Porque? Es era la única pregunta rondando en la cabeza de Dean adolorido, impulsivo y castigado Winchester, porque debía ir en primer lugar? Porque no dejar solo a que Bobby se encargara como le mando, porque poner su trasero en riesgo cuando Castiel de todas formas podía solo, porque involucrar a Sammy y ahora tenerlo en la cama del lado llorando el alma. Porque!

- Dean ya duérmete – La voz ronca y miserable de Sammy provoco otra ola de cuestionamientos al adolorido cazador – Bobby nos pido estar mañana muy temprano y creeme, lo último que quiero hacer es provocarlo de nuevo

- Lo siento tanto Sammy – Un bufido y una almohada en la cara fue todo lo que recibió en respuesta, se lo tenía merecido, arrugo la misma almohada acomodándola entre sus piernas y brazos tomándola como un bebe koala toma a su madre

25 minutos, eso era todo lo que debía aguantar en esa habitación en el borde del lago, los cuatro cazaban a una bruja capaz de cambiar los pensamientos de los humanos, por lo mismo Sam y Dean no irían, solo Castiel por ser un Ángel fuera del alcance de la bruja y Bobby que apoyaría con un montón de amuletos chamanicos protegiéndolo desde unos metros de distancia, que era a la distancia que te podía controlar la bruja.

Todo iba como planearon, pero Dean sintió un fuerte golpe que lo asusto desde la cabaña mirado la escena y la guarida de la bruja, Corrió y de tras de él Sam. Debía ser claro, Sam jamás habría salido de la cabaña si Dean no hubiera perdido los estribos y se pusiera en peligro en primer lugar.

La bruja logro controlar a los hermanos, Bobby tuvo que salir de su resguardo a salvarles el trasero, corriendo tras de ellos en medio del bosque, gracias a Castiel un amuleto antiguo y mucha muchísima suerte, los cuatro lograron salir vivos, bueno los traseros de los chicos medios vivos.

- Bobby estas bien? – Sam fue el primero en despabilas acostado en el suelo del bosque, Bobby le regreso el alma al cuerpo al escuchar a Sam y ver como Dean se removía para sentarse contra un árbol

- En que estaban pensando

- No lo sé… yo solo seguí a Dean, cuando escuchamos el golpe – Sam podía adivinar la ira en los ojos de Bobby, el mismo no los había dejado ir a ninguno con la clara orden de permanecer en la cabaña por su protección y cito textual "de sus pequeños muchachos"

- El golpe fui yo, golpeando a la bruja –Les reto Castiel también enojado

- Bobby escucha, lo sentimos bien? No se repetirá otra vez – Bobby respiro profundo tomo una vara del piso agarro a Dean, que aún no recuperaba sus fuerzas y en un rápido movimiento dejo al chico colgando de su rodilla, la vara usada como era debido podía causar mucho daño, pero el experto cazador desnudo el trasero del chico en un movimiento fluido dejando al alcance del y su furia. La rabia en Bobby era tal que no pensó mucho al bajar por primera vez el fuerte azote, fueron dos antes de darle una fuerte reprimenda

- No quiero escuchar tus lo sentimos Bobby – Zas!

- Owww, perdón

- Soy su padre y no permitiré que se pongan en peligro de esa manera – Zas

- AOwwwww! Lo entiendo lo entiendo, por favor ya basta papá – Bobby sentía como su corazón temblaba cada vez que alguno de sus muchachos le llamaba padre o papi, como le decía Sammy por la mañana con la cabeza apoyada en sus antebrazos recibiendo rascadas de orejas como un cachorro nuevo

- Claro que no lo entiendes – Zas! – por eso estas colgando de mi rodilla y por eso no te sentaras cómodamente en semanas Dean Winchester Singer´s – Zas! La vara caía en forma horizontal, dejando la marca latente de un rojo fuego intenso en todo lo largo de la piel de Dean, el cazador no había sentido algo tan doloroso en su vida.

- Aowwww, para, por favor, aowwww… lo siento, lo siento

- Lo sentirás, oh claro que lo sentirás! – Zas zas zas zas zas Los bramidos de Dean hacían eco en el silencio del bosque, ni Cas ni Sam se atrevían a mover un musculo, Bobby parecía querer dejar claro un punto y ninguno de ellos querían ser parte de esa lección

- Lo siento, por favor… ya no sé qué más decir

- No quiero que me digas nada Dean, me dijiste que te quedarías en la cabaña, ambos me lo prometieron, se los advertí…Si alguno se ponía en riesgo los pondría en mi rodilla y no les gustaría nada lo que tendrían por desobedecer! – Zas zas zas zas zas zas – Dean lloro u alma por cada azote recibido, pidiendo perdón en cada uno de ellos, Bobby sentía como se le deshacía el corazón, estaba enfurecido, con ese par de idiotas, sus idiotas, sus pequeños idiotas – Ya está hijo, ya está – Un último golpe con la mano abierta revivió cada uno de los azotes esparcido con perfección inglesa, desde el nacimiento de la retaguardia de Dean hasta donde nacen las piernas – Ahora quiero que te quedes en ese árbol, sin tocar – Le advirtió aun furioso, Sam sabía que vendría el, en acto desesperado intento correr gateando por las hojas, pero fue arrastrado como un crio por Bobby

- Nooo

- Estoy muy viejo para esto chico – Bastaron un par de movimientos para tener a Sam en su rodilla con la cola al aire, la blanca piel desprotegida sintió la mano de Bobby, Sam dejo escapar un gruñido por cada azote, los dos hermanos agradecían que no siguiera usando la infernal vara, Dean porque se sentía menos culpable y Sam porque vio el rojo fuego de las marcas en su hermano

- Por favor Bobby te juro que yo solo no quería que les sucediera algo, te lo ruego aow! Por favor aowww, no mas ayyy, Bobby! – El mayor no paro de bajar su mano hasta lograr un rojo intenso en las nalgas de su hijo, cuando estuvo listo y Sam lloraba amargamente, le bajo un poco más los pantalones exponiendo las piernas del menor, La vara fue rápidamente alcanzada, siete fuertes varillazos cayeron uno tras otro arrancando gritos de dolor de Sam

- Aoww! Aowwwww Papi, papi aowww... no más, aowww. Papito lindo papito lindo por favor aowwww – El Corazón de Bobby se partía en mil pedazos pero aún seguía demasiado enojado con ambos

- Ya está muchacho, shhh… ya está, todo ya paso… ahora quiero que te quedes junto a Dean en el árbol – Sam se puso de pies sujetando sus pantalones para no mostrar sus vergüenzas, pero siendo incapaz de volver a levantarlos por completo, el ardor era horrible – Ambos están en tiempo fuera, hasta que pueda hablar de nuevo con ustedes dos, Cas hijo, por favor lleva a los chicos hasta la cabaña, sin sanarlos –El ángel que lo había presenciado todo con una pena amarga, asintió mirando a los chicos con cara de disculpas.

Al llegar la noche Bobby entro a la cabaña donde ambos chicos seguían con la cola al aire acostados cada uno en su cama, sollozando

- Cómo están? – Ninguno respondió, adoloridos y sentidos por el fuerte castigo – Ya veo, miren chicos, yo sé que muchas veces no soy el mejor con las palabras, ni con las palabras después de los castigos, pero sí sé que lo que les di se los daría de nuevo una y mil veces, prefiero tenerlos llorando en mi regazo con la cola ardiendo antes de verlos en un cajón ardiendo entre las cenizas – Sam fue el primero en girar a mirarlo

- Lo siento Papi – Bobby se acercó a su grandote para aplicar una crema en la ardiente piel del chico, luego beso el tope de su cabeza y lo ayudo a ponerse el pantalón del pijama que básicamente jamás usaba, pero que esta vez sería más cómodo para dormir

- Dean

- Lo se papa, no estoy enfadado por la surra, estoy enfadado conmigo porque Sammy también pago – Bobby le aplico la misma crema a Dean, susurrándole hey Jude para calmar su llanto

- Muchacho no puedes cargar con el mundo en tus hombros, creo que por eso tu madre siempre te la cantaba Dean y tenía razón… Sam sabía perfectamente en lo que se metía cuando salió por esa puerta, ambos lo sabían. Por eso ahora tienen más rayas que un tigre – Dean gimió bajito mientras que Bobby lo ayudaba a poner su pijama, ambos esperaron hasta que Sam salió del baño para que Dean entrara a asearse.

- Papá, puedo preguntar algo – le susurro Sammy

- Claro muchacho, lo que quieras –Sam se recostó en su cama de lado mirando a Bobby

- Porque nos quieres tanto?

- La pregunta es, como no quererlos más Sammy, ustedes son mis muchachos y nada sobre esta tierra ni en el cielo o el infierno puede interponerse en ello

Gracias por estar con nosotros – Sam recibió el despeinado de su padre adoptivo con gran felicidad, si le dolía a horrores tener la mano dura de su padre pero también amaba el ser protegido nuevamente, como un niño que nunca fue.