Este capítulo está dedicado a todos esos reviews que me llegaron y me dieron tantos ánimos a continuar! Muchas gracias a todos! Y ahora…
A leer!
Capítulo 10
Cada oveja con su pareja
- ¡Ay, Dios, estamos engarronados hasta las orejas!
- ¡No te quejes, baka, todo ha sido por tu culpa!
- Ey, Sakurita… no tengas tanto morro… que has sido tú la que ha estampado el bate en la cara del travesti…
- Pe… ¡Pero yo lo hice para defender a Sasuke!
- Claro, claro… siempre Sasuke… ¡Bufff¡Ese dobe me pone de los nervios!
- ¿¡Ya lo estás criticando otra vez?!
- Pero es que…
- ¡Es qué nada!
- Pero Sakurita, yo tengo razón… ese tonto no es más que un presumido engreído… ¿No estás de acuerdo conmigo, Hinata?
- Pues… yo…
Las tres voces se confundían en la oscuridad de un pequeño pasillo perdido en algún lugar del gran edificio de las clases del Konoha´s College. Sólo la débil luz de la linterna que llevaba firmemente Naruto agarrada con la mano iluminaba su rostro y el de sus compañeras, una de ellas, al borde de una crisis de histeria, la otra, demasiado cohibida para decir más de dos palabras seguidas.
- ¿Ves¡Hinata lo defiende!
- ¡De eso nada, monada!- Protestó el chico rubio, frunciendo el ceño.- ¡Ella aún no ha dicho nada¿Verdad?- Se volvió con expresión acusadora hacia la ojiplateada, que enrojeció aún más de lo que ya estaba. Lanzó una mirada casi aterrorizada a derecha y a izquierda, encontrándose con los ojos claros de sus amigos. Aquel brillo amenazador que destellaba en ellos le hizo soltar un gemido de angustia.
- Es que… yo… es que…
- ¡Toma ya¿Lo has escuchado, baka¡Ha dicho que Sasuke está bueno!- Sakura alzó un puño, triunfar. El chico, por su parte, arrugó aún más su entrecejo y cruzó los brazos.
- Pues yo solo le he escuchado decir "Es que" y "yo"…
- ¡Encima de tonto, estás sordo, Naruto!- Exclamó exasperada la pelirrosa, colocándose a tan solo unos centímetros del rostro del rubio.
- ¡De… de eso nada!- De pronto, y casi con brusquedad, la ojiplateada se metió entre los dos, apartándolos el uno del otro. Ambos, tuvieron que hacer acopio de su equilibrio para no acabar con el trasero en el suelo.
- ¿Hinata?- Sus compañeros la observaron boquiabiertos.
- ¡Na… Naruto no es tonto!- Gritó ella entrecortadamente.- ¡Así que no le llames así!- Sus mejillas, ardían aún más que las de Rock lee en pleno ejercicio físico, y sus manos apretadas, temblaban como si estuviesen metidas en agua helada.
Sakura y Naruto, intercambiaron una mirada a cuadros, y el chico, esbozando una tímida sonrisa, se volteó unos segundos después hacia la que lo había defendido, aún así, sin borrar su sorpresa.
- Vaya, Hinata…-. La pobre muchacha pegó un respingo al escuchar su nombre pronunciado con tanta suavidad.- Gracias…
El color rojo de la cara de la Hyuga ascendió a granate oscuro.
- No… no ha… sido nada…-. Parpadeó, casi temerosa. Aquel brillo cariñoso en las pupilas del Uzumaki le obligó a sacudir la cabeza, creyendo que se encontraba en mitad de un sueño. Cuando volvió a abrir los ojos, aquel matiz había sido intercambiado por aquel otro tan conocido en él, rebosante de diversión y picardía.
Sí, seguramente lo habría soñado.
- Bueno, bueno… ¿Podemos dejar la escenita romántica para más tarde?- Interrumpió de pronto la pelirrosa, poniéndose en jarras.- Por si no os habéis dado cuenta, estamos perdidos…
- ¿¡Qué escenita de amor ni qué ocho cuartos?!- Protestó el rubio arrugando sus labios.- ¡Lo que pasa es que estás obsesionada con esas cosas! Seguro que Sasuke te ha hecho algo… Dime la verdad, Sakura… ¿Te drogó o algo por el estilo?
- ¿¡QUÉ?!- La cara de la Haruno pasó por varias fases hasta llegar a conseguir el color púrpura, que le dio aspecto de olla a presión a punto de explotar.- ¡ESTA VEZ TE HAS PASADO!-. Se remangó la camisa hasta la altura del hombro. Su aspecto no podía ser más amenazador.- ¡AHORA VAS A PROBAR MI SUPER GANCHO DE DERECHA!
- ¡No!
PLAF!
- ¡Sakura¿No ha sido suficiente matar al travesti¡Ahora te has cargado a Hinata!
La Hyuga, en un intento de proteger al rubio, se había colocado frente a él, por lo que ahora, yacía en el suelo con la boca ligeramente abierta y viendo una lluvia de estrellas a su alrededor.
- Uhhhh…-. Decía.
- ¡Ay, Dios mío!- Se le escapó a la pelirrosa, arrodillándose junto a la golpeada.- ¡Hinata¡Hinata¿Puedes oírme?
De pronto, los párpados de la aludida se abrieron, clavándose, mareados, en el rostro del Uzumaki, inclinado con preocupación sobre el de la ojiplateada.
- Zi… clado que puedo oídte…-. Murmuró la chica, al tiempo que dejaba escapar una flácida sonrisa.
- ¿Eh?- Naruto arqueó las cejas.- ¿Por qué hablas así?- Salura, horrorizada, se dio cuenta de lo que había provocado.
- ¡Oh, no¡La he liado hasta los topes!- Chilló- ¡Ha perdido la cabeza como el otro día…!-La aludida negó rotundamente, sin borrar en ningún momento su expresión.
- Que va… yo no he peddío la cabeza… ¿Vez? Eztá aquí…-. Comentó, mientras se la señalaba.
- Ay, que marrón…-. Gimoteó la pelirrosa.
- Uhhhhh…-. Hinata agarró súbitamente a Naruto del cuello de la camisa, y tiró de él hasta tenerlo a solo dos centímetros de ella misma.- Uhhhhh… ¿Naduto?
- Eh… ¿Sí?- Preguntó él, medio asustado.
- Me guztas un montón…-. Declaró la muchacha, sin cortarse ni un pelo.- Me encanta tu pelo, tuz ojoz… y tu riza…
- ¿¡Qué?!- El pobre se quedó helado a pesar de sentir como el corazón llameaba por dentro.- ¿De… de verdad?
- De la buena.- Corroboró la Hyuga.- ¿Y zabez qué? Tengo un montón de ganas de dadte un becito…
- ¿¡Cómo¿¡Un bes…?!- No pudo terminar la palabra, porque Hinata lo acalló con su boca con tanta brusquedad y pasión, que le arrancó el poco aliento que le quedaba. Naruto no supo como responder, tenía el cerebro en blanco. A decir verdad, no sabía si hacerlo o no. Los labios de la ojiplateada paseaban por los suyos, succionándolos con suavidad, y sus manos, no menos ociosas, se enroscaban en los cabellos rubios del muchacho. De pronto, y sin previo aviso, el Uzumaki sintió como su boca se entreabría y dejaba escapar un ligero suspiro, que fue silenciado de inmediato por la lengua de Hinata, que se abrazó con furia a la suya. La chica gimió.
Sakura los observaba a ambos, con los ojos a punto de estallar en sus órbitas.
Él estaba sin habla.
- Mmm… que rico eztáz…-. Dijo la chica, como quién comenta el tiempo.- ¡Poz ahora quiedo montad una adgía contigoooo!
- ¿¡QUÉ?!- Gritó la Haruno sin poder contenerse.
- ¡Tú te callaz!- Le chilló Hinata, proporcionándole un guantazo idéntico a los que daba Temari. Se volvió hacia el Uzumaki, que se había convertido en una estatua.- ¡Vámonoz, guapetón!
Se levantó de un salto, y como si se tratase de un saco de patatas, se colgó a Naruto de la espalda. Echó a correr en dirección a la oscuridad gritando de alegría a pleno pulmón.
- ¡Odgía¡Odgía¡ODGÍAAAAAAAA!- Pero de repente, en medio de la frenética carrera, paró en seco, como si acabase de recordar algo.- Pedo oye… tú traedás prezervativo… ¿No?
- No lo entiendo… ¡Hace un momento estaban aquí mismo!- Exclamó Tenten, buscando ávidamente en la oscuridad las figuras de sus dos restantes compañeros.
Neji, a su lado, también intentaba encontrarlos con la mirada, pero ni siquiera sus pupilas agudas consiguieron entrever nada más que ellos dos.
- Ran se debió equivocar de pasillo… seguro que con ese sentido de la orientación que tiene, cogió por la derecha en vez de por la izquierda.- Comentó él, esbozando una sonrisa burlona. La muchacha de los moños negó con la cabeza, exasperada.
- Uf… menuda tonta…-. Se le escapó. De pronto, comprendió al instante que había metido la pata hasta el fondo e, incómoda, le dio la espalda al pelinegro, fingiendo estar interesada en una pequeña mancha del suelo.
- No te cae bien… ¿Verdad?- le preguntó de súbito el Hyuga, sorprendiéndola.
- ¿Quién?- Se intentó hacer la despistada.
- Ran, Ran Hyrywa. La de tu dormitorio.- Le aclaró, aún a sabiendas que no necesitaba hacerlo. La chica suspiró e intentó responder con el tono más desenfadado posible. No era plan que él averiguase que era en cierto modo, por su culpa, la enemistad que mantenía con la Hyrywa.
- Oh… ella…-. Tenten suspiró y apoyó su espalda en la pared.- Nunca llegó a caerme bien del todo.
- ¿No me digas?-. La muchacha dio un salto al ver como aquellos ojos bárbaros se acercaban a demasiada velocidad hacia ella. Intentó echar hacia atrás el rostro, pero su cogote golpeó contra la dura pared, y le hizo ver estrellitas doradas a su alrededor. Cuando éstas desaparecieron, los labios de Neji estaban prácticamente a la altura de sus mejillas, si hubiese querido, podría haberlas acariciado con ellos.
- ¿Cómo?- la voz de Tenten brotó apenas más audible que un murmullo.- Pues… no sé… simplemente no me gusta su forma de ser y me parece tremendamente falsa…-. Clavó sus pupilas oscuras en las claras del Hyuga.- Supongo que es eso.
- Claro.
- Yo… ¡Estoy diciendo la verdad!- Por la sonrisa irónica que se dibujó en la boca del muchacho, estaba claro que no lo creía.
"Él… él no puede saber que a mí me gusta… ¡Es imposible! Las únicas que lo saben son Ino y Sakura, y ella nunca hablan con Neji…" Intentó convencerse a sí misma sin mucho éxito. "Pero entonces… ¿¡Por qué me mira así¡Parece como si me estuviera observando a través de rayos X…¡Y eso no me gusta nada!" Soltó una carcajada interna. "Je… eso no me lo creo ni yo…"
- Ya me sospechaba yo que era eso…-. Comentó de pronto el chico, separándose bruscamente de Tenten.- En fin… no podemos llevarnos bien con todos…-. Caminó lentamente unos pasos hacia el frente, y volvió a hablar desde su nueva posición.- Supongo que por mi culpa tendrás que aguantarla los días que quedan de College…
La chica frunció el entrecejo.
- ¿Por qué dices eso?
- Je…-. El Hyuga volvió la cabeza y clavó una expresión burlona en la de la muchacha, haciéndola estremecer entera.- Por que yo fui el que te lanzó la nota con las respuestas del último ejercicio del examen de nivel. Si no hubiera sido por mi, estarías seguramente en un nivel más bajo.
La chica se quedó helada y las pupilas se le dilataron como un felino en la oscuridad. Aquella última frase hizo eco en sus oídos durante más de un minutos, mientras su cerebro trataba de asimilar lo que había oído. ¿Él, Neji Hyuga, un chico codiciado por todas, tan guapo y con tan buen cuerpo, que podía hacerse pasar por modelo juvenil, ayudándole a ella, una chica que solo sobrepasaba la palabra "mona", con no muy buenas notas y no demasiados novios en su pasado?
Su expresión era un poema.
- Parece que es a ti a quién le han inyectado los narcóticos en el hospital…-. Observó el muchacho, ladeando lentamente el rostro.
- ¿Tú…? Pe… pe…-. No podía creérselo, su cerebro se negaba a hacerlo.- ¿Por qué…¿Por qué me ayudaste… a mí… a alguien que no conocías de nada?- Interiormente, se preguntó como había conseguido el valor para decir estas últimas palabras.
Súbitamente, la expresión de Neji sufrió una metamorfosis. Sus párpados languidecieron, sus labios cayeron en una mueca seria hacia abajo, su piel se tensó y a través de su mandíbula bien formada, se pudo oír el crujido de sus dientes al rechinar entre sí.
- Te escuché.- Se sinceró él, con sus ojos brillantes fijos en la sorprendida mueca de su compañera de juego.- Oí eso de lo que habían dicho tus padres sobre tu futuro… sobre lo de ser dependienta…-. Tenten palideció un momento, para luego, en menos de una décima de segundo, enrojecer hasta las orejas. Se retorció las manos tras la espalda, nunca se había sentido tan incómoda en toda su vida.
El Huyga la observó atentamente un instante, midiendo a mílimetro la expresión de vergüenza de la pobre muchacha, y de pronto, una sacudida en el estómago le obligó a esbozar una débil sonrisa, a la que casi se le podía llamar tierna.
- Pero…-. Añadió, tras unos segundos en silencio.- A mí me gustan mucho las chicas que quieren luchar contra su destino…
GUAU! GUAU! GUAU!
- ¡Ahhhhhhh¡Socorrooooo!
GUAU! GUAU!
La muchacha corría por la enorme pradera del colegio como alma que llevaba el diablo. Tras ella, podía escuchar el suave golpeteo que producían las patas de los dobermans al posarse durante décimas de segundo sobre el fresco césped. Delante de ella, podía ver a duras penas la figura enclenque y escurridiza de Akamaru.
- Si sobrevivo a esto y no acabo como comida de estas malditas bestias, mataré a ese maldito chucho a la manera de Jack el Destripador, y después, cuando haya hecho con su cuerpo unas buenas salchichas, se las daré a su dueño para comer.- La chica tuvo que dar un largo salto para esquivar un profundo agujero en el terreno. Por desgracia, cuando cayó sobre el suelo, sus pies atravesaron la superficie líquida de un charco. Le faltó poco para chillar de frustración. Adiós a sus zapatos de Gucci.
A lo lejos, vio la sombra de un enorme árbol. Si tenía suerte y llegaba antes de que aquellos perros, podría salvarse quizás de un buen mordisco en su perfecto trasero.
En su desesperada carrera, tuvo que detenerse para descalzarse. Aunque le costaba horrores hacerlo, su vida valía más que unos tacones de cientos de euros. Sin mirar hacia atrás, los arrojó por encima de su cabeza.
GUAUUUU!
- ¡Bien¡Le di a uno!
Cinco segundos después, consiguió llegar al enorme sauce llorón, sobre el que se arrojó como una posesa. Se agarró con todas sus fuerzas a la rama más baja e hizo fuerza. Sin embargo, apenas logró ascender un par de milímetros.
Se quedó totalmente a cuadros.
- Oh, no fastidies…-. Volvió a coger impulso, y aquella vez, consiguió separar sus desnudos pies del suelo. Se balanceó durante un momento, intentando enganchar sus rodillas en la rama, por lo que la corta falda del uniforme acabó por dar la vuelta a la campana, enseñando a la oscuridad su bonito tanga amarillo fluorescente.
GUAU!! GUAU!!
Sintió un fuerte tirón hacia abajo, pero consiguió sujetarse medianamente. No obstante, al mirar hacia abajo, encontró a los dobermans de la institución observándole con sus caninas sonrisas enredadas en lo que había sido su falda.
- ¡Serán seninfómonos estos maldichos chuchos!
- ¡Inoooo¡Akamaruuu¿¡Dónde os habéis metido?!
- ¿¡Kiba¡Kiba¡Aquí arriba!
El muchacho se detuvo jadeante al escuchar la voz de la Yamanaka. Pasmado, alzó la cabeza hacia la copa del árbol en el que se había apoyado. Entre las ramas altas, apareció una cabellera plateada que no le resultó desconocida.
- ¿Qué haces ahí?- Le preguntó, a punto de echarse a reír.
La chica frunció el ceño, desagradada ante aquel tono burlón.
- ¿Y tú que crees, imbécil¡Tienes a los perros justo al lado tuyo!
- ¿¡Qué¡Mierda!
Kiba abrió los ojos de par en par, y se volvió bruscamente hacia la derecha. Un segundo después, ya se había enganchado en la misma rama en donde se había subido Ino.
- Buf… por poco.- Suspirando, se volvió hacia su compañera, que retrocedió rápidamente, intentando cubrirse lo más posible.
- ¡No mires!- Le pidió ella, enrojeciendo por momentos.
Lo dijo demasiado tarde, porque ya el muchacho había descubierto el color chillón de su ropa interior. Entornó la mirada, divertido.
- Si querías algo de eso, podías habérmelo insinuado de una forma algo menos extraña¿no crees?- Se echó a reír ante la espantada expresión de su compañera.- Pero si te gusta a lo Tarzán…
- ¡No digas tonterías!- Le espetó la chica, con horror.
Kiba negó con la cabeza y se dejó caer sobre el grueso tronco de árbol.
- No seas tan creída.- Repuso con afabilidad.- Hacerlo en las alturas no es algo que me entusiasme.
La muchacha no dijo nada, pero se estremeció cuando la brisa azotó todas aquellas partes que no estaban cubiertas. El escalofrío se le quedó trabado a mitad del camino de la columna vertebral.
- Dame tus pantalones.- Exigió de pronto.
- ¿¡Cómo!?
- ¡Estoy helada¡Así que a menos que lleves un tanga, exijo que me los dejes!
Kiba suspiró, pero hizo lo que le pedía, o mejor dicho, le ordenaba. Con un bufido, se los desabotonó, arrojándoselos a la cara.
- Eres una repipi.
- Y tú un guarro. Tus pantalones huelen mal.
- ¿Me los quieres devolver?
Hubo un intenso cruce de miradas, al que Ino dio por finalizado con una expresión resignada.
- Me taparé la nariz.
El muchacho bajó la cabeza, fijando la mirada en los dos dobermans que se habían apostado abajo, esperándoles. Aquello debía de ser una broma.
- Me parece que vamos que tener que pasar la noche aquí.- Comentó.
- ¿¡Qué?!
- Y eso no es lo peor…-, Kiba soltó un par de carcajadas, sin poder contenerse.- ¿Sabes qué cara va a poner Haihai cuando nos vea, a mí en calzoncillos y a ti con mis pantalones?
Ino se llevó las manos a la cabeza.
- Me van a poner la etiqueta de pervertida…
El muchacho le puso la mano en el hombro, con intención comprensiva.
- Yo la llevo desde los once. Y creéme, no es tan duro…
Temari apretaba con tanta fuerza el bolígrafo, que éste de súbito, explotó entre sus dedos, rociando a su compañero con pequeños trozos transparentes de plástico.
Shikamaru la observó de reojo, y tragó saliva al ver el bolígrafo destrozado y aquella mirada asesina en los ojos de su compañera.
Quizás, después de todo, la idea de besarla no había sido tan buena.
- Oh! Again no, please!- Tsunade, la Head Master levantó con gesto malhumorado su cabeza del tocho de folios en el que parecía estar enfrascada. Fulminó a la muchacha rubia con la mirada.- This is the fourth! The fourth! Please, if you want break pens, use one of yours!
Temari se limitó a responder con un nuevo crujido de sus nudillos.
- ¿Quieres calmarte de una vez?- Le susurró el chico a su compañera, pasándole uno de sus propios bolígrafos.- Aún no nos ha puesto el maldito tema del que tendremos que hacer la redacción. Si la cabreas más…
- ¡Si la cabreo más es por tu culpa!- Le bufó la aludida, dándole un pisotón bajo la mesa.- ¡Si no me hubieses besado, ninguno de los dos estaríamos aquí!
- Well!- Ambos levantaron la cabeza en dirección a la mujer, que los observaba desde su mesa con una expresión que los aterrorizó.- I have already decided the subject of the writing... You will have to write thousand words of "The sexuality of the pheasants"
La boca les colgó hasta llegar a rozar el pupitre.
- ¿¡Sobre la sexuality de qué?!- Preguntó a gritos Temari.
- Joder Headmaster.- Shikamaru se cruzó de brazos y torció el gesto con fastidio.- Antes molabas.
- You write and shut up!
Los aludidos bajaron la cabeza al papel en blanco que adornaba patéticamente los pupitres.
- ¿Sobre la sexualidad de qué hay que escribir?- Le preguntó Temari en un siseo a su compañero.
- Sobre la de los faisanes.
- No jodas.
- Silence!
La muchacha rubia resopló con fiereza. Parecía un toro sediente de sangre, hasta sus ojos la delataban, miraba a Shikamaru como si éste se tratase del capote rojo del torero. Por debajo de la mesa, le pellizcó con fuerza una de las piernas, arrancándole un acallado gemido lastimero.
- ¡Auch!- Se quejó- ¿Por qué has hecho eso?
- Porque te odio.- Le confesó ella, fulminándolo con la mirada.
El chico de la coleta suspiró y alzó los ojos al cielo.
- Pasas muy rápido del amor al odio.- Comentó con aburrimiento.
La muchacha enrojeció, pero se guardó las ganas de asestarle un mandoble. Con los desperfectos que había causado ya a la institución, la fianza quedaría corta para poder repararlos.
- ¿Por qué lo hiciste?- Le susurró, sin mirarle directamente.
- ¿Dé que hablas?- Preguntó Shikamaru, haciéndose el despistado.
Temari parecía la manzana roja de Blancanieves. Si el color de su cara se acrecentaba más, perdería la consciencia.
- Del beso, idiota. ¿De qué va a ser?
Sus nudillos crujieron bajo la mesa. A la siguiente chorrada, por mucho que estuviese colada por el, rompería otro bolígrafo, pero esta vez en su cabeza.
- Ya te lo dije.- Comentó, sin inmutarse.- Era la única forma de que te tranquilizaras.
La muchacha asintió, y clavó su mirada en el papel en blanco. De pronto, se sintió débil, sin fuerzas. Toda la calidez que se había apoderado de su rostro había disminuido hasta alcanzar la insensibilidad más absoluta. Sus manos hasta temblaron un poco. Se maldijo así misma por haber hecho aquella estúpida pregunta.
Shikamaru la observó de reojo, y, tras un carraspeo, se atrevió a hablar.
- Temari…
Ella se volvió con brusquedad hacia él.
- ¿Qué quieres ahora, pesado?
Tuvo que tragar pesado cuando aquellas rasgadas pupilas de color chocolate avasallaron las suyas. Jamás nadie la había mirado con tanta intensidad.
- Me alegro de que hayas sido tú, y no otra, a la que haya tenido que acallar.
Un campo de amapolas pareció cubrir de nuevo sus mejillas. La muchacha, avergonzada, volvió a asentir trabajosamente con la cabeza y volvió a su trabajo. El corazón le latía a mil por hora en la garganta.
- Shikamaru.
- ¿Qué?
- ¿Sabes algo sobre la sexualidad de los faisanes?
- Por mucho que me digas que este es el camino, no te creo.- Comentó de mala gana el Uchiha, apoyando su espalda en la pared de unos de los incontables pasillos del College. Asuka, que se proponía a doblar el recodo, se detuvo al instante, dejando incluso el pie en alto.
- ¡Vamos, Sasuke… no sufras¡Seguro que conseguimos encontrar a los demás!- Le animó, enviándole una simpática sonrisa que él pareció no ver.
- No sufro, Akane, pero no creo que con tu optimismo logremos nada… y menos, dando vueltas en redondo, tal y como estamos haciendo desde hace ya media hora…-. Aquella frase, borró la curvatura ascendente de la muchacha de ojos esmeralda, para convertirla en una línea apretada e irregular sobre su barbilla.
- ¡Perdona, Uchiha¡Pero creo que al menos, hacemos algo!- Replicó.- Si hago como tú, no creo que lleguemos a ningún lado…
De pronto, y sin previo aviso, el muchacho arqueó una ceja y clavó una mirada insinuante en la figura de su compañera de equipo.
- Hay muchas chicas que, de estar en la misma situación en la que tú estás, estarían encantadas de no moverse… al menos, en el sentido contrario al que tú te refieres…
Asuka parpadeó, impactada al comprenderlo a los pocos segundos, y sintió como si abofeteasen su orgullo.
- ¿Cómo puedes ser tan creído?- Le preguntó fríamente.
- Supongo que será cosa de la sangre. Mi hermano tampoco se queda corto.- Le contestó él, sin borrar aquella expresión de su pálido rostro.
- Pero por lo menos es más amable que tú.
La expresión de Sasuke pareció sufrir una metamorfosis. Antes de que Asuka pudiese darse cuenta de lo que había ocurrido, estaba acorralada entre los fuertes brazos pálidos del muchacho, con sus labios moviéndose peligrosamente cerca de su nariz, a pocos centímetros de su propia boca. En sus ojos, a pesar de la oscuridad, le pareció ver fuego.
- No tienes ni idea.- Siseó, clavando con tanta fuerza las uñas en la dura pared, que a la chica se le pasó por la cabeza que sería capaz de atravesarla.- Así que no digas estupideces.
Se apartó de ella con brusquedad, y volvió a ponerse en camino, pasando por alto la palidez mortal que parecía haberse apoderado de la aterrorizada muchacha.
"¡Maldito crío… no te atrevas a meterte en lo que no te importa, si no, cobrarás un precio bien alto!"
"¡No tienes ni idea de lo que sueltas por esa bocaza, criajo!"
"¿¡Te crees mi madre, idiota¡No me hables como si lo fueras!"
"Bah… ¡Eres sólo un bastardo¡A por él, chicos!"Asuka jadeó, y tragó saliva, intentando humedecer un poco esa garganta que se le había quedado seca en menos de tres segundos. Durante aquellos instantes, aquellos horribles cinco minutos de hacía cinco años aparecieron frente a sus ojos, con tanta rapidez, como si los estuviese contemplando a través de un video.
- Okiro…
Sintió como de repente, sin previo aviso, sus venas comenzaba a inflarse de ira y rabia. La zona que Sasuke había agarrado comenzó a desprender dolor, un dolor tan agudo y profundo que le produjo arcadas. Hasta su vista se emborronó durante un momento, la furia que se había apoderado de su cuerpo como un torrente de llamas, veló sus ojos como una tupida cortina gris perla.
Antes de que se percatase de lo que estaba haciendo, había agarrado con fuerza el brazo del muchacho, atrayéndolo con firmeza hacia ella. Sus ojos esmeraldas, tenían la misma expresión felina que la de una leona a punto de saltar sobre su presa.
- No te atrevas a tocarme de esa forma.- Le siseó, escupiendo veneno en vez de palabras.
El chico no se inmutó. Aspiró su asiento, que olía ligeramente al chicle de fresa que mascaba desde el inicio del juego nocturno y estiró sus labios en una sonrisa socarrona que solo sirvió para alterar aún más los crispados nervios de la muchacha. A aquella corta distancia, las pupilas de su compañera le resultaban fascinantes, como dos pozos verdes de aguas brillantes.
- ¿Y qué, si lo hago?- Le preguntó divertido.
- Eres…
- ¿Encantador?
Asuka arrugó el ceño hasta más no poder. Definitivamente, no se había equivocado con él. Era clavado a Okiro.
- Iba a decir imbécil.- Dijo, con los dientes apretados.
- No creo que pienses eso…
Sasuke entornó el rostro, lanzándole una mirada penetrante que la dejó sin respiración. Sus pupilas le parecieron un par de agujeros negros perfectos en los que perderse. ¿Perfectos¿Pero de qué hablaba¿Él, que había estado a punto de agredirla, y a ella no se le ocurría pensar otra cosa que en aquella maravillosa mirada que tenía? No tenía remedio.
- Vayámonos ya. Nos estarán buscando- Dijo entonces, intentando esconder inútilmente su embarazo.
Se apartó de él con hosquedad y echó a andar a lo largo del pasillo, notando como tras su espalda, el chico la seguía en silencio, con sus ojos clavados en su figura.
De pronto un fuerte chillido los hizo detenerse a ambos en seco.
- ¿Qué ha sido eso?- Preguntó en un susurro Sasuke, pegando su espalda a la pared.
- Un grito.- Respondió de inmediato la chica.
- ¿En serio?- El sarcasmo se olió a kilómetros.- Y dime¿Eso lo has deducido tú con tu impresionante poder deducción o es que eras pitonisa en tu vida anterior?
Asuka bufó y se adelantó unos pasos. Si aquel maldito engreído que tanto revoloteaba en su cabeza se llevaría un mandoble si no cerraba la boca de una condenada vez.
- Creo que era Hinata…
Ambos caminaron de puntillas, intentando hacer el menor ruido posible. Tras unos minutos de silenciosa búsqueda, las manos de la Akane se toparon con el picaporte de una puerta. Tras ella, se escuchaban con más intensidad aquellos escandalosos chillidos.
- Es aquí.- Informó, en un puro murmullo.
- Ten cuidado entonces al abrir. Cómo esté dentro algún profesor nos descalificarán al equipo entero…
- ¡Dios mío¿¡Y si el seninfómano de Jiraiya está abusando de ella¡No podemos permitirlo!
Sasuke se llevó las manos a la cabeza, exasperado.
- ¡No seas tan peliculera¿Cómo va a estar…?
PLAF!
El muchacho sintió como una gota de sudor le resbalaba por el cogote.
- Joder…
- ¡Tranquila Hinata¡Hemos venido a salvarte!
De pronto, los fuertes gritos cesaron durante un instante, para volver a incrementarse si cabía, con mayor intensidad. Entre la oscuridad reinante en la habitación, pudieron ver dos figuras muy pegadas, moviéndose una contra la otra a un ritmo vertiginoso.
Asuka avanzó un paso más, y sintió cómo contra su pie, chocaba algo duro y metálico. Se agachó y lo alzó entre las dos manos. Suspiró cuando se percató de que no se trataba más que de una linterna. Temblorosa, la encendió con un ligero click.
Lo que vio, la dejó totalmente boquiabierta.
- ¡Asukaaaaa¡Sálvame por favor¡Me quiere violaaaaaaar!
¡Dios Santo¡El que metía aquellos impresionantes bramidos no era Hinata, si no Naruto. Aunque viéndolo en aquella embarazosa situación, a Asuka no le extrañó demasiado. Hinata parecía de nuevo sumida en aquel extraño estado que le hacía perder la cabeza, y en aquel momento, con las mejillas enrojecidas, la falda del uniforme medio subida y los botones de la camisa mayoritariamente desabotonados, parecía lista para comenzar su ansiada orgía.
El pobre Naruto, impotente ante la súbita fuerza de la ojiplateada, intentaba escapar a duras penas de los brazos blancos que se enroscaban alrededor de su figura y de las manos ociosas que parecían deseosas de tocarle la entrepierna. Sin embargo, y a juzgar su estado de semi- desnudez, con la camisa echa trizas y los pantalones hechos un guiñapo en un rincón, parecía encontrarse en una situación muy lejos de la deseada.
- Vaya, vaya…- Sasuke se echó a reír, entornando con picardía la mirada.- Resulta baka que eres todo un Don Juan¿eh?
La Hyuga se volvió hacia los recién llegados, recibiéndolos con una lujuriosa sonrisa que les puso a los dos, los vellos como escarpias.
- ¡Bien¡Bien!- Palmoteó, loca de contenta.- ¡Con tanta gente, tendremoz una gdan odgíaaaaa¡Uníoz¡Uníoz¡Podemoz hacer zi quedeiz dos cecenta y nueve bien bonitos!- Se volvió hacia Naruto, que se alejaba a rastras de ella. De un solo tirón, volvió a situarlo junto a ella.- ¡Tú¿A dónde creez que vaz?
- ¡Dios míooooo¡Que me violaaaaaaa¡No quiero perder la virginidad aún¡No estoy preparadoooo!- Alzó la cabeza con desesperación en dirección a Asuka, que observaba la escena con los ojos a punto de saltar de las cuencas. Tenía que estar flipando. A la fuerza.- ¡Sasuke¡Dobe¡Sujeta la puerta que no tiene picaporte¡Cómo se cierre, nos quedamos…!
PLAF!
- … encerrados…
- ¡Mierda!- Asuke pareció reaccionar por fin, y se dirigió a toda velocidad hacia el lugar de donde había procedido el portazo. Efectivamente, tras un minuto de infructuosa búsqueda, comprendió que no había picaporte en el interior con el que abrir. Con un bufido pendiendo de sus labios, se volvió hacia Sasuke, que seguía observando con diversión la escena de sexo duro que le estaba proporcionando su querido némesis.- ¿Y ahora qué hacemos?
El muchacho le dirigió una expresión que no le gustó ni un pelo.
- Tú dirás…
Asuka le sacó la lengua, enojada.
- Guarro.
- Malpensada.
Ambos caminaban en silencio, sin intercambiar si quiera una mirada. La Hyrywa sentía como tras ella, la perseguían las pisadas pausadas y mudas del muchacho pelirrojo, incluso, notaba un cierto escozor incómodo en la nuca, como si los ojos de Gaara estuviesen clavados exactamente en aquel mismo lugar.
Llevaban más de media hora dando vueltas por los pasillos, y, aunque alguna que otra vez, habían escuchado algunos gritos agudos, que la chica hubiese jurado que procedían de Hinata, no se encontraron con nadie conocido por el camino.
La tensión se palpaba en el aire. Era tan densa, que se podría haber cortado en rodajas muy finas.
"Tranquila, Ran. No pasa nada. No te va a violar ni nada por el estilo. Sólo te has quedado a solas con él. ¡Y eso es lo que querías desde que lo conociste¡Ahora que está lejos de la arpía de Nao… aprovecha el momento¡CARPE DIEM!"
- Eh…-. Tuvo que carraspear con fuerza, la voz se negaba a brotar de sus cuerdas vocales.- Eh… eh…
Gaara se detuvo, y ella tuvo que hacerlo también para no dejarlo atrás. La saliva se le atragantó a medio camino del esófago cuando aquella mirada verde la atravesó de parte a parte. Le impactó tanto, que se echó a toser, sintiéndose ahogada.
- ¿Ocurre algo?
Ran negó a tanta velocidad con la cabeza, que se mareó.
- Que va, que va…, es solo que…-. Se detuvo, con la lengua entre los dientes. ¿Qué iba a decir? Se le había olvidado por completo.- Estoy cansada.- Mintió, pero no se le ocurrió otra cosa que decir.
Los labios rojos del muchacho se curvaron en una socarrona sonrisa.
- ¿De veras?- La ironía se podía oler a kilómetros.- Es extraño… pudiste dar cien vueltas con el Hyuga agarrada de la mano, pero no eres capaz de andar junto a mí mas de media hora.
La chica retrocedió, deseando con todas sus fuerzas que la tierra se la tragase. ¡Menuda metedura de pata¡Encima, se iba a creer que no quería estar con él¿¡Es qué no era capaz de soltar algo coherente de vez en cuando?! Bajó la mirada, sintiéndose vencida ante aquellas pupilas bestiales y aquella voz susurrante burbujeante de sarcasmo. Fue peor que una patada en el estómago. No obstante, se obligó a responder.
- ¡No!- Lo dijo demasiado fuerte, lo supo al instante. En cuanto las cejas de Gaara se arquearon con sorpresa.- Es que… quizás el susto de esta tarde…
- Por supuesto.- La cortó con una amabilidad que supo a música en los tímpanos de ella.- Solo bromeaba.
Ran suspiró, algo más tranquila.
- De todas formas, yo también estoy algo cansado.
Con lentitud, el chico flexionó las rodillas, apoyándose en la pared de la galería y dejándose resbalar hasta quedar totalmente sentado.
La muchacha permaneció de pie, observándole con intensidad. El corazón le latía a mil por hora, golpeando su pecho con tanta fuerza que hasta le dolía. ¡Por Dios¿Tanto podía gustarle?
- ¿No estabas cansada?
La voz susurrante del pelirrojo la atrajo de nuevo hacia tierra firme. Sonrojándose violentamente, se apresuró a sentarse. Lo hizo justo en frente de él, con las pupilas clavadas en su corta falda y vigilando que ésta no subiese demasiado. Cuando por fin lo hizo, alzó los ojos. Tragó pesado cuando comprobó que Gaara no había dejado de observarla. ¡Mierda¿Por qué tenía que mirar de aquella forma?
El silencio se hizo más pesado aún que cuando habían estado recorriendo las galerías de la institución. Tanto, que Ran se vio en la obligación de romperlo. Era demasiado incómodo.
- ¿Qué ocurrió entre Hyuga y tú?- Gaara se le adelantó.
La chica entornó el rostro, sorprendida ante la pregunta. Se quedó en silencio, demasiado pasmada como para poder contestar.
- No me conoces, así que no tienes por qué contestar.
La Hyrywa suspiró, y apoyó la cabeza en la pared, agradeciendo en silencio la frialdad de ésta. Aquello le ayudó a aclarar ideas.
- ¿Por qué quieres saberlo?
La sonrisa con la que le contestó el muchacho le hizo ver las estrellas. Jamás se imaginó que un simple gesto sincero como ése, pudiera transformar un rostro como aquel, tan triste y oscuro. Se quedó sin respiración.
- Porque quiero conocerte.
La muchacha abrió la boca de par en par. Durante un instante, incluso, creyó que su corazón dejaba de latir, detenido junto al tiempo. Para después, galopar a mil metros por segundos. Dios Santo, aquella noche le daría un infarto.
Tenía que decírselo. Lo supo al instante. Él la miraba, ella lo miraba. Ambos se veían reflejados en las pupilas del otro. Tenía que hacerlo ahora, en aquel mismo momento. ¡Tenía que confesárselo!
- ¡Gaara!- Casi lo gritó.- ¡Yo… yo…!
- ¡He escuchado a alumnos por aquí!
- ¡Vamos¡Únicamente quedan algunos para coger!
Ran y Gaara apartaron las miradas uno de otro. Alarmados, la clavaron en la oscuridad, al lugar de donde procedían aquellas voces conocidas.
- ¡Son Iruka y Kakashi!- Susurró la chica.
- Vamos.- Gaara se levantó con brusquedad, tendiéndole la mano para ayudarla a levarse. Ran dudó durante unos instantes, pero, tras tragar saliva, entrelazó sus dedos morenos con los blancos del chico. Estaban tan fríos, que sintió un profundo escalofrío.
El chico no la soltó. Echó a correr, obligándola a hacerlo también.
- Me encantas tus manos.- Le confesó de pronto, sin mirar siquiera hacia atrás.- Son tan cálidas…
La chica estuvo a punto de tropezar, rota por el pasmo. Definitivamente, aquella noche la mataría un infarto.
Siguieron corriendo durante un par de minutos más, hasta toparse frente a frente a una puerta cerrada, única salida de aquella galería en la que se habían introducido. Tras ellos, los pasos que los seguían se acercaban a toda velocidad.
Gaara no se lo pensó dos veces, apoyando la mano en el picaporte, abrió la puerta y empujó a la chica dentro. Pero desgraciadamente, no contó con el enorme desorden que había en ella.
Ran ahogó un grito cuando sus pies tropezaron irremediablemente con algo duro. Intentó guardar el equilibrio, pero lo único que consiguió fue arrastrar al chico, que, con una mano sujeta a la de ella, y la otra, aún en el picaporte, sintió como sus pies perdían contacto con el suelo.
La puerta se cerró con un portazo a la vez que los dos chicos caían al suelo, uno sobre otro.
Las pupilas de Ran se dilataron como un gato en la oscuridad. A pocos centímetros de ella, pudo ver aquellos ojos enormes, rodeados por aquellos cercos negros que convertían esa mirada en un pozo abismal en el que suicidarse.
Cuando él le sonrió, se sintió morir.
- Ahora la pregunta es…-. Los labios de Gaara se estiraron en una curva ascendente, casi pícara, que hicieron perder la cordura a la nerviosa muchacha. Desde aquella distancia, creía verlos tan aterciopelados como la seda. - ¿Y ahora qué?
Paso ahora a contestar a esos reviews que tanto me animan!
Gabe Logan: me alegro que el capítulo anterior te haya gustado, espero que este tampoco te haya defraudado. Sorry por la espera! Besos!
Riku90: Sííííí!!! Actualicééé! Por fin, eh xD? Tardé mucho, lo se hija, pero se dice que lo bueno esperado, dos veces bueno, no? Espero que te siga gustando tanto como te gusta y te sigas riendo!! Tú opinión para mí es muy importante, lo sabes muy bien! X cierto!! Viste la aparición de CARPE DIEM?? Había que meterlo¡Y ya verás las locuras de Asuka y Ran con ese lema!! Espero que sigas leyendo y te siga gustando! Besossss Tkm!!
Ayame Asakawa: Holaaaaa! Dios, ya te habrás hasta olvidado de mí. Pero que sepas que yo no! Qué decirte? Tu review fue de los mejores! No me extrañan que hubieses acabado con dolor de dedos, pero me alegraste el día! Al final cambiaron el tema de la redacción por uno m,as sencillo… o no? No te preocupes, aunque Kisa e Itachi ni han salido, verás el prox. Capítulo, lo tengo ya pensado, y te aseguro que será sorprendente! Por cierto, apareceran de nuevos tus adoradas pijas y tu querido Orochi!! Espero que me sigas mandadon esos reviews tan largos que tanto me gustan! MUuuuchos besos!
Mayreni: Perdona por actualizar después de tanto tiempo! Pero la inspiración es un don y una maldición que va a lo suyo… espero que lo entiendas. De todas formas, espero que hayas disfrutado con el capítulo! Besos!
Dark Amy-chan: Bueno, sé que no ha pasado especialmente nada con las parejas,pero ya verás en el prox capi, verás xD! Espero que te haya gustado el capi!! Muchos besos!!
Ten-Chan: Ola! Bueno, el desarrollo de las parejas va lento, ten en cuenta que no llevan demasiado en el college… pero queda mucho fic por delante! Respecto a lo de Konoha´s Institute, lo siento, pero es la otra RIMi la que lo escribe, y por lo que sé, no creo que lo continúe por ahora, así que ya sabeis, agobiadla con reviews ; )! Espero que te haya gustado este capítulo!! Muchos besos!
Hinatalove: Espero que tamb t haya gustado est capítulo! Besos!
Linata: Ojalá te haya gustado este capi! Espero tu review Linata! Besos!
Lin Hashimoto: Cuanto tiempo verdad!! No me mate por favor! EDspero que la espera te haya valido la pena y no me quieras mandar un paquete bomba por la situación en que he dejado a algunas parejas xD! Muchos besos!!
Katherine: Me alegro de que te haya gustado!! Espero que los igas leyendo! Muchos besos!
Verox: Siento lo de mi inglés TT, ya advertí que no es demasiado bueno… xD, pero me alegro que por lo demás te haya gustado el capi! Espero que hayas disfrutado con este tamb! Jaja… y ya verás que pasa entre Ran, Gaara y Neji… porque preparo una sorpresa… Muchos besos!
Bruxi: Espero que la espera haya valido la pena! Besos!
Hyrywa-Akane: Sin duda, ha sido el review ganador de est capi xD! No sabes lo que me ha ilusionado que te hayan gustado tanto los personajes de Asuka y Ran, me emociona, porque son de mi propia invención !! Jaja… con tu reviews has hecho quye me ponga colorada! Y sí, creéme, Haihai existe en la realidad, de hecho, está basada en la tutora que me dio tercero de ESO. Era un auténtico caso. Ah! Y sabes ke? Te adelantaste en lo de la idea de los piercings!! Jaja¿Estamos conectadas mentalmente xD? Esperfo que este capítulo te haya gustado también! Muchos besos!
Gaudye: Siento la espera! Y espero que te haya gustado el capi! Besos!
Nadaime: Por fin actualicé! Espero que sigas leyendo! Besos!
Bien, hasta aquí llegamos por hoy xD. De nuevo, mil perdones por la tardanza, espero que el siguiente capi salga con más facilidad (ya sabéis, reviews… xD chantaje chantaje )
Nunca olvideis que un fanfic con reviews es un fanfic feliz!
Muchos besos!!
RiMi.
