Olaaa de new y gomen por la pekeña tardanza ke he tenido al subirlo!Cmo siempr, musas gracias a todos los ke m stán apoyando con el fic! Sabéis ke m acn muy feliz!

En fin, akí teneis otro capítulo +... ke me ha salido bastant kilométrico... espro ke los soportéis leer... xD! Espero ke os guste y ke lo disfrutéis... lo akabé ayer x la noxe, a las tres y cuarto de la madrugada... perdida en el insomnio y acompañada x Gaara... xD!

Bsos y reviews!

Capítulo 5

Una espía, un seninfómano y un cejudo… ¿Alguien puede pedir más?

- ¡Vaya! ¡Hola!- Asuka recibió a sus nuevos compañeros en la clase número trece, sentada al final de la estancia, con una expresión aburrida que se le iluminó al instante, justo cuando vio a tres de sus cuatro compañeras de dormitorio entrar por la puerta.- ¡Genial! ¡Estáis conmigo!

Ran le correspondió con una débil sonrisa, y se apresuró en ir y sentarse junto a ella, mientras Temari e Hintata lo hacían delante. Aquellas dos, después de lo que la Hyrywa les había contado sobre la extraña Haihai-sensei, que se había disfrazado de taxista para llevarla al aeropuerto, pensaban ponerse lo más lejos posible de la mesa del profesor.

Pocos segundos después, llegó el resto de la clase, que se abalanzó a toda prisa en coger los mejores sitios. Aunque, a decir verdad, tampoco había mucho donde elegir, ya que, como sólo eran diez alumnos, tan sólo había tres filas de pupitres, de cuatro mesas cada una, emparejadas en dos, menos la última, en la que tan sólo había dos mesas.

Cuando Haihai-sensei entró en su aula, observó satisfecha que todos se habían sentado.

- Por lo que veo… tenéis prisa en comenzar a estudiar… ¿No?-nadie contestó.- Pero… no, no, no… no es bueno que os sentéis tal y como queráis, así, sólo conseguiréis perjudicar al compañero que tenéis al lado…- Sus nuevos alumnos se miraron entre sí. ¿Perjudicar al compañero de al lado?.- Así que, ¡Arriba! Poneos aquí, pegados a la pared, y yo, mientras paso la lista, os diré cómo quiero que os sentéis.- Con un bufido general, los chicos y las chicas se levantaron, y se apoyaron de mala manera en la pizarra, con los brazos cruzados y los gestos torcidos.

- Menuda aguafiestas…- murmuró Naruto, enojado.

- ¡Empecemos!- Haihai-sensei se sentó en su escritorio, con una sonrisa deslumbrante, parecida a la que mostraba el chico cejudo. Eso sí, sin aquella estrellita reflejada en sus blancos dientes, que, en el caso de la profesora, eran más bien amarillentos.

- Mmm… en la primera pareja de pupitres, la que está delante de mi mesa, pondremos a Shikamaru Nara y a Temari…- La hermana de Gaara, situada entre Hinata y Ran, se guardó de soltar alguna exclamación de sorpresa, y bajó la mirada, con las mejillas ligeramente enrojecidas. Con lentitud, se sentó a la derecha del chico de la coleta, que la observaba con el rabillo del ojo con curiosidad.- Shikamaru, cariño, espero que en vez de mirar tanto las nubes, prestes algo de atención a la chica que está sentada al lado tuya… por si no lo sabías… está loquita por ti…

- ¡¿EH?- decenas de miradas se dirigieron hacia la aludida, que, sin creerse lo que acaba de escuchar, clavó sus ojos azules oscuros en el suelo, sin poder reaccionar.

- Mujer, no hay nada que ocultar a los demás… aquí todos somos amigos…- comentó Haihai, como para quitarle importancia a lo que acababa de rebelar ante todos.- El amor a vuestra edad es de lo más corriente…

Hinata, ocupando ahora el lugar que antes había mantenido Temari pegada a la pizarra, se echó a temblar, mientras con voz débil, le susurraba a la Hyrywa:

- Ran… ella… ¿Cómo lo ha sabido? ¿Cómo sabía que estaba interesada en ese chico?- su amiga, parecía igual de lívida y sorprendida que la Hyüga.

- Ni… ni idea…

La profesora, aún observando a los dos muchachos enrojecidos que acababa de colocar en sus mesas para los futuros quince días, asintió con la cabeza, sin desvanecer aquella sonrisa ni un solo instante, como si acabase de hacer un buen trabajo.

-Bien, sigamos… en la siguiente pareja de pupitres… mm… sí, ¿Por qué no?…- sus alumnos la miraron, expectantes.- Sasuke Uchiha en la mesa de la izquierda y Sakura Haruno en la de la derecha…

Hubo un instante de silencio, en el que los dos recién nombrados se miraron. Él, medio molesto y aburrido, y ella, con las estrellas reflejadas en sus ojos.

- Bah… de acuerdo…- acabó diciendo el muchacho, cayendo de mala manera sobre su silla.

- …- La pelirrosa se apresuró también a sentarse, con las mejillas coloreadas. Inner-Sakura: ¡Groarrrrrrr…! ¡Menuda suerte estoy teniendo hoy! ¡Primero me toca en la clase de Sasuke y ahora me toca sentarme con él! ¡Weh! ¡Los milagros existen!

Haihai, no apartó sus dos ojos de los que acababa de nombrar, y, tras dudar un instante, comentó como quién lo hace con el tiempo:

- Sasuke… yo que tú, teniendo en cuenta que quieres superar a tu hermano Itachi… empezaría tomándome en serio el tema de las chicas…

- ¿Cómo?- el Uchiha alzó la mirada, con el ceño firmemente fruncido sobre sus dos pupilas de color carbón. ¿Cómo sabía si tenía un hermano, si acababa de llegar? ¿A qué venía de pronto aquel tema, y, peor aún, quién era ella para hablar de él?

Decenas de ojos se clavaron en la boca de la profesora, que volvía a moverse.

- Tú sabes de lo que estoy hablando… y comprenderás que tengo toda la razón del mundo…-. Haihai le lanzó una mirada repleta de mojigatería, que puso los pelos de punta al pobre Sasuke.- Sé que tienes mucha fama con las chicas y eso… pero creo que ya es hora de que tengas alguna novia…

- ¿¡Qué!- el chico de cabello negro no daba crédito a lo que escuchaba. Ni él… ni nadie.

"Je… menudo dobe… no ha tenido aún novia, ¡Pringao! Jaja, y eso que va de chulo por la vida…" Naruto, riendo por lo bajo, se frotó las manos tras la espalda.

Sin embargo, era él el único que aún no había entendido la… digamos gravedad, de la situación. Era imposible, impensable, que la profesora se hubiese enterado de aquello. Y eso, que ella aún no había acabado, ya su boca no dejaba de moverse:

- Aunque claro… entiendo también que quizás no te gusten demasiado las peliteñidas…- Sakura, que hasta entonces había permanecido en la mudez total, levantó la cabeza, ofendida.

- ¡Mi color de pelo es así! ¡No me he teñido!.- Protestó, creyéndose aludida.

Haihai le hizo un gesto con la mano para que guardase silencio y negó con la cabeza, como si tratase de regañar a un niño de tres años.

- Querida, eso es algo que salta a la vista… y créeme, te lo digo por tu bien… no es bueno que una muchachita como tú, tan joven… se tiña el cabello con un color tan horrible…-. La chica se quedó totalmente congelada, sin moverse ni un solo milímetro. Su cerebro se negaba a reaccionar.

- ¡Eh…! ¿¡Por qué les está hablando a todos de esa forma!- masculló por lo bajo Asuka, con los labios apretados.- Se está pasando de la raya…- Su amiga, a su lado, corroboró con la cabeza.

- Sí, lo sé… esta tía que nos ha tocado no es normal… te lo digo yo. Me di cuenta cuando la vi por primera vez en el taxi… Parece más bien una espía de la CIA…- Contestó, bajando el tono de voz hasta el punto que apenas llegaba a ser audible.

- ¡Eh! ¡Para el carro! ¿¡Cómo! ¿¡En un taxi! ¿¡Es que es una taxista! -preguntó, con los ojos en blanco, Asuka.

- No lo sé… eso creía, pero cuando vi que también enseñaba aquí…

- ¡Chicas! Asuka Akane, guarda silencio, por favor…- la profesora, mientras posaba sus ojos sobre ella, dio un fuerte respingo, como si de pronto, hubiese recordado algo importante que había olvidado.- Por cierto… tú no estarás por casualidad en el dormitorio 3H… ¿Verdad?- La muchacha de cabello negro soportó la mirada, sin parpadear.

- Sí, lo estoy.- Respondió.

- Mmm… ya veo… entonces tú eres unas de las causantes del enorme jaleo que ha habido hoy en el edificio de la Hoja, antes del examen… ¿No?- Ran e Hinata, alzaron ambas cejas, sorprendidas, y clavaron una mirada incrédula en la Akane, que se había llevado las manos a la cabeza, en un medio gesto de disculpa.

- Bueno… algo así…- dijo, insegura.

Haihai frunció el entrecejo y la observó con desaprobación, negando con lentitud la cabeza.

- Pfff…- sacudió su asombrosa y abundante pelambrera.- Tú sigue así… entonces, dado tu comportamiento, creo que tu sitio estará junto a…- paseó sus ojos negros por encima de la lista, fijándose, uno a uno, en los rostros de sus nuevos alumnos. Al tropezarse con una mirada verdiazul, rodeada por enormes cercos oscuros, sonrió.- ¿Qué tal, Gaara?

"¿Gaara?" Asuka, que no conocía aún a ningún chico, buscó con sus pupilas verdes en lugar en donde se había clavado las de su profesora. "¿¡Eh! ¿¡Ese!" un escalofrío la recorrió de parte a parte, cuando el pelirrojo con suma tranquilidad, se sentó en el lugar en el que le había asignado Haihai-sensei. Gaara, alzó la cara y le lanzó una mirada a la Akane un tanto difícil de descifrar, pero que, sin duda, dejaba bien claro que no era precisamente agrado lo que sentía al conocer a la compañera que se sentaría a su lado los quince días de la estancia en el College.

Asuka se quedó totalmente inmóvil y muda, sin decir nada ni moverse ni un solo paso. Sabía demasiado bien que a aquel chico, no le había hecho demasiada gracia que fuese ella la que ocupase la silla de su izquierda.

- Venga, siéntate de una vez. Todos te están esperando…- La suave y amenazadora voz del muchacho pelirrojo, no ayudó a que su miedo hacia él disminuyese, así que, dio un salto, al sentir un nuevo estremecimiento, y como una autómata, casi se arrojó sobre su asiento.

"Uy…uy…uy… este tío tiene una mirada de malas pulgas que… ufff… asusta un poco, la verdad… además, eso de sus ojos… ¿Son ojeras? Y en su frente… ¿Qué hay, un tatuaje o una cicatriz?" Pensó la chica de cabello rizado, al momento en el que, precipitadamente caía, literalmente, sobre su sitio.

- Así está bien…- afirmó siempre sonriente, Haihai, dirigiéndose a Asuka y al hermano de Temari.- Ambos os llevaréis bien, ya lo veréis…- esto último, la Akane lo dudó seriamente.- Ya sabéis… me refiero a esto, porque ambos habéis perdido a personas queridas… dicen que Dios los cría y ellos se juntan…

En un segundo, todos los ojos se clavaron en los dos aludidos, que, al escuchar aquellas últimas palabras, levantaron la mirada con brusquedad.

- ¿De qué está hablando?- Farfulló el pelirrojo, al tiempo que fruncía su entrecejo.

- Oh… ya sabes, creía que no te gustaría que lo dijese en público…pensaba que a los chicos de hoy les avergüenza decir que tienen un padre encerrado en un centro de problemas psicológicos y otro, en un centro de reisercción social…

"¡¿Qué?" Ran, con los globos oculares a punto de saltar de sus órbitas, pegó su espalda a la pizarra. Aquella notició le sorprendió como si, de pronto, le arrojasen un cazo de agua congelada sobre la cabeza.

- ¿Ein? ¿Qué es un centro de problemas psicológicos y de reirsección social?- Preguntó Naruto, cuyo vocabulario no se caracterizaba precisamente por ser demasiado extenso.

- Dios mío… Hinata se cubrió la boca con sus pálidas manos.- ¿Los padres de Gaara y Asuka están en el manicomio y en la cárcel?

Temari, junto a Shikamaru, que hasta entonces se había mantenido en un segundo plano, aún con el efecto de las palabras que le había dicho Haihai al sentarse junto al Nara, había cambiado totalmente de expresión. Sus mejillas, antes enrojecidas, se habían vuelto aún más pálidas que las de los Hyüga, y las mantenía heladas, pegadas contra la madera del pupitre. Sus ojos, brillantes hacía unos segundos por el nerviosismo, se habían pagado, y ahora, yacían clavados en las baldosas del suelo, sin moverse.

Su compañero, no menos impactado que sus compañeros por las palabras de su profesora, entornó la mirada, y con un dejo de preocupación, se inclinó sobre la muchacha de las cuatro coletas.

- ¿Te encuentras bien?

No hubo respuesta, y un tenso silencio se extendió por el aula, como el agua lo hacía sobre un terreno irregular.

Haihai, con aquella sonrisa que ya comenzaba a ser molesta para algunos, congelada en su delgada boca, deslizó sus ojos por cada cara que allí se encontraba, evaluándola al instante.

De pronto, una voz queda, burbujeante de rabia, llamó su atención:

- No creo… que eso incumba a alguien más que a nosotros…- Había sido Asuka la que había hablado. Se mantenía serena, con el rostro alzado y los párpados bien abiertos. La profesora rió, y movió la mano en una línea horizontal, como si acabase decir algo sin demasiada importancia.

- Querida… no pretendo que a nadie le incumba…- Respondió.- En fin, demos esta corta conversación por finalizada y volvamos al asunto que nos traíamos…- Sus pupilas quedaron quietas sobre los cuatro muchachos que aún no había sido colocados en sus sitios.

Ran, aún shoqueada por la relevante información que había recibido en poco más de dos minutos, sacudió la cabeza, y se intentó centrar en los tres muchachos que aún no tenían asiento, y que, al cabo de unos segundos, podría ser su nuevo compañero durante quince días. Se echó a temblar, cuando descubrió que Neji Hyüga se encontraba con ellos.

"Ay… por favor… que no me toque con él… por favor, no… prefiero estar o con Naruto o con Hinata, pero con él… no…" Rogaba en silencio, con la vista clavada en el blanco techo.

- Bien, ya está. Sé con quién os pondré a cada uno.- Haihai señalo a las dos parejas de pupitres. No hace falta decir, que estaba sonriente.- Detrás de Sasuke y de Sakura, se sentarán Ran Hyrywa y…

"Por favor…"

- Neji Hyüga…

"¡Mierda!" Intentó fingir que no se había percatado de la mirada ladina que le lanzó el muchacho de los ojos plateados al escuchar a través de los labios de la profesora, su nombre.

- Venga chicos, tomad asiento. Así podréis arreglar viejas rencillas familiares cuanto antes y haceros bien amigos…- la irónica expresión de Neji finalizó al momento, y la Hyrywa, dando un salto, fijó sus pupilas, boquiabierta, en su profesora.- Vamos…

Los dos muchachos obedecieron, pero sin borrar aquellas muecas de sus rostros. Lo ignoraban, pero la misma incredulidad asustada recorría en aquellos momentos cada fibra de sus nervios. ¿Esa mujer… podía saber algo de lo que había ocurrido hacía tantos años?

- Neji, cariño… te he puesto con ella, porque espero que le enseñes a comportarse un poco… ya sabes a lo que me refiero… ¿No?- Ran entreabrió aún más sus labios.- Sé que una niña tras la separación de sus padres, de la que no se preocupa nada su tutor, es comprensible que se comporte a veces como… una mimada, pero estoy seguro que tú, a pesar de tu invidencia, podrás ayudarla un poco a mejorarla.- Guiñó un ojo, divertida.- Los dos sois polos opuestos… pero como dicen… al final, se acaban atrayendo…

A la vez, los dos recién sentados se incorporaron con brusquedad.

- ¡Yo no soy mimada!

- ¡Ni yo estoy ciego ni invidente!

Reaccionaron igual a un par de gemelos sincronizados.

- Ay… chicos… dejadlo. Ahora, no debéis comportaros así de forma tan parecida… tú, Hyüga, tienes que ser diferente a ella, al fin y al cabo, Neji… tu padre acabó de esa forma por culpa del de tu compañera…

Aquella vez, las miradas incrédulas, que aún se hallaban pegadas a Asuka y a Gaara, se volvieron hacia Ran, que, sin aliento y los ojos en blanco, se sentó con pesadez sobre su silla, sin poder creer lo que acababa de escuchar. Observó de reojo al muchacho de ojos plateados, que, tras unos segundos en silencio, lanzó un par de carcajadas, sentándose a su vez.

- Sé muy bien lo que ocurrió, y no es necesario que usted me lo recuerde… así que deje el tema.- Su tono, a pesar de ser glacial, despedía calma y serenidad, algo que le hubiera resultado imposible expresar su compañera.

- Claro, como quieras…- los presentes relajaron sus pulmones, y tomaron un poco de aire. Aún quedaban dos chicos más para colocar en sus asientos, y, como había sucedido cada vez que Haihai los había colocado, podría haber una nueva ración de secretos, que pondría a prueba sus corazones.

- Tú… Hyüga… ¿Esta tía como se ha enterado de todo lo que ha dicho?- le susurró medio histérica, Ran.- No sólo de ti y de mí… si no de los demás también…

Neji volvió hacia ella sus pupilas de plata con molestia.

- ¿Y a mí que me cuentas? No tengo ni idea, y además, no me interesa…- contestó, volviendo su rostro hacia un lugar en el que no pudiera encontrarse con el de ella.

- ¿¡Qué! ¿¡Qué no te interesa!- farfulló ella, con los ojos abiertos de par en par.

- Por supuesto que no… a mi no me da vergüenza de que se sepa que tuve un padre que murió por no ser un cobarde…

La muchacha de cabello castaño enmudeció y desvió su vista. Mejor dejar el asunto.

- Entonces, los que quedan… Naruto Uzumaki e Hinata Hyüga… ocupad la última fila, por favor. Y rápido, por favor… quiero repartiros los horarios antes de que comience la siguiente clase…- los dos chicos así lo hicieron. Hinata, nerviosa, pensando que de un momento a otro, Haihai desvelaría a sus compañeros algún secreto, y Naruto, desafiante, preparado para responder en el momento en el que esa mujer contase algo acerca de él.

- Hinata, tesoro, espero que al lado de Naruto te sueltes un poco… tanta timidez no te ayudará a superar ese problema que tuviste junto a Neji y a Ran, en el pasado… así que procura animarte un poco… ¿De acuerdo? Y tú, angelote…- el muchacho rubio rechinó los dientes al escuchar que se referían a él con aquella palabra.- Procura mejorar algo tu comportamiento, sabes que una beca no cubre las devoluciones al orfanato…

De nuevo, otra revelación más, que causó una nueva volteación general de los ojos. ¿Aquel simpático chico de ojos azules provenía de un lugar tan horrible como podía ser un orfanato?

Sin embargo, el aludido, lejos de reprimirse, se cruzó de brazos y frunció el entrecejo, mientras respondía con descaro:

- ¡Oye! ¡A mí me da igual que todos sepan que vengo de un sitio así… pero creo que ya todos estamos cansados de escuchar las cosas que no nos gustan de nosotros… así que deje de una vez el dichoso tema!

Haihai dibujó, sobre su incansable sonrisa, un dejo de escabrosidad.

- Oye tú también, niño… yo soy aquí vuestra tutora, y tengo derecho a saber los trapos sucios de cada uno, así que no me hables de esa forma, diciéndome lo que debo de dejar de hacer…- su voz, a pesar de ser suave, brotaba igual de falsificada que un carnet falso, de su boca. Estaba claro que aquella dulzura era sólo fingida.

- ¡Pues no me da la gan…!

- ¿Quieres que te mande un castigo consistente en escribir una redacción de ochocientas palabras sobre el por qué de la constitución inglesa?- Su timbre, sufrió una metamorfosis tal, que calló la voz de Naruto. Éste, tras marcar aún más su ceño, negó con lentitud la cabeza.- ¡Bien!- la dulzura volvió a la voz de Haihai, y su rostro se relajó.- Entonces toma asiento y observa el horario que os voy a repartir…

Ran, que se hallaba igual de incrédula que sus compañeros, por toda aquella retahíla de palabras procedente de la chismosa (Sin duda), boca de la profesora, dio un ligero respingo al notar como un papel acariciaba sus manos.

- Es solo el horario…- comentó aguantando la risa, Neji.- No sabía que hasta las hojas te asustasen…- La Hyrywa le lanzó una mirada furibunda.

- Bah… Idiota…- Bajó los ojos, casi con ansiedad, y observó con curiosidad las clases y actividades que tendría que hacer aquel primer día sobre su estancia en el Konoha´s College:

LUNES

7:00-8:45 - Desayuno

9:00-10:00 - Tutoría

10:00-11:30 - Biología

11:30-12:30 - Recreo

12:30-13:30 - Gimnasia

13:30-14:15 - Comida

14:15-16:00 - Visita al pueblo

16:00-17:30 - Matemáticas

17:30-18:30 - Dibujo

18:30-20:30 - Cena

20:30- 22:30 - Tiempo libre: Discoteca o Cine

- Vaya… menudo horario más ajustado, no nos queda casi tiempo libre…- Ran suspiró, y apoyó de mala gana su barbilla en la palma de la mano. De reojo, observó los rostros cabizbajos del resto de sus compañeros.- No sé por qué… pero tengo la sensación de que mi estancia en el Konoha´s College no me va a resultar nada aburrida…

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- ¡Buenos días a todos!- Un vozarrón, procedente de la puerta, hizo soltar un suspiro de resignación en la Hyrywa, que, tras ver desaparecer, esperanzada, a Haihai tras la puerta, esperaba tener por lo menos cinco minutos de descanso para hablar un poco con el resto de sus compañeras. Pero, antes de que llegase a incorporarse sobre sus dos rodillas, tuvo que dejarse caer de nuevo sobre la silla, al ver como entraba un nuevo profesor en el aula. Echó un vistazo al horario, y acto seguido, al robusto hombre que ocupaba la mesa principal de la clase. Aquel tipo, tan grande y ancho, vestido con aquel traje rojo y verde oscuro, aquel pelo tan enredado y blanquecino, y aquellas marcas negras en la cara, parecía todo, menos un profesor de biología.

- ¡Vaya, vaya, vaya! Os veo a todos un tanto deprimidos…- decenas de miradas los fulminaron con descaro.- Sí… lo compruebo… pero tranquilos, no os preocupéis ¡La asignatura de biología puede resultar de los más excitante!

Los muchachos intercambiaron una mirada incrédula a través de la capa de amargura que velaba sus ojos.

- ¿De qué estás hablando, viejales?- se oyó decir a un aburridísimo Naruto, desde el fondo de la clase.- ¡Es la cosa más aburrida del mundo, junto a las matemáticas!

El hombre de cabello blanco se echó a reír y negó con lentitud, mientras dejaba la pesada maleta que llevaba en el suelo.

- Bien, antes de mostraros la maravillosa asignatura de la que voy a tener el placer de enseñaros, me presentaré…- se incorporó con brusquedad y señaló a la clase, como si intentase acusarles con aquel gesto, de algo.- ¡Soy el gran Jiraiya, maestro del cuerpo humano, y uno de los componentes del Gran Trío de los Maestros!

Silencio.

Sin duda, el tal Jiraiya, esperaba una pronta reacción de sus nuevos alumnos, intensa y aclamadora, pero nada, ni siquiera una tímida risa ni un insulto. Suspiró y cayó pesadamente sobre el asiento del profesor.

- En fin… ya que me conocéis… explicaré un poco la forma de trabajar de mi asignatura…- volvió a suspirar y apoyó los codos en la amplia mesa.- Aunque los libros están totalmente en inglés, al igual que los exámenes que realicemos, aunque las explicaciones y los videos que veamos sean en vuestro idioma… bien, ahora…- sonrió ampliamente, todo lo que su boca le permitió.- Preparaos y aguzad vuestros sentidos, porque comenzaremos estudiando…- metió su mano en la maleta marrón, y, de un fuerte tirón, sacó un largo póster de su interior, extendiéndolo cuan largo era por la pizarra.- ¡Aquí está!

Aquella vez, tampoco hubo nadie que se molestase en alzar la voz. Fue Naruto, al cabo de unos minutos, el que habló:

-Ey… pelo blanco… ¿Se puede saber que es eso tan raro de color rojo que parece un laberinto doblado?- al profesor se le cayó el alma a los pies, y la boca llegó al suelo. De pronto, metió un mugido increíble, parecido al bramar de un toro, y señaló, hecho una furia, el extraño cartel que acababa de sacar.

- ¡¿Cómo que un laberinto doblado?- gritó, sin dar crédito a lo que había escuchado.- ¡Es una de las partes más importantes de nuestro cuerpo humano, y la que estudiaremos más a fondo!

Los alumnos se quedaron igual, y se volvieron a cruzar miradas, cada vez más incrédulas y desconfiadas.

- ¿El… aparato circulatorio?- se atrevió a preguntar, con un hilillo de voz, la tímida Hinata.

- … No…

- ¿El sistema nervioso?- cuestionó Sakura, con la cabeza ladeada.

- Tampoco…

- ¡Ya sé!- exclamó de pronto Ran.- ¡El aparato digestivo!

- ¡No!

- Jo… menudo rollo de dibujo…¿Qué es entonces? Cómo no sean los intestinos…- Shikamaru bostezó y se echó sobre el pupitre, perezoso.

- ¡No! ¡No! ¡Nooo!- Jiraiya parecía estar al borde de tirarse los pelos.- ¿¡Pero qué banda de adolescentes sois vosotros que no conocéis la fuente de vida de vuestro cuerpo!

- ¿La fuente de vida?- Sasuke frunció el entrecejo, receloso. No podía ser aquello que se imaginaba…

- ¡Santo Dios!- el profesor de cabello blanco de dio por vencido, y gritó a diestro y siniestro.- ¡El aparato reproductor! ¡El importantísimo aparato reproductor de las mujeres!

- ¡¿Eh?- se produjo una exclamación general, procedente de todos los chicos y chicas de la clase.

- ¡Venga ya! ¿¡Y eso es lo que vamos a estudiar durante dos semanas enteras!- preguntó a voz de grito el rubio, desquiciado.

- ¡Por supuesto!- Jiraiya alzó un puño al aire, y, súbitamente, un color sospechoso tiñó sus mejillas, mientras sus ojos, no menos recelosamente, se achicaban.- Es una parte de vuestro cuerpo que debéis conocer a la perfección…

Las chicas enrojecieron violentamente, y bajaron la mirada, avergonzadas. El resto de los muchachos, clavaron con fingida distracción sus ojos en el techo, sin embargo, la voz del escandaloso Naruto, les hizo soltar a todos una carcajada.

- ¡Anda! ¡Entonces tú no eres un profesor de biología… lo que pasa, es que eres un seninfómano en potencia!

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RIIIIIIIIIIIIIIIIIING!

- ¡Uah!

El fortísimo sonido de la campana hizo dar un salto de sorpresa a todos los alumnos, que se encontraban medio dormidos por las explicaciones de Jiraiya, sobre por qué a las mujeres, les unían en ocasiones las trompas de su aparato reproductor.

Al momento, se escuchó como las mesas se arrastraban y las sillas caían con copiosidad al suelo.

- ¡Eh! ¡Esperad…! ¡Aún tengo que decir que…- el hombre calló y lanzó un sonoro suspiro. Era increíble la vitalidad que mostraban los chicos en abandonar las clases.

Ran, en la puerta de la clase, se afanó en buscar con la mirada a sus cuatro compañeras, a las que halló disgregadas por las zonas cercanas a la clase. Sakura, junto a Ino y a Tenten, les contaba, airada, la metomentodo de tutora que les había tocado y la cantidad de cosas que había averiguado sobre ellos. Sus amigas, la escuchaban sin poder creérselo. La Hyrywa suspiró, con una media sonrisa en sus labios. Ella estaría bien, había sido a la única a la que Haihai no se había referido sobre asuntos familiares graves, tal y como lo había hecho con Hinata, Temari y Asuka.

La muchacha de cabello castaño caminó con lentitud hacia la más cercana, que, con sus ojos plateados fijados en los dedos que cruzaba y descruzaba, estaba sentada, medio encogida sobre sí misma, en la escalera que comunicaba al edificio de la Lluvia.

- Hinata…

- ¡¿Ah?- la chica levantó con rapidez la mirada, e involuntariamente, pegó su espalda sobre los escalones superiores.- Ho… hola… Ran…

- Hola.- Respondió su compañera, intentando mostrar una expresión de lo más afable.- ¿Qué tal si… vamos a buscar a las demás y estamos con ellas en el recreo?- La Hyüga bajó sus pupilas, y volvió a clavarlas en el lugar en el que antes lo había hecho.

- Es que… yo…- la chica de cabello castaño frunció el ceño, y se acercó algo más a la que hablaba.- No sé si… estaría bien que fuese tu amiga, por que a lo mejor… tú…

- ¿Yo, qué?

- Pues…- Hinata tragó saliva y se armó de valor.-… Estás conmigo simplemente porque no quieres verme sola, aunque en realidad… yo… yo… te caiga mal…- Ran se separó un poco, y afianzó su expresión, a pesar de estar sonriendo.

- ¿Por qué me ibas a caer mal?- le preguntó, sorprendida.

- Pu… pues porque como soy prima de Neji… él te trata… mal… y yo so… soy su prima, y también mi padre tuvo algo de culpa por lo que… pasó hace unos años… pensé que…

- ¡Vamos! No digas tonterías, ese imbécil que tienes por primo no se parece nada a ti, y además, lo que ocurrió hace años… pasó hace ya mucho tiempo. Para mí ahora no tiene ninguna importancia…- Le dijo la Hyrywa.- Me caes muy bien.- La Hyüga alzó su rostro, con un dejo de esperanza brillando en sus pálidos ojos.

- ¿De… de verdad?- cuestionó con voz insegura.

- De verdad.- Afirmó con rotundez su compañera. Desvió la vista durante un instante, y ésta, se posó con distracción en las figuras de Temari y Asuka, que, juntas sobre el césped, miraban cada una al lado opuesto en donde se hallaba la otra. Demasiado avergonzadas como para hablar.- ¿Qué tal si nos vamos con ellas?- Hinata sonrió.

- Va… vale…

La muchacha de ojos de plata y cabello corto y negro, siguió a la morena a través del césped, encontrándose a los pocos segundos al lado de las dos chicas.

- Ah… hola…- saludó desganada la hermana de Gaara.- Creí que no me hablarías más…

- ¿Y eso?

- No seas ingenua, Ran. No hay mucha gente a la que le agrade ser amiga de la hija de un loco encerrado en un psiquiátrico.- Comentó, medio molesta.

- Y menos aún, de la hija de un presidario…- añadió con amargura Asuka.

Hinata observó a ambas, y juntó con fuerza sus manos tras la espalda, intentando reunir algo de coraje.

- Pu… pues a mí… a mí me da igual…- informó, con voz débil y temblorosa.

- Y a mí también.- Sentenció Ran, sentándose en el césped.

Temari y la Akane se observaron por el rabillo del ojo, con una contenida sonrisa en sus labios.

- ¿De verdad que no os importa?- preguntaron a la vez.

- Claro que… no…- respondieron la Hyrywa y la Hyüga, que también tomó asiento junto a las tres chicas.

- ¡Ufff! Pues menos mal, porque ya temía yo las ganas de callarme lo de que me han sentado al lado de Shikamaru…

- ¡Ahhh! ¡Es cierto!- Exclamó de pronto Ran, volviéndose hacia la muchacha de las cuatro coletas.- ¡Menuda suerte! Porque en lo que a mí respecta…

- Sí… es verdad… ese Hyüga es un tanto antipático contigo… ¿No?- le preguntó Asuka, sin volver el rostro.

- ¿Un tanto? ¡Le caigo fatal! Pero, bah… digamos que él tampoco es mi chico preferido…- comentó Ran, echándose de pronto a reír- aunque… uff… es guapísimo… ¿No creéis?

- ¡Y qué lo digas!- corroboró Temari.- La verdad es que los chicos de la clase no están nada mal…

- Es verdad…- seis pares de ojos sorprendidos se volvieron hacia Hinata, que enrojeció enseguida, al ver como acaparaba por momentos, la atención.- ¿Qué… qué pasa…?

- ¡Jeje, nada, nada…! Anda, dinos a quién le has echado el ojo…- le animó Asuka, lanzándole una mirada provocadora.

- ¿Qué…? A… a… ¡A nadie!- respondió la Hyüga, con las mejillas despidiendo altas temperaturas.

- Venga, no mientas… seguro que sí… yo ya lo he dicho, y Ran tamb…- Temari calló su voz en seco, y clavó una desorbitada mirada en la Hyrywa, que se horrorizó al descubrir lo que pasaba por la cabeza de su amiga- ¡Traidora!

- ¿Traidora por qué?- preguntó la chica de cabello castaño, haciéndose la despistada.

- ¡¿Cómo qué por qué? ¡En el aeropuerto, al final… no me dijiste en quién te habías fijado! – Hinata traspasó el color de las mejillas a la pobre Ran, que se vio entre la espada y la pared.

- ¡Anda! ¿Ya te gusta alguien?- le preguntó interesada, Asuka.

- Nn… ¡No, que va!- se apresuró a mentir la Hyrywa.

- ¡Mentirosa! ¡Desembucha y confiesa!- exclamó Temari, señalándola acusadoramente con el dedo índice. Ran torció el gesto y bajó la mirada, avergonzada. Aquellos temas le avergonzaban tanto o más que a Hinata.

- Yo… ya te lo dije en el aeropuerto…- comenzó a decir.

- ¡Ya, pero yo estaba demasiado ocupada en ver como esa asquerosa araña te escalaba el hombro!- rechistó la rubia pajiza.

- Mmm… está bien. La verdad es que… me he fijado un poco en…

- ¡Wow! ¡Jo, tía, como están de buenos los chicos nuevos!- una voz demasiado aguda para ser soportada por tímpanos medianamente normales, les hizo volver la cabeza a las cuatro muchacha.

Suspiro general.

Se trataban de Iria, Maya y Nao, sentadas a pocos metros de ellas, que en aquellos momentos, observaban con la baba cayendo de sus pintadas bocas, como los muchachos de su clase y de la de Ran y las demás, jugaban al fútbol.

- ¿¡Has visto a los dos hermanos Uchiha! ¡Me encanta el pequeño…! Está tan… ¡Ahhhhh!.- Las cuatro chicas que la observaban tuvieron que taparse los oídos al escuchar semejante chillidos.- ¡Cool!- Iria, llevándose la mano a la frente con un gesto melodramático, hizo como si perdiese el sentido.

- Ya, ya… ése está bien, pero… ¿Qué me decís de ése defensa, al que le están gritando por que no se mueve?- Maya, señaló medio histérica, la figura de Shikamaru Nara, que cabizbajo, recibía la propia regañina del capitán del provisional equipo que habían formado. Temari, entre Hinata y Ran, se puso súbitamente tensa.- ¡Es super atractivo! Le cambiaría esas argollas que lleva, y le pondría dos diamantes de verdad, estilo Beckham y… ¡Uyyyy! ¡Me emociono de sólo imaginarlo!

- Puajjj…- la hermana de Gaara se llevó los dedos a la boca, e hizo como si vomitara.- Menuda cursilería…

- ¡Pues a mí me van los chicos misteriosos… cómo ese pedazo de pelirrojo al que nadie le quita la pelota!- Nao se llevó las manos al rostro, y se lo cubrió, ahogando un gemido de excitación.- ¡Uahhhhhh!- Aquella vez, fue a Ran a la que le tocó estirarse y ponerse tiesa como un palo.- ¡Que ojazos tiene y que cuerpo! ¡Yo me lo como! ¡Fijo que va de chico insensible y luego es todo un caramelito de fresa…! ¡Jiji… de fresa, como su pelo…!- La boca de la Hyrywa llegó a rozar el suelo.

"Hay que joderse lo que hay que escuchar…"

- ¡Pues ya sabéis, chicas! ¡Tendremos que ir a por ellos!- exclamó Iria, echándose a reír estridentemente.

- ¡Eso!- Nao colocó su mano, con la palma abierta sobre el húmedo césped, y al momento, otras dos, de uñas brillantes y pulidas, se posaron sobre ellas.- ¡El trío de las más guapas del College conseguirán su objetivo, cueste lo que cueste!- Alzaron las manos al aire, meneándolas como locas.

- ¡Cueste lo que cueste!- Corroboraron.

Las cuatro muchachas que las observaban, desviaron la vista e intercambiaron una mirada escéptica. Temari, furiosa, rechinó los dientes y golpeó el puño contra la húmeda hierba, mientras decía:

- Sí, desde luego que sí… les va a costar… una barbaridad…

- ¡Ey! Ahora que has puesto esa cara de enfado… te pareces un poco a tu hermano… los dos ponéis unas caras de maníacos que echan para atrás a cualquiera…

- ¿¡Qué! ¿¡Pero de qué estás hablando! ¡Yo no pongo la cara de una maníaca!

Ran, distraída de la divertida discusión que había estallado entre Asuka y la chica de las cuatro coletas, observó con el gesto torcido al muchacho pelirrojo, que, tras golpear limpiamente con el pie derecho el balón, marcó un impresionante gol, que dejó boquiabiertos al resto de sus compañeros de equipo. De pronto, y sin aviso alguno, volvió sus ojos con brusquedad, y produciendo un sobresalto en la Hyrywa, los dejó quietos, a pesar de la distancia en la que se encontraba, en los de ella.

Entonces, Ran sonrió súbitamente y volvió el rostro mientras una fresca brisa jugueteaba con sus largos cabellos, haciéndolos ondear sobre su espalda.

No hacía falta decir que ella, al igual que Temari, y otra chica más que se encontraba entre sus tres amigas, sería más que un tropiezo para los propósitos de Iria, maya y Nao.

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- ¡Bueeeeeenos días, mis queridísimos y jóvenes alumnos!- Una voz fuerte y grave, hizo que todos los de la clase número trece, se giraron en redondo.

- ¡Ahh!- los muchachos saltaron una exclamación entrecortada, y retrocedieron un paso.

El profesor de gimnasia. Acababa de ser una impresión demasiado terrible para sus inocentes ojos.

"Ahí va… ¿Será el padre del cejudo de la otra clase?" Naruto no pudo evitar pensarlo, aunque a decir verdad, no le faltaba razón. Aquel hombre que les daría gimnasia, era clavado tanto físicamente como en la forma de expresarse, al estrambótico Rock Lee.

Bajo una capa de abundante cabello carbón, cortado en forma de tazón, unas enormes y espesísimas cejas coronaban unos ojos negros y redondos, de pestañas largas, gruesas y separadas. Su nariz, era no menos grande que sus cejas, y a su boca, no le se podía llamar tampoco, pequeña. Vestía con un mono y un chaleco verde, tan pegados a él, que marcaba cada curva de su cuerpo. Cada una de todo aquello que se encontrase en "relieve".

Las chicas desviaron el rumbo de sus ojos, sonrojadas, y los chicos, se mordieron la lengua, intentando luchar contra una risa que quería salir de sus gargantas.

- ¡Antes de nada, quiero presentarme ante vosotros!- Dio un salto mortal sin previo aviso, y, frente a la sorprendida y expectante mirada de los presentes, cayó de rodillas, con una manos sobre la cadera, y la otra en dirección a sus alumnos, con el dedo pulgar alzado. Sus labios, estaban curvados, mostrando una perfecta dentadura de grandes y blancos dientes, que reflejaban la luz de sol. Igual de luminosa que la de Lee.- ¡Me llamo Gai-sensei, y soy la hermosa y vivaz, bestia verde del deporte!

- No se por qué… pero creo haber oído antes estas palabras…- ironizó Neji, situado lo más alejado de Ran y su prima.

- ¡Yo os mostraré a vuestros hermosos corazones, llameantes por la primavera de la juventud, la enorme variedad de deportes que se practican en los países de habla inglesa! ¡Reino Unido y Norte América! Como… boxeo.- Se puso en pie, y agitó sus puños al aire, como si hubiese un fuerte enemigo frente a él contra el que estuviese combatiendo fieramente.- …Badminton…- Cogió una raqueta del montón de material que tenía arrinconado en el suelo, y comenzó a correr por toda la campa del College, haciendo como si golpease pelotas invisibles.-… Béisbol…

Gaara, no muy lejos de él, soltó un bufido y se cruzó de brazos, exasperado.

- Como este tipo no deje de hacer tonterías… no me considero responsable de lo que puede pasarle…

Naruto, cerca de él, temiendo también por su propia seguridad, se apartó un poco del pelirrojo, y, tras carraspear, preguntó con voz algo atragantada:

- E… esto, Cejudo-sensei, ¿Por qué… no empezamos ya?- Decenas de miradas lo fulminaron de mala manera.

El maestro, sin embargo, quedó en "Pause" justo cuando realizaba una estupenda simulación de un gran bateador realizando un Home Run, y, antes de que el rubio llegase a darse cuenta de lo que estaba ocurriendo, se halló de rodillas frente a él, con sus manos agarrando las del ojiazul y con cientos de lágrimas saliendo, como ríos, de sus ojos redondos.

- ¡Ay, corazón ardiente, dime tu nombre!

"Joder… este es aún más rarito que ése tal Lee…" Pensó Naruto, intentando separarse sin mucho éxito de Gai-sensei.

- Na… Naruto Uzumaki…- respondió temblorosamente, al cabo de un minuto en silencio.

- ¡Naruto!- exclamó el profesor de gimnasia, al momento en el que lo abrazaba contra su pecho.

El resto de sus alumnos retrocedieron un paso más, sí, desde luego, a aquel hombre no se le podía considerar normal.

- ¡La llama de la divina juventud arde en la primavera de los latidos de tu hermoso corazón! ¡no dejes que nunca se apague!

- Eh… no… claro que no.- El pobre rubio lanzó una mirada desesperada hacia sus compañeros, que, conteniendo las carcajadas, retrocedieron aún más.

Neji, ya aburrido de un comportamiento que él opinaba, deplorable por parte de un maestro, caminó a pasos lentos hacia el lugar en donde se encontraban las chicas de la clase. Frunció el entrecejo, al descubrir a una muchacha en la que no se había fijado antes. Sonrió con seguridad, las presentaciones, sobre todo con chicas guapas, eran su especialidad.

- Perdona… le tocó el hombro con delicadeza, afianzando su expresión cuando unos ojos esmeralda, enmarcados por una tupidas pestañas, se clavaron en los de él.

- ¿Sí?- Asuka le sonrió educadamente.

- Creo que aún no nos hemos presentado…- comentó el muchacho de pupilas plateadas, con desenfado.- Me llamo Neji Hyüga…

- ¡Ah! ya sé… ¿Tú eres al que dijo Haihai, ciego?- preguntó inocentemente la chica, despertando la risa de una figura cercana a ellos, de la que el chico no se había percatado.

Se volvió molesto hacia ella.

- Hyrywa… no sé de que te ríes… yo podría hacerlo de ti a cualquier hora del día, y no me río, porque estoy seguro de que te pondrás a berrear como una niña pequeña.- Sonrió cruelmente, mientras observaba satisfecho, como las carcajadas de Ran finalizaban al instante.- … Es así como lo arreglas todo… ¿Cierto?.- No esperó la respuesta de la chica de cabello castaño, y se volvió de nuevo hacia Asuka, que había borrado aquella sonrisa educada.- Con el tiempo, descubrirás que amistades son beneficiosas y cuáles no. Si quieres… yo te puedo ayudar a elegirlas…- tendió su mano grande y pálida hacia la Akane, que la observó con frialdad.

- Gracias…- su tono era gélido, y sus ojos, dos estalactitas.- Pero creo que ya soy lo suficientemente mayorcita para elegir yo misma a mis propias amistades…

Un corro de chicos, entre los que se hallaba Sasuke Uchiha, se miraron de reojo, sorprendidos por la helada respuesta que se le había dado al Hyüga. El chico de ojos negros, sintió como una divertida sonrisa afloraba en sus labios.

Neji se quedó en estado de shock. Aún no le cabía en la cabeza el fuerte golpe que había sufrido su poderoso orgullo.

- ¡Vaya punto…!.- Se le escapó a Ran. El muchacho de ojos plateados, se volvió bruscamente hacia ella, y seseó tener una ametralladora para fulminarla allí mismo.

- ¡Tú! ¡Eres la menos indicada para hablar, así que cierra la boca!- le chistó, rabioso. La Hyrywa torció el gesto, pero no parpadeó y sostuvo los ojos del chico.

- ¡Y tú no eres nadie para mandarme callar!- protestó, profundamente molesta.

- ¡Qué no me hables, enana cobarde…!

- ¡Yo no soy ninguna enana, y menos cobarde!

- Oh, claro, por supuesto que no…

- Se huele el sarcasmo a kilómetros de distancia…

- Eso será porque tienes una nariz suficientemente grande como para olerlo…

- ¡Oye! ¿¡Qué insinúas!

- Yo no he insinuado nada, tú misma lo has dicho…

- ¡Pero serás…!

- ¿¡Qué es lo que ocurre aquí!- la grave vozde Gai-sensei les hizo dar un salto de sorpresa. Al aparecer, había dejado de abrazar efusivamente a Naruto.- ¡Las peleas en la juventud son las que intentan apagar la llama de vuestros corazones!- les regañó, enojado.

- Yo no tengo la culpa… pero esta enana siempre me está molestando…- repuso el Hyüga con frialdad, dándole la espalda a Ran.

- ¿¡Cómo que molestando!- preguntó indignada la aludida, a voz de grito.- ¡Eres tú el que no deja de meterse conmigo!

- Es difícil no hacerlo con alguien como tú…

- ¡Maldito…!

- ¡Basta ya!- el vozarrón del profesor calló a los muchachos, que bajaron ambas miradas, profundamente disgustados.

- Ya que no atendéis a mis palabras, tendréis que hacerlo con mi castigo…- los ojos de los chicos se alzaron de nuevo, con una rapidez inaudita, y profundamente alarmados.-

Daréis cien vueltas al recinto del College, y, hasta que nos las completéis, no tomaréis parte de ninguna actividad o clase… ¡Oh! Se me olvidaba decirlo… tendréis que ir de la mano…

- ¡¿QUÉ?- gritaron al unísono Ran y Neji.

Gai-sensei suspiró y colocó sus manos en las caderas.

- Es el precio para volver a la calma, la tormentosa primavera que reina en vuestros corazones…

- Pero…

- ¡No quiero excusas ni réplicas!- Cortó el hombre con dureza.- ¡Ya os estáis agarrando de la mano y echando a correr, o las cien vueltas se convertirán en doscientas!

Neji y Ran bufaron, y de reojo, se aniquilaron mutuamente. De mala, y tras una vacilación, juntaron sus manos.

- No me apretes con mucha fuerza…- le farfulló la Hyrywa, mientras ambos, en un trote bastante rápido, comenzaban a correr.

- No te preocupes… no me interesa que tus piojos se trasladen a mi mano…- contestó el muchacho entre dientes.

El resto de la clase se echó a reír, mientras veían alejarse a la extraña pareja.

- Ahí van Romeo y Julieta… en busca de esa llama enardecida que calmará la tormentosa estación de sus corazones… la llama del amor y la pasión…

Una mirada fulminante por parte de ambos, indicó al profesor de gimnasia, que lo habían oído.

Bien! Akbado al fin! Espro ke no aya resultao demasiado precipitado, pro kiero akbar el mayor número de capítulo posible antes de ke comience el colegio... uahhh! Kedan tan sólo 11 días... me kiero morir!

En fin, dejaré tanto llorikeo y contxtaré a vuestros reviews -…

Riku90: Buenas de nuevo! Jeje, mi part prferida en ese capi es tambien la de los pensamientos, y sí, jeje, el de gaara... es demasiado difícil de descifrar! XD... y bueno, lo dmás m alegro ke t aya gustao y ke no aguants al trío de pijasd y los insultos de neji a ran... yo tampoco lo soportaría! Weno, espero ke me vuelvas a escribí y ke t gust este capítulo! Muxos bsos, waptona!

Aya-chan: Holaaaa! Cmo siempr, tu review me ha alegrado muxo, sigues siempre mi historia! ... jejeje, espro ke este capítulo también t gust y ke t alegre el día, cmo tú dics... pro trankila! Verás como esa depre se t pasa y vuelves a sentirt feliz! Muxisimos bsos y ánimo en todo! -!

Tensai Seko: No pasa na si no m djast review... con est m as compensado... jeje, sí, neji da algo de yuyu, pro verás como al final, es un buen tipo… y sip! Tsunade es alo tonta, pro no te creas, una ves en el colgio mi amiga, la otra RiMi y yo tuvimos ke hacer un examen juntas de mates, y, cn el profesor ke nos pusieron, se puso a leer el periódico e incluso nos dejó solas en la clase y se fue! Jeje, todo lo ke escribo está sacado de mis experiencias en el colegio, ke dan para rato! En fin, espro ke m vuelvas a escribir! Bsitos, wapa!

Hinatalove: Olas de nuevo! Si, Asuka, uno de sus fallos... esprecisament llegar tard a los sitios... (Riku, no m mats... xD!) pro cmo verás, le importan muxo sus amigas, verás ke eso tiene una poderosa razón. Y sí, fue Neji el ke le tiró las respuestas a Tenten... y gracias x las felicitaciones! Espero ke m vuelvas a mandar algún review... bsos!

Linata: Wenasss a ti tambien! Wow! Mnudo review de largo! Ja, sí, los pobrs Naruto y Kisame siempr serán acosados por itachi y Sasuke... jejej... ke martirio... y respecto a lo de Tsunade... e contxtao a la pregunta dos reviews + arriba ... espro ke est primer día de clases t aya gustado! Bsos!

Lin Hashimoto: olas! Cmo siempre, enkntada de recibir tus "Bakadas..." jeje, verdad ke las tres pijas son verdaderament inaguantables? Pobrcilla Ran y sus amigas... y tomaré en cuenta lo de ke kerias juntar a Asuka con Itachi, sí, la verdad eske no pegaría muxo con sasori y kankurô... en fin, espro ke me vuelvas a escribí! Muxos bssss!

NakuruEnvy: Olaaa! Acía muxo ke no sabía nada d ti! Y ahora ke veo ke me as scrito un review, me alegro muxo! As adivinado las parjas ke voy a acr, aunke abrá d x medio, lios amorosos... en fin, espro ke est capi tambien t gust y ke lo disfruts! Bsos y asta la próxima!

Hime: Santo Diooooos! Ke pedazo de review! Muxiiiiisimas gracias! Jamás me habían escrito algo tan largo! Y x cierto! Si todos los ke me vayas a scribir, son así... no son absolutamente nasda aburridos! Al contrario, te alegran el día, t lo digo yo! Jeje, espro además, ke cn el título ke as visto del capítulo, t aya gustao la aparición de tres de los profsors ke les van a dar clase... en fin, wapa, espro ke m vuelvas a escribí, muxisimos bsos!

Bien, hasta akí cntxtando reviews... espro ke me sigáis mandando hasta ahora, los ke siempre me escribís, los ke a veces lo acéis y los ke aún no lo an exo! No sabéis ke estaes la mayor felicidad para un autor de fanfics!

Xfavor... mandar algunos, si pueden ser, larguitos... sólo os ocupará un par de munutos.

Bueno! Gracias x molestaros en leer mi fic y gracias a todos! (Reviewsss)

Bsossss!