- De que ríes Gabe?

- Recuerdas cuando estábamos en el cielo y Miguel nos ponía en sus rodillas por todo?… - Lucifer miro a su hermanita jugar con la laptop buscando lugares donde quedarse para un concierto en Nueva York, al que ya los tres Arcángeles habían dicho que no, pero ella seguía con la idea testaruda.

- Tal vez sea buena idea recordárselo a cierto hermano mayor revolucionado – Los interrumpió Castiel señalando a Miguel, que le enseñaba a su hermanita como buscar lugares en el mapa.

- Te ha llamado Prim? – Le consulto Gabriel con una seria sospecha de que su hermanito menor estaba allí para ayudar a la pequeña diosa

- Ehm… - Castiel visiblemente atrapado levanto los hombros en defensa – Lo siento Gabe, pero me llamo paras a ver si podía ser su chaperón en el concierto de Madona

- Y tú que le has dicho? – Interrumpió Lucifer visiblemente ofuscado

- Que debía esperar a que decían ustedes

- Le dije que nosotros decíamos que no, pero que si Papá la autorizaba no podíamos contradecir al viejo, es obvio que el dirá que no. – Le explico Lucifer a su hermanito

- Pero porque no la acompañamos? – Miguel y su nueva pose de hermano mega comprensivo, le estaba trayendo conflicto a los hermanos, antes de Sam, todo era un equilibrio perfecto, Miguel era el cuadrado, Gabriel la consentía y Lucifer hacía de réferi entre todos, quien también tenía la última palabra a la hora de parar alguna pela entre los dos. Pero ahora, Lucifer era una especie de sobre protector, mientras que Gabriel se había transformado en una mama gallina imposibilitando que Prim tuviese donde escapar a la hora de pedir permiso, ya que los dos menores dejaron de tomar en cuenta la opinión de Miguel gracias a su constante mal crianza hacia Prim.

- Sabes? Si tu hubieras sido la mitad de lo comprensivo que eres con Prim ahora, con nosotros en el cielo cuando éramos pequeños, yo no hubiera sido el Rey del inframundo – Le reclamo Lucifer ya medio cabreado

- Es verdad – Lo apoyo Gabriel

- Secundo la moción – Termino de bromear muy a su estilo Castiel

- No digan esas cosas, yo los consentía mucho, es papá quien consiente de sobre manera a Prim y me permite hacerlo a mí y a ustedes también, yo antes solo seguía órdenes y ya – Miguel regaba las flores una a una con la regadera especial que le había obsequiado Sam hace unas semanas, completamente ajeno al conflicto que había creado para sus hermanos.

- Entonces? Le pedimos a que baje papá y si le dice que si? Entonces nos regañara a nosotros por haberlo hecho bajar – Se enfurruño Gabriel

- Nueva York es la puerta al infierno más grande después de Alemania, es obvio que dirá que no – Castiel tenía un punto -Además que aún no han jugado la carta correcta

- Ponerla en mis rodillas? Se me cansa la muñeca de tanto hacerlo – Gimió Lucifer, después de una semana poniendo a su hermanita en regla por su aparente rebeldía recién descubierta.

- Dean, él no sabe lo muy humana que es Prim, el cree que sigue inmortal y que por eso puede de vez en cuando estar más "libre" me entienden?

- Delatarla con Dean es un golpe bajo – Les reclamo Miguel

- De todas formas ellos deberían saberlo, no creo que sea bueno que la expongan a algún peligro sin saber que así lo están haciendo – Lucifer golpeo la mesa a su hermano mayor

- Tal vez deberíamos hablar con Bobby – Termino sentenciando Castiel

- No, tal vez… Miguel… podría hablar con Sam, de esa forma no le diríamos a Dean directamente ni la estaríamos acusando con Bobby – Lucifer era el rey del inframundo por alguna razón.

- Malévolo – Se rio Gabriel, por el golpe de su hermano - Miguel? Tu que dices? – El mayor se lo pensó un segundo, pero pronto acepto.

- Digo que Perm no ira al concierto sola, pero si le digo a Sam y él le dice a Dean y Prim se entera, todos iremos con ella porque me está haciendo sentir fatal por traicionarla.

- Tal vez la respuesta más sencilla sea la mejor – Termino admitiendo Castiel

- A que te refieres hermanito

- No se Gabe, a que tal vez la vieja escuela con la que fuimos criados no es tan mala. – Los cuatro Ángeles se observaron por un momento lamentando la verdad.

- Pero, quien lo haría?- Miguel se sentía fatal con la situación, pare el sus hermanos lo estaban sobredimensionando, al fin su hermanita tenia la oportunidad de ser libre por primera vez en su existencia, porque no ayudarla.

- A mí ni me miren, yo ya estoy cansado de "charlar" con Prim de esa manera- Reclamo Lucifer

- Oh yo no tengo la altura moral para decirle lo que puede y no puede hacer –Se disculpó Castiel avergonzado con sus hermanos

- Otra vez yo? Saben lo mal que estuve durante semanas luego de poner a Prim en mis rodillas? No! ni loco, no cuenten conmigo.

- Tendremos que llamar al viejo

- Tranquilo Lucifer "El viejo" ya está aquí –Chuck apareció frente a los cuatro seres celestiales robándole un abrazo a cada uno, con el cuidado de que Prim no lo viera

- Papá por favor, puedes tu esta vez hacerte cargo? –Dios tomo la mejilla de su hijo mayor sonriéndole con pesar

- Hijos, ustedes son mi vida, de verdad lo más importante, pero también tengo responsabilidades, en el cielo, se ha necesitado más trabajo del que creen y sin ustedes para ayudar a este "viejo" -mirando a Lucifer quien de inmediato bajo la vista al suelo avergonzado – Se me hace aún más difícil, lo siento mucho, pero apenas si he podido escapar para venir a aconsejarles… - Chuck tomo la mano de su hijo mayor - Miguel, eres tu quien debe poner este límite claro a tu hermanita, no Lucifer ni mucho menos Gabriel o Castiel. Ellos están aquí igual que tú para completar la crianza de Prim y la suya propia, no para hacer tu trabajo, entiendo hijo que estas intentando encontrar tu centro en todo este lio y pronto podre estar junto a ti mucho tiempo para que lo conversemos, pero por hoy y por ahora, todos necesitamos que hagas tu trabajo por más que te duela. – Los cuatro se lamentaron de sobre manera, sobre todo Miguel, quien aún más confundido, decidió que tal vez si él tenía la última palabra, podría permitirle a Prim ir. Chuck adivino los pensamientos de su hijo y apartándolo un poco le dio algo de valor - Sé qué harás lo correcto hijo, tengo toda mi fe puesta en ti – Se despidió con un beso apretado a cada uno volviendo a sus labores celestiales.

- Gracias papá – pero antes de terminar la frase Chuck ya había desparecido

- Lo siento hermano, pero papá tiene razón – Castiel empujo a su hermano mayor hasta la pequeña sentada en una silla de jardín con la laptop entre las piernas, jugueteando con las horas y días de estadía en Nueva York

- Cof cof, hemm… Prim? – La pequeña levanto la vista por un segundo de la pantalla sonriéndole a su hermano

- Si? Mickey…?

- Puedo hablar contigo por un segundo

- Claro! – Prim dejo su laptop a un lado, se cruzó de piernas al estilo indio sobre la silla, con las manos en su rostro concentrada en su hermano mayor

- Veras Prim, nosotros hemos estado hablando sobre tus ganas de ir a Nueva York – Prim suponiendo que el mejor de los hermanos mayores del mundo, le estaba proponiendo algo muy diferente a lo que el Arcángel tenía pensado

- Esto es por venir conmigo? Porque estoy viendo lugares para todos y ya hable con Gabe, no pierdas el tiempo que este truquero no tiene un solo sitio decente en NY, pero no desesperes, ya lo arregle, incluso Dean y Sam pueden venir con nosotros, los chicos estarán felices, será una gran velada –Prim hablaba tan rápido y tan emocionada que no dejaba a su hermano hablar, hasta que Miguel se arto

- NO! – El grito fue tan potente que apenas si pudo contener el llanto Prim

- No?... a que te refieres con no? –El tonito rebelde que tanto había usado Prim las últimas semanas, estaba por cortarle los nervio a los Arcángeles, incluyendo a Miguel

- Dije No y no es un gran y enorme no, tu NO iras a nueva york. Fin de la discusión – Prim se levantó de la silla con su laptop en la mano, la metió a su mochila y antes de que alguno pudiera decir algo

- Me iré donde Dean y Sam, a lo menos ellos no me tratan como a un cria

- Eres una cria y te repito que mi última palabra ya está dicha jovencita, no consentiré tus salidas una vez más y no te protegeré de nuestros hermanos o de papá – Prim le dio una mirada de puro odio adolecente a su hermano mayor

- Me gustaría ver como lo intentas

- Mal jugado – Susurro Gabriel a sus hermanos, ambos le respondieron con un bufido, ellos sabían que tan mala idea era meterse con Miguel

- No, tu no quieres, pero sabes qué? Lo tendrás! – Medio segundo más tarde Miguel sostenía a Prim en su regazo provocando la ira de la más pequeña

- Suéltame! Maldito! Ya verás cuando recupere mis poderes! Te mandare a la jaula de Lucifer por la eternidad! – Los tres hermanos se encresparon al escuchar a Prim, pero Miguel no, Miguel mantuvo la calma y con una paciencia tétrica se deshizo de su cinturón tomando la hebilla en su palma, le dejaría muy claro a esa pequeña rebelde quien era la Espada del cielo. Sin decir una palabra levando la delgada tela del vestido hasta la espalda, provocando nuevos gritos e insultos de parte de Prim, Miguel estaba en un modo ira absoluto, no sabía si realmente estaba enojado con Prim o con el mismo por haber permitido a su hermanita llegar hasta ese punto de rebeldía, cerró los ojos alejando la idea de una nueva Lucifer en su regazo y prometiéndose no volver a abandonar su deber de hermano mayor bajo el cinto en un rápido movimiento provocando un silbido en el aire y el grito desgarrador de su hermanita

- Mierda! Miguel! Energúmeno! Que haces! Duele! Ya basta! – Los gritos fueron sacados uno a uno con los azotes en la piel desnuda, Prim sentía como si le arrancaran la piel y la reemplazaran por franjas de fuego

- SIELNCIO! – el cielo retumbo junto al grito de Miguel, la furia en el hermano mayor no disminuyo en lo más mínimo

- Mickey por favor –Gabriel al ver a su hermano demasiado enfadado salió al rescate de su hermanita, con la pena de haber sido el mismo quien alentó a Miguel a tratar con ella, si hubiese sabido que Prim jugaría tan mal sus cartas habría sido el mismo quien pusiera en línea a la pequeña diosa.

- No Gabe –Lucifer por su lado conocía demasiado bien esa rebeldía, el mismo la había sentido hace miles de millones de años, no podía permitir que la historia se repitiera, con la pena en el alma abandono a su hermana en las manos de Miguel, llevándose con él a Gabriel y Castiel

- Haaaaa, papaaaaaaaa – El grito desgarrador de la pequeña castigada no movió ni un milímetro de su determinación a Miguel

- Se acabó Prim! Me escuchaste! Se acabaron tus faltas de respeto, tus malos tratos y tus rebeldías, aquí mando yo!

- Mentira! Tu solo te das ese poder Miguel! Gabe y Lucy tiene tanta voz como tu en este asunto – Miguel sintió el dolor de escuchar a su hermanita hablar con cariño de sus hermanos dejándolo a el rezagado de ese amor.

- Ya detente! Me duele – Los fuertes azotes seguían dejando las franjas de fuego en las piernas de Prim

- Es la idea! Que te duela el culo y así te acuerdes de lo mal que te has portado!

- Yo no he hecho nada

- Te has transformado en una consentida! Acaso no vez lo mal que haces pasar a Lucifer a Gabriel y hasta a Castiel

- Ellos i me aman

- Yo te amo pequeña

- Mentira! me estas castigando muy duro

- Es lo mínimo que te has ganado, esta surra la has pedido durante semanas, Gabriel y Lucifer tienen mucho que decir al respecto Prim, ya has jugado lo suficiente con nuestra paciencia! – Otra ronda de azotes terminaron por ganarle a la creciente rebeldía de Prim, sollozando incapaz de controlar el llanto acumulado en su garganta pedía perdón a su hermano.

- Lo siento Mickey – Miguel sonrió al escuchar como las barreras de su hermanita eran derrotadas una a una

- Lo se cariño, sé que lo sentirás y lo sentirás por varios días… - Miguel respiro profundamente recuperando su centro -Yo también lo siento cariño

- Porque tú? Snif snif

- Porque no estoy ni cerca de terminar con tu castigo y a la noche lo repasaremos porque de verdad te lo has ganado a pulso – Prim no contuvo las lágrimas ni los llantos, escaleras arriba Lucifer sostenía a sus hermanitos, rogándole a Dios porque terminara pronto, el mismo habría puesto a Prim en sus rodillas si hubiese escuchado la sarta de groserías dichas a Miguel, pero escuchar y sentir el dolor de su pequeña consentida, le hacía revolver el estómago.

- Por favor, por favor, no más, juro que seré muy muy buena, lamento tanto haberme comportado de esa manera, por favor Mickey, no más… por favor – Las suplicas de Prim no hacían eco en la fuerte mano del Arcángel, demasiado entrenamiento con sus hermanitos le había hecho ser rígido en ese tipo de circunstancias. Muy sabia el que la pequeña en sus rodillas pronto regiría los cielos y la tierra, para el eso significaba un peso inmenso, debía criarla, enseñarle y no lo lograría comportándose con culpa por ser el quien corrompiera a un humano.

- Lo es preciosa, no lo volverás hacer porque yo me encargare de eso – Prim se largó a llorar con desconsuelo, partiéndole el corazón a su hermano

- Por favooor – fue tan triste la súplica que al fin ablando el agarre en la cintura de su hermanita

- Lo se cariño, solo dos más y todo habrá terminado – Dos fuerte Cintazos quedaron marcados de lado a lado en la parte donde se juntan las piernas con las nalgas, provocando en Prim un grito de dolor puro

- Ya shhh, ya está... tranquila cariño – Gabe susurraba despacio a su consentida, los hermanos bajaron de inmediato a consolar a la llorosa Prim, quien aún colgaba de las piernas de su hermano, lacia, ya sin fuerzas para luchar.

- Ven aquí pequeña – Lucifer sin poder contenerse arranco a su hermanita de los brazos de Miguel, el mayor sabia lo mucho que necesitaban sus hermanos el consolarla, había sido muy duro con ella y ellos mismos lo habían alentado en primer lugar

- Prim, hey! Ya no llores –Castiel era por lejos el más afectado, el mismo se había ganado una vez el cinturón de Miguel, por insultar a uno de sus hermanos, fueron apenas dos fuertes cintazos que un llevar marcados a fuego recordándole que sus hermanos les debe el mismo respeto que a su padre.

- Déjenla llorar, esta triste y adolorida –Gabriel intento muy disimulada mente el usar su gracia para restablecer a Prim, pero Miguel se lo impidió cortando su gracia

- No Gabe, ella se lo gano, ahora llevémosla arriba, creo que será una tarde de mismos para una pequeña consentida.