismo Dios la puso boca abajo en sus rodillas manteniendo muy claro y profundo su deseo que su niña fuera educada como era debido.
"desde siempre te he dado un libre albedrio demasiado extenso Prim y esos días se han acabado" Fue la sentencia final de su padre, Prim paso tres semanas, cinco surras, dos castigos y una semana limpiando las espadas de todos en el cielo, para comprender que cuando su padre se le mete algo entre ceja y ceja es mejor no llevarle la contraria.
Todos votaron, Prim pidió ir a la tierra y ser "cuidada" por sus hermanos allí, mucho tenía que ver los hermoso ojos verde peligro de un fuerte cazador. Dios pidió el cielo, pero como estaba de buen humor ese día, les dio el poder a sus hijos de elegir a través de la votación donde querían pasar ese tiempo. Gabriel, Lucifer y Prim votaron por la tierra, solo Miguel pidió el cielo y Dios en un acto democrático se abstuvo de votar.
Fue así como terminaron en esa casa estratégicamente cercana al bunquer de los Winchester, lo suficientemente alejada de los humanos para que los cuatro seres celestiales vivieran tranquilos y lo suficientemente cerca de un par de Zonas sacras en donde los arcángeles pudieran ocuparse de sus asuntos en el cielo. La casa no era nada ostentosa, muy al estilo de los Arcángeles, cinco habitaciones, una para cada hermano y una para Chuck cuando llegara de visita con sus hijos. Cada habitación contaba con un baño, todas en el segundo piso, excepto la de miguel, que para hacer distinción con sus hermanos menores, pidió la única habitación en la planta baja detrás de la escalera, de esa forma controlarían a sus hermanos de mejor forma y no tendría problemas con salidas sorpresas de su hermanita. En la planta baja se encontraba la cocina lo suficientemente grande para que todos estuvieran en ella cómodamente, el living blanco impoluto, de decoración barroca en tonos dorados, el comedor se encontraba en una habitación aparte que daba al jardín en una puerta corrediza de vidrio tan grande como la misma pared.
Cada Arcángel decoro a su entero antojo su habitación, para Gabriel fue sencillo, paredes insonoras, estéreo, mini bar lleno de caramelos, una enorme cama King size y varias partes donde podía transformar ese sitio en su "rinconcito en la tierra". Miguel dejo una pared con libros del cielo y otra con sus clásicos favoritos de la tierra, lleno de flores el lugar en un vago intento por hacerlo ver más parecido a su propio hogar, un futón en vez de cama, y muchos objetos del cielo decoraban la habitación.
Por su parte Lucifer, decoro en su más puro estilo, la habitación absolutamente blanca, contrastaba con el mobiliario azul obscuro, las cortinas largas bañaban hasta el suelo el mismo tono obsidiana, Lucifer jamás fue un muy buen lector, en vez de eso un enorme televisor y muchas consolas llenaron el único mueble frente a su enorme cama.
La habitación de Prim en cambio, había sido decorada por su padre, flores amarillas en las paredes, una mullida alfombra en el mismo tono contrastaba con la cama amarilla pato, un escritorio con una computadora portátil, varios libros y cuadernos, un closet enorme con tanta ropa como pudiera pedir una adolecente mortal. Dios quería darle a su hija la vida más normal posible, mientras estuviera en la tierra.
Para lograr su cometido Dios, su padre querido la despojo de varios de sus dones, sin súper fuerza, leer la mente, cumplir milagros o teletransportarse, la hermosa Prim, desde hoy sería una chica más, en primero de universidad, estudiando medicina.
- Ya está todo listo pequeña semi humana – Gabriel no entendía la felicidad en su hermana cuando su padre le arrebato la mitad de sus poderes, para el esto sería un castigo descomunal
- Disfrutas con ese apodo hermanito? – Prim bajo las escaleras corriendo con su nueva mochila rosa pastel, escogida por su padre en persona, no es que fuera su color favorito o que le agradara mucho la idea de estar encerrada 8 horas al día estudiando hechos que ella misma ayudo a construir, era la preocupación de su padre por la hija a la que solo le dio un deber y nada de amor durante la creación entera.
- Más de lo que tú crees, pequeña semi humanita – Gabriel le entrego su almuerzo, la pequeña se envolvió en sus brazos, feliz, irradiaba alegría por cada poro, Gabriel beso el tope de su frente sonriendo derretido de amor por ella.
- Me llevaras a mi primer día? –Gabriel le iba a contestar cuando en medio de la habitación apareció un orgulloso Chuck con una caja envuelta en papel de regalo brillante.
- Papá!- Ni en un millón de años, literalmente, Chuck hubiera pensado en sentir los delicados brazos de su pequeña alrededor de su cuello, la lazo por la cintura dándole vueltas en el aire
- Te molestaría mucho si la llevo yo? –Gabriel abrió los brazos para recibir a su padre
- Creo que es completamente incensario padre, nosotros nos encargaremos –Lucifer con un falso semblante rudo y distante tomo a su hermanita por los hombros acercándola a él en un sentido muy sobreprotector.
- Acaso siempre debes estar peleando contra papá Lucy? – Sabia cuanto odiaba su hermano ese apodo, Miguel abrazo a su padre y luego a su hermano, estaban juntos al fin y todos empezarían esta nueva vida, junto a su hermana y su padre.
Los días en esa casa alejados de todos eran tranquilos, las horas pasaban entre risas, Chuck los visitaba cada vez que podía, esta nueva vida le había hecho muy bien a Prim, acercarse a sus hermanos sin tener que pasar por el permiso de su padre solo para poder trabajar con ellos. Empezaba a entender a sus hermanos, sobre todo a Lucifer. Él no tenía la culpa de lo sucedido. Miguel adoraba a su padre, el cambio en sus ojos cuando Chuck llegaba, era casi tan radiante como cuando Gabriel recibía de su padre los dulces de Alejandría..
- Toc toc… ahí alguien en casa – Dean y Sam entraban tanteando terreno a aquella casa donde sus enemigos, amigos, creador y la razón de respirar de Dean, "Vivian" una nueva forma de familia
- Llegaron! – Prim salió a recibir a los chicos, Dean casi se cae al piso cuando salto a sus brazos.
- Hey hermosa –Dean no podía estar más feliz con ese recibimiento, hasta que sintió el carraspeo de su hermano menor, separando el delicado cuerpo del suyo se encontró de frente con cuatro rostros nada felices, muy fea forma de empezar una relación con la familia de tu casi novia.
- Papá, chicos… emmm – Prim se dio cuneta muy tarde de los rostros nada amables de su padre y de Miguel y de Gabriel y de Lucifer…
-Bienvenidos – Semi gruño, semi saludo Chuck, Prim rápidamente salió de los brazos de Dean directo a los de su padre, Dios al ver a su tesoro entre sus brazos realojo un poco la postura, Sam aún más incómodo dedico una sonrisa nerviosa a los cuatro seres celestiales.
-Eso es para mí? –Gabriel al ya tener a su pequeña semi humana en su lado de la puerta
-Esto sí, si es para todos pero si la quieres –Una tarta de frutas, recibida como ofrenda de paz corto el tenso ambiente
El día pasó entre risas y bromas de buen o mal gusto dependiendo de quién viniera. Prim se dedicó a mandarle notitas, mensajes, guiños, besos, suspiritos y todo lo que se le ocurrió para coquetear con el cazador, Dean no sabía si era el solo hecho de amar a esa adorable trigueña o que sus pecas se acentúan con la luz del sol o tal vez tuviera que ver con el peligro añadido a su relación, con cuatro chaperones mirándolo feo cada vez que podían.
- Es muy divertido estar todos juntos! – Prim aplaudió dando brinquitos alrededor de su padre
- Lo es mi pequeña –Chuck se disculpó mentalmente con sus hijos, pero el deber lo llamaba, le dio un beso en el tope de su cabeza a Prim y salió directo al cielo donde era reclamado.
Sin su padre dando vueltas todos se mantuvieron más relajados, Sam entro con Miguel a su habitación, ambos se rieron de buena gana del pésimo acento de Miguel en el Latín y el de Sam en enoquiano, aprenderían mucho el uno del otro.
Gabriel por su parte se disculpó con los chicos por un "asuntillo" en uno de sus rinconcitos en la tierra, donde una "amiga" lo llamaba. Por su lado Lucifer, un ángel caído siempre sabe lo que debe hacer cuando debe hacerlo, le pidió a los tortolitos que fueran discretos, el iría arriba "por un momento", momento muy bien aprovechado por las manos de ambos jóvenes enamorados, Dean sentía mariposas en el estómago, una sensación muy desconocida para él, que solo ha tenido un par de fugaces encuentros con el amor y no fueron tan hermosos como ese.
Para Prim era un mundo nuevo del cual descubrir, el primer cosquilleo, la primera caricia, su primer beso, con todos los nombres exóticos que les puedas poner, para Prim, esa bella forma de ser humana, le permitía amar a Dean, un regalo escondido en el castigo de su padre.
Pasaron las horas y Dean se sentía cada vez más a gusto recorriendo la suave piel trigueña de Prim, cuando llego su peor pesadilla, Miguel bajando junto a Sam, ambos riendo hojeando libros hasta que se fijaron en la escena montada por el par de tortolitos
-Emmm, cof cof –Intento llamar su atención Sam, Pero Miguel se tele transporto antes, quedando junto a Prim, la sujeto por el brazo y la alzo a su altura varios centímetros sobre el piso
-Hey –se quejó la trigueña pataleando contra su hermano mayor
-Hey troglodita alado, baja a Prim, la estas lastimando
-Dean, será mejor que nos vamos – Sam quería salir de esa casa corriendo, la furia de tres hermanos celosos ya era de temer, de tres Arcángeles celosos era aún más.
-No me iré si estos trogloditas tratan de esa forma a Prim – Dean estaba a punto de rostizar a Miguel en aceite sagrado, cuando bajo Lucifer
- Hey, hey, hey… mantengan la calma, ustedes chicos, será mejor que regresen luego, fue una grata tarde, nosotros hablaremos con Prim y ella te llamara al rato si? Dean? – Quien diría que el diablo podía tener sentido de la madurez y el protocolo. Dean aceptó a regañadientes, dándole una mirada cargada a Miguel, Sam agradeció infinitamente a Lucifer, jamás pensó hacer eso, salió con su hermano de un brazo jalándolo hasta el impala, rugiendo y maldiciendo sobre lo malditos que pueden ser al tratar a una niña de esa forma.
- Entonces Prim, nos puedes explicar que fue esa "escenita" en nuestro sillón – A miguel se le revolvió el estómago de solo pensar que era el mismo sillón donde se sentaban todos a ver películas todos los días.
- Soy una semi humana, él es humano, es normal que nosotros queramos hacer! Tu sabes! Cosas! – Entre avergonzada y molesta Prim lucia los colores rojo pastel, rojo cereza y rojo fuerte desde el cuello hasta la frente.
- Cosas? Cosas como tener sexo con él? –Miguel no se andaba con rodeos, quería la historia completa para luego torturar muy lento y muy doloroso a ese mono sin pelo.
- No! Ósea sí! No ahora, algún día! Uffff arggg.. ustedes no entienden nada! – Prim lanzo un reclamo al cielo agarrando las puntas de su camisa para tapar su rostro y caer de costado en el sillón, ya no quería hablar con sus hermanos, era muy sobre protectores, ella tenía aún más milenios de vida que ellos y la trataban como si fuera una cria.
- Escuchame muy bien jovencita tu y yo ahora tendremos una charla sobre tu comportamiento y espero que después de esa charla, no exista ninguna otra! –Miguel desapareció junto a Prim escaleras arriba, la sujeto como a una niña en sus rodillas, Prim pataleaba avergonzada, sabiendo que sus hermanos sabían a los que se refería Miguel con "charla" Pataleo, grito, maldijo en mil idiomas distintos, pero Miguel ni se inmuto. En vez de eso aplico toda su fuerza en una fuerte palmada, luego y sin pensarlo dos veces le bajo los shorts amarillo pato dejando la dorada piel a la vista, Prim lloriqueo imploro, pero no era posible convencer a su hermano de nada más.
Miguel se disculpó con ella, sin que por supuesto Prim lo supiera, bajo su mano varias veces muy duro, dejándole la cola roja y las posaderas adoloridas, cuando Prim al fin susurraba palabras de arrepentimiento, supo que ya era el momento de darle "la charla"
- Espero que estés arrepentida del numerito montado allá abajo – Prim susurro un inentendible vete al carajo, con lo que se ganó tres palmadas aún más fuertes – Veo que no funciona contigo de la forma amable, quieres comportarte como una cria? Te tratare como una! –Miguel hiso aparecer a su lado una paleta de madera de esas con las que juegan tenis de playa, dejo caer la pesada paleta sobre los muslos de Prim, el chillido se escuchó hasta la calle. Lucifer tuvo que amarrar con sus brazos a Gabriel para que no corriera a salvar el culo de su hermanita
- Lo siento! Está bien? Siento amar a Dean, pero lo hago y no paro de pensar en él y sus hermoso labios, por Dios! Lo han vistió? Es una escultura! Literalmente esta hecho a mano y terminado en lengua, ese hombre mueve mi mundo Miguel y si tú no lo entiendes…
- Prim … o pequeña –Miguel la dejo descansar con un suave masaje en su espalda baja – No se trata de si lo amas o no nena, se trata de que debes respetar nuestro hogar, a papá y a nosotros, no puedes estar comportándote como una adolescente y luego pedir que te trate como una adulta, lo que hiciste fue irrespetuoso y no está en discusión que en esta casa, tú debes seguir las reglas y comportarte como una chica decente – Prim se arrepintió casi de inmediato del numerito montado hace unos momentos con Dean, Lucy se lo había advertido, comportarse no les costaba nada
- Lo siento Mickey… perdón –Prim empezó a llorar en serio, Miguel se odio a si mismo por tener que seguir con el castigo, pero sabía que era lo correcto
- Entiendes entonces porque estas recibiendo esta surra Prim? –Un susurro entre llanto e hipos fue lo que recibió en respuesta, por unos minutos más le masajeo la espalda baja, hasta que se calmó y tomo nuevamente la dura paleta de madera, la dejo caer diez veces más, intercalando cada nalga, al final de su muy duro trabajo, dejo caer la paleta y tomo a su niña entre sus brazos, beso su frete limpio sus lágrimas y se la llevó al pecho intentando calmarla.
Pasaron varios minutos antes de que la chica se encontrara en todos sus sentidos, Miguel la llevo hasta su cama, prendió la luz de las estrellas que tanto ella adoraba y le susurro una canción de "Ángeles" hasta que Prim alcanzo el sueño profundo.
Ya cerca de la madrugada, Prim despertó abrazada, muy abrazada. Estaba en una cama diferente, para ser más exactos en la cama de Gabriel, que era la más enorme de toda la casa, a su lado estaba Lucifer y al otro Gabriel, mientras que Miguel los miraba con una sonrisa de medio lado en borde inferior de la cama.
- Hola bonita –Gabriel beso la punta de esa pecosa nariz que lo traía loco de amor y felicidad
- Hola – Adolorida era decir poco, sentía como si un camión le hubiera pasado por arriba
- No preciosa, no intentes moverte mucho, estas agotada, necesitas descansar, mañana será un largo día en la universidad – Prim sonrió a Lucifer, él la arropo un poco más procurando ser suave con su hermana, ella ahora no tenía la fortaleza de un ser celestial, más bien iba por el lado de un humano.
- Nosotros estuvimos hablando sobre lo que paso –Miguel siempre tan correcto, no fue capaz de estar más tiempo en modo tierno – Creemos que puedes ser novia de Dean –De inmediato los ojos de Prim se iluminaron, Gabriel sonrió con ella compartiendo la alegría, Lucifer la volvió a tapar acariciando suavemente su frente – Pero deberás seguir ciertas reglas Prim – Prim asintió eufórica por la noticia –Bien, mañana hablaremos de eso con más tranquilidad cuando vuelvas de la universidad, por ahora vuelve a dormir, mañana será un hermoso día pequeña – Prim le agradeció mentalmente a su hermano mayor, luego se volvió a Lucifer y a Gabriel.
- Los amo mucho a los tres –Los Arcángeles sintieron el pecho inflado, conteniendo las ganas de ahorcar a Miguel por ser tan pesado y tan autoritario, Lucifer se prefirió retirar de la habitación a la suya, también debía descansar, no pelear con su hermano mayor, era aún más trabajoso que pelear con él.
- Creo que yo también iré a mi cuarto, por favor Prim, si necesitas lo que sea
- Yo se lo daré, tu eres el encargado de las surras, por favor remítete a lo que le concierne a tu departamento, yo soy del departamento de caricias, chocolates, cosquillas y consuelos. –Gabriel le saco la lengua a su hermano divertido, Miguel no supo que responder y solo le dio un beso a cada uno de sus hermanos antes de desaparecer rumbo a su cuarto
- No tenías para que ser tan duro con él Gabe – Gabriel le estiro un par de risos rebeldes a su hermanita
- Claro que si debía, mirate, fue completamente desmedido Prim - Los ojos turquesa de su hermanita se humedecieron al ver a su hermano así de preocupado
- No empiecen a discutir de nuevo por favor, menos por mi culpa..
- No princesa, jamás sucederá eso, nosotros aprendimos que no podíamos estar separados, además, tendríamos que separarnos de ti
- Entonces porque te enojas con Miguel, no fue su culpa Gabe – Gabriel miro triste a su hermanita
- Oh Prim, te duele mucho? –La niña de sus ojos asintió con un enorme puchero
- Quieres que te de algo para el dolor?
- Hujum –Gabriel le ayudo a girarse sobre su estómago, hiso aparecer una crema en su mano derecha y procedió a esparcirla por las marcas latentes en la piel de Prim
- Oh por favor! –Fue un chillido de parte de Gabriel
- Que?
- Este, nada... solo que… debo ir por algo, ya vengo – Gabriel apareció en la habitación de Miguel indignado, pisando duro en el piso
- Sucede algo hermano? –La ceja en alto de Gabriel le llamo mucho la atención
- Que si sucede algo? Y todavía preguntas? Miguel! Tu acaso no entiendes que Prim es más humana que Diosa? - Miguel tardo un rato en comprender a lo que se refería su hermanito menor
- Entiendo, no fue mi intención ser tan duro con ella
- Duro? De milagro no la mandaste aun hospital –Miguel entendía el enfado de su hermanito, pero también entendía que estaba sobre dimensionándolo todo
- Fui cuidadoso Gabe, no creo que fuera para tanto
- Que no fue para tanto? Mickey tiene moretones con la forma de tus dedos! –Miguel se preocupó mucho, se sintió culpable e incontrolablemente triste, de inmediato fueron con Gabriel a ver a Prim, muy cuidadosamente la destaparon mientras ella dormía plácidamente y para la sorpresa de Miguel, fue un alivio que Gabriel estuviera exagerando
- Eso no es un moretón –Susurro enojado
- Pues lo será! –Le susurro de vuelta Gabriel
- Es solo un poco de rojo, mañana ya no tendrá nada! –Miguel estaba perdiendo la paciencia cuando llego Lucifer
- Si siguen yendo y viniendo a destapar a nuestra muy humana y enfermable hermanita, van a terminar en mis rodillas los dos! –Lucifer termino la discusión con un golpe en la nuca de cada Arcángel.
- AUSH! – Se quejaron ambos arcángeles por el golpe sorpresa
- No es necesario acudir a la violencia – Le reclamo infantilmente Gabe a su hermano mayor.
- Parece que con ustedes dos es casi imposible encontrar una solución que no incluya la violencia – Lucy envió a sus dos hermanos a descansar y el mismo también al fin dio por terminado el largo día.
