Llegada la noche Cas llego a casa, sano, salvo y agotado. Ayudar a Dean y Bobby esta vez fue mucho más de lo que el Ángel Rebelde pudo soportar.

- Veo que fue más de lo que Dean dijo que sería – En su habitación Gabriel ayudaba a su hermano a despojarse de su ropa para entrar una tina repleta de agua proveniente de las cascadas celestiales, su poder curativo en los Ángeles les ayudaba a sanar cuando las heridas eran muy graves o el fulgor de la batalla hubiera consumido mayor parte de su gracia

- No fue su culpa, eran demasiado demonios, esta vez de verdad tenían un plan entre manos – Cas se hundió en el agua hasta dejar solo su rostro fuera, Gabriel se quedó pensando por un momento en lo dicho por su hermano, tal vez ellos deberían ir a solucionar el tema, además de esa forma evitarían un segundo apocalipsis si Prim o Miguel se enteraban de algún rasguño a sus cazadores favoritos.

- Saben porque tantos demonios se han estado reuniendo?

- No, ninguno ha querido confesar, pero ya lo harán – Castiel se hundió por completo bajo el agua sintiendo los efectos reparadores del agua en su maltratado cuerpo, Gabriel se fue dejándole la privacidad del baño a su hermanito.

- Hey, sentí que Cas ya está en casa – Chuck atrapo a su hijo saliendo de su habitación algo apresurado camino a la de Miguel

- Hem si, estaba muy maltratado, le he puesto en agua celestial para que sane, en una hora ya podrás estará con el

- Que tan maltratado? Lo han herido? – Chuck entro en pánico de solo pensar en Cas herido

- No, es solo agotamiento, fue difícil el acabar con todo y Cas parecía estar a casi su limite

- Lo dejaste solo?

- Esta la tina padre, deja que se reponga

- No, me refiero a que si esta solo allí en agua celestial, casi en su límite? – Gabriel comprendió de inmediato golpeándose mentalmente, había olvidado por completo lo sucedido con el mismo hace milenios atrás, cuando su padre lo llevo a jugar a la cascada y casi se ahoga cuando el agua lo cubrió por completo, te puede revitalizar como te puede jalar la vida si no estás lo suficientemente fuerte para soportar su poder

- Oh carajos – ambos corrieron de vuelta hasta el baño donde sacaron a un casi inconsciente Castiel, Chuck lo envolvió en una enorme toalla y Gabriel lo seco vistiéndolo con un chasquido de sus dedos

- Hijo, Castiel, estas bien? Cariño, cariño… despierta. – Castiel se vio en la cama de su hermano con su padre sosteniéndolo como un bebe

- Estoy… bien, padre no hay de que preocuparse – Chuck se enfureció al verlo así

- Como es eso?

- He estado mucho peor, para que preocuparnos ahora? – Chuck dejo a su hijo sobre las sabanas arropándolo, para que descansara

- No utilices ese tono conmigo Castiel – Gabriel tomo el antebrazo de su padre, suplicándole con la mirada que la dejara pasar, Castiel necesitaba descansar, no otro regaño

- Cas, me quedare contigo mientras papa y Miguel van por algo de ambrosia al cielo, después de un par de tragos veras como estarás de bien - Chuck iba a abrir la boca para legar a la petición descarada de Gabriel para que los dejara solos, pero decidió que mejor se iría al cielo, de todas formas debía ver como llevaba todo Raphael.

- Amor, si necesitas algo mas solo llamame bien?

- Si padre –Antes de que pudiera seguir hablando Castiel cayó en un sueño profundo, vigilado muy de cerca por su hermano mayor.

Pasada la media noche, la casa en completo silencio alojaba a tres arcángeles, un ángel rebelde, una semi diosa más humana que diosa y a Dios su padre, todos plácidamente dormidos hasta que un fuerte estruendo los despertó a todos.

- Miguel lleva a tus hermanos abajo, iré a ver qué sucede

- Si padre, Prim, Lucy, Gabe… donde esta Gabe? – Miguel se giró a ver a su hermanito al no encontrarlo entro en pánico, pero su padre lo sujeto pro los hombros dándole la tranquilidad que necesitaba para sacar a sus hermanos del segundo piso.

- Hijo, ve… yo me encargo – Miguel orbito junto a sus hermanos hasta la planta baja, obedeciendo muy a regañadientes, solo porque debía proteger a sus hermanos

- Gabriel? Castiel? – Chuck corrió entre el estruendo y las sacudidas provenientes del pasillo, abrió la puerta encontrando a su hijo menor acurrucado en el piso gritando de dolor, mientras que Gabriel intentaba contenerlo

- Padre – El suplico en la voz de su hijo le partió el alma, fue corriendo donde se encontraba el pequeño Cas retorciéndose de dolor

- Que le sucede? – Otro remezón a la casa provoco la caída de ambos al piso

- No lo sé, despertó bramando

- Castiel, hijo soy papi, me escuchas bebe? Papi te tiene cielo, por favor respondeme

- Duele! – El grito volvió a retumbar por toda la casa, una crizadura en el piso provoco el pánico de Chuck, la casa se vendría abajo con los gritos de su hijo.

- Gabe, voy al cielo, quedate aquí con tus hermanos

- Pero padre

- Quedate junto a tus hermanos, no quiero que lo que sea que daño a Castiel los dañe a ustedes.

Gabriel obedeció a su padre orbitando hasta sus hermanos, mientras Dios llevaba a su retoño hasta el cielo donde buscaría la razón a su dolor.

- Padre! –Cientos de Ángeles aguardaban a su padre junto a Castiel, todos ellos habían sido despertados por el grito de dolor de su hermano, Chuck envió a todos a descansar, pero varios decidieron que mejor era ayudar con sus gracias a dormir a Castiel y así encontrar la fuente de su dolor.

No fue hasta casi dos días después en que uno de los mayores fue a bañar a Castiel y así cambiar sus ropas cubiertas por el sudor que se dieron cuenta de la razón por la que Castiel bramaba de dolor. Sus plumas estaban siendo arrancadas una a una, por una especie de fuerza escondida.

- Padre quien es el que está haciéndole esto a Castiel?

- No lo sé hijo, pero lo encontrare y antes de que lo sepa estará muerto.

Chuck viajo a la tierra al bunquer de los Winchester, allí sus hijos junto a Bobby trataban de hallar formas en las que curarían a Castiel de una serie de posibles maldiciones, pero hasta ahora solo tenían conjeturas y teorías

- Dean, Sam... necesito su ayuda – Ambos cazadores se pusieron a disposición de Dios, sus hijos mayores Miguel y Lucifer también irían junto al todo poderoso en una misión para encontrar al culpable de tal cruel tortura a su pequeño hijo

- Que terrible monstro podría condenar a un ángel a estar sin sus alas?

- Creo que esa no es la pregunta hijo – Chuck mordía sus labios para no explotar en ira, cuando tuviese al culpable entre sus manos no existiría forma de salvar a aquella pobre criatura de su venganza.

- Entonces cual es padre? – Miguel sujeto a Lucifer por los hombros, conteniéndolo, habían sido dos días difíciles buscando posibles culpables.

- Hermano, no es hora de hacer preguntas, menos una tan incierta.

- No es tan incierta Mickey, es obvio que quien este detrás de esto pretendía tener una reacción de parte de todos ustedes, sobre todo de Chuck

- Samuel – Miguel pronuncio el nombre de su amado como si acariciara su alma con una rosa

- Mickey –Sam ruborizado le dio esa mirada de cachorrito en medio de la lluvia

- Hey! No es momento para coquetear tortolitos

- Dean, debes aprender a limpiar esa mente tan sucia, no estoy coqueteando con este adonis, es solo que tu hermano es un genio

- Yo?... porque?

- Quieren una reacción de parte de papá, quien sería tan engreído para pedir algo tan peligroso

- Satán?

- Exacto

- Eso tiene mucho sentido hijo, iremos al inframundo

- No! –Los dos Arcángeles le gritaron a su padre aterrados

- Es obvio que es una trampa – Le alego Miguel

- Además que no sabemos a qué nos atenemos – Lucifer con el ceño fruncido apoyo a su hermanito mayor

- Ellos tienen razón Chuck, si Satán te ha enviado un mensaje tan potente con Castiel, es porque tiene un As bajo la manga – Dean asintió a los alegatos de Sam y Chuck entendió que lo mejor era escuchar lo que tuviesen que decir

- Si es así, él ya tiene toda mi atención hijos, Castiel está sufriendo una tortura lenta y dolorosa, debo acabar con esa tortura lo antes posible o su hermano quedara irreparablemente dañado.

- Prim puede ir si tuviera sus dones completos – Lucifer se atrevió a plantearlo única y exclusivamente porque no concebía la sola idea de ver sufrir a su hermanito - Ella es menos poderosa que tú, pero es mucho más que nosotros dos juntos, además que podría pasar desapercibida ante los sellos enoquianos

- No podrían expulsarla – Concordó Miguel con su hermano

- Hey! Aladitos, no enviaran a mi Prim al inframundo solo porque ustedes no creen poder con satán

- Yo fui satán idiota, es obvio que si puedo con él, con lo que no podemos es con no saber a qué nos enfrentamos y ellos no saben sobre Prim.

- Debemos actuar pronto padre – Miguel y Chuck concordaron que la idea de Lucifer era aprobable.

- No! Chuck… tu puedes ser mismo Dios pero Prim no saldrá de este bunquer

- Lo siento Dean, esa no es tu decisión – Dean iba a explotar de furia cuando Prim llego montada en una armadura dorada

- Milenios que no te veía vestida así hija –Prim sonrió a su padre quien le dio sus dones provocando una luz cegadora llenara el bunquer

- Prim, no iras… mi amor no te puedo perder – La trigueña se llenó de dulzura por su amado cazador

- No seas bobo Dean, tu iras conmigo y nada nos sucederá a ambos, sobre todo porque tú no sabes algo que yo si

- A que te refiere?

- No te lo puedo decir, ustedes son blancos fáciles a la lectura de mentes de Satán, en cambio yo – Miguel y Lucifer sonrieron con la venganza ganada en sus manos

- Mi adorable hermanita puede ser tan dulce como fatal Dean, creenos, esta es la mejor forma de salvar a Castiel

- Muy bien, pero si algo le sucede a Prim, los cazare uno a uno por la eternidad, está claro –Lucifer amaba sacar de sus cacillas al mayor de los cazadores, mientras que Miguel no tan alagado con tremenda amenaza se mordió la lengua ante tan insolencia única y exclusivamente porque la salvación de Castiel estaba en juego.

Dos cazadores buscados en los siete reinos, una semi diosa, acompañados por dos Arcángeles luchadores irrumpieron estruendosamente en la sala favorita de Satán…

- Valla, valla, valla… miren nada más, a quienes ha traído la noche hasta mi humilde morada –Satán hiso un gesto vago por sobre la abovedada habitación de oro puro, este tipo si gozaba de los pecados capitales pensó Dean.

- Sabemos que eres tu quien tortura a Castiel – Soltó Dean enojado con el solo hecho de respirar el mismo aire que esa aberración

- Lo se idiota, esta claro ya que ustedes… - Satán paso la mirada engreída por todos ellos deteniéndose en Prim, la semi diosa le otorgó el placer de observarla hasta que llego a sus ojos turquesa los que se encendieron como dos grandes ampolletas asustando al ser infernal – No han venido por una visita de cortesía

- Detén esto, ahorrate la humillación y danos la cura, así todos nos iremos a casa en paz – Dean adivino la mirada de satán a Prim, la empezó a proteger con la mitad de su cuerpo, tapándola de la asquerosa mirada

- Me temo que esta reunión no fue concertada para ustedes, yo busco un pez más gordo que simples Arcángeles y un par de humanos engreídos

- Yo que tú, pensaría mejor mis palabras Satán – Lucifer limpiaba su espada con todo el descaro característico en el – Veras, estos simples Arcángeles y este par de humanos han movido mas montañas de las que tú has visto en tu corta y patética vida

- No dudo de su poder Antecesor mío – Miguel gruño ante ese insulto – Dudo de su control sobre estos temas, veras, lo que yo quiero es más grande que ustedes y no me detendré torturando uno a uno a los Ángeles hasta que Dios venga a mi o se quedara sin hijitos alados a quienes mandusquear! – El tono de voz de Satán se elevó provocando el temblor en la bóveda dorada, pero Prim no se movió, fue la única en quedar de pie, lo que llamo de sobre manera la atención del dios del inframundo

- Quien es la hermosa muchacha que los acompaña, generalmente solo son ustedes y sus horrendas caras barbudas – Dean se iba a lanzar a la yugular de Satán cuando Prim lo sujeto por el brazo con más fuerza de la que el cazador estaba acostumbrado

- De esto me encargo yo – Satán inundo la habitación con una risa nerviosa y tétrica

- Tu?! Una simple mortal traída tal vez del pasado, chica alguien debería decirte que en el siglo 21 ya no se estilan las armaduras – Prim abrió la mano y la cerro de un golpe provocando que la voz de diabólico ser se apagara

- Así está mejor, odio tu tono de voz, más cuando no saben hablar correctamente ante mí – Prim lanzo a Satán contra una de las paredes, luego a otra y así, como un muñeco de trapo sin control sobre sí mismo, Dean reía mientras el diablo era aporreado de un lado al otro.

- Ya Prim, dejalo hablar, que nos de la cura – Le pido Miguel a su hermana

- Prim?... – Fue lo primero en pronunciar el aporreado Demonio buscando apoyo en su trono para lograr ponerse semi de pie.

- La cura o volverás a ser una hoja en el viento – Satán abrió las manos en señal de rendición

- Está bien, tu ganas niña, te daré la cura, pero antes – Una daga esmeralda lanzada de la manga del diablo dio en pleno abdomen de la trigueña

- Prim?! Dean iba a morir de rabia y dolor cuando la trigueña tomo la daga desclavándola, y dejándola caer ante los ojos incrédulos del diablo

- Tu?

- Yo?

- Tu debiste morir, esa daga asesinaría al mismo Dios

- Oh chico, te tengo una noticia – Prim movió su mano dejando al demonio boca abajo sobre su trono – Yo no soy Dios – Camino hasta Satán contorneando las caderas peligrosamente, se inclinó hasta quedar en su rostro sin ningún rastro de dolor por la reciente puñalada – Ahora pequeña rata mal oliente, me dirás la cura o te desollare hasta los huesos con una cuchara oxidada – Satán no lo podía creer, atónito señalo nerviosamente una caja en la mesa de un costado a su trono dorado, Miguel fue por ella y todos desaparecieron de aquella bóveda dorada.

Llegaron al bunquer con la cura, Bobby junto a Gabriel prepararon el tónico descrito en el antiguo libro maltratado por los siglos.

- Funcionara? – Sam susurro a su padre quien le dio una cara molesta

- Tu qué crees idiota? Es obvio que funcionara, lo prepare yo muchacho. Ahora alejate que esta parte es la explosiva. – Una enorme nube de polvo rosa pastel se elevó al cielo, las nueves tormentosas abrieron paso a la masa oscilante asemejando un algodón de azúcar.

- Creo que si funciono, muchas gracias Bobby – Chuck y sus hijos partieron al cielo donde Castiel los aguardaba.

- Tú no iras con tus hermanos Prim?

- No Bobby, papá me arrebato mis dones apenas termine la misión – Un suspiro agotado de la dulce niña enterneció al mayor

- Ven, vamos por un chocolate caliente, este viejo no solo sabe preparar curas para ángeles rebeldes.

Ya en el cielo Castiel parecía haber vuelto a la vida, pero con un pequeño cambio…

- Mis alas son rosadas – Muy serio Castiel le reclamo a su padre el nuevo look para sus preciosas alas negras

- Pero son hermosas – Le intento responder su padre mordiéndose la lengua para no reír

- Es más tu estilo hermano – Lucifer no se aguantó, ni Gabriel, ambos hermanos mayores reventaron en risas, mientras que Miguel abrazaba a un angustiado Castiel

- Que se supone que hare con mis alas de este color

- Jovencito, tú con tus alas no harás nada, no puedes volar hasta que te recuperes por completo, en ese momento veremos cómo cambiarlas a su negro original

- Tal vez Gabriel y Bobby se equivocaron en alguna parte del hechizo – Opino muy cautelosamente Miguel

- Claro que no, jamás haríamos las alas de Castiel rosadas a sabiendas – Gabriel no parecía muy serio defendiéndose de las acusaciones de su hermano

- Estas seguro de eso hijo?

- Padre, me ofendes… no era un momento de bromear con mi hermanito, Cas estaba sufriendo

- Bueno hijo, son rosadas, pero a lo menos no están siendo arrancadas pluma por pluma – Castiel de solo recordarlo puso una mueca de dolor, que le partió el corazón a los tres mayores.

- Hey Cassy, que te parece si vamos por una nieve de frutilla, esa es tu favorita – Castiel fusilo con la mirada a Lucifer

- A mí me gusta la NIEVE… no la nieve de fresa rosa! – Gruño Castiel

- Lucifer estrella de la mañana – Chuck giro a su hijo y le planto tres fuertes palmadas – Que te he dicho sobre ese tipo de bromas?

- Aushhh, ya, ya! Si entendí… perdón Cas, solo era para hacerte reír

- No me hiso gracias Lucy

- Me perdonas?

- Si, si te perdono, solo si no le dices a papá cuando salga a volar a la nieve – Cas le guiño un ojo a su hermano, Chuck siguiéndoles el juego corrió tras de sus hijos con la "amenaza" de darle unas buenas nalgadas por intentar engañarlo.

Mientras tanto en la tierra, Prim miraba a las flores de Miguel, en el jardín apoyada en la baranda de la terraza en el patio

- Hey hermosa – Dean abrazo a su novia por la espalda, la delicada figura se veía realmente pequeña delante del enorme cuerpo de Dean – Como estas? – Prim se sonrió al sentir los labios de su amado en su cuello, se dio vuelta a ver a los ojos verde peligro que tanto amaba

- Estoy algo cansada

- Debió ser agotador recuperar tus dones – Prim le dio una sonrisa triste a su cazador favorito

- Que sucede?

- No es nada… solo me da algo de pena

- Que cosa?

- Que podría hacer mucho más que solo asistir a la universidad… sabes?

- Te refieres a tus milagros?

- Si…

- Creí que solo podías hacer milagros, me sorprendió mucho la forma en la que te encargaste de Satán

- Dean!

- Que? Fue muy sexy, toda poderosa, con esa armadura… - Prim le dio su mirada entre las pestañas que tanto amaba Dean y él le regalo su sonrisa de medio lado, provocando una risita nerviosa en su amada Prim, la sujeto por las caderas hasta dejarla sentada en la baranda de la terraza, quedando entre sus piernas besando delicadamente a su hermosa novia, torturándola un poco, hasta que ni el mismo aguanto el deseo de profundizar el beso.

- Te amo – Prim sintió como si le hubiesen dejado caer una cascada de mariposas en la boca del estomago

- Saber que te amo y tú me amas, es la razón por la que no desespero al saber que mis dones ya no estarán nunca más

- Me prometiste que no sería así, lo recuerdas? – Prim asintió a su cazador, Dean se apodero de sus labios arrancándole la cordura a la Primogénita

- Esto no es justo – Lo reto Prim

- Que cosa?

- Tu! Con esos besos puedes pedir la luna y literalmente escribiría tu nombre en ella.

- En serio?... puedo pedir lo que yo quisiera?

- Si… lo que desees

- No permitirás que vuelvan a herirte, te juro que sentí que moría por un segundo Prim, no podía creer que esa daga no provocara ningún daño en ti, lo agradezco en serio, pero fue un milagro

- tal vez fuiste tú quien me mantuvo viva

- No es verdad

- Tu querías que yo sobreviviera, ese fue tu milagro Dean… tú lo querías así

- Yo creo que tuviste suerte, esa daga asesinaría a Dios, no a su heredera… tu puedes ser herida, sobre todo como humana, por favor, solo prometeme que te cuidaras

- No es necesario que hagas esto

- A que te refieres?

- Que me controles

- No te estoy controlando Prim, te estoy protegiendo

- No estoy acostumbrada a eso

- Pues tendrás que acostumbrarte, porque te seguiré protegiendo hasta que no me queden más días en este mundo.