Advertencias: AU - Universo Alterno.

Todos los personajes de esta historia existen, la verdad es que PEACH-PIT creó tantos personajes que me pregunté por qué en vez en de crear nuevos no utilizaba los que ya estaban en el universo del anime.

Declaimer: Shugo Chara © PEACH-PIT (#Respect)


Cuestiones de orgullo.
–2: Primer día.

En medio de los gritos, Amu pudo distinguir a las compañeras de Yaya, gritándole a la "líder". Maika también les devolvía las quejas con fuerza y parecía que en un momento se agarrarían a golpes. Un grupo de chicos, puede que cuatro o uno más, le gritó a Rima, que estaba en una mesa alejada y sola. Ella no se hizo bolita, ni derramó una lágrima… Se puso de pie y con un puño golpeó a uno de los chicos devolviendo también las quejas que tenía sobre él.

Nayuta estaba también gritándole a un par de chicos asustados, sabía que la molestaban por amar temas que ellos consideran raros. Hinamori vio como Koyomi y Mifuyu trataban de detenerla antes de que se lanzara a ambos, obviamente estaban enterados de que era cinta negra en karate… No encontró a Yua, o al menos no lo hizo en ese vistazo que le echó a la cafetería. Donde todos se gritaban de todo. Se preguntó dónde rayos estaban los profesores.

A Souma también le gritaban algunas chicas, las de corazones rotos. Él se limitaba a mirarlas, serio, era raro verlo sin una sonrisa.

Chocó con la vista de Utau, que la miraba entre agradecida y preocupada, también se notaba fastidiada por la gente gritando. No a ella, después de todo no tenía problemas con nadie. ¿O sí?—pensó la pelirrosada antes de suspirar amargamente.

Los gritos solo la alteraban más.

Miró a Ikuto nuevamente y lo descubrió a pasos de ella.

— ¿Ahora estás feliz?

Soltó una risa seca e incómoda.

— ¿Yo? Yo no hice esto.

—Tú iniciaste esto ayer—puntuó—. No te hagas la inocente conmigo, Amu.

Rodó los ojos antes de girarse a donde estaba Yaya, tratando de calmar a sus compañeras para que dejaran de gritarse entre sí. Se dio cuenta de que eran pocas las personas que no tenían nada guardado y no supo identificar si realmente esto lo había provocado. Puede que había causado una reacción en cadena.

Tomó aire antes de gritar.

— ¡CÁLLENSE DE UN CONDENADA VEZ!

.

.

.

.

El uniforme de su nueva escuela combinaba con su estilo personal, un estilo que su madre había impuesto en ella desde que tenía memoria. Le gustaba su uniforme. O al menos, estaba tratando de encontrar cosas positivas con respecto a su nueva etapa escolar.

Había cambiado un poco el maletín que le habían dado, sabía que era de esos que vería a la mayoría y había decidido decorarlo un poco. En realidad le había pedido ayuda a su madre al principio porque no estaba acostumbrada a coser sobre aquel material.

¡Amu-chan! ¡Llegarás tarde!—gritó su madre desde el primer piso.

Se miró al espejo de su armario antes de cerrarlo.

Los bordes de las mangas, el cuello, la franja de los botones y la parte inferior de la blusa blanca eran de color vino. Resaltaba bastante sobre el blanco, pero eran bordes delgados y finos. La falda escocesa era del mismo vino pero las finas líneas que cruzaban eran negras, tenía en la parte inferior, pequeños retazos de tul blanco, pequeños solamente. El saco negro, que se entallaba a en la cintura un poco, al igual que la blusa destacaban los delgados bordes color vino y en las mangas había el detalle del tul blanco. Una corbata de moño que combinaba con el conjunto iba en el cuello…

Decidió usar medias largas, hasta un poco más arriba de las rodillas, no eran del mismo tono negro del saco pero se acercaba. Tenía bordes grises y un listón se amarraba alrededor casi a la mitad de cada muslo. Había elegido un listón rojo carmín, que se acercaba más al tono del uniforme, debía conseguir uno en vino en estos días.

Tanto Yua como Nadeshiko (de quien había conseguido su número antes de irse de la fiesta) habían sugerido que usara un par de botas para el uniforme. Su madre había aceptado y ahora asistiría con un par de botas casi negras, no muy ostentosas, tenían bastantes correas sí, pero iban con el estilo que a ella le gustaba y sobre todo iban con el uniforme.

—Buenos días, Amu-chan—saludó su padre en la sala cuando estaba bajando las escaleras, estaba tomándole fotos a Ami, quien sonreía con cada toma.

— ¡Hermanita, buenos días!—dijo animada la menor mirándola, se percató recién de otra persona además de su madre.

—Amu-chan, buenos días.

Se sorprendió por aquel último saludo, si bien le había dicho que la acompañaría a la escuela, no creyó que llegaría tan temprano.

—Yua… Buenos días—se limitó a decir antes de sentarse a la mesa.

No se demoró mucho con el desayuno, después de que su madre le diera su bento con el almuerzo ambas salieron rumbo a la preparatoria. Para su último año antes de graduarse. En una escuela nueva con algunos compañeros que había conocido ya pero con nuevas futuras amistades. Esperaba todo fuera tranquilo y sin complicaciones. Aunque había oído siempre que el primer día en una escuela nueva era difícil.

— ¿Has salido con alguien estos días?

La miró algo extrañada por la pregunta, creía que ella sabía la respuesta.

—Pues sí, no sé si Nayuta te haya contado pero salimos ayer a una convención en el centro… Uno de mis mangakas favoritos iba a dar un firma de autógrafos así que acepté ir con ella—explicó sonriendo—. Creí que ella te había dicho.

—Bueno, sí, pero creí que habías hecho algo más desde la fiesta…

—No conozco a nadie, no como para salir por ahí—dijo rodando los ojos con una sonrisa—. Mi única amiga tenía una sesión de fotos el sábado.

Escuchó su risa.

—Bueno, lo siento… Fue algo de último minuto—se disculpó mirándola—. Pero sí tienes otra amiga… Fujisaki.

Sí le había contado que tenía su número.

—Hm… Sí, pero no salimos. No hablamos mucho, en realidad—comentó encogiéndose de hombros—. Aunque sí me invitó a un evento de su familia de aquí a dos semanas…

—Ah. Su familia tiene una academia de danza.

—Me lo comentó también, interpreta danzas tradicionales.

—Sí, suele faltar a clases cuando viaja.

—Ya veo…

—Y… ¿Le contaste a Nayuta-chan que me viste llorando?—preguntó sin rodear más el tema.

Amu se sorprendió al principio, creyó que evitaría el tema a toda costa, se equivocó.

—No… ¿Debía hacerlo?

—No—dijo aliviada cerrando sus ojos y soltando un largo suspiro—. ¿Tampoco le contaste lo que… escuchaste?

Sabía que su amiga de la infancia sabía que ella había escuchado, pero no creyó que se lo diría de frente.

—Tampoco—admitió—. Creí que no debía entrometerme…

—Agradezco que no hagas preguntas. De verdad.

—Pero si quieres hablar de eso, me lo puedes decir—sugirió mirándola seriamente—. No lo voy a decir tampoco pero solo… Solo habla cuando lo necesites.

—Gracias…

Llegaron a la escuela en poco tiempo.

Puede que haya sido porque se la pasaron hablando todo el camino, sobre las actividades del primer día. Mientras que Sakurai podía buscar su nombre en el pizarrón de la entrada, Amu por ser nueva debería de ir a la dirección. Tendría que esperar a que el profesor encargado la llevara a su clase y de ahí sería la ceremonia del inicio de clases. Se demorarían un poco más de lo normal por los alumnos de primer año, reconocerían a la mejor calificación del examen de ingreso.

—Oh. Lo había olvidado…

Al entrar a la gran construcción se encontraron con montones de carteles, de distintos colores, tamaños y con diferentes mensajes. Cada una de las mesas, dispuestas para muchos de los clubes deportivos, poseía estos afiches que llamaban la atención de cualquiera. Los miembros de cada club intervenían a los alumnos que reconocían como los de primer año, persuadiéndolos de unirse al club. Distinguió a otros que emocionados se inscribían en las listas sin pensarlo mucho, puede que en sus secundarias participaran de lo mismo.

Descubrió a un conocido castaño con un cartel colgando de su cuello, ahí estaba escrito que debían unirse al club de futbol. Interceptó a un par de jóvenes que lo miraron entre nerviosos y confundidos, pronto llegó otro chico con un cartel entre sus manos y pudo leer que decía algo sobre béisbol. Llegaron dos más y el castaño comenzó una riña con los miembros de los otros clubes por los nuevos alumnos que habían hablado primero con él.

— ¿Te unirás a algún club?

Esa pregunta la tomó por sorpresa, se giró a mirarla en lo que esta misma parecía abstraída por un puesto en particular. No pudo notar cual era porque giró a mirarse descubierta por la mirada dorada. Tan fija era esta, que se sintió algo avergonzada.

— ¿Q-qué?

—Nada… es solo que… ¿Por qué crees que me uniré a algún club?

— ¿Qué clase de pregunta es esa?—preguntó la modelo retóricamente, sonriendo de lado—. Debes de tener algún pasatiempo, no está mal distraerte en alguna actividad favorita… Aunque claro, estamos en último año y en cierta fecha tendrías que priorizar los exámenes pero… Debe ser divertido.

—Tú no…

Negó con su cabeza con una triste sonrisa.

—Por más que me guste la idea…—dijo tomando con fuerza de las correas de su mochila en su hombro—. Lo intenté—aclaró encogiéndose de hombros—, en un taller de manualidades… Siempre me gustó tejer y confeccionar pero requiere de tiempo. Tiempo que no tengo por las sesiones.

—Entiendo.

—Pero tú puedes unirte—animó una vez más.

Una joven de cabellos claros, con lentes sin montura y un delantal puesto encima del uniforme. Se acercó con una bandeja, galletas horneadas y decoradas descansaban en esta, de solo estar cerca ya se sentía el aroma. Se presentó como Kogure Yukina, presidenta del club de cocina, también de tercer año, a Amu le pareció una de esas personas sencillas que se ganaban el corazón de las personas sin siquiera quererlo. Ofreció a que probaran y sugirió que la chica nueva podía unirse al grupo que se la pasaba cocinando después de la escuela.

No insistió, solo dijo algo como que iba a conocer a muchos chicos lindos que sabían cocinar. Yua, para su sorpresa, dijo que le gustaría tener tiempo para ese club. Las tres muchachas rieron y la de la bandeja se despidió para seguir pasando con su bandeja cerca de otro grupo de chicos. Notó que una pareja parecía tomar interés.

— ¿Cocina entonces…?

Hinamori sonrió incómoda.

—A menos que quieras que provoque un incendio en la escuela… Desde luego, me uniré—afirmó sarcástica.

Rodó los ojos la pelirroja.

—…exagerada—dijo mientras seguían caminando—. Debe de haber algo que te guste y seas buena al mismo tiempo.

— ¿Qué te hace pensar que soy buena en algo?

—Por favor…no dramatices… Además te admiraba cuando éramos niñas, y yo no admiraba a cualquiera… Para mí eras muy genial, senpai—finalizó guiñándole un ojo, divertida.

La empujó de un hombro, con un deje de fastidio pero también le había sacado una sonrisa.

—No hacía mucho en mi otra escuela… Ayudaba a un…amigo, que formaba parte del club de lectura…

—Y lo hacías porque… ¿te gustaba leer?—preguntó curiosa.

—En realidad no—se sinceró ella—. Para serte sincera, leía los resúmenes en línea…eran libros muy extensos y de letras pequeñas. La mayoría eran novelas nacionales e intervenía mucho la historia así que me daba algo de…sueño.

No tomó mucho reparo en reírse la pelirroja. La chica nueva también dejó escapar una risa seca.

— ¿Y por qué entraste a ese club?

—Pues este amigo…me gustaba—admitió sonriendo, mirando hacia arriba, sin darse cuenta que había usado el verbo en pasado.

Sakurai quería volver a preguntar, ahora más curiosa.

Sin embargo, se vio interrumpida por un grupo de gente que retrocedía haciendo un espacio en el medio del lugar. La pelirrosada no entendía qué rayos estaba pasando cuando comenzaron los murmullos, miró a su lado y su amiga insistió a que mirara al frente.

No tardaron mucho un grupo de chicas ubicarse en el espacio, todas vestidas con shorts, polos de mangas cortas, medias largas y zapatillas. El cabello lo llevaban recogido en lo alto de sus cabezas.

—Qué rayos-

—Calla, va empezar—la interrumpió su amiga.

En efecto, una música se comenzó a escuchar de repente y las jóvenes comenzar a moverse.

Reconoció algunos de los rostros femeninos, Yaya y Maika entre ellas, bailaban al ritmo de la canción y parecía pegar bastante entre la audiencia. Veía a las dos chicas que conocía moverse ágilmente sin dejar de sonreír, las veía divertirse.

Duró unos de minutos y cuando acabaron el público comenzó a aplaudir y gritar, si es que no habían ya estado gritando durante la presentación. Amu había tomado un par de fotos sin poder evitarlo, se había alejado un poco de su amiga para alcanzar un buen ángulo. Escuchó entonces a Yaya y Maika gritar y luego las vio entregando panfletos, supuso de que formaban parte de un club y era la razón del espectáculo. Definitivamente era una gran manera de ganar nuevos miembros.

—Creí que solo hacían ballet.

—Entre otras cosas—dijo encogiéndose de hombros—. El ballet es la base, la danza contemporánea no se les da mal y hasta donde sé por Yaya, no interrumpe en sus prácticas de ballet.

—Se vieron geniales.

—Algunas de ellas ya no hacen ballet porque fueron rechazadas de algunas academias, Yaya formó este grupo a mitad de primer año… Creo que creyó que sería rechazada e intentó buscar una forma de no dejar el baile. Aunque después de que la aceptaran no detuvo su idea, ha ayudado a muchas.

—Que linda…

—Lo es, Yaya es una de las personas más lindas que podrás conocer—aseguró mirándola antes de señalarle algo—. Mira, club de lectura.

—No, no volveré a cometer el mismo error.

—Pero vamos, debe haber algo que te guste…—sondeó—. Te vas a aburrir en tu casa sino, todas tenemos algo que hacer después de clases, deberías buscar algo qué hacer tú también…

Frunció los labios. Tenía razón, ella había decidido adaptarse y un club para ocupar su tiempo no estaría mal.

—Por cierto, Nayuta forma parte del club de lectura… Podrías probar otra vez…

—No—volvió a negar sonriendo, sabía que la estaba molestando adrede.

— ¿Música?

Miró a su derecha, donde algunos integrantes de la banda sinfónica estaban tocando una pieza animada que ayudaba de fondo al ambiente.

—No…Soy pésima con los instrumentos.

Rio quien la acompañaba, caminando lento a su lado para ver cada puesto.

— ¿Con todos?—indagó—. Porque también hay una banda de rock ligero…

—Sí, con todos los instrumentos…Me gusta escuchar música y hasta canto pero- ¡Hey! Acabo de recordar que tú cantabas…

Su amiga se sonrojó.

—Eso fue hace años…—desestimó avergonzada—…increíble que lo recuerdes.

—Claro, cantaste muy lindo… ¿Ya no cantas?

Negó con la cabeza.

—Es una lástima, seguro lo harías genial.

—Me da pena—admitió cubriéndose el rostro.

Se pasaron por distintos puestos, de arte, de reciclaje, de debate, muchos clubes deportivos como natación, vóley, básquet, atletismo, kendo, ajedrez… Pero se quedó mirando uno.

Casi al final, una chica estaba sentada, de cabellos cortos oscuros y ojos azules. Tenía un prendedor a un lado de su cabeza, de seguro sosteniendo los flequillos que caían rebeldes por su frente. Le llamó la atención porque era la única que no trataba de buscar más gente, además de que parecía estar algo sola y alejada. Puede que porque era el último puesto de ese lado o porque el cartel en su puesto no era muy llamativo.

— ¿Periódico escolar?

Su voz la sacó de entre sus pensamientos.

— ¿Quieres ir?

—No parecen estar…reclutando.

Entrecerró sus ojos celestes y la tomó de la mano, caminaron las dos, a regañadientes Amu pero lo hizo.

—Hola…

El saludo de su amiga hizo que la joven que estaba sentada leyendo levantara el rostro.

—Sakurai-san—reconoció la de cabellos cortos.

—Qué tal… ¿Hatoba…san?—tanteó con su apellido, esperando haber aceptado.

Asintió esta misma.

—Ella es Hinamori Amu—presentó a la pelirrosada—, es nueva pero cursará con nosotras el último año. Recién ha llegado y quería unirse al club.

De pie a su lado la jaló de la manga pero Yua no hizo caso. Amu estaba por interrumpir, antes de que la miembro del club del periódico escolar la tomara en serio.

—Está bien, solo tienes que rellenar esta ficha.

—En realidad yo no—intentó negar Hinamori.

— ¡Perfecto!—exclamó la modelo juntando sus manos, tomando después ella el lapicero y la hoja—. ¿Voy a tener que escribir también?

Estaba a punto de responderle, la verdad era que no quería irrumpir parte de un grupo que de seguro ya estaba bien formado.

—Si no te gusta, ya que eres nueva…Puedes ir a probar por una semana.

Ambas jóvenes se miraron y asintieron, Amu rellenó un formulario y al entregarlo la de cabellos oscuros se presentó como Hatoba Yuki. Le dio también la bienvenida a la escuela antes de que ambas se fueran. Casi al instante llegó un alumno de primer año, de lentes y cabellos castaños claros, dijo que tenía intenciones de unirse al club.

Llegaron a un pizarrón donde los alumnos de segundo y tercer año veían en qué aula estaban, Yua le dijo que tenía aún tiempo y podía acompañarla a la dirección. Logró convencerla de que podía llegar sola, había ido cuando tuvo que dar el examen, antes de mudarse. Así que entró a la edificación sola.

Al entrar observó cómo algunos en los casilleros de la entrada a la gran construcción ya se cambiaban las zapatillas para usar dentro de la escuela. Recordaba a su madre haberle mencionado que le darían a ella las suyas cuando preguntara en qué salón debía estar, también le darían un casillero en la entrada.

Miradas desconocidas de algunos compañeros, saludos de algunos otros de su grado que había conocido en la fiesta… Hasta que todos parecían comenzar a murmurar algo.

—Que linda…

No se consideraba fea, pero el alago de los jóvenes era para alguien más. Su intuición se lo decía.

—Ella es… La reina de tercer año…

—Sí, sí… he oído de ella…

Se detuvo en la dirección y su curiosidad la animó a mirar en dirección donde el resto miraba.

Una joven rubia de baja estatura, correctamente uniformada, medias hasta antes de sus rodillas y zapatos negros sencillos. Lo que destacaba quizá era ese voluminoso cabello rubio ondulado, hacia ver su rostro redondo más pequeño. Estaban recogidos en una cola alta dejando un par de mechones a cada lado de su rostro, su flequillo estaba peinado hacia una sola dirección y eran quizá los únicos cabellos que no se ondeaban.

Creyó que ella la estaba mirando antes de escuchar una voz masculina a sus espaldas.

— ¿Me dejas pasar?

Guio sus ojos a quien estaba delante de ella, tuvo que mirar hacia arriba pues era alto. Se encontró con dos ojos azules que no mostraban emoción alguna.

—Tsukiyomi-san…

—Yo.

—…buenos días—se animó a saludar como al resto de compañeros a quienes había devuelto saludos.

—Igual—dijo él asintiendo levemente—. ¿Ya me dejas pasar?—preguntó secamente.

—Ah. Sí… Disculpa—soltó torpemente mientras se hacía a un lado.

El uniforme de los hombres solo variaba en el pantalón, este era de la misma tela que la falda. Y el saco no se entallaba en la cintura pero sí tenía los mismos cortes al final de la manga y los bordes vino que resaltaban. Supuso que la camisa era la misma historia.

Tsukiyomi salió de la oficina con un par de papeles en mano y se percató de que sonreía antes de tomar la pequeña mano de la pequeña rubia.

—Ellos son…

Comenzaron a murmurar algunos chicos.

—Sí… Son perfectos juntos…

—Creí que habían terminado—murmuró otra chica que estaba cerca.

—No creo que lo hagan… Una senpai dijo que llevan saliendo desde primer año… Hasta antes tal vez.

Sus ojos se abrieron bastante.

¿Por eso no le cae a Yua?

—Tsukiyomi-senpai es tan guapo… y genial—alagó una joven que pasaba de largo por el pasadizo junto a sus amigas.

—Oí que Mashiro-senpai es algo celosa… No deberías hablar tan alto…

—Pero ella también me parece muy linda… Tan pequeña y delicada… ¡Su cabello es hermoso!

Oía más murmullos, pero votó por evitarlos y concentrarse en lo importante.

Después de diez minutos había llegado a la que sería su aula a partir de ese momento, el profesor que se le había presentado impartía clase de historia. Sería su tutor de aula a partir de ese momento. Souma Shusui, sería el nuevo profesor encargado de ella… Su carácter era totalmente distinto al antiguo tutor en su otra ciudad y por alguna razón su nombre le parecía conocido.

Alto, bastante, de cabellos castaños oscuros, facciones finas, delgado pero no escuálido. Un par de lentes sin montura estaban delante de un par de ojos verdosos. También le recordaron a alguien… pero no estaba segura aún.

La acompañó a dejar sus botas en su casillero porque le habían dado ya las zapatillas que debía usar.

Llegaron al aula indicada, no había alumnos afuera en los pasillos después del primer timbre, el profesor le pidió un momento para poder presentarse con la clase. Así que ahora estaba afuera, apoyada en la pared al lado de la puerta, mirando por la ventana de los pasillos que daban a la entrada de la preparatoria. Sentía la garganta seca, las manos le hormigueaban…

Estaba nerviosa por la presentación que debía hacer, la última vez que se presentó a una clase las cosas no le fueron muy bien.

Suspiró profundamente en lo que oía al grupo de adentro presentarse, no escuchaba del todo bien así que no pudo saber quiénes serían sus compañeros.

Pasó su mano por sus cabellos, veía en el tenue reflejo de la ventana como sus flequillos caían en su frente, los acomodó de tal manera que ambas partes estuvieran detrás de su oreja. Mechones rebeldes se acomodaron en el centro y no pudo hacer nada para que se quedaran donde quería, así que los dejó allí. Había decidido llevar su cabello suelto, más por el hecho de que se iba a demorar más si comenzaba a pensar en cómo peinarlos.

Los dos aretes en cada oreja eran otra historia.

A su lado la puerta se corrió y el profesor la invitó a entrar. Sus compañeros estaban sentados y algunos habían comenzado a murmurar. Cuando estuvo al frente, cerca de donde el profesor impartía clases, se animó a buscar rostros conocidos. Encontró a muchos de la fiesta, un par menos de la mitad de entre los (casi) cuarenta alumnos. Contando a Kotone, Nadeshiko, Utau y Maika. Sonrió.

—Ella es Hinamori Amu, viene de Kita y se ha mudado recientemente a esta parte de Osaka—explicó el profesor—. Asistirá con ustedes el último año de preparatoria, así que espero le den una cálida bienvenida—terminó antes de mirarla, era el momento de su presentación.

—Acabo de mudarme hace unos días, espero poder llevarme bien con todos… Soy Hinamori Amu—finalizó en un tono sereno, sonriendo ligeramente antes de hacer una venia.

Hubo murmullos por unos segundos y pudo escuchar que alguien mencionó su cabello. Esto le trajo un deja vu.

No contó con que alguien interrumpiera esos murmullos.

—Su cabello es natural a diferencia del tuyo—dijo Maika sorprendiendo a la clase, como también a Amu, pero más a la joven que había hecho el comentario—. ¿Verdad, Amu-chan?

—Ah… Sí—aseguró asintiendo a la joven que estaba avergonzada—. No te preocupes estoy acostumbrada—desestimó con una sonrisa amable.

Estaba un poco fastidiada por el comentario pero era verdad que estaba acostumbrada. Lo que sí, agradecía que la bailarina la hubiese defendido en frente de todos.

Tuvo que hacer que todos se callaran el profesor, habían comenzado a hacer más bulla, con bromas y comentarios fuera de lugar.

Había un pupitre vacío delante de Utau en la cuarta fila, cerca de la ventana. A su lado estaría un joven castaño que recordaba vagamente de la fiesta y adelante estaba una joven de cabellos cortos conocida. Yuki le sonrió y ella devolvió la sonrisa antes de sentarse en su nuevo lugar detrás de ella.

—Recuerden que los sitios que tienen ahora puede que no sean permanentes, se deberán elegir los nuevos lugares en el transcurso de la otra semana. Ahora faltan unos minutos…

—Amu—llamó alguien a sus espaldas.

— ¿S-Si…?

Utau vestía el uniforme casi perfectamente, no tenía puesta la corbata de moño en el cuello de su camisa. Había dejado el saco del uniforme en su silla también. Resaltaban sus cabellos rubios sujetos en dos coletas altas, recién se percataba de lo largos y lacios que eran. En la fiesta los tenía en dos moños así que no había podido notarlo.

Hizo a un lado su cabeza aun mirándola, Nadeshiko se asomó detrás con una sonrisa amable.

Esta última tenía sus largos cabellos lacios sujetos en una cola alta a un lado de su cabeza. Sujetos con una cinta rosada que resaltaba en los tonos violáceos oscuros de sus hebras, ella también se había quitado el saco pero tenía puesta la corbata.

—Un, dos…—susurró antes de que la cantante se le uniera—. Bienvenida…—dijeron ambas aun en susurros.

Ambas sonreían, la idol tenuemente y mirándola, mientras que la otra tenía sus ojos cerrados.

Tenían que bajar todos en columnas, una de hombres y otra de mujeres, en orden de tamaño.

Se despidió de sus dos compañeras de lugar puesto que eran más altas. Ella estaría casi en el medio. A su lado se encontró con un castaño, el mismo que estaba a su lado. Recordó que era Nagakura Takuya, la sonrisa amable que le brindó la hizo sonreír y cuando estaban de camino al auditorio ya se llamaban por sus nombres. Él le dijo que podía llamarlo Zero, era un nombre que usaban mucho en él y era más corto que Takuya.

En la ceremonia de apertura felicitaron a los más altos promedios de cada grado, finalizando con el promedio más alto de los alumnos de primer año. Aplaudió con ganas cuando nombraron a Nayuta, como mejor de tercer año… Se preguntó si había sido mala idea no unirse al club de lectura, puede que la hubiesen ayudado a estudiar… El joven de primer año con mejor promedio era un chico llamado Sanjo Kairi, había tenido la nota más alta del examen de ingreso.

Uno por uno, los alumnos de primer año fueron bienvenidos, les colocaban una flor y una cinta con la palabra: "Bienvenido" en la parte izquierda del pecho. Encima del saco.

Ver a Kotone sentada, entre algunos profesores y el director, en el estrado como si fuera natural… La sorprendió, entendió después que era representante del comité del consejo estudiantil. Así la había presentado el director antes de que ella se pusiera de pie y se acercara al micrófono.

Buenos días, Amakawa-san, profesores, compañeros del consejo, de primer año, segundo y tercer año…

Comenzó un breve discurso sobre el inicio de las clases, pidiendo a todos que pusieran de su parte e iniciaran junto a ella un buen primer trimestre. Segundos después subieron siete alumnos tan correctamente uniformados como ella… Entre estos estaba un peli azulado alto y conocido.

—… Recordarles que nosotros, alumnos de último año y actuales miembros del comité del consejo estudiantil, estaremos para brindarles todo el apoyo que necesiten…—dijo antes de voltear a los jóvenes de pie casi cerca de ella—. Espero brinden aplausos a cada uno de los siguientes miembros que estoy a punto de presentar… De la clase "C", Ebihara You-san, encargado de los eventos escolares del…

Aplausos…

—…de la clase "D", Maruyama Haruki-san, encargado del grupo de bienestar y nutrición escolar…

Otra vez aplausos…

—…de la clase "A", Nishino Natsuko-san, encargada del grupo del comité disciplinario del consejo…

Más aplausos…

—…de la clase "E", Tsukiyomi Ikuto-san, encargado del grupo de medio ambiente, limpieza y ecología escolar del consejo estudiantil.

Esta vez no solo aplausos sino gritos femeninos. No pudo evitar mirar atrás para encontrar a Utau y Nadeshko gritando divertidas. Pero esos gritos parecían más como si se burlaran. Era evidente que algo sabían ellas que el resto no.

Tsukiyomi-san dio un paso adelante cuando lo llamaron y luego de los aplausos (y gritos) volvió a dar un paso atrás.

Kotone se aclaró la garganta antes de seguir, ella había sonreído divertida al oír los gritos.

De la clase… "D", Kusama Shouta-san, tesorero…

Aplausos normales.

—…de la clase "E", De Morcef Lulu-san, secretar-

No se escuchó bien su cargo puesto que los hombres comenzaron a gritar. El joven a su lado, Zero, solo sonrió divertido antes de voltear a ver a la pelirrosada que se encontraba algo confundida e intrigada.

—Lulu llegó a mitad del primer año, estudiaba en Francia hasta ese momento así que… Tiene bastantes admiradores—explicó en susurros con una sonrisa.

—…de la clase "D", Kirishima Fuyuki-san, vicepresidente del consejo estudiantil.

Aplausos normales otra vez.

Y por último—dijo sonriendo—, quien les habla, de la clase "B", Kuze Kotone-san, presidenta del consejo estudiantil.

Y no me lo mencionaron en la fiesta—pensó Amu divertida, aplaudiendo con ganas, escuchando algunos gritos.

Dio unas últimas palabras antes de dejar nuevamente al director hablar.

Una vez todos volvieron a las aulas, el profesor les repartió el horario de clases, comentándoles brevemente sobre las actividades que se llevarían a cabo en las siguientes semanas y en los siguientes meses. El viernes de la siguiente semana tendrían el examen médico obligatorio de cada preparatoria, y el viernes siguiente a ese los pesarían y tallarían. También se decidiría la otra semana el presidente y vocales de clase que organizarían los eventos y demás, comentó que debían ser personas con tiempo para asistir a las charlas del encargado de los eventos escolares. El evento más próximo sería una excursión en una casa donde tendrían que trabajar para poder comer, asearse y dormir.

—Jóvenes, no se desanimen, les aseguro que la comida allí es deliciosa… Rodeados de naturaleza y sin ningún aparato que los distraiga—finalizó con una sonrisa divertida Souma-sensei—. Para esta actividad formarán grupos de siete y uno de ocho…

Murmullos comenzaron antes de que el profesor hablara más fuerte.

—Yo formaré esos grupos, claro—interrumpió volviendo a sonreír divertido, todos se desanimaron nuevamente—. Y aunque falten casi dos meses para lo siguiente, vayan avisándole a sus padres que el trece de junio es el día que pueden venir a verlos… Después de eso comenzará la semana de exámenes jóvenes, la época favorita del trimestre…

Las primeras dos horas donde debían haber tenido física se la pasaron hablando y conociendo más a su profesor. Aunque parte de la primera hora se había ido con el discurso de la inauguración del año escolar. El docente explicó que efectivamente, como algunas chicas rumoreaban y le habían preguntado, era uno de los hermanos mayores de Kukai. Además de que tenía otros tres hermanos.

"…el otro es Souma-sensei…"

Recordó vagamente las palabras del castaño y entendió que era la razón por la que prefería que lo llamaran por su nombre simplemente. Supuso que a su nuevo profesor debían llamarlo por su apellido todo el tiempo.

Sonó el timbre de cambio de hora, donde tenían un pequeño receso de diez minutos. Utau y Nadeshiko comenzaron una conversación incluyéndola a ella, pero no duró mucho allí porque Kotone llegó. Pidió disculpas por interrumpir antes de preguntar si podía "robarse" a Amu un momento. Las dos altas rieron.

Afuera del salón la castaña expresó que se sentía feliz de que estuviese en su clase, pues todas las del grupo habían sido separadas en las 5 secciones. Las cuatro que faltaban en aquel grupo llegaron al verlas en el pasadizo y antes de que acabara el pequeño descanso quedaron en almorzar en el aula de Amu y Kotone.

Les tocaba "lenguaje y escritura", pero dicho profesor nunca llegó, se pasaron toda la hora pedagógica hablando entre ellos. Amu hablando con Nadeshiko, Utau y Kotone, esta última se había sentado en un lugar cercano para estar cerca de ellas. Hablaban sobre las nuevas actividades del año escolar e intentaban sonsacarle a la presidenta estudiantil qué sorpresas les deparaba el año. Ella se quedaba muda y no hacía comentarios al respecto, divertida.

En un momento llegó a comentar que agradecía hubiesen votado por Ikuto para encargado ecológico.

Hinamori entendió por qué se habían estado burlando cuando lo nombraron. El año anterior Kotone había estado insistiéndole a Ikuto, a quien por cierto conocía de hace años, porque no conocía a otra persona para que aceptara el cargo con responsabilidad. Este se había negado rotundamente en todas las ocasiones… Pero ya que el joven tenía a dos buenas amigas, había terminado teniendo muchos votos al esparcir el chisme de que el joven moría por el medio ambiente.

Sanjo Yukari, profesora de matemática, llegó al salón puntual, conocía a la mayoría de chicos por haberles enseñado en otros años. Aun así, los hizo ponerse de pie, presentarse y que le dijeran qué esperaban del curso para ese año. Dijo que sabía que la matemática era complicada, pero era cosa de practicar, si tenían dificultades en algo debía saberlo.

—Me parece una agradable persona…—dijo Amu a la hora de almuerzo.

Sus amigas habían juntado algunos pupitres y comían juntas.

—Lo es, es estricta pero es una de las pocas profesoras a las que entiendo en matemática…—comentó Mifuyu—. Y te lo digo yo—agregó para que el grupo riera.

Quedaban dos horas de clases después del almuerzo, biología y ciencias sociales, donde los profesores si decidieron hacer clases.

Pero se le pasó rápidamente, cuando escuchó el timbre dudó un momento antes de que todos los alumnos se pusieran de pie y despidieran al profesor.

La castaña de ojos olivo se disculpó con Amu porque no podría acompañarla aquel día, debía de ir a arreglar papeleo. No se fue sola la chica nueva porque Yuki delante de ella le dijo que podían ir ese día al club para que supiera más o menos a qué se enfrentaba. Takuya a su lado se sorprendió de escuchar que formaba parte del mismo club, así que se dirigieron los tres.

— ¿Y ella?

Vaya sorpresa, resultaba ser que la presidenta del club del periódico escolar era nada más y nada menos que…

—Mashiro-san…—reconoció la pelirrosada en un tono casi inaudible de voz.

—Es la nueva integrante—explicó Yuki con una sonrisa—, como es nueva seguro que quiere unirse a un grupo para adaptarse más rápido y… Viene a probar.

—Eh…

—Mucho gusto, soy-

—Hinamori Amu, sé quién eres, estabas en la fiesta…—interrumpió mirándola—. Mashiro Rima—dijo poniéndose de pie, haciendo una ligera reverencia—, presidenta del club.

Amu también hizo una ligera reverencia.

— ¿Qué aportes le harás al grupo?—preguntó de brazos cruzados, acercándose a ella.

— ¿Huh?

Tres jóvenes de segundo año entraron y saludaron, antes de dirigirse a un estante de dónde sacaron un montón de ejemplares. Parecían tener claro cuál era su trabajo.

—Como ves, los de segundo año verifican todas las noticias de la primera semanas, los temas son los mismos pero cada año es diferente la información… Toman nota de lo relevante y en base a eso planteamos el siguiente ejemplar.

Ellos parecieron darse cuenta de que eran observados y saludaron con la mano antes de volver a las hojas.

—Hatoba-san se encarga de ver el proyecto final, si hay errores los corrige y también apoya en el diseño…—dijo extendiendo una mano hacia ella, ahora la movió a Takuya—. Nagakura-san se encarga de brindar la misma información en las redes, en la página de la escuela también tenemos un foro para las noticias y es quien consigue algunas novedades interesantes fuera de la escuela…

El castaño asintió sonriente.

—Yo tengo una columna particular y también veo la parte de la composición, no puede ser muy formal ni muy informal. Debe ser atractivo para los alumnos pero que no desentone con los conceptos de la escuela.

—Los de primer año tienden a incluirse en cualquiera de estas áreas y ayudan en eso a los de tercer año—explicó el castaño—. En caso de necesitar manos, ellos estarían a nuestro lado.

—Así que… ¿cuál es tu aporte?

Tragó grueso, pero no apartó su mirada de la de la más baja. Sentía que ya la estaban evaluando y no había ni siquiera decidido si aceptar estar dentro o no.

—Pues…—interrumpió Yuki—…en la hoja que llenaste noté algo importante.

Todos la miraron.

La joven sostuvo la hoja entre sus mano y buscó algo en ella.

—…tienes conocimientos de fotografía.

Silencio. Ahora todos la miraban.

— ¿De verdad, Amu?

Ella asintió mirando al castaño.

—Mi padre es fotógrafo profesional, sé algunas cosas sobre los ángulos, el enfoque… Me va bien con la cámara, con cualquier cámara en realidad.

—Supongo que tienes una buena cámara en tu celular entonces—quiso saber la rubia.

—Sí, claro, pero no se compara a una cámara profesional o a una semi-profesional…—comentó Amu, creyendo que tomaría fotos con su celular a partir de ahora.

— ¿Puedo ver alguna foto?—insistió.

La nueva integrante buscó la foto que tomó en la mañana, había tomado tres fotos en tres ángulos distintos. Takuya parecía aceptar las habilidades fotográficas, mientras que la más baja tenía la misma expresión que siempre.

Supo que estaba equivocada cuando Yuki se acercó a ellos nuevamente con una caja mediana entre sus manos. Mashiro abrió la caja y sacó el cuerpo de la cámara y un lente fijo, estaban dentro de bolsas protectoras, esas que tiendes a tomar y comenzar a reventar las burbujas.

—El colegio nos brinda una cámara semi-profesional pero solo teníamos a un senpai el año pasado que sabía cómo usarla…le enseñó a una chica aquí pero…ahora ella forma parte del consejo estudiantil. No tiene mucho tiempo para esto, además de que le toma tanto o más tiempo redactar una crónica o una noticia—detalló la presidenta del club—. ¿Podemos confiar en ti?

—Sí—dijo segura, y eso le gustó a sí misma.

—Entonces eres bienvenida—finalizó con una sonrisa, una que ella no pensó ver en su rostro, no para ella—. Bienvenida al club del periódico escolar.

Hinamori Amu, diecisiete años de edad, el primer día no parece doler tanto en la nueva preparatoria. Espera que los siguientes sean así de tranquilos, espera no llenarse de contratiempos.


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Attn. Kiriha-chan

N/a: Nunca he tenido un "primer día" como nueva. Porque estuve en el mismo colegio por once años y veía gente venir, gente irse, siempre les preguntaba cómo se sentían. Ojalá esta misma facilidad para hacer amigos la tuviera para concentrarme :'v.