Para un padre, no existe un miedo más grande, que sus hijos puedan ser dañados de alguna forma, pero que uno de tus hijos dañe al otro, eso lo hace el doble de terrorífico.

- Gabriel, no te muevas de esa esquina!

- Pero papá!

- Gabriel no juegues con mi paciencia… - Chuck dejo a su hijo en la esquina de su habitación con las lágrimas frescas corriendo por sus mejillas y la picadura latente que dejo solo el adelanto de la surra que le llegaría por insolente y por hacerle esa broma de mal gusto a su hermano.

- Lucifer! – Chuck buscaba a su hijo en el cielo desesperadamente

- Padre, no está en ninguna parte – Miguel se sentía culpable, él había visto las intenciones de Gabriel, pero jamás imagino las consecuencias.

- Padre, tal vez Lucy no está en el cielo – Castiel también se sentía culpable, el mismo había ayudado sin saber a Gabriel con su plan.

- Crees que bajo a la tierra?

- O subió a su lugar

Sobre el cielo se encuentra la puerta a la cuarta dimensión, donde un simple paseo por un pasillo te lleva directo a cualquier parte del universo, para Lucifer su lugar favorito era una rivera entre los anillos de una estrella de protones. Desde allí el cielo se veía muy lejano y todo desaparecía por un momento, incluyendo sus recuerdos… Lucifer se auto torturaba con sus recuerdos, no pasaba un día sin que sintiera la culpa carcomerlo por dentro, todo el sufrimiento gratuito a millones de humanos, a todos sus hermanos en el cielo, todas esas almas a las que masacro. El odio que sintió por su padre y sus hermanos, ahora miraba al pasado y solo podía sentir arrepentimiento por haber perdido tanto tiempo en una estúpida pelea. Todos tenían razón, el solo era un crio haciendo pataleta a su padre y peleando con su hermano mayor por un premio.

- Es muy hermoso aquí – Chuck se acercó lentamente hasta su pequeño, se sentía como si fuera tomando la confianza de un cachorrito herido – Casi no recordaba este rincón del universo – Lucifer le dio la más triste de las miradas a su padre, Chuck se sentó a su lado temiendo asustarlo y que su hijo desapareciera nuevamente – Hijo… - intento tomar la mano de su pequeño, pero él la alejo rompiendo el corazón de su padre.

- Padre, no es el momento – Dios respiro profundamente, intentando encontrar la forma de hacer regresar a su hijo a casa

- Gabriel, su broma… fue realmente estúpida, pero fue solo eso… una broma – Hiso un nuevo intento de tomar la mano de su hijo, esta vez no la retiro, pero si soltó un bufido fastidiado.

- Gabriel solo dijo lo que todos piensan padre

- Tú crees que todos piensan eso de ti?

- Soy el diablo, creador de los demonios, cada pieza de maldad en la tierra y en muchas otras partes, como el inframundo son mi creación.

- Tú no eres ni siquiera responsable de haber caído del cielo en primer lugar

- Yo quería destruir a la humanidad

- Tu solo pedias mi atención hijo, fue mi error, yo soy el único responsable, fui cruel y desalmado… tu pecado fue castigado desmesuradamente, eones lejos de tu familia encerrado en esa jaula sin posibilidad de salir… convertí a mi hijo más amado en un monstro solo porque mi orgullo y mi ego no me permitieron tomar en cuenta tus opiniones, para mí que un hijo se revelara contra mí y me desobedecieras, fue suficiente para desecharte.

Había recibido las disculpas de su padre en un par de ocasiones, pero nunca antes lo había escuchado decir que era su culpa, por mucho tiempo lo pensó y sintió de esa forma, pero ahora que lo escuchaba desde sus labios, sabía que no era así.

- Sabes que pienso?

- Me gustaría saber tesoro – Lucifer relajo su postura permitiéndole a su padre abrazarlo, sostener a su pequeño rebelde.

- Pienso en que la jaula fue como un tiempo fuera

- Es una teoría interesante

- Es decir, tu deseabas que yo te hiciera caso, eso es verdad… pero yo tampoco hice la otra parte sencilla – Su padre soltó una carcajada algo cansada

- Ninguno de ustedes lo ha hecho

- Pero yo tarde mucho tiempo en arrepentirme y en pedir perdón…

- Crees que te mande al rincón a pensar?

- Si

- Pues es cierto, en algún momento fue lo que pensé… creí que te arrepentirías y lo hiciste, pero no fue hasta que hable contigo, mi error fue escuchar a mi ego, pensar que tu volverías arrepentido sin que yo hiciera nada más que esperarte.

- Ambos nos equivocamos padre

- Soy tu padre Lucifer, yo soy el real responsable y también tengo la responsabilidad frente a este suceso, tú no te debes seguir sintiendo triste ni infeliz cada vez que uno de tus hermanos o alguien quiera herirte, provocarte con tu pasado… ese pasado esta perdonado y debe ser olvidado.

- No quiero olvidarlo padre – Chuck beso el tope de la coronilla de su hijo, Lucifer se acurruco entre los brazos de su padre, ya no se sentía solo, ni culpable, simplemente protegido en ese rincón del universo junto a esa rivera, sentado junto a su padre sintiendo los enormes brazos conteniendo el océano de emociones y culpabilidad que le había agobiado solo hace unos momentos atrás

- Debemos ir a casa bebe…

- Aun no papá… por favor… no quiero enfrentarlos a todos

- Tu no hiciste nada malo hijo

- Arroje los panecillos de Marie al suelo y empuje a Castiel… lo acuse terriblemente frente a todos – Lucifer se sentía avergonzado por su actitud infantil, pero le había dolido terriblemente la actitud de Gabriel.

- Castiel te está buscando, estoy seguro de que tu hermanos solo desea verte de vuelta en casa y con lo que respecta a los panecillos, mañana ayudaras a Marie con la cocina, está claro?

- Si padre

- Así me gusta, ahora vamos a casa, que aún tengo a un pequeño en tiempo fuera mirando la esquina

- Gabriel debe estar odiándome, lo estas castigando porque sobre reaccione con todo

- Lucifer estrella de la mañana, te juro que no quería hacer esto, pero ya no me estas dejando salida – Dios giro a su hijo doblándole un poco el antebrazo, manteniéndolo a su alcance, bajo su pesada mano una docena de veces provocando los gritos y alaridos de su hijo

- Pero porqueeee… snif snif – El pequeño se sobaba la colita corriéndose del alcance de su padre

- Tengo que darte la versión completa para que tu cerebro funcione y entiendas de una buena vez?

- Estábamos en una conexión aquí! Buena onda papi! Porque me diste esas… eso! – Dios siempre se reía de lo mucho que sus hijos evitaban la palabra con N, jamás nombraban las nalgadas.

- Si cariño, estábamos en una "conexión" pero tú no dejas de culparte por todo y por sentir que mereces lo que dijo Gabriel aunque fuese en broma.

- Pero… es que

- Quieres la versión completa?

- No papi – Lucifer se sobaba calladito la picadura en su retaguardia, mientras caminaba de la mano de papa hasta casa.

Una vez en su hogar Lucifer fue recibido por todos con abrazos, sobre todo de Castiel y Miguel

- Perdoname hermano, de verdad que no sabia

- No Cas, soy yo el que te debe pedir disculpas, te acuse injustamente

- Lucy, lo sentimos mucho – Miguel estaba al borde de las lágrimas, por un momento pensó que perdería a su hermano nuevamente.

- Mickey… yo – Lucifer no término la frase, su hermano lo envolvió en un abrazo, callándolo por completo.

- Vamos a casa Lucy, no importa nada más… Castiel, tu también vienes con nosotros

Castiel se encontraba mucho mejor de sus alas, gracias a una nueva pócima de Gabriel ya no eran rosadas, ahora lucían su negro radiante, voló por varios días para fortalecerlas y su padre les había dicho que volverían a la tierra en unos días, pero con todo el lio del día de los inocentes decidieron que sería mejor volver lo antes posible.

- Iremos con Gabriel en unas horas, cuídense mucho y no más problemas por favor

- Si padre – Los tres seres celestiales prometieron a su padre, levitando de vuelta a casa.

En su habitación Gabriel seguía pegado a la pared pensando ya con la mente fría lo mal que fue todo, para él era solo un día más de los inocentes, la forma en la que se desmorono su plan como una enorme torre de naipes, fue todo un desastre.

- Gabriel – Chuck apareció detrás de él, llamándolo, pero no quiso voltear o responder tenía miedo, sabía lo que se merecía pero odiaba con todas sus fuerzas ser castigado por su padre, prefería que el departamento de los coscorrones fuera de Miguel y que su padre lo abrazara cuando estaba enfermo o triste o cansado… - Hijo, ven a sentarte un momento para que hablemos

- Tu no quieres hablar conmigo papa, solo quieres darme las… esa cosa que me "gane a pulso" – Tal vez sonó un poco más rebelde de lo que realmente quería sonar, pero no era esa su intención.

- Gabriel… Cuida tu tono, tus modales y ven a conversar con tu padre – Chuck no tuvo que seguir hablando, Gabriel sabía muy bien que jugaba con fuego cuando de la paciencia de su padre se trataba.

- Perdón – Se acercó lentamente hasta su padre, Chuck le palmeo un costado de la cama para indicarle donde sentarse. Esta será la última vez que me siente cómodamente en muchos días, pensó para sí mismo Gabriel.

- Así me gusta, ahora hijo, quiero que me cuentes, con lujo de detalle… En que carajos estabas pensando?! – Su padre jamás decía groserías, ni se las permitía a ellos, así supo que estaba realmente jodido.

- Padre – Fue una exclamación involuntaria, por el asombro de escuchar ese lenguaje en quien le lavo innumerables veces la boca con jabón por decir una palabrota.

- Vamos Gabriel, estoy esperando tu explicación – El Arcángel se dejó caer hacia atrás en la cama agotado, no solo por las horas de pie en el rincón, sino que porque estaba harto de haber sido un idiota bromista por tanto tiempo y seguir siéndolo aunque en menor cantidad, lo seguía siendo.

- Hoy es el día de los inocentes en la tierra y yo… bueno… no me enorgullece, me enorgullecía antes, pero ahora es realmente vergonzoso padre – Chuck se acomodó en el respaldo mirando a su hijo relajadamente mientras le contaba su historia.

- Continua por favor

- No es fácil sabes?

- Tesoro, te aconsejo hacer tu mejor esfuerzo en esto

- Yo… es solo que mi día favorito del año era este día, es como mi navidad. Podía hacer bromas a los humanos, siempre elegía a los peores… los violadores, los pedófilos, a un sinfín de curas pederastas… era una locura padre, invente mundos alternos y cree tantas realidades, creo que un par aún siguen perdidos entre las páginas de algún libro viejo.

- Pero aquí en el cielo hijo mío…

- Sé que empecé muy mal mi historia, sé que piensas que elegí a Lucifer como el peor del cielo, pero no es así. Amo a mi hermano, lo respeto mucho, yo solo quería hacer una bromita, solo que no se hacerlas bien cuando no se trata de torturar a alguien y en este caso todo salió tan mal.

- No pretendías usar este día para castigar a Lucifer o si Gabriel? – Gabriel se enderezo de inmediato, indignado miro a su padre con cara de horror puro

- Jamás! Me ofendes padre! Amo a mi hermano, nunca he querido hacerle daño, esto fue un gran error tras otro, se suponía que todo seria para cambiar la jaula por una habitación llena de libros y dulces para todos en el cielo, no un recordatorio de cómo fue ser encerrado… ahora que lo digo en voz alta, me doy cuenta de mi error, fue una broma de mal gusto

- Eso es un eufemismo hijo, sé que tus intenciones no fueron lastimar a Lucifer y que solo querías hacer una broma algo pesada, pero tu hermano se vio encerrado en esa jaula nuevamente y tú le dijiste muchas cosas feas

- Fue un enorme error de cálculo, ese no era yo padre, era un simple doble de esencia, uno que no usaba hace mucho y que tenía mis conocimientos anteriores, jamás pensé que le diría todas esa barbaridades a Lucifer, yo fui tan estúpido

- Fuiste descuidado, hostil e irracional. Provocaste consecuencias que no pudiste controlar y hoy tendrás un recordatorio marcado en tu bromista colita por varios días hijo, te lo juro.

- Por favor, podemos dejarlo así? Me siento muy mal y Lucifer no me perdonara jamás, no sabes el dolor de perder a mi hermano nuevamente

- No seas melodramático Gabriel, tu hermano te ama como tú a él y sabe que esto fue una simple broma, una de muy mal gusto por decir poco… pero una broma, lo que si te dolerá y esto te lo puedo prometer, es tu trasero por hacer semejante tontería! Desde ahora en adelante están prohibidas las bromas en el día de los inocentes que no incluyan lentes con ojos saltones o serpientes de papel en un tubo de papas fritas. Está claro?

- Si papi – Gabriel abandono toda su fuerza y se largó a llorar desconsolado, solo quería que todo pasara pronto, Chuck odiaba castigar a sus hijos mientras estos estaban triste o llorando, pero en este caso le ayudaría un poco a acortar la surra, la verdad solo quería estar con sus hijos en casa comiendo una rica cena para después ir a ver unas películas, como lo venían haciendo hace meses en la tierra.

- Calma hijo, esto pasara pronto y espero que después de esta surra no haya otra por volver a hacer tremenda idiotez.

Las nalgadas bajaron una a una a conciencia, Chuck le dejo muy marcado a fuego que sus bromas ya no eran bien recibidas…

- Te prohíbo volver a usar un doble de esencia con tus hermanos!

- Owww, snif… si papi… aoww lo juro

- No volverás a usar ese lenguaje tan barbárico con ninguno de tus hermanos!

- Aowww! Pero si no fui yo!

- Fuiste tú en algún punto de tu existencia Gabriel! No utilices una excusa que solo agrava tu falta

- Perdón… nunca más, lo juro papi, pero ya para! Duele mucho

- Es la idea hijo, dejar una muy marcada razón para pensar, junto en tu colita bromista

Fueron a lo menos cincuenta nalgadas y un largo discurso de parte de Dios a su Arcángel bromista, se le partía el alma de solo escuchar a su hijo implorar por un poco de piedad, pero sabía que si no era duro ahora tendría que repetir esa conversación en algún punto.

- Ya cariño, ya está… shhh, tranquilo respira – Gabriel lloraba desconsolado provocando en su padre la necesidad de abrazarlo y consolarlo por siempre.

- Lo siento mu mu muchoooo – Sin lograr que su hijo parara de llorar, Chuck se transportó con su hijo hasta su casa en la tierra, cuando llegaron Gabriel colgaba de los brazos de su padre.

Miguel y Lucifer descansaban como dos angelitos en la cama del mayor, miguel sostenía a su hermanito, se notaban las lágrimas secas en las mejillas de ambos, Chuck suspiro enternecido, había sido un día muy emocional para todos.

- Shhh Gabe, no hagamos ruido… iremos abajo donde Castiel y Prim nos esperan – Gabriel asintió a su padre, Chuck lo dejo por sus propios pies…

- No puedo dejar de llorar – Gabriel suspiraba entre pucheros, intento no seguir haciendo ruido para no despertar a sus hermanos, pero se le hacía demasiado deificó conseguir la calma que tanto añoraba.

- Tranquilo bebe, vamos abajo, ven… con un gran tazón de helado te sentirás mucho mejor – Gabriel intento pensar en el chocolatozo premio, pero tampoco lo consolaba.

Al llegar abajo, encontraron a Prim jugando con Castiel, el Ángel aparecía objetos pequeños en sus manos, sin que Prim los viera y ella adivinaba pasando sus manos para saber que eran.

- La pluma de newton – Castiel sostenía el objeto en la mano cerrada delante de Prim, ella se mordía la lengua pensando en que podía ser

- Cerca, casi le aciertas – Castiel parecía estar entretenido jugando con su hermana, para el estar con ella era un regalo, mientras que para Prim el sentir a su familia tan naturalmente era más preciado que el mejor de los tesoros.

- Es una pluma, pero no de Newton?

- No exactamente

- No es una pluma… oh! Claro… el tintero de newton!

- Exacto – Castiel grito contento mientras Prim aplaudía emocionada.

- Sabía que era algo para escribir

Gabriel intentaba detener su llanto mientras que Chuck abrazaba a su pequeño mirando enternecido a sus hijos, se reprochó el tiempo tan extenso que prohibió a Prim conectar con sus hermanos, pensaba que si Prim iba al cielo los ángeles se confundirían y no la respetarían como Dios cuando llegara el momento. Cuan equivocado estaba con todo, puedes ser el mismo Dios y aun así cometer más errores de los que pudiera pensar.

- Gabe! – Castiel sintió a su hermano, voló a abrazarlo – Hermano, estas bien? Calma está todo bien ahora – Gabriel se abrazó de Castiel como si se le fuera la vida en eso, llorando el alma, angustiado.

- Papi – Prim se colgó del cuello de su padre, Chuck agradeció ese abrazo, era bueno volver a sentir a su hija con él, la había extrañado mientras permanecían ene l cielo cuidando a Castiel.

- Hija, como estas pequeña mía?

- Creo que mejor que tu papi… - Prim le dio una mirada por sobre el hombro de su padre a sus hermanos

- También lo creo tesoro – Chuck beso la frente de su hija, produciendo la paz que tanto necesitaba

- Tal vez Gabe necesite hablar con Lucy, el también estaba muy angustiado, Miguel lo tuvo que llevar s u habitación a dormir…

- Padre, iré con Gabe a su habitación, nos vemos en unas horas – Castiel no dijo mas solo despareció junto a su lloroso hermano mayor, ni siquiera espero la autorización de su padre… -Prim ahorco a su padre en un fuerte abrazo

- Es bueno tenerte de vuelta papi, deja que ellos se recuperen, veras como al final del día todo se resuelve y para mañana el sol brillara con más fuerza

- Algunas veces me sorprende de sobremanera tu madurez hija

- Hummmm, recuerda eso cuando me castigues por salir tarde

- No más problemas hija, ya tengo la cuota del año copada con tus hermanos

- No me pretendo portar mal, es solo que los accidentes pasan

- No cometas ningún accidente o yo accidentalmente dejare caer mi mano en tu accidentada colita muchas veces

- Entendido – Prim y su padre fueron por un poco de helado para mantener las noticias al día