Ya en casa, los tres Arcángeles, Prim y Chuck se reunían en la cocina casi como una familia normal luego de un día de trabajo

- Papi! – Corrió Prim a besar a su padre, colgándose del cuello de Chuck, quien la levanto por los aires girando con ella en brazos, provocando las risas de la pequeña, llenando la habitación de aquel angelical sonido, tan hermoso a los oídos de un padre.

- Mi princesa… como esta ese brazo? Dejame ver… - Sin perder tiempo Chuck registro cada detalle de su hija, procurando no dejar pasar nada en alto, hasta que se vio satisfecho con la revisión, convenciéndose que su hija estaba completamente curada

- Lucy hiso un buen trabajo – Le comento Prim a modo de gracias a su hermano

- Gracias hijo, fue muy amable de tu parte ayudar con tu hermanita

- Es mi deber padre, lo hago gustoso – Lucifer se le inflo el pecho de orgullo, provocando la risa de su padre

- Miguel, como te encuentras de tu ala? – Prosiguió pasando lista de los heridos

- Mucho mejor padre, ya no me duele nada y mis moretones tampoco están – Miguel abrazo a su padre quien también lo reviso de lado a lado y de punta a cabo, hasta que se vio satisfecho con su trabajo

- Bien… me alegro mucho hijo, fueron muy valientes… Todos – Dio una mirada sus guerreros, quienes casi por instinto se cuadraron frente a su padre

- Castiel, mi niño… estas tan callado. Acaso Murcia no te dejaba hablar en la guardería? – Castiel había pasado las últimas semanas en la guardería, cuidando de los niños llegados al cielo, junto Murcia, la santa patrona de los recién nacidos. Se le había dado esta tarea, para ayudarlo a curar sus heridas sin que perdiera del todo el training de ir de un lado al otro, con los Winchester, los niños hacían un buen entrenamiento en eso.

- No es eso, padre… es solo que me preguntaba, hasta cuando me tendrás de niñera en el cielo? – Chuck bien sabia a que se refería su hijo menor

- Las peleas están fuera de tus limites, hasta que te recuperes por completo Castiel, creí que eso ya lo habíamos discutido - haciendo referencia a una pequeña "charla" entre él y su pequeño angelito, tras un pequeño berrinche de parte del Ángel, por estar según sus palabras "amarrado a una bruja disfrazada de santa rodeada de críos"

- Puedo a lo menos ayudar a los Winchester con las investigaciones? Tal vez a Bobby?

- Suena justo – Cedió Chuck ante la mirada suplicante de todos, no era un secreto cuanto extrañaban al Ángel con más Asperger de toda existencia.

- Gracias, gracias, gracias! Juro que no te arrepentirás padre –Chuck dio un vistazo a sus retoños, hasta que descanso la mirada en Gabriel, quien lucía un poco incómodo frente a sus hermanos.

- Qué tal si celebramos que estamos todos juntos y comemos mucho helado de chocolate? Gabe… te parece una buena idea? – Gabriel bajo la mirada algo avergonzado, por actuar como un consentido, todos en la habitación sabían que era por la surra que se había ganado a pulso, que Chuck deseaba compensar a su hijo. Y el sabia eso, por lo que se sentía aún más avergonzado.

- Oh di que sí y cambia esa cara, papa te partió el culo a nalgadas, ya superalo. No es como si no nos hubiese dado la misma surra a todos en esta habitación… - Lucifer muy a su estilo le escupió la verdad a su hermanito, provocando una mirada de tristeza de parte de Gabe, era verdad… eso no quería decir que fuera menos incomoda.

- Con chispas?... – Al final se dejó querer el consentido adicto a los dulces, favorito de papa

- Ese es mi niño!

Al día siguiente la casa se sentía mucho más apacible, Prim jugaba junto a Castiel en el patio con los copos de nieve de la primera nevada. Lucifer ayudaba a Miguel con sus tareas en la casa, a pesar de estar completamente curado, su gracia seguía débil y eso podía agotar al Arcángel, aunque fuese con una tarea tan sencilla como regar las plantas o pasar la aspiradora.

Chuck pasó la mañana consintiendo a Gabriel, a pesar de que el Arcángel fuese el culpable de su adolorido trasero, para el todo poderoso un puchero en los labios de su hijo era suficiente para partirle el alma y tenerlo de cocinero, preparando galletas con chispas para su pequeño bromista.

Todo parecía ir bien, hasta que Miguel los llamo a almorzar.

- Prim? Cas? A comer pequeños – Los dos se sacudieron la nieve, Cas chasqueo los dedos cambiando la ropa de ambos, así entrarían secos a la casa.

- Paaaaapaaa, Gabrieeeel! – grito más fuerte para que lo escucharan desde la cocina – A almorzar!

- Ya estamos aquí cariño, no es necesario gritar a tu padre omnipresente – Miguel rodo los ojos sin que él lo viera, pero no le funciono recibiendo una nalgada del todo poderoso

- Aoshh

- Omnipresente, cariño… recuerden eso cuando quieran hacer travesuras – Miguel sobo la picadura en su traserito alado, caminando hasta la mesa para servir la pizza traída desde Chicago.

- Huuuuu Pizza! – Lucifer, quien fue el de la idea, se sentó sobándose las manos por tremendo banquete, a lo menos cuatro opciones de las más famosas pizzas de la ciudad ventosa, listas y calientes para ser devoradas por la familia celestial

- Creo que ya sabemos quién fue el de la idea – Gabriel se burló de su hermano, provocando las risas de la familia

- Tu elegiste el postre – Contesto estrella de la mañana

- Cual postre? – Pregunto inocentemente Gabriel

- Esas deliciosas galletas de chispas de chocolate, creadas por el mismo dios en persona – La sonrisa burlona en el rostro de Lucifer era palpable, Gabriel no había cabido en cuenta en que debería compartir sus amadas galletas con todos y sacando cuentas, no habían hecho las suficientes

- Papi… dile a Lucy que esas galletas son solo mías – Se quejó infantilmente Gabe

- No compartirás ni una? Tenía ganas de probarlas – Se quejó Miguel siguiéndole el juego a estrella de la mañana

- Yo también, olían muy bien desde el patio – Cas sin saberlo entro en el juego, provocando la mirada acusadora de Prim, que fue la gota que rebalsó el vaso para el consentido de Chuck

- Está bien! Tienen razón, de postre comeremos galletitas

El almuerzo continúo sin mayores contra tiempos, la familia feliz retiro los platos de la mesa y limpiaron todo para seguir con su tarde de entretención.

- Mis pequeños retoños, quien diría que con un par de surras lograría tenerlos a todos de vuelta en casa

- Es necesario hablar sobre la parte dolorosa – Se quejó Lucifer, quien fue por lejos el que más Provo el cinturón de papi, mientras lo atraía de vuelta al lado de la luz

- Vamos que no fue tan malo! – Se quejó Dios a modo de ofendido, el había sido muy misericordioso con sus pequeños fugitivos.

- Que no fue tan malo? – Era muy difícil que Prim levantara la voz a su padre en los últimos meses, pero ese tema la tocaba de forma sensible, por decirlo de algún modo

- Primogénita, no te atrevas a decir que fui injusto contigo o con tus hermanos – Le advirtió con una mirada de advertencia

- Injusto no, severo si y mucho – Se terminó de quejar Prim muy enterrada entre los brazos de Miguel y Lucifer, ambos hermanos mayores apoyaban muy en el fondo el reclamo de su hermanita, no lo dirían en voz alta ni nada, pero si recordaban muy bien cuanto dolía el volver al camino de la mano de Dios "pateare tu culo ensimismado" Todo poderoso.

- Cada surra que les he dado se las han ganado a pulso – Replico el padre celestial

- Yo no sé si eso, es del todo cierto – Intervino tímidamente Castiel

- A que te refieres hijo?

- En algunas ocasiones eres más severo de lo que nosotros esperamos, por nuestras travesuras – Termino de exponer su hijo más rebelde

- Hablas de cada una de sus pequeñas travesuras, como el apocalipsis – La severa mirada dio en Lucifer, quien se hiso pequeñito en el sillón junto a Prim - los leviatanes?- Castiel miro a otro lado, como si no hubiese escuchado, truco aprendido de Dean, cada vez que Bobby le reclama por algo que si hiso y no quería responder - Intentar contratar cazadores para no enfrentar sus destinos – Mirando Prim quien a la que apenas si se le veían los ojitos entre la colcha que los cubría a todos en el sillón y el abrazo protector de Lucifer y Miguel - O tomar el control del cielo sin permiso – Miguel fue quien esta vez bajo la mirada buscando algo muy interesante en el suelo del living, como si no hubiese pasado del todo bien la aspiradora - O de escapar y bloquearme, para no ser encontrado? – Termino de señalar a Gabriel, el truquero de inmediato le dio una sonrisita de perdón que termino de enternecer a su enfadado padre

- Yo creo que Cas se refería mas a cuando no nos acostamos de inmediato y entras con el cepillo de pelo a llevarnos a dormir a punta de cepillazos – Se aventuró a continuar Gabriel, apoyado con las miraditas asustadas de sus hermanos

- Te pedí cuatro veces la semana pasada, que te cepillaras el pelo y te acostaras – Le replico Dios a Gabriel

- Pero fuiste muy severo – Se quejó con un puchero el truquero

- Soy severo porque no quiero repetirles una y otra vez las mismas cosas, ustedes ya son grandes por el amor al cielo

- No lo somos – Intervino Prim

- No lo eres? – Le respondió su padre

- Para fines prácticos tengo 19 años humanos… y aunque me gustaría saber cómo fue que hiciste ese cálculo, eso me deja como un bebe frente a una tropa de seres celestiales de eones de antigüedad – Chuck le tuvo que conceder eso

- Tienes razón creo que tu si tienes permiso para ser una cria – Prim sintió un pequeño triunfo saltando del sillón con sí! Imaginario - Eso también quiere decir que te tratare más como una Cria, empezando por el asunto de tener novio-La sonrisa en Prim se esfumo por completo insto a sus hermanos a intervenir

- No seas Cruel con Prim papa… a esto nos referimos con muy severo. Sabes que moriría sin Dean – Abogo Miguel por ella, pensando en que sería del si no pudiera seguir con Sam

- Bueno, entonces? Ustedes también podrían cooperar, comportarse mejor, hacer lo que les mando, dejar de hacer travesuras

- Tampoco es como que nos portáramos tan mal o sí? – Miguel tenía un punto según todos… todos experto su padre

- Miguel, la semana pasada quien fue el que armo un escándalo de proporciones porque había desaparecido su disco favorito y termino empujando a Lucifer? – Miguel de pronto cerro los ojos cayendo en cuenta de su error

- Yo padre

- Y dime, a quien tuvieron que llamar tus hermanos porque tu perdiste el control y estabas a punto de golpear a tu hermano, quien por cierto no fue quien te robo tu disco, sino que fuiste tú el que lo dejo en el reproductor del impala cuando saliste con Sam…

- A usted Señor

- Exacto a mí, fui yo quien tuvo que traer tu disco y fui yo quien tuvo que poner orden aquí.

- Lo siento papi – Miguel se disculpaba tanto por el recuerdo de la pesada mano de su padre cayendo una y otra vez en su retaguardia, como por el haberlo acusado de severo, cuando la verdad era que era bastante piadoso, para estar interviniendo todo el tiempo con sus hijos, a pesar de que ya estaban "grandes"

- Nosotros también – Contestaron los demás al unísono

- Yo siento que seguirán partiéndonos el culo a nalgadas cada vez que hagamos malo –Se quejó Castiel, ganando las sonrisas de todos