Ya habían pasado un par de días desde que la ceremonia donde el impase en el aula magna habían tenido acontecimiento, en el bunquer Dean y Sam actuaban como si nada, Bobby aún se quedaba con ellos, con la excusa de estar viejo y muy cansado para viajar tan pronto de vuelta, pero muy en sus adentros, el viejo zorro sabía que algo se traía ese par y lo averiguaría más pronto que tarde.
- Dean? Este caso no tiene forma de estar relacionado con nada sobre natural, simplemente fue un psicópata y ya
- Humm, recuérdame algún día preguntarle a Chuck porque hiso a esos malditos.
- No fue papá quien los invento – Castiel le entregaba a los chicos algunos papiros con los que habían estado trabajando para un caso más grande y trabajoso hace ya unos meses.
- Entonces? Alguien más puede crear humanos? – Castiel intento en su interior entregarle a sus humanos amigos la explicación para niños de cinco años, sin mucho éxito, les lanzo lo que pudo.
- No, pero si corromper el alma reencarnada, en este caso fue lucifer quien creo a los psicópatas y sus almas vuelven al infierno a ser combustible, son algo así como… nitroglicerina, y un alma buena es como, gasolina… se entiende?
- Si, una razón más para odiar a ese bastardo – Dean enfadado volvió a tomar los papeles en el escritorio buscando un nuevo caso, cuando el celular de Sam sonó con ese extraño nuevo ringtone
- Les molesta si tomo un par de días? Tengo un par de cosas que ver y me gustaría hacerlo ahora que no tenemos tanto trabajo – Dean arrugo una punta del papel en su mano, intentado no saltarle a la yugular a su hermano, solo por estar protegiendo a ese bastardo de Miguel, aun no le cuenta nada!
- Por supuesto, aprovechare para ir por Prim, sabes? Ella me ha estado pidiendo un tiempo a solas y hace mucho que no lo había podido hacer, tienes razón… un tiempo fuera por no se? Hasta la siguiente semana? Estamos a jueves, el Lunes volvemos con energías renovadas – Sam encontró un poco extraña la afirmación de su hermano, más aun cuando le había estado apurando con la noticia de su "él" hasta ahora, pensaba que lo interrogaría para dejarlo ir.
- Por supuesto, es una… buena idea... hem Bobby? Tú, quedas a cargo con Castiel? – El Ángel aludido, comprendió de inmediato lo sucedido, pero al igual que Bobby prefería dejarlos, con la delantera y por supuesto con cautela de no dejarlos solos.
- Con mi amigo aquí, nos divertiremos yendo a pescar, no es así Cas?
- Claro, pero no se pescar
- Tranquilo chico, aprenderás del mejor
- Pedro siempre dice eso cuando entramos al cielo
En casa de Prim los Arcángeles jugaban alegres a las adivinanzas, Chuck se había retirado el día anterior estría un tiempo lejos, les dejo dicho a sus hijos que se cuidaran, pero nada más
- Mickey no es justo que uses tus poderes para disfrazarte del personaje! – Prim le alegaba por décima vez a su hermano, mientras el mayor llevaba un traje de napoleón bastante especifico, la semi diosa podía jurar que eso pertenecía a Bona Parte
- Es porque no tiene nuestra actitudes artísticas preciosa
- Gabe, solo tú puedes incluirte en una frase así
- Vamos Lucy, que tú sabes todos mis títulos y no es por lector
- Que no me digas Lucy
- Porque me gruñes a mí y no a Prim cuando lo hace?
- Porque ella es mi consentida y tú no
- Interrumpimos algo? – Los cazadores llegaron al patio trasero donde la nueva familia disfrutaba de un día soleado en vacaciones de verano
- Solo la peor interpretación de Napoleón de la Historia – Gabriel se tapó la boca de inmediato mientras miguel hacia su baile de la victoria
- Lo dijiste! Sabía que lo sabían!
- Buen traje, te vienen las mayas – Dean se golpeó mentalmente por esa frase, Sam y Miguel se dieron una mirada significativa, mientras el Cazador corrió a tomar a su mujer entre sus brazos. – Tendrás que buscar un muy buen premio
- Porque?
- Te llevare tres días y cuatro noches a las vegas, me dijiste que deseabas visitar el Gran cañón y que jamás has apostado.
- Mi preciosa hermanita no ha apostado porque va contra los mandamientos, genio – Gabriel muy contrario a su usual actitud relajada, salió como mama leona a marcar territorio frente a Prim
- Mira quien habla de mandamientos – lucifer debía cobrarse por todos los días comportándose con Gabe.
- Solo porque tu inventaste el juego, es otra gran razón para abandonar esa idea
- Pero yo si quería ir – Prim tenia lo de inocente lo que Lucifer de santo, la chica entendía a la perfección como manipular a sus hermanos mayores, ella solo ponía esa voz ronca, bajita, como si se le fuera el aire, con el puchero a punto de salir, amenazando con lágrimas, la mirada abajo entre las pestañas… comunicación kinética a su orden
- Pequeña humanita en medio de los barrios más peligroso con un cazador por el que darán su peso en oro, solo por su cabeza, o si! Muy responsable, no, no, no, no, no jovencita, podrás poner todos los morritos que desees, de esta casa no saldrás! – Gabriel dijo su última palabra pero no contaba con la de Miguel
- Podemos ir todos, nos harán bien nuevos aires, además que tu departamento es el de caricias, dulces y consuelos. El mío –Se burló miguel imitando a la perfección la voz y gestos de Gabriel – Es ser el que da o quita permisos, da deberes y calienta colitas traviesas a pequeñas humanitas – Dean fusilo con la mirada a miguel, cínico, él sabía que le hacía pasar por todos esos permisos cuando se cogía a su hermanito a escondidas en las esquinas! Y tenía el descaro de nalguear a Prim, a su Prim por un simple atracón en el sillón… respeto? Mis polainas, gruño bajito Dean
- Tuche, punto para Miguel, además, me harían bien un par de días en mis tierras –Lucifer sonrió a sus hermanos, ambos le dieron una mirada de advertencia – me portare bien, lo juro… soy un hijo Reformado… - Lucifer le guiño el ojo a Miguel, Dean de inmediato capto la indirecta, el amo del infierno también lo sabía.
- Así que? – Les pregunto Prim algo asqueada con el sobre control de todos en su vida.
- Dinos Gabriel, tienes algún rinconcito en las vegas? –Gabriel gruño a Miguel, mirando a Prim, le sujeto la delicada mano a su hermanita
- Tú quieres ir? – La chica algo más tranquila, por la comprensión de su hermano le dio un asentimiento en respuesta – Muy bien, tengo algunos pisos, en uno estoy seguro de que cupiéremos todos y podremos estar tranquilos.
- Si! – Prim beso a Dean, no sin antes girarse a sus hermanos – Este era nuestro fin de semana, entiendo porque desean acompañarnos, pero no se meterán en nuestro… repito – Prim utilizo toda su voz de mando - No se meterán en nuestro fin de semana de ensueño, podrán estar cerca y ver que nada nos pase, eso es todo el contacto que tendremos, no se ofendan chicos, pero una chica necesita estar en un tiempo libre de vez en cuando
- Perfecto – Se enojó Gabriel, mientras que miraba a Sam – Tu Sam, nos acompañaras?
- Por su 'puesto que ira con nosotros, sería una muestra de mala educación estar hablando de planes frente a él y no incluirlo.
- Yo se los agradezco, pero… - Miguel le iba a reprochar, cuando Dean
- La razón por la que tenemos estos días libres es que Sam tiene un pendiente y al parecer era impostergable – El tiro por la culata de Miguel era enorme, de la nada el gesto en el rostro de Miguel fue de seriedad pura, ya no tenía la sonrisa traviesa y los ojos inyectados en luz, más bien parecía apunto de cortarle el cuello a Dean y este le devolvería el favor con gusto.
- Sí, yo… te lo venía a comentar – se disculpó Sam con su Arcángel, el chico vio como Miguel se sacaba el pañuelo que llevaba de corbata arrastrándose con el ridículo traje hasta dentro de la casa
- Veo que la tarde de adivinanzas a concluido, me retiro a mis aposentos –Lucifer dejo a todos con cara de y tú qué?
- Yo ire a ver porque Mickey esta tan molesto, no te vayas – Prim beso a su cazador favorito, dejando una sonrisa boba bailándole en los labios, le duro hasta que vio a Sam triste
- Sabes Sam? El que debería ir a consolar a miguel eres tú, no Prim –Sam tuvo que tragar para devolver sus bolas a su lugar, el corazón le llego al cuello, y la sangre a los tobillos, sería posible que Dean lo supiera?
- Ya lo sabe Samuel – Gabriel imitando a la perfección la voz del santurrón de su hermano se retiró a la cocina llevando con él la última cerveza.
- Tu
- Si! Sam, demonios, tu estaban en esa aula magna con Miguel, haciéndose… arggg – Dean le soltó a su hermanito menor de sopetón, Sam se tuvo que sentar para no perder el poco aliento que le quedaba
- No queríamos que te enteraras de esta forma
- Y como lo querías Sam? Tu no solo me has ocultado una cosa tras otra, sino que para ocultármelas me has mentido, soy tu hermano!
- Mira como estas reaccionando
- Tú crees que estoy enfadado porque eres gay?
- No soy Gay
- Perdoname Sam, pero Miguel tiene bolas, eso te hace Gay
- No… Dean, es más complicado que eso
- No me digas, es porque los aladitos no tienen sexo definido? Miguel, es hombre!
- Eso es en todo lo que piensas?
- No! Claro que no! También pienso en como controlo a Prim para que ella no se cuelgue de mi cuello cada vez que me ve, porque el correcto Miguel quería respeto en su casa, cuando se agarra a mi Hermanito en lugares públicos y deshonra nuestro apellido a diestra y siniestra sin venir a pedir tu mano en la nadita ceremonia que me obligo a mí!
- Yo, Dean.. no tuve nada que ver con eso
- Por supuesto que no, fue el santurrón ese, creyéndose mejor que nosotros Sam, explicame porque si no tengo nada contra su unión ese maldito no vino a hacer con las pocas bolas que tiene lo mismo que me pidió hacer? Explicame porque aun… -Dean bajo el tono mirando a Sam- Aun no puedo concretar nada con Prim, solo porque él quiere que nos cacemos primero, pero a ti te tiene de gigolo!
- No es como tú piensas
- A no?
- No!
- Sam, me estas matando aquí
- Yo… no quiero que todos me vean con cara de asco
- Que?
- Tu sabes, lo tuyo con Prim es hermoso, ustedes tendrán hijos, una familia, se casaran Dean, Dios es tu suegro
- Y EL TUYO!, genio
- Crees que no lo sé?
- Sammy
- Dean, corrompí a su hijo, soy peor que Lucifer
- No digas eso, Sam…
- Merezco el infierno por tomar a Miguel como mío
- Claro que no, lo mereces por mentirle a tu hermano
- Dean!
- Ya está… que un día alguien me dijo… Chuck ya lo sabe, si no quisiese que sucediera simplemente lo impediría. – Sam agradeció esa respuesta de su hermano
- Entonces?
- Entonces… Vivan las vegas – Dean imito a Elvis en sus presentaciones, sacándole a Sam una sonrisa
- Llama ese bastardo novio tuyo y dile que lo obligare a cada ridículo que me obligo a mi
- Es un trato justo
Los hermanos junto a Los Arcángeles tomaron rumbo a las Vegas al estilo antiguo, en auto. Intentaron convencer a Bobby, pero el viejo no quiso ir con ellos, alegando que con Castiel ya tenían el fin de semana ocupado,
Dean conducía el Impala con su flamante novia cantándole Hey Jude con la más dulces de las voces, amándola con cada fibra de su ser, llevaba su carga preciosa hasta el desierto de Nevada.
En su convertible rojo, Lucifer y Gabriel los seguían, echándoles carrerilla de vez en cuando, mientras Miguel y Sam decidieron que si irían a la ciudad del pecado, seria en grande, tirando la casa por la ventana, en limusina con chofer particular hasta el mismo infierno encarnado.
- Debo admitir Lucy, que las Vegas, es uno de mis favoritos en tu repertorio de grande sodomas y gomorras
- Me ayudo un viejo amigo
- Quien
- No lo conoces
- Oh Vamos Lucy, dime
- Caín – A Gabriel se le fueron las cejas al cielo, sonrió de buena gana su hermanito
- Pilluelo, quien lo diría, te lo traías guardado Lucy – El combatible rojo rugió entre la arena calcinante del desierto de Nevada, Al otro lado de la pista el ronco ronroneo de Babye, tapaba las risas de Prim, mientras provocaba la cordura del dueño esos ojos verde peligro
- Prim me harás chocar
- Jamás lo permitiría
- Recuerdas que ya no tienes tus dones, si muero alguna muerte me dejara caer en el vacío y no nos veremos jamás – La risa de Prim se congelo, cambiando por completo
- Pone atención al camino - Los coqueteos las risas y las distracciones acabaron, Dean no quiso presionar a Prim con una respuesta a su cambio de humor, lo dejo pasar y siguió cantando su repertorio favorito de Elvis, por otro lado en la limusina una par de metros atrás de ellos
- Podrías hacer sonrojar al mismo diablo – Sam se rio de buena gana ante ese comentario
- Te refieres al muy sonrojable Lucifer?
- Hummm, mi hermano "era" el demonio, ahora otro tomo su lugar, digamos que al nuevo rey del infierno podrías hacerlo sonrojar
- Estoy seguro de que Crowley se nos uniría
- Le agradan los Arcángeles?
- Los Cazadores… - Sam gruño bajo el mordisco en su pectoral izquierdo nada suave que le dio Miguel – Celoso?
- Absolutamente, Samuel… tu eres solo mío
- Tuyo
- Pero no quiere decir que te haga hacer cosas que no deseas solo para ponerme
- Eres más un diablillo, que un angelical ser celestial Mickey
- No tienes idea Samuel – Jamás pensó en lo excitante de escuchar su propio nombre pronunciado a la perfección por la voz más deliciosa del universo.
El viaje fue largo, pero bien aprovechado, la noche los recibió en La ciudad de la luces y el pecado, los seis nuevos integrantes de la fauna nocturna, destaparon una champaña en medio de la gran pileta tan típica de las postales en esa ciudad
- Lo que pasa en Las Vegas – Pregunto Lucifer con maldad en su tétrica voz
- Queda en Las Vegas – Respondieron todos en un grito ansioso
- Muero por ver que tanto dejaremos en esta ciudad – Dean mordió el lóbulo de Prim, la muchacha rendida al embriagador aroma de su cazador sonrió coqueta, ganándose un beso furtivo.
- Por dónde empezaremos? – Miguel que ya no era tan correcto, más bien empezó a mostrar su real forma de ser, junto a Sam sentía que podía ser el mismo sin necesidad de ocultar nada, en absoluto.
- Hermanito, quien te viera, quien te ve! – Gabriel lo molestaba de buena gana
- Que? Ustedes no serán los únicos en divertirse estos días – Sam tomo un nuevo tono de rojo, frente a la sugestiva mirada de su compañero
- No harás nada hasta que cumplas con tu protocolo, Alado – Dean aún no le perdonaba a Miguel, por lo que Sam tuvo que convencerlo de no estar juntos (de esa forma) hasta que todo se normalizara en casa
- Sabes que Mono sin pelo? Es una gran idea! Empezaremos… por – Miguel se puso de rodillas frente a Sam, con una cajita de terciopelo en la mano.
- Mickey! –Sam se tapó la boca con ambas manos, sorprendido
- Por favor amor, dejame hablar primero, tú lo único que debas decir luego, es Si
- No lo puedo creer – Dean murmuro, siendo atrapado por Prim quien le dio un beso, de cierra la boca
- Te vi nacer, crecer, ser un hombre y hoy día me siento como un pervertido mirando a un niño con ojos de amor… Yo no sé qué raro plan tendrá el Destino, pero sí sé que me agrada mucho como está yendo este plan y solo quiero seguir estando en este barco para toda la vida, junto a ti y tus hermosos ojitos verdes Samuel. Por favor hazme el Arcángel, hombre y criatura más feliz del universo y casate conmigo - Sam no logro aguantar las lágrimas antes de que Miguel terminara de decirlo, una multitud ya se había formado a su alrededor, los chicos grababan y aplaudían, Prim estaba feliz y Dean para su desgracia, también lo estaba
- Siiiiiiii! – Chillo Sam tomando el anillo y luego besando a su hombre, con los aplausos de todos.
La celebración se trasladó hasta el hotel donde los seis ocuparían una villa con habitaciones independientes y alejadas estratégicamente, pero con un comedor, cocina y desayunador, además de una sala de estar y una piscina particular en la terraza comunitarios, de esta forma estrían juntos, pero no revueltos.
La ciudad del pecado puede entregar innumerables placeres carnales, Gabriel y Lucifer se retiraron en franca cacería, ambos guapos inmortales, les movían el piso a todos y no hacían distinción de raza o sexo a la hora de dejar corazones rotos por todo Las Vegas.
Miguel y Sam decidieron que su habitación era muy cómoda y que no saldrían de ella en un par de días, si no era para comer en familia o estar con alguno de sus hermanos si ellos así lo pedían.
Por su parte Dean invito a Prim a cenar esa noche, la llevo al lugar más lujoso que se podía permitir, una Tratoria alejada de las luces en medio de un barrio bastante acomodado
- Esto es hermoso Dean
- No es ni remotamente lo que te mereces
- Que dices? Esto es fabuloso, mira que bellas las mesas y estos mantelitos son los de las películas! – Prim aplaudió rápidamente lo que amaba Dean que hiciese, esa alegría juvenil lo empapaba, había que ser honestos ya no era un crio, tenía 37 años, estaba bastante crecidito y recién ahora estaba sentando cabeza
- Valla sorpresa la de Sam y Mickey he
- O no, ya lo sabíamos, tu no lo decías por enojo y yo por respeto, pero supongo que ya podemos ponernos al día con los chismes – Prim le guiño un ojo a su hombre, el cazador le dio una palmadita coqueta por sobre la ropa que hiso temblar a Prim
- Hermoso
- Que?
- Eres hermoso Dean – El cazador se sabía guapo, utilizaba su belleza a su favor, pero jamás se había avergonzado porque le trataran de esa manera - Oh Dios
- Que?
- Sonrojado eres aún más hermoso
- Me asustaste
- Que?
- Pensé que Chuck estaba aquí
- No, papá no vendrá, hasta dentro de unas semanas
- Porque, sucedió algo?
- No lo sé, no quiso hablarlo, solo hablo con Gabriel y cuando Gabe quiere guardarse algo, mejor no intentar meterse allí.
- Ya veo – Prim siguió con su constante coqueteo, Dean como siempre le seguía el juego hasta que su amiguito despertaba, le cortaba el rollo el hecho de tener que llevar a Prim virgen hasta el matrimonio.
Hasta el otro lado de la ciudad Gabriel y Lucifer llevaban una hora en el casino viendo perder a un pobre diablo que llamo su atención, ambos le dieron un par de oportunidades votando a favor o encontrá de perder la siguiente mano, cuando al hombre ya no le quedaban más que dos cartas en la mano y seis dólares en fichas, Gabriel vio cómo su hermanito le daba un pequeño empujoncito, bueno… algo más que pequeño.
- Cien mil dólares? Es enserio? – Lucifer le dio una sonrisa de suficiencia levantando los hombros como si le pasara un dólar a un vagabundo.
- Ese tipo, se llama Carlos, es un pobre bajista, su mujer lo dejo, ha tenido una vida de mierda, nada realmente bueno en ella.
- Entonces?
- Entonces… es hora de empezar con un pequeño cambio en las reglas del viejo
- A que te refieres
- Intervenir de vez en cuando, no le hará mal a nadie.
- Eres un Arcángel rebelde?
- No digas eso nuevamente – Lucifer cerro los ojos al pensar en cómo se pondría su padre si sabe de una pequeña fibra rebelde aún permanece viva en el cuerpo de Lucifer.
- Es que deseas hacer buenas obras Lucy?
- Quiero hacer una diferencia, muchos de los males sobre esta tierra fueron creador digamos
- Por ti?
- Por decirlo de alguna forma – Gabriel le dio un largo trago a su cerveza, sopesando el plan de su hermano.
- Quieres subsanar el daño causado- Lucifer jamás admitiría que el hiso algún daño, el solo quiso que su padre tomara en cuenta su opinión, que su hermano lo golpeara a muerte para bajarlo del cielo y encerrarlo en el infierno, no era su culpa… o por lo menos no lo admitiría.
- No hables más boberías, mejor vamos a apostar
- A! ajam, con respecto a eso, no soy de apuestas Lucy, tu entiendes, papá –Gabriel le hiso el gesto de un látigo a su hermano y ambos rieron de buena gana por su mala suerte
- Creo que tienes razón, entonces? Que haremos hoy, en la ciudad del pecado?
- Apostemos por algo distinto
- Ok – Lucifer visiblemente enganchado con la idea, apuro a su hermanito por las reglas del juego
- Quien se lleve a alguien primero a la cama… le mostro a su hermano sus reflejos en el espejo, ambos Arcángeles con bellezas extra humanas, ya llamaban la atención de todos en ese lugar, cualquiera caería ante ellos
- Sin poderes y ese alguien, debe ser un ser, ya sabes, Especial – lucifer se rio de buena gana de la declaración de su hermanito, sin gracia, ni dones, ni atracción angelical. En ese caso, si la apuesta podía ser un poco más divertida
- Y que apostaremos?
- Hagamos de esto algo épico, si tu ganas, tendrás que vestir de rosa pastel y tutu por una semana al llegar a casa – Lucifer le dio crédito a su hermano
- Está bien, pero si tu pierdes, no podrás probar un dulce por una semana – Gabriel sintió la adrenalina de solo pensarlo.
- Ok Lucy, la apuesta es alta, tenemos casa llena, a jugar.
Las apuestas para Miguel y para Sam, en lo más alto de su Villa privada, iban más por quien elegiría el próximo juguete a usar, en su noche de pasión.
- Sin trampas, ni leer mentes. Dime que carta es la que tengo aquí – Sam llevaba un mazo de cartas escondido en su ropa interior una en especial, tenía contacto directo con la "parte" favorita de miguel
- Ocho de Espadas – Sam saco de sus bóxer rojo fuego el mazo, girándolo con una sonrisa triunfadora
- Perdiste – Tal vez Miguel no era el mejor actor del mundo, pero sabía fingir decepción cuando Sam lo veía "perder"
- No! Era imposible que adivinara –El puchero en el rostro Angelical de su amado provoco en Sam relamerse los labios de puro deseo
- Exacto, pero para que veas lo bueno que soy, te daré a escoger entre mi mano derecha o la izquierda – Miguel se veía realmente tentado a leer en la mente pervertida del cazador, pero se abstuvo fiel a sus valores.
- Derecha? No sé por qué creo que me arrepentiré deliciosamente de esto – Sam lo tomo en andas, llevándolo a horcadas sobre el
- Soy diestro querido, aun así jamás te podrás arrepentir, no importa lo que elijas – Sam llevo su mano Derecha, hasta la entrada del Arcángel, formando pequeños círculos, provocando en el Moreno una sensación tan placentera como embriagadora.
- Oh Samuel
- Shhh, que esto es solo un pequeño premio a que te has portado bien – El rubor recorrió la blanquecina piel de Miguel, Sam jalo del cabello negro azabache del mayor, los risos contrastaban con la dorada piel del castaño, Sam podía hacerlo volar en pedazos con solo un movimiento de esas manos maestras.
- Me debo de comportar muy bien, para merecer un manjar como lo son tus besos – Sam le sonrió malvadamente a Miguel, provocando que este se sintiera asustado solo por un momento
- No sabes lo bueno que has sido, ni lo malo que seré yo – Sin preparación previa, el castaño hundio de un solo jalón el juguete en su mano derecha, pequeño pero efectivo, directo al punto "G" de su celestial prometido
- Oh Por… ah - Miguel apretó las uñas contra la espalda de Sam provocando el gruñido del Castaño, ambos embelesados de dolor y placer, continuaron entre besos, con su noche de pecado y pasión.
Ya lejos de la Tratoria el Impala llevaba a una muy atenta Prim, junto a un muy extrañado Dean, hasta la réplica de la torre Eiffel.
- Prim? –La pequeña figura no volteo a verlo, Dean detuvo el vehículo consiguiendo que los iris Turquesa de Prim lo miraran al fin
- Porque nos detuvimos? – Dean tomo las delicadas manos de su amada entre las suyas.
- Necesito saber qué te pasa – La trigueña sonrosada por verse atrapada desvió su mirada lejos de los ojos verde peligro del cazador.
- Hey, que sucede contigo Prim –Dean tomo suavemente la barbilla de su amada, conteniendo los deseos de besarla, tan hermosa bajo las luces de neón
- No me sucede nada, vamos?
- No, no iremos a ninguna parte si no confías en mi lo suficiente para decirme que te pasa
- Es solo que he estado pensando
- En qué?, Lucifer me conto que has estado media esquiva estos días –Prim maldijo a su hermano internamente, sabía que le pedirían ayuda a Dean en algún momento, solo que no creyó que fuera ahora.
- Te acuerdas que cuando te busque, fue para evitar que mi padre me obligara a tomar su lugar?
- Si
- Pues, aun no quiero tomarlo – Dean no comprendía a que se venía esa rebeldía, por lo que el sabia Chuck estaba siendo un muy buen padre, preocupado por Prim a cada segundo
- Prim, tú tienes mi apoyo y el de Sam para todo lo que necesites, pero aún es muy pronto para pensar en eso, no lo crees?
- No, no lo creo… Es muy pesado el tema para arruinar nuestra salida juntos con eso, porque no vamos a pasar una buena noche y luego a nuestra habitación? –Dean aún no olvidaba el hecho que tendría que hacer uso de todo su auto control para soportar una noche junto a esa sexy semi diosa junto a él, sin meter más allá de lo permitido sus manos.
- Porque necesito que confíes en mi para todo Prim, yo no te oculto nada y siento que no es justo ser un libro abierto para ti y que tú no correspondas eso, me entiendes?
- Esta bieeen, te lo diré, pero me debes prometer, que no harás un escándalo de esto, bien? –Dean acepto en una reverencia teatral –Dilo
- Ok, acepto no hacer un lio de todo esto
- Hace una semana me quede mirando un lienzo en la facultad, no es una gran obra maestra, solo fue el reflejo de nosotros sabes? En la tela un chico pinto a dos amantes, uno cayendo al vacío y el otro sosteniendo su corazón, en la mano al verlo caer
- Nos viste a nosotros?
- Si, y… -Prim tuvo que detenerse por un segundo para lograr tomar oxígeno y no caer en el llanto que le quemaba la garganta – Yo, me desespere, tuve una especie de crisis de pánico, yo no sé qué haría en la vida sin ti Dean… no podría sobrevivir a vivir sin ti y ser obligada por la eternidad a subsistir sin ti es la peor de las torturas que puedo imaginar –Para esas alturas, el llanto no era una opción, las gruesas lagrimas corrían quemando a su paso todo el dolor que podía tener dentro.
- Deberemos encontrar la forma de vivir cada segundo, no creas que no he pensado en eso, mi mortalidad, tu padre es Dios y todo eso. Yo me sé una cucaracha frente a un dinosaurio, tu eres tanto y yo soy un vago con seis dólares en la cartera, a punto de ser asesinado a cada segundo del día, mi única fortuna fue conocerte. – La primogénita de Dios, podía perderse entre las estrellas por siglos, caminar en la vía láctea vivir como vagabunda en el Himalaya, su vida tenia tanto que contar a Dean, pero ahora, cada segundo seguía su curso sin dejarles tregua.
- Prometeme que te cuidaras, hasta que podamos hablar con las muertes y pedirle que no te dejen suelto en medio del vacío –Dean se rio de buena gana sobre la petición de su pequeña consentida
- Por supuesto que si
- Eso incluye las cacerías? - Los ojitos de Bambie de Sam quedaban cortos con los ojitos de Perrito bajo la lluvia de Prim
- No lo creo, pero me cuidare todo lo que pueda para durarte muchos años mas
- Algo es algo –Susurro la Novia del cazador más buscado.
- Algo es algo y ahora es momento de que tú me prometas algo a mí –Prim le quedo mirando con el alma en vilo
- Si? – le pregunto con cautela
- Tu seguirás
- A que te refieres
- A que si yo muero, tú seguirás, ayudaras, serás una gran Diosa, el Dios que esta tierra merece. Este es mi hogar Prim y Chuck ha estado en deuda… por favor prometeme que serás una gran Diosa para mi hogar. – Prim arrugo es ceño en franca rebeldía contra lo que le pedía Dean, pero luego lo pensó bien y deseo hacer todo lo que su cazador le pidiera
- Está bien, prometeme no morir y yo seré lo que tú dices – Pero no diría en voz alta.
- Algo es algo – le bromeo Dean, un profundo beso sello el pacto entre dos jóvenes enamoraos, Dean volvió a poner el auto en marcha rumbo a otro destino turístico más.
En el desayuno los seis tomaban jugo de naranja como si se les fuera la vida en eso
- Estuvo muy bueno anoche, he Mickey? – El primero en no aguantar más por los chismes fue Gabriel, que con una ceja levantada y una mueca de burla miraba a su correctísimo hermano.
- No tienes ni idea – Para su sorpresa y la de todos en la mesa, Miguel le dedico una mirada lasciva a Sam, quien ya tenía varios tonos de rojos en el rostro.
- Y que hay de ti Gabe? Tuviste algo de acción anoche? – El castaño no se quedaría en silencio, mientras era carne de matadero en las risas de todos.
- Jajaja, no sabes lo bien que lo pasamos o no Gabe?
- Muy "bien" Lucy
- Oh, Gabe no está de humor, porque ya no podrá comer dulces por toda una semana
- Disfruta de esto mientras puedas Lucy
- Que le hiciste Lucy? – Prim fue a darle un abrazo moral a su hermano favorito, que el truquero recibió sacándole la lengua a Lucifer, sabia cuanto odiaba que el fuera el preferido de Prim.
- Cuéntales tu hermano mío, estoy seguro de que tienes más gracia en esos menesteres – Gabriel rodo los ojos
- Tu llegaste medio segundo antes de que yo
- Pero llegue con dos
- A que se refieren – ahora Prim miraba con reproche a ambos
- A gemelas, gane con gemelas
- Apostaron a quien traería más chicas a la cama? –Sam no salía de su asombro cuando Prim le dio una mirada envenenada
- Por supuesto que no! O sí? – Ambos Arcángeles de pronto se sintieron atrapados por la pequeña consentida de sus ojos – Oh por favor! Devuélveme mi abrazo, te tienes bien merecido el no comer dulces, apostar con chicas? De verdad?
- No te enfades Prim, solo fue un juego de niños, nada más –Miguel como nunca fue en defensa de sus hermanos ganándose una extraña mirada de todos –Querida, dejalos disfrutar de la vida, que tiene muchas cosas bellas para hacerse mala sangre
- De verdad? Lo dice el hermano sobre protector que me tiene a dos velas, porque no puedo estar con Dean hasta el matrimonio?
- Si Miguel! Exacto! –Dean tenía un punto a favor con su mujer a su lado, además, le gustaba el camino que estaba tomando la conversación
- Creo que les debo una disculpa a ambos por ser un acartonado, pero quería que tuvieras una vida lo más normal posible, Prim, eres nuestro tesoro bonita, por favor se feliz en todas tus anchas, nosotros te apoyaremos
- Nosotros? –Gabriel no estaba tan convencido como Miguel, pero Lucy le tomo el brazo para que no hiciera más escándalo del tema
- Eso quiere decir que ya no tendré que estar a dos velas – Prim susurro eso al oído de Dean, el cazador tomo a su pequeña provocadora entre sus brazos y la llevo a sentar en sus piernas
- Creo que ya no mas –Debía admitirlo era una buena noticia para él, la constante provocación de Prim lo estaba dejando sin juicio y con un serio síndrome de bolas azules.
- Hey! No te emociones, que aun sigues hablando de mi hermanita, tarado! – Gabriel le dio un golpe en la nuca a Dean, provocando en su hermanita la cara de aniquilación número 2.
- Lo siento Gabe
- Que Mickey crea que es el único con la última palabra en esta habitación, no significa que de verdad así lo sea – Lucy se armó en el flanco de su hermano, provocando en Sam miles de risitas
- Tu que te ríes!
- Lo siento Dean, pero es imposible no reír con estos tres tratando de decidir por ti.
- No Sam, no están decidiendo por Dean, están decidiendo por mí –Prim de verdad se fastidio esta vez, no era de extrañar, la primogénita se veía forzada nuevamente a obedecer cada orden de sus hermanos mayores, para ella no podía ser más ridículo, ofuscada y sin ánimos de Hablar, Prim se encerró la mayor parte del día en su habitación, ni siquiera el cazador dueño de los ojos verde peligro que tanto amaba logro sacar a la trigueña de la cama.
Pasadas las diez de la noche Dean se resignó a dormir en otro cuarto, como en la villa conseguida por Gabriel solo existían tres habitaciones y la suya se encontraba ocupada por una trigueña ofuscada, el truquero apenado por haber contribuido en la rabieta de su hermanita contra el cazador y todo ser en esa villa, movió un par de hilos, así Dean tenía las llaves del pen hause en sus manos.
- Gracias Gabe
- Es lo menos que puedo hacer, gracias a Lucy y este servidor tus días libres están en un total caos
- Yo no diría eso
- Conozco a mi Hermanita, ella puede ser un ser tan adorable como temible, creeme, será muy difícil contentarla esta vez
- Tal vez podrían dejar de controlarla tanto
- No es control Dean
- No se cómo lo llaman en el cielo Gabe, pero para mí, esto es puro control de un par de hermanos sobreprotectores
Gabe no supo que responder al cazador, él sabía que no era control lo que quería aplicar sobre Prim, solo que aún le costaba encontrar un nombre para lo que sucedía.
- Pobre Prim – Sam se deshacía de sus pantalones por el mismo, por primera vez desde que llegaron a las Vegas, o desde que venían en camino en esa Limo, Sam sonrió sonrojado de solo pensar en esa Limo, no conseguiría pensar en una sin tener una erección en mucho tiempo.
- Gabe y Lucy pueden ser un tanto posesivos, pero es porque aman a Prim – Miguel observaba como su futuro esposo dejaba caer la pesada tela de Jeans sobre sus tobillos, dejando a su muy complacida vista el tornado, firme, musculoso, fantástico trasero de Sam.
- Tú también la amas, pero no andas por la vida dándole catedra de Moralidad, cuando tú, ya no la tienes –Sam giro la mirada sobre sus anchos hombros con esa sonrisa coqueta de medio lado, para giñarle un ojo a su amante Miguel. El Arcángel derretido se relamió los labios buscando algo entre las sabanas, cuando sus largos dedos toparon con el largo tuvo, lo escondió en su espalda, meneando las caderas como un leopardo hacia su presa tomo a Sam contra la pared del baño, cerró la puerta y el resto queda a su imaginación, pervertidos!
Pasada la media noche, la vida en Las Vegas burbujeaba por todos lados, en las calles repletas de turistas, la ciudad de la luz entregaba uno de los espectáculos más bellos de la noche "El juego de luces" en las piletas de agua centrales, miles de turistas observaban atónitos el imponente espectáculo, uno más que el resto a cien metros de altura, en el Pen Hause, Dean Winchester embobado por tanta belleza, tragaba otro sorbo de su cerveza.
Al otro lado de la ciudad, muy lejos de las luces, entre las dunas, una muy humana primogénita, empinaba alto la botella de escoses, no recordaba lo bien que se sentía el licor corriendo por su garganta, quemándolo todo, tal como quemaban las lágrimas rasgando sus mejillas, odiaba a sus hermanos con todas sus fuerzas, ella era una mujer, hecha y derecha, dueña del universo, heredera del mundo, su padre Dios, quien le dio el papel fundamental de ser la siguiente en la divina lista de reyes.
Como podían dos Arcángeles arrebatarle el placer, cuando ellos mismos apostaban en los actos carnales como si fueran dos impíos.
- Púdranse! – Prim elevo su ira gritando al punto de rasgar su garganta, la voz le dolía, cada sorbo de escoses abría las heridas, el ardor era imposible, pero lo amaba, como amaba el fuego en sus venas de solo pensar en los ojos verde peligro del Mayor de los Winchester.
- Si gritas un poco más fuerte me romperás los tímpanos – Prim abrió los ojos como platos al sentir las manos de un nada contento Arcángel sujetar su mano derecha, donde gollete la botella casi vaciá descansaba.
- Lucifer
- Acertaste pequeña ebria , dime Gabe? Que tenemos para la ganadora? – La piel de Prim se erizo, Gabriel le sujeto por los hombros.
- Podríamos darle a conocer la lista ahora, pero mejor dejemos que sea una sorpresa, aunque primero – El truquero los llevo hasta la habitación que compartían Prim y Dean, la pequeña se desmayó, era imposible soportar el viaje con esa cantidad de alcohol y su reciente mortalidad.
- Quién lo diría, nuestra hermanita es una borracha – Gabriel enarco las cejas, realmente le sorprendía, no era común en Prim esa actitud rebelde.
- Ayudame a recostarla
- Estas bromeando?
- Pretendes dejarla a la intemperie desmayada en la alfombra?
- No, me refiero a que usaremos nuestra gracia, que sucede contigo? No soy el diablo – La broma de Lucifer relajo un poco el ambiente, su hermanita se acurruco junto a los dos mayores, ninguno podría descansar esa noche, no realmente
Las mañanas en las Vegas, es el momento en el que más analgésicos se venden, en el país. Hoy Prim, conocería la verdadera razón, por lo que Hang Over a tan popular.
- Buenos días pequeña borrachita – El truquero muy a su usanza, tapo con bromas su enojo. Prim lo sabía bien, por eso fue cautelosa al recibir el par de aspirinas y el agua embotellada que le ofrecía el Arcángel.
- Bue… Buenos Días Gabe –Adorable, pestañas húmedas y tupidas, la voz rasposa por el alcohol, los ojos cristalinos, el temblor en la mano por recibir los analgésicos de parte del enfadado Truquero, realmente era complicado para Gabriel mantener una fachada enojada con su hermanita.
- Despertó? – Junto a los dos seres celestiales el par de alas azul obscuro como la noche se desplegaron, Lucifer no parecía tan bromista como Gabriel, en cambio, una sombría mirada recorrió a Prim de arriba a bajo
- Viva y coleando, nuestra pequeña borrachita debe tomar esos analgésicos, la humanidad no funciona como la inmortalidad Prim, después de eso, bajaras a comer un desayuno digno de una resaca como la tuya y luego
- Luego?... – La palabra quedo colgando en el aire, Lucifer y Gabriel se dieron una mirada significativa, que Prim capto al instante, las había jodido, valla que si las había jodido.
- Hazle caso a Gabe, nos vemos en la mesa – Lucifer abandono por sus propios pies la habitación, Gabriel chasqueo los dedos, vistiendo y limpiando a Prim, la llevo de la mano hasta la mesa donde el desayuno continental, le recordó a la Primogénita, lo muy humana que era ahora, la boca del estómago se le abrió como un vacío sin fondo, la fruta y el jugo de naranjas fue lo primero en entrar en contacto con su adolorida garganta, los analgésicos que le había entregado Gabriel no le hicieron ni cosquilla, su cabeza retumbaba como dos tambores sobre sus tímpanos, por ahora eran solo Gabe y Prim, cosa que la niña agradeció infinitamente
- Gracias por el desayuno Gabe
- Hum... que puedo decir? Venia incluido en la habitación – El truquero abrazo por los hombros a su hermanita y beso el tope de su adolorida cabeza, provocando que la resaca desapareciera
- Tú me… - Prim señalo su cabeza y el arcángel favorito de la consentida le giño un ojo
- Supongo que ya tendrás suficiente dolor con lo que se te viene jovencita – El trago grueso paso por la garganta de la pequeña, los ojos turquesa de Prim se anegaron en lagrima, Gabriel se dio cuenta de inmediato, se le partió el corazón verla de ese modo. Sin poder seguir enojado con su pequeña, la envolvió en un fuerte abrazo, llevándola con el escaleras arriba donde la acurruco por unos minutos
- Oh Prim, que hiciste? En que estabas pensando?
- Supongo que snif, no snif, estaba pensando en – Prim intentaba controlar su llanto, era patético, por decirlo menos, ahora como una cria acurrucada entre las fuertes alas de su hermano, sorbiéndose los mocos, susurrando disculpas que el arcángel tenía muy merecidas de parte de ella. Se sentía pequeña.
- Creo que esa, es precisamente la parte que deberemos reforzar – Lucifer podía ser temible, el rey del infierno, creador de cada tortura existente en la tierra… Lucifer, Estrella de la Mañana podía ser todo eso, pero no un cretino menos con su hermanita preferida.
- Lucy, este no es el momento – El mayor lo tranquilizo, dejando su mano en el hombro del menor
- Se lo que piensas hermano, pero también sé que esto ya se está saliendo de control – Lucifer tomo asiento tranquilamente a un costado de Prim, tomo a la niña de sus ojos depositante besos en su frente adolorida. – Yo, más que nadie, se lo que significa ser un hijo rebelde, rebelarnos contra nuestros mayores es normal mi amor, lo que no es normal, es que nuestros mayores nos dejen ir sin un paliza. – Lucifer recordó a su hermano Miguel castigándolo para que cambiara su parecer, no fue lo correcto, pero el acartonado hermano mayor tenía razón, lo más valioso era su familia, por supuesto que familia es más importante que su necesidad de atención de parte de Dios o que su odio por los humanos fuese más grande que su amor por sus hermanos o que su propio padre, no permitiría a Prim cometer un error así, no podía ser tan grande su enojo, no como para rebelarse contra ellos o su padre.
- Me van a castigar? – Ambos arcángeles se miraron por un segundo, era imposible no deshacerse de amor por la pequeña llorosa, con la nariz roja como un tomatito destacando en su piel pálida por la resaca
- Si cariño, te vamos a castigar, pero quiero que entiendas que no te estamos castigando por querer estar con Dean – Gabriel beso el tope de la coronilla de Prim, alejándola de sus brazos, la deposito a un costado sobre la cama
- Te vamos a Castigar por salir a beber sin permiso, sola, en un lugar que protegiste con símbolos enoquianos para que no supiéramos donde encontrate, sabes lo que habría sucedido si te encuentra un demonio? - Prim encontraba muy interesante la felpuda alfombra azul bajo sus pies, no quería contestar, su hermano ya se lo advirtió muchas veces durante ese tiempo en casa.
- Prim, contestale a nuestro hermano – Gabriel podía ser un dulce, literalmente, eso no quiere decir que el menor de los Arcángeles sea un idiota o que permita que los traten de idiotas a él o sus hermanos mayores.
- No quiero contestar – No fue grosera, más bien tímida, en un susurro apenas audible Prim se largó a llorar nuevamente – Ustedes son tan buenos conmigo y yo fui muy desconsiderada, pero... es que
- Quieres estar con Dean y crees que es por nosotros que no puedes
- Es por ustedes que no puedo – La rabia se filtró por el tono apacible de la pequeña
- No juegues esa carta Prim y pídele perdón a Gabe por levantarle la voz – Lucifer estaba en pleno plan hermano mayor, Gabriel sabía cómo era eso, él estuvo miles de veces en esa posición, recibiendo de su hermanos su dolorosa sabiduría.
- Perdón Gabe, pero ustedes también me deben una disculpa
- Nos podrías explicar eso? –La atención del rey del inframundo era por completo de Prim
- Se la pasan el día entero acostándose con cualquier muchacha o muchacho, hasta apostaron con eso y a mí no me permiten estar con el amor de mi vida, es injusto y ustedes no tienen moral para prohibírmelo, hasta Mickey lo sabe el mismo me pidió perdón por ser un acartonado y sobreprotector, ustedes simplemente no piensan en mi felicidad, solo piensan en que deben ser mis hermanos mayores, a veces ser hermano mayor significa apoyar mis decisiones
- O guiarlas – Gabriel interrumpió el discurso de su pequeña mimada, sabía donde iba con eso y tendría que hablar con Miguel por creer que él solo podía autorizar a su hermanita algo, los tres tenían la última palabra por igual.
- Gabriel tiene razón con eso Prim –Fue un bufido agotado lo que recibió por respuesta Lucifer – No me pongas esa cara pequeña, que te estamos dando un tiempo fuera con nosotros, eso es una ventaja que nosotros no tuvimos cuando teníamos tu edad
- Soy milenios mayor que ustedes!
- No Prim
- Como que no! Primogénita te dice algo Gabe?
- Cariño – El menor de los Arcángeles, comprendiéndolo todo, tomo las delicadas manos entre las suyas – Oh hermosa, no eres mayor que nosotros, no en esta realidad, sé que tienes tus recuerdos, pero solo son los más importantes, renaciste como una humana Prim, tu eres una niña aun – Los hermosos ojos que tanto adoraba de su hermanita se abrieron como platos, paso de indignada por aterrorizada a resignada en un segundo – Cariño, por favor no desesperes, solo queremos que comprendas la realidad en la que estás viviendo
- Yo no – Prim aun confundida, se levantó con ambas manos en su alborotada cabellera
- Lo sabemos querida – Gabriel la dejo procesar, por su parte Lucifer se estaba compadeciendo de su hermanita menor.
- Prim, respira, debemos hablar, pero primero debes lograr calmarte para escucharnos
- Esto es tan
- Abrumador?
- Gabe, yo lo siento, Lucy… de verdad
- Lo sabemos linda, ven aquí, tenemos una larga charla por delante
- Que significa que estaba en peligro
- A que algún demonio podría dañarte
- Pero tú eres el rey del infierno
- Hace tiempo que eso no es así hermosa, Lucy renuncio al mal, nosotros somos Arcángeles de Dios, no dueños del inframundo
- Y eso significa
- Que yo ya no controlo el infierno, por lo mismo… muchos de los demonios están en búsqueda de como dañarnos y tú eres definitivamente un blanco fácil
- Papá dijo que yo seguiría teniendo poderes
- Se refería a cosas básicas, puedes ocultarte de algunos seres menores, combatir a una bruja o dos, tal vez un par de vampiros
- Oh
- Pero sigues teniendo tus dones primordiales, sanación, curación acelerada, puedes ayudar a quienes te topas en tu camino
- Pero no puedo tronar los dedos y acabar con un demonio mayor o si Gabe?
- No querida, no puedes
- Por lo mismo papá nos dejó a los tres tu cuidado
- Miguel es el que manda – Ambos arcángeles se dieron la mirada
- No cariño, somos los tres por igual, independiente de la jerarquía en el cielo, aquí en la tierra, en lo que respecta a ser tus albaceas, tenemos el mismo poder – Una o se formó en los labios de la consentida hermanita menor
- Entonces?
- Entonces, tu estas a nuestro cuidado, Prim, eres más humana de lo que tú piensas, eso te permitirá experimentar una vida normal dentro de todo lo que se pueda, te enamoraste de Dean, nos tienes a nosotros a papá, pero también te puedes enfermar y hasta morir – Esas últimas dos palabras calaron profundamente en la mortal divinidad de Prim.
- Yo no lo sabia
- No queríamos asustarte con una condena a muerte, tú serás la heredera de papá, pero esta realidad, esta vida, es mortal y tú eres mortal, debemos mantenerte a salvo, viva.
- Por lo mismo, Prim, es por lo que te encuentras en tantos problemas – Lucifer dejo a su hermanita boca abajo en sus rodillas, a pesar de la mirada suplicante de Gabriel, ambos hermanos sabían que es lo que debían hacer
- Lucy, lo siento …lo siento… lo siento, yo no tenía idea
- Pero si tenías idea de que no puedes desaparecer, insultarnos, desobedecernos, embriagarte, ir en contra de nuestras ordenes, hacer lo que se te viene en gana y por sobre todo, no avisar donde, con quien y por cuanto tiempo estarás fuera de casa.
- Gabe! Por favor, lo siento – El menor de los Arcángeles le dio una mirada de disculpas a Lucifer, el mayor comprendía lo difícil que era para el truquero disciplinar a su consentida
- Lo siento mucho jovencita, pero Gabe no estará para salvar tu travieso trasero esta vez.
Las nalgadas cayeron una a una, Lucifer aplicaba la fuerza justa para hacer chillar a su hermanita, pero no suficiente como para dejar la mano marcada en la piel, el calor y el rosa claro tomaron protagonismo en la adolorida retaguardia de la heredera, pronto las lágrimas y los ruegos se hicieron presentes, rompiendo el corazón de Lucifer en mil pedazos
- Lo siento! Lo siento! … snif… owwww! – Cuando ya tenía a lo menos la mitad de la cola roja cereza, Lucifer empezó a hablar
- Nunca más desobedecerás
- Owwww! Seré buena, te lo juro
- No quiero que vuelvas a escapar sin avisar donde estas, somos tu familia y no nos dejaras asustados buscándote
- Perdón Lucy, lo siento aowww! Para por favor para, duele mucho
- El la idea de las nalgadas, por eso son tan efectivas, te dejare un recordatorio porque deber portarte bien
- Lo hare, lo juro, por favor Lucy
- No intentes salir antes, te ira peor y baja esa mano – La pequeña intentaba patalear, cubrirse con las manos, rogar, todo por detener la pesada mano de su hermano
- Ya entendí, ya lo tengo, soy mortal, no más tonterías, nunca más… te lo prometo
- Eso espero Prim o regresaras a mis rodillas y yo no seré tan amable como Gabriel o Miguel, te dejare un cinturón marcado de lado a lado incluyendo ese travieso par de piernas tuyas, está claro Prim?
- Si, lo tengo… nunca más o cinturón
- Exacto – Sin aguantar más su propias lagrimas Lucifer tomo a su tesoro entre sus fuertes brazos, el enorme hermano de la trigueña aún conservaba sus rasgos celestiales, su nuevo recipiente humano era hecho a medida, al igual que el de Gabriel y Miguel… fuertes brazos, espalda ancha, piernas fuertes, rostro anguloso, piel dorada y rubio como el sol, estrella de la mañana, podía ser confundido con un dios griego cincelado en mármol.
- Los siento mucho
- Lo se pequeña, aun tienes mucho que procesar, por ahora, quiero que pienses en cómo has actuado y como lo compensaras, no solo a Gabe o a mí, también a Dean, el chico está preocupado por ti y tu no le has permitido acercarse – La vergüenza lleno la mirada de la primogénita, se sentía fatal, les había fallado a todos actuando como una ridícula adolecente hormonal
- Porque no me permiten estar "esa" forma con Dean – Lucifer seco las lágrimas de su hermanita con la manga de su camisa, libero los mechones pegados a su rostro de muñeca admirando por unos segundos la belleza de su hermanita
- Porque tú eres humana, una virgen, una pequeña que merece amarse a sí misma, esto es muy importante Prim, no es llegar y perder la virginidad así como así, es tu primer paso en algo que los humanos han hecho ver como un simple acto carnal, pero no es así, es algo místico y espiritual.
- Pero ustedes
- Nosotros, no tenemos el mismo sentido de amor que los humanos tienen
- Miguel parece tenerlo
- Tal vez nosotros no hemos encontrado esa otra parte especial, entiendes lo que te digo?
- Lo intento
- Debes respetarte Prim, yo sé que Dean te respeta mucho pero tú no se lo haces fácil, estas todo el tiempo seduciéndolo, poniendo la cordura del pobre chico en un acantilado, mira yo sé que no hemos sido buenos ejemplos en este tema. Pero vamos a tomar cartas en ese asunto, estuvo mal apostar con eso y estuvo peor enseñarte el sexo antes de hacer el amor. Tú debes hacer el amor… para eso, debes amarte a ti misma primero.
- Está bien, lo entiendo – Lucifer llamo a su hermano con el pensamiento, dos segundos más tarde una barra de chocolate consolaba a su pequeña consentida, Gabriel la acurrucaba entre sus brazos, pidiendo con la mirada a su hermano que no fuera tan duro con ella
- Lo siento mucho Gabe
- Ya está todo perdonado hermosa, borrón y cuenta nueva… como si nada hubiera pasado
- Mi trasero no dice lo mismo
- El idiota de Lucy te castigo mucho
- Si – Lucifer levanto las manos al cielo en gesto desesperado, pero pronto tenía a su hermanita colgada de su cuello, llenando de besos su rostro
- Sé que lo haces por mi bien Lucy y prometo mejorar
- Todos lo haremos, ahora… debes ir donde Dean, me está volviendo loco con sus rezos y oraciones.
