- Sam me puedes dar las llaves que están sobre el mostrador? – Dean reparaba su Impala, nada de cuidado, solo lo usual, un rasguño por aquí un bache por allá
- No puedes ir por ellas tú mismo?- Era la décima vez en esa semana que Sam le respondía curiosamente hostil.
- Está bien Sam, que demonios sucede contigo? –Sam reconoció en la voz de su hermano lo cabreado que lo llevaba y no era para menos, no habían sido sus mejores días.
- Nada! Que acaso no puedes ir tú mismo por tus llaves? Esa es tu parte del trabajo Dean – El menor se irguió en su total estatura tomando de mala gana unos libros y su laptop – El mío es hacer que tengas uno, me largo de aquí – Dean dejo caer el trapo al motor realmente arto y sin pensarlo mucho fue contra Sam
- No, tú no te iras de nuevo, esa estrategia ya la tienes copada, ahora me dirás que demonios es lo que está sucediendo contigo o te lo sacare a la forma antigua
- No es nada que te incumba a ti o a Bobby por favor deja de llamarlo para preocuparlo, porque no te traigo tus malditas herramientas como tu maldito perrito faldero – Demasiados malditos en una sola frase para Dean, aunque Sam le podía sacar varios centímetros de estatura, no podía con la fuerza del mayor y su experiencia en la lucha.
- Es así como lo quieres he Sammy, pues así lo tendrás – Solo le bastaron tres o cuatro movimientos rápidos para tener a su hermanito trabado entre sus piernas, doblado como un pretzel, entre el librero y un escritorio vacío, dos palmadas retumbaron en el Bunquer, Castiel quien llego a buscar a Sam para darle otras pistas importantes para el caso, hiso aparición, Sam lo vio entrar rojo como un gran tomate, gruño a Dean porque lo soltara.
- Ya basta Dean, dejaste claro tu punto eres más fuerte que yo, eres mejor que yo, ahora dejame ir –Grito furioso, Castiel se debatía entre investigar porque Dean lo tenía acorralado o simplemente desaparecer
- Está bien Castiel, solo le estoy dando una repasada a mi hermanito y sus buenos modales – Con su respuesta en un silencioso gesto Castiel desapareció de la escena, apenado por Sam, el mismo había estado en las últimas semanas recibiendo una surra tras otra de parte de su padre, no dejaba de auto culparse y digamos que Dios, es realmente chapado a la antigua para criar a sus hijos.
- Dean, suéltame o te juro
- O te juro que te dejare sin pantalones antes de que puedas decir supercrafilisticoespiralidoso Sammy, es suficiente de tu mal genio, malos modales, contestaciones secas o desagradables, quiero a mi hermano de vuelta hoy y ahora, sé que algo tienes atragantado Samuel Winchester y te lo sacare por las buenas o por las malas campeón – El silencio acompaño a su hermano menor, con lastima en su decisión Dean aplico su pesada mano dos veces más en las posaderas del menor – Si es así como lo quieres Sammy – Estaba a punto de dejarlo como dios lo trajo al mundo cuando Sam reacciono llorando amargamente
- No Dean! por favor para! – Dean se detuvo un segundo sabiendo que Sam no soltaría el llanto tan rápido, si lloraba era por algo realmente diferente
- Está bien Sammy, pero quiero la verdad o volveremos a esta posición, entendido? - Recibió un bufido por respuesta, dejo a Sam incorporarse por su propio pie y lo ayudo a sentar delante suyo con una cerveza en la mano para que lograra calmarse.
- Yo… he estado viendo a alguien – Las cejas de Dean llegaron al cielo, con que era un chica la culpable del mal humor de Sammy
- Te escucho Romeo – Sam tomo otro largo sorbo sintiendo que le estaba contando una obra literaria a un ratón
- Jamás lo entenderás Dean, no tiene caso
- Porque Sammy? Porque no sé lo que estás hablando? Porque mi vida es perfecta? De que hablas idiota, soy tu hermano, nadie más que yo puede saber cómo ayudarte. – Tuche
- Tal vez, esto… en particular… sea difícil de entender hasta para mi Dean.
- Vamos Sammy, suéltalo de una vez, me enamore de una inmortal y su padre me puede destruir con un dedo, que puede ser peor? – Dean se reía de su extraña suerte secando la botella de un largo sorbo, levanto la vista para encontrarse con la mirada de Sam y lo asusto.
- De quien te enamoraste Sam? Sam?! Dime que no es Prim! – El cazador sabia del don del encantamiento momentáneo otorgado por Chuck a su hija y si ese hijo de perra se había encantado de su mujer, lo colgaría de lo más alto en el jodido monte Russel
- No! ósea, admito que en un principio creí que era amor, pero fue en la azotea y solo era ese don que tiene, no es como lo que sienten ustedes, Prim es tu mujer y yo no sería capaz, además de que ese alguien pues es, el… no ella, Dean… - El cazador sintió como si su cerveza le hubiera hecho más efecto de lo necesario, a casi al punto de hacer admitir que su hermano era gay
- Él… Él, ese "alguien" especial es Él… - Sam asintió ante el color que le estaba poniendo Dean al asunto más parecido a un negro profundo, que al rosa pastel en el que ese "él" ponía a Sam.
- Veras, es complicado
- Ya lo creo, eres gay?
- No! No soy gay, me gustan las mujeres y la verdad este El, no es tan el
- Es un travesti? Te gusta un invertido
- No son necesarios los insultos, si no entenderás mejor no me obligues a contártelo y ya deja todo esto en el olvido, yo jamás te dije nada
- Wo wo wo wo, alto allí GaGa, tu no vendrás aquí a contarme que tu alguien especial es hombre y luego me dejaras pensando en que cada bastardo que conozco en la vida pudo haber sido el que se quiere follar a mi hermanito.
- Es… es
- Es quien carajos!
- Primero debo preguntarle si puedo contarlo Dean, pero ya entiendes porque estoy algo irritable, sabes? Esto no es sencillo, yo no estoy acostumbrado, para mí no es nada fácil esto. La verdad he estado pensando en alejarme o desparecer… ya no se ni lo que digo
- Eso ya lo veo – Dean largo un sonoro suspiro al aire y se decidió a ser el hermano mayor que Sam merecía – Sabes qué? Está bien, toma tu tiempo, que no sea mucho, pero cuenta con que lo que decidas yo te apoyare… hombre, mujer, rayos a mí me enamoro una primogénita y es única en su especie, tú tienes derecho a buscar tu propio amor Sammy, no importa quien sea, mientras te haga feliz, lo demás dejalo hasta allí.
- Gracias Dean
- Para eso estamos los hermanos mayores
- Y para dar surras – Castiel interrumpió a los cazadores, Dean soltó una gran risotada y Sam se acurruco sobre sí mismo en su silla – Que? Dije algo malo? – Con el poco tacto del Ángel más asperger de la historia, los muchachos siguieron con su día, Sam más tranquilo y Dean más preocupado, quien sería el amante de Sam, acaso lo conocía, sería un chico de la universidad? Debía averiguarlo pronto.
Escuchanos Señor, te rogamos.
- No voy a asistir, dejen de insistir! – Los tres Arcángeles se habían estado adecuando a los cambios de ánimo según el ciclo hormonal de Prim, pero la verdad, su paciencia estaba llegando al borde de la locura.
- Preciosa, no seas ridícula, te verás hermosa en este vestido, solo son dos horas en el, recibes el premio, nos sentimos orgullosos, te ganas un visto bueno en tu currículo y ya está, solo debes usarlo – Gabe era el que más paciencia le tenía a su hermana, la adoraba con cada fibra de su ser, la pequeña siempre fue especial para él, entre ambos curaron aldeas completas, ayudaron a tantos hombres, en el cielo también trabajaron juntos por cambios, alianzas, nuevos términos. Su hermana siempre demostró su cariño hacia él y Gabriel lo apreciaba más que nadie.
- No se trata sobre el vestido, no quiere ir porque no van los Winchester – Miguel ya estaba por perder los estribos, mantenía la calma solo porque Lucifer mantenía aun protegida a su hermanita de la surra que le tiene pendiente por llegar tarde la semana pasada no una, ni dos, ni tres, cinco veces.
- Si el problema son los Hermanos, porque no los hacemos aparecer en la ceremonia y ya, Dean estará feliz – Les dio como idea el ya arto de dramas Lucifer, él era el rey del infierno, no el rey de los vestidos y galas.
- No es mala idea – Todos rotaron a mirar a Miguel, el Arcángel odiaba con las entrañas a Dean por tocar a su hermanita menor, pero al parecer, tenía un día de compasión con la dulce Prim.
- Ellos están en cacería, no creo que puedan venir a perder su tiempo conmigo – Prim les alego lo mismo a Gabriel y Castiel el día anterior, lo que fuera que estuvieran cazando los chicos, ellos podrían interceder, solo por esta vez, para tener a su niña feliz, si eran hermanos estrictos, pero esa niña les había traído un regalo a la vida y no lo dejarían ir.
- Nosotros nos encargaremos de eso, tu solo ponte el vestido… - Miguel y lucifer fueron en búsqueda de los Winchester, mientras Gabriel se quedó a ayudar a su hermanita favorita con su nuevo conjunto.
- Lista? – Prim asintió enfurruñada – Vamos preciosa, será divertido, puedo traer a unos viejos amigos y te harán lucir como nunca antes has lucido – Prim visiblemente ofendía con su comentario se giró sobre sus talones y dejo hablando solo a Gabriel.
- No necesito de tu ayuda, gracias –Gabriel se sintió triste, más que nada pasado a llevar por la nada cordial forma de actuar de su hermana
- No es necesario ese tono – Prim brillo bajo la luz del sol, los ojos turquesa más que nunca brillaron a punto de encenderse
- Lo que sea o no necesario contigo o quien yo desee hablar, es mi problema, ahora deja de tomarme como proyecto de felicidad y consigue la tuya atiborrándote con dulces y caramelos, que es lo que haces para no sentir el vacío que te dejo Chuck – Prim se arrepintió de sus palaras apenas las dijo, pero fue tarde, tenía a Gabriel a punto de soltar lágrimas de indignación, dolor y rabia. – Perdón Gabe, yo no sé…
- No! No te atrevas a pedir disculpas, que lo dijiste muy claro para sentirlo muy dentro tuyo Prim, si te amo y solo he pasado los últimos días intentado entender que es lo que te sucede, creyendo en que solo es tu forma humana y sentimental hablando, pero ya veo que no es así, es solo que te hemos consentido demasiado y lamento mucho esto Prim, porque se acabó la forma amable de explicarte las cosas.
Gabriel se mordió la lengua para no soltar una disculpa inmediatamente después de su sermón, tomo a Prim y la llevo a su habitación, allí la dejo en sus rodillas, Prim empezó a forcejar para no ser castigada por Gabriel, por quien fuera menos por él, Gabe era su hermano favorito, él era quien al consolaba y la consentía, les convencía a Lucifer y Miguel para dejarle hacer cosas que sin el truquero no podría, salía con ella y la llevaba a lugares escondidos por el mundo, pero Gabe había tenido suficiente de su hermanita rebelde, para el esas palabras fueron el colmo sobre los colmos, sus actitudes hostiles, las ganas de mandarlos a todos a volar, ya era suficiente, el siempre fue condescendiente con Prim, no se merecía su mal humor y mucho menos sus malos tratos.
- Lamento mucho que estemos en esta posición Prim, pero tú no me has dejado otra opción
- Por favor perdona Gabe
- Silencio Jovencita, que ahora lo único que voy a escuchar de ti son el número de palmadas que te has ganado a pulso estas últimas semanas
- Gabe…
- No! Ya paso el momento donde pudiste conversar conmigo, he sido muy claro contigo Prim, sino cuentas, no cuenta y volveré desde el comienzo, seré muy duro contigo Prim y espero que entiendas que esta es la primera y quiero con todas mis fuerzas que sea la última vez que te pongo en mis rodillas – Gabe se enjuago una lagrima traicionera de su mejilla, procurando sonar autoritario, aun así Prim sintió el carraspeo en la voz temblando de Gabriel – Empecemos. – La cola desprotegida de su hermana recibió la primera palmada, Prim grito alto y fuerte un Uno!
De todas las veces en las que ha estado en esta posición, nunca le había dolido tanto, entendía como se lo merecía y que solo Gabriel podía hartarse de ella, por ser tan comprensivo todo el tiempo, el único ser sobre todo el universo que no se merecía su ira, era Gabriel, pero aprecia ser que con el era con quien más explotaba. Fue hiriente y ese picor que le llegaba con cada nalgada, le llegaba el dolor que sentía su hermano al tener que ponerla el regla el mismo, no era su departamento, el tenía la consignación de consuelos, caricias y dulces, como le reclamaba a Miguel cada vez que venía a quitarle el trabajo.
Quince nalgadas contadas fuerte y alto, Gabe lloraba en silencio mientras que Prim recibía concienzudamente en cada nalga dos fuertes palmadas reencendiendo el dolor de las anteriores.
No sentía el aire solo como le quemaban los pulmones al inhalar el vital oxígeno para luego soltar el grito de dolor, cuando Gabriel dijo que sería severo, debió entender que era una advertencia, para el tener que dejarle claro de una sola vez a su pequeña hermanita su punto, era esencial ser muy estricto, con cada parte del castigo, fueron en total 50 dolorosas nalgadas, Prim sollozaba lacia como un hilo en las piernas de Gabriel, el Arcángel la consoló por unos minutos hasta que logro mirarlo a los ojos, aun opacos, enfadados, sentidos, la envió a un rincón, donde Prim pensó muy bien los hechos y porque se estaba comportando así.
- Ven aquí Prim – Su hermanita arranco un suspiro del pecho de Gabriel cuando giro para verlo, las lágrimas corrían aun libres gordas, incontenibles, entendía que Prim se arrepintió apenas dijo lo que dijo y que en realidad, solo lo dijo por dañarlo, para que abandonara la esperanza de ir a ese famoso evento de premiación.
- Antes, de que me digas todo lo mal que estuve, quiero decir que lo sé y que lo lamento, pero más lamento no haber confiado en ti – Gabriel relajo su postura, abrió sus brazos, esperando a que Prim regresara a ellos.
- Preciosa, en que estabas pensando – Prim se dejó querer por su hermano favorito en toda la creación, debía admitir que nunca le dolería de nuevo algo más que hacerle daño a Gabriel.
- No pensaba, supongo que deje de hacerlo cuando pensé lo último que una persona debe pensar
- Me puedes contar?
- Pensé en Dean y en su mortalidad – Prim lloro amargamente la última palabra
- No quiero mis poderes de vuelta, no quiero suceder a Papá, no quiero nada de eso, más que envejecer junto a Dean, tener hijos, ver el patio, los niños jugando… me entiendes Gabe?
- Mejor de lo que tu imaginas Prim
- Como es eso posible? – Gabriel respiro profundamente y luego dejo entrar a su hermanita donde nadie más había ido antes. .
- Paso hace tantos milenios Prim, Ella estaba en el desierto sola y casi sin conciencia, tenía no sé, tal vez 14 años, la habían abandonado creyendo que tenía peste, solo era una gripe muy fuerte, la sane… la cuide durante un par de días – Gabriel se perdió entre sus recuerdos, nadando hasta la visión más bella a sus angelicales ojos – Cuando despertó, me dijo su nombre y desde entonces lo llevo tatuado a fuego en el centro del pecho.
- Como se llamaba?
- Jade, hermosa y bello Jade, piel de aceituna, ojos brillantes, esa niña fue mi mundo durante diez años, hasta que…
- Hasta qué?
- Papa llego, el me pidió que eligiera entre seguir siendo un Arcángel o quedarme con ella.
- Que sucedió?
- La elegí…- Gabriel tuvo que detenerse un momento para recobrar el aliento, después de tantos milenios aun dolía como si fuera hoy.
- Pero?
- Ella escucho a mi padre y luego vio que yo dejaría mi gracia por ella – Gabriel sujeto a su hermanita, mientras esta le enjuagaba una gruesa lágrima de dolor - No me dejo, se enterró un puñal envenenado antes de poder salvarla, cayo muerta a mis pies… Jamás pude encontrar su Alma, papa dijo que le pidió a la muerte perderla en el vacío, entendía que la reviviría y que abandonaría mi gracia de todas formas.
- Oh Gabe! –Prim termino de saberse una estúpida por haber ocultado esa parte de su dolor a Gabriel
- Papá no me dará a elegir – Gabriel le sonrió a su pequeña semi humanita
- No Prim, ya te lo dio, nosotros estamos aquí junto a ti y no dejaremos que un dolor así de fuerte llegue hasta tu dulce línea de vida, mi mortal humanita – Prim agradeció infinitamente el tener a Gabriel como su hermano, se enjuago las lágrimas, rezo una disculpa a su hermano
- Tus amigos no son necesarios, pero si me gustaría mucho que tú me ayudaras – Gabriel asintió a su niña, le apareció su chocolate favorito, una barra para cada uno, repusieron energías y planearon la forma de estar con Dean por lo que duraran sus días.
En el anfiteatro los profesores de Prim orgullosos de enseñar a tan talentosa estudiante, acorralaban a su familia, los Arcángeles con el pecho inflado de orgullo, mantenían a todos alejados de Chuck, su padre agradecía no tener que hablar con esos pomposos médicos, él era quien les había dado los dones de la ciencia, pero gran mayoría de ellos no eran más que simples agnósticos, aunque los milagros sucedieran enfrente de sus mediocres narices.
Bobby junto a los Winchester llegaron a los pocos minutos, el cazador mayor no se aguantó el levantar a la muchacha en un abrazo lleno de orgullo, Prim mantuvo sus ganas de saltar a los brazos de su cazador favorito, Dean le entrego un ramo de lilas sus flores favoritas, Sam le saludo algo nostálgico, tal vez el habría sido un muy buen abogado, pero ser el recipiente de Lucifer era más importante.
- Ya que estamos todos podemos darle inicio a esta cosa – Lucifer amaba a su hermana, pero detestaba tanto humano a su alrededor, pecadores, pff
- No funciona de esa forma Lucy –Gabe con todo lo que disfrutaba de molestar a su hermano se ganó una mirada envenenada del rey del infierno.
- Pero podríamos hacer algo más entretenido que estar todo es rato recibiendo a tanto profesor con ganas de una Prim en sus universidades? – miguel en cambio irradiaba luz, Chuck tomo a su hijo por los hombros orgulloso del, amaba a sus niños juntos felices,
- Tengo un par de ideas, pero estoy seguro de que no serían ortodoxas para el momento – Castiel llego como siempre tarde, su padre le recibió con un fuerte abrazo, Dean y Sam le saludaron de lejos, mientras que Lucifer lo llevo con él al bar a tomar un par de tragos lejos de toda la cuchichearía.
- Tal vez sería bueno ir por un par de regalos para cuando premien a Prim – Miguel aprovecho que Dean mantenía hipnotizada a su hermanita, para tomar el brazo de Sam y jalarlo lejos de alli
- Que haces? Aquí nos pueden ver – Miguel le lanzo una mirada lasciva al enorme cuerpo que le traía loco
- Silencio hermoso, no entiendes las ganas que tenia de ir por ti a esa cacería, solo pensar que podían marcar este precioso tesoro – Miguel recorrió la clavícula de Sam con su maestra lengua, provocando en el menor un escalofrió por la columna hasta el centro de su deseo, justo donde se desconecta su cordura
- Soy el mejor cazador en la historia de la humanidad, crees que me podrían dañar – Sam jalo por las caderas a Miguel, rozando su furiosa erección contra la del Arcángel, Miguel soltó un rugido contra la garganta de Sam, el más alto haciendo gala de su fuerza le llevo a ahorcadas sobre un escritorio en un aula vaciá, Solo eran ellos y los ecos de sus gemidos.
- Fui presa de tu corazón Samuel – Sam despojo a Miguel de la corbata negra, abriendo apenas los primeros botones de su camisa azul, para morder el hombro semi desnudo de su presa.
- Un Arcángel como mi mejor trofeo – Miguel arqueo por completo su espalda esperando a que Sam terminara de marcar sus dientes uno a uno en su desprotegida piel.
- Oh Samuel – Amaba como sonaba su nombre completo pronunciado por la correcta voz de su hombre.
- Grita todo lo que desees, pide por mas, es lo único que será escuchado – Miguel sintió como la mano de Sam viajaba hasta la cremallera de sus pantalones, para luego liberar su prominente erección.
- Escuchanos Señor, te rogamos –Sam largo a reír mientras besaba a su adorado Arcángel
- Te amo tanto
- El sentimiento es mutuo Samuel – Ronroneos iban, jadeos y mordidas venían, el juego de cuerpos musculosos chocaban uno contra el otro, danzando en una magia celestial.
La hora de la premiación se acercaba y Chuck junto a Bobby como dos buenos patriarcas, comenzaban a buscar a la prole, para juntarlos a todos en la mesa.
- Gabriel, donde están tus hermanos?- Gabe le señalo a Lucifer y Castiel coqueteando con un par de internas.- Ya veo, pero y Miguel?
- Fue junto a Sam por los regalos al auto hace ya un rato, tal vez se entretuvieron en la biblioteca, ya sabes cómo son ese par por los libros – Su padre se rio por la mueca de disentimiento de su hijo.
- Está bien, iré por ellos
- Por quienes? – Dean ya venía de la mano de Bobby, que había adoptado en los últimos meses su papel de padre en un 100 por ciento.
- Miguel y Sam, se suponía que irían por los regalos y aun no aparecen – Dean miro la mano de Bobby aun sujeta a la del y sin pensarlo mucho se ofreció como voluntario
- Sabes que Chuck, disfruta de esto, estoy seguro de que no tienes muchas experiencias en premiaciones, absorbe cada detalle, yo iré por ese par, deben estar en la biblioteca. – Gabriel choco los cinco con el cazador, acompañándolo por la buena vibra.
Los chicos entretenidos burlándose de todo lo pomposo y las voces de los maestros de Prim, llegaron hasta una sala vaciá, donde la puerta semi abierta dejaba escapar los gemidos de placer de un par de adolescentes en plena fiesta de hormonas
- Veo que ellos ya empezaron su propia premiación – Gabe le susurro a Dean ambos divertidos decidieron darle "espacio" a los tortolos cuando …
- Por favor Samuel, por favor… arggg – Dean pudo sentir el frio recorrerle la columna, palideció de inmediato, esa era la maldita voz del correctito de Miguel y ese, era el nombre de su hermano.
- Pídelo mejor y tal vez lo tengas, travieso – La voz de su hermano termino de confirmar su teoría, Gabe estallo en lo que parecía una risita nerviosa, Dean le golpeo el estómago, él también lo sabía o lo sabía ahora! Su hermano y ese acartonado de Miguel!?
- Escuchaste eso? – Dean y Gabriel arrancaron en un chasquido de dedos del Arcángel trasportándolo al estacionamiento donde el frio de la noche les despejo el pensamiento con una brisa helada
- Demonio! – Dean pateo el suelo, se tomó la cabeza sin saber que pensar
- O.k… Dean, relajate, no es para tanto – Dean le devolvió una mirada envenenada a Gabriel
- Que no es para tanto! No es para tanto! Mi hermanito está siendo abusado por ese hijo de perra!
- Primero, solo Jesús tiene madre, nosotros somos Arcángeles de probeta, segundo si escuche bien, es tu hermanito el que se intenta… tu… tú ya sabes a mi hermano! No le hagas pagar culpas a Mickey que no tiene
- Fue Miguel el que pervirtió a Sammy, el siempre a sido un muy hombre para sus cosas
- Que es un muy hombre?
- Tú me entiendes, él es hetero
- Obviamente no lo es
- Gabriel!
- Que!? La homosexualidad existe en el 80 por ciento de las especies, la homofobia solo en una Dean, no me digas que eres de esos tipos
- Que no soy Homofóbico!
- Entonces
- Es mi hermanito! – Dean se dejó caer al suelo mojado por la fría noche – Mi deber es protegerlo Gabe – Dean seco un par de lágrimas con la chaqueta – Es mi responsabilidad
- No lo es Dean – Gabriel abandono por un momento su necesidad por molestar al cazador, para hacerle de apoyo al estado de Shock en el que quedo el pobre – Tu única responsabilidad hoy es contigo y tal vez, solo tal vez Prim.. Sam fue tu hermanito menor y tú lo cuidaste de formas en las que nadie más entenderá Dean, pero eso no quiere decir que tú te hagas responsable por cada una de sus decisiones… además, se escuchaban muy felices – La risa y el completo abandono a su buena obra, lograron enfadar al Cazador, pero Dean sabía que en cierto modo él tenía la razón
- Idiota – Gabriel le hecho una mano para ponerse en pie, literal y figurativamente
- Llevemos los regalos a la ceremonia, están en nuestro auto.
Cinco cajas, siete ramos y un paquetito especial de Dean para Prim después, llegaron a la mesa donde todos, incluidos Sam y Miguel, los esperaban
- Gracias por ir por ellos, nos distrajimos en un aula magna – Le dio como escusa Miguel, Dean le rompería la cara más tarde, por ahora una de sus muecas parecidas a una sonrisa, fue todo lo que recibió.
