Capítulo 4

"Alea jacta est"1


N/A: Se me ha preguntado el porqué de los títulos. Siendo sincera, estaba buscando inspiración y me encontré con unas páginas rosadas de un diccionario antiguo y que se titulan "Locuciones Latinas y Extranjeras". No era la primera vez que lo veía, es más, siempre me gustó y la mayoría de las veces se lo robaba a mi papá, porque a diferencia de otros libros hay una explicación de su significado, quien las dice y cómo se interpretan. De alguna forma me atraparon de nuevo. En especial porque me recuerdan cuando quería mi papá su diccionario.

No existe realmente una fórmula para leerlo. Pueden buscar primero la explicación, significado y traducción al final y llegar a sus propias conclusiones; también pueden dejarlo de último y al terminar de leer el capítulo y ver si corresponde con el título; y, lo último: ignorar el título y leerlo sin prestarle atención. A gusto del lector.

Digamos que es un 'capricho' de la autora de esta historia.

Que tengan una buena lectura.


Unas horas después

Explicarle a Kai lo ocurrido tomó menos tiempo que entendiera lo que por un tiempo se requería de él. "Inactividad" no era un concepto que un Hiwatari (especial este Hiwatari) pudiera cumplir y menos por tanto tiempo. Aunque realmente a grandes rasgos. Y, si a eso se le agregaba el consumo, aunque necesario de medicamentos, era para tener a Kai al borde de la ira.

En tanto Tala trató en lo posible de ser lo más conciso y directo, el resto de los rusos se encontraban en la sala común. No esperaban un elocuente estallido en la habitación que Kai ocupaba, aunque casi lo preferían a ese silencio que les tenía –increíblemente- más nerviosos. Ian iba a cada poco a poner –literalmente- la oreja en la puerta, hasta que Spencer sacó un aparatito para amplificar los sonidos en la otra habitación.

Fue cuando escucharon la explicación de Tala… pero ninguna reacción de Kai y eso les tenía nerviosos o al menos intranquilos. Tampoco era como si desearan estar en los zapatos de su pelirrojo capitán y ser ellos o cualquiera de ellos quien se atreviera a darle a Kai la noticia. No es que fuera cobardes, ni mucho menos. Sin embargo, cada uno apreciaba su persona lo suficiente, además, como le informaron a Tala era un privilegio de ser el capitán.

Cuando el pelirrojo estuvo de regreso, el resto del equipo tuvo a bien informarle la decisión de la mayoría del equipo (Kai por obvias razones no contaba) Tala rechinó los dientes; no era necesario decir que el pelirrojo casi utilizaba la idea de un sorteo… pero los otros declararon y, por votación unánime que sería él y sólo él quien se lo diría a Kai. Era una verdad que ni él podía eludir aunque utilizara la dictadura sobre la democracia actualmente apelada por los otros (aunque a decir verdad casi parecía una revuelta, insubordinación o golpe de estado, según se mire) que para Tala valía un comino… por decirlo suavemente. Así, que Tala se encargó de la ingrata y peligrosa misión de informarle a Kai las órdenes médicas y de su abuelo.

Adentro, en la habitación hubo un parpadeo. Una mirada de incredulidad y un leve movimiento de boca sin movimiento de parte de un estupefacto Kai.

Ni una palabra…

Eso tomó a Tala más de sorpresa que cualquier otra reacción. Sin embargo, al igual que los otros rusos, no es que esperara un escándalo, al menos no por parte de Kai. Unas maldiciones bajas y quizá a Dranzer estallando en llamas; no por nada llevó una jarra con agua (previsor por cualquier cosa) junto a una pequeña merienda, aunque sustanciosa para Kai. Pero no esa estupefacción… este silencio.

El joven de cabello bicolor se mantuvo callado. Y, lo que siguió dejó a Tala más preocupado. Kai se giró en la cama, dándole la espalda a Tala, se cubrió con las mantas y… nada más.

Tala intentó llamarlo pero una pared hubiera sido más receptiva. El pelirrojo inhaló profundamente — "Spencer me pidió que te dijera que esa puerta" — dijo señalando inútilmente (porque Kai aún le daba la espalda) a una puerta que parecía más pequeña que por la que entró — "Es la de un baño, no quiere cambiar las sábanas" — dijo tan tranquilamente que casi podía escucharse una sutil burla.

Fue entonces que escuchó un murmullo ininteligible por debajo de las sábanas. Sonriendo salió de la habitación. Esa reacción era la que esperaba.

-oooOooo-

Kai no salió el resto de la tarde de la habitación. Pero ellos respetaron su decisión y decidieron darle espacio, al menos por un tiempo. Sin embargo, siempre había alguien en la sala común.

No es que los otros estuvieran preocupados porque se les escapara. No había como; él no cabía realmente, ni por ventanita del pequeño baño ni por las pequeñas ventanas de la habitación… aunque… podrían estar levemente preocupados porque Dranzer hiciera su aparición, el que Tala tuviera el lanzador y el blade no era garantía que Kai no pudiera invocarlo…

Para la hora de la cena, más o menos a las 20 horas, Spencer salió de la cabaña y se dirigió a un pequeño pórtico que formaba parte de la construcción original, donde se encontraba Tala mirando hacia el horizonte.

— "La cena estará lista en media hora. Será mejor que vayas por Kai"

— "¿Aún no ha salido?"

— "No"

Tala masculló una maldición.

— "Pero mientras estuviste en el pueblo escuché que usó los cubiertos, pero no estrelló ni se oyó que destrozara algo"

— "Eso es un consuelo" — contestó Tala — "Debiste entrar y ver que hacía"

— "Y tú preparar la cena, pero tengo ganas de algo comestible para variar"

Tala le dio una mirada.

— "¿Qué te pasa Rojo?"

— "Debí haberlo notado"

— "No, lo notaste. Pero no le dijiste nada. Ninguno lo hicimos"

— "Por favor, sabes cómo es" — Tala dijo de mal modo — "¿Y porque si también lo notaste no dijiste nada?"

Spencer le dio una mala mirada ante el sarcasmo del pelirrojo, aunque se encogió de hombros sin replicarle nada.

Tala lo notó de inmediato — "¿Qué? Es cierto"

— "No digo lo contrario. ¿Puedes decirme qué te pasa a ti?"

— "Realmente pensé que estaría bien" — Tala miró hacia la línea plateada y destellante que se destacaba a lo lejos — "Lo sospeché… pero no lo creí"

— "Repites siempre que 'Sabes cómo es él' Dime, ¿Tú realmente sabes cómo es él o no?"

Tala no contestó.

— "No debería sorprendente. Por eso es que capaz de llevarnos por medio mundo y meterse en problemas sin ayuda. ¿Recuerdas el campeonato? Hasta ahora no sé cómo diablos me convenció para batallar con él. El muy idiota perdió el campeonato por eso. Muchos creerían que es un tramposo y manipulador pero es honorable. Y eso…" — bajó la voz a casi un susurro — "…le pone desventaja. ¿Es un idiota? si ¿Es un desgraciado manipulador? Por supuesto"

— "Después de esas sabias reflexiones ¿Tienes algún consejo?" — Tala no estaba satisfecho con esta conversación, después de todo — "¿Qué le digo?"

— "¿Ese no es tu trabajo?" — Tala abrió la boca pero Spencer se le adelantó — "Tienes que hablar con él, usa esa cabeza roja, después de todo eres el capitán"

Ahora fue el pelirrojo que le dio una mala mirada. Sin embargo, no pudo sostener la mirada del otro — "Ya lo hice" — esta vez no hubo sarcasmo sino una leve tristeza.

— "No. Sólo le informaste. Conoces la diferencia"

— "Sólo necesita tiempo"

— "Sabes a que me refiero" — insistió el más alto — "Dile todo y haz que te lo diga todo"

Ahora fue Tala quien guardó silencio.

— "Y, debo señalar que eso precisamente 'Darle tiempo' fue lo que nos metió en este problema"

— "No lo va a aceptar…" — Tala lanzó patada al aire — "Ninguno de nosotros lo haría"

— "Cierto. Ninguno de nosotros lo haría si estuviéramos en sus zapatos" — Spencer sonrió de lado — "Aunque el resto de nosotros no somos tan melodramáticos como ustedes dos"

Tala lo miró de reojo con una mirada que pondría los pelos de punta de otro que no fueran ellos. El problema es que a Spencer esa mirada no le afectaba. Así que el gigante sonrió de esa forma que solo él podía para hacerle saber o… recordarle eso a su pelirrojo capitán, para luego ponerle su pesada mano sobre el delgado aunque musculoso hombro del otro — "Suerte Rojo"

-oooOooo-

— "Quiero mi blade y el lanzador" — fueron las primeras palabras que Kai dirigió a su visitante, desde la cama donde estaba recostado.

— "También te deseo buenas noches, Kai" — Tala no esperaba encontrarlo ahí. Dio una mirada alrededor buscando señales que había estado levantado o en alguna actividad más o menos destructiva. Realmente, no había ningún destrozo en la habitación que ocupara Kai. Es más, la comida había sido consumida — "¿Dormiste el resto de la tarde?"

— "Creí escucharte decir que no debería tener 'actividad'" — dijo con un sarcasmo difícil de pasar por alto.

— "Dije que no puedes practicar blade al menos a tu ritmo, ejercitarte o excederte como siempre lo haces y la limitación es por una semana. No recuerdo que fuera reposo absoluto… pero si quieres, yo no tengo ningún problema con eso" — dijo sentándose en la cama sin ninguna invitación o en este caso sin importarle la mirada que el más joven le dirigiera.

Kai se quedó en silencio. Desviando su mirada. Para ser franco había intentado ejercitarse, pero se mareó y considerando que no era de su agrado que los otros lo encontraran inconsciente en el suelo, a regañadientes decidió recostarse y tratar de ejercitarse ahí. Total si perdía el conocimiento siempre podría decir que había dormido.

— "¿Por qué lo ocultaste? ¿Por qué no dijiste algo?" — Tala no tuvo necesidad de agregar a qué se refería, puesto que esa misma pregunta había casi hecho en el aeropuerto.

— "No había… no hay nada que decir"

— "Debería, dada tu condición"

— "Dijiste que es temporal… ¿Mentiste?"

— "No de manera concreta. Tu abuelo ordenó que descanses ¿Qué? No estoy mintiendo… él no aclaró más, salvo una lista de cosas que podías, no podías y deberías de hacer ¿Te suena conocido?"

Kai gruñó.

— "Te excediste y lo sabes ¿Lo sabes, no?"

— "Estaba bajo control"

— "Desde luego. Si no nos hubiéramos encontrado con esa chica… Helga, Halley"

— "Hillary. Y, por si lo olvidaste, ella no cambió nuestros planes. Siempre hubiéramos terminado en el Club y con Garzzaro… gracias a esos idiotas"

— "¿Pero tuvimos que regresar a Rusia y presentaste un informe a tu abuelo no?"

— "No fue a Rusia…" — la voz de Kai disminuyó hasta el silencio total mientras miraba una sonrisa formándose en el rostro del otro — "Eres un desgraciado"

— "No, soy un tipo brillante" — dijo mirándolo de reojo — "Solo quería confirmar que no has perdido la memoria"

— "¿Lo dice el tipo que no recuerda ni que se necesita para viajar por Alemania?"

— "Un pequeño error" — la ceja levantada de Kai le dijo mucho más que una burla a toda regla — "En todo caso... ¿Realmente cómo te sientes?"

— "¿Qué me ocultas?"

— "Creo que esa es mi pregunta, no la tuya. Y te agradecería que no contestes mi pregunta con otra"

Kai guardó silencio.

— "¿Ninguna réplica ácida? ¿Ninguna negociación? ¿Debo preocuparme?" — aunque el tono era de broma, ambos sabían que no lo era.

Nuevamente silencio, y eso no era tan bueno. Porque tampoco había ningún signo corporal que le dijera al pelirrojo que pasaba por la mente de Kai. Así que…Tala sonrió a medias y eso pareció hacer que el más joven tuviera un movimiento de incomodidad

— "¿Qué es realmente?" — la sonrisa de Tala reapareció.

— "No sé de qué hablas" — había indignación escondida en esa voz ronca.

— "Deberías recordar con quién hablas" — al no escuchar –otra vez- la respectiva réplica ácida o sarcástica continuó — "¿Acaso estás en tu fase de 'aburrimiento'?"

Kai tuvo un movimiento de impaciencia — "Es frustrante"

Tala le miró fijamente — "Lo sé. ¿Qué tanta es tu debilidad?" — Kai frunció su boca — "Por favor, yo estuve en esa situación ¿Recuerdas? Ay… creo que sí. Espera ¿No estuviste en la habitación de al lado?" — Kai frunció el ceño y se cruzó de brazos — "No pensé verte autocompadecerte… al menos no todavía"

— "Yo no…"

— "Sí. Lo haces"

Si Tala esperaba una reacción… esta vez la consiguió.

La sonrisa lobuna de Tala estaba en toda regla — "Estabas tan cansado que ni sentiste cuando te metimos a la cama como un lindo y pequeño bebé. Si hubieras podido verte. ¡Oh, espera! creo que sí podrías hacerlo. Ian te tomó un video y yo tengo unas fotografías muy buenas. Supongo que tendría muchas visitas si las publicamos… ¿Quién crees que las disfrutarían más Japón u Holanda? Hasta creo que Ian consiguió unas buenas fotografías la primera noche. Nada realmente de mal gusto considerando que estabas con poca ropa…"

Repentinamente la habitación empezó a caldearse.

La sonrisa lobuna de maldad se convirtió rápidamente en una de satisfacción — "Uy ¿Desde cuando eres tan quisquilloso?"

— "Tú…" — la voz baja de Kai presagiaba algo que ninguno de los dos quería…

— "No. No nos aprovecharíamos de ti en esas circunstancias… Si estuvieras borracho o en otra circunstancia, desde luego. Ni siquiera para chantaje… aunque no puedo negar que pasó por nuestras inocentes cabecitas…"

— "Cállate"

— "Cómo si tú nunca lo hubiera hecho" — dijo sonriendo de lado y logrando una mueca del otro que bien podría considerarse una sonrisa — "¿Podrías controlarte? Acabo de firmar el arrendamiento de la cabaña y mi seguro no cubre incendios"

Kai le dio una mirada, pero Tala logró que la temperatura bajara nuevamente.

— "No quiero lástima" — dijo con voz baja, negándose a mirar al pelirrojo.

— "¿De nosotros? ¿De mí? Después de lo que hemos pasado es ofensivo hasta que lo consideres" — la voz de Tala era seria.

Kai bajó la mirada pero no dijo nada.

— "Nos podrías haber preocupado… un poco. Porque sin ti tendríamos menos comodidades y viajes"

— "Si claro, pobrecitos" — ahora si hubo una réplica, era lo que esperaba Tala antes de pasar a algo serio.

— "¿Acaso, nos tienes lástima?"

— "Mucha. Eres patético para mostrar apoyo" — la voz de Kai era seria… plana.

— "Por favor" — la voz de Tala estaba llena de sarcasmo, nada inusual en él por cierto — "Eres tan inútil para mentir ¿Aun así lo intentas y, conmigo?" — Tala negó con su cabeza y en su cara tenía una sonrisita aún más molesta que sus palabras.

— "Yo… no soy así de inútil" — dijo en un murmullo en nada parecido a su voz segura y amenazadora.

— "Claro que lo eres. Y, hasta más inútil que Bryan para mentir y eso, créeme es un insulto"

Kai iba a protestar y por el brillo de sus ojos con palabras bastante groseras, cuando la cabeza del nombrado se asomó.

— "¿Podrían dejar los arrumacos? El desgraciado de Spencer no quiere servir la cena hasta que sus majestades nos honren con su presencia y…" — abrió los ojos a todo su ancho y cerró la puerta con fuerza.

Lo que vio mientras hablaba fue demasiado rápido, aún para él. Le tomó una fracción de segundo a Kai mirar a Tala y pasarle una cuchara mientras él usaba un tenedor de su última comida y a ambos lanzarlos con precisión casi mortal contra Bryan.

La andanada de groserías que salieron de los labios de los labios del dueño de Falborg fueron sofocadas por las carcajadas de los dos restantes rusos, Ian prácticamente se cayó de la silla.

-oooOooo-

Aunque los ánimos, aun siendo ellos no eran los más alegres, la cena pasó sin mayores incidentes. Kai quizá un poco hosco y con poco apetito. El lugar era silencioso, pero no parecía ser molesto.

El interior de la cabaña no era diferente al dormitorio que Kai ocupaba. Para ser una cabaña en… donde quiera que estuvieran, no era pequeña. Al parecer, además de la sala/comedor/cocina tenía otras dos habitaciones, para un total de tres y un baño común para las otras dos habitaciones, ello significaba que era para una familia grande. Kai estaba reacio a preguntar dónde se encontraban, que podía ser en cualquier parte del mundo… bueno no cualquier parte al menos era en el hemisferio norte a juzgar por el frío. La madera sólida le decía que era Europa, aunque podría ser Canadá o EUA. Japón estaba descartado…

Para entonces, la cena había concluido. Como buen cocinero que era, Spencer presentó los postres. Nada del otro mundo, pero había que reconocer que si no fuera Beyluchador, sin duda el propietario del legendario y antiguo Seaborg sería un gran chef. Y, eso el resto del equipo, incluido Kai lo aceptaban sin protestar.

Terminando los postres, fue entonces, Spencer le hizo una seña a Bryan quien trajo un vaso con agua y unas pastillas. Kai las miró como si fueran… ¿pastillas?

— "NO" — la palabra fue dicha con fuerza por el bicolor empujando bruscamente la tacita que contenía cuatro pastillas.

— "Dijiste que colaborarías" — Tala intervino.

La mirada de Kai no se hizo esperar — "Dije que no tomaría medicamentos" — no era necesario decir que hervía de furia.

Efectivamente, Kai no había considerado en ningún momento tomar algún medicamento, especialmente cuando se le dijo para qué servían. El 'ansiolítico" o pastilla para dormir como Tala le había descrito era la que menos pensaba tomar. No tenía dudas que sería el más fuerte. Él no estaba durmiendo bien, otra cosa que era cierta, pero siendo sus 'acompañantes' su equipo ruso no se sentía incómodo con ellos por tener pesadillas –si ocurrieran- aunque tampoco estaba deseoso a que ocurrieran, en especial con sus experiencias pasadas. El somnífero siempre le provocaba jaqueca y somnolencia; más que ayudarlo a dormir le hacía alterar su ya precario control sobre sus sueños.

Podría aceptar las vitaminas y tal vez analgésicos cuando no pudiera realmente controlar el dolor que aún persistía… pero ni muerto el ansiolítico. Tala lo sabía, de hecho todos lo sabían que…

Bryan se adelantó — "¿Serviría de algo si te lo ruego?"

Cuatro pares de ojos le miraron como si le hubiera crecido una segunda cabeza, de hecho a tres dejó con la boca abierta. Kai le miró con sus ojos entrecerrados, llenos de desconfianza y curiosidad.

— "Escuchaste bien" — Bryan dijo con tranquilidad ignorando las miradas de los otros y enfrentándose directamente con la mirada de Kai.

Kai le miró un momento y luego dirigió su mirada a Ian — "¿Apuesta o turno?"

Pero fue Bryan quien le contestó — "Ambos"

— "¡¿Crees que yo…?!" — empezó a protestar el bicolor.

Bryan le interrumpió — "Vamos Kai, te he seguido en todas tus locuras, extravagancias o como quieras llamarles. ¿No crees que podrías ayudarme esta vez?"

— "Eso es patético, Bryan" — dijo Ian, pero fue olímpicamente ignorado.

— "Compartiré la mitad de lo que gane si lo haces por esta única vez. No te pido más" — insistió Bryan.

— "¿No tienes orgullo?" — presionó el más bajito.

— "No necesito dinero o lo que sea que ganes" — Kai dijo sin emoción aunque había cierta curiosidad que no podía ocultar ante tan inusitada petición.

— "Lo sé. Pero yo sí. Yo… mira Kai, quiero ganarles a estos idiotas alguna vez…"

— "En tus sueños" — la voz de Ian le interrumpió y esta vez Bryan no pudo evitar darle una mirada de muerte.

Los otros 'idiotas' guardaron silencio. Más intrigados que ofendidos por ver como terminaría esto.

— "Me tiene sin cuidado" — Kai estaba a punto de levantarse cuando la voz de Bryan… o al menos el tono en que habló le detuvo.

— "Hay cosas que son más importantes que el dinero" — Bryan dijo en voz baja, casi conspiratoriamente — "¿Puedo?" — dijo señalando su propia oreja.

Kai lo consideró, en especial al ver a los otros parpadear estupefactos. Asintiendo con su cabeza, Bryan se acercó y le murmuró algo que ningún otro pudo escuchar, aunque lo intentaron. Al instante, Kai le agarró del cuello del suéter que llevaba y no de forma suave.

La sonrisa de Bryan apareció — "Un extra, para que veas que estoy más que interesado" — dijo mirándose como el gato que se comió el canario — "Tienes mi palabra. ¿Podrías soltarme?"

Los otros tres miraban sin comprender.

— "Tu palabra no tiene mucho valor para mí" — siseó Kai soltando a Bryan.

— "Es posible, pero tienes más que ganar ¿No?" — Bryan lo miró de frente — "En todo caso no tengo nada que perder… al menos contigo. Porque tu palabra vale… al menos más que la mía ¿O ya no?"

Kai pareció considerarlo seriamente. Los otros tres intercambiaban miradas, entre preocupadas, curiosas y francamente estupefactas.

— "¿Negociamos?" — preguntó Bryan señalando la habitación que le habían asignado o al menos eso ya era un hecho.

Kai se levantó y se dirigió a su habitación, seguido de un sonriente Bryan, quien guiñó un ojo a los otros tres… y cuya sonrisa –francamente espeluznante- preocupó al trío.

— "¿Qué rayos sucedió aquí?" — Tala fue el primero en recuperar el habla.

Los otros dos se miraron y movieron la cabeza negando lo que sus ojos acababan de ver, especialmente después que Bryan casi había sido apuñalado con un tenedor que hacía casi hora y media, uno que aún estaba clavado en la puerta por la cual Kai había pasado…

Los minutos pasaban. Bryan prácticamente saltaba en un pie cuando salió y con una sonrisa bastante perturbadora –por decir menos-. Los otros tres le miraron, incrédulos sin poder entender completamente que había sucedido. Kai salió a los pocos minutos.

Sin decir una palabra tomó las pastillas y se las tragó. Dio un par de sorbos de agua y se sentó, cruzándose de brazos. Decir que los otros dejaron caer la mandíbula hasta el suelo sería un eufemismo. A diferencia de Bryan quién estaba más feliz que lo que su rostro expresaba. Extendiendo su mano en busca de su pago. Que los otros no podían hacer… al menos no ahora mientras se recuperaban de la sorpresa. Tala estaba pálido (más de lo usual). Spencer miraba detenidamente a Kai y el pequeño Ian estaba más nervioso que un gato en una perrera municipal.

Kai empezó a sentirse incómodo. Empezaba a sentir mucho calor y algo mareado. No es que en un principio se sintiera completamente recuperado. Como lo confesó a Tala horas antes, era frustrante y aunque no le dijo cuan débil estaba, la toma de los medicamentos… correcto, había desarrollado cierta resistencia para la mayoría; por ello imaginaba que los recetados por su médico sin duda eran concentrados, y en su actual situación sin duda le afectarían más. Así que decidió que lo mejor era no empujar su suerte y regresar a su habitación, antes que hicieran efecto y tuviera que admitir que necesitaba ayuda si prolongaba más su estancia en la mesa. Así que se levantó… ante la mirada aún incrédula de los otros…

Grave error.

No llegó muy lejos. Gracias al vigilante Tala no cayó al suelo.

— "¡ERES UN IDIOTA!" — Tala le gritó a Bryan, mientras sostenía a un Kai inconsciente.

— "¿Qué demonios…? ¿Qué pasó? ¿Me equivoqué en la dosis?" — Bryan miró a Tala, a Spencer y de nuevo a Tala — "Dijeron que una de cada una"

Spencer recogió a Kai de los brazos de Tala y se dirigió con él hacia la habitación del bicolor sin decir palabra.

— "Estás muerto Bryan" — fue la explicación de Tala dicha entredientes.

— "¿Qué? ¿Por qué? ¿Qué hice?" — preguntó aun desconcertado.

Pero ya el pelirrojo y el gigante habían desaparecido tras la puerta. Bryan se sentó de nuevo mirando interrogativamente a Ian quien pasaba un dedo por su plato, sin duda la salsa que Spencer había preparado estaba deliciosa y no quería perder nada.

Ian le miró un momento antes de apoyar su barbilla sobre su mano cuyo codo a su vez estaba sobre la mesa mientras pasaba nuevamente su dedo tomando lo último de la salsa — "Spencer molió la medicina, se la dio con la comida"

— "¿Por qué rayos no me dijeron?" — dijo mirando temeroso hacia la puerta.

Ian se encogió de hombros — "Nunca ganas ¿Por qué íbamos a pensar que hoy iba a ser diferente?"

— "Estoy muerto"

-ooooOoooo-

(1) Se dice que fueron dichas por Suetonio César y se citan cuando se toma una decisión arriesgada después de haber vacilado largo tiempo. La traducción literal es: "La suerte está echada".

Lamento no haberlo publicado la semana pasada. Tuve algunos inconvenientes. Espero que lo disfruten. Nos vemos la semana siguiente.

Saludos.

1 "La suerte está echada"